{"id":34019,"date":"2022-03-07T23:00:00","date_gmt":"2022-03-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-07T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-07T23:00:00","slug":"en-la-zona-de-confort","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-la-zona-de-confort\/","title":{"rendered":"En la zona de confort"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34019\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Domingo.<\/p>\n<p>Teresa mir&oacute; por la ventana sumida en sus reflexiones, mientras se colocaba el bikini, eso, sin dejar de reparar en el entusiasmo que reinaba en la piscina. Su marido lanzaba a sus dos hijos al agua como si de pelotas se tratase entre risas, alborozos y chapoteos. Tambi&eacute;n lo hac&iacute;a con los de su amiga Natalia, mientras &eacute;sta contemplaba dichosa, e incluso se un&iacute;a a la infantilidad del juego.<\/p>\n<p>No le apetec&iacute;a ba&ntilde;arse, ni tampoco participar del j&uacute;bilo de la pueril diversi&oacute;n que estaba teniendo lugar en la piscina, en cualquier caso, tampoco deseaba ser una mala anfitriona. Le extra&ntilde;&oacute; que Oscar no estuviese con ellos y se pregunt&oacute; d&oacute;nde andar&iacute;a. No tuvo que pregunt&aacute;rselo dos veces. Inmediatamente not&oacute; su respiraci&oacute;n en la oreja declar&aacute;ndole que la deseaba. Teresa dio un respingo e intent&oacute; darse la vuelta, pero Oscar no la dej&oacute;, apoy&oacute; sus manos en la pared impidi&eacute;ndole zafarse. Not&oacute; su erecci&oacute;n a trav&eacute;s de la tela del bikini presionando en el canal de sus nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s loco. Tu mujer est&aacute; ah&iacute; abajo y mi marido tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Me pones muy cabr&oacute;n Teresa. Quiero follarte. Hace d&iacute;as que no lo hacemos.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no podemos. &iexcl;D&eacute;jame! &mdash;protest&oacute;. Aun as&iacute;, sus quejas cayeron en saco roto.<\/p>\n<p>Oscar desliz&oacute; la braguita, posicion&oacute; el glande a la entrada de su co&ntilde;o y la penetr&oacute; por completo en una acometida que le hizo abrir la boca y exhalar un gemido de placer. Con ello, su vista desenfoc&oacute; por un momento a sus seres queridos, sumi&eacute;ndola en una neblina que se adue&ntilde;&oacute; de su ser.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Para! &iexcl;No sigas! &mdash;le pidi&oacute; intentando recobrar la cordura, o al menos, pretendiendo administrar un poco de sensatez a la carencia de ella que su amante demostraba. Por su parte, no pareci&oacute; entender bien el mensaje y sus movimientos se aceleraron, por lo que la contundencia de los embates la obligaron a apoyar las manos contra la pared, a fin de apalancarse.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Detente! Nos van a pillar, &mdash;le suplic&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; mueves el culo si quieres que pare? &mdash;dijo &eacute;l con socarroner&iacute;a y con el deseo a flor de piel. &mdash;Te deseo Teresa. Con ese bikini &iquest;c&oacute;mo no voy a querer follarte delante de tu marido? Est&aacute;s buen&iacute;sima &mdash;le expresaba una y otra vez sin dejar de percutir en sus adentros, en tanto que el placer se adue&ntilde;&oacute; de su sexo y se dej&oacute; llevar por &eacute;l, tanteando un orgasmo que sab&iacute;a que llegar&iacute;a en breve si continuaba embistiendo de aquel modo. Tampoco hab&iacute;a que esperar mucho una vez que se dejara llevar y diera rienda suelta a las sensaciones.