{"id":33607,"date":"2022-02-06T23:00:00","date_gmt":"2022-02-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-06T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-06T23:00:00","slug":"la-masajista-capitulo-2-el-estudio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-masajista-capitulo-2-el-estudio\/","title":{"rendered":"La masajista (Capitulo 2): El estudio"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33607\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un peque&ntilde;o departamento de dos ambientes en Belgrano iba a oficiar de &ldquo;estudio&rdquo;. Era de mi propiedad, y ten&iacute;a m&aacute;s de uno que hab&iacute;a comprado como inversi&oacute;n para alquilar. Ese estaba desocupado y publicado, y lo retir&eacute; del mercado para esta aventura. Peque&ntilde;o, pero ideal. Era al contrafrente y sus ventanas daban a un patio interno, no era muy luminoso, y su puerta si bien daba al palier de acceso com&uacute;n con otros departamentos de esa planta, estaba apartada y al fondo de un pasillo. En definitiva, discreto. En la sala se ubicaron luces y difusores, una lona blanca para fondo infinito y alg&uacute;n m&iacute;nimo mobiliario: una banqueta redonda, y una silla. Todo ser&iacute;a minimalista, no habr&iacute;a espacio para escenarios, al menos al principio. Si en cambio pusimos en el &uacute;nico dormitorio un sof&aacute; cama. Eventualmente servir&iacute;a all&iacute;, o movi&eacute;ndolo a la sala. Tambi&eacute;n en esa habitaci&oacute;n colocamos un peque&ntilde;o escritorio, como para trabajar con alguna notebook de manera de descargar el crudo de las c&aacute;maras. Y solo eso, la edici&oacute;n la har&iacute;a en mi casa con una estaci&oacute;n de trabajo poderosa que yo ten&iacute;a. Mi Nikon D2X era c&aacute;mara m&aacute;s que suficiente el proyecto, pero debimos comprar una de video de mejores caracter&iacute;sticas, ya que la que ten&iacute;a era muy hogare&ntilde;a.<\/p>\n<p>Nos llev&oacute; un par de semanas poner todo eso en orden mas los detalles y amenidades. Tambi&eacute;n le ense&ntilde;e a Juli principios b&aacute;sicos de fotograf&iacute;a y practicaba bastante con la videoc&aacute;mara. Hicimos algunos posteos en ciertos foros que yo conoc&iacute;a, en los cuales se intercambia pornograf&iacute;a y dem&aacute;s. &ldquo;Modelos masculinos 18-21 a&ntilde;os para fotograf&iacute;a er&oacute;tica softcore hetero &#8211; NO porno.&rdquo; O algo por el estilo, y ped&iacute;amos enviar foto de rostro y de cuerpo entero en ropa interior y dem&aacute;s datos de rigor a una direcci&oacute;n de mail que levantamos al efecto. Como era de esperar, llovieron respuestas, las cuales fuimos filtrando. Pero nos llev&oacute; unos cuantos d&iacute;as, ya que el tiempo que le dedic&aacute;bamos era a la tarde, antes de ir nuestras casas. Que nos quedaban cerca de ambos, ya que como supe en esos d&iacute;as, Juli alquilaba tambi&eacute;n en el barrio. El departamento del centro era solo para trabajar.<\/p>\n<p>Y por supuesto quedaba el tema de la chica. Juli propuso no innovar y empezar con Majo, la amiga que protagoniz&oacute; la an&eacute;cdota que desat&oacute; todo esto. Le cont&oacute; brevemente por tel&eacute;fono y arregl&oacute; que pasara por el estudio el siguiente viernes a las ocho de la noche, para charlar en detalle y aparte para conocerme. Ese d&iacute;a, me fui relativamente temprano de la oficina, y a las cinco ya estaba revisando los correos de los candidatos, y haciendo una primera preselecci&oacute;n. Lleg&oacute; Juli un rato m&aacute;s tarde y en una hora ya nos hab&iacute;amos decidido por dos pibes, y les escribimos para tratar de entrevistarlos la siguiente