{"id":33671,"date":"2022-02-12T23:00:00","date_gmt":"2022-02-12T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-12T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-12T23:00:00","slug":"nunca-digas-de-esta-agua-no-bebere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/nunca-digas-de-esta-agua-no-bebere\/","title":{"rendered":"Nunca digas de esta agua no beber\u00e9"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33671\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de recoger su maleta, cruz&oacute; la cristalera que separaba a los pasajeros de los familiares que esperaban al otro lado. Felicia s&oacute;lo hab&iacute;a comunicado su regreso a su abogado, sin embargo, le sobresalt&oacute; el fogonazo de un flash en la cara. Lo &uacute;ltimo que esperaba encontrarse en el aeropuerto era a la prensa rosa apostada a la salida. El hecho de llevar sus gafas de espejo no sirvi&oacute; de cortapisas para que el paparazzi la reconociera y empezase a disparar su c&aacute;mara. Felicia ocult&oacute; su rostro con el abrigo y avanz&oacute; hacia la salida, sin embargo, aquella hiena &aacute;vida de morbo no le daba un respiro y avanzaba de espaldas, delante de ella, pulsando una y otra vez el disparador de su c&aacute;mara.<\/p>\n<p>La escena condujo a que se armase un importante revuelo entre turistas, viajeros y familiares sin saber con certeza qu&eacute; estaba pasando. Se pod&iacute;a intuir que Felicia era una persona relevante y por eso aquel sujeto intentaba sacarle fotos, pero no sab&iacute;an qui&eacute;n era la celebridad que pretend&iacute;a escabullirse del paparazzi.<\/p>\n<p>Cuando sali&oacute; al exterior, subi&oacute; a un taxi sin ni siquiera hablar con el propietario y &eacute;ste, al ver la situaci&oacute;n entendi&oacute; que deb&iacute;a actuar discretamente y con premura. Incluso dentro del veh&iacute;culo, el paparazzi continuaba haciendo su trabajo sin darle ninguna tregua, como si se tratase de una actriz hollywoodense.<\/p>\n<p>Felicia le dio la direcci&oacute;n de su &aacute;tico y el taxista se alej&oacute; quemando rueda, dejando atr&aacute;s a aquel sujeto que acosaba a su clienta.<\/p>\n<p>Al llegar le pag&oacute; al taxista y subi&oacute; a su &aacute;tico, abri&oacute; la puerta y le invadi&oacute; el olor a cerrado. Inmediatamente abri&oacute; las ventanas (pese al frio) para que se ventilaran las habitaciones. Todo estaba conforme lo hab&iacute;a dejado el &uacute;ltimo d&iacute;a cuando parti&oacute;. Deshizo el equipaje, llen&oacute; la ba&ntilde;era, ech&oacute; sales de ba&ntilde;o y se meti&oacute; en ella para relajarse despu&eacute;s de tantas horas de vuelo.<\/p>\n<p>Felicia dispon&iacute;a de dos d&iacute;as antes de comparecer ante el juez y pens&oacute; en llamarle a Emma, aun a sabiendas que, en el hipot&eacute;tico caso de que la hubiese desbloqueado, posiblemente inventar&iacute;a cualquier excusa para no verla. As&iacute; y todo, la llam&oacute; confiando en que su n&uacute;mero estuviese operativo, y al escuchar el primer tono le dio un vuelco el coraz&oacute;n, con en el segundo sus pulsaciones se aceleraron y al o&iacute;r el tercero oy&oacute; un &ldquo;Hola&rdquo; sin mucha devoci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Emma. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; qu&eacute; crees?, &mdash;respondi&oacute; as&eacute;ptica.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a verte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Crees que eso cambiar&aacute; algo?<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, &mdash;suplic&oacute;.<\/p>\n<p>Se hizo un inc&oacute;modo silencio que rompi&oacute; Felicia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jame ir a verte! &mdash;volvi&oacute; a suplicar.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, &mdash;admiti&oacute; Emma.<\/p>\n<p>&mdash;En media hora estoy ah&iacute;, &iquest;de acuerdo?<\/p>\n<p>&mdash;Ok.<\/p>\n<p>Felicia se visti&oacute;, cogi&oacute; su cazadora y sali&oacute; rauda de casa. En la calle no tuvo que esperar mucho a que pasara un taxi, se subi&oacute; a &eacute;l, le indic&oacute; la direcci&oacute;n al conductor y este enfil&oacute; hacia la direcci&oacute;n solicitada, y despu&eacute;s de un breve silencio, el taxista le habl&oacute; mientras miraba por el retrovisor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es usted Felicia Cu&eacute;llar?<\/p>\n<p>No esperaba que la reconociese, sin embargo, intent&oacute; ser lo m&aacute;s cort&eacute;s posible.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;He escuchado que pasado ma&ntilde;ana es el juicio.