{"id":34039,"date":"2022-03-09T23:00:00","date_gmt":"2022-03-09T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-09T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-09T23:00:00","slug":"el-culo-de-cintia-relato-de-una-obsesion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-culo-de-cintia-relato-de-una-obsesion\/","title":{"rendered":"El culo de Cintia. Relato de una obsesi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34039\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Cintia. Tengo cerca de treinta a&ntilde;os, complexi&oacute;n atl&eacute;tica y delgada, mediana estatura cabello liso y negro como el carb&oacute;n. Para los que se fijan en esos detalles, a&ntilde;adir que poseo unos pechos firmes de buen tama&ntilde;o y un trasero femenino resping&oacute;n, con forma, de esos que acumulan carne en la zona donde empiezan los muslos. La rajita que separa las nalgas es de perfil cerrado y fina, de tal manera que, para acceder a mi sexo o inspeccionar mi ano hace falta separar las nalgas.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo chico con el que sal&iacute;, de 45 a&ntilde;os, atractivo, con barba y espalda ancha, estaba enamorado de mi trasero. Le gustaba tocarlo y sobarlo constantemente. Tambi&eacute;n le gustaba mucho meter su pene en mi vagina por atr&aacute;s y darme azotes mientras me penetraba. Aquello me volv&iacute;a loca y a &eacute;l tambi&eacute;n. El &uacute;nico problema es que estaba obsesionado con el tema. No es que no prestase atenci&oacute;n a mis pechos, con los que, muy de vez en cuando, jugaba. Tambi&eacute;n me daba besos, pero menos de los que me hubiese gustado. No, el problema era su culo-dependencia. Si alguna vez me tocaba preparar la comida, me invitaba a hacerlo con el culo al aire. Por las ma&ntilde;anas, mientras me lavaba los dientes, &eacute;l se acercaba, me bajaba las bragas y plantaba un beso en mi trasero. Incluso, en varias ocasiones, cuando me despertaba, notaba como su mano estaba acarici&aacute;ndome el pompis.<\/p>\n<p>Aquello me molestaba un poco, pero bueno, era en casa, en privado. El problema de verdad se inici&oacute; cuando la obsesi&oacute;n cruz&oacute; las paredes del hogar. Un comentario sobre mi retaguardia, mientras cen&aacute;bamos con una pareja de amigos no me gust&oacute; mucho. Pero ese solo fue el principio. Luego vino lo de tocarme el trasero en p&uacute;blico y lo de los chistes verdes, vulgares despu&eacute;s de tomar unas copas de m&aacute;s. Se lo dije esa noche, y pidi&oacute; disculpas y me bes&oacute; y jug&oacute; con mis pezones olvidando, por un d&iacute;a, mi culo. Pero al d&iacute;a siguiente volvi&oacute; a las andadas y entonces no pude contenerme.<\/p>\n<p>El d&iacute;a despu&eacute;s de las disculpas vac&iacute;as, me levant&eacute; pronto de la cama y camin&eacute; en ropa interior, con cierta urgencia, hacia el cuarto de ba&ntilde;o. Una vez dentro me gir&eacute; para cerrar y le vi all&iacute;, sonriendo de forma est&uacute;pida.<\/p>\n<p>&#8211; Me dejas que te salude. &#8211; dijo.<\/p>\n<p>Yo le di la espalda enojada por dentro y &eacute;l, como tantas otras veces, me baj&oacute; las bragas y se puso de cuclillas para besarme las nalgas.<\/p>\n<p>Entonces sucedi&oacute;, en lugar de apretar el esf&iacute;nter y evitarlo, como hab&iacute;a hecho tantas veces, decid&iacute; vengarme y poner realismo a la situaci&oacute;n. Venciendo mi verg&uuml;enza, deje escapar un largo, sonoro y &quot;perfumado&quot; pedo en sus mismas narices. Con mi cara encendida, me volv&iacute; para ver su reacci&oacute;n. Por un momento pens&eacute; que quiz&aacute;s fuese uno de esos t&iacute;os a los que les gusta oler ventosidades, pero no. Mi chico se qued&oacute; parado, arrug&oacute; la nariz y dibuj&oacute; una mueca de desagrado. Yo trat&eacute; de tomarme el tema a broma y luego, viendo que le hab&iacute;a ofendido, intent&eacute; disculparme por el &quot;accidente&quot;, pero el volvi&oacute; a la cama, se sent&oacute; y permaneci&oacute; en silencio un par de minutos. Luego, mir&aacute;ndome, ante mi incredulidad, dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Creo que lo nuestro no funciona. No puedo estar con una mujer tan guarra.<\/p>\n<p>Y ese fue el fin de la historia. Confieso que pase algunos d&iacute;as pensando en ello, culp&aacute;ndome de no s&eacute; muy bien el qu&eacute;. Pero enseguida comprend&iacute; que aquel tipo no estaba muy bien, que su trastorno era demasiado ego&iacute;sta. Nunca lo comparti&oacute; conmigo, si lo hubiese hecho, a lo mejor hubi&eacute;ramos podido llegar a alg&uacute;n punto intermedio de entendimiento.<\/p>\n<p>Ahora hay un chico de cuarenta por el que me siento atra&iacute;da. Parece algo callado y puede que tenga man&iacute;as, igual que las tengo yo, pero solo hay una forma de saberlo. Despu&eacute;s de todo, respetando todas las opiniones, esto de la masturbaci&oacute;n, aunque tiene su punto, es, a veces, un poco aburrido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me llamo Cintia. Tengo cerca de treinta a&ntilde;os, complexi&oacute;n atl&eacute;tica y delgada, mediana estatura cabello liso y negro como el carb&oacute;n. Para los que se fijan en esos detalles, a&ntilde;adir que poseo unos pechos firmes de buen tama&ntilde;o y un trasero femenino resping&oacute;n, con forma, de esos que acumulan carne en la zona donde empiezan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19928,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34039","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19928"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34039"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34039\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}