{"id":33791,"date":"2022-02-19T23:00:00","date_gmt":"2022-02-19T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-19T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-19T23:00:00","slug":"una-fantasia-hecha-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-fantasia-hecha-realidad\/","title":{"rendered":"Una fantas\u00eda hecha realidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33791\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Relato inspirado en la fantas&iacute;a de una lectora. Espero que le guste.<\/p>\n<p>Paula estaba de los nervios. Cargada con su mochila en el aeropuerto de Barcelona no paraba de llamar a su novio Fran para obtener cada vez el mismo resultado: apagado o fuera de cobertura. En media hora se cerraba el embarque del avi&oacute;n a Mallorca y &eacute;l sin dar se&ntilde;ales de vida. Finalmente decidi&oacute; facturar la maleta y pasar el control de seguridad. Quiz&aacute;s se hab&iacute;a quedado sin bater&iacute;a y la estaba esperando en la puerta de embarque. Vaya comienzo para su regalo de cumplea&ntilde;os. El fin de semana rom&aacute;ntico en Mallorca empezaba con incertidumbres. Le hab&iacute;a sorprendido el regalo que le hac&iacute;a su novio, un fin de semana en casa de sus amigos mallorquines (alojamiento gratis, no estaba la econom&iacute;a para permitirse grandes lujos) pero le hac&iacute;a mucha ilusi&oacute;n. Podr&iacute;an pasear por la isla, salir de marcha con los amigos y follar tranquilamente. En Barcelona tambi&eacute;n lo hac&iacute;an, follar, pero siempre era en casa de sus padres o de los de &eacute;l, polvos semiclandestinos, consentidos por unos padres liberales aunque exist&iacute;a una regla t&aacute;cita de camuflarlos como recatadas visitas para ver juntos una serie u o&iacute;r m&uacute;sica en la habitaci&oacute;n. A sus 19 a&ntilde;os, Paula consideraba que ya era lo suficientemente adulta como para poder follar cuando le viniera en gana y sin disimular y eso realmente es lo que m&aacute;s ilusi&oacute;n le hac&iacute;a ese fin de semana.<\/p>\n<p>Ya facturada la maleta y pasado el control de seguridad, de camino a la puerta de embarque, le son&oacute; el m&oacute;vil. El novio finalmente daba se&ntilde;ales de vida: malas noticias, le acababan de hacer un test y hab&iacute;a dado positivo en covid, no pod&iacute;a viajar y ten&iacute;a que aislarse. El novio le dijo que fuera igualmente a Mallorca, que sus amigos mallorquines la esperaban y cuidar&iacute;an de ella. De todas formas con &eacute;l no podr&iacute;an verse hasta pasada una semana. Paula estaba a punto de ponerse a llorar, su finde rom&aacute;ntico acababa de irse al traste. Ya llegaba a la puerta de embarque y se estaba planteando anular el viaje cuando se sorprendi&oacute; al ver en la cola a F&eacute;lix. F&eacute;lix era el socio de su padre desde que Paula era una ni&ntilde;a. Para ella era como un t&iacute;o, el t&iacute;o F&eacute;lix le llamaba de ni&ntilde;a, aunque desde la adolescencia decidi&oacute; tutearle. El cambio se debi&oacute; a que hab&iacute;a dejado de verlo como a un segundo padre, menos severo y m&aacute;s divertido que el oficial. Lo encontraba tremendamente atractivo. Era de aquellos hombres que con la edad mejoraban. A sus casi 50 a&ntilde;os se conservaba en excelente estado f&iacute;sico y sus canas incluso le a&ntilde;ad&iacute;an atractivo. Entre las fantas&iacute;as er&oacute;ticas de Paula, F&eacute;lix hab&iacute;a ocupado un lugar destacado desde que las hormonas hab&iacute;an empezado a transformar su cuerpo y su mente.