{"id":33554,"date":"2022-02-02T23:00:00","date_gmt":"2022-02-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-02T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-02T23:00:00","slug":"el-vikingo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-vikingo\/","title":{"rendered":"El vikingo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33554\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hab&iacute;an pasado varias primaveras desde que Margaret hab&iacute;a llegado a ese peque&ntilde;o pueblo ingl&eacute;s. Su marido, Lord Richard, un acaudalado noble era due&ntilde;o de una gran porci&oacute;n de tierras en donde hab&iacute;an construido un grandioso y rural castillo de piedra.<\/p>\n<p>Lord Richard era viejo, un anciano pr&aacute;cticamente, hab&iacute;a vivido una vida larga y prospera, hab&iacute;a enterrado a m&aacute;s de ocho hijos y ya contaba con cuatro matrimonios a su espalda. Su primera mujer muri&oacute; tras dar a luz a un var&oacute;n que muri&oacute; poco despu&eacute;s y la segunda muri&oacute; por un brote de peste y la tercera fue con la que convivio casi 20 a&ntilde;os, la cual le hab&iacute;a dado varios hijos, estaba orgulloso de esta &uacute;ltima esposa, Richard estaba convencido que hab&iacute;a sido su gran amor, de esa uni&oacute;n solo quedaban sus dos hijas menores &ldquo;no se cual es m&aacute;s inservible&rdquo; mascullo para sus adentros.<\/p>\n<p>Para Lord Richard las mujeres solo serv&iacute;an para traer ni&ntilde;os al mundo, su &uacute;ltima mujer Margaret, era la m&aacute;s inservible de todas ellas, no hab&iacute;a conseguido que quedara encinta, ya llevaba cuatro a&ntilde;os en su lecho y la joven de 23 a&ntilde;os no hab&iacute;a conseguido darle un heredero.<\/p>\n<p>Sus sobrinos estaban pis&aacute;ndole los talones en cuanto a heredar aquella basta fortuna y ser el se&ntilde;or de los feudos pr&oacute;ximos al pueblo.<\/p>\n<p>Sir Richard llamo a su criado, el cual le dio un ba&ntilde;o y le cambio el camis&oacute;n, pod&iacute;a ver en el reflejo del cristal de la ventana la imagen de un hombre totalmente desconocido; un hombre desnudo, encorvado, arrugado y gris. El tiempo hab&iacute;a pasado r&aacute;pido y ya no quedaba nada de aquel joven noble que hab&iacute;a conquistado varios territorios en &eacute;poca de guerra. Hab&iacute;a estado varios a&ntilde;os en la corte, y trabajando para los reyes, y hoy, quiz&aacute;s era el &uacute;ltimo d&iacute;a que pod&iacute;a estar bajo el mando de su rey.<\/p>\n<p>Necesito que llames a Rodrigo- dijo con firmeza, era la tercera vez que lo dec&iacute;a, sent&iacute;a una vez m&aacute;s que la vejez cada vez se convert&iacute;a en otra raz&oacute;n de ser prescindible.<\/p>\n<p>Pero se&ntilde;or, Rodrigo y los otros caballeros est&aacute;n intentando proteger el castillo.<\/p>\n<p>&iquest;Me crees tan est&uacute;pido y viejo, que no s&eacute; lo que sucede en mis tierras? &#8211; el joven retrocedi&oacute; asustadizo y corri&oacute; a avisar al caballero.<\/p>\n<p>Lord Richard volvi&oacute; a mirar por la ventana de su alcoba, pod&iacute;a ver el humo a lo lejos de las casas del pueblo quem&aacute;ndose, los gritos se hab&iacute;an convertido en un aullido lejano mezclado con ceniza, verg&uuml;enza y dolor.<\/p>\n<p>Los vikingos hab&iacute;an llegado, hab&iacute;an conquistado varios terrenos de la zona e iban expandi&eacute;ndose poco a poco, las guerras hab&iacute;an dejado pocos hombres que pudiese defender, los campesinos apenas contaban con nada para defender a los suyos, era el caos, la muerte segura.