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es, &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&Uacute;ltimamente no se ha sabido mucho de usted.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todav&iacute;a quiere saber m&aacute;s? &mdash;le increp&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No es que yo quiera, es que hace unos meses no se hablaba de otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Pues menos mal que ya hay algo m&aacute;s de lo que hablar, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; en su defensa.<\/p>\n<p>&mdash;No se ofenda, pero es que aquella noticia fue una bomba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo dice porque muri&oacute; una persona?<\/p>\n<p>&mdash;No exactamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces por qu&eacute; lo dice? &mdash;pregunt&oacute; sabiendo la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; yo la ve&iacute;a todos los d&iacute;as. Me encantaba escuchar las noticias, pero s&oacute;lo porque las contaba usted, la verdad, y he de decir en su favor que ahora ya no las veo. Entre pol&iacute;ticos que no se ponen de a acuerdo ni en el color de la mierda, entre que siempre se habla de lo mismo y entre que la tipa que la ha sustituido es m&aacute;s sosa que el apio no merece la pena encender la tele.<\/p>\n<p>Felicia sonri&oacute; y agradeci&oacute; el cumplido dejando que el taxista continuara explay&aacute;ndose en su charla.<\/p>\n<p>&mdash;Puede escucharlas en otra cadena, &mdash;le sugiri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero ser grosero, pero la prefer&iacute;a a usted.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, es muy amable, &mdash;dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Imagino que pasar de contar las noticias a ser el contenido de ellas ser&iacute;a tremendo.<\/p>\n<p>&mdash;No se hace una idea, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad es que fue un shock para su audiencia.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; sabr&aacute; usted! Pens&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Era usted muy querida, &mdash;agreg&oacute; el taxista.<\/p>\n<p>&mdash;Usted lo ha dicho, era.<\/p>\n<p>&mdash;No haga demasiado caso de lo que se dice. La gente le quiere, a pesar de todo.<\/p>\n<p>&mdash;No estoy muy segura.<\/p>\n<p>&mdash;Yo la quiero&hellip; quiero decir&hellip; como profesional es usted muy buena&hellip; y como mujer, ni le cuento&hellip; impresionante, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; sin poder evitar su admiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Felicia no sab&iacute;a si sentirse complacida u ofendida, pues aquel hombre se estaba tomando unas libertades que quiz&aacute;s no proced&iacute;an, no obstante, intent&oacute; ser cordial, pues su reputaci&oacute;n ya estaba lo suficientemente da&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&mdash;Es muy amable.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, a mandar se&ntilde;ora. Hemos llegado.<\/p>\n<p>Felicia le pag&oacute; la cantidad estipulada y a&ntilde;adi&oacute; diez euros de propina. Cuando baj&oacute; del veh&iacute;culo el taxista la llam&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto, aqu&iacute; tiene mi tarjeta por si necesita algo.<\/p>\n<p>Felicia levant&oacute; las cejas perpleja, mir&oacute; al taxista y cogi&oacute; la tarjeta sin saber exactamente si en sus pretensiones se hallaba la necesidad del taxi o del taxista. En cualquier caso, como su reciente reputaci&oacute;n le preced&iacute;a, sospechaba que con la p&iacute;cara sonrisa que el jovial caballero le dedic&oacute;, no le cupo ninguna duda que estaba y&eacute;ndose por los cerros de &Uacute;beda y Felicia le sigui&oacute; el juego.<\/p>\n<p>&mdash;Lo tendr&eacute; en cuenta, gracias.<\/p>\n<p>Llam&oacute; al timbre desde abajo e inmediatamente se abri&oacute; la puerta. Emma la esperaba en el zagu&aacute;n y se alegr&oacute; enormemente de verla. Le dio un beso y un abrazo, correspondido por su hija con cierta renuencia. Despu&eacute;s la hizo pasar al sal&oacute;n y su yerno sali&oacute; tambi&eacute;n a saludarla, a continuaci&oacute;n las dej&oacute; solas, manteni&eacute;ndose al margen para que madre e hija hablaran. Fue Emma quien rompi&oacute; el hielo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, &iquest;Qu&eacute; quieres? &mdash;pregunt&oacute; en un tono adusto.<\/p>\n<p>&mdash;Tan s&oacute;lo quer&iacute;a verte. No hace falta que est&eacute;s tan borde. Hace mucho tiempo que no hablamos, y m&aacute;s que no nos vemos.<\/p>\n<p>&mdash;No me apetece mam&aacute;. &iquest;Es que no lo entiendes?