{"id":34040,"date":"2022-03-10T10:43:14","date_gmt":"2022-03-10T10:43:14","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-10T10:43:14","modified_gmt":"2022-03-10T10:43:14","slug":"honestidad-vs-codicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/honestidad-vs-codicia\/","title":{"rendered":"Honestidad vs. codicia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34040\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iquest;Cree que todo en la vida puede comprarse con dinero? &mdash;le pregunt&oacute; el alcalde.&nbsp;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Usted no lo cree?<\/p>\n<p>&mdash;Me temo que no, &mdash;le rebati&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo afirma con mucha rotundidad.<\/p>\n<p>&mdash;Yo me debo a mi mandato y a nuestros electores. Les prometimos que esos terrenos nunca iban a urbanizarse y no vamos a quebrantar esa promesa. Eso ser&iacute;a prostituir estas tierras, sin mencionar el hecho de menoscabar la confianza que nuestros votantes depositaron en nosotros.<\/p>\n<p>&mdash;Usted ser&aacute; un hombre rico despu&eacute;s de esta operaci&oacute;n. Le hablo de una mordida nada despreciable, &mdash;le hizo ver el potentado empresario.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; me servir&iacute;a tanta riqueza si luego no pudiese dormir por la noche?<\/p>\n<p>&mdash;Siempre puede tomarse una pastilla para conciliar el sue&ntilde;o si es ese el problema. Adem&aacute;s, quien duerme no vive, &mdash;asever&oacute; con socarroner&iacute;a. &mdash;&iquest;Por qu&eacute; no deja sus complejos &eacute;ticos a un lado e intenta ser m&aacute;s pragm&aacute;tico?<\/p>\n<p>&mdash;Prefiero una p&eacute;rdida a una ganancia deshonesta. Lo primero trae dolor en el momento, lo segundo, para siempre.<\/p>\n<p>&mdash;No intente filosofar conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hago. S&oacute;lo le digo que la honestidad es la mejor pol&iacute;tica que se puede ofrecer a los ciudadanos.<\/p>\n<p>&mdash;Eso ya no se lleva. Con ese talante no llegar&aacute; usted muy lejos en pol&iacute;tica, se lo aseguro.<\/p>\n<p>&mdash;No pretendo llegar m&aacute;s all&aacute; de las lindes del pueblo.<\/p>\n<p>&mdash;No es un hombre de grandes aspiraciones y por eso no har&aacute; fortuna.<\/p>\n<p>&mdash;Eso demuestra una vez m&aacute;s que detr&aacute;s de cada fortuna hay un delito.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a hacer como que no he o&iacute;do sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Haga lo que quiera. Esos terrenos son de una riqueza medioambiental sin precedentes y no va a ser este gobierno quien la destruya justific&aacute;ndose con mentiras como las de que una urbanizaci&oacute;n en plena naturaleza es la panacea para los pueblos vaciados. Nuestro turismo es rural. La gente que viene aqu&iacute; lo hace por nuestro paisaje, por su biodiversidad y por la paz que aqu&iacute; se respira, pero todo eso se acabar&iacute;a si aceptara su perversa propuesta, aunque a usted le importa poco, ya que todo se reduce al n&uacute;mero de ceros de su cuenta bancaria. &iquest;Qu&eacute; es esto? &mdash;pregunt&oacute; cogiendo el papel que le entregaba el empresario.<\/p>\n<p>&mdash;Es un cheque en blanco. Dej&eacute;monos de charlas. Rell&eacute;nelo usted mismo, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; el magnate intentando decantar el capital sobre la &eacute;tica en la balanza.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento se&ntilde;or Nogueras. Su oferta es tentadora, pero le repito que &eacute;ste gobierno no est&aacute; en venta, &mdash;respondi&oacute; devolvi&eacute;ndole el cheque.<\/p>\n<p>&mdash;Todos tenemos un precio, o una debilidad, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Puede que s&iacute;, pero a m&iacute; me educaron para que no renunciara a mis valores por necesidades temporales. Me met&iacute; en pol&iacute;tica para intentar mejorar las necesidades reales de este pueblo con mi cargo, no para enriquecerme a expensas de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute; usted casado?