{"id":33977,"date":"2022-03-05T23:00:00","date_gmt":"2022-03-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-05T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-05T23:00:00","slug":"mi-primer-trabajo-con-la-amiga-de-mama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-primer-trabajo-con-la-amiga-de-mama\/","title":{"rendered":"Mi primer trabajo con la amiga de mam\u00e1"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33977\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Antes de comenzar con esta rara pero excitante historia voy a presentarme: mi nombre es Lucas, tengo 20 a&ntilde;os y vivo en Buenos Aires con Alicia, mi madre. Desde que cumpl&iacute; la mayor&iacute;a de edad y desde la partida de pap&aacute; despu&eacute;s de su divorcio, mam&aacute; siempre hab&iacute;a insistido con la idea de que yo deb&iacute;a aportar a la econom&iacute;a de la casa. M&aacute;s all&aacute; de que no nos faltaba nada y que mam&aacute; ganaba muy bien en su trabajo como cosmet&oacute;loga, no le gustaba para nada la idea de que no tuviera ninguna actividad productiva. Apenas termin&eacute; la secundaria, comenc&eacute; una carrera universitaria que abandon&eacute; a los pocos meses porque decid&iacute; que los libros no eran lo m&iacute;o. Desde entonces, mam&aacute; me recordaba peri&oacute;dicamente que deb&iacute;a buscarme un trabajo porque ella no me iba a mantener toda la vida. En principio me parecieron simples amenazas que nunca se iban a concretar, pero un c&aacute;lido lunes de enero las amenazas se hicieron realidad. A las 8 de la ma&ntilde;ana mam&aacute; entr&oacute; a mi cuarto de golpe, abri&oacute; la ventana para que entre la luz del sol y comenz&oacute; a destaparme mientras gritaba.<\/p>\n<p>&iexcl;Lucas! Levantate. Dale. Arriba vago que ya te consegu&iacute; trabajo y empezas hoy mismo &ndash; dijo mam&aacute; mientras sacaba ropa de mi armario para que me vista. Sus palabras hicieron que me despierte de golpe.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Como que me conseguiste trabajo sin avisarme mam&aacute;? &#8211; pregunt&eacute; confundido.<\/p>\n<p>Ya te lo avis&eacute; varias veces que ten&iacute;as que empezar a trabajar para aportar algo y no me hiciste caso. As&iacute; que te ahorr&eacute; el esfuerzo de buscar trabajo y te lo consegu&iacute; yo &#8211; dijo ella mientras yo me pon&iacute;a la ropa que me iba dando.<\/p>\n<p>&iquest;Y en donde voy a trabajar?<\/p>\n<p>Con Susana en la reposter&iacute;a. Ella es una de mis mejores amigas y me coment&oacute; que est&aacute; buscando empleado y, a partir de hoy, vas a ser vos.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a creer lo que mam&aacute; hab&iacute;a hecho. Esta vez se ve&iacute;a muy firme en su decisi&oacute;n de que yo deb&iacute;a trabajar y finalmente tom&oacute; cartas en el asunto.<\/p>\n<p>Pero mam&aacute;, no tengo ni idea de reposter&iacute;a. Voy a hacer un desastre &ndash; le dije intentando en vano que cediera ante su decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya le dije a Su y me dijo que te va a ense&ntilde;ar todo lo que necesites saber. &iexcl;Basta de excusas Lucas! C&aacute;mbiate que a las 9 te espera en el local &#8211; grit&oacute; mientras me tiraba la &uacute;ltima prenda de ropa y cerraba fuertemente la puerta.