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute; que lo entiendo. Comprendo que est&eacute;s disgustada conmigo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Disgustada? &mdash;le cort&oacute;. &mdash;Disgustada no es la palabra mam&aacute;. La verdad es que no s&eacute; cual es para definir como me siento, &iquest;escandalizada, consternada, estafada, enga&ntilde;ada, decepcionada, indignada&hellip;? Elige la que quieras, aunque todas son v&aacute;lidas y con todas me siento identificada con respecto a ti.<\/p>\n<p>&mdash;No he venido a justificar lo que hice. S&eacute; que es injustificable. En mi defensa dir&eacute; que nuestra vida no fue una mentira como t&uacute; crees. Yo quer&iacute;a a tu padre con locura y fueron veinticuatro a&ntilde;os maravillosos. Eso es una verdad como un templo. Lo que pas&oacute; nunca tuvo que haber pasado. Hubo demasiado alcohol y todo se desmadr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Todo no, la que te desmadraste fuiste t&uacute;. No pretendas culpar al alcohol de lo que hiciste. No eres tan inocente. &iquest;Pero por qu&eacute; mam&aacute;? &iquest;por qu&eacute;? Estabas con un t&iacute;o, poni&eacute;ndole los cuernos a mi padre. Es muy fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;. Perd&iacute; la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;No, mam&aacute;, perdiste la verg&uuml;enza y la decencia y, al parecer, encontraste otras cosas que no quiero mencionar.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s siendo muy dura conmigo, &iquest;no te parece?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Dura? &iquest;Crees que estoy siendo dura? &iquest;C&oacute;mo se supone que he de sentirme? Si mi madre se dedica a mont&aacute;rselo con otros. &iquest;C&oacute;mo crees que tengo que estar? &iexcl;D&iacute;melo t&uacute;!<\/p>\n<p>&mdash;He venido porque te quiero. S&eacute; que est&aacute;s decepcionada y todo lo dem&aacute;s. Lo que hice lo he pagado con creces. Lo que no quiero es perderte a ti tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; ya me has perdido mam&aacute;. &iquest;Es que no lo ves? No puedo, de repente, poner una sonrisa en mi cara y aparentar que todo va bien. No puedo. No s&eacute; t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No te estoy pidiendo eso. Lo &uacute;nico que te pido es que no me cierres la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; se la cerraste a pap&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no le cerr&eacute; la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;No, s&oacute;lo le plantaste unos cuernos para que no pudiera pasar por ella.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes derecho a hablarme as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, &iquest;no? &iquest;Y qu&eacute; estabas haciendo cuando le dio el paro card&iacute;aco a tu becario?<\/p>\n<p>&mdash;Fue un accidente&mdash;dijo avergonzada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah, perdona por el tecnicismo! Eso te exime de toda culpa. Se le par&oacute; el coraz&oacute;n mientras te estaba dando duro mam&aacute;. &iquest;Por qu&eacute; lo niegas? Pap&aacute; ten&iacute;a los cuernos de un toro bravo porque t&uacute; te dedicabas a follar por ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No lo niego, y lo que yo hiciera es asunto m&iacute;o. No tienes derecho a juzgarme. Yo no te digo lo que tienes que hacer, ni con quien tienes que salir.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; me est&aacute;s contando? Yo tengo novio. No dejo a mi novio en casa y me voy a fornicar por ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No. T&uacute; eres do&ntilde;a perfecta. Eres la voz de la experiencia. La que nunca ha roto un plato. &iquest;Acaso te he dicho yo alguna vez con quien ten&iacute;as que salir o con quien ten&iacute;as que follar? Yo tambi&eacute;n ten&iacute;a las ideas muy claras a ese respecto y por eso t&uacute; eres como eres, porque recibiste una educaci&oacute;n y unos valores. La vida te abre senderos, y el camino que cre&iacute;as que era recto, resulta que luego no lo es tanto porque se te van cruzando obst&aacute;culos y no te queda m&aacute;s remedio que ir sorte&aacute;ndolos. Unas veces puedes hacerlo y otras te caes. Esto no estaba en mi ruta, Emma, o yo cre&iacute;a que no estaba y no supe sortear el obst&aacute;culo. No lo s&eacute;. Las vivencias son las que son. Marcan tu viaje y modelan tu personalidad. Las decisiones que tomamos en cada momento las adoptamos porque creemos que son las correctas. A ti tambi&eacute;n te pasar&aacute;. Es posible que hoy pienses que nunca har&iacute;as una determinada cosa, pero despu&eacute;s, por circunstancias, la terminas haciendo. Por eso m&aacute;s vale ser cauta antes de decir de esta agua no beber&eacute;. Unas veces acertar&aacute;s y otras te equivocar&aacute;s, pero siempre habr&aacute; sido una decisi&oacute;n tuya con sus aciertos y sus errores, y nadie deber&iacute;a juzgarte por ello, as&iacute; que no me juzgues t&uacute; a m&iacute; tan a la ligera porque puede que alg&uacute;n d&iacute;a tus palabras se vuelvan en tu contra. El karma se encarga siempre de ello. Cr&eacute;eme, s&eacute; de lo que hablo.