{"id":33878,"date":"2022-02-26T23:00:00","date_gmt":"2022-02-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-02-26T23:00:00","modified_gmt":"2022-02-26T23:00:00","slug":"festejo-de-cumpleanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/festejo-de-cumpleanos\/","title":{"rendered":"Festejo de cumplea\u00f1os"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33878\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando le&iacute; la tercera parte del relato&nbsp; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ser&aacute; amor y qu&eacute; lujuria?&rdquo;, en el cual se aclaraba que era ficci&oacute;n, y contaba c&oacute;mo la pas&oacute; un fin de semana una se&ntilde;ora en compa&ntilde;&iacute;a de su amante y su esposo, en casa, invitado por el matrimonio con el fin expreso de cog&eacute;rsela juntos, me emocion&eacute; por la manera en la que estaba contada. Al terminar la lectura, lo primero que pens&eacute; fue &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; fantas&iacute;a ni nada! &Eacute;stas son buenas ideas para llevarlas a la realidad&rdquo;. Pues sent&iacute; lo mismo que cuando termin&eacute; de leer el relato &quot;Tumulto&quot; que escribi&oacute; Ber y el cual fue motivo de que llevara a la acci&oacute;n algo similar, lo cual hice y cont&eacute; c&oacute;mo festej&eacute; mis &ldquo;Bodas de Oro&rdquo;.<\/p>\n<p>Esta vez no quer&iacute;a a todas mis parejas juntas. Quer&iacute;a una noche con mi marido y uno cualquiera de mis otros amores. Sa&uacute;l, mi marido, a&uacute;n me deb&iacute;a mi regalo de cumplea&ntilde;os, el cual estaba en suspenso porque yo le hab&iacute;a dicho qu&eacute; pensar&iacute;a en un buen regalo y despu&eacute;s le dir&iacute;a, pero al leer el relato que mencion&eacute; y me calent&oacute;, supe qu&eacute; le pedir&iacute;a a Sa&uacute;l. Por la facilidad de comunicaci&oacute;n y transporte, el macho elegido fue Eduardo, el macho m&aacute;s antiguo y vergudo que tengo, de quienes viven a&uacute;n.<\/p>\n<p>Para quienes no conocen mi historia, ya de 72 a&ntilde;os cumplidos, la cual relat&eacute; en la saga &ldquo;Ninfoman&iacute;a e infidelidad&rdquo;, les dir&eacute; que fui ninf&oacute;mana y, al final, el amor triunf&oacute;: me qued&eacute; con un cornudo consentidor a quienes lo asisten varios machos para que yo sea feliz.<\/p>\n<p>&ndash;Ya s&eacute; qu&eacute; quiero de festejo para mi cumplea&ntilde;os &ndash;le dije a Sa&uacute;l una ma&ntilde;ana poco antes de que &eacute;l saliera a entregar un trabajo a la editorial de Eduardo.<\/p>\n<p>&ndash;Dime. Espero que me alcance, y si no, por ti soy capaz de endeudarme &ndash;contest&oacute; con mucha seguridad.<\/p>\n<p>&ndash;Quiero que me hagas el amor<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Con gusto, mi Nena! Entiendo el asunto, sigues creyendo que yo s&oacute;lo te cojo y que los otros s&iacute; te hacen el amor &ndash;dijo volcando su ternura en besos y abraz&aacute;ndome con delicadeza<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute; me haces el amor, al igual que los dem&aacute;s, quienes tambi&eacute;n me cogen desaforadamente cuando est&aacute;n muy calientes &ndash;dije, aceptando que todos me trataban igual de bien&ndash;, pero quiero que hagamos el amor junto con Eduardo &ndash;conclu&iacute; mir&aacute;ndolo a los ojos.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Guau, otra vez como hace muchos a&ntilde;os! &ndash;dijo relami&eacute;ndose, seguramente acord&aacute;ndose de Adriana, la esposa de Eduardo (relato contado en &ldquo;Quiero hacer un gato&rdquo;), a quien se cogi&oacute; y seguro que embaraz&oacute; aquella vez, hace ya m&aacute;s de un cuarto de siglo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;No, sin Adriana!, quiero un festejo para m&iacute;, no para ti. &iexcl;Qu&eacute; chistosito, quieres cogerte a tu comadre casi veinte a&ntilde;os menor! &ndash;reclam&eacute; enojada poni&eacute;ndole un alto.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute; bien, ya la festejar&eacute; a ella en otra ocasi&oacute;n, con marido o sola&hellip; &ndash;acept&oacute; para no contrariarme, pero dej&aacute;ndome ver que yo deber&iacute;a ser justa.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, me pongo celosa sin tener cara para ello, pero quiero ese regalo &ndash;expliqu&eacute; acompa&ntilde;ada de un gesto de puchero.