<\/p>\n<p>Me termin&eacute; de cambiar mientras aceptaba que el ultim&aacute;tum de mam&aacute; era definitivo. En mi intento de encontrarle el lado positivo a la situaci&oacute;n, record&eacute; que Susana era la mejor amiga de mam&aacute; y siempre hab&iacute;a sido realmente amable y cari&ntilde;osa conmigo. Eso significaba que no iba a tener un jefe altanero y autoritario como los tiene la mayor&iacute;a de la gente que trabaja en relaci&oacute;n de dependencia. Otro aspecto positivo era que la reposter&iacute;a de Susana quedaba s&oacute;lo a una cuadra de mi casa y no deb&iacute;a levantarme muy temprano ni hacer largas distancias para llegar al trabajo. Adem&aacute;s, iba a comenzar a tener mis propios ingresos, por lo que no deber&iacute;a depender del buen humor de mam&aacute; para salir con mis amigos o comprarme lo que yo quisiera.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de mi habitaci&oacute;n, desayun&eacute; con mam&aacute; mientras me daba los &uacute;ltimos consejos para comenzar mi primer d&iacute;a en el mundo del trabajo. Luego de un desayuno de caf&eacute; y tostadas, emprend&iacute; el camino hac&iacute;a el local de Susana. Al entrar al limpio y hermoso lugar lleno de exquisitos postres y tortas delicadamente decorados, vi a la amiga de mam&aacute; del otro lado del mostrador.<\/p>\n<p>Susana ten&iacute;a 50 a&ntilde;os, ten&iacute;a una estatura un poco menor a la m&iacute;a, aproximadamente de 1.65 y ten&iacute;a el t&iacute;pico cuerpo de una mujer cincuentona que hab&iacute;a dedicado su vida al trabajo. De caderas anchas y regordeta, Susana vest&iacute;a una calza color blanca que marcaba todas las imperfecciones en sus piernas y su torso estaba cubierto por un impecable delantal blanco reci&eacute;n lavado. Ella estaba perfectamente maquillada y lo que m&aacute;s resaltaba de su rostro era el labial rojo carmes&iacute; que cubr&iacute;a sus carnosos labios. Su cabellera larga y enrulada color rojiza tambi&eacute;n estaba perfectamente peinada sin un pelo fuera de su lugar. Pero lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n al ver a Susana, fue el volumen de sus pechos. Su complexi&oacute;n regordeta le daba dos enormes ubres cubiertas de decorativas pecas color caf&eacute; con leche. Ella sab&iacute;a que su delantera era su mejor atributo, por lo que su delantal dejaba ver una remera verde manzana con un amplio escote que mostraba un hermoso lunar en su pecho izquierdo, justo al lado del profundo surco que empezaba bajo su cuello.<\/p>\n<p>Cuando la amiga de mam&aacute; me vio entrar se le dibuj&oacute; una sonrisa en la cara y gir&oacute; alrededor del mostrador para venir a saludarme. Mientras caminaba hacia m&iacute;, no pude sacar la vista de esos enormes globos de carne que saltaban al ritmo de sus pasos.<\/p>\n<p>Al fin lleg&oacute; mi nuevo empleado. Que alegr&iacute;a que empieces a trabajar conmigo Luquitas &ndash; dijo ella, mientras me daba un fuerte abrazo y apoyaba sus carnosas tetas por debajo de mi pecho. El contacto fue tan fuerte que pude sentir la dureza de sus tetas y hasta sus pezones rozando en mi torso.<\/p>\n<p>Gracias Su &ndash; contest&eacute; algo nervioso tratando de disimular mi excitaci&oacute;n &#8211; Mam&aacute; me dio la sorpresa hoy mismo.<\/p>\n<p>&iexcl;Ay si! Me dijo que no te iba a decir nada y yo estaba preocupada porque no sab&iacute;a si te iba a gustar el trabajo. Pero qu&eacute;date tranquilo que no es nada dif&iacute;cil, tenes una jefa que nunca te va a tratar mal y vas a ganar muy bien &ndash; dijo ella tratando de convencerme. Y lo consigui&oacute;.<\/p>\n<p>No s&eacute; si mam&aacute; te dijo, pero no tengo ni idea de reposter&iacute;a Su &ndash; le coment&eacute;.<\/p>\n<p>Vos qu&eacute;date tranquilo que yo te voy a ense&ntilde;ar todo a su tiempo. Por ahora empez&aacute; barriendo un poco el local y si llega a venir un cliente me avisas para que yo lo atienda. Yo voy a estar en mi oficina haciendo algunos n&uacute;meros &#8211; contest&oacute; ella de manera muy amable y con una enorme sonrisa.