semana. De uno en particular, a Juli no se le pas&oacute; el detalle del bulto en el calzoncillo. &ldquo;O se puso una media, o est&aacute; muy bien dotado&rdquo; opin&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ten&eacute;s pinta de cansado &ndash; me dice Juli, apoyando sus manos en mis hombros. Estaba de pie detr&aacute;s de m&iacute;, mientras yo terminaba de enviar los correos de los candidatos sentado en el peque&ntilde;o escritorio. &ndash; y hace m&aacute;s de dos semanas que no tom&aacute;s masajes. Pensaba que me &ldquo;enga&ntilde;abas&rdquo; con otra, sintiendo tu contractura veo que no.<\/p>\n<p>&#8211; Mucho estr&eacute;s Juli. Es el karma de hacer empresa en este pa&iacute;s. Fue una semana de locos. Esta huevada que estamos haciendo me pone la cabeza en otro lado, al menos. Como cualquier cosa que te sube la libido, tiende a abstraerte.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, ahora es buen momento para unos masajes entonces. Todav&iacute;a falta para que llegue Majo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;S&iacute;? No ten&eacute;s ni crema ac&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Error. Ponele que yo tambi&eacute;n te tend&iacute; una trampa. Ven&iacute;.<\/p>\n<p>En el placard, que hab&iacute;a estado acumulando cosas de manera desordenada, Juli me mostr&oacute; unos elementos que hab&iacute;a dejado sin que yo lo notara. Extendi&oacute; en el piso de la sala una colchoneta fina y amplia, la cubri&oacute; con una s&aacute;bana y alguna toalla, y prepar&oacute; una serie de frascos de aceite que no le hab&iacute;a visto antes.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Que producci&oacute;n! &iquest;Y esto?<\/p>\n<p>&#8211; Dale, en bolas y boca abajo &ndash; orden&oacute; mientas se sacaba su jean y su remerita sin mangas. &ndash; tatami se llama. Pero voy a probar algo que no hice nunca. Espero que me salga bien.<\/p>\n<p>&#8211; Que ser&iacute;a&hellip; &#8211; inquir&iacute; mientras me recostaba ya desnudo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Body Massage&rdquo;<\/p>\n<p>Puta que sonaba bien. Puso m&uacute;sica bajita en su iPod con unos parlantitos. Jazz cantado por una voz femenina, muy tranquilo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Diana Krall?<\/p>\n<p>&#8211; Shhh. Silencio. Vos no pod&eacute;s hablar hasta que yo te diga. Relajate y pon&eacute; la mente en blanco.<\/p>\n<p>&ldquo;Mierda&rdquo; &ndash; pens&eacute; &ndash; &ldquo;&iquest;Juli me va a hacer masajes en silencio? Esto si que es raro&rdquo;. Ya desnuda, comenz&oacute; sus masajes por mis pies y pantorrillas, con abundante aceite, arrodillada atr&aacute;s m&iacute;o. Sigui&oacute; a mis muslos y mis nalgas, para lo cual segu&iacute;a de rodillas, pero ahora con mi pierna derecha entre las suyas, con lo cual ocasionalmente rozaba su entrepierna en mi tobillo. Roces furtivos que, como dije antes, me erotizaban. Pero el contacto piel a piel se volvi&oacute; mas intenso cuando se acomod&oacute; a horcajadas sobre mi cola, para trabajarme la espalda, magnificado por la sensaci&oacute;n resbalosa que proporcionaba el aceite denso que estaba usando en cantidades abundantes. Sus manos recorrieron mi espalda con habilidad y fuerza. Me hizo cruzar alternativamente mis brazos en la espalda, levantado el hombro correspondiente hacia atr&aacute;s con fuerza para elongarme. Como si fuera con una toma de lucha libre. Su cuerpo desnudo, se quedaba con parte del aceite que hab&iacute;a volcado en el m&iacute;o, convirtiendo el proceso en una extra&ntilde;a combinaci&oacute;n de terapia descontracturante y caricia sensual.