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre has tenido mucha labia, mam&aacute;, eso no quita lo que eres.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; soy, seg&uacute;n t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Una adultera, y no me tires de la lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Puedes decir lo que piensas.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor no.<\/p>\n<p>&mdash;Siento que pienses as&iacute; de m&iacute;.<\/p>\n<p>El inc&oacute;modo silencio entre madre e hija se hizo atronador, y en vista de que Emma no estaba por la labor de ceder ni un &aacute;pice por aliviar la pesada carga de su madre, &eacute;sta se levant&oacute; considerando que era una batalla perdida, ya no olvidar lo ocurrido, sino intentar llevarse bien o, al menos darle una oportunidad para que el tiempo adormeciera las heridas. Felicia fue a darle un beso para despedirse, pero Emma retrocedi&oacute; para evitarlo, de modo que cogi&oacute; su cazadora y su bolso y se despidi&oacute; con un pesaroso &ldquo;Adi&oacute;s&rdquo; respondido con otro m&aacute;s airado.<\/p>\n<p>No cogi&oacute; ning&uacute;n taxi. Camin&oacute; hasta su casa inmersa en sus reflexiones. No pod&iacute;a hacer nada por cambiar el pasado, ni tampoco pod&iacute;a justificar ante su hija lo que hab&iacute;a hecho. Ella parec&iacute;a tener muy clara su postura, en cambio, Felicia pensaba que era su vida y que nadie ten&iacute;a derecho a inmiscuirse, y mucho menos a juzgarla, ni siquiera ella. Si hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n, buena, o no tan buena de hacer lo que hizo, no ten&iacute;a por qu&eacute; sentenciarla, sino, tratar de entenderla o, al menos escucharla. Hasta el momento Felicia no hab&iacute;a renunciado a insistir ante la posibilidad de una reconciliaci&oacute;n, pero ese d&iacute;a desisti&oacute; cuando, al parecer, Emma ya hab&iacute;a decidido que su madre hab&iacute;a muerto para ella. Si no quer&iacute;a tener ya ninguna relaci&oacute;n, no ser&iacute;a ella quien se opusiera. Ya lo hab&iacute;a intentado por todos los medios, sin &eacute;xito.<\/p>\n<p>Mientras caminaba, dos l&aacute;grimas resbalaron por sus mejillas y se las limpi&oacute; con los dedos, pero, en realidad, al haber hablado con Emma sinti&oacute; que hab&iacute;a limpiado su alma y su conciencia, a pesar de que para ella estaba mancillada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No est&aacute;s siendo muy dura? Es tu madre, y te quiere. No deber&iacute;as juzgarla con tanta dureza. &iquest;No has visto por lo que ha tenido que pasar? &iquest;No ves lo afligida que est&aacute;? &mdash;le amonest&oacute;.<\/p>\n<p>El muchacho siempre hab&iacute;a admirado a su suegra, tanto como persona, como profesional, aunque tambi&eacute;n como mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo dices en serio? &iquest;Qu&eacute; hubieses hecho t&uacute; en mi lugar?<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. Lo que tengo claro es que cada cual tiene derecho a vivir su vida como le plazca. A ti nadie te dice como tienes que vivirla. Ella nunca te puso impedimentos para que te vinieses a vivir conmigo, incluso, te pagaba el alquiler y tu manutenci&oacute;n, incluso la m&iacute;a. Ahora decides que no quieres saber nada de ella, pero mientras puedas echar mano de las prebendas de tu padre puedes seguir despreciando la ayuda de tu madre, haci&eacute;ndole sentirse una furcia.<\/p>\n<p>&mdash;Es lo que es, &mdash;dijo tajante y, con ello dio por concluida la conversaci&oacute;n dando un portazo.<\/p>\n<p>Felicia se encontraba sola, vac&iacute;a y abandonada por sus seres queridos. &iquest;Pero cu&aacute;l tendr&iacute;a que haber sido, seg&uacute;n ella, la actitud de su hija? Sab&iacute;a lo que se jugaba cuando decidi&oacute; cruzar el umbral de la lujuria y tuvo que pagar el precio al que ese camino conduc&iacute;a. El alcohol y otras sustancias s&oacute;lo fue el empuj&oacute;n que necesitaba para atreverse a hacer algo que en el fondo le apetec&iacute;a.