<\/p>\n<p>&mdash;No lo estoy. &iquest;Eso importa?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno. Podr&iacute;a asegurarles el futuro a su familia.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que eso cambiase mi postura al respecto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no se ha casado? Es usted un hombre joven, apuesto, con estudios y con un cargo relevante.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no es de su incumbencia, &mdash;replic&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me importa, se lo aseguro. Su honradez parece inquebrantable, tengo que admitirlo, pero repito, todos tenemos una debilidad. &mdash;&iquest;Cu&aacute;l es la suya?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cree que se lo dir&iacute;a si la tuviera?<\/p>\n<p>&mdash;En fin, queda patente que carece de visi&oacute;n de futuro. Si no lo hacemos con usted, ser&aacute; con otros en un futuro, pero la zona se urbanizar&aacute; con usted de alcalde o sin usted, valga la redundancia.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que ya hemos expuesto ambos nuestro punto de vista se&ntilde;or Nogueras. Mi secretaria le acompa&ntilde;ar&aacute; a la salida, &mdash;concluy&oacute; d&aacute;ndole un apret&oacute;n de manos que el potentado le devolvi&oacute; acompa&ntilde;ado de una forzada y decepcionante sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Recuerde! Todos tenemos un punto d&eacute;bil, &mdash;sentenci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Que tenga un buen d&iacute;a, &mdash;concluy&oacute; el alcalde.<\/p>\n<p>&mdash;Parece que no acepta un no por respuesta, &mdash;le dijo su secretaria una vez acompa&ntilde;&oacute; al magnate a la salida.<\/p>\n<p>&mdash;Tendr&aacute; que hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;La reuni&oacute;n en la sede es pasado ma&ntilde;ana a las diez. Es mejor que salga ma&ntilde;ana por la tarde y haga noche en la capital. Ya le he reservado el hotel. A las cinco de la tarde pasar&aacute; el taxi a recogerle.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias Sandra.<\/p>\n<p>Lo que m&aacute;s odiaba Gerardo eran esos interminables congresos en donde nadie se pon&iacute;a de acuerdo ni en el color de la mierda, ni siquiera trat&aacute;ndose de intereses comunes. Al margen de eso, todos contaban con su presencia, pues la direcci&oacute;n ya hab&iacute;a hecho sus c&aacute;balas con objeto de incorporarlo a puestos de m&aacute;s liderazgo dentro del partido, considerando su talento y su gran carisma.<\/p>\n<p>Gerardo Mata estudi&oacute; Derecho en la Complutense de Madrid, pero nunca lleg&oacute; a ejercer. Cuando tuvo claro hacia donde se decantaban sus inquietudes se afili&oacute; al partido y en pocos a&ntilde;os su carisma fue trazando la senda de una progresi&oacute;n ascendente. Ahora bien, lleg&oacute; un momento en el que ten&iacute;a que tomar la trascendente decisi&oacute;n de quedarse en la capital desempe&ntilde;ando un cargo destacado o presentarse como cabeza de lista a la alcald&iacute;a de su pueblo, en cualquier caso, si quer&iacute;a trazar la l&iacute;nea roja para impedir la especulaci&oacute;n de terrenos en su pueblo, tendr&iacute;a que ser &eacute;l quien se atrincherara a primera l&iacute;nea en la batalla, y esa no era otra que la alcald&iacute;a.<\/p>\n<p>A las nueve de la noche lleg&oacute; a Madrid. El taxista lo llev&oacute; al hotel, se dio una ducha y baj&oacute; a cenar al restaurante.<\/p>\n<p>A las once se dio una vuelta por el barrio Chamart&iacute;n con la intenci&oacute;n de tomar una copa. Opt&oacute; por un aut&eacute;ntico pub de estilo ingl&eacute;s. Se sent&oacute; en la barra y se decant&oacute; por una cerveza negra.