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;F&eacute;lix! &iexcl;Qu&eacute; casualidad, t&uacute; por aqu&iacute;!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Paula! Pues s&iacute; que es una sorpresa. &iquest;Tambi&eacute;n vas a Mallorca? &#8211; respondi&oacute; F&eacute;lix mientras se besaban las mejillas<\/p>\n<p>&#8211; Pues s&iacute;, era el regalo de cumple de Fran, pero me acaba de llamar y no puede venir, ha dado positivo en covid. No s&eacute; qu&eacute; hacer, iba a preguntar si puedo anular el viaje.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya d&iacute;a, a m&iacute; me ocurre algo parecido. El lunes tengo una reuni&oacute;n de trabajo en Palma y hab&iacute;a quedado con Montse que pasar&iacute;amos juntos el finde en aquel hotel de la costa norte donde estuvimos las dos familias hace un mont&oacute;n de a&ntilde;os, no s&eacute; si te acuerdas&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Siiii! Recuerdo la piscina y lo bien que nos lo pasamos.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, ahora ya no es un hotel familiar, lo han arreglado y es un hotel de cinco estrellas solo para adultos, una peque&ntilde;a joya&#8230; .pero al final Montse tampoco ha podido venir, ha tenido que irse a cuidar a su madre que se rompi&oacute; la cadera. Oye, por qu&eacute; no te vienes y pasamos el d&iacute;a juntos&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Emmm, bueno, vale. El plan con Fran era pasar el d&iacute;a de paseo por la isla y quedar con sus amigos por la tarde, o sea que tengo el d&iacute;a libre. Me encantar&aacute; ver de nuevo el hotel.<\/p>\n<p>De repente el panorama del fin de semana volv&iacute;a a dar un vuelco. Paula se hab&iacute;a sobresaltado al ver a F&eacute;lix, al recordar lo ocurrido el fin de semana anterior. Su madre se hab&iacute;a empe&ntilde;ado en organizar una fiesta de cumplea&ntilde;os familiar para Paula, en la que como era habitual en estos casos, Felix, su mujer Montse y su hija estaban invitados. La fiesta se hab&iacute;a prolongado hasta la noche y los j&oacute;venes se hab&iacute;an puesto a bailar. Paula, con unas cuantas copas de cava de m&aacute;s, se dio cuenta de que F&eacute;lix, c&oacute;modamente sentado en un sill&oacute;n, la contemplaba. Y not&oacute; que ya no la miraba como a la ni&ntilde;a risue&ntilde;a y alegre que hab&iacute;a sido en su infancia. Adivin&oacute; un cierto brillo de lujuria en la mirada del atractivo maduro. Y eso la incit&oacute; a provocarlo. Sus meneos pasaron a ser sensuales y provocativos, tal como le gustaba bailar ante su novio cuando &ldquo;o&iacute;an m&uacute;sica&rdquo; solos en su habitaci&oacute;n. En esas ocasiones el baile acababa en striptease para gran alegr&iacute;a de su novio, exhibiendo su precioso cuerpo, delgado pero voluptuoso y aunque en la fiesta conserv&oacute; su ropa, los gestos y meneos de Paula resultaron igual de sugestivos para F&eacute;lix. Ahora se avergonzaba al recordar el descaro con el que le hab&iacute;a provocado, aunque nadie m&aacute;s en la fiesta se percatara. Y sin embargo, desde ese d&iacute;a hab&iacute;a vuelto a sus fantas&iacute;as de la adolescencia, en las que se imaginaba follando con &eacute;l. Intent&oacute; alejar de su cabeza esas im&aacute;genes indecentes que no encajaban en absoluto con la imagen que todos ten&iacute;an de ella, una encantadora chica, buena estudiante, algo ingenua y que no hab&iacute;a roto nunca un plato. F&eacute;lix