{"id":33812,"date":"2022-02-21T23:00:00","date_gmt":"2022-02-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-21T23:00:00","slug":"la-masajista-capitulo-4-juliana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-masajista-capitulo-4-juliana\/","title":{"rendered":"La masajista (Cap\u00edtulo 4): Juliana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33812\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me despert&eacute; cerca del mediod&iacute;a, en mi piso enorme y vac&iacute;o. Me sent&eacute; con un caf&eacute; en la mesa de la cocina, y hoje&eacute; el diario sin leerlo. Mi mente estaba lejos, enredada en los incre&iacute;bles acontecimientos del d&iacute;a anterior. Una monta&ntilde;a rusa de emociones, pero en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra. No ten&iacute;a sentido enga&ntilde;arme a m&iacute; mismo. Algo sent&iacute;a por Juliana. &ldquo;&iquest;Enamorado de una puta?&#8230; &iquest;ad&oacute;nde lleva este camino?&rdquo; &ndash; pensaba. Interrumpi&oacute; un SMS.<\/p>\n<p>&#8211; hola<\/p>\n<p>&#8211; hola Ju. Como estas?<\/p>\n<p>&#8211; Bien. vos? &ndash; Disqu&eacute; su n&uacute;mero. Eran los tiempos de los textos tipeados en teclado num&eacute;rico y no los soportaba.<\/p>\n<p>&#8211; Bien flaca. Leyendo el diario &ndash; cuando me respondi&oacute;. &ndash; &iquest;Reci&eacute;n te levant&aacute;s?<\/p>\n<p>&#8211; Reci&eacute;n me despierto. Estoy en la cama todav&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Dormilona.<\/p>\n<p>&#8211; Me qued&eacute; hasta tarde viendo tu video con Majo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Que pervertida! &iquest;Solamente viendo?<\/p>\n<p>&#8211; Te falta para pornostar, pero esta bueno &ndash; respondi&oacute; ignorando mi indirecta &ndash; habr&iacute;a que editarlo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Para qu&eacute;? Nunca saldr&aacute; en ning&uacute;n sitio.<\/p>\n<p>&#8211; Para aprender. As&iacute; adem&aacute;s veo si estoy filmando bien.<\/p>\n<p>&#8211; Venite a casa a la tarde. Lo bajamos a la Workstation y lo editamos.<\/p>\n<p>&#8211; Dale. &iquest;A las siete?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Oki!<\/p>\n<p>Juli lleg&oacute; puntual. Llevaba un vestidito verde suelto y cortito. Su pelo atado en una colita de caballo. Nos saludamos con un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Caf&eacute; o cerveza?<\/p>\n<p>&#8211; Cerveza, obvio. &iexcl;Que linda casa!<\/p>\n<p>La llev&eacute; a recorrerla, paramos en la heladera por un par de latas, y nos fuimos hasta el escritorio, donde copiamos el crudo de la notebook a la Mac. Lo importamos al programa de edici&oacute;n, y empezamos a verlo, recortarlo, retocarlo, y sobre todo a divertirnos. Sentados uno al lado del otro en sendas sillas, altern&aacute;bamos nuestras manos sobre el teclado y el mouse, donde se encontraban cada vez con m&aacute;s frecuencia, prolongando el contacto en la medida que la tensi&oacute;n sexual entre ambos crec&iacute;a. Ya hab&iacute;a notado que no llevaba corpi&ntilde;o, y mi verga acusaba los est&iacute;mulos de toda la situaci&oacute;n, que no exclu&iacute;a verme a m&iacute; mismo cogiendo a Majo. Se levant&oacute; a busca un par m&aacute;s de cervezas, y cuando volvi&oacute; prefiri&oacute; sentarse en mi falda &ldquo;para estar m&aacute;s c&oacute;modos&rdquo;. &ldquo;Uy, despu&eacute;s tenemos que atender eso&rdquo; dijo al sentir mi erecci&oacute;n bajo el short deportivo que llevaba puesto.