<\/p>\n<p>Un dedo incursion&oacute; dentro de la braguita y liber&oacute; el peque&ntilde;o bot&oacute;n de su capucha presion&aacute;ndolo mientras dibujaba movimientos en espiral, de tal modo que una corriente el&eacute;ctrica en forma de r&aacute;faga creci&oacute; desde su columna para trasladarse despu&eacute;s a su sexo y materializ&aacute;ndose en forma de cl&iacute;max. El cristal de la ventana se llen&oacute; de vaho con su cercana respiraci&oacute;n. Teresa contuvo sus gemidos y reprimi&oacute; sus ganas de gritar de gusto. Las piernas espasm&oacute;dicas se le aflojaron e inmediatamente not&oacute; un potente chorro de esperma caliente golpeando en las paredes de su &uacute;tero. Oscar sigui&oacute; arremetiendo hasta vaciar por completo la rec&aacute;mara, despu&eacute;s sac&oacute; el miembro y se recoloc&oacute; los shorts. Teresa lo mir&oacute; circunspecta. No ten&iacute;a muy claro si aprobar o reprocharle su actitud por ser tan osado. De un modo u otro podr&iacute;a haberse negado y no lo hizo porque estaba claro que el deseo y la pasi&oacute;n eran compartidos, no obstante, el morbo de las situaciones l&iacute;mite que a &eacute;l le gustaban entraban en conflicto con lo met&oacute;dica y cuidadosa que era ella, y por tanto, era incapaz de mantener el aplomo y la impasibilidad de la que &eacute;l hac&iacute;a gala, m&aacute;xime, despu&eacute;s de haberse follado al mejor amigo de su marido y esposo de su mejor amiga.<\/p>\n<p>Se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o para limpiarse sus genitales. A continuaci&oacute;n se coloc&oacute; el bikini de nuevo y baj&oacute; unos minutos despu&eacute;s que Oscar, quien ya se hab&iacute;a incorporado a los juegos como si no hubiese pasado nada, mud&aacute;ndose sin m&aacute;s a un escenario completamente antag&oacute;nico. Su marido la anim&oacute; a meterse en el agua y accedi&oacute; de mala gana. La mirada apocada de ella se cruz&oacute; con la mirada imp&uacute;dica de Oscar, despu&eacute;s &eacute;ste le dio un beso a Natalia como buen esposo. Teresa no pudo hacerlo.<\/p>\n<p>Martes.<\/p>\n<p>Los martes Teresa libraba en la peluquer&iacute;a y aprovechaban esa tarde para alquilar una habitaci&oacute;n en un motel de carretera a 40 kil&oacute;metros de su ciudad. Oscar condujo varios kil&oacute;metros y esper&oacute; a incorporarse a la autov&iacute;a para sacarse un miembro que ya le estaba plantando cara y ofrec&eacute;rselo de aperitivo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te apetece ir haciendo boca? &mdash;le dijo mostr&aacute;ndoselo con total impudicia.<\/p>\n<p>Teresa lo mir&oacute; con complicidad, sonri&oacute;, se relami&oacute;, se acerc&oacute;, aferr&oacute; la polla de la base y la apret&oacute; con fuerza, despu&eacute;s desliz&oacute; la mano lentamente por el garrote iniciando una masturbaci&oacute;n lenta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mira la carretera! &mdash;le exhort&oacute; sin dejar de masturbarle.<\/p>\n<p>Las pulsaciones de Oscar se aceleraron y tuvo que aplicar, sino los cinco sentidos, al menos tres de ellos a la conducci&oacute;n. Sus miradas de connivencia se cruzaron reiteradas veces. Teresa se desabroch&oacute; el cintur&oacute;n de seguridad para tener movilidad, baj&oacute; la cabeza y sus fosas nasales se embriagaron del aroma. Aspir&oacute; profundamente y se emborrach&oacute; de sus feromonas. La raja se le abri&oacute; como los p&eacute;talos de una flor al recibir los primeros rayos de luz de la ma&ntilde;ana. Su lengua acarici&oacute; la cabeza morada y golpe&oacute; con ella la superficie del glande, alternando el golpeteo con cari&ntilde;osos besos, despu&eacute;s abri&oacute; la boca, sus labios abrazaron el tronco y lo engull&oacute; hasta que la punta salud&oacute; a la campanilla provoc&aacute;ndole una arcada. Con ello, su cabeza empez&oacute; a bascular iniciando una sonora felaci&oacute;n en la que su maestr&iacute;a y el morbo impl&iacute;cito llevaron a Oscar a eyacular en su boca. Teresa aguant&oacute; estoicamente las descargas, con lo que, primero sabore&oacute; la sustancia para luego tragarse el espeso l&iacute;quido, y finalmente se relami&oacute; los labios mostr&aacute;ndoselo a &eacute;l con lascivia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder Teresa! &iexcl;Qu&eacute; gustazo! &mdash;exclam&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te ha gustado?