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; frente a mi cabeza en posici&oacute;n de loto, y me masaje&oacute; las sienes con sus dedos, luego mi cabeza, mi cuello y mis hombros. Estir&oacute; sus piernas, y mis brazos por sobre ellas, como si estuviera en una brazada de nataci&oacute;n estilo mariposa, para trabajar mis antebrazos y estirar mis brazos hacia arriba. Mi cabeza a pocos cent&iacute;metros de su entrepierna. Mas nada intent&eacute;, segu&iacute; centrado en esa sensualidad ego&iacute;sta, que me era entregada sin expectativas de retribuci&oacute;n.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; mis brazos a los lados de mi cuerpo, se puso de rodillas e hizo una pausa. Larga. Interminable. En silencio se agach&oacute;, y apoy&aacute;ndose sobre sus manos comenz&oacute; con sutileza extrema a acariciarme los om&oacute;platos con la punta de sus cabellos largos. A ellos pronto sum&oacute; sus pezones, apenas rozando mi piel. Separ&oacute; mis piernas, y desde all&iacute; repiti&oacute; lo mismo desde mis nalgas y subiendo hasta mi espalda, para quedar finalmente recostada sobre m&iacute;, masaje&aacute;ndome con todo su cuerpo desnudo, y resbaloso. Sus tetas sobre mi espalda, su pelvis contra mi cola, y su boca, respirando sobre mi oreja.<\/p>\n<p>&#8211; Boca arriba. &ndash; &uacute;nicas dos palabras que dijo cuando se incorpor&oacute;.<\/p>\n<p>Se arrodill&oacute; de nuevo entre mis piernas separada y esparci&oacute; una buena cantidad de su producto en mi vientre, mi pija y mis huevos. Con sus manos, que evitaron mi verga erecta como nunca, esparci&oacute; el de mi abdomen. Sigui&oacute; con los m&uacute;sculos de mi pecho y se fue estirando hasta quedar, como antes, con su cuerpo sobre el m&iacute;o. No intent&oacute; besarme. No intent&eacute; besarla. Sus pechos frotaban mi pecho. Su vientre, mi pene. Se movi&oacute; hacia adelante y abri&oacute; sus piernas por fuera de las m&iacute;as, y con su concha termin&oacute; de untarme el l&iacute;quido, moviendo su pelvis adelante ya hacia atr&aacute;s. Sin siquiera tocarla con sus manos, comenz&oacute; a jugar con ella. Alternativamente consegu&iacute;a que quedara con el glande hacia su ano, y luego la har&iacute;a de nuevo descansar en mi vientre para frotarla desde arriba.<\/p>\n<p>No s&eacute; bien en que momento me hizo entrar en ella. Tal era mi confusi&oacute;n sensorial en ese torbellino oleoso, suave y c&aacute;lido. Y mi entrega, a lo que Juli dispusiera para mi goce, era completa. Los movimientos de sus caderas eran lentos y sinuosos. Sensuales. Su vagina sosten&iacute;a mi verga mejor que mi propia mano. La estimulaba con mas destreza, cambiando cadencia y profundidad. Me acercaba al borde, y luego me hac&iacute;a retroceder. Solo cuando quiso, y supo que hab&iacute;a madurado el orgasmo mas intenso de mi vida, me dej&oacute; pasar al &eacute;xtasis. Mi cuerpo bajo ella vibr&oacute; y tembl&oacute; largos segundos. La pelvis empujando fuerte hacia arriba. Hacia el punto nodal en el cual mis entra&ntilde;as derramaban lo que su mandato m&aacute;s primitivo indicaba y premiaba con el soberbio placer que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego silencio en la penumbra.<\/p>\n<p>&iexcl;Ring! &ndash; Son&oacute; el timbre de la puerta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Un peque&ntilde;o departamento de dos ambientes en Belgrano iba a oficiar de &ldquo;estudio&rdquo;. Era de mi propiedad, y ten&iacute;a m&aacute;s de uno que hab&iacute;a comprado como inversi&oacute;n para alquilar. Ese estaba desocupado y publicado, y lo retir&eacute; del mercado para esta aventura. Peque&ntilde;o, pero ideal. 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