<\/p>\n<p>&ndash;Bien, &iquest;cu&aacute;ndo ser&aacute; eso?<\/p>\n<p>&ndash;No lo s&eacute;, prop&oacute;nselo a Eduardo y acu&eacute;rdenlo mientras juegan billar, pues no te creo que vas s&oacute;lo a entregar un trabajo que seguramente ya enviaste a tu ahijada por el correo electr&oacute;nico &ndash;dije y &eacute;l se rio, asintiendo con la cabeza.<\/p>\n<p>&ndash;Por lo visto, &eacute;l no sabe que lo quieres desenvuelto para regalo&hellip; &ndash;dijo moviendo negativamente la cabeza.<\/p>\n<p>&ndash;No, enterarlo y convencerlo tambi&eacute;n es parte tuya, si me quieres festejar&hellip;.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a sonre&iacute;r, me bes&oacute; muy rico mientras que levant&oacute; mi falda y, haciendo a un lado la pantaleta, me meti&oacute; un dedo en la pepa que se me empez&oacute; a inundar con el mimo tan rom&aacute;ntico. Al terminar de besarme, sonriendo, se lami&oacute; el dedo reluciente de baba y dijo &ldquo;&iexcl;Rico!&rdquo;, antes de salir.<\/p>\n<p>Cuando regres&oacute; le pregunt&eacute; sobre lo que hab&iacute;an acordado. &ldquo;No es tan f&aacute;cil sin Adriana, pero s&iacute; conmigo, una noche. Lo meter&iacute;as en problemas&rdquo;, me se&ntilde;al&oacute;. Yo me entristec&iacute; y Sa&uacute;l continu&oacute; hablando.<\/p>\n<p>&ndash;Le dije que le hablara con franqueza a su mujer, ya que ella s&iacute; lo deja cogerte con frecuencia, pero esta vez se trataba de festejar tu cumplea&ntilde;os y le precisara que &ldquo;despu&eacute;s, si ella quisiera, se lo festejamos nosotros&rdquo;, contigo o sin ti.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Qu&eacute; chistositos! &ndash;dije enojada, pero suponiendo que podr&iacute;a ser una broma, &iquest;o no?<\/p>\n<p>A los pocos d&iacute;as me habl&oacute; Eduardo y, despu&eacute;s de los intercambios de saludos, me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; d&iacute;a quieres tu festejo?&rdquo; Me qued&eacute; pensando en que quiz&aacute; podr&iacute;a haber problemas.<\/p>\n<p>&ndash;Cuando no te cause problema con Adriana &ndash;contest&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Ella no se opone, pero me ech&oacute; en cara que te est&aacute;s volviendo m&aacute;s promiscua ya que antes te los echabas de uno en uno, a veces tres el mismo d&iacute;a, pero nunca juntos. &ndash;dijo citando las palabras que yo dec&iacute;a hace muchos a&ntilde;os ante los reclamos de mis amores.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ella supo que estuvimos en tu casa festejando mis Bodas de Oro? &ndash;pregunt&eacute;, a sabiendas que seguramente Eduardo se lo cont&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Claro!, ella misma acept&oacute; ir a la casa de su hermana para pasar con ella el fin de semana en San Juan del R&iacute;o esa vez para no importunar y dej&oacute; instrucciones a la servidumbre sobre c&oacute;mo preparar lo necesario de viandas y hacer mutis cuando yo se los indicara. Por eso, esta vez hizo el comentario sobre la promiscuidad.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Entonces est&aacute; de acuerdo en que duermas ac&aacute; esa noche? &ndash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, aunque no le pareci&oacute; la idea de no participar&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Qu&eacute; celosa! &ndash;exclam&eacute; pensando en que me tiro a su marido y no se opone, porque ese fue parte del acuerdo que ella tuvo con Eduardo para que &eacute;ste aceptara casarse, pero entonces me &ldquo;cay&oacute; el veinte&rdquo; y entend&iacute; que ella desea a Sa&uacute;l, y que quiz&aacute; mi esposo le corresponda&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, ya lo sabes, y no creo que se deba a m&iacute;. Pero le dije que, si ella quer&iacute;a pod&iacute;a invitar a alguien para que yo la festejara tambi&eacute;n as&iacute; &ndash;coment&oacute; y record&eacute; que esa era la propuesta que le dijo Sa&uacute;l a Eduardo&ndash;, y la descarada me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Puede ser con alguien de mi edad o m&aacute;s joven?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Zape! &iexcl;Desvergonzada! &iexcl;Tiene a alguien m&aacute;s y t&uacute; no lo sabes! &ndash;exclam&eacute; airada de que la &ldquo;mosquita muerta&rdquo; fuera tan puta.