<\/p>\n<p>Segu&iacute; las instrucciones de mi nueva jefa y comenc&eacute; con la tarea que me hab&iacute;a encomendado. Barrer no era ninguna ciencia y era muy f&aacute;cil teniendo en cuenta que el local estaba realmente limpio, por lo que mientras pasaba la escoba sobre el suelo inmaculado, mi cabeza segu&iacute;a en las enormes tetas de la amiga de mam&aacute;. Jam&aacute;s me hab&iacute;an llamado la atenci&oacute;n las mujeres mayores, ni hab&iacute;a tenido una experiencia con una, pero el hecho de que Susana sea mi nueva jefa y que se vista tan provocadora me generaba un morbo que hasta el momento no hab&iacute;a experimentado. El abrazo que me hab&iacute;a dado sin ning&uacute;n tipo de pudor por poner en contacto sus tetas conmigo me hac&iacute;a pensar que ella tambi&eacute;n disfrutaba del contacto f&iacute;sico con un joven y la idea de que yo fuera carne fresca para ella me excitaba a&uacute;n m&aacute;s. Quiz&aacute; s&oacute;lo eran las hormonas haci&eacute;ndome imaginar cosas que no eran, pero era algo que s&oacute;lo el tiempo me iba a confirmar.<\/p>\n<p>Mientras segu&iacute;a barriendo cada rinc&oacute;n del local, not&eacute; que sobre m&iacute; hab&iacute;a una c&aacute;mara de seguridad. Al verla, mi cabeza empez&oacute; a volar y me imagin&eacute; a Susana en el escritorio de su oficina mir&aacute;ndome detenidamente mientras hac&iacute;a mis tareas, quiz&aacute; con el mismo morbo que ten&iacute;a yo. Como si realmente estuviera solo y sabiendo que ella pod&iacute;a estar observ&aacute;ndome, llev&eacute; mi mano a mi entrepierna e hice el gesto como si me acomodar&aacute; el bulto. Lo relacion&eacute; a un gesto que suelen hacer los hombres bien dotados y si Susana lo ve&iacute;a pod&iacute;a llegar a la misma conclusi&oacute;n.<\/p>\n<p>El resto del d&iacute;a transcurri&oacute; normal. Luego de barrer, Susana me encomend&oacute; m&aacute;s tareas de limpieza, aunque todo estaba realmente limpio. Entraron varios clientes a lo largo de la jornada que Susana atendi&oacute; con su caracter&iacute;stica amabilidad y gentileza. Realmente era un negocio muy rentable debido a los famosos y exquisitos postres que Susana hac&iacute;a con sus propias manos.<\/p>\n<p>La primera semana de trabajo pas&oacute; realmente r&aacute;pido. Todos los d&iacute;as a las 9 de la ma&ntilde;ana llegaba al trabajo y Susana me segu&iacute;a encomendando tareas de limpieza. Cuando ella sal&iacute;a de su oficina y no hab&iacute;a clientes que atender, charl&aacute;bamos un rato y nos cont&aacute;bamos detalles de nuestra vida entre risas, caf&eacute; y algunos muffins que ella misma vend&iacute;a en su local. Susana me hab&iacute;a contado que, al igual que mam&aacute;, era divorciada. Se hab&iacute;a separado de su marido hac&iacute;a poco m&aacute;s de tres a&ntilde;os y, desde entonces, no hab&iacute;a tenido otra pareja. Yo le cont&eacute; de mi breve paso por la universidad, de mi v&iacute;nculo con mam&aacute; y de las pocas relaciones amorosas que hab&iacute;a tenido. Sobre este &uacute;ltimo tema ella se mostr&oacute; muy interesada haci&eacute;ndome varias preguntas al respecto, pero ninguna que incluyera la cuesti&oacute;n sexual de manera expl&iacute;cita. Cada uno de los d&iacute;as ella cambiaba su vestuario, pero con el mismo estilo provocador del primer d&iacute;a. Sus grandes y profundos escotes siempre dejaban ver la mitad de sus enormes ubres; incluso uno de los d&iacute;as pude ver el borde amarronado de uno de sus pezones antes de que ella subiera su remera para evitar que una de sus tetas salga disparada. No s&eacute; si ella habr&aacute; notado mi mirada en su pecho, pero a medida que pas&oacute; la semana me di cuenta que cada vez la miraba m&aacute;s y con menos disimulo.