{"id":33539,"date":"2022-02-02T23:00:00","date_gmt":"2022-02-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-02T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-02T23:00:00","slug":"chale-la-culpa-a-rio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/chale-la-culpa-a-rio\/","title":{"rendered":"\u00c9chale la culpa a R\u00edo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33539\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nos hab&iacute;amos quedado solos en nuestra casa cerca de Cabo Fr&iacute;o, mi esposo hab&iacute;a salido esa noche hacia R&iacute;o de Janeiro y no volver&iacute;a debido a sus asuntos de embajada hasta una semana despu&eacute;s; el personal dom&eacute;stico se hab&iacute;a retirado; mi hijo y yo nos quedamos despu&eacute;s de cenar en la galer&iacute;a frente a la inmensidad de la noche, frente a nosotros la laguna de Saquarema encerrada entre monta&ntilde;as, el firmamento estrellado y lejana una guitarra sonando &ldquo;zamba&rdquo;, la brisa cual caribe, juagaba con mi corto vestido rojo de breteles, mostrando de vez en cuando mi tanga blanca enmarcando mis sensuales caderas. En la reposera, mi hijo segu&iacute;a leyendo los libros de poes&iacute;as que iba y volv&iacute;a a buscar hasta la biblioteca; en un momento le ofrec&iacute; traerle un trago fresco, me dije que s&iacute; y al incorporarme de mi hamaca, sent&iacute; que la tanga era apenas un hilo calzado entre mis muslos dorados. &ndash;Me excit&eacute; saber que mi hijo me estaba mirando.<\/p>\n<p>Richard se incorpor&oacute; de su hamaca para pedirme que su trago sea un simple jugo de guaran&aacute; helado, cuando a trav&eacute;s del ventanal me descubri&oacute; apoyada sobre la pared, mientras yo llevando mis dedos, despu&eacute;s de acariciar mi vulva hacia mis labios, me descubre excitada cerrando mis ojos, cuando uno de mis senos se escapa de aquel camisol&iacute;n rojo.<\/p>\n<p>Me estaba excitando pensando quiz&aacute; en mi viejo amigo Reinaldo al que volver&iacute;a ver despu&eacute;s de a&ntilde;os, en mi amante Mingo que hab&iacute;a quedado en Buenos Aires en el b&oacute;xer blanco que mi hijo llevaba puesto dibujando un bulto en la noche, pero no creo que sea pensando en el cornudo de mi esposo que me hab&iacute;a cansado con sus preservativos cada rara vez que me cog&iacute;a, y el que siempre me recordaba llevarlos.<\/p>\n<p>Yo estaba ardiendo y no dejaba de ser casual frente a semejante espect&aacute;culo en la noche de Cabo Fr&iacute;o.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a mi hamaca, mi hijo estaba acariciando su bulto, sensualmente le acerco el trago inclin&aacute;ndome hacia &eacute;l y provocando que a sus ojos mis lolas cayeran insinuando mis pezones, mis piernas rozaron su brazo y d&aacute;ndole la espalda me volv&iacute; sobre mis muslos bronceados a mi hamaca, la tanga blanca y desprolija era una mueca de provocaci&oacute;n a sus instintos; poco despu&eacute;s me qued&eacute; dormida.<\/p>\n<p>&mdash; Me qued&eacute; dormida, me voy a la cama, hasta ma&ntilde;ana amor.<\/p>\n<p>&mdash; Hasta ma&ntilde;ana ma, me quedo leyendo un rato m&aacute;s, la noche tiene poes&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; Ped&iacute; un deseo&hellip;, acaba de pasar una estrella fugaz.<\/p>\n<p>&mdash; Hmmm, pedilo vos. Insinu&eacute; volviendo a acariciar mis senos.