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ja, ja, ja! &iquest;Y qu&eacute;, si lo tiene? La menos indicada para juzgarla eres t&uacute; &ndash;me dijo burlonamente.<\/p>\n<p>&ndash;&hellip; &ndash;me tap&oacute; la boca y los pensamientos.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Hola? &iquest;A&uacute;n est&aacute;s ah&iacute;? &ndash;me pregunt&oacute; varias veces y solt&eacute; un quejido, porque me sent&iacute;a herida, antes de colgar.<\/p>\n<p>En lugar de pensar en lo que me estaba ocurriendo, vinieron a mi mente escenas de amor que viv&iacute; con Eduardo, eran de tal intensidad que volv&iacute; a sentir el miedo de que Sa&uacute;l descubriera la profundidad de mi relaci&oacute;n, as&iacute; como se me estaba revelando a m&iacute;. No me di cuenta que Sa&uacute;l estaba a mis espaldas escuchando mi conversaci&oacute;n. Lo supe porque me mir&oacute; con esa mirada que vac&iacute;a su ser dentro de m&iacute; a trav&eacute;s de mis ojos; me abraz&oacute; con ternura y me dio un beso apaciguador en la frente. Lo abrac&eacute; fuerte y a gritos empec&eacute; a llorar. Qued&eacute; dormida en sus brazos. Me recost&oacute; y sali&oacute; de la rec&aacute;mara, cerrando la puerta. No cab&iacute;a duda de que mi marido s&iacute; entend&iacute;a mi confusi&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde son&oacute; el celular de Sa&uacute;l. &Eacute;l se encontraba en su estudio, con la puerta abierta. Me levant&eacute; y, sin hacer ruido, sal&iacute; de la rec&aacute;mara para escuchar con quien hablaba. S&oacute;lo escuch&eacute; una carcajada antes de que &eacute;l dijera &ldquo;&iexcl;Ah qu&eacute; Adriana! S&iacute;, s&eacute; qu&eacute; pas&oacute;, no te preocupes, ya se repondr&aacute;&rdquo; y las palabras de despedida. Era Eduardo, &iquest;qui&eacute;n m&aacute;s?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; te dijo? &ndash;le pregunt&eacute; a Sa&uacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ya est&aacute;s bien, mi Nena? &ndash;pregunt&oacute; sin contestarme.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, ya estoy bien, pero quiero saber qu&eacute; te dijo Eduardo &ndash;insist&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Me cont&oacute; lo que hab&iacute;a pasado con Adriana y lo que &eacute;l te contest&oacute;. Para no aumentar su preocupaci&oacute;n por tu comportamiento, le dije que no se preocupara.<\/p>\n<p>&ndash;No entiendo que pas&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Que su comentario te traum&oacute; severamente, pero no lo hizo con mala intenci&oacute;n y que lo de Adriana se trata de un asunto l&uacute;dico entre ellos dos, en el cual no debemos meternos.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;L&uacute;dico? &iquest;Te parece un juego que esa puta tenga a otro? &ndash;le grit&eacute; y Sa&uacute;l se atac&oacute; de la risa &ndash;&iexcl;&iquest;Por qu&eacute; te r&iacute;es?! &ndash;le grit&eacute; a&uacute;n m&aacute;s fuerte y me quit&eacute; la sandalia para golpearlo, pero eso s&oacute;lo aument&oacute; el volumen e intensidad de sus carcajadas, hasta que me detuvo de las mu&ntilde;ecas.<\/p>\n<p>&ndash;C&aacute;lmate, Nena, te voy a contar lo que te pasa&hellip; &ndash;dijo calmadamente, pero su rostro continuaba con una sonrisa hiriente.<\/p>\n<p>&ndash;Uno de tus m&aacute;s severos problemas es lo posesiva que eres. &iexcl;Eso lo he vivido en carne propia! S&oacute;lo que esta vez fueron Adriana y Eduardo el centro de tu ira, a ambos los amas, cada uno a su manera, pero para ti y para nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p>Continu&oacute; se&ntilde;al&aacute;ndome mis momentos de celos y todo lo que dec&iacute;a ca&iacute;a en una explicaci&oacute;n muy racional de algo que yo entend&iacute;a cabalmente, pero que me resultaba imposible de controlar. Ya calmada completamente, me saqu&eacute; una de las tetas y se la ofrec&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Ten. Gracias por explicarme y por permanecer a mi lado soportando mis enfermedades y contradicciones. No creo que alguno de los otros lo hubiese resistido tanto tiempo, pues por mucho amor que me tuviera no tienen la inteligencia &ndash;le confes&eacute; mi admiraci&oacute;n mientras &eacute;l me mamaba y me iba quitando la ropa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s fue mi raja la que goz&oacute; con su lengua hasta sacarme l&aacute;grimas de felicidad en un tren de orgasmos que me dej&oacute; noqueada. Cuando despert&eacute;, repuesta de las dos experiencias fuertes, mala una y deliciosa la otra, yo estaba en la cama. Al rato se asom&oacute; Sa&uacute;l llev&aacute;ndome una taza de caf&eacute; y unos panecillos de los que m&aacute;s me gustan.