<\/p>\n<p>Finalmente llego el viernes y faltaban pocos minutos para que llegue mi horario de salida y poder comenzar con mi fin de semana. Diez minutos antes de las 5 de la tarde la aguda voz de Susana me llam&oacute; desde su oficina. Dej&eacute; el trapo con el que estaba repasando el mostrador y golpe&eacute; la puerta. Desde adentro se escuch&oacute; nuevamente su voz autoriz&aacute;ndome la entrada. Entr&eacute;, cerr&eacute; la puerta y vi una oficina realmente lujosa y limpia. En la pared colgaban varios cuadros con diplomas y premios culinarios con el nombre de mi jefa estampados en ellos. Susana me esperaba sentada tras su escritorio perfectamente ordenado con una computadora en la que se ve&iacute;a la imagen de la c&aacute;mara del local. En ese momento pens&eacute; si me habr&iacute;a estado viendo mientras su cabeza fantaseaba por alg&uacute;n lugar prohibido. Estar en su lugar privado me excitaba y me pon&iacute;a nervioso al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Excelente trabajo Lucas. Tuviste una primera semana muy buena. No fue un error contratarte &ndash; dijo ella a modo de felicitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Gracias Su. La verdad que me encanta el trabajo, pero me gustar&iacute;a aprender m&aacute;s as&iacute; puedo ayudarte en otras cosas &ndash; le dije demostrando mi inter&eacute;s en su oficio.<\/p>\n<p>Justamente de eso te quer&iacute;a hablar. Para la semana que viene tengo muchos encargues y voy a necesitar de tu ayuda para prepararlos. &iquest;Podr&aacute;s venir el domingo a la tarde as&iacute; tenemos todo listo el lunes? &#8211; pregunt&oacute; ella mientras abr&iacute;a uno de los cajones de su escritorio y sacaba algo de dinero.<\/p>\n<p>Si, obvio, el domingo a la tarde vengo &#8211; le dije casi sin pensar. No me gustaba la idea de trabajar un domingo, pero compartir el espacio con mi jefa con el local cerrado me tentaba much&iacute;simo y, adem&aacute;s, algo de dinero extra no ven&iacute;a nada mal.<\/p>\n<p>Perfecto, te espero el domingo a las 3 entonces Luqui. Vas a aprender much&iacute;simo y a ensuciarte un poco las manos &ndash; dijo ella mientras me sonre&iacute;a de manera picarona y me extend&iacute;a el dinero.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a casa despu&eacute;s de terminada mi primera semana como empleado y mam&aacute; notaba que estaba c&oacute;modo y contento con mi nuevo empleo. Lo que no se imaginaba es que esa felicidad no ten&iacute;a nada que ver con el trabajo. Pas&eacute; todo el fin de semana esperando ansioso el domingo. Me masturb&eacute; varias veces pensando en las hermosas tetas de mi jefa y cada vez se acrecentaba m&aacute;s el morbo de aprender el oficio de la reposter&iacute;a con esas ubres tan cerca.<\/p>\n<p>Finalmente lleg&oacute; el domingo tras un fin de semana que se hizo realmente eterno. Transcurr&iacute;a enero, por lo que el clima estaba realmente pesado y caluroso. Me vest&iacute; con unas bermudas de jean y mi camisa preferida, la cual marcaba sutilmente los atributos de mi torso y el ancho de mis brazos. Recorr&iacute; la cuadra que me separaba del local con una mezcla de nervios y excitaci&oacute;n que nunca hab&iacute;a sentido. Al llegar, el local estaba cerrado y toqu&eacute; el timbre de la puerta de servicio y unos segundos despu&eacute;s una chicharra anunci&oacute; que Susana me estaba abriendo la puerta desde adentro.