{"id":34018,"date":"2022-03-07T23:00:00","date_gmt":"2022-03-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-07T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-07T23:00:00","slug":"verguenza-en-la-oficina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/verguenza-en-la-oficina\/","title":{"rendered":"Verg\u00fcenza en la oficina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34018\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La situaci&oacute;n era delicada para los siete empleados, incluyendo a la jefa, que ten&iacute;a la sucursal de la empresa en Valencia. Se intu&iacute;a que habr&iacute;a despidos en las pr&oacute;ximas semanas y la situaci&oacute;n del mercado laboral no invitaba al optimismo para aquellos que perdieran su empleo.<\/p>\n<p>Eva, la directora de aquella oficina, abri&oacute; el port&aacute;til y oje&oacute; los asuntos de los correos que se acumulaban en la bandeja de entrada. Uno de ellos llam&oacute; su atenci&oacute;n, era del jefe de la oficina central, el holand&eacute;s Marcus. Rezaba as&iacute;: &quot;Estimada Eva, el mi&eacute;rcoles acudir&eacute; a su oficina para revisar las cuentas y tomar decisiones. Atentamente, Marcus&rdquo;.<\/p>\n<p>La mujer trag&oacute; saliva. Estaba preocupada por el futuro de aquel proyecto en el que seis meses antes se hab&iacute;a embarcado con toda la ilusi&oacute;n del mundo. El camino para llegar ah&iacute; no hab&iacute;a sido f&aacute;cil y la idea de que todo se fuese al garete la llenaba de ansiedad. &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a con la gente que trabajaba all&iacute;?, &iquest;qu&eacute; futuro la esperar&iacute;a a ella?<\/p>\n<p>Mir&oacute; de nuevo el correo y se dio cuenta de repente que la fecha era ese d&iacute;a, ten&iacute;a unas horas solamente. En su agenda ten&iacute;a marcada una cita con el doctor. La salud era lo primero, pero no ten&iacute;a tiempo de ir a la cl&iacute;nica.<\/p>\n<p>Decidi&oacute; llamar.<\/p>\n<p>Al colgar su rostro reflej&oacute; frustraci&oacute;n. La mala suerte se estaba cebando con ella y de nuevo la obligaban a decidir, a menos que&#8230;<\/p>\n<p>All&iacute; estaba, en el caj&oacute;n, el curriculum de Juan, su esperanza.<\/p>\n<p>La idea hizo que se ruborizara, pero no era momento de dejar que la timidez o la verg&uuml;enza la detuvieran. Era la jefa, la responsable de todos, y no se detendr&iacute;a ante tan poca cosa.<\/p>\n<p>********************<\/p>\n<p>&#8211; Cierra la puerta. &#8211; dijo cuando entr&oacute; el joven empleado.<\/p>\n<p>Le observ&oacute; durante unos segundos, mir&aacute;ndole fijamente.<\/p>\n<p>&#8211; Tengo un favor que pedirte.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que quieras. &#8211; respondi&oacute; Juan intentando agradar.<\/p>\n<p>Eva forz&oacute; una sonrisa. La respuesta de aquel chico, con un matiz de ansiedad incluido, era reflejo de la situaci&oacute;n de incertidumbre de la compa&ntilde;&iacute;a. Por lo menos, sus empleados, a su manera, lo estaban dando todo&#8230; no pod&iacute;a defraudarles.<\/p>\n<p>&#8211; Esta tarde ten&iacute;a que ir al doctor a&#8230; a ponerme una inyecci&oacute;n. Pero no puedo porque viene nuestro jefe y bueno, ya sabes como est&aacute; el patio.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Una inyecci&oacute;n?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, una inyecci&oacute;n intramuscular. Creo que t&uacute; tienes experiencia en enfermer&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, fue hace tiempo pero s&iacute;, ayud&eacute; a mi t&iacute;o un verano.