<\/p>\n<p>Continuamos hasta terminar de cortar lo que no nos parec&iacute;a, y puso a correr la vista previa desde el principio. Mientras mir&aacute;bamos mi mano acariciaba suavemente su pierna desnuda, y ella comenz&oacute; a mover suavemente sus caderas, masaje&aacute;ndome de esta manera con sus nalgas. Comenc&eacute; a caer en cuenta que esta vez hab&iacute;a cierta agitaci&oacute;n en la respiraci&oacute;n de Juliana. Mi mano que sub&iacute;a t&iacute;midamente por su muslo se encontr&oacute; con una entrepierna caliente. El vestidito amplio que llevaba no me impon&iacute;a ninguna dificultad de acceso, ni sus piernas que estaban bastante separadas. Mi &iacute;ndice lleg&oacute; a su cl&iacute;toris y una descarga el&eacute;ctrica recorri&oacute; su cuerpo cuando lo toqu&eacute; por sobre la tanga. Recost&oacute; su cuerpo hacia atr&aacute;s y le bes&eacute; la oreja mientras mi mano se entreten&iacute;a entre sus piernas. Estaba h&uacute;meda. Muy h&uacute;meda. Corr&iacute; la tela y mi dedo entr&oacute; en ella con facilidad. Juli suspiraba y gem&iacute;a. &ldquo;Par&aacute;te&rdquo; le dije. Se incorpor&oacute; un poco, le baj&eacute; la bombacha, liber&oacute; sus pies de ella, me baj&eacute; apenas el short y la hice sentar en mi verga. Titube&oacute; en un principio, inconsciente ella misma de la mojada que estaba, pero pronto entr&oacute; sin m&aacute;s. Le hice abrir las piernas, y mi diestra volvi&oacute; a su cl&iacute;toris, donde pronto encontr&eacute; como respond&iacute;a mejor a mis est&iacute;mulos. Con mi otra mano le sob&eacute; las tetas sobre el vestido, y sus gemidos aumentaron al tiempo que los movimientos de su cuerpo delataban tambi&eacute;n su creciente excitaci&oacute;n. Si bien mi propia estimulaci&oacute;n no hab&iacute;a sido mucha, se compensaba con lo que en mi cabeza provocaba lo especial de la situaci&oacute;n. Me concentr&eacute; entonces en apurar mi orgasmo. Quer&iacute;a &ndash; necesitaba &ndash; acabar con Juli. Pas&oacute; su brazo por sobre mi cabeza, e intentamos un beso en la medida que nos lo permit&iacute;a la posici&oacute;n. &ldquo;Aaa &ndash; Ayy&rdquo; gem&iacute;a mientras su cuerpo se tensaba y contorsionaba, buscando ese orgasmo tan anhelado. Mantuve constantes los movimientos de mi indic&eacute; sobre su cl&iacute;toris, y la sent&iacute; llegar. Se qued&oacute; r&iacute;gida un instante con un grito ahogado y tr&eacute;molo, y todo su cuerpo tembl&oacute;. Tambi&eacute;n sent&iacute; sus contracciones en mi glande, que me dieron el empuj&oacute;n final para acabar junto con ella. Cerr&oacute; con violencia sus piernas atrapando mi mano. Su orgasmo continu&oacute; por al menos diez segundos. Entre jadeos y gemidos. Y finalmente sollozos. Cuando pudo incorporarse un poco, se volte&oacute; y volvi&oacute; a sentarse en mis piernas, me mir&oacute; con ojos llorosos y nos besamos apasionadamente. Mi video con Majo segu&iacute;a reproduci&eacute;ndose, hac&iacute;a ya tiempo ignorado.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Sushi? &ndash; le pregunt&eacute; mientras sosten&iacute;a su cara entre mis manos.<\/p>\n<p>&#8211; Dale.<\/p>\n<p>Orden&eacute; por tel&eacute;fono, y mientras ella estaba en el ba&ntilde;o busqu&eacute; mi mejor chardonnay y lo puse a enfriarse un poco. Me puse a preparar unos Martinis en el bar del living, y vuelve Juli.<\/p>\n<p>&#8211; Te traje un regalito.<\/p>\n<p>Con inexplicable timidez me entrega un CD con envoltorio de regalo. Era &ldquo;Live in Paris&rdquo; de Diana Krall. Nos besamos de nuevo largamente, y nos sentamos con los Martinis y a escucharlo en el sof&aacute;. Conversamos olvidados del tiempo como el d&iacute;a anterior, pero esta vez hab&iacute;a tambi&eacute;n caricias, y besos espor&aacute;dicos. Y temas m&aacute;s profundos, ya que tambi&eacute;n compartimos nuestros miedos y heridas del pasado. El sushi vino y se fue, junto con el chardonnay, a Diana Krall le sigui&oacute; Rita Lee, y tambi&eacute;n Chopin y Debussy mientras le explicaba de m&uacute;sica cl&aacute;sica. Termin&oacute; &ldquo;Claro de Luna&rdquo; y nos miramos in instante en silencio.