{"id":33813,"date":"2022-02-21T23:00:00","date_gmt":"2022-02-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-21T23:00:00","slug":"mi-colega-y-amigo-presumido-y-cornudo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-colega-y-amigo-presumido-y-cornudo\/","title":{"rendered":"Mi colega y amigo presumido (y cornudo)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33813\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Conoc&iacute; a Roberto en la universidad. Siempre fue famoso por sus triqui&ntilde;uelas y por sus negocios turbios. Siendo a&uacute;n muy j&oacute;venes, en los 20s, ya ten&iacute;a varias actividades poco &eacute;ticas que le daban buenos ingresos. Gastaba todo ese dinero con chicas lindas y, como era de esperarse, finalmente la universidad lo expuls&oacute;.<\/p>\n<p>Le perd&iacute; el rastro por m&aacute;s de 15 a&ntilde;os. Me lo volv&iacute; a encontrar en una gran empresa en la que trabaj&eacute; un tiempo. Ten&iacute;a yo un puesto de mediana importancia y &eacute;l, a pesar de finalmente tambi&eacute;n haber terminado ingenier&iacute;a en otra universidad, ten&iacute;a un puesto muy b&aacute;sico de supervisor en un &aacute;rea de servicios generales.<\/p>\n<p>A los dos o tres d&iacute;as que llegu&eacute; a la empresa, se present&oacute; en mi oficina. Lo reconoc&iacute; de inmediato, segu&iacute;a igual en lo f&iacute;sico. Y r&aacute;pidamente confirm&eacute; que igual en las tretas y ma&ntilde;as. No hab&iacute;a cambiado. Lo recib&iacute; cordialmente y desde ese momento me visitaba una o dos veces por semana a la oficina y almorz&aacute;bamos un par de veces al mes.<\/p>\n<p>Sus conversaciones eran recurrentes. Presumir de la esposa sensual que ten&iacute;a y de sus ocasionales amantes. Ten&iacute;a ya m&aacute;s de 35 y segu&iacute;a siendo un veintea&ntilde;ero. Incluso, sin respeto por su esposa, me mostr&oacute; fotos de ella en lencer&iacute;a o bikinis playeros. Realmente un hembr&oacute;n. De la selva peruana (la zona famosa por sus mujeres fogosas) pero mucho m&aacute;s guapa de las que hab&iacute;a conocido.<\/p>\n<p>S&oacute;lo le dec&iacute;a &ldquo;te envidi&oacute; amigo, que rica hembra tienes&rdquo;. A todas luces, eso lo hac&iacute;a feliz. Mi sueldo era poco m&aacute;s del cu&aacute;druple que el suyo y, en la mujer al lado, &eacute;l pod&iacute;a decirse que ten&iacute;a ventaja y la presum&iacute;a.<\/p>\n<p>Roberto era un tipo poco apreciado en la empresa. Se hab&iacute;a ganado la &ldquo;estabilidad laboral&rdquo; por su tiempo de permanencia, y seguro con incentivos a sus supervisores durante sus a&ntilde;os iniciales. Luego de eso, ampliamente detestado. M&aacute;s de un colega me consult&oacute; porque le daba tanto espacio y les respond&iacute;a siempre lo mismo &ldquo;fue mi compa&ntilde;ero de universidad y nunca choc&oacute; conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Un viernes me coment&oacute; que al d&iacute;a siguiente su esposa preparar&iacute;a potajes de la selva para &ldquo;que en su barrio prueben lo rica que es la comida de su zona&rdquo;. Me pregunt&oacute; si quer&iacute;a ir con mi esposa. Le dije que le agradec&iacute;a, pero que mi esposa ya ten&iacute;a un full day con mi hija y unas amigas del colegio, en una ruta cercana a Lima. Titube&oacute; y me dijo que si quer&iacute;a pod&iacute;a ir solo. Acept&eacute;.