<\/p>\n<p>Creo que en ese momento dej&eacute; de ver para siempre a Richard como mi hijo y se convirti&oacute; en una amante deseable, y para lo lascivo de su mirada tambi&eacute;n dej&eacute; de ser su madre para convertirme en su pecado m&aacute;s furtivo, su encendido deseo, el c&oacute;mplice de mis vidas de cortesana, de puta ante sus ojos y para lo m&aacute;s perverso entre nosotros, desde esa noche en Cabo Fr&iacute;o nada ser&iacute;a igual; tambi&eacute;n ser&iacute;a mi c&oacute;mplice a boca cerrada.<\/p>\n<p>Ya no &eacute;ramos madre e hijo, &eacute;ramos una misma intenci&oacute;n en la noche, aunque yo so&ntilde;aba, ten&iacute;a el deseo de reencontrarme con mi viejo amigo Reinaldo, con su azulado y enorme sexo de mulato; pero ahora deseaba a mi hijo &mdash;esto me confund&iacute;a, despu&eacute;s de lo vivido en Buenos Aires me hab&iacute;a convertido en su lujuria desatada, abiertamente a la excitaci&oacute;n de sus deseos sexuales. El incesto ya estaba delante de nuestros bajos instintos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a le&iacute;do por ah&iacute;: &ldquo;que lo hombres traicionan porque est&aacute; en su sistema gen&eacute;tico. La mujer lo hace porque no tiene dignidad suficiente, y adem&aacute;s de entregar su cuerpo acaba siempre entregando un poco de su coraz&oacute;n, Un verdadero crimen. Un robo. Pero asaltar un banco, porque, si alg&uacute;n d&iacute;a la descubren (y siempre lo hacen), causar&aacute; da&ntilde;os irreparables a su familia. Para los hombres apenases un &ldquo;est&uacute;pido error&rdquo;. Para las mujeres es un asesinato espiritual de todos aquellos que la rodean de cari&ntilde;o y que la apoyan como madre y esposa&rdquo;.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que Richard se fue a su dormitorio, a seguir leyendo, dej&eacute; la luz tenue que desde mi cuarto se reflejaba por el corredor, cuando siento que se acerca y escucha que me estoy duchando; pienso que mi hijo ya no lo era, ahora era un deseo, una trasgresi&oacute;n abierta de incesto, el deseo de una puta. &mdash;Me llama, &mdash;Lau&mdash;, siento en su voz el deseo del placer prohibido pero adictivo. Siento que vuelve a su cuarto y apaga la luz; yo me qued&eacute; pensando, mirando el vac&iacute;o de un apetito er&oacute;tico quiz&aacute; irrealizable, &mdash;solo si &eacute;l lo hubiera deseado al caer esa estrella&mdash;. La brisa ingresaba por la ventana, un resplandor de luna dejaba ver sombras en mi cuarto.<\/p>\n<p>Voy hacia su cuarto y le hago sentir mi presencia, mi respiraci&oacute;n busca provocarlo, no lo creo, pero siento que se est&aacute; masturba con los ojos cerrados, &iquest;pensar&aacute; en m&iacute;?, entro en su cuarto, le dejo adivinar mi figura dibujada en ese resplandor, siente mi perfume y abre los ojos, estoy sentada en la banqueta blanca, sosteniendo una copa, cubriendo mi pubis depilado. Encaramada sobre unas botas de ca&ntilde;a alta, entreabro mis piernas y le dejo ver mi vientre apenas depilado, una tira delineada que baja hacia mi cl&iacute;toris, mis senos escapando del negro soutien y un liguero sosteni&eacute;ndose desde la tanga se me clava en la carne.<\/p>\n<p>No me dice nada, me mira sensualmente, er&oacute;ticamente lo provoco y levanto la copa hacia sus ojos, vuelve a cerrar sus ojos y se sigue masturbando.