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; d&iacute;a quieres tu festejo? &ndash;me pregunt&oacute;, dej&aacute;ndome claro que no se hab&iacute;a cancelado.<\/p>\n<p>&ndash;Lo bueno es que Adriana no quiere que lo pagues t&uacute;&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;T&uacute; qu&eacute; sabes? y, adem&aacute;s, no es asunto tuyo c&oacute;mo hemos de pagar Eduardo y yo tu fiesta &ndash;dijo y me qued&oacute; claro que podr&iacute;an ser ambos, y alguien m&aacute;s, en una noche para ella.<\/p>\n<p>&ndash;Tienes raz&oacute;n &ndash;dije resignada&ndash;. Este s&aacute;bado los quiero a los dos para que me amen al mismo tiempo &ndash;precis&eacute;&ndash;. Tambi&eacute;n los quiero rasurados del sexo. Yo te rasurar&eacute; a ti y preg&uacute;ntale a Eduardo si viene para que lo rasure o &eacute;l lo hace en su casa.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l asinti&oacute; con un beso y despu&eacute;s, mostr&aacute;ndome su vega enhiesta me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Quieres hacerlo de una vez y practicamos un poco?&rdquo;<\/p>\n<p>Toda la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado, Sa&uacute;l y yo, ayudados por mi hija y mi nieta, estuvimos preparando la cena y los bocadillos para la reuni&oacute;n. Despu&eacute;s de la comida, mi hija se retir&oacute; diciendo &ldquo;Me saludan a sus compadres&rdquo;. En la tarde, lleg&oacute; Eduardo con unas botellas de vino, un ramo de flores y un regalo. No pude evitar agradecerlo con un beso, acompa&ntilde;ado de mutuos magreos que dur&oacute; el tiempo que tard&oacute; Sa&uacute;l en colocar las flores en el florero y a &eacute;ste en el centro de la mesa.<\/p>\n<p>Sent&eacute; a Eduardo en el sill&oacute;n y yo me sent&eacute; en sus piernas.<\/p>\n<p>&ndash;Perdona que me siente yo aqu&iacute;, pero&hellip; &ndash;le dije a Sa&uacute;l se&ntilde;al&aacute;ndole el sof&aacute; para que &eacute;l se sentara all&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, ya me di cuenta c&oacute;mo le creci&oacute; el pene a Eduardo con tus caricias, ni modo que desperdicies ese regazo &ndash;me dijo Sa&uacute;l, extendi&eacute;ndome el regalo.<\/p>\n<p>Fue entonces que le&iacute; la tarjeta y supe que era de Adriana: &ldquo;&iexcl;Feliz cumplea&ntilde;os, comadre! (aunque sea s&oacute;lo para iniciar el festejo y despu&eacute;s no sepas d&oacute;nde qued&oacute;)&rdquo; Me dio curiosidad y lo abr&iacute; viendo un envoltorio en papel seda que ten&iacute;a escrito &ldquo;Est&aacute; nuevo, pero ya est&aacute; lavado para usarse&rdquo;. Lo abr&iacute; y era un juego de lencer&iacute;a color vino, hermos&iacute;simo y tan fino como el que me regal&oacute; la hermana de Joel (que relat&eacute; en &ldquo;El arquitecto&rdquo;). El dato me oblig&oacute; a recordar el amanecer del festejo en mis Bodas de Oro con ropa nueva y limpia. Supe entonces que fue ella quien cuid&oacute; ese detalle y no Eduardo, como lo hab&iacute;a cre&iacute;do yo. &ldquo;Adriana s&iacute; merece que la festejen como ella quiera&rdquo;, me dije. Sonriendo, les mostr&eacute; el regalo y de inmediato comenzaron a gritar &ldquo;&iexcl;Que se lo ponga, que se lo ponga!&rdquo;. &ldquo;S&iacute;, pero mientras yo me lo pongo, ustedes sirvan el vino&rdquo;, dije poni&eacute;ndome de pie para ir a cambiarme a la rec&aacute;mara.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;A d&oacute;nde crees que vas? &ndash;dijo Eduardo deteni&eacute;ndome de la mano&ndash;. Aqu&iacute; te desvistes.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, mi compadre tiene raz&oacute;n, adem&aacute;s lo har&aacute;s al ritmo de la m&uacute;sica &ndash;dijo Sa&uacute;l cambiando el ritmo al aparato de sonido.