<\/p>\n<p>El anciano se calent&oacute; las manos un par de veces, se gir&oacute; y vio su vieja espada, deslumbrante, como si apenas hubiese pasado tiempo por ella, la cogi&oacute; con sus manos arrugadas y temblorosas y record&oacute; la batalla de hace 40 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>Margaret lloraba en silencio, como siempre, su vida consist&iacute;a en callar y llorar, como la mayor&iacute;a de mujeres en su situaci&oacute;n. Estaba asustada, los enemigos se acercaban a la puerta y solo era cuesti&oacute;n de horas quiz&aacute;s minutos, que atravesasen el castillo y pudieran devastar todo a su alrededor.<\/p>\n<p>Su criada le estaba arreglando con valiosas galas, hab&iacute;a que morir como una noble, con orgullo, dignidad y recordando las leyendas que alababan su belleza.<\/p>\n<p>La criada iba apresurada, con movimientos r&aacute;pidos y bruscos, pero Margaret apenas pod&iacute;a notar los tirones de pelo, solo pod&iacute;a pensar en su corta vida, su destino, apenas pod&iacute;a verse al espejo, las l&aacute;grimas no le dejaban.<\/p>\n<p>-Mi se&ntilde;ora, deje de llorar, usted es la condesa, no deje que esos barbaros piensen que somos unos cobardes.<\/p>\n<p>Margaret agacho la cabeza avergonzada. Cuando la vieja criada hubo terminado de cepillarle el pelo, Margaret se dirigi&oacute; a los aposentos de su marido Lord Richard.<\/p>\n<p>El anciano yac&iacute;a sentado en el borde de la cama, mirando absorto su espada. La joven duquesa sinti&oacute; por primera vez ternura viendo a su marido, quiz&aacute;s porque era la primera vez que sent&iacute;a en &eacute;l el miedo, lo ve&iacute;a tan sumamente insignificante, como un ni&ntilde;o intentando sujetar un arma por primera vez.<\/p>\n<p>Esposo m&iacute;o- dijo al fin- &iquest;quieres que me quede aqu&iacute; contigo?<\/p>\n<p>Aqu&iacute; solo molestas, en cuanto suban esos barbaros pienso luchar hasta morir. No me eres &uacute;til, como bien sabes eres incapaz de dar un hijo, me voy de este mundo sin un heredero y mis tierras caer&aacute;n en manos de esas malditas bestias- el anciano se gir&oacute; y la miro con desprecio, Margaret dejo de ver en &eacute;l la poca inocencia que hab&iacute;a cre&iacute;do ver segundos antes, volv&iacute;a a ver a aquel viejo despreciable con el que se hab&iacute;a casado.<\/p>\n<p>Entiendo mi se&ntilde;or -dijo con suavidad, hac&iacute;a a&ntilde;os que ten&iacute;a aprendido como deb&iacute;a responder y hablar.<\/p>\n<p>Nunca entender&aacute;s nada, eres una mujer. Si eres lo suficientemente lista, te mataras antes de que lleguen a tus aposentos, esos barbaros te violaran y destriparan como a un insecto.<\/p>\n<p>Margaret bajo la cabeza, y sali&oacute; de la habitaci&oacute;n silenciosa. Cerro la puerta, suspiro una vez aliviada pensando en qu&eacute; ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que lo viese jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Adi&oacute;s marido.<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>La joven duquesa se sent&oacute; en su cama, no quer&iacute;a seguir mirando, ya lo o&iacute;a todo cada vez mas cerca. Se tumbo y cerro los ojos, pens&oacute; en la muerte que la acechaba y se preguntaba si iba a sufrir mucho si se envenenaba. Sujeto aquel peque&ntilde;o frasco con un l&iacute;quido oscuro en su interior, la dosis perfecta para matar hasta al mas fuerte.