<\/p>\n<p>Decid&iacute; ir en taxi. Conoc&iacute;a el barrio por referencias y no era el mejor de Lima. Adem&aacute;s, supuse que beber&iacute;a y prefer&iacute;a no manejar de regreso. Roberto ten&iacute;a una peque&ntilde;a casa de un piso y un segundo piso en construcci&oacute;n. Cuando llegu&eacute; estaban su esposa y su suegra con una parrilla hacia la calle. Me present&eacute; y me recibieron amablemente, Roberto les hab&iacute;a contado mucho de m&iacute;.<\/p>\n<p>Su esposa como en las fotos, espectacular. Su suegra empezando los 50s pero realmente una hembrota para todo uso. Charlamos sobre como conoc&iacute; a Roberto en la universidad. Ellas me dijeron que &ldquo;qu&eacute; pena que por falta de dinero no pudo terminar en esa universidad&rdquo;. Les hab&iacute;a contado una versi&oacute;n distinta de la real, no lo desment&iacute;. Por el contrario, invent&eacute; un poco y les describ&iacute; un Roberto que no conoc&iacute;a &ldquo;leal, responsable, estudioso, etc.&rdquo;<\/p>\n<p>A los minutos &eacute;l volvi&oacute;. Empez&oacute; la venta de la comida y de la cerveza. Por los comentarios de la gente &ldquo;siempre rico Sra. Melissa&rdquo; (que as&iacute; se llamaba la esposa de Roberto) me di cuenta que era una actividad recurrente. Estuve un par de horas y vi mucho movimiento. A ojo de buen cubero, en un s&aacute;bado al mes, Melissa pod&iacute;a ganar m&aacute;s dinero que Roberto en un mes completo de trabajo.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento, como algo intrascendente, intercambi&eacute; n&uacute;meros con Melissa. No le di importancia. Al despedirme, Roberto me agradeci&oacute;, casi hasta las l&aacute;grimas, que los haya acompa&ntilde;ado. Melissa y su madre igual, muy amables en mi despedida. Felizmente lleg&oacute; r&aacute;pido mi taxi y part&iacute;.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a casa. M&aacute;s tarde fui al cine. Al salir, ya era de noche, mi esposa e hija llegar&iacute;an pronto. Me lleg&oacute; antes un mensaje de Melissa, donde me agradec&iacute;a haber ido y que le hab&iacute;a encantado conocer a un amigo de su esposo. Le respond&iacute; cordialmente y no charlamos m&aacute;s esa noche.<\/p>\n<p>El martes siguiente me volvi&oacute; a llegar un mensaje de ella, que hab&iacute;a estado pensando en m&iacute; y lo &ldquo;bueno que parec&iacute;a&rdquo;. Le agradec&iacute; y poco m&aacute;s. El jueves me volvi&oacute; a escribir, dici&eacute;ndome que &ldquo;le alegraba que Roberto tuviera un amigo tan bueno como yo&rdquo;. Le volv&iacute;a a agradecer y a&ntilde;ad&iacute; &ldquo;me alegra que Roberto tenga una esposa tan bella y trabajadora como t&uacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>En mi defensa debo decir dos cosas. Primero que Roberto me llevo a su casa. Segundo que fue Melissa quien empez&oacute; el juego. Luego que le dije lo de bella y trabajadora empez&oacute; la lucha.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te parezco bella?<\/p>\n<p>&#8211; Claro que s&iacute;, eres una mujer muy bella y adem&aacute;s tienes un cuerpo en serio muy hermoso.<\/p>\n<p>&#8211; Me alegra mucho que pienses eso de m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Pues sabes la mujer que eres y supongo el espejo te lo dice cada ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&#8211; Jajaja, no digas eso.