{"id":33921,"date":"2022-03-02T23:00:00","date_gmt":"2022-03-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-02T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-02T23:00:00","slug":"diana-y-la-tentacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diana-y-la-tentacion\/","title":{"rendered":"Diana y la tentaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33921\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>21 a&ntilde;itos se repet&iacute;a Diana para s&iacute; misma, auto censur&aacute;ndose, cada vez que se sorprend&iacute;a pensando en el nuevo vecino que se hab&iacute;a instalado en el tercer piso, justo arriba del suyo. Ella ten&iacute;a 41, dos hijas, un marido y un trabajo a media jornada que le dejaba demasiado tiempo libre para pensar en la p&iacute;cara sonrisa que le hab&iacute;a dedicado el nuevo vecino el mismo d&iacute;a en el que estaba haciendo la mudanza, aun no sab&iacute;a ni su nombre y ya hab&iacute;a follado con &eacute;l en mil y una situaciones inveros&iacute;miles, por supuesto todas ellas en su imaginaci&oacute;n. Diana ten&iacute;a mucha imaginaci&oacute;n. Una de ellas hab&iacute;a sido en una habitaci&oacute;n esf&eacute;rica y blanca en completa ingravidez, otra en la orilla de una playa caribe&ntilde;a ba&ntilde;ados por el Sol y por las suaves olas, que en su mente se mov&iacute;an a c&aacute;mara lenta y su favorita, se lo montaban en su propia cama con su marido mirando, sentado en la silla donde habitualmente deja &eacute;l la ropa antes de acostarse.<\/p>\n<p>No se sent&iacute;a para nada culpable, por qu&eacute; iba a hacerlo? Ella la &uacute;nica due&ntilde;a y se&ntilde;ora de su imaginaci&oacute;n y adem&aacute;s no pasaba nada y aunque pasara, acaso no llevaban meses sin hacerlo ella y su marido? Acaso no le advirti&oacute; ella a &eacute;l cuando se conocieron que la fidelidad no era su fuerte? &Eacute;l sab&iacute;a eso y m&aacute;s cosas, &eacute;l sab&iacute;a de sobra la necesidad de cari&ntilde;o y de sentirse deseada de ella y aun as&iacute; no hac&iacute;a nada al respecto. Eso la legitimaba para hacer e imaginar lo que le diera la gana, faltar&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>Tal vez deber&iacute;a ser el nuevo vecino quien se sintiera culpable porque parec&iacute;a haber adivinado a la perfecci&oacute;n la situaci&oacute;n sentimental de Diana con solo un vistazo a ella y su marido en el ascensor. &Eacute;l ya estaba dentro cuando entraron en el ascensor y aprovech&oacute; para decir que era el nuevo vecino del tercero, pero no dijo su nombre. Toni, su marido, apenas levanto la mirada un segundo de su tel&eacute;fono para asentir y decir con desgana un escueto &ldquo;ah, qu&eacute; bien&hellip;&rdquo;A Diana le avergonz&oacute; un poco el descort&eacute;s desinter&eacute;s que hab&iacute;a mostrado su marido y le dedic&oacute; una mirada que &eacute;l no aprecio, pero su nuevo vecino s&iacute; a juzgar por su expresi&oacute;n, parec&iacute;a hasta divertirse con la indiferencia que le hab&iacute;a tratado su vecino y la incomodidad de su vecina. Entonces ella le mir&oacute; como queriendo disculparse en nombre de su marido, &eacute;l nuevo inquilino la mir&oacute; de arriba abajo descaradamente como quien admira a una obra de arte en un museo, con media sonrisa asomando por la comisura de su boca, por cierto qu&eacute; boca ten&iacute;a, labios bien formados, enmarcados por una sombra de barba de dos d&iacute;as y dientes blancos y perfectos. La mirada de &eacute;l la cogi&oacute; desprevenida, hab&iacute;a reconocido el deseo en sus ojos y eso la hab&iacute;a trastornado m&aacute;s de lo que le gustaba admitir. Cuando se dio cuenta ella tambi&eacute;n le estaba mirando fijamente con la boca entreabierta, la cerr&oacute; de golpe y las puertas del ascensor se abrieron.<\/p>\n<p>Esa fue su primera toma de contacto, pero aun no sab&iacute;a nada de &eacute;l, joder era tan joven, que se sent&iacute;a un poco ped&oacute;fila. Seguro estaba m&aacute;s cerca de la edad de su hija de 14 que de la de ella misma. La siguiente vez que se encontraron ella bajaba a comprar vestida con un pantal&oacute;n corto de punto y una camiseta de mercadillo, maldijo haber bajado de esa guisa en cuanto lo vio, pero ya nada se pod&iacute;a hacer. El llevaba una mochila y por un momento le record&oacute; a la imagen de su hija mayor yendo al instituto y tuvo miedo de que ese chaval con el que estaba teniendo fantas&iacute;as sexuales fuera menor de edad, entonces decidi&oacute; coger al toro por los cuernos y preguntarle &ldquo;y t&uacute; entonces eres estudiante, no? &Eacute;l asinti&oacute; con la cabeza sonriendo y ella pregunt&oacute; intentando aparentar indiferencia &ldquo;&#8230; y qu&eacute; curso estudias?