{"id":33918,"date":"2022-03-02T23:00:00","date_gmt":"2022-03-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-02T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-02T23:00:00","slug":"verano-del-84-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/verano-del-84-capitulo-2\/","title":{"rendered":"Verano del 84 (Cap\u00edtulo 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33918\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lo prohibido se volvi&oacute; rutina. A la siesta, a veces antes del almuerzo, un orgasmo o dos. Hasta desarrollamos un &ldquo;plan de contingencias&rdquo; por las dudas. En la cama que no se usaba, pusimos un tablero de ajedrez con una partida por la mitad. Susi siempre deb&iacute;a traer sus remeras largas que la cubrir&iacute;an r&aacute;pidamente si se acomodaba de determinada manera, yo deb&iacute;a correr al ba&ntilde;o conectado a mi habitaci&oacute;n donde una remera y un short esperaban convenientemente, vestirme y tirar la cadena. Todo si escuch&aacute;bamos pasos subiendo la escalera.<\/p>\n<p>Susi fue ganando confianza con su cuerpo. Sus orgasmos aumentaban en intensidad, al punto que sus espasmos ya eran visibles. A veces juntaba con firmeza sus piernas (hasta el d&iacute;a de hoy todav&iacute;a me excita a sobremanera cuando una mujer cierra sus piernas en el cl&iacute;max). Tambi&eacute;n le ped&iacute; y accedi&oacute; a mostrarme sus pechos, levantando su remera, y pronto se le hizo natural sob&aacute;rselos con su mano libre mientras se tocaba. Lo m&aacute;s incre&iacute;ble, sin embargo, es que aprendimos a entendernos a&uacute;n sin haber tenido siquiera el m&aacute;s m&iacute;nimo contacto f&iacute;sico. Acabar juntos era lo deseado, y pronto comenzamos a interpretar con certeza en el otro los signos que indicaban en que etapa de excitaci&oacute;n est&aacute;bamos.<\/p>\n<p>El &ldquo;plan de contingencia&rdquo; rindi&oacute; sus frutos. Un viernes antes del almuerzo, cuando est&aacute;bamos ya pr&oacute;ximos al primer cl&iacute;max, escuchamos pasos en la escalera y lo pusimos en pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Jojo, Jojo! &#8211; llamaba de mi hermana al subir las escaleras.<\/p>\n<p>No hizo falta mi huida al ba&ntilde;o. Dio tiempo a ponerme el short y la remera. Resulta que Maxi se hab&iacute;a escapado a la calle, y no obedec&iacute;a para volver a entrar al casco. Maxi era mi perro. O el perro del campo, pero yo le prestaba especial atenci&oacute;n, y hab&iacute;a desarrollado lealtad hacia m&iacute;. Fuimos hasta la tranquera, donde la casera lo intentaba atrapar infructuosamente para entrarlo. Me vio, y sobre todo escuch&oacute; el tono furioso de mi voz de mando, producto del primer coitus interruptus de mi vida (o algo parecido), con lo cual se dio cuenta que el clima no estaba para bromas y entr&oacute; r&aacute;pidamente. Acabado el incidente (Susi y yo no).<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; no aprovechan un remoj&oacute;n en la pileta? ya casi est&aacute; la comida. &#8211; Dijo la casera.<\/p>\n<p>No daba para retomar, con lo cual optamos por el agua fresca con nuestros hermanos\/primos. Los m&aacute;s peque&ntilde;os r&aacute;pidamente salieron y se fueron a jugar a otra cosa. Susi se tendi&oacute; al sol sobre su toalla, boca abajo. Yo sentado en una playera, coloqu&eacute; mi toalla sobre mi traje de ba&ntilde;o, disimulando mi erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No pod&eacute;s m&aacute;s, &iquest;no?