<\/p>\n<p>Me incorporo y me acerco a &eacute;l sobre mis botas &mdash;vamos a mi cama&mdash;, se resiste a la invitaci&oacute;n, pero mi tanga perfumada le provoca un incontrolable temblor, su pija se rigidiza a&uacute;n m&aacute;s, mis manos acarician sus piernas y &eacute;l se atreve a rozar con sus dedos los marcados labios en mi encaje. Me mira y yo le regalo una sonrisa, lo tomo de la mano; se resiste un poco, pero lo que va a pasar cambiar&aacute; nuevamente nuestras vidas.<\/p>\n<p>No me habla, me observa, su dedo &iacute;ndice se introduce en mi boca, despu&eacute;s otro m&aacute;s que succiono y salivo, lo hago callar. S&eacute; que ya es imparable y ya no quiero que se detenga; mientras bajo mi mano acariciando su pecho acariciando su b&oacute;xer siento una erecci&oacute;n que no cubren mis dos manos.<\/p>\n<p>Dejo caer mis brazos y con ellos cae mi bata de encaje hacia el suelo, mi cuerpo aparece ante el casi desnudo; regal&aacute;ndole mi piel bronceada por el sol de R&iacute;o. Quiero besarlo, pero me resisto mientras sigue acariciando mis piernas, juega con la seda de mi tanga, rozando mi pubis, adivina mis labios y mi h&uacute;meda grieta que le presiono sobre su mano.<\/p>\n<p>Quiere besarme, abre los labios jadeando, pero suspira.<\/p>\n<p>Me levanto de la cama, quedo por sobre su cuerpo con mis brazos ca&iacute;dos, vuelvo a elevar mi boca buscando sus labios, me desnudo toda, deseo su pija, mientras apretando la base de ese tronco la erecto hasta que la hago rozar sobre los vellos delineados de mi pubis.<\/p>\n<p>No puedo decir palabra, reclino mi cabeza hasta el placer de hacerle sentir que lo estoy masturbando, me entrego y sus labios comen mi boca, se confunden las salivas, nuestras lenguas se encuentran, su mano atrapa mi nuca, me aprieta a&uacute;n m&aacute;s sobre sus labios y entrego mi voluntad de Yocasta a Edipo.<\/p>\n<p>Oigo su respiraci&oacute;n que se acelera junto a la m&iacute;a, mientras sigo masturb&aacute;ndole, se arrodilla y su glande desaparece entre mis labios, rozo con mis dedos su ano, se electriza y empuja su pija hasta el fondo de mi garganta.<\/p>\n<p>Me ha pose&iacute;do, soy suya en esta noche, &mdash;la estrella que cay&oacute; en el infinito, realiz&oacute; nuestro deseo&mdash;, estoy de rodillas ante &eacute;l, desnuda, pervertida y puta. Mis pezones se frotan en sus piernas, no lo dejo acabar en mi boca, me pongo de pie, ato a su cuello el cintur&oacute;n de mi bata, le doy mi espalda, se apoya en mis caderas, quiero que me penetre, que me coja, pero se aleja&hellip; Lo tomo de la mano y nos perdemos en corredor hacia la suavidad de mis s&aacute;banas.<\/p>\n<p>Lo vuelvo esclavo de mis deseos, abre mis piernas y se tiende sobre m&iacute;, esquivo la penetraci&oacute;n de su pija, juego con &eacute;l, para excitarlo m&aacute;s; se gira, una pierna reposa sobre la m&iacute;a, lo vuelvo a masturbar, lo pajeo, pero no lo dejo acabar, no eyacula, lo quiero m&aacute;s duro.<\/p>\n<p>&mdash; Tengo algo especial para vos, mi bebe, nadie nunca te va a tratar como yo esta noche.<\/p>\n<p>Me mira, se sonr&iacute;e y me gui&ntilde;a un ojo; subo el cinto de seda y le cubre los ojos, no puede ver nada, solo sentir mi respiraci&oacute;n y mis manos rasgando las s&aacute;banas mientas mi aliento baja por su pecho, lo comienzo a sentir en mi vientre. Espero el rozar de su glande como caricia sobre los mojados labios de mi concha, pero no.