<\/p>\n<p>Al escuchar la m&uacute;sica, volv&iacute; a recordar a Joel y c&oacute;mo bail&eacute; para &eacute;l quit&aacute;ndome la ropa. Lo record&eacute; desnudo con la verga sumamente tiesa y quise revivir la escena por lo que les advert&iacute; que mi estript&iacute;s comenzar&iacute;a cuando ellos estuvieran encuerados. No pas&oacute; ni un minuto cuando ya estaban desnudos y con su copa de vino en la mano. Recre&eacute; el baile sensual que recordaba haberle hecho a Joel y me despoj&eacute; una a una las prendas; cuando me quit&eacute; el sost&eacute;n se lo lanc&eacute; a Eduardo en la cara, quien despu&eacute;s de olerlo y besarlo con cari&ntilde;o se lo puso amarrado en la cabeza, como sombrero. Al quitarme los zapatos, me agach&eacute; haciendo oscilar mis chiches en cada uno. Cuando por fin sali&oacute; la tanga, despu&eacute;s de unos pases provocativos, la bes&eacute; y se la lanc&eacute; al rostro a Sa&uacute;l quien grit&oacute; &ldquo;&iexcl;A esta hermosa Nena le gusta aventarles el calz&oacute;n a todos! &iexcl;La amo as&iacute;!&rdquo; y terminando de hablar se lanz&oacute; a chuparme la raja, que yo tambi&eacute;n me hab&iacute;a rasurado. Eduardo, por su parte, se apoder&oacute; de mis tetas y peg&aacute;ndolas mam&oacute; juntos ambos pezones.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Calma! &ndash;grit&eacute; separ&aacute;ndolos de m&iacute; como pude&ndash; Recuerden que me voy a poner el regalo de mi comadre, &ldquo;aunque sea s&oacute;lo para iniciar el festejo y al rato no sepa ni d&oacute;nde qued&oacute;&rdquo; &ndash;conclu&iacute; repitiendo lo que dec&iacute;a la tarjeta del regalo.<\/p>\n<p>Se volvieron a sentar, con los pitos crecidos y babeantes, deslizando sus manos por sus respectivos troncos. Volv&iacute; a bailar provocativamente, estirando mis labios interiores, acerc&aacute;ndolos a sus glandes para humedecerme a&uacute;n m&aacute;s con su presemen y me puse la tanga. despu&eacute;s bailote&eacute; las tetas y las fui cubriendo con el sost&eacute;n; por &uacute;ltimo, en unos pases como si manipulara una capa, me puse el neglill&eacute; para concluir mi baile con el fin de la m&uacute;sica. Vinieron los aplausos y los abrazos, metiendo mano donde pod&iacute;an. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; hermosa hembra!&rdquo;, dijo Eduardo tomando una teta en cada mano. &ldquo;Ni Tongolele nos la hubiera podido parar as&iacute;&rdquo;, exclam&oacute; Sa&uacute;l golpe&aacute;ndome con su verga la cicatriz de la ces&aacute;rea que tengo en el vientre. Y s&iacute;, bien dec&iacute;a mi comadre, no supe d&oacute;nde qued&oacute; mi ropa, ya saldr&iacute;a a la ma&ntilde;ana siguiente&hellip;<\/p>\n<p>Tomamos el vino de muchas maneras, pero siempre resbalando de nuestros cuerpos. Despu&eacute;s, Sa&uacute;l y Eduardo sentados juntos, y yo sobre ellos, acabamos con la botella: yo tomaba un trago con el que hac&iacute;a un buche y se lo vaciaba en la boca a ellos de manera alternada, y ellos, cuando no les correspond&iacute;a trago, chupaban el pez&oacute;n que les quedaba cerca.<\/p>\n<p>&ndash;Ya chuparon mucho, ahora yo quiero chupar mis paletas &ndash;dije y los agarr&eacute; del pene. Los junt&eacute; y comenc&eacute; a mamar uno a uno, luego junt&eacute; sus glandes, y los recorr&iacute; con la lengua, les tall&eacute; uno contra otro, tal como lo hab&iacute;a hecho en mis Bodas de Oro, y me calent&eacute; mucho viendo sus caras con los ojos cerrados disfrutando el roce de sus capullos. Luego Tomando ambos troncos juntos y con ambas manos los masturb&eacute; con lentitud, ahora bajando y subiendo sus pellejos o frot&aacute;ndolos entre mis manos como se hace con el molinillo para darle vueltas y mis amores segu&iacute;an arrechos, con cara de putos, sinti&eacute;ndose uno con el otro. Sin dejar de manipular ambos penes juntos, baj&eacute; mi lengua recorriendo el pubis rasurado y liso de Eduardo, llegu&eacute; al test&iacute;culo que me quedaba cerca y jugando al mete y saca, sabore&eacute; el ovoide. Despu&eacute;s hice lo mismo con Sa&uacute;l. Ellos segu&iacute;an en &eacute;xtasis. Como pude, me met&iacute; entre sus piernas para tener las cuatro bolas sobre mi cara y las lam&iacute;. Ellos, al no poder separarse, porque yo segu&iacute;a con los movimientos masturbatorios donde las manos juntaban y friccionaban un pene contra el otro, no les qued&oacute; m&aacute;s que apoyarse uno en los brazos del otro, pero sin abrir los ojos abandon&aacute;ndose a las sensaciones&hellip; &ldquo;&iexcl;Putos!