<\/p>\n<p>Necesitaba urgentemente hablar con alguien que la comprendiera, un consuelo o unas palabras de aliento para seguir adelante. Cre&iacute;a haber superado la etapa sombr&iacute;a del d&iacute;a despu&eacute;s, siempre con la esperanza de reconciliarse con Emma, sin embargo, ella parec&iacute;a tener muy claro en qu&eacute; se hab&iacute;a convertido. Pas&oacute; de ser la persona m&aacute;s importante de su vida a ser una infecta p&uacute;stula en su existencia que le recordaba cada vez que la ve&iacute;a que su madre se abr&iacute;a de piernas con relativa facilidad.<\/p>\n<p>Aquella fiesta hubiese sido una m&aacute;s de tantas de las que celebraban en la cadena de no haber sido por el incidente de esa noche. El hecho de que muriera un becario de forma fortuita no habr&iacute;a generado tal repercusi&oacute;n, pero era ella la que estaba fornicando en ese momento con &eacute;l.<\/p>\n<p>Felicia era una profesional de la comunicaci&oacute;n y aunque ya llevaba ocho a&ntilde;os poni&eacute;ndole cara a los informativos, su carisma bien le vali&oacute; durante a&ntilde;os para acaparar la mayor audiencia. Su reputaci&oacute;n hab&iacute;a sido intachable hasta la noche en la que un exceso de alcohol y otras sustancias la condujo por una senda inexplorada hasta el momento, o eso es lo que ella quer&iacute;a pensar.<\/p>\n<p>Unos ojos que parec&iacute;an haber robado a los cielos su azul, se enmarcaban en unas finas pesta&ntilde;as y una naricilla perfecta, cincelada a base de bistur&iacute; separaba los realzados p&oacute;mulos, fruto tambi&eacute;n de alg&uacute;n retoque. Su boca, siempre sonriente era ya de por s&iacute; su mejor carta de presentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En el pasado, recibir elogios y ser siempre centro de atenci&oacute;n en su entorno social le agradaba, sin embargo, ahora ese protagonismo se hab&iacute;a convertido en el foco de la mala prensa, y hastiada de ese acoso medi&aacute;tico desapareci&oacute; por un tiempo.<\/p>\n<p>Aunque exenta de culpa alguna, estaba obligada a comparecer en el juzgado para declarar, y por ese motivo regresaba despu&eacute;s de dos meses en los cuales no hab&iacute;a dejado de ser la protagonista de la prensa rosa.<\/p>\n<p>Aquella no era la primera vez que tonteaba con unos y con otros, siempre claro est&aacute;, salvando las distancias. Marcos era sol&iacute;cito a sus demandas laborales, pero tras esa fachada servicial y afable se ocultaba un componente sexual, dado que Felicia, con cuarenta y ocho a&ntilde;os continuaba emanando sensualidad por todos sus poros y Marcos no era ajeno a ello, si bien, entend&iacute;a que aquella era una mujer pr&aacute;cticamente inalcanzable, por consiguiente, aprovech&oacute; aquel momento de flaqueza para aventurarse en su gesta.<\/p>\n<p>Tampoco era la primera vez que Felicia lo miraba con ojos anhelantes, o eso es lo que &eacute;l quer&iacute;a pensar. Lo cierto es que el alcohol allan&oacute; la ardua senda de la seducci&oacute;n.<\/p>\n<p>Un poco hastiada ya de repetir siempre lo mismo y de corresponder a todas las felicitaciones por ser l&iacute;deres de audiencia, &mdash;en parte, gracias a ella&mdash;decidi&oacute; escabullirse entre el gent&iacute;o, pues ten&iacute;a la cabeza embotada despu&eacute;s de dos gin tonics. Marcos esper&oacute; a que se quedara sola y fue a su encuentro antes de que otro acaparara su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Menudo ambiente, &mdash;dijo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; de forma escueta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Siempre es as&iacute;? &mdash;quiso saber &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Desde luego, &mdash;afirm&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Todo esto es por ti, &mdash;le hizo saber &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;No lo es. No os quit&eacute;is m&eacute;ritos. El &eacute;xito es de todos. Esto es un equipo y todos formamos parte de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;No seas tan modesta. Conc&eacute;dete el cincuenta por cien.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que el cincuenta? Yo hab&iacute;a pensado en un setenta.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, podemos discutirlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; capullo! &mdash;le rega&ntilde;&oacute; d&aacute;ndole un cari&ntilde;oso cachete con el que Marcos se sinti&oacute; halagado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te traigo algo de beber?<\/p>\n<p>&mdash;No, te lo agradezco. Creo que ya he superado mi tope. Tengo la cabeza embotada.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo algo que te ayudar&aacute;.