<\/p>\n<p>&mdash;Eres &uacute;nica.<\/p>\n<p>&mdash;Me debes una.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a follarte como te mereces.<\/p>\n<p>&mdash;Te tomo la palabra.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a hacer m&aacute;s que eso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah s&iacute;? &iquest;Qu&eacute; vas a hacer? &mdash;pregunt&oacute; un tanto traviesa.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a pedir el divorcio.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s como una puta cabra, &mdash;rio.<\/p>\n<p>&mdash;Hablo en serio. He estado pens&aacute;ndolo mucho, &mdash;le dijo mir&aacute;ndola a los ojos y sin soltar el volante.<\/p>\n<p>&mdash;No digas gilipolleces, &mdash;articul&oacute; en un cambio de su semblante.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy hablando en serio.<\/p>\n<p>&mdash;No me jodas Oscar.<\/p>\n<p>&mdash;No nos van bien las cosas a Natalia y a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que no os van bien? Hace dos d&iacute;as, en el chalet todo os iba viento en popa. No vi que os fuese mal.<\/p>\n<p>&mdash;No es oro todo lo que reluce.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; no me metas en vuestra vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah no? &iquest;A ti te parece que no est&aacute;s lo suficientemente metida?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Espera, espera! &iexcl;Para el coche! &mdash;le orden&oacute;. &mdash;&iquest;De qu&eacute; co&ntilde;o est&aacute;s hablando?<\/p>\n<p>&mdash;Llevo d&iacute;as pens&aacute;ndolo. Ya lo he decidido.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no quiero tener nada que ver con esto. Natalia es mi amiga.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahora es tu amiga? &iquest;Y cu&aacute;ndo me la est&aacute;s mamando qu&eacute; es?<\/p>\n<p>&mdash;Pero, ser&aacute;s cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a separarme, contigo a mi lado, o sin ti. Yo prefiero que est&eacute;s a mi lado.<\/p>\n<p>&mdash;No era esto lo que ten&iacute;a que pasar, &mdash;dijo enfurecida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; esperabas que pasara? Estas cosas suceden, y yo lo acepto. Quiz&aacute;s deber&iacute;as empezar a plante&aacute;rtelo t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Yo? Yo estoy bien con mi marido. No tengo por qu&eacute; separarme, ni quiero tampoco.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; es lo que quieres, que sigamos follando en un motelucho de mierda?<\/p>\n<p>&mdash;Desde luego que dejes a Natalia no es lo que quiero.<\/p>\n<p>&mdash;Lo tengo decidido.<\/p>\n<p>&mdash;Ll&eacute;vame a casa, &mdash;le exigi&oacute; en un arrebato.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No vamos a follar?<\/p>\n<p>&mdash;Si quieres follar, hazte una paja. &iexcl;Da la vuelta!&mdash;le orden&oacute; sin darle opci&oacute;n a r&eacute;plica.<\/p>\n<p>Viernes.<\/p>\n<p>Durante dos d&iacute;as su cabeza fue un hervidero de pensamientos y dudas para terminar en un vertedero de desechos. No deseaba que Oscar cortara con Natalia, pero mucho menos, que se descubriera el pastel. Su planteamiento no le hab&iacute;a gustado en absoluto, y evidentemente, no estaba por la labor de dejar a su esposo. Lo suyo con Oscar eran calentones y morbo. Disfrutar de ello sabiendo que m&aacute;s pronto que tarde se terminar&iacute;a, en cambio, las reflexiones de &eacute;l avanzaban por otros derroteros, algo que la pill&oacute; totalmente fuera de juego.