&rdquo;, exclam&eacute; cuando los solt&eacute; y me quedaron las manos mojadas de los l&iacute;quidos que ellos soltaron facilitando mi trabajo de amor.<\/p>\n<p>&ndash;Ahora, quiero ver qu&eacute; tanto pueden controlarse: C&oacute;janme juntos como la vez anterior, ambos por la vagina, pero sin venirse, hagan que me venga yo hasta que les escurra mi flujo en sus huevos &ndash;les ped&iacute;, deseando que no eyacularan al sentir sus penes acarici&aacute;ndose, a fin de que duraran m&aacute;s tiempo para mi disfrute.<\/p>\n<p>Eduardo se coloc&oacute; detr&aacute;s, con su brazo izquierdo rode&oacute; mi cuerpo y se agarr&oacute; de mi chiche derecha para penetrarme y, asegur&aacute;ndome el vientre con la mano derecha, me levant&oacute; para que Sa&uacute;l, dificultosamente y ayud&aacute;ndose de la mano, metiera su pene dentro de m&iacute;. Una vez que lo logr&oacute;, meti&oacute; la mano izquierda atr&aacute;s de m&iacute;, con el dedo medio en mi ano y los restantes en las nalgas, para sostenerme tambi&eacute;n. La mano derecha le sirvi&oacute; para apretar la teta izquierda y ponerse el pez&oacute;n en la boca. Empez&oacute; el chaca-chaca, con mi mano derecha acarici&eacute; la cabeza de Eduardo y con la izquierda la oreja de Sa&uacute;l. Sent&iacute; mi l&oacute;bulo de la oreja mojarse con la lengua de Eduardo y aumentar la frecuencia del ritmo coital.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a como se ha de sentir un acorde&oacute;n siendo jaladas sus partes en direcci&oacute;n contraria. Pronto entend&iacute; que Sa&uacute;l me tiraba hacia arriba cuando Eduardo lo hac&iacute;a hacia abajo y luego el movimiento se invert&iacute;a y mi vagina lo registraba exactamente como mi piel. &iexcl;Ellos se friccionaban los penes uno al otro dentro de m&iacute;! Me empec&eacute; a venir y sentir &ldquo;la muerte chiquita&rdquo; una y otra vez.<\/p>\n<p>Estoicos mis machos, resistieron el placer que se daban sin venirse y suspendieron el movimiento cuando afloj&eacute; mis brazos y me dej&eacute; caer, pero no ca&iacute; pues la prensa en la que me ten&iacute;an hac&iacute;a muy bien su funci&oacute;n. Sin sacar sus penes, a&uacute;n muy erectos, me llevaron a la cama y, sin soltarme, pr&aacute;cticamente, se echaron un clavado en el colch&oacute;n, donde descansamos y pude besar a Sa&uacute;l, quien al terminar el beso me dijo &iexcl;Feliz cumplea&ntilde;os, mi Nena! Volte&eacute; la cabeza para recibir el beso de Eduardo, quien tambi&eacute;n dijo &ldquo;&iexcl;Feliz cumplea&ntilde;os, mi mujer!<\/p>\n<p>Seguimos descansando, not&eacute; que yo estaba mojada del sudor de mis amores y me puse a recordar que desde el principio de nuestra relaci&oacute;n Sa&uacute;l me dijo &ldquo;Nena&rdquo; y, tambi&eacute;n, una vez que hicimos el amor Eduardo y yo, &eacute;ste me dijo &ldquo;mi mujer&rdquo;, record&aacute;ndome una y otra vez que me penetraba que yo era su mujer, sin importar los papeles de matrimonio. Como pude, los obligu&eacute; a salirse de m&iacute;, porque ya estaban otra vez disfrut&aacute;ndose uno al otro adentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Si ya les gust&oacute; el pene del otro, p&oacute;nganse a hacer un 69 entre ustedes! &ndash;les dije y ellos se rieron&ndash;. &iquest;No me creen? V&eacute;anse las caras. Pon la repetici&oacute;n de las c&aacute;maras &ndash;le ped&iacute; a Sa&uacute;l que no pierde grabaci&oacute;n de los coitos con mis machos cuando lo hago en casa.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l tom&oacute; el control remoto del sistema de grabaci&oacute;n y prendi&oacute; la pantalla. Retrocedi&oacute; la c&aacute;mara de la sala y me dijo &ldquo;Mira qu&eacute; bien bailas&rdquo;. Se lo quit&eacute; y avanc&eacute; las tomas hasta la parte donde estoy chup&aacute;ndoles los glandes y restreg&aacute;ndoselos uno contra el otro. &ldquo;&iexcl;M&iacute;rense las caras, putos! Se nota que les gusta el calor de otro falo&rdquo;, les indiqu&eacute;. &ldquo;Y m&iacute;rate la cara de pervertida cuando juegas con las vergas y nos volteas a ver&rdquo;, dijo Sa&uacute;l. &ldquo;Pues la verdad, a m&iacute; s&iacute; me gust&oacute; sentir esas caricias&rdquo;, replic&oacute; Eduardo. &ldquo;Pero no tanto como para venirte, &iquest;verdad?