&rdquo; A &eacute;l le cost&oacute; reprimir una sonrisa de satisfacci&oacute;n que ella no supo interpretar hasta que &eacute;l contest&oacute; &ldquo;estudio tercero&hellip; de psicolog&iacute;a&rdquo; y entonces ella entendi&oacute; la sonrisa de &eacute;l, se acababa de delatar ella solita y &eacute;l se hab&iacute;a dado cuenta antes que ella. Al preguntar por el curso que estaba haciendo, en vez de por la carrera que hab&iacute;a elegido, acababa de mostrar sus cartas, le interesaba m&aacute;s la edad que ten&iacute;a que sus intereses. Encima estudiaba psicolog&iacute;a, la hab&iacute;a calado pero bien, sinti&oacute; que sus emociones eran un libro abierto en el que &eacute;l pod&iacute;a leer perfectamente, Diana sinti&oacute; que la sangre se agolpaba en sus mejillas de la verg&uuml;enza, cuando &eacute;l le dedic&oacute; otra lasciva sonrisa y le dijo &ldquo;tengo 21, por si te interesa, creo que no nos llevamos tanto&hellip;&rdquo;se gir&oacute; y se fue.<\/p>\n<p>&ldquo;Vale, este chaval o quiere tema conmigo o est&aacute; jugando porque le gusta sentirse deseado por una cuarentona&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;21 a&ntilde;azos pensaba ahora Diana, no es ning&uacute;n crio, adem&aacute;s parece bastante maduro para su edad. Y estudia psicolog&iacute;a&hellip; y est&aacute; tan bueno, seguro que va al gimnasio y es tan guapo, joder es guap&iacute;simo&rdquo;<\/p>\n<p>A la semana descubri&oacute; que se llamaba Miguel Pacheco, porque tuvo el detalle de poner su nombre en su buz&oacute;n.<\/p>\n<p>Entonces un d&iacute;a estaba tendiendo una lavadora de ropa blanca en la terraza comunal, hac&iacute;a sol as&iacute; que se subi&oacute; en camiseta de tirantes y pantalones cortos otra vez. Ya hab&iacute;a tendido las s&aacute;banas le quedaban un par de camisetas y la ropa interior cuando oy&oacute; la puerta detr&aacute;s de ella se gir&oacute; y vio a Miguel en pantal&oacute;n corto y sin camiseta. Ten&iacute;a un cuerpazo de quitar el hipo. Ni un gramo de grasa de sobra, definido, pero sin pasarse y todos los m&uacute;sculos en su sitio &ldquo;seguro que hace nataci&oacute;n&rdquo; estaba pensando cuando advirti&oacute; que se hab&iacute;an quedado los dos mir&aacute;ndose como si el mundo se hubiese congelado, mir&oacute; repentinamente a su cesto de ropa, cogi&oacute; algo mientras mascullaba un escueto &ldquo;hola&rdquo; y sigui&oacute; tendiendo.<\/p>\n<p>&ndash; Bonitas bragas. &ndash; Dijo Miguel. &ndash; Diana no lo entendi&oacute; porque lo que estaba tendiendo era una camiseta blanca no unas bragas, le miro y vio que su mirada no se dirig&iacute;a a la prenda que tend&iacute;a si no a su vientre, al levantar los brazos para tender su ombligo hab&iacute;a quedado al descubierto y bajo su cadera asomaba un poco del encaje negro de sus bragas. La verdad, es que Diana sab&iacute;a perfectamente lo sexi que resultaba en ese momento, eso la hizo sentir segura por primera vez frente a su vecino y le dijo medio sonriendo; &ndash; &iexcl;ser&aacute;s descarado! Le dio la espalda y sigui&oacute; tendiendo deseando que su vecino se acercara por detr&aacute;s y empezaran a follar ah&iacute; mismo, pero solo le quedaban bragas y calcetines por tender y su vecino segu&iacute;a sin empotrarla.<\/p>\n<p>&ldquo;tendr&eacute; que tomar yo la iniciativa, al fin y al cabo soy la mayor, yo tambi&eacute;n puedo ser muy descarada&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash; Miguel &iquest;tienes novia?<\/p>\n<p>&ndash; No, la verdad es que no me interesan las chicas de mi edad&hellip; Me gusta un poco mayores que yo. As&iacute; como t&uacute;, maduritas y sexis.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;En serio? Es un poco raro en chicos de tu edad.<\/p>\n<p>&ndash; Los chicos de mi edad suelen ser imb&eacute;ciles.<\/p>\n<p>&ndash; Am&eacute;n hermano, aunque los de mi edad tampoco son para tirar cohetes&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; Tienes raz&oacute;n, he visto a tu marido, est&aacute; mas pendiente del m&oacute;vil que de lo que pasa a su alrededor.