<\/p>\n<p>Eran las tres de la tarde, se estaba preparando la comida cuando la llam&oacute;. Estaba sola en casa. Los ni&ntilde;os com&iacute;an en el colegio y su marido estaba en el trabajo. Se debati&oacute; entre cogerlo o no, pero, ante la insistencia opt&oacute; por lo primero.<\/p>\n<p>&mdash;Dime, &mdash;contest&oacute; en tono adusto.<\/p>\n<p>&mdash;Ya est&aacute; hecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?&mdash;pregunt&oacute; indignada.<\/p>\n<p>&mdash;Hemos roto, &mdash;sentenci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No me jodas Oscar. Pensaba que recapacitar&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o has hecho?<\/p>\n<p>&mdash;Lo que tendr&iacute;as que hacer t&uacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no voy a hacer tal cosa. Yo estoy bien.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; lo que no quieres es desanudar tu zona de confort. La he dejado por ti. Ahora es tu turno. Cuando est&eacute;s preparada espero que des el paso. Yo te estar&eacute; esperando.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no quer&iacute;a esto, &mdash;grit&oacute;. &mdash;Yo no te ped&iacute; que lo hicieras, &mdash;volvi&oacute; a gritar encolerizada, aun cuando &eacute;l ya hab&iacute;a colgado.<\/p>\n<p>A las pocas horas llamaron desde abajo. Teresa vio por el video portero que era Natalia y le dio un vuelco el coraz&oacute;n. Volvi&oacute; a dudar. No le apetec&iacute;a hablar con ella, o quiz&aacute;s lo que no quer&iacute;a era dar la cara. Pens&oacute; por un momento hacer como que no estaba en casa y escurrir el bulto, pero no lo hizo sabiendo que tarde o temprano tendr&iacute;a que hablar con ella del asunto, en cualquier caso, confi&oacute; en que &eacute;l no la hubiese mencionado.<\/p>\n<p>Cuando Natalia subi&oacute;, Teresa la esperaba en la puerta con la incertidumbre de no saber qu&eacute; esperar de ella. S&oacute;lo confiaba en que no supiera nada de su canallesco proceder. Su amiga sali&oacute; del ascensor compungida y se le acerc&oacute; para darle un abrazo y saludarla entre sollozos. Tras esa primera reacci&oacute;n cordial, supuso que no sab&iacute;a nada, de lo contrario no habr&iacute;a sido tan afable, por lo que la hizo pasar al sal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ocurre Natalia? &mdash;pregunt&oacute;. &mdash;&iexcl;Espera! Voy a preparar un caf&eacute; y me lo cuentas, &mdash;dijo con un cinismo impropio de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, &mdash;asinti&oacute; Natalia.<\/p>\n<p>Teresa prepar&oacute; dos caf&eacute;s en la Dolce Gusto y le ofreci&oacute; el suyo a su afligida amiga. Se sent&oacute; junto a ella en el sof&aacute; a la espera de que soltara prenda.<\/p>\n<p>&mdash;Oscar se ha largado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que se ha largado? &mdash;se interes&oacute; interpretando su escena teatral en la que se abstuvo de hacer comentarios que pudiesen inculparla.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, se ha ido, no s&eacute; si tiene otra o qu&eacute;. No me ha dicho que s&iacute;, pero tampoco me ha dicho que no, y eso me hace pensar que algo hay.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; ha pasado? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. Todo iba bien. Hemos tenido nuestras diferencias &uacute;ltimamente, como todo el mundo. Ahora dice que necesita un tiempo para pensar, pero &iquest;pensar en qu&eacute;? &iquest;Crees que esto es normal?