&rdquo;, reclam&oacute; Sa&uacute;l. &ldquo;Pues en las Bodas de Oro, t&uacute; y yo nos venimos, &iexcl;y mucho!, cuando la penetramos juntos, hasta las piernas le quedaron chorreadas de semen. Yo sent&iacute; muy rica la fricci&oacute;n de tu glande&rdquo;, insisti&oacute; Eduardo. &ldquo;No voy a negarlo, pero ahora no nos dej&oacute; venirnos&rdquo;, acept&oacute; Sa&uacute;l. &ldquo;Ya ven que s&iacute; son gays&rdquo;, les retob&eacute;. &ldquo;Bisexuales incipientes&rdquo;, acot&oacute; Eduardo y Sa&uacute;l solt&oacute; una carcajada.<\/p>\n<p>&ndash;Ahora s&iacute; van a venirse &ndash;dije acost&aacute;ndome al centro de la cama y abr&iacute; las piernas&ndash;. Pero el invitado sobre m&iacute; y t&uacute; haci&eacute;ndote una chaqueta mientras ves c&oacute;mo fornicamos &ndash;precis&eacute; de inmediato, dirigi&eacute;ndome a Sa&uacute;l, al ver que ya se dispon&iacute;an a acomodarse para penetrarme al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, t&uacute; eres la festejada&hellip; &ndash;acept&oacute; Sa&uacute;l, y Eduardo lo vio burlonamente, levantando r&aacute;pidamente las cejas y sonri&oacute; como diciendo &ldquo;yo soy el elegido&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;Ahora podr&aacute;s pajearte en vivo, sin tener que recurrir al video &ndash;remat&eacute; antes de recibir en mi interior al pene de Eduardo.<\/p>\n<p>Ambos estaban con muchas ganas de eyacular. Pobres, se hab&iacute;an aguantado para darme gusto. Eduardo me penetr&oacute; y sus manos fueron a mis tetas, en tanto que abri&oacute; enormemente la boca para mamarme un pez&oacute;n y lo que siguiera&hellip; Sa&uacute;l, por su parte, ve&iacute;a la acci&oacute;n y comenz&oacute; a menearse el palo. Cuando me di cuenta que Sa&uacute;l eyacular&iacute;a le ped&iacute; que me llenara la boca de su leche. Eduardo me solt&oacute; las chiches, se agarr&oacute; de mis nalgas y apresur&oacute; el ritmo para venirse casi al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Te amo por ser mi mujer! &ndash;grit&oacute; al venirse.<\/p>\n<p>Yo retuve buena parte del semen de Sa&uacute;l en mi boca y, cuando Eduardo se qued&oacute; quieto para disfrutar el final de su orgasmo, le di un beso blanco pas&aacute;ndole la venida de mi marido a su boca, moviendo mi lengua para que se le distribuyera bien el sabor en toda la cavidad bucal. Eduardo se qued&oacute; sorprendido, pero tuvo que aceptar el contenido de mi beso. &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo eres mala, mi mujer!, reclam&oacute; en voz baja en tanto que Sa&uacute;l se aguantaba la risa. &ldquo;Al rato te tocar&aacute; un beso as&iacute;, cornudo&rdquo;, dije, y ambos soltaron una carcajada. &ldquo;No te preocupes, sabe rico, pues viene en beso&rdquo;, le dijo Eduardo a Sa&uacute;l. &ldquo;Ser&aacute;&hellip; A m&iacute; me gusta el semen, pero en el atole&rdquo; Contest&oacute; Sa&uacute;l lanz&aacute;ndose a chuparme la pepa en cuanto Eduardo se sali&oacute; de m&iacute;. Mientras Sa&uacute;l me limpiaba la vagina, Eduardo me besaba, y ambos sobaban una teta con su mano.<\/p>\n<p>Al rato, le ped&iacute; a Sa&uacute;l que hiciera un caf&eacute; para fumarnos un cigarro. Mientras &eacute;l estaba entretenido, yo le dije a Eduardo que quer&iacute;a tirarme a Sa&uacute;l, y como a &eacute;ste tambi&eacute;n le fascina mamarme las tetas mientras me coge. &ldquo;En ese momento, quiero tu verga en mi boca y que te vengas mucho&rdquo;, le precis&eacute;. Eduardo supo entonces que yo besar&iacute;a a Sa&uacute;l para que estuvieran parejos. Cuando Sa&uacute;l regres&oacute;, platicamos recordando los tiempos en los que yo no entend&iacute;a lo que me pasaba, pero que ahora me hab&iacute;a ocurrido algo similar al lanzarme Eduardo en cara mis contradicciones cuando hablamos por tel&eacute;fono, pero tambi&eacute;n mis celos de que Adriana estuviese con Sa&uacute;l, &ldquo;que se reduce a una puta celosa y posesiva que quiere todas las vergas del mundo para ella sola&rdquo;, concluy&oacute; mi marido.<\/p>\n<p>&ndash;Te toca pasar por esta puerta, mi amor &ndash;le dije a Sa&uacute;l, acost&aacute;ndome y abriendo las piernas.<\/p>\n<p>&ndash;Te amo puta, mi Nena&hellip; &ndash;dijo al penetrarme y me agarr&oacute; de las tetas.