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces puedes.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, &iquest;cu&aacute;ndo ser&iacute;a?<\/p>\n<p>&#8211; Ahora. Tengo todo lo necesario en el caj&oacute;n. &#8211; dijo la aludida sacando la caja con los viales, una aguja envuelta en pl&aacute;stico y una jeringuilla desechable.<\/p>\n<p>&#8211; Tambi&eacute;n tengo algod&oacute;n y alcohol.<\/p>\n<p>Juan recorri&oacute; con la vista la habitaci&oacute;n como si buscase algo.<\/p>\n<p>Eva le interrog&oacute; con la mirada.<\/p>\n<p>&#8211; Nada, es que en la cl&iacute;nica de mi t&iacute;o ten&iacute;amos una camilla donde se tumbaba el paciente&#8230; es m&aacute;s estable creo.<\/p>\n<p>La jefa pens&oacute; durante unos instantes y tom&oacute; la palabra.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te sirve el escritorio? Es bastante amplio.<\/p>\n<p>Juan asinti&oacute; y sin m&aacute;s demora comenz&oacute; a preparar la medicina.<\/p>\n<p>&#8211; B&aacute;jate los pantalones y t&uacute;mbate boca abajo sobre la mesa.<\/p>\n<p>Eva, con valent&iacute;a, se desabroch&oacute; el cintur&oacute;n y tirando de la tela desnud&oacute; medio culete.<\/p>\n<p>Luego se encaram&oacute; a la mesa tumb&aacute;ndose sobre el est&oacute;mago, su cabeza descansaba sobre los brazos cruzados, la vista fija en la imponente aguja que coronaba la inyecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Preparada.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;. &#8211; dijo la paciente disfrazando su nerviosismo al tiempo que, de manera involuntaria, contra&iacute;a los gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>El empleado observ&oacute; durante un segundo el trasero de su jefa. Eso ten&iacute;a que ser un sue&ntilde;o, pero por si acaso no lo era intentar&iacute;a no pifiarla.<\/p>\n<p>&#8211; Relaja la nalga. &#8211; dijo mientras frotaba la piel con el algod&oacute;n empapado en alcohol.<\/p>\n<p>Eva percibi&oacute; el olor y not&oacute;, casi al mismo tiempo, el picotazo. Luego, mordi&eacute;ndose el labio y tratando de relajar el culo, aguant&oacute; la sorda presi&oacute;n del l&iacute;quido entrando en su cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; Ya est&aacute;. &#8211; dijo el chico extrayendo la aguja y frotando con suavidad el lugar de la perforaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ya!, ha sido r&aacute;pido. Se te da bien pinchar.<\/p>\n<p>&#8211; Es tambi&eacute;n m&eacute;rito de la paciente.<\/p>\n<p>&#8211; Muchas gracias, me has salvado la vida. &#8211; a&ntilde;adi&oacute; Eva mientras, ya de pie, terminaba de abrocharse el cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>Juan se qued&oacute; pensativo. Ayudar a su jefa le daba puntos, pero ella todav&iacute;a no sab&iacute;a nada. Pens&oacute; que le hab&iacute;a llamado para eso. Con un poco de suerte quiz&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>************<\/p>\n<p>La reuni&oacute;n con Marcus fue mejor de lo esperado. Solo peligraba un puesto de trabajo.<\/p>\n<p>Luego lleg&oacute; el email, buenas noticias, un nuevo cliente.<\/p>\n<p>Eva sonri&oacute;, estaba contenta.<\/p>\n<p>Pero la alegr&iacute;a es ef&iacute;mera.<\/p>\n<p>El tel&eacute;fono son&oacute;, la conversaci&oacute;n fue de todo menos cordial. Al menos hab&iacute;a conseguido una reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>De repente se sent&iacute;a cansada, hasta le molestaba la nalga del pinchazo.