por su parte, estuvo encantado de que Paula aceptara pasar el d&iacute;a con &eacute;l. Siempre ser&iacute;a m&aacute;s entretenido pasarlo con ella que solo y aburrido en el para&iacute;so. Tambi&eacute;n record&oacute; el baile de Paula el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os. Ten&iacute;a sobrada experiencia para darse cuenta de cuando una mujer est&aacute; en celo y se le insin&uacute;a. El conflicto moral era evidente. C&oacute;mo iba a tener una relaci&oacute;n con la hija de su socio, treinta a&ntilde;os m&aacute;s joven que &eacute;l. Y sin embargo, se dec&iacute;a a s&iacute; mismo, ella ya es mayor de edad y libre de hacer lo que le venga en gana.<\/p>\n<p>Ya en el aeropuerto de Palma, F&eacute;lix recogi&oacute; el coche que hab&iacute;a alquilado y los dos fueron al hotelito de la costa norte. Despu&eacute;s de enfilar en la sinuosa carretera que discurre por las monta&ntilde;as de la sierra de Tramuntana, llegaron al hotelito perdido entre los acantilados. Los recibieron con una copa de champagne en la terraza del hotel junto a la piscina, con vistas a la costa. Las vistas eran preciosas, un sin fin de calas y acantilados al borde del mar, sin apenas edificaciones, nada que ver con la idea preconcebida de la Mallorca tur&iacute;stica saturada de hoteles. A pesar de que estaban a mediados de febrero, el sol luc&iacute;a radiante y apenas soplaba una ligera brisa. El mar estaba sorprendentemente calmado y transparente. Brindaron de nuevo por el cumple de Paula y por el fin de semana. Ella estaba encantada con aquella situaci&oacute;n, era como hacer real una de sus fantas&iacute;as. Se sent&iacute;a como la joven amante del apuesto maduro que la acompa&ntilde;aba. De hecho, el personal del hotel los trataba como a una pareja. No parec&iacute;an extra&ntilde;ados por la diferencia de edad, ya que era habitual en el hotel este tipo de parejas. Hablando de sus ilusiones y sus proyectos se hizo la hora de comida, que F&eacute;lix pidi&oacute; que les sirvieran en la misma terraza. Le encantaba c&oacute;mo la miraba F&eacute;lix. Se sent&iacute;a desnudada por su mirada intensa, se notaba deseada y eso hac&iacute;a que su excitaci&oacute;n fuera en aumento. Hac&iacute;a rato que su vientre vibraba de deseo y que notaba mojada su vagina. La atracci&oacute;n que Paula ejerc&iacute;a sobre F&eacute;lix era del mismo calibre. No pod&iacute;a dejar de admirar la belleza de aquella criatura, fr&aacute;gil y sensual, sus labios carnosos, su larga melena, sus perfectos pechos, todo le atra&iacute;a en ella y su &uacute;nico deseo en aquel momento era poseerla. Acabada la comida, la atracci&oacute;n mutua era clamorosa, pero ninguno de los dos se atrev&iacute;a a manifestarla. Fue Paula quien finalmente se decidi&oacute; a hacer una inocente propuesta:<\/p>\n<p>&#8211; Ufff, estoy agotada, hoy me he levantado muy temprano para coger el avi&oacute;n. Y despu&eacute;s del champagne y el vino de la comida, me echar&iacute;a un rato a tomar la siesta. &#8211; dijo Paula con la m&aacute;s inocente de las sonrisas.