<\/p>\n<p>Al entrar, escuche la voz chillona de mi jefa avis&aacute;ndome que estaba en la cocina. Ya en su espacio de trabajo, Susana me salud&oacute; con uno de sus c&aacute;lidos y excitantes abrazos. Por suerte, mi bermuda disimul&oacute; muy bien la erecci&oacute;n que no se hizo esperar. Susana ten&iacute;a puesto una calza negra ajustada que llegaba hasta sus muslos y una blusa blanca m&aacute;s escotada de lo normal que hac&iacute;a notar la ausencia de corpi&ntilde;o. La claridad de la tela dejaba ver la grande y oscura aureola que rodeaba sus pezones. La cocina estaba realmente limpia; las mesadas estaban llenas de numerosos tazones con batimentos de diferentes colores y texturas. A pesar de que un ventilador nos tiraba aire desde un rinc&oacute;n, el calor se hac&iacute;a sentir y se notaba en las gotitas de transpiraci&oacute;n que ca&iacute;an por mi frente.<\/p>\n<p>Bueno Luquitas. Ac&aacute; es donde sucede la magia y hoy vas a ser mi mago asistente &ndash; brome&oacute; ella con una amplia sonrisa &ndash; vamos a empezar con algo simple. Ah&iacute; est&aacute; el horno, hay una torta adentro que ya est&aacute; lista. S&aacute;cala con cuidado para no quemarte y tr&aacute;ela as&iacute; la decoramos juntos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de asentir con la cabeza, segu&iacute; las instrucciones de mi jefa y dej&eacute; la torta caliente sobre la mesada mientras ella revolv&iacute;a una pasta de chocolate en uno de los tazones. Busc&oacute; en uno de sus cajones y sac&oacute; una manga de reposter&iacute;a que llen&oacute; de manera muy h&aacute;bil con la mezcla.<\/p>\n<p>Antes de empezar, ponete esto as&iacute; no te ensucias &ndash; me dijo mientras sacaba de un armario un delantal negro con textura encuerada. Mientras yo me pon&iacute;a la calurosa prenda ella hac&iacute;a lo mismo con uno id&eacute;ntico. No pod&iacute;a dejar de mirar lo hermosa que se ve&iacute;an esas tetas tras el brilloso cuero del delantal.<\/p>\n<p>Me queda rid&iacute;culo Su &ndash; le dije mientras me miraba el cuerpo y abr&iacute;a los brazos.<\/p>\n<p>Te queda divino Lucas. Pareces un repostero profesional &ndash; dijo ella mientras me acomodaba la prenda para quede derecha. Pude sentir la punta de sus dedos roz&aacute;ndome la cintura, lo que hizo que mi temperatura corporal suba de golpe.<\/p>\n<p>Una vez que tuvimos puesta la ropa adecuada, ella puso manos a la obra y me pidi&oacute; que preste atenci&oacute;n. Tom&oacute; delicadamente la manga y mientras apretaba la punta, iba moviendo sus manos para hacer una decoraci&oacute;n perfecta con forma redondeada en la torta con la espesa mezcla que sal&iacute;a de la manga. Era incre&iacute;ble ver semejante habilidad y destreza para que la decoraci&oacute;n quede realmente perfecta. Al llegar a la mitad de la torta, ella se detuvo, apret&oacute; la manga y puso un poco de la mezcla en su dedo y me hizo el gesto para que lo coma de su mano. No sab&iacute;a c&oacute;mo tomar esa invitaci&oacute;n; pod&iacute;a ser una simple degustaci&oacute;n del chocolate o una incitaci&oacute;n sexual invit&aacute;ndome a que mi boca tenga contacto con su cuerpo. Sin pensarlo demasiado, abr&iacute; la boca mientras ella met&iacute;a su dedo. Pas&eacute; mi lengua lo m&aacute;s fuerte posible y tratando de recorrer cada mil&iacute;metro mientras el exquisito sabor del chocolate me inundaba la boca. Ella se qued&oacute; mirando mientras esperaba mi reacci&oacute;n. No s&eacute; si fue por la excitaci&oacute;n o por la calidad de la pasta, pero fue el chocolate m&aacute;s rico que hab&iacute;a probado en mi vida y mi cara lo demostraba.