<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;, Natalia. No puedo opinar. Si es lo que quiere, d&eacute;jalo un tiempo. Seguro que se le pasar&aacute;. Vive tu vida mientras tanto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mi vida? &mdash;pregunt&oacute; sin saber como enfocar esa nueva vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa con los ni&ntilde;os?<\/p>\n<p>&mdash;Dice que vendr&aacute; los fines de semana a verlos, pero le importa todo una mierda, &mdash;dijo gimoteando.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, &mdash;se disculp&oacute; casi con total sinceridad, pues en esos momentos s&oacute;lo sent&iacute;a l&aacute;stima por ella, dado que, al ver el estado decadente de su amiga se compadeci&oacute; de ella, aunque tambi&eacute;n sinti&oacute; el peso de la culpa. Sin pretenderlo hab&iacute;a sido la art&iacute;fice de su lamentable situaci&oacute;n, pensando que aquel juego de placer iba a salirle gratis hasta que ella decidiera ponerle fin y seguir con su met&oacute;dica vida. Ahora era consciente de que le hab&iacute;a arruinado la vida a su amiga, quiz&aacute;s tambi&eacute;n a Oscar, y no quiso pensar que posiblemente tambi&eacute;n a su esposo y a sus hijos, y eso constitu&iacute;a una gran vileza por su parte, y por tanto, empezaba a reconcomerle.<\/p>\n<p>&mdash;Todo parec&iacute;a ir bien y de repente, esto. No puedo entenderlo, &mdash;continu&oacute; entre sollozos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces no sabes si hay otra mujer? &mdash;pregunt&oacute; haci&eacute;ndose la ignorante, pues esa era la pregunta del mill&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. Debe haberla, de lo contrario, no entiendo su conducta.<\/p>\n<p>Teresa hubiese querido ayudar de alg&uacute;n modo a su amiga, pero no quer&iacute;a delatarse.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer, Natalia?<\/p>\n<p>&mdash;Nada, &mdash;dijo abatida. &mdash;S&oacute;lo te agradezco que est&eacute;s aqu&iacute;. No sabes lo humillante que es para m&iacute; todo esto.<\/p>\n<p>&mdash;Para algo est&aacute;n las amigas, &mdash;respondi&oacute; con una desfachatez que no ten&iacute;a parang&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Menos mal que te tengo. Eres una buena amiga. Tengo que irme, &mdash;dijo por &uacute;ltimo. Le dio un beso y abandon&oacute; su casa agradeciendo tenerla como amiga, si bien, Teresa pens&oacute; que, teniendo amigas como ella, &iquest;qui&eacute;n necesitaba enemigos?<\/p>\n<p>&mdash;He hablado con Oscar, &mdash;dijo Santi cuando entr&oacute; en casa y a Teresa le dio un vuelco el coraz&oacute;n. Sus ojos se abrieron como platos sin poder articular palabra. &mdash;Se han separado, &mdash;dijo tras hacer una pausa.<\/p>\n<p>Teresa enmudeci&oacute;. No sab&iacute;a qu&eacute; decir, ni c&oacute;mo gestionar la situaci&oacute;n. Se le hab&iacute;an abierto muchos flancos a la vez en muy poco tiempo. Desconoc&iacute;a tambi&eacute;n lo que le hab&iacute;a contado Oscar ni cu&aacute;les eran las l&iacute;neas rojas que no deb&iacute;a franquear.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No has hablado con Natalia? &mdash;pregunt&oacute; Santi.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;respondi&oacute; tomando conciencia de que la situaci&oacute;n la estaba desbordando. Dijera lo que dijera estaba en una encrucijada, la de seguir interpretando su papel de actriz o tener la gallard&iacute;a de decir la verdad, algo que no le apetec&iacute;a en absoluto despu&eacute;s de haberse aferrado a su zona de confort durante tanto tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te ha dicho Oscar? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;Hemos hablado por tel&eacute;fono. No me ha dicho gran cosa. S&oacute;lo que se han separado. Ha dicho que ya me lo explicar&aacute; con m&aacute;s detalle en persona, &mdash;coment&oacute;, mientras el coraz&oacute;n de Teresa pretend&iacute;a sal&iacute;rsele del pecho. &mdash;&iquest;Qu&eacute; te ha dicho Natalia? &mdash;le pregunt&oacute; Santi.<\/p>\n<p>&mdash;Tampoco sabe gran cosa. S&oacute;lo que necesita tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;El otro d&iacute;a todo parec&iacute;a normal. &iquest;Notaste t&uacute; algo fuera de lo normal?<\/p>\n<p>Teresa s&iacute; que sab&iacute;a lo que not&oacute; y c&oacute;mo lo not&oacute;, pero su cabeza deambulaba por otros derroteros. Ella tampoco era sabedora de que los planes que deambulaban por la cabeza de Oscar en esos momentos iban m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>S&aacute;bado.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado por la tarde Oscar visit&oacute; a sus hijos como hab&iacute;a prometido y despu&eacute;s de jugar con ellos, Natalia los mand&oacute; a la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que hablemos, &mdash;le pidi&oacute; en modo imperativo.<\/p>\n<p>&mdash;Ya est&aacute; todo hablado Natalia. He tomado una decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien que la tomes, y si es lo que quieres no puedo hacer nada para imped&iacute;rtelo, pero merezco una explicaci&oacute;n, &iquest;no crees?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No puedes entender que ya no sienta nada?<\/p>\n<p>&mdash;No, &mdash;dijo con rotundidad y levantando un poco el tono de la voz. &mdash;Eso no ocurre de la noche a la ma&ntilde;ana. Eso se va viendo venir poco a poco, y dos discusiones sin importancia que hemos tenido en los &uacute;ltimos d&iacute;as no son un motivo para este dictamen.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Prefieres que te diga que ya no te quiero?<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que tengo que hacerme a la idea de que es as&iacute;, lo cual me demuestra que eres un c&iacute;nico hijo de puta. Delante de nuestros amigos les haces ver que me quieres con tus muestras de afecto. &iquest;Qu&eacute; pretendes demostrar pues? &Uacute;ltimamente no me has buscado mucho, y eso me da que pensar. T&uacute; no eres as&iacute;, o mucho has cambiado. Puedo aceptarlo todo, lo que no acepto es que me vengas con embustes.<\/p>\n<p>&mdash;Eres muy perspicaz Natalia. Siempre lo has sido. Tienes raz&oacute;n, hay otra mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Es lo que imaginaba.<\/p>\n<p>&mdash;He intentado hacerte el menor da&ntilde;o posible y pensaba que era el modo apropiado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;La conozco?<\/p>\n<p>&mdash;No hace falta saber tanto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y no crees que lo sabr&eacute; tarde o temprano?<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues dime qui&eacute;n es.<\/p>\n<p>Domingo.<\/p>\n<p>Santi se hab&iacute;a llevado a los ni&ntilde;os a ver el partido de f&uacute;tbol. Teresa se visti&oacute; con su ch&aacute;ndal nuevo, se calz&oacute; sus Nike, se mir&oacute; al espejo y se gust&oacute; pensando que todo estaba en su sitio y en su justa medida. Se dispon&iacute;a a correr sus cinco kil&oacute;metros de todos los domingos cuando llamaron desde abajo. Pens&oacute; que algo se les habr&iacute;a olvidado y habr&iacute;an vuelto a recogerlo.<\/p>\n<p>Al descolgar el telefonillo vio en el video portero que era Natalia y se le hizo un nudo en el est&oacute;mago. No le apetec&iacute;a interpretar de nuevo el papel de amiga leal y sincera. Su idea era mantenerse al margen de su separaci&oacute;n mientras durara el temporal para que no le salpicara tambi&eacute;n a ella.