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos a mi habitaci&oacute;n si quieres y descansas ah&iacute;. &#8211; respondi&oacute; F&eacute;lix tratando de disimular sus emociones<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, vale. &#8211; dijo c&aacute;ndidamente Paula<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n ten&iacute;a un balc&oacute;n con vistas al mar. Por la ventana entraba la hermosa luz de la tarde que ilumin&oacute; a Paula cuando se tumb&oacute; sobre la cama y se hizo la dormida. F&eacute;lix se tumb&oacute; castamente junto a ella para contemplarla. Entonces ella abri&oacute; los ojos y se encontr&oacute; con la mirada de su admirador. Como atra&iacute;dos por un im&aacute;n invisible, sus bocas se juntaron y se unieron en un dulce beso que fue ganando en intensidad y pasi&oacute;n. A partir de ese momento, fue F&eacute;lix quien tom&oacute; el mando de la situaci&oacute;n. Como amante veterano y experto sab&iacute;a c&oacute;mo dirigir con delicadeza pero tambi&eacute;n con determinaci&oacute;n la danza de los cuerpos que buscan darse y recibir placer. Paula se abandon&oacute; a las expertas caricias del hombre. Dej&oacute; que la desnudara, que sus labios recorrieran el trecho entre su boca y sus pechos. Que acariciara sus tetas endurecidas de deseo y que sorbiera de sus pezones tiesos. Se estremeci&oacute; de placer cuando not&oacute; como esos mismos labios besaban su ombligo y la lengua lam&iacute;a su vientre hasta alcanzar su pubis depilado. Arque&oacute; la espalda gimiendo de placer cuando F&eacute;lix separ&oacute; sus labios vaginales con la punta de la lengua desde el perineo hasta su cl&iacute;toris ya abombado. Aunque su novio ya le hab&iacute;a comido el co&ntilde;o alguna vez, no ten&iacute;a nada que ver con el placer que le estaba dando ahora F&eacute;lix. No hab&iacute;a ninguna sombra de duda o repugnancia al lamer y sorber de los jugos que el sexo de Paula destilaba en abundancia. Cuando a los est&iacute;mulos que le prodigaban los labios y la lengua de F&eacute;lix, &eacute;ste a&ntilde;adi&oacute; dos dedos que penetraron el ardiente y encharcado co&ntilde;ito de Paula, ella ya no pudo contenerse m&aacute;s y se corri&oacute;.<\/p>\n<p>F&eacute;lix se desliz&oacute; sobre el cuerpo a&uacute;n vibrante de placer de Paula para besarla y compartir con ella el sabor de su orgasmo. Ella correspondi&oacute; con pasi&oacute;n al beso, mientras notaba como la verga de F&eacute;lix se deslizaba lenta y suavemente entre sus labios vaginales y llenaba su vagina aun palpitante de placer. Not&oacute; que aquella polla era mucho m&aacute;s gruesa que las que hab&iacute;a tenido antes dentro de ella, pero la profusa lubricaci&oacute;n de su co&ntilde;o tras el orgasmo ayud&oacute; a que la penetraci&oacute;n fuera incre&iacute;blemente placentera. Separ&oacute; m&aacute;s las piernas para permitir que la polla la penetrara hasta lo m&aacute;s hondo. Al principio, F&eacute;lix la follaba con suavidad pero con firmeza, haciendo que se estremeciera de placer cada vez que su verga se hund&iacute;a dentro de ella, manteni&eacute;ndola dentro por unos instantes en los que Paula perd&iacute;a la respiraci&oacute;n. Luego se retiraba lentamente para volver a penetrarla con &iacute;mpetu creciente. La follaba con una cadencia maravillosa, muy diferente al ritmo atropellado con el que lo hac&iacute;an chicos con los que hab&iacute;a estado hasta ahora y que generalmente se corr&iacute;an mucho antes de que ella pudiera alcanzar el cl&iacute;max. Si con ellos el acto sexual era un ejercicio compartido en busca del placer mutuo, con F&eacute;lix se sent&iacute;a muy diferente. Ella se entregaba a &eacute;l, se sent&iacute;a pose&iacute;da y ese sentimiento hac&iacute;a que todos los resortes de placer de su cuerpo quedaran a disposici&oacute;n de su amante para que los activara a su voluntad. Y &eacute;l supo cu&aacute;ndo y c&oacute;mo tocar, lamer y