<\/p>\n<p>Lo miro a contraluz, lo sujeto en su mano, ten&iacute;a miedo pero tambi&eacute;n ten&iacute;a miedo a morir envenenada, su t&iacute;o Lucio muri&oacute; as&iacute; y pudo contemplar siendo una ni&ntilde;a como el veneno pod&iacute;a hacerte casi vomitar tus v&iacute;speras antes de una ag&oacute;nica muerte.<\/p>\n<p>Estaba absorta pensando si deb&iacute;a tomarla, cuando la vieja criada entro r&aacute;pidamente con el delantal cubierto de sangre.<\/p>\n<p>-&iexcl;Est&aacute;n aqu&iacute;, ya han entrado al castillo! -dijo casi gritando, la anciana comenz&oacute; a dar vueltas alrededor de ella- Han entrado a los aposentos de su marido. Han matado al se&ntilde;or Rodrigo, caballeros y soldados. Est&aacute;n matando a todos, han matado a varios sirvientes, mi se&ntilde;ora dese prisa, esos barbaros nos van a violar y van a poner vuestra hermosa cabeza en una pica.<\/p>\n<p>Margaret miro el veneno una vez mas, le temblaban las manos, la se&ntilde;ora asinti&oacute; con la mirada, quiz&aacute;s ese era el mejor destino, morir. Pod&iacute;a o&iacute;r los gritos desde el aposento de su marido, los pasos, gritos, la carne desgarrada por el filo de una espada.<\/p>\n<p>-Se&ntilde;ora dese prisa, dese prisa, ya est&aacute;n aqu&iacute;.- volvi&oacute; a decir nerviosa la criada- T&oacute;meselo, no hay tiempo, van a encontrarla viva.<\/p>\n<p>Margaret sinti&oacute; ese temblor una vez mas, y abri&oacute; el recipiente con cuidado, un olor amargo destapo el ambiente. Lo poso cerca de sus labios y lo apart&oacute;, quiz&aacute;s los barbaros la pod&iacute;an dejar vivir si les ped&iacute;a clemencia. La criada no vacilo, e intento vaciar el contenido en sus labios, Margaret puso resistencia y la aparto de un empuj&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Que hac&eacute;is? Dejarme, no ten&eacute;is ning&uacute;n derecho a decidir mi destino.- Margaret mucho m&aacute;s joven y alta volvi&oacute; a empujar a la se&ntilde;ora que se tambaleo durante unos segundos, sin dudarlo se acerc&oacute; r&aacute;pida y alargo el brazo para arrebatarle el frasco.<\/p>\n<p>-Puedo decidir el m&iacute;o- dijo la anciana, miro a Margaret y se bebi&oacute; el contenido.<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>Durante los siguientes minutos Margaret volvi&oacute; a ver con sus ojos el efecto que produce un veneno en un ser humano. La criada yac&iacute;a muerta y fr&iacute;a, con la mirada perdida y la boca llena de sangre. Se sent&oacute; en el tocador, ya solo quedaban ella y los gritos de muerte.<\/p>\n<p>Se abri&oacute; la puerta y se le encogi&oacute; el coraz&oacute;n durante unos segundos, hasta que reconoci&oacute; al joven criado de su marido, Rupert, un joven delgado como un galgo, de ojos saltones y nariz aguile&ntilde;a.<\/p>\n<p>-Mi se&ntilde;ora, piedad, no os mat&eacute;is, y quiz&aacute;s podamos salvar la vida.<\/p>\n<p>-&iquest;De qu&eacute; habl&aacute;is?- pregunto Margaret.<\/p>\n<p>-Mi se&ntilde;ora, es la segunda vez que los veo entrar en las tierras de mis se&ntilde;ores, yo vengo del norte, mi se&ntilde;ora, s&eacute; que dejan vivos a unos pocos, los suficientes para contar lo que ha sucedido aqu&iacute;.<\/p>\n<p>-Y &iquest;por qu&eacute; crees que me dejar&aacute;n vivir? Solo soy una mujer.