<\/p>\n<p>Felicia observ&oacute; interesada como Marcos extra&iacute;a del bolsillo de su chaqueta un sobrecito de polvo y lo depositaba sobre la mesa para seguidamente partirlo con una tarjeta de cr&eacute;dito en dos rayas completamente sim&eacute;tricas.<\/p>\n<p>&mdash;Pareces todo un experto, &mdash;le dijo, y &eacute;l asinti&oacute; ratificando su interpretaci&oacute;n. Despu&eacute;s hizo un canutillo con un billete y esnif&oacute; el polvillo. A continuaci&oacute;n se lo ofreci&oacute; a ella y aspir&oacute; profundamente de la otra raya. Inmediatamente not&oacute; un subid&oacute;n y el letargo de minutos antes le cedi&oacute; el paso a una euforia desacostumbrada y, al mismo tiempo vigorizante en la que sus sentidos se acentuaron, algo que hasta ese momento no hab&iacute;a advertido. Aparte del perfume, repar&oacute; en su olor corporal, como si fuese capaz de captar sus feromonas reclam&aacute;ndola, y sinti&oacute; cierta atracci&oacute;n irracional hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ven! Quiero ense&ntilde;arte algo, &mdash;le dijo cogi&eacute;ndola de la mano y quebrando ese sensorial instante.<\/p>\n<p>Felicia lo sigui&oacute; intrigada por el pasillo de los despachos hasta una habit&aacute;culo que serv&iacute;a de almac&eacute;n de cachivaches en desuso, como tr&iacute;podes, sillas, una mesa, estantes con cajas, papeles y otros enseres.<\/p>\n<p>Marcos abri&oacute; la puerta y le cedi&oacute; el paso. Despu&eacute;s cerr&oacute; y Felicia lo mir&oacute; desconcertada hasta que sinti&oacute; su lengua intentado enroscarse con la suya. Su primera reacci&oacute;n moral fue de rechazo, en cambio su cuerpo no estaba de acuerdo y sus terminaciones nerviosas se pusieron alerta dando paso a una receptividad y a una predisposici&oacute;n con la que su mente batall&oacute; un instante hasta que sinti&oacute; como fuego unas manos que bajaban por su espalda deteni&eacute;ndose en sus nalgas para presionarlas con firmeza, de tal manera que no quedase resquicio alguno entre los dos cuerpos, y de ese modo percibi&oacute; su hinchaz&oacute;n a la altura de su sexo. Con todo ello Felicia se dej&oacute; llevar y se uni&oacute; a la comida de boca en la que ambos buscaron hasta la campanilla del otro, y sin apenas pre&aacute;mbulos, Marcos le levant&oacute; el vestido, con la mano indag&oacute; en su entrepierna y presion&oacute; haci&eacute;ndole abrir la boca deseosa. A su vez, ella llev&oacute; la suya hasta su miembro apret&aacute;ndolo y calibrando su envergadura.<\/p>\n<p>Marcos desplaz&oacute; la tela del tanga a un lado y con dos dedos la penetr&oacute; con brusquedad, de tal modo que empez&oacute; a follarla con una fiereza desatada en un sonoro chapoteo en el que los caldos se le iban desparramando entre las ingles. Un tercer dedo se incorpor&oacute; a las sacudidas y Felicia gimi&oacute; de gusto, mientras intentaba liberar el miembro con ciertas dificultades que &eacute;l remedi&oacute; liberando una verga deseosa de clav&aacute;rsele en el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>La sent&oacute; en la mesa, abri&oacute; sus piernas de par en par, se cogi&oacute; a ellas y la ensart&oacute; de un estacazo. Felicia sinti&oacute; una efervescencia interior como si la polla que percut&iacute;a en sus entra&ntilde;as fuese una barra de hierro candente. Era un placer dif&iacute;cil de describir, y desconoc&iacute;a si era producto de la coca, del morbo impl&iacute;cito o de deseos reprimidos, y sin llegar a ninguna conclusi&oacute;n se corri&oacute; cogi&eacute;ndose a los brazos del joven en un orgasmo tan r&aacute;pido como placentero. A continuaci&oacute;n ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s buscando el sost&eacute;n de la mesa y respirando aceleradamente. En su lugar, Marcos le dio la vuelta coloc&aacute;ndola sobre la mesa y contempl&oacute; aquel par de nalgas que tantas veces hab&iacute;a visualizado en sus pajas nocturnas y que ahora las ten&iacute;a a su entera disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Le dio varios azotes para cerciorarse de que aquello era real y la volvi&oacute; a penetrar.<\/p>\n<p>&mdash;Menudo culo, &mdash;dijo pensando en voz alta.<\/p>\n<p>Felicia a&uacute;n no se hab&iacute;a recuperado del orgasmo y ya estaba sintiendo el inicio de un segundo, pero una contundente nalgada hizo que se quejara, y una segunda aplicada con relativa intensidad le dej&oacute; su impronta en un tono rojizo, al tiempo que su co&ntilde;o engull&iacute;a la polla del becario en su interior, haciendo que despareciera aquel picor provocado por los fuertes cachetes. La percusi&oacute;n de su becario fue ganando en pasi&oacute;n y virulencia con su polla entrando y saliendo del co&ntilde;o de su jefa, mientras ella gem&iacute;a en un tono que se intensificaba en cada golpe de caderas. Sus pupilas desaparecieron detr&aacute;s de sus p&aacute;rpados en se&ntilde;al de un placer desbocado y salvaje en el que ninguno de los dos se andaba con &ntilde;o&ntilde;eces.