<\/p>\n<p>A&uacute;n no se hab&iacute;a llenado el local y el entorno estaba tranquilo. Una pausada m&uacute;sica de jazz envolv&iacute;a el lugar creando una atm&oacute;sfera apacible. Sorbi&oacute; un peque&ntilde;o trago de su Imperial Stout y decidi&oacute; jugar al billar americano rememorando su &eacute;poca estudiantil en la que los viernes se hac&iacute;a su partida con sus compa&ntilde;eros despu&eacute;s de una intensa semana intelectual. Coloc&oacute; las bolas en el tri&aacute;ngulo, aplic&oacute; un poco de tiza en el extremo del taco, apunt&oacute; con &eacute;l a la bola blanca y se escuch&oacute; el sonoro golpe del impacto de las bolas y el posterior sonido de las que se metieron en las troneras.<\/p>\n<p>Una mujer de unos treinta y cinco a&ntilde;os entr&oacute; en el local y se hizo notar entre las dem&aacute;s. Luc&iacute;a una minifalda negra con una blusa de sat&eacute;n de manga larga en tonos beige y cuello con cord&oacute;n, y por encima, un elegante abrigo negro abierto completaba su atuendo, aunque realmente lo remataban unos zapatos negros de tac&oacute;n de aguja que estilizaban su figura. Su cabello liso de un tono casta&ntilde;o con mechas m&aacute;s claras descend&iacute;a por su espalda como una cascada, cubri&eacute;ndola con su brillo almendrado. Era dif&iacute;cil no fijarse en ella, due&ntilde;a de unos ojos de un azul que parec&iacute;a querer competir con el cielo de medio d&iacute;a y Gerardo no fue menos. Por un momento apoy&oacute; el taco en el suelo contempl&aacute;ndola y se extasi&oacute; admirando como la mujer se sentaba en la barra y ped&iacute;a un &ldquo;Manhattan&rdquo;, como si aquella femme fatale hubiese sido rescatada de una novela negra de Dashiell Hammett. Gerardo reconoci&oacute; la prestancia de la mujer y su refinado gusto.<\/p>\n<p>Ya con su c&oacute;ctel en la mano, la f&eacute;mina se dio la vuelta y contempl&oacute; el ambiente sosegado del local, detuvo la mirada en Gerardo y &eacute;ste baj&oacute; la suya con cierta introversi&oacute;n para seguir con su juego, sin embargo, se le hac&iacute;a inevitable dejar de lanzarle furtivas miradas en las que ella siempre parec&iacute;a estar observ&aacute;ndole hasta hacerle sentir cierta incomodidad por el insistente acoso visual.<\/p>\n<p>En uno de esos cruces, la mujer le sonri&oacute; y Gerardo le devolvi&oacute; el gesto, por lo que la dama se levant&oacute; del taburete y avanz&oacute; hasta &eacute;l con paso firme y seductor. Gerardo intent&oacute; analizarla, aunque pretender hacerlo era como pretender adentrarse en las fauces de una bestia. Era bella como el infierno, seductora como una viuda negra, e incluso podr&iacute;a asegurar que calculadora y cruel como una mantis, hasta el extremo que era imposible evitar una visceral atracci&oacute;n hacia ella. Cuando estuvo a un paso de Gerardo, lo mir&oacute; desafiante manteniendo un inc&oacute;modo mutismo hasta que fue &eacute;l quien tuvo que romper el silencio.<\/p>\n<p>&mdash;Me llamo Gerardo, &mdash;se present&oacute; tendi&eacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Raquel, &mdash;dijo ella con una seductora sonrisa que permiti&oacute; que asomase el blanco cegador de su dentadura. En realidad no sab&iacute;a si era sincera o fingida, lo que s&iacute; que era cierto es que era hipnotizante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta el billar? &mdash;pregunt&oacute; Gerardo por romper el hielo.<\/p>\n<p>&mdash;No mucho, &mdash;respondi&oacute; con sequedad.<\/p>\n<p>&mdash;Me he dado cuenta de que estabas mirando como jugaba y pens&eacute; que s&iacute;, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; con cierta timidez.<\/p>\n<p>&mdash;Te miraba a ti, &mdash;dijo sin pretender disimularlo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, tambi&eacute;n me he dado cuenta de eso. &iquest;Y puedo saber por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te molesta que te miren? &mdash;pregunt&oacute; desafiante.<\/p>\n<p>&mdash;No, si es alguien como t&uacute;, &mdash;respondi&oacute; intentando estar a la altura de su impasibilidad.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces no hay problema.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hay.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eres de aqu&iacute;? &mdash;pregunt&oacute; la mujer.<\/p>\