<\/p>\n<p>Y esto &uacute;ltimo lo dijo acerc&aacute;ndose lenta, pero con paso decidido hacia Diana, apart&oacute; el cesto de ropa con el pie, situ&aacute;ndose frente a ella, le cogi&oacute; con delicadeza las manos y se las levant&oacute; formando un arco alrededor de su cuerpo, sus ojos se deseaban, sus bocas se devoraban mucho antes de tocarse y las manos de &eacute;l empezaron a descender por los brazos de ella en una caricia lenta y c&aacute;lida por la piel interna de los brazos, la m&aacute;s sensible. Diana sinti&oacute; como los pezones se le endurec&iacute;an y un escalofr&iacute;o recorri&oacute; su cuerpo. Se quit&oacute; la camiseta antes de que la desgarraran sus duros pezones y la tir&oacute; al suelo, se quedaron desnudos de cintura para arriba y &eacute;l le mir&oacute; las tetas con devoci&oacute;n, pero no las toc&oacute;, se limit&oacute; a morderse el labio inferior como si tuviese prohibido tocar. En cambio le cogi&oacute; las manos a ella y se acarici&oacute; los pectorales con ellas, luego los abdominales, las caderas y el culo, ella disfrut&oacute; haciendo turismo por su cuerpo, pero no entend&iacute;a por qu&eacute; &eacute;l parec&iacute;a reprimir sus impulsos de tocarla a ella.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;quieres venir a mi casa? La terraza est&aacute; bien pero parece un poco inc&oacute;moda para todo lo que me gustar&iacute;a hacerte&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; S&iacute;, quiero. &ndash; dijo ella como si lo que le acabase de pedir fuera matrimonio en vez de echar un polvo.<\/p>\n<p>Y bajaron hasta el tercero.<\/p>\n<p>&ndash; Antes de empezar me gustar&iacute;a pedirte una cosa. Por favor, no te esfuerces en darme placer, por ahora solo me interesa tu placer. Es una especie de reto queme auto impuse hace un par de a&ntilde;os, hasta que una mujer no tenga por lo menos cinco orgasmos provocados por m&iacute; yo no puedo tener ni uno solo. Ya te lo contar&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>Y se call&oacute; porque empez&oacute; a ocupar su boca en otros menesteres, como por ejemplo besarle el cuello y mordisquearle los l&oacute;bulos de las orejas.<\/p>\n<p>Era la cosa m&aacute;s rara que le hab&iacute;a dicho jam&aacute;s un hombre, pero no se molest&oacute; mucho en averiguar qu&eacute; le hab&iacute;a llevado a imponerse semejante desaf&iacute;o y se limit&oacute; a disfrutar de una lengua recorriendo su cuerpo &ldquo;joder, que suerte tengo&rdquo;<\/p>\n<p>Fue la experiencia sexual m&aacute;s satisfactoria de su vida, ella solo ten&iacute;a que dejarse amar y gozar. El parec&iacute;a intentar averiguar mediante el m&eacute;todo ensayo y error qu&eacute; cosas la hac&iacute;an disfrutar m&aacute;s ella, sin l&iacute;mites, ni pudores, si ten&iacute;a que meterle la lengua por el culo, se la met&iacute;a, si el sent&iacute;a que ella se deleitaba con algo en concreto lo repet&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s, hac&iacute;a combinaciones con las otras cosas que ya hab&iacute;a averiguado que le gustaban. Diana se sinti&oacute; como si su cuerpo fuera la &uacute;ltima pantalla un videojuego muy dif&iacute;cil y Miguel estuviese obsesionado con superarlo, lo raro es que ella hab&iacute;a estado a punto de correrse en varias ocasiones, pero justo antes de que no hubiese vuelta atr&aacute;s el paraba e iba a otra cosa, parec&iacute;a no tener ninguna prisa en que ella llegara el orgasmo y eso excitaba m&aacute;s aun a Diana. Llevaba ya tres cuartos de hora magreando su cuerpo y Diana empezaba a volverse loca de placer, deseaba que &eacute;l la penetrara cuanto antes, lo deseaba con todo su ser, pero &eacute;l no lo hizo ni siquiera lleg&oacute; a verle la polla, en alg&uacute;n, momento la sinti&oacute;, su dureza y calor pero &eacute;l no dejaba siquiera que ella la tocara.<\/p>\n<p>Entonces le levant&oacute; las piernas cogi&eacute;ndole fuerte los pies, presionando en los puntos que m&aacute;s placer la provocaba, empez&oacute; a besarle y mordisquearle las piernas muy suavemente a todo esto no hab&iacute;a dejado de presionar en los pies, pero r&aacute;pidamente sus manos cambiaron a sus pechos, con cuidado retorc&iacute;a sus pezones entre sus dedos cuando penetr&oacute; con su lengua el ano, paso de ano a co&ntilde;o y de co&ntilde;o a cl&iacute;toris y se qued&oacute; ah&iacute;, en solo 15 segundos mas de cl&iacute;toris Diana estallo en el orgasmo m&aacute;s intenso y largo de su vida.<\/p>\n<p>Fin de la primera parte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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