<\/p>\n<p>&#8211; Eres muy linda Melissa, una mujer muy atractiva.<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute; eres guapo tambi&eacute;n y muy interesante<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;En serio?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, me pareciste un hombre muy atractivo<\/p>\n<p>&#8211; Me vas a hacer sonrojar.<\/p>\n<p>&#8211; Jajaja, tonto, eres lindo, lo sabes.<\/p>\n<p>&#8211; No, no lo s&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; que s&iacute;, eres un coqueto.<\/p>\n<p>Seguimos en esa onda por d&iacute;as, semanas. Finalmente, ella me dijo que le &ldquo;gustar&iacute;a conversar personalmente conmigo&rdquo;. A&ntilde;adi&oacute; &ldquo;de preferencia cuando Roberto este en el trabajo&rdquo; y culmin&oacute; con &ldquo;como eres gerente supongo puedes salir cuando quieras&rdquo;. De hecho, no era gerente, pero supongo (conociendo a Roberto) me hab&iacute;a descrito como Gerente para sentirse m&aacute;s importante en casa.<\/p>\n<p>Le respond&iacute; que s&iacute;, que siempre pod&iacute;a salir, excepto cuando tuviera reuniones previstas en la oficina. Ella lo entendi&oacute; y (creo que la excit&oacute; salir con un gerente muy ocupado) coordinamos mi agenda (la de ella era solo cocinar, limpiar y reunirse con sus vecinas). Quedamos a los 2 d&iacute;as reunirnos a las 11 am en una cafeter&iacute;a que me pareci&oacute; lo suficientemente discreta, pero a la vez elegante y linda.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de la oficina. Manej&eacute; hasta la cafeter&iacute;a. Me sent&eacute; a esperarla. En saco, camisa y corbata. Hab&iacute;a elegido una italiana que hab&iacute;a comprado un par de meses antes, la hab&iacute;a reservado para una junta o una exposici&oacute;n con directores, pero al final, cre&iacute; llegado el momento.<\/p>\n<p>Lleg&oacute;. En una minifalda muy corta y una blusa blanca muy provocativa. Creo que se esmer&oacute; al vestirse, pues era sensual y elegante a la vez, provocadora y distante, desde que la vi, perd&iacute; la cabeza.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; a mi lado. Me dio un beso en la mejilla que casi roz&oacute; mis labios. Me pregunt&oacute; que pedir pues &ldquo;nunca he estado en un sitio as&iacute; tan bonito&rdquo;, le orden&eacute; un jugo que me parec&iacute;a bueno y una torta de chocolate que era la especialidad all&iacute;. Le encantaron.<\/p>\n<p>Tras unos 30 minutos de conversa intrascendente me anim&eacute; a decirle &ldquo;Melissa, en serio me pareces una mujer muy hermosa&rdquo;. Ella se sonri&oacute; y me dijo &ldquo;Alonso, me gustas&rdquo;. Ella fue m&aacute;s all&aacute; y m&aacute;s r&aacute;pido que yo. La bese. Pagu&eacute; la cuenta y fuimos a un hotel cercano bastante caro, pero no ten&iacute;a mucho tiempo y ten&iacute;a demasiadas ganas.<\/p>\n<p>Fue la suerte la que me hizo llevarla all&iacute;. Desde el ingreso se cogi&oacute; fuerte de mi brazo y me dijo &ldquo;nunca he estado en un sitio as&iacute; de lindo&rdquo;. Pagu&eacute; una suite. Ella lo val&iacute;a.<\/p>\n<p>En la habitaci&oacute;n ella igual deslumbrada. Hab&iacute;a un jacussi, ella me pregunt&oacute; que era y le expliqu&eacute;.