<\/p>\n<p>Sali&oacute; de la oficina y llam&oacute; a Vicky, una chica de tez p&aacute;lida y cabello rubio que llevaba falda. Tambi&eacute;n llam&oacute;, otra vez, a Juan.<\/p>\n<p>********************<\/p>\n<p>&#8211; Me ha llamado Cristina, quiere cancelar el contrato. &#8211; comenz&oacute; yendo directa al grano.<\/p>\n<p>Luego, mirando por turnos a Vicky y a Juan lanz&oacute; la pregunta sin disimular un tono de irritaci&oacute;n en la voz.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; no me hab&eacute;is dicho nada?<\/p>\n<p>Vicky contest&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No quer&iacute;amos preocuparte, no pensamos que fuese importante.<\/p>\n<p>&#8211; Es un capricho de Cristina, una excusa para&#8230; &#8211; a&ntilde;adi&oacute; Juan.<\/p>\n<p>Eva le cort&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Es la cliente y nos toca tragar. Viene esta tarde.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; vas a hacer?<\/p>\n<p>&#8211; Todo lo posible.<\/p>\n<p>********<\/p>\n<p>Cristina se reuni&oacute; con Eva en privado.<\/p>\n<p>Luego, a petici&oacute;n de la primera, entraron los empleados.<\/p>\n<p>Eva tom&oacute; la palabra.<\/p>\n<p>&#8211; Cristina est&aacute; dispuesta a reconsiderar su posici&oacute;n. Entiende que un fallo lo puede tener cualquiera. Sin embargo&#8230; exige un castigo ejemplar.<\/p>\n<p>Vicky puso cara de alarma y su compa&ntilde;ero pens&oacute; en el despido.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Nos vas a despedir?<\/p>\n<p>La clienta tom&oacute; la palabra.<\/p>\n<p>&#8211; No, he pensado en un castigo f&iacute;sico. Vuestra jefa se ha ofrecido a recibir el castigo como m&aacute;xima responsable. Pero no lo veo justo&#8230; todo depende de vosotros.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; clase de castigo? &#8211; pregunt&oacute; Juan con perplejidad.<\/p>\n<p>&#8211; Unos azotes en el culo. &#8211; respondi&oacute; Cristina.<\/p>\n<p>La incredulidad se reflej&oacute; en el rostro de Vicky y Juan not&oacute; como el calor sub&iacute;a por sus mejillas.<\/p>\n<p>&#8211; No est&aacute;is obligados a hacer esto. &#8211; dijo Eva.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y&#8230; y si no lo hacemos?<\/p>\n<p>&#8211; Tal y como comenta vuestra jefa, esto es voluntario. Una alternativa que ofrezco. Si no quer&eacute;is pues nada, cancelo el contrato tal y como ten&iacute;a pensado y busco otra empresa. &#8211; respondi&oacute; con tranquilidad Cristina.<\/p>\n<p>Vicky y Juan se miraron.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, acepto. &#8211; dijo Vicky.<\/p>\n<p>Juan not&oacute; la presi&oacute;n del momento. Todo depend&iacute;a de &eacute;l. Sent&iacute;a mucha verg&uuml;enza, la idea de que esa mujer le calentase el trasero delante de su compa&ntilde;era y su jefa&#8230; pero no hab&iacute;a otro remedio, no solo por &eacute;l, sino por ella, por Eva y por todos.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien.<\/p>\n<p>El resto sucedi&oacute; muy r&aacute;pido, sin tiempo para pensar.<\/p>\n<p>Cristina se hizo con una regla de madera y se sent&oacute; en una silla.<\/p>\n<p>Siguiendo &oacute;rdenes, Juan se baj&oacute; los pantalones y los calzoncillos hasta la altura de los tobillos cubriendo, instintivamente, su pene con las manos.<\/p>\n<p>Las tres mujeres echaron un vistazo al culo del var&oacute;n, dos nalgas firmes, una raja larga y glotona y bastante vello.