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s abri&oacute; la puerta supo que ya estaba al corriente de todo, en vista de que la cara mostraba el reflejo del alma. Teresa no dijo nada. Ambas mujeres se miraron, se saludaron de manera fr&iacute;a y distante, y Teresa la invit&oacute; a pasar ofreci&eacute;ndole un caf&eacute; que Natalia rechaz&oacute;.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n era violenta y la tensi&oacute;n se cortaba en el aire. Ninguna de las dos parec&iacute;a querer hablar hasta que Natalia rompi&oacute; el hielo.<\/p>\n<p>&mdash;No he venido a juzgarte, ni a reprocharte nada, aunque supongo que ser&aacute; inevitable que lo haga. Al final ser&aacute; el karma quien se encargue de todo eso, es la ley del toma y daca. El que seas una zorra roba maridos ya es grave de por s&iacute;, pero el hecho de que act&uacute;es con ese cinismo ya clama al cielo, y es lo que m&aacute;s me ha dolido. &iquest;C&oacute;mo tienes la desfachatez de ofrecerme tu caridad despu&eacute;s de todo? Eso s&oacute;lo puede hacerlo alguien tan despreciable que para purgar su comportamiento canallesco ofrece su compasi&oacute;n despu&eacute;s de haber arruinado la vida de su amiga, en vez de dar la cara y asumir que lo que hiciste es lo m&aacute;s rastrero que pueda alguien imaginar, m&aacute;xime, cuando se supon&iacute;a que &eacute;ramos amigas. S&oacute;lo dime una cosa, &iquest;por qu&eacute; lo hiciste? &mdash;dijo haciendo una breve pausa. &mdash; Bueno, no importa. Como he dicho, al final es el karma el que se encarga de poner las cosas en su lugar. El que a hierro mata, a hierro muere.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Natalia. Tienes toda la raz&oacute;n del mundo. No puedo justificarme y no lo voy a hacer. No puedo volver atr&aacute;s, tampoco enmendar el da&ntilde;o que te he causado. S&eacute; que eso no es un consuelo para ti. S&oacute;lo puedo pedirte perd&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero tus disculpas Teresa. A&uacute;n me queda algo de dignidad. Podr&iacute;a perdonarte si os hubierais enamorado el uno del otro y me lo hubieras dicho, pero no es as&iacute;. Oscar te quiere, &iquest;pero t&uacute; le quieres o s&oacute;lo quieres foll&aacute;rtelo? &Eacute;l es muy buen amante, eso ya lo sabes. Me decanto por lo segundo.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que no merezco tu indulgencia. No puedo decirte m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes que decir nada. S&oacute;lo disfruta de la vida que t&uacute; te has buscado. Adi&oacute;s Teresa.<\/p>\n<p>Teresa se sent&oacute; abatida en el sof&aacute; sabiendo que Natalia ten&iacute;a raz&oacute;n y motivos m&aacute;s que suficientes para sentirse as&iacute;, y como dijo, nada de lo que dijera pod&iacute;a justificar sus actos.<\/p>\n<p>Mir&oacute; su ch&aacute;ndal nuevo, se incorpor&oacute; en el sof&aacute;, apoy&oacute; los codos en las rodillas, agach&oacute; la cabeza, pos&oacute; las manos en la cabeza, fij&oacute; la vista en sus Nike y supo que ese d&iacute;a no iba a correr, sino a saldar su iniquidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Domingo. Teresa mir&oacute; por la ventana sumida en sus reflexiones, mientras se colocaba el bikini, eso, sin dejar de reparar en el entusiasmo que reinaba en la piscina. Su marido lanzaba a sus dos hijos al agua como si de pelotas se tratase entre risas, alborozos y chapoteos. Tambi&eacute;n lo hac&iacute;a con los de su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16852,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34019","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16852"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34019"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34019\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}