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a probado un chocolate tan rico &#8211; le dije mientras segu&iacute;a sabore&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Me alegro que te haya gustado Luqui. Ahora te toca a vos &ndash; dijo ella mientras me daba la manga. -Ag&aacute;rrala as&iacute; y yo te voy a ir guiando para darle forma &#8211; dijo mientras me agarraba las manos y las ubicaba de la misma forma que lo hab&iacute;a hecho ella.<\/p>\n<p>Susana se ubic&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y rode&oacute; mis temblorosas y sudadas manos con las suyas. Pod&iacute;a sentir sus voluminosos senos roz&aacute;ndome la espalda e, inevitablemente, sent&iacute;a como mi verga iba ganando tama&ntilde;o y dureza.<\/p>\n<p>Apret&aacute; suave para que vaya saliendo la mezcla y yo te ayudo a mover las manos. Sin miedo y sin temblar mi vida &ndash; dijo casi susurr&aacute;ndome al o&iacute;do mientras me guiaba las manos tratando de superar el temblor de mis dedos.<\/p>\n<p>Decorar la otra mitad de la torta dur&oacute; una eternidad y se pod&iacute;a ver claramente la diferencia entre la mitad que hab&iacute;a decorado ella y la que hab&iacute;a hecho yo; su mitad estaba perfecta mientras que en la m&iacute;a se pod&iacute;a notar la falta de pr&aacute;ctica en la materia. Al terminar, ella solt&oacute; mis manos y mir&oacute; el resultado final. Yo sonre&iacute;a por los nervios y la verg&uuml;enza por mi imperfecto trabajo.<\/p>\n<p>Bien, pero podr&iacute;a estar mejor &ndash; dijo ella mientras observaba la torta &ndash; es solamente cuesti&oacute;n de pr&aacute;ctica Luqui &ndash; dijo ella tratando de hacerme sentir bien.<\/p>\n<p>Voy a tener que practicar toda la vida para que me salga bien &ndash; le dije mostrando mi disconformidad con lo que hab&iacute;a hecho.<\/p>\n<p>Tranquilo Lucas. Ahora traigo otra de las tortas y seguimos practicando.<\/p>\n<p>Susana fue al horno y unos segundos despu&eacute;s puso otra torta id&eacute;ntica a la anterior sobre la mesada. Ella tom&oacute; la manga con sus h&aacute;biles manos y repiti&oacute; el proceso mientras yo la miraba detenidamente. Al terminar la mitad se detuvo y antes de cederme la manga, quit&oacute; el excedente de la punta con su dedo y se lo meti&oacute; en la boca de una manera muy provocativa. Sin que ella se diera cuenta, una pizca de la mezcla hab&iacute;a quedado en su ment&oacute;n. Le se&ntilde;al&eacute; su rostro mientras me re&iacute;a de forma picarona.<\/p>\n<p>&iquest;El chocolate va en la torta o en tu cara Su? Jaja &ndash; le dije bromeando mientras segu&iacute;a riendo.<\/p>\n<p>Ella se toc&oacute; el ment&oacute;n y not&oacute; el motivo de mis risas.<\/p>\n<p>&iexcl;Ay! Pero que gracioso que es mi empleado jaja &ndash; dijo ella mientras se re&iacute;a conmigo y tomaba la manga en busca de venganza.<\/p>\n<p>Apunt&oacute; hac&iacute;a m&iacute; y apret&oacute; con todas sus fuerzas. El chocolate despedido me ensuci&oacute; desde el cuello hasta el ombligo mientras ella soltaba sus estrepitosas carcajadas. Instintivamente decid&iacute; seguir con el juego; le quit&eacute; la manga antes de que pudiera darse cuenta y le devolv&iacute; el abundante chorro de chocolate que, para mi suerte, fue a dar directamente a su cuello terminando en el surco entre sus tetas. Me qued&oacute; mirando boquiabierta y con una sonrisa mal&eacute;vola. Se quit&oacute; el delantal encuerado y el chocolate le hab&iacute;a manchado toda su remera blanca. Yo me segu&iacute;a riendo mientras se me hac&iacute;a agua la boca con ese exquisito chocolate ba&ntilde;ando esos enormes senos.<\/p>\n<p>Ahora s&iacute; te pasaste. Vas a tener que limpiar todo esto Lucas &ndash; Dijo ella queri&eacute;ndose mostrar enojada pero mientras se le escapaba una sonrisa.<\/p>\n<p>Vos empezaste la guerra de chocolate Su. Hubieses pensado las consecuencias jaja &ndash; contest&eacute; siguiendo con el clima de broma.