<\/p>\n<p>&#8211; Bonito culete. &#8211; coment&oacute; Cristina para mortificarlo.<\/p>\n<p>&#8211; No seas t&iacute;mido, las manos a los lados, eso es, ens&eacute;&ntilde;anos lo que cuelga entre las piernas.<\/p>\n<p>Juan obedeci&oacute;.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, siguiendo instrucciones, se tumb&oacute; sobre el regazo de la clienta.<\/p>\n<p>Un par de caricias y enseguida las nalgadas. Primero con la mano, para calentar la zona, luego con la regla.<\/p>\n<p>El correctivo se prolong&oacute; por espacio de unos diez minutos entre tandas de azotes y humillantes comentarios.<\/p>\n<p>Terminado el castigo, Juan se incorpor&oacute;. Para su verg&uuml;enza el miembro hab&iacute;a crecido fruto del calor.<\/p>\n<p>&#8211; Ciertamente el pompis es una zona er&oacute;gena. &#8211; coment&oacute; Cristina.<\/p>\n<p>Luego, se volvi&oacute; hacia Vicky.<\/p>\n<p>&#8211; Tu turno princesa.<\/p>\n<p>La chica, mec&aacute;nicamente, se quit&oacute; la falda y se baj&oacute; las bragas de un tir&oacute;n dejando a la vista un culito p&aacute;lido realmente hermoso.<\/p>\n<p>&#8211; Ven aqu&iacute; y t&uacute;mbate sobre mis piernas, eso es. Empezamos vale&#8230;<\/p>\n<p>Sin esperar respuesta golpe&oacute; con fuerza con la mano abierta el trasero, dejando marcada la silueta de los cinco dedos. Luego, para verg&uuml;enza de la azotada, introdujo un dedo en la vagina que, a pesar de la tensi&oacute;n, estaba h&uacute;meda.<\/p>\n<p>&#8211; Ya estas mojadita&#8230; &iquest;te gusta esto de los azotes eh, pillina?<\/p>\n<p>&#8211; Yo&#8230; &#8211; balbuce&oacute; la aludida.<\/p>\n<p>Cristina lanz&oacute; una carcajada y se centr&oacute; en la tarea entre manos.<\/p>\n<p>A base de reglazos los gl&uacute;teos iban cogiendo color.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, esto ha sido todo. Lo prometido es deuda y seguiremos colaborando, pero sin errores &iquest;vale?<\/p>\n<p>Los tres trabajadores asintieron, prometieron y dieron las gracias a su cliente.<\/p>\n<p>Cuando Cristina se fue. Eva agradeci&oacute; a los empleados el compromiso.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias a ti. &#8211; dijo Juan.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias Eva. &#8211; dijo Vicky frot&aacute;ndose las nalgas.<\/p>\n<p>Eva, al borde de las l&aacute;grimas, asinti&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando todos se fueron, sola en su despacho, repas&oacute; los acontecimientos de aquel d&iacute;a. La inyecci&oacute;n, la conversaci&oacute;n con Marcus, la propuesta y los azotes. Pod&iacute;a haber sido ella la que hubiese estado all&iacute;, con el culo al aire, en privado, con Cristina. El pensamiento torn&oacute; en algo m&aacute;s, de alguna manera aquello la excitaba. Se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y meti&oacute; la mano bajo las bragas. Sus dedos comenzaron a jugar con los pelos del co&ntilde;o. Pronto sinti&oacute; placer, mucho placer.<\/p>\n<p>El orgasmo no tard&oacute; mucho en llegar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 La situaci&oacute;n era delicada para los siete empleados, incluyendo a la jefa, que ten&iacute;a la sucursal de la empresa en Valencia. Se intu&iacute;a que habr&iacute;a despidos en las pr&oacute;ximas semanas y la situaci&oacute;n del mercado laboral no invitaba al optimismo para aquellos que perdieran su empleo. 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