<\/p>\n<p>Quiero sentirlo, el silencio es muy profundo, no me toca. No le dejo ver nada, pero yo estoy temblando. Con mi dedo &iacute;ndice rozo otra vez su ano y se lo voy introduciendo suavemente, levanta sus caderas, me gusta la sensaci&oacute;n, mi hijo me est&aacute; penetrado por la boca, su erecci&oacute;n siente la suavidad de mis labios que vuelven a envolver su glande y lo dejo acabar interminable en mi garganta, se retuerce mientras mis manos agitan, lo sigo pajeando a&uacute;n m&aacute;s, mamando su semen.<\/p>\n<p>No le quito la seda de sus ojos, le dejo sentir mi cuerpo recost&aacute;ndome sobre el suyo, mi pubis se aprieta con su pija y me besa con el sabor de su semen en mi boca y que me he bebido. Su lengua busca otra vez la m&iacute;a, me chupa la boca, succiono su saliva. Sus manos ahora me recorren y descubre mis caderas, encuentra la raja de mi cola y busca mi ano, me besa a&uacute;n m&aacute;s profundo, pero me aparto.<\/p>\n<p>Se queda inm&oacute;vil entre las s&aacute;banas, su ceguera en la poca luz me busca y mi alejamiento nos sugieren nuevos juegos sexuales. No me siente, yo no escucho su voz, ni percibo su aliento; su contacto, mi perfume, pero permanecemos en silencio.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato que me semeja el infinito, vuelvo a notar sus piernas cabalgadas sobre mi vientre, mi concha se refriega con su pija que se tiesa y se entierra en mis labios, le mojan mis flujos, pero no dejo que me penetre profundo. Me tomo del respaldo de la cama y dejo que me cabalgue, se frota sobre m&iacute;, le dejo sentir en sus labios mis pezones, y le pido que me muerda; los mordisquea, los succiona y se hacen m&aacute;s grandes en su boca.<\/p>\n<p>&mdash; Nadie nunca te va a tratar como yo esta noche. &mdash;Le repito.<\/p>\n<p>Me dejo penetrar a&uacute;n m&aacute;s, hasta que desaparece su pija en mi jadeo y acaba otra vez, profundo en mis intestinos y yo me deshago sobre su cuerpo con un orgasmo profundo y h&uacute;medo en un grito; estamos sudando de placer, resbalo de su cuerpo y cae un chorro de semen desde mis entra&ntilde;as de tanta calentura y del tama&ntilde;o de mi furia.<\/p>\n<p>Me cog&iacute; otra vez a mi hijo, me rasgar&aacute; el esf&iacute;nter, m&aacute;s de uno hubiera deseado ese momento, pero era solo para &eacute;l, mis caderas estaban reservado para mi hijo, desde siempre.<\/p>\n<p>Siento entre mis labios vaginales que su pija se ha hinchado nuevamente, pero no lo dejo penetrarme; me incorporo y le quito la seda de los ojos, la habitaci&oacute;n est&aacute; solo iluminada por la luz de la noche que ingresa por la ventana.<\/p>\n<p>&mdash; Vu&eacute;lvete. &mdash;Me ordena.<\/p>\n<p>Me paro del lado de la cama, quiebro mi cuerpo, me recuesto y flexiono mis piernas hacia sus hombros, mis tetas se coronan con dos aureolas de profundo rosado y mis pezones apuntan hacia su mirada lasciva. Me sujeta las piernas por debajo de las rodillas y su glande se acerca otra vez a mis labios, &iexcl;Suspiramos!<\/p>\n<p>&mdash; No, por el n&aacute;car de mi conchita no, primero &ldquo;haceme la colita&rdquo;, la guard&eacute; virgen para vos, ning&uacute;n macho dilat&oacute; m&iacute; esf&iacute;nter, es mi regalo para vos.<\/p>\n<p>Coloca su glande en mi ano y presiona, me lo hab&iacute;a lubricado y su erecci&oacute;n se abre paso, con sus manos separa a&uacute;n m&aacute;s mis caderas y me penetra, mi cl&iacute;toris es su tentaci&oacute;n, quiere chup&aacute;rmelo, pero no dejo que deje de penetrarme a&uacute;n m&aacute;s, hasta que lo siento atravesar mis intestinos.