pellizcar para que ella se retorciera de placer. Sin prisa, sin pausa, estuvieron follando lo que a ella le pareci&oacute; una maravillosa eternidad comparada con la brevedad de los polvos juveniles, hasta que ambos explotaron de placer al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>Los dos se quedaron tendidos sobre la cama largo rato, desnudos y ba&ntilde;ados por el suave sol invernal que entraba por la ventana del balc&oacute;n. F&eacute;lix contemplaba maravillado el gr&aacute;cil cuerpo de Paula, acariciaba sus preciosas curvas. Cuando el sol empez&oacute; a ocultarse en el horizonte del mar, tuvieron que volver a la realidad. Paula hab&iacute;a quedado con los amigos mallorquines de su novio y resultar&iacute;a sospechoso para todos que no acudiera. F&eacute;lix la acompa&ntilde;&oacute; a la casa de la encantadora pareja que viv&iacute;a en una casa de campo en un pueblo en el interior de la isla. Paula acab&oacute; el d&iacute;a en compa&ntilde;&iacute;a de los amigos, de vuelta a su realidad cotidiana, j&oacute;venes veintea&ntilde;eros ilusionados y a la vez temerosos por un futuro incierto, pero sobre todo, con ganas de vivir y experimentar. Cenaron juntos en la casa y luego fueron de marcha a la zona de bares y discotecas de la capital. Y aunque la compa&ntilde;&iacute;a de sus amigos era entretenida, Paula no pod&iacute;a dejar de rememorar la &ldquo;siesta&rdquo; que hab&iacute;a compartido con el maduro socio de su padre. Decidi&oacute; que quer&iacute;a volver a estar con &eacute;l, aunque s&oacute;lo fuera un d&iacute;a m&aacute;s. Un whatsapp a F&eacute;lix bast&oacute; para acordar con &eacute;l que por la ma&ntilde;ana pasar&iacute;a a recogerla. Poniendo su cara de ni&ntilde;a buena les dijo a sus amigos que le sab&iacute;a mal dejar a su t&iacute;o F&eacute;lix s&oacute;lo el domingo y que hab&iacute;an quedado al d&iacute;a siguiente para hacer una excursi&oacute;n por la costa norte.<\/p>\n<p>Aunque se fueron a dormir ya avanzada la madrugada, Paula ya estaba despierta y preparada cuando F&eacute;lix pas&oacute; a recogerla a primera hora de la ma&ntilde;ana. En el coche se besaron como si fueran amantes. De vuelta al hotel, Paula se hubiera lanzado a los brazos de su adorado maduro para que la follara de nuevo, pero &eacute;l prefiri&oacute; ir despacio y propuso pasear hasta una calita cercana al hotel. Ella recordaba haber estado ah&iacute; con su familia y la de F&eacute;lix. Se trataba de una peque&ntilde;a playa nudista, poco frecuentada. Recordaba perfectamente la verg&uuml;enza que pas&oacute; al contemplar a los adultos totalmente desnudos. Ella, una preadolescente en cuyo cuerpo apenas se perfilaban unos incipientes pechos y en su pubis una suave pelusilla, se neg&oacute; a desnudarse. Fue aquel d&iacute;a que por primera vez sinti&oacute; una extra&ntilde;a atracci&oacute;n al contemplar el cuerpo desnudo de F&eacute;lix.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a de febrero la playita estaba totalmente desierta. El sol volv&iacute;a a lucir con una intensidad m&aacute;s propia de un d&iacute;a de primavera. El agua totalmente calmada de la peque&ntilde;a cala era casi transparente. Paula no pudo resistirse a la atracci&oacute;n del mar, se desnud&oacute; y se lanz&oacute; a las g&eacute;lidas aguas. F&eacute;lix, de pie apoyado en una roca, contemplaba admirado la radiante juventud de la chica, que agitaba sus brazos sumergida en el agua invit&aacute;ndole a unirse a ella. Le pareci&oacute; una diosa cuando