<\/p>\n<p>Marcos la agarr&oacute; del pelo y tir&oacute; de su melena hacia &eacute;l mientras la intensidad y rapidez con la que arremet&iacute;a le iba arrancando gemidos apasionados en cada embate.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; buena est&aacute;s, Felicia, &mdash;le declar&oacute;, mientras ella le reclamaba m&aacute;s polla.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&aacute;melo todo! &mdash;le exigi&oacute; exaltada. &mdash;&iexcl;F&oacute;llame m&aacute;s fuerte, cabr&oacute;n! &mdash;demand&oacute; sin reconocerse en ese momento ella misma. &mdash;&iexcl;Dame tu leche que me voy a correr! &mdash;grit&oacute;, y el becario aceler&oacute; las acometidas para correrse a la vez en un penetrante orgasmo, en el que ambos gritaron de gozo y sin cuartel, compartiendo un cl&iacute;max que se vio truncado por la interrupci&oacute;n en seco del joven becario que se desplom&oacute; segundos despu&eacute;s en el suelo.<\/p>\n<p>Felicia qued&oacute; un instante vacilante sin haber procesado lo que hab&iacute;a pasado, ni la magnitud del suceso. Lo que estaba claro era que Marcos hab&iacute;a pasado a mejor vida. Debi&oacute; de haber hecho caso al doctor y haber controlado esas arritmias que le diagnosticaron a&ntilde;os atr&aacute;s. Ahora ya era tarde, no obstante, se fue de este mundo de la mejor manera posible, pensar&iacute;an muchos. Otros reflexionar&iacute;an sobre qu&eacute; poner en su epitafio, y aparecieron propuestas de todo tipo en las redes como: &ldquo;Desapareci&oacute; en combate&rdquo;, &ldquo;Muri&oacute; vivo&rdquo;, &ldquo;Polvo al polvo&rdquo; y otros muchos.<\/p>\n<p>Los intentos por reanimar al joven alertaron a varios miembros de la cadena, entre ellos el director de programa que no daba cr&eacute;dito a la estampa que ten&iacute;a delante. Por su parte, Felicia empezaba a tomar conciencia de la dimensi&oacute;n del infortunio. Aparte de que se hab&iacute;a visto envuelta en una muerte, su peque&ntilde;o desliz iba a ser trending topic. Estaba hecha un manojo de nervios, su desconcierto era manifiesto, pero nada comparado con el caos que se le avecinaba, y por tanto, lo primero que le vino a la mente al desaparecer su euforia fue Emma, lo segundo, su esposo.<\/p>\n<p>A las doce de la noche el local estaba a rebosar de gente, mayormente eran universitarios. Los jueves por la noche era cita obligada para una gran mayor&iacute;a, pues los viernes, muchos de ellos no ten&iacute;an clases y otros volv&iacute;an a sus casas, de tal manera que era casi un ritual salir y olvidar durante unas horas el esfuerzo intelectual.<\/p>\n<p>El volumen de la m&uacute;sica en el local imped&iacute;a mantener una conversaci&oacute;n y se hac&iacute;a necesario acercarse al o&iacute;do del compa&ntilde;ero y levantar la voz para hacerse o&iacute;r.<\/p>\n<p>Todos en el garito parec&iacute;an haberse percatado de la presencia de aquel hombre, excepto el grupo de amigas que charlaba amigablemente en una mesa, pero ante la mirada indiscreta de gran parte de los all&iacute; presentes, fue inevitable que tambi&eacute;n ellas repararan en aquel semidi&oacute;s reci&eacute;n bajado del Olimpo, y el impacto que caus&oacute; en las amigas, no fue menor. El hombre intent&oacute; acceder a la barra y, al aproximarse, la muchedumbre iba apart&aacute;ndose, abri&eacute;ndose a su paso, al igual que lo hicieran las aguas del mar rojo cuando Mois&eacute;s las separ&oacute;, y por tanto, no le fue dif&iacute;cil hacerse con un hueco en la barra. Ten&iacute;a ciertos problemas con el idioma, pero se hizo entender para pedir su bebida.<\/p>\n<p>Apoyado en la barra, mir&oacute; en rededor el ambiente y pronto las palomas revolotearon en torno a &eacute;l, haci&eacute;ndose notar. Las m&aacute;s osadas se aproximaron e intentaron entablar conversaci&oacute;n con &eacute;l. Unas desist&iacute;an por falta de entendimiento, otras estaban dispuestas a hacerse entender, aunque fuese a fuerza de acentuar su escote soltando botones, otras renunciaban, pues, al parecer, aquel mulato parec&iacute;a no mostrar inter&eacute;s en mujeres, y ante su indiferencia, las moscas que revoloteaban alrededor de comida potencial desistieron en su empe&ntilde;o, considerando que aquel hombre ten&iacute;a otros apetitos que para el sector femenino se traduc&iacute;a en un desperdicio de las delicias que atesoraba.