<\/p>\n<p>&mdash; No te detengas, c&oacute;geme, c&oacute;geme m&aacute;s fuerte; r&oacute;mpeme el culo, me arde; as&iacute; quer&iacute;a sentirte, as&iacute;, as&iacute; nadie se atreve a ser el primero, solo vos bebe.<\/p>\n<p>Arqueo mi cuerpo sin soltar su pija, y aprieta mi esf&iacute;nter a&uacute;n m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; Atravesame, ten&eacute;s una pija enorme hijo, abrime, ensanchame, enculame a tu forma y a tu ritmo.<\/p>\n<p>Se dibujan las siluetas en el cristal de la ventana con fondo de mar. Me arrodillo delante de &eacute;l, lo masturbo, lo devoro&hellip; acabar o no, ya no es su alternativa, inunda mis labios y cae desparramando su semen entre el abismo de mis senos. Ya no es sino mi amante, mi lujuria, mi pecado final, la noche es profunda entre nuestros labios, se erecta sobre mis senos y desparrama el semen otra vez sobre mis aureolas rozadas y en mis pezones erectos.<\/p>\n<p>Apoyo mis manos sobre una mesa, mis pechos escapan del body negro, me corre la tanga, me penetra una vez m&aacute;s, curvo mi cabeza, mis cabellos negros huelen a &ldquo;savage&rdquo; le rozan el pecho, me siente, me gime y empujo mis caderas hacia su erecci&oacute;n, la que late acabando dentro de mi vientre; curvo mi figura en un intenso orgasmo, mi cabeza se desploma hacia adelante y vuelvo a gemir acabando, &mdash;hemos acabado tres veces&mdash;, es mi macho (&hellip;)<\/p>\n<p>Se deshace el tiempo en edades mitol&oacute;gicas, consumado el deseado incesto se repite una y otra vez entre las penumbras que incitan el pecado. Edipo y Yocasta, se reencarnan en nosotros. Nos miramos, sonre&iacute;mos mientras saboreamos el sabor fatal sobre una copa de espumante, ya jugamos incontrolables el placer lascivo de lo mitol&oacute;gico.<\/p>\n<p>Me despierto sudando, siento su erecci&oacute;n, lo tengo a mi lado, Richard se levanta y lo contemplo, soy su madre, pero a&uacute;n entregada a Morfeo, dormida, despertando entre espumas de encajes, almohadones de ganso y s&aacute;banas color pasteles resaltando el negro de mis encajes, se aleja mir&aacute;ndome. Descubro, aparto las s&aacute;banas, indefensa mi piel morena, mis piernas de color cual el ocre lo perturban, lo vuelvo a desear, estoy desnuda, se acerca y acaricio sus piernas, roza apenas con un dedo mi pubis, me besa los labios, se masturba y deja que su semen caiga delicadamente sobre mi boca entreabierta; cierro los ojos, lo saboreo (&#8230;)<\/p>\n<p>Jam&aacute;s dejamos de ser amantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nos hab&iacute;amos quedado solos en nuestra casa cerca de Cabo Fr&iacute;o, mi esposo hab&iacute;a salido esa noche hacia R&iacute;o de Janeiro y no volver&iacute;a debido a sus asuntos de embajada hasta una semana despu&eacute;s; el personal dom&eacute;stico se hab&iacute;a retirado; mi hijo y yo nos quedamos despu&eacute;s de cenar en la galer&iacute;a frente a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20746,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-33539","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20746"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33539\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}