{"id":33838,"date":"2022-02-23T23:00:00","date_gmt":"2022-02-23T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-23T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-23T23:00:00","slug":"detras-del-espejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/detras-del-espejo\/","title":{"rendered":"Detr\u00e1s del espejo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33838\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un hombre con problemas de erecci&oacute;n, redescubre el placer del sexo a trav&eacute;s de la contemplaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una tarde gris de febrero, el marido se sent&oacute; en el sill&oacute;n oportunamente colocado en el centro de la sala contigua a la habitaci&oacute;n matrimonial.<\/p>\n<p>Dispuesto, y a la vez asustado por lo que la escena que iba a ver pudiera despertar en su interior, se prepar&oacute; para la observaci&oacute;n de la concupiscencia ajena, del adulterio consentido, del grito de la carne.<\/p>\n<p>Judit entr&oacute; acompa&ntilde;ada del hombre. No se atrev&iacute;a, ni siquiera, a tomarlo de la mano. P&aacute;lida, temblorosa, temblaba no saber lo que hacer.<\/p>\n<p>Ambos se sentaron en la cama y decidieron tomar una copa del champagne que el marido hab&iacute;a dispuesto al lado del lecho.<\/p>\n<p>Intercambiaron unas palabras que &eacute;l pudo escuchar gracias a los micr&oacute;fonos colocados en las cuatro esquinas de la alcoba.<\/p>\n<p>Baj&oacute; un poco el volumen, no quer&iacute;a que un inoportuno eco pudiera acrecentar a&uacute;n m&aacute;s la tensi&oacute;n y espantar a los improvisados amantes.<\/p>\n<p>Hablaban del trabajo, de la ciudad y del tiempo.<\/p>\n<p>El marido no alcanzaba a imaginar qu&eacute; pod&iacute;a haber de er&oacute;tico o interesante en semejante conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por fin, el hombre venci&oacute; su timidez y la bes&oacute;. Fue un beso corto, furtivo, como si temiera la reacci&oacute;n de ella. Judit se qued&oacute; quieta y &eacute;l comenz&oacute; a acariciar sus senos por encima de su vestido. Se abalanzaron el uno sobre el otro y comenzaron a quitarse la ropa: primero desabrocharon cuidadosamente las botas altas que ella luc&iacute;a para la ocasi&oacute;n, despu&eacute;s levantaron el vestido y la ropa interior fue dispersada a los cuatro vientos. Judit permaneci&oacute; con sus medias negras puestas; el hombre, completamente desnudo.<\/p>\n<p>Se trataba de un joven moreno, guapo, musculoso y notablemente bien dotado. Su verga en erecci&oacute;n era el falo m&aacute;s grande que Judit hubiera visto nunca.<\/p>\n<p>&Eacute;l estimul&oacute; suavemente su sexo femenino hasta que este se humedeci&oacute; bajo sus dedos.<\/p>\n<p>Tras esto, Judit baj&oacute; despacio, recorriendo con besos el cuerpo fuerte y depilado de aquel macho ejemplar hasta llegar al enorme pene.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; por lamerlo t&iacute;midamente para, despu&eacute;s, introducirlo en su boca y practicarle una felaci&oacute;n con la que ambos perdieron el control. Dejada a un lado la inhibici&oacute;n, Judit mont&oacute; a horcajadas sobre aquel miembro como si se tratara de un corcel indomable. Los jadeos y los gemidos se fueron sucediendo hasta que ella ara&ntilde;&oacute; el pecho de &eacute;l en se&ntilde;al de haber llegado al cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Terminado el coito, Judit se levant&oacute; para servirse otra copa, sinti&eacute;ndose satisfecha y, a la vez, temerosa de lo que pudiera estar sintiendo su marido al otro lado del espejo tintado.<\/p>\n<p>Su c&oacute;nyuge hab&iacute;a comenzado a sudar y sent&iacute;a palpitaciones. Hab&iacute;a algo s&oacute;rdido, delicuescente, y a la vez tan bello en contemplar a su musa de aquella guisa.<\/p>\n<p>Sin tiempo para m&aacute;s reflexiones, el efebo se levant&oacute; de la cama con su miembro nuevamente erecto y la agarr&oacute; por la cintura para lanzarla sobre el colch&oacute;n. La penetr&oacute; y la cubri&oacute; para comenzar a embestirla con vigor renovado. Esta vez, los gemidos se tornaron gritos, aut&eacute;ntico j&uacute;bilo y placer carnal mientras ella repet&iacute;a una y otra vez en su lengua materna: Folla&rsquo;m, folla&rsquo;m&hellip;<\/p>\n<p>&Eacute;l segu&iacute;a entrando en ella como si nada m&aacute;s importara, como si le fuera la vida en ello.<\/p>\n<p>Ella, con sus piernas envueltas en sus medias de seda negra, ora parec&iacute;a querer tocar el techo con los dedos de los pies, ora lo amarraba con fuerza contra sus caderas.<\/p>\n<p>Finalmente, tras algo parecido a un bramido, &eacute;l eyacul&oacute; en el interior de ella, que recibi&oacute; con una sonora invocaci&oacute;n a todas las divinidades su esperma.<\/p>\n<p>Durante el intervalo que precedi&oacute; al tercer polvo, el Marido permaneci&oacute; sentado en su sill&oacute;n, rememorando cada segundo de lo que acaba de ver, pero algo se revolvi&oacute; en su interior cuando oy&oacute; a aquel tipo hablar sobre lo hermosos y delicados que eran los pies de Judit. Dicho esto, comenz&oacute; a masajearlos por sobre las medias. Ella correspondi&oacute; dicho gesto frotando el miembro de su amante entre ambos pies.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s, se desat&oacute; la lujuria y aquel individuo desconocido comenz&oacute; a follarse a Judit por tercera vez en distintas posturas, todas ellas acompa&ntilde;adas de los pertinentes delirios er&oacute;ticos. En una ocasi&oacute;n, Judit se puso boca abajo en la cama, mirando fijamente al espejo mientras mord&iacute;a las s&aacute;banas. Fue en ese preciso instante, cuando el marido sinti&oacute; algo que hac&iacute;a tiempo no sent&iacute;a: &eacute;l tambi&eacute;n se estaba empalmando. Comenz&oacute; a masturbarse, acompa&ntilde;ando a la pareja mentalmente en su fornicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al acabar, ambos se abrazaron en el centro de la habitaci&oacute;n, dejando ella caer gotas de semen y fluidos vaginales entre sus tr&eacute;mulas piernas.<\/p>\n<p>El marido no pudo evitar correrse en el suelo y caer de hinojos.<\/p>\n<p>Amaba tanto a Judit.<\/p>\n<p>Barcelona,<\/p>\n<p>22 de febrero de 2022<\/p>\n<p>Roberto Cechinello<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Un hombre con problemas de erecci&oacute;n, redescubre el placer del sexo a trav&eacute;s de la contemplaci&oacute;n. 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