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s palabras nos desvestimos uno frente al otro. Realmente que cuerpo ten&iacute;a la esposa de mi amigo Roberto. Que cuerpo tan espectacular y firme. Empec&eacute; a besarle los senos, a lam&eacute;rselos. Ella se calentaba. Puse mi mano en su co&ntilde;o y as&iacute; de pie, segu&iacute; mam&aacute;ndole los senos y empezando a correrla, sent&iacute; su concha h&uacute;meda, ya dispuesta a ser penetrada.<\/p>\n<p>La acost&eacute; en la cama y comenc&eacute; a lamerle el co&ntilde;o, los borde, el cl&iacute;toris, mi lengua lo m&aacute;s dentro que pod&iacute;a. Tuvo un orgasmo as&iacute;, conmigo de siervo de su entrepierna. Gimi&oacute; delicioso. Dej&eacute; su co&ntilde;o y sub&iacute; sobre ella y empec&eacute; a besarla. Me dijo &ldquo;eres el primer hombre con el que estoy desde que empec&eacute; con Roberto&rdquo;. No le cre&iacute;. Pero no me importaba.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a la verga a reventar y la penetr&eacute;. Ella me dijo &ldquo;tienes cond&oacute;n&rdquo; le dije que no. Me dijo &ldquo;terminas afuera o en mi cola&rdquo;. Para ser la &ldquo;primera vez&rdquo; que corneaba a Roberto, era una experta amante. Luego de un instante corto en el misionero, la puse de costado y segu&iacute; usando su co&ntilde;o. Con un dedo empec&eacute; a explorar su culito y estaba palpitando, esperando verga.<\/p>\n<p>La puse en perrito y me arrodill&eacute; detr&aacute;s de ella para lamerle el culo.<\/p>\n<p>&#8211; Dale mi amor, me encanta<\/p>\n<p>&#8211; Melissa que rico es tu culo perra<\/p>\n<p>&#8211; Si soy una perra, una perra, me encanta ser una perra<\/p>\n<p>&#8211; Si y Roberto es un cornudo<\/p>\n<p>&#8211; Si, es un cornudo, muy cornudo, y empez&oacute; a gemir y lleg&oacute;<\/p>\n<p>Repiti&oacute; 20 o 30 veces &ldquo;cornudo, cornudo, cornudo&hellip;&rdquo; Creo que eso la pon&iacute;a a mil, ponerle los cuernos a su marido. En medio de la repetici&oacute;n me par&eacute; detr&aacute;s de ella y se la met&iacute; al culo, ella segu&iacute;a muy excitada (a pesar de su segundo orgasmo) y en instantes nos acoplamos.<\/p>\n<p>&#8211; Le voy a mandar su leche al cornudo<\/p>\n<p>&#8211; Si dale, m&aacute;ndale, ll&eacute;name el culo<\/p>\n<p>&#8211; Roberto es un puto cornudo<\/p>\n<p>&#8211; Si lo es, lo es, soy una puta<\/p>\n<p>Sin cambiar de pose nos fuimos acelerando, cuando ella empez&oacute; a contraerse para un nuevo orgasmo, llegu&eacute;. Sentir mi leche dentro, la hizo llegar.<\/p>\n<p>Retozamos un rato m&aacute;s en la cama, nos duchamos y part&iacute; a mi trabajo y ella a su casa, a cocinar para Roberto. Al llegar a la oficina, oh casualidad, me encontr&eacute; con Roberto en el pasillo, me dijo<\/p>\n<p>&#8211; Hermano de d&oacute;nde vienes<\/p>\n<p>&#8211; De una reuni&oacute;n con una proveedora de unos servicios<\/p>\n<p>&#8211; Y. &iquest;C&oacute;mo te fue?<\/p>\n<p>&#8211; Me fue s&uacute;per bien hermano, gracias<\/p>\n<p>Desde ese momento y por muchos meses, la mujer de Roberto fue mi mujer. Finalmente despidieron a Roberto, por una sobrevaloraci&oacute;n en unos servicios. Se fue con su esposa a Iquitos, supe que pusieron un restaurante y les volv&iacute; a perder el rastro por un tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Conoc&iacute; a Roberto en la universidad. Siempre fue famoso por sus triqui&ntilde;uelas y por sus negocios turbios. 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