<\/p>\n<p>&#8211; No Susi. La tengo de piedra. Me baj&oacute; un poco con el sobresalto. Pero despu&eacute;s ni el agua fr&iacute;a. Menos vi&eacute;ndote en tanga. &#8211; Mi mirada se fij&oacute; brevemente en sus tetas que colgaban flojas dentro del corpi&ntilde;o (se hab&iacute;a apoyado sobre sus codos para hablarme). Ella se dio cuenta y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Que suertuda es Cami con eso. &#8211; Camila era su mejor amiga. De contextura m&aacute;s bien robusta, sin ser gorda y sus lolas estaban tremendas.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Si Susi? Nunca la vi en traje de ba&ntilde;o. No me hab&iacute;a parecido tanto &#8211; Ment&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Quiz&aacute;s la ves pronto. Seguro viene a pasar unos d&iacute;as.<\/p>\n<p>&#8211; Igual Susi, aprecia lo que ten&eacute;s. Tu cola es para el campeonato. Perfecta. Es m&aacute;s, no s&eacute; c&oacute;mo no me mostraste ese &aacute;ngulo antes en nuestros encuentros. A la siesta de quiero tirada as&iacute;, pero sin la tanga mientras nos pajeamos.<\/p>\n<p>&#8211; Jaja. &iexcl;Dale!<\/p>\n<p>El almuerzo se hizo interminable, como las &ldquo;maniobras elusivas&rdquo; hasta las dos de la tarde, la hora de continuar. Empezamos como siempre, pero claro, y casi no me tocaba porque explotaba.<\/p>\n<p>&#8211; Dale, quiero ver tu cola y tu espalda &#8211; Me puse de pie y me par&eacute; al lado de la cama &#8211; Vos acostate boca abajo y yo sigo parado.<\/p>\n<p>Se sac&oacute; la remera, y se tendi&oacute;, levemente girada de espaldas a m&iacute;, para poder acceder a su concha con su diestra. Comenz&oacute; a pajearse, entre sus piernas levemente separadas ve&iacute;a sus dedos frotando el cl&iacute;toris, y gem&iacute;a suavemente, moviendo r&iacute;tmicamente su pelvis hacia adelante y atr&aacute;s, y pod&iacute;a apreciar sus gl&uacute;teos tensarse y aflojarse sincr&oacute;nicamente. Una imagen divina. Apenas me pod&iacute;a tocar. Cualquier m&iacute;nimo roce me llevaba al borde. Esper&eacute; as&iacute; unos minutos, hipnotizado, con la verga r&iacute;gida como un acero al rojo vivo. Y en un momento me sent&iacute; acabar. Mi mente trataba de controlarme, ya ni siquiera me estaba tocando. Me concentr&eacute;, respire hondo, pero peque&ntilde;o pero contundente chorro de semen me salto incontenible. Y la cat&aacute;strofe: las gotas aterrizaron en la parte baja de su espalda y alguna m&aacute;s al inicio de su raya del culo. &iexcl;La cagu&eacute;!, pens&eacute;. El acuerdo era cero contacto f&iacute;sico y la acabo de cagar&hellip; Pero lo que sigui&oacute; no tuvo nada de eso. Lejos de enojarse, dej&oacute; de respirar, su cuerpo se tens&oacute;, dio un largo y contenido gemido, y tembl&oacute; con el orgasmo m&aacute;s fuerte y prolongado hasta el momento. Tan largo que yo alcanc&eacute; a tomar mi verga, y pajearme hasta dos fuertes eyaculaciones m&aacute;s, que fueron a dar en el mismo sitio. Hasta hoy en d&iacute;a no s&eacute; si el m&iacute;o fue un orgasmo, o dos, o uno largo. Rara vez volv&iacute; a sentir lo mismo, aunque m&aacute;s tarde le&iacute; que a veces los hombres podemos tener una eyaculaci&oacute;n parcial sin acabar. No s&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No fue a prop&oacute;sito. Estaba tan caliente que me salt&oacute; sola. &iquest;Est&aacute;s enojada? &#8211; ya era evidente que no.<\/p>\n<p>&#8211; No, no&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Acabaste as&iacute; al sentir mi leche? &#8211; Asinti&oacute; con la cabeza. &#8211; Esper&aacute; que busco una toalla y te limpio.<\/p>\n<p>&#8211; No&hellip; esparc&iacute;mela como si fuera una crema&hellip;. &#8211; mientras se pon&iacute;a un dedo en la espalda y levantaba un poco se semen, palp&aacute;ndolo con curiosidad.