<\/p>\n<p>-Sois la esposa del duque, pedir clemencia, pedir clemencia a Torsten, es su l&iacute;der, su rey. Ofrecerle este castillo, los pocos criados que sobrevivan, ofreceos usted si hace falta.<\/p>\n<p>-Yo no tengo nada que ofrecer, van a quedarse el castillo igualmente y a mi, me mataran.<\/p>\n<p>-Mi se&ntilde;ora, por favor, esc&uacute;cheme, la noble que dejo con vida ofreci&oacute; su cuerpo, y ofreci&oacute; todo lo que os he dicho, la dejaron vivir, y a los pocos criados que qued&aacute;bamos. Cuando todos los criados se fueron yo decid&iacute; marchar tambi&eacute;n y venir aqu&iacute; pensando que su marido podr&iacute;a defendernos pero aun ah&iacute; esperanza, a&uacute;n podemos vivir.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo sab&eacute;is que no entraran y me mataran nada m&aacute;s llegar?<\/p>\n<p>-He tra&iacute;do ayuda se&ntilde;ora, esta ma&ntilde;ana fui a buscarla al bosque, ella podr&aacute; ayudarte. Sab&iacute;a que era cuesti&oacute;n de tiempo que viniesen aqu&iacute;, he venido lo mas r&aacute;pido que he podido.- Rupert movi&oacute; una de las cortinas para que la duquesa pudiese ver a su acompa&ntilde;ante.<\/p>\n<p>Margaret entonces pudo ver a la bruja del bosque, era una mujer madura, pero se conservaba con gracia. Ten&iacute;a enormes ojos negros, pelo largo azabache y canoso, con unas sutiles arrugas que destacaban su cara y sus labios finos. A pesar su edad, ten&iacute;a un vestido escotado con hombros al aire, que remarcaban que fue una mujer hermosa hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>La bruja avanzo hacia ella, le toco la cara blanca y noto el olor a tierra y sangre en sus dedos, le toco los labios posando sangre de sus dedos y la beso suavemente. Margaret aparto la cara pero la bruja le sujeto la cara mas fuerte:<\/p>\n<p>-sschhhss! Tranquila, esto te ayudara, para que duela menos y te guste mas.<\/p>\n<p>&iquest;EL QUE?- dijo ella, pero la bruja se acerc&oacute;, hundiendo los dedos en la cara, Margaret intento no zafarse m&aacute;s por miedo, entonces noto la lengua h&uacute;meda de la bruja en su boca, noto su aliento amargo y dulce al mismo tiempo, y ese amargo dulzor crec&iacute;a en su boca, noto el sabor de un l&iacute;quido posado en su boca, la joven intento apartarse pero la bruja segu&iacute;a besando y derramando el l&iacute;quido, como si fuese un polluelo siendo alimentado. Notaba como el l&iacute;quido entraba en sus entra&ntilde;as y su cuerpo parec&iacute;a florecer, notaba un cosquilleo en las extremidades, y en especial en su pecho.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; sus pezones erizarse y aquel beso se volv&iacute;a cada vez mas y mas c&aacute;lido, la bruja sigui&oacute; bes&aacute;ndola, notaba su lengua girar contra la suya, la joven jam&aacute;s hab&iacute;a sido besada as&iacute;, jam&aacute;s. La bruja suspiro, volvi&oacute; a mojarse los labios mientras segu&iacute;a bes&aacute;ndola, le toco con cuidado uno de sus pechos y sinti&oacute; los pezones duros.<\/p>\n<p>&#8211; Estas lista- dijo al fin- te acabo de dar algo que te har&aacute; disfrutar, te sentir&aacute;s estimulada y lista para ese b&aacute;rbaro. Te perdonara la vida.<\/p>\n<p>La joven quedo anonadada de lo que suced&iacute;a, la bruja se giro y miro a un asustadizo Rupert, que sali&oacute; de all&iacute; corriendo para esconderse. La bruja mando a Margaret a sentarse en la cama, mientras ella seria la que hablase.