sali&oacute; del agua, su piel mojada brillaba bajo los intensos rayos del sol, su larga cabellera empapada ocultaba parcialmente sus pechos redondos y firmes, los pezones tiesos por el fr&iacute;o abri&eacute;ndose paso entre dos mechones. Ella se acerc&oacute; a &eacute;l consciente de su mirada lujuriosa. Le encantaba causar esa reacci&oacute;n en el atractivo maduro que la contemplaba. Y quer&iacute;a demostrarle que al igual que &eacute;l le hab&iacute;a dado placer oral el d&iacute;a anterior, ella tambi&eacute;n sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo. Aun mojada, la piel de sus pechos erizada por el fr&iacute;o, se abraz&oacute; a &eacute;l y se besaron. Luego se arrodill&oacute; y le desabroch&oacute; el pantal&oacute;n para sacar su pene que ya empezaba a crecer. Le mir&oacute; a los ojos mientras pajeaba suavemente la polla que acab&oacute; de endurecerse del todo cuando la rode&oacute; con sus labios. No era la primera vez que Paula mamaba una polla, ya lo hab&iacute;a acabado haciendo ante la insistencia de sus novietes, pero esta vez era diferente. Lo hac&iacute;a porque lo deseaba. Deseaba sentir aquella preciosa y gruesa verga palpitar dentro de su boca, notar como se endurec&iacute;a con sus chupadas. Ni que decir tiene que consigui&oacute; su objetivo. Felix gru&ntilde;&iacute;a de placer y acariciaba la cabellera de Paula mientras ella deslizaba sus labios apretados sobre el falo erecto. Cuando &eacute;l not&oacute; que iba a correrse, la apart&oacute; suavemente e hizo que se incorporara, se coloc&oacute; detr&aacute;s de ella e hizo que se inclinara, apoyada con las manos contra la roca. Felix sujet&oacute; su polla endurecida y frot&oacute; los labios vaginales con el glande. Comprob&oacute; que estaban empapados y no s&oacute;lo de agua salada. Una vez encajado el glande en la entrada del ardiente co&ntilde;ito, la sujet&oacute; de las caderas y la penetr&oacute; dando un golpe de caderas. Esta vez no la trat&oacute; con la delicadeza con la que lo hab&iacute;a hecho el d&iacute;a anterior. Sus embestidas eran en&eacute;rgicas y posesivas y los gemidos de placer de Paula confirmaban su total entrega . Nunca la hab&iacute;an follado de una forma tan brutal, sent&iacute;a que sus piernas flaqueaban de tanto placer que recib&iacute;a. Cuando ya no pudo contener las oleadas de placer, empez&oacute; a correrse descontroladamente. Las embestidas de F&eacute;lix prolongaron su orgasmo o quiz&aacute;s hizo que varios orgasmos se encadenaran uno tras otro hasta que ambos fundieron su placer y sus flujos que llenaron la palpitante vagina de Paula.<\/p>\n<p>Paula y F&eacute;lix pasaron el resto del d&iacute;a en el hotel. Por la tarde volvieron a follar apasionadamente en la habitaci&oacute;n. Ambos sab&iacute;an que aquello era una locura que nunca deb&iacute;a haber sucedido, pero era una locura deliciosa. Por la noche F&eacute;lix la acompa&ntilde;&oacute; al aeropuerto para tomar el avi&oacute;n de vuelta a Barcelona. De vuelta con su familia, su novio y sus amigos, a las clases de la universidad. Nadie sospechar&iacute;a de lo que ese fin de semana hab&iacute;a sucedido. Todos dieron por hecho que la angelical Paula se hab&iacute;a conformado con acompa&ntilde;ar a su &ldquo;t&iacute;o&rdquo; Felix en tediosas excursiones por la sierra de Tramuntana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Relato inspirado en la fantas&iacute;a de una lectora. Espero que le guste. 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