<\/p>\n<p>Bueno, se acab&oacute; la broma. Empez&aacute; a limpiar &ndash; dijo ella con un tono m&aacute;s autoritario.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si se hab&iacute;a enojado de verdad o segu&iacute;a bromeando, pero decid&iacute; hacerle caso. Agarr&eacute; un trapo y me arrodill&eacute; en el piso para limpiar el chocolate que se hab&iacute;a volcado. Con la vista puesta en las manchas del suelo, not&eacute; como Susana se me acercaba. Cuando la tuve parada delante de m&iacute; levant&eacute; la vista y me estaba mirando con una sonrisa casi mal&eacute;vola. Sin decir nada, se quit&oacute; la remera. Sus dos enormes bolas de carne quedaron colgando frente a m&iacute;, embadurnadas en chocolate dejando ver sus amplios y oscuras aureolas con una dura punta que sobresal&iacute;a en el medio.<\/p>\n<p>Me di cuenta como me estuviste mirando las tetas toda la semana Luquitas. Ahora vas a tener el placer de limpi&aacute;rmelas &ndash; dijo mientras me tomaba de la nuca y jalaba con fuerza para meter mi cabeza entre sus tetas &#8211; Com&eacute; el chocolate que tanto te gust&oacute; empleadito &#8211; susurr&oacute; mientras gem&iacute;a cada vez m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>Mi verga se hab&iacute;a endurecido al m&aacute;ximo mientras pod&iacute;a sentir el dulce sabor del chocolate invadiendo mi lengua y enchastrando toda mi cara. Comenc&eacute; a utilizar las manos para amasar sus hermosas ubres mientras, de vez en cuando, succionaba fuertemente sus pezones mientras segu&iacute;a degustando la exquisita pasta. Tras unos minutos de placer en sus pechos, not&eacute; como Susana comenzaba a quitarse su calza y su fina tanga color roja.<\/p>\n<p>Parada frente a mi qued&oacute; completamente desnuda luciendo su imperfecta figura de mujer madura adornada por la pasta de chocolate mientras me miraba con una sonrisa provocadora. De un salto se sent&oacute; sobre la mesada, volvi&oacute; a tomar la manga llena de chocolate y la apret&oacute; mientras la apuntaba hacia ella. El batimento inund&oacute; todo su cuerpo llegando hasta su concha. Sus anchos labios vaginales quedaron cubiertos de chocolate. Tom&oacute; nuevamente mi cabeza y de una manera muy brusca llev&oacute; mi cara a su entrepierna. El sabor del chocolate mezclado con los jugos de su vagina me hizo calentar de una manera incre&iacute;ble. Estuve varios minutos metiendo y sacando la lengua de su vagina deseando que ese momento no termine nunca. El chocolate tambi&eacute;n se hab&iacute;a deslizado a su estrecho ano, por lo que no dud&eacute; en visitarlo con mi h&aacute;bil lengua. Cada vez que la met&iacute;a en su apretado culo, sus gemidos se intensificaban; eso era indicio de que la entrada trasera tambi&eacute;n era una de sus zonas er&oacute;genas.<\/p>\n<p>No recuerdo bien la cantidad, pero s&eacute; que fueron varios los orgasmos que pude saborear mientras recorr&iacute;a toda la intimidad de mi jefa con mi lengua. Cuando casi ya no quedaba chocolate sobre ella, me hizo se&ntilde;as para que me levante. Me desnud&oacute; casi como una bestia salvaje y puso manos a la obra para devolverme el favor. Ya sin la delicadeza de utilizar la manga, tom&oacute; con sus manos el chocolate de unas de las tortas que hab&iacute;amos decorado y comenz&oacute; a embarr&aacute;rmelo a lo largo de toda mi endurecida verga. Luego de que mi falo quedara completamente cubierto de chocolate, acerc&oacute; sus rojos y anchos labios y lo hizo desaparecer dentro de su boca. Comenz&oacute; a subir y a bajar su cabeza como toda una profesional de la mamada, mientras la saliva amarronada por