<\/p>\n<p>-Necesito mi se&ntilde;ora, que me sig&aacute;is el juego, hare que esta experiencia sea lo mas placentera para ambos. Ahora mismo soy vuestra salvaci&oacute;n, dejarme hablar, s&eacute; como tratar con ellos.<\/p>\n<p>-Pero, no hablan como nosotros, no son como nosotros&hellip;<\/p>\n<p>-Como he dicho se&ntilde;ora, dej&aacute;rmelo a mi, no vais a morir esta noche. Y &iquest;sab&eacute;is por qu&eacute; ?- la joven la observo.- Porque os perdonara la vida, vais a hacer que ese hombre disfrute de vos como jam&aacute;s lo hizo con otra mujer. Y vos, mi dulce ni&ntilde;a, vais a pagarme mucho dinero en cuanto volv&aacute;is a ser se&ntilde;ora de esta casa.<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>La puerta se abri&oacute; de un golpe, cuando dos hombres entraron, su olor a sangre y sudor impregnaron la habitaci&oacute;n. Los dos se apartaron para dar paso a su l&iacute;der, y entro en la habitaci&oacute;n el famoso vikingo que estaba convirtiendo su pa&iacute;s en una ruina; Torsten.<\/p>\n<p>Ambas mujeres miraron atentas a aquel hombre alto de cabello largo y rubio, con una barba poblada y ojos intensos como el hielo. Torsten era famoso por ser extremadamente fuerte y un guerrero letal. Margaret visualizo sus fuertes manos y nudillos ensangrentados de matar hombres con sus manos y la rudeza de su expresi&oacute;n, jam&aacute;s hab&iacute;a visto un hombre tan grande, alto y fuerte, no pod&iacute;a ni imaginar esa bestia entre sus muslos sin ser destrozada.<\/p>\n<p>La bruja se adelant&oacute; sonriente, antes que nadie pudiese decir nada, la bruja comenz&oacute; a hablarle en su idioma, con una fluidez incre&iacute;ble, Margaret no entend&iacute;a nada, solo pod&iacute;a observar como la bruja hablaba y la miraban ambos, siguieron as&iacute; durante unos minutos que fueron eternos para la joven, puesto que no se sab&iacute;a si se hablaban de matarla.<\/p>\n<p>El guerrero, la mando a llamar y ella obediente se levant&oacute;, tal como le expreso la bruja, quer&iacute;a verla a la luz. La joven se acerc&oacute; a la luz de la ventana, alzo la mirada con timidez, expresando sus hermosos ojos casta&ntilde;os. El b&aacute;rbaro giro alrededor de ella, miro la perfecta l&iacute;nea de su cuello, sus formas redondeadas, el dulce olor que emanaba su cuerpo.<\/p>\n<p>Pidi&oacute; a sus hombres que se fuesen y quedaron solos los tres la habitaci&oacute;n. La bruja se acerc&oacute; a ella con sigilo, le puso un dedo en los labios para callarla, la joven no entend&iacute;a por qu&eacute; hasta que noto que la bruja le desabrochaba el vestido. Le fue quitando las prendas de ropa una a una, mientras el guerrero miraba la escena. Cuando quedo con el camis&oacute;n solamente, la bruja le dijo que era una joven exquisita y hermosa, que disfrutase de ella. Con cuidado le levanto el camis&oacute;n dejando la piel desnuda de Margaret, sus grandes pechos, las formas de sus caderas, las piernas largas y gl&uacute;teos firmes. La bruja antes de salir de la habitaci&oacute;n le dijo en el o&iacute;do &rdquo;hazlo por tu vida, hazle disfrutar y deja que se enamore de ti&rdquo;<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hab&iacute;an pasado varias primaveras desde que Margaret hab&iacute;a llegado a ese peque&ntilde;o pueblo ingl&eacute;s. Su marido, Lord Richard, un acaudalado noble era due&ntilde;o de una gran porci&oacute;n de tierras en donde hab&iacute;an construido un grandioso y rural castillo de piedra. 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