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y ahora? &ndash; pregunta.<\/p>\n<p>&#8211; Y ahora vamos a hacer el amor. Sin masajes, sin Majo, sin videos&hellip; solo nosotros.<\/p>\n<p>La bes&eacute;. Nos besamos. Le acarici&eacute; la pierna y el muslo llegando a su nalga, mientras ella me buscaba por debajo del short. Franeleamos con intensidad y mi mano encontr&oacute; r&aacute;pido su entrepierna h&uacute;meda, pero me empuj&oacute; hacia atr&aacute;s y me comi&oacute; la verga, ya dura y ya fuera del pantal&oacute;n. Por destreza o por sentimiento, o por ambos, fue la mamada m&aacute;s gloriosa. Le acarici&eacute; el pelo y la dej&eacute; hacer, pero por unos pocos minutos, ya que si no eso habr&iacute;a terminado demasiado pronto. La llev&eacute; de la mano a mi habitaci&oacute;n y a mi cama. Le saqu&eacute; el vestidito verde por sobre los hombros (la tanga nunca hab&iacute;a vuelto a su lugar). Ella mi remera y mi short. Nos abrazamos y besamos, y gozamos el contacto de la piel de nuestros cuerpos desnudos. Bes&eacute; su cuello, y luego sus pechos y pezones duros. La recost&eacute; en la cama, y hund&iacute; mi cabeza entre sus piernas. Mi lengua la recorri&oacute; sin descuidar detalle, pero se concentr&oacute; en su sensible cl&iacute;toris. Juli se retorc&iacute;a y gem&iacute;a. Continu&eacute; largos minutos, hasta que la sent&iacute; llegar. Lejos de postergarlo para mas tarde, no dud&eacute; en llevarla al cl&iacute;max que vino nuevamente largo e intenso, terminando en escalofr&iacute;os y estertores. Me arrastre sobre ella, nuestros ojos y nuestras bocas se encontraron de nuevo. Y nuestros sexos, porque solo acomod&oacute; un poco su pelvis para que mi pene dur&iacute;simo hallara su entrada y estuve en su interior sin romper nuestro beso y nuestro abrazo. Sus piernas me atraparon con vigor, e hicimos el amor muy juntos, muy cuerpo a cuerpo, hasta que quiso estar arriba m&iacute;o, y deleitarme con sus m&aacute;gicos movimientos de cadera, pero esta vez cada tanto se recostaba sobre m&iacute; para que pudi&eacute;ramos unir nuestras lenguas.<\/p>\n<p>&#8211; Dale, acab&aacute; dentro m&iacute;o. Llen&aacute;me.<\/p>\n<p>&#8211; No, vos tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>La puse a mi izquierda en la cama, y de costado de espaldas a m&iacute;, la penetr&eacute;. Mi mano derecha busc&oacute; su cl&iacute;toris, cosa que me facilit&oacute; levantando un poco su pierna. Mi &iacute;ndice repiti&oacute; la magia de antes, y la fue llevando al orgasmo, sincroniz&aacute;ndolo con el m&iacute;o. Llegamos al un&iacute;sono, gritando ambos, temblando ambos. Entre espasmos, Juliana junt&oacute; sus piernas y llev&oacute; las rodillas a su pecho. Como enrosc&aacute;ndose. Como si anidara en mi cama. Y all&iacute; se qued&oacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me despert&eacute; cerca del mediod&iacute;a, en mi piso enorme y vac&iacute;o. Me sent&eacute; con un caf&eacute; en la mesa de la cocina, y hoje&eacute; el diario sin leerlo. Mi mente estaba lejos, enredada en los incre&iacute;bles acontecimientos del d&iacute;a anterior. Una monta&ntilde;a rusa de emociones, pero en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra. 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