el chocolate ca&iacute;a sobre su ment&oacute;n. Cuando mi barra de carne se met&iacute;a por completo dentro de su boca, soltaba algunas arcadas de ahogo y esto parec&iacute;a excitarla a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Unos segundos antes de que mi verga se convierta en un volc&aacute;n de leche, ella se detuvo y volvi&oacute; a subirse sobre la mesada, pero esta vez boca abajo. El volumen y peso de sus tetas cay&oacute; sobre unas de las tortas haci&eacute;ndola pedazos. El nivel de excitaci&oacute;n que mostraba Susana cuando su cuerpo entraba en contacto con sus propios manjares daban cuenta de su fetiche y de porque hab&iacute;a elegido esta profesi&oacute;n.<\/p>\n<p>C&oacute;geme empleadito! &ndash; dijo ella mientras bajaba su mano hasta su cl&iacute;toris embarrado en chocolate.<\/p>\n<p>Apoy&eacute; mi glande endurecido en sus labios y la lubricaci&oacute;n natural de su concha mezclados con el chocolate derretido por el calor hicieron que mi verga llegue al fondo sin escalas. Estuve bombeando varios minutos mientras ella ten&iacute;a un orgasmo tras otro.<\/p>\n<p>M&eacute;temela por el culo Lucas! &#8211; gimi&oacute; ella desesperada con un animal en celo.<\/p>\n<p>Segu&iacute; su orden y nuevamente apoy&eacute; la dureza de mi pija en la entrada de su ano. Ella comenz&oacute; a empujar con fuerza hacia atr&aacute;s a pesar de la estrechez. Las paredes de su culo comenzaron a devorar poco a poco mi falo mientras ella gem&iacute;a con una mezcla de dolor y placer. Se pod&iacute;a ver el dolor en su rostro, pero nunca dej&oacute; de empujar firmemente hacia atr&aacute;s. Luego de algunos segundos, mi verga estaba completamente dentro de su culo, por lo que comenc&eacute; a bombear de manera m&aacute;s intensa. Su culo aprisionaba mi verga mientras yo visitaba lo m&aacute;s profundo de sus entra&ntilde;as. El dolor fue reemplazado por el puro placer y nuevamente volvi&oacute; a acabar mientras segu&iacute;a amasando su cl&iacute;toris con su h&aacute;bil mano.<\/p>\n<p>Luego de unos minutos, ella dejo de moverse y respir&oacute; exhausta. Saqu&eacute; la pija hinchada y enrojecida por la excitaci&oacute;n y por la presi&oacute;n que hab&iacute;a ejercido su ano. A&uacute;n llena de la pasta marr&oacute;n, se arrodill&oacute; delante de m&iacute; y comenz&oacute; a mamar una vez m&aacute;s. Cuando not&oacute; que la leche estaba a punto de salir, rode&oacute; mi glande con sus labios y succion&oacute; con fuerza mientras me masturbaba con su mano en&eacute;rgicamente. Una especie de electricidad recorri&oacute; todo mi cuerpo hasta la punta de la pija convirti&eacute;ndose en varios chorros abundantes de leche espesa. Susana no dej&oacute; caer una gota fuera de su boca y se trag&oacute; todo mientras disfrutaba el agrio sabor de mi producci&oacute;n mezclado con el chocolate.<\/p>\n<p>Ya satisfechos los dos, nos acostamos desnudos sobre la desordenada y sucia mesada y nos quedamos charlando un rato y haciendo el pacto de silencio que corresponde entre dos amantes. Ese d&iacute;a terminamos todos los pedidos de su local y sigui&oacute; ense&ntilde;&aacute;ndome el oficio de reposter&iacute;a. Hasta el d&iacute;a de hoy sigo siendo el &uacute;nico empleado en el local de la mejor amiga de mam&aacute;. Tenemos el mejor v&iacute;nculo de jefa &ndash; empleado y aprovechamos sus clases de reposter&iacute;a para jugar y ensuciarnos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>8 Antes de comenzar con esta rara pero excitante historia voy a presentarme: mi nombre es Lucas, tengo 20 a&ntilde;os y vivo en Buenos Aires con Alicia, mi madre. 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