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, el gal&aacute;n no dejaba de sonre&iacute;rle a una de las amigas que charlaban en una de las mesas. Todas examinaban al forastero, pese a que &eacute;l s&oacute;lo parec&iacute;a tener ojos para la muchacha de pelo casta&ntilde;o y ojos azules, y cuando se dio cuenta de que todas las amigas estaban de acuerdo en que as&iacute; era, ella ratific&oacute; sus observaciones. Se puso nerviosa sin entender por qu&eacute; era ella presa de aquel hostigamiento visual, sin entender tampoco por qu&eacute; su cuerpo le estaba mandando se&ntilde;ales fuera de discusi&oacute;n.<\/p>\n<p>Estaba meridianamente claro que, de todas las beldades all&iacute; presentes, la muchacha de cabello casta&ntilde;o y ojos azules estaba en el punto de mira de aquel inalcanzable semidi&oacute;s. Muchas hab&iacute;an merodeado a su alrededor buscando una oportunidad, y todas ellas sintieron cierta frustraci&oacute;n, dadas sus supuestas inclinaciones, si bien, aquel moreno seductor le sonre&iacute;a a la muchacha, manifestando por ella cierto inter&eacute;s, desestim&aacute;ndose por tanto los rumores que empezaban a pulular por el local.<\/p>\n<p>Iba muy elegante, pero informal. Vest&iacute;a unos pantalones chinos color granate y una camisa de un blanco nuclear perfectamente planchada (con dos vueltas de manga), dibujando el contorno de su torso. Su piel morena contrastaba con el color claro de sus ojos, otorg&aacute;ndole el calificativo de bello, si es que a un hombre se le pod&iacute;a conceder tal t&iacute;tulo. Era dif&iacute;cil para una mujer resistirse a mirar semejante esp&eacute;cimen, incluso a un hombre le resultaba complicado no hacerlo, aunque s&oacute;lo fuese por inter&eacute;s meramente llamativo, reconociendo que Dios hab&iacute;a sido muy generoso en las d&aacute;divas que le otorg&oacute; a aquel hombre y muy cicatero con las que les concedi&oacute; a otros.<\/p>\n<p>Las amigas animaron a la joven a acercarse a &eacute;l. Las hab&iacute;a rechazado a todas, pero todas ellas ten&iacute;an claro en quien se centraba la atenci&oacute;n del mulato de ojos claros.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo novio, &mdash;dijo la muchacha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n no? &mdash;Si este t&iacute;o me mirara a mi conforme te est&aacute; mirando a ti, esta noche mi novio no podr&iacute;a darse la vuelta en la cama. &iquest;Pero t&uacute; le has visto? Si su atractivo no te convence, mira m&aacute;s abajo. &iexcl;Joder t&iacute;a! &iquest;C&oacute;mo puedes ser tan santurrona? &mdash;se quej&oacute; una de sus amigas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ser espoleada por ellas reiteradas veces, la muchacha, se levant&oacute; a rega&ntilde;adientes. Coincid&iacute;a con sus compa&ntilde;eras en que aquel adonis era extremadamente atractivo, si bien, continuaba sin entender que entre todas las chicas atractivas del lugar, la eligiera a ella como su musa, y por ello, su ego se pronunci&oacute; y dobleg&oacute; sus buenas costumbres. Cogi&oacute; su chaqueta y su bolso y se acerc&oacute; a la barra, pero, en el &uacute;ltimo momento su nerviosismo la hizo cambiar de tercio y sigui&oacute; caminando hasta la puerta, as&iacute; que no tuvo m&aacute;s remedio que abrirla y salir. Se qued&oacute; unos segundos en la calle sin saber muy bien qu&eacute; hacer, pero entendiendo que hab&iacute;a metido la pata desperdiciando la oportunidad, &iquest;o no? A los pocos segundos, sali&oacute; el apuesto mulato de ojos claros y la salud&oacute; con un &ldquo;Hola&rdquo; que revelaba su acento extranjero.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, &mdash;le contest&oacute; la muchacha con una t&iacute;mida, pero complaciente sonrisa, agradeciendo que el moreno le allanara el camino y que sus opciones continuaban permaneciendo intactas.<\/p>\n<p>&mdash;Me llamo George, &mdash;dijo con un acento ingl&eacute;s-americano, d&aacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Emma, &mdash;dijo ella asintiendo y ofreci&eacute;ndole la suya con una sonrisa que ya era m&aacute;s decidida, y despu&eacute;s de una breve conversaci&oacute;n, ambos se alejaron por la acera.<\/p>\n<p>A treinta metros, en la acera de enfrente, Felicia observ&oacute; a la pareja alejarse y los sigui&oacute; durante unos minutos hasta que subieron a un coche y desaparecieron del lugar, y una taimada sonrisa se perfil&oacute; en sus labios reafirm&aacute;ndose en su verdad: &ldquo;Nunca digas de esta agua no beber&eacute; por muy turbia que est&eacute;&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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