<\/p>\n<p>Cuando Sa&uacute;l estaba muy entretenido en el movimiento, Eduardo me ofreci&oacute; su pene para que lo mamara. Al poco tiempo mi marido me dej&oacute; de chupar las tetas y grit&oacute; &ldquo;&iexcl;Te amo, Nena, te amooo&hellip;!, soltando su calor en el interior de mi vagina, entonces Eduardo y yo aceleramos el ritmo que concluy&oacute; en una venida de chorro en la garganta. Le exprim&iacute; el resto y cuando Sa&uacute;l volte&oacute; a ver lo que hac&iacute;amos, se dio cuenta lo que le esperaba. Cerr&oacute; los ojos y acept&oacute; mi beso, el cual disfrut&oacute; mucho por mi calentura de besarlo por primera vez con toda la carga orde&ntilde;ada de mi amante.<\/p>\n<p>Ya antes le hab&iacute;a dado un beso despu&eacute;s de que Eduardo u otro se hab&iacute;a venido en mi boca, pero s&oacute;lo con resabios de semen, nunca con un buche. Siempre los disfrut&oacute;, pues sus sospechas las comprobaba metiendo su lengua para constatar que mi boca sab&iacute;a a leche, pero no tanto como ahora que lo hice expresamente para que paladeara junto a m&iacute; el sabor del semen. &iexcl;Rico!<\/p>\n<p>&ndash;A descansar, mis amores, ya tuve lo que quer&iacute;a. Sin embargo, si a alguno se le antoja tomarme, h&aacute;galo, aunque yo est&eacute; dormida &ndash;dije acomod&aacute;ndonos todos bajo las cobijas.<\/p>\n<p>Ninguno protest&oacute;, s&oacute;lo se acomodaron para dormir como beb&eacute;s: con su teta en la boca. M&aacute;s noche, sent&iacute; en el ano la turgencia de Eduardo y me separ&eacute; las nalgas para que entrara. No me penetr&oacute; completamente pues se volvi&oacute; a dormir con cuando s&oacute;lo hab&iacute;a entrado el glande.<\/p>\n<p>Al amanecer, Sa&uacute;l me cogi&oacute; enardecido, se vino pronto y se baj&oacute; para que Eduardo se resbalara en nuestros flujos, haciendo lo propio y volvi&eacute;ndose a dormir. A la hora, despert&eacute; con las chupadas que mi marido me daba y sent&iacute;a en mis piernas c&oacute;mo se mov&iacute;a su nuez al deglutir con deleite; me abr&iacute; completamente y le acarici&eacute; la cabeza con ambas manos. Record&eacute; que Eduardo estaba all&iacute; cuando sent&iacute; su boca y manos en mis chiches. Me sent&iacute; feliz y me abandon&eacute; a las caricias que con la boca me daban mis amores. Despu&eacute;s, otra vez dormimos todos.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde sent&iacute; a Eduardo penetr&aacute;ndome con enjundia y me cre&iacute; estar sola con &eacute;l pues no ve&iacute;a a Sa&uacute;l. Mi pensamiento me llev&oacute; a creer que estaba en mi juventud, a las pocas veces en las que hab&iacute;amos dormido juntos, cuando Sa&uacute;l sal&iacute;a de viaje de trabajo. Despu&eacute;s de sentir el fuego de su semen, vinieron los &ldquo;te amo&rdquo; y quedamos dormidos, &eacute;l sobre de m&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Disculpen la molestia, j&oacute;venes amantes, pero ya est&aacute; el desayuno. Qu&eacute;dense as&iacute;, ensartados. Ahorita termino de traerlo &ndash;dijo al colocar una de las charolas de servicio a cama en el banco del peinador.<\/p>\n<p>Al regresar con una charola m&aacute;s, Eduardo y yo est&aacute;bamos acostados normalmente para desayunar en cama y coloc&oacute; una charola sobre cada uno antes de ir a correr una de las cortinas.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias, me hubieras dicho que te ayudara a hacer el desayuno &ndash;expres&oacute; Eduardo.<\/p>\n<p>&ndash;Me hubieras dicho que lo quer&iacute;as hacer t&uacute;, y yo me hubiera quedado sobre mi esposa, es decir, tu mujer, haciendo lo que le hiciste t&uacute; &ndash;retob&oacute; Sa&uacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias, as&iacute; estuvo muy bien, &iquest;verdad, mi mujer?<\/p>\n<p>&ndash;No s&eacute; si ser&iacute;a igual, pero a m&iacute; me hubiera dado exactamente lo mismo&hellip; &ndash;contest&eacute; sabiendo que erar ciertas mis palabras.<\/p>\n<p>Al terminar de desayunar, los tres retozamos un poco m&aacute;s en la cama, y luego Eduardo prepar&oacute; el yacusi, mientras Sa&uacute;l tomaba el postre que hice con Eduardo antes del desayuno. Nos ba&ntilde;amos haciendo el amor de muchas formas. Al terminar, los vest&iacute; y despedimos a Eduardo. &iexcl;La fiesta hab&iacute;a concluido!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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