<\/p>\n<p>Mas que esparcirlo, la comenc&eacute; a masajear con el como si fuera una loci&oacute;n, con ambas manos. Ella volvi&oacute; a pajearse, y a moverse r&iacute;tmicamente contra el colch&oacute;n, y mi pija volvi&oacute; a su m&aacute;xima dureza, si es que la hab&iacute;a perdido.<\/p>\n<p>&#8211; Otro Susi, &iquest;no?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Si claro, otro! &#8211; entre suspiros.<\/p>\n<p>Tomamos ritmo en la misma posici&oacute;n, con el habitual in crescendo de suspiros y jadeos.<\/p>\n<p>&#8211; No te veo Jojo. &iquest;estas cerca? porque yo s&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Tranqui Susi, yo te veo y te sigo. Cuando quieras, te estoy esperando.<\/p>\n<p>Aumento su ritmo hasta que su cuerpo nuevamente se envolvi&oacute; en los estertores del cl&iacute;max, y yo acompa&ntilde;e derramando nuevamente, aunque menos, pero esta vez bien sobre sus gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Comenzaba el fin de semana, con lo cual ven&iacute;an los dos d&iacute;as de abstenci&oacute;n, ya que el ritmo de funcionamiento de la familia no nos permit&iacute;a esas aventuras de s&aacute;bado y domingo. Para peor, sobre la noche me susurra:<\/p>\n<p>&#8211; Me vino. Abstinencia hasta el martes.<\/p>\n<p>&#8211; Uyy no&hellip; que tortura.<\/p>\n<p>&#8211; Junta mucho, hay algo que quiero hacer y te necesito bien cargado.<\/p>\n<p>La abstinencia fue terrible. Bien la podr&iacute;a haber vulnerado, pero por alguna raz&oacute;n me sent&iacute;a comprometido en esa l&oacute;gica de hacerlo solo con ella. O m&aacute;s bien ser&iacute;a frente a ella. Por suerte al estar en su per&iacute;odo no se meti&oacute; en la pileta. Solo tom&oacute; sol con unos pantaloncitos. Verla en tanga hubiera sido algo muy duro para esa suerte de fidelidad intima prometida.<\/p>\n<p>Tampoco me ayud&oacute; la lectura. Me gustaba mucho leer, aunque m&aacute;s vale que me gustara. Para las nuevas generaciones: no exist&iacute;a internet, solamente hab&iacute;a 5 canales de TV y pocos aparatos (uno por casa era la norma). La biblioteca de mi padre era abundante, y devoraba todo tipo de novelas, aunque estaban muy de moda las relacionadas con la guerra fr&iacute;a, de espionaje generalmente. Al azar me puse a leer una titulada &ldquo;La Segunda Dama&rdquo;. En La Segunda Dama, la KGB se hab&iacute;a propuesto reemplazar a la esposa del presidente de los Estados Unidos por una doble. Para que el enga&ntilde;o fuera viable, se necesitaba por fuerza averiguar las costumbres &iacute;ntimas de la pareja presidencial, y naturalmente luego entrenar a la esp&iacute;a rusa, con lo cual el texto abundaba en tramos expl&iacute;citos.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el esperado martes, y convenida la hora habitual despu&eacute;s del almuerzo, esper&eacute; a Susi en mi habitaci&oacute;n de la casa de mis abuelos, recostado en la cama, desnudo y r&iacute;gido, leyendo La Segunda Dama.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No me esperaste Jojo!<\/p>\n<p>&#8211; Si Susi. Solo que ya me molestaba mucho el short. Estoy as&iacute; desde la ma&ntilde;ana, y adem&aacute;s estoy leyendo una novela con tramos calientes. Pero te juro que no me la toqu&eacute;.<\/p>\n<p>Sonri&oacute; p&iacute;cara, y parada frente a m&iacute; se sac&oacute; su remera, luego el corpi&ntilde;o y finalmente la tanga de su bikini, quedando completamente desnuda. Algo me llam&oacute; la atenci&oacute;n en la bombacha que hab&iacute;a apoyado en la cama, la tom&eacute; y estaba h&uacute;meda.<\/p>\n<p>&#8211; Parece que no soy el &uacute;nico sufriendo la abstinencia.<\/p>\n<p>&#8211; Para nada.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Que ten&eacute;s en mente Susi? Que ven&iacute;s anticipando con tanta calentura.<\/p>\n<p>&#8211; Ven&iacute;, parate. &#8211; Se recuesta ella en mi lugar, boca arriba, y separando algo las piernas, y m&aacute;s hacia el costado de la cama que estaba contra la pared &#8211; Vos pon&eacute; una rodilla ac&aacute; entre mis piernas.<\/p>\n<p>Lo que llev&oacute; a arrodillarme como a horcajadas sobre su pierna derecha, en el limitado ancho de la cama de una plaza. Pero por m&iacute;nimo que fuera, hab&iacute;a contacto piel a piel, y es m&aacute;s si me sentaba ligeramente hacia atr&aacute;s mis huevos acariciaban su muslo.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero que me tires la leche en el pubis. &#8211; dijo mientras empezaba a pajearse.<\/p>\n<p>&#8211; Uy que lindo&hellip; pero me vas a tener que correr la mano.<\/p>\n<p>&#8211; Si, avisame y la saco.<\/p>\n<p>Comenzamos el ritual creciendo el ritmo, aunque estaba claro que no iba a ser largo para ambos. Los roces t&iacute;midos entre nuestras piernas y las caricias suaves de mis bolas nos electrizaban-<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ah&iacute; va Susi! &#8211; dije entre jadeos y Susi corri&oacute; su mano.<\/p>\n<p>Pero el primer chorro se fue largo, sobre su vientre y tan fuerte que alcanz&oacute; su pez&oacute;n izquierdo. Correg&iacute; mi punter&iacute;a doblando mi pene hace abajo, pero eso llev&oacute; a apoyar mi glande en su ingle. Mas contacto de piel y furiosos tres chorros adicionales que fueron donde deb&iacute;an, empapando su vello y chorreando hacia su ranura. Eso deton&oacute; su orgasmo, a&uacute;n sin tocarse. Sus piernas se cerraron violentamente sobre la m&iacute;a, dobl&oacute; sus rodillas y levant&oacute; su torso. La tensi&oacute;n y los espasmos en su bajo vientre eran visibles, y pod&iacute;a sentirlas en mi pierna atrapada entre las suyas. Yo tambi&eacute;n tuve mi cuota de espasmos, mi cl&iacute;max fue igual de espectacular. Tanto que mi pierna izquierda se resbalo de la cama y me apoy&eacute; en el piso. Ambos emitimos largos pero contenidos gemidos, ya est&aacute;bamos en un punto donde prest&aacute;bamos mucha atenci&oacute;n a no ser o&iacute;dos. Susi movi&oacute; su mano, probablemente buscara su entrepierna en forma refleja, pero se encontr&oacute; con mi verga en el camino. La volvi&oacute; atr&aacute;s en un instante de duda, pero luego me agarr&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Pajeame por favor, no pares.<\/p>\n<p>Dije entre jadeos, ya parado al costado de la cama, con mi rodilla derecha sostenida en el borde. Obedeci&oacute; y comenz&oacute; a frotarme como hab&iacute;a visto que yo lo hac&iacute;a. Llev&oacute; su mano a su concha, y yo coloqu&eacute; la m&iacute;a encima, como preguntando. Retir&oacute; la suya y comenc&eacute; a dedearle el cl&iacute;toris con mi &iacute;ndice. Nos miramos. Esta vez Susi explot&oacute; primero. Mi dedo continu&oacute;, hasta el punto en que entre temblores me sac&oacute; gentilmente. Se concentr&oacute; luego de nuevo en m&iacute;, y aceler&oacute; el ritmo hasta que derram&eacute; dos nuevos e intensos chorros que cayeron en sus tetas. Luego sin soltarme frot&oacute; con su pulgar mi frenillo y mi glande y retroced&iacute; de un respingo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No!&hellip; me hace cosquillas, jaja.<\/p>\n<p>&#8211; Debe ser como me pas&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>Le masajee sus tetas, su vientre, su pubis, su entrepierna con todo el semen que le hab&iacute;a derramado, mientras nos mir&aacute;bamos con sendas sonrisas c&oacute;mplices. Otra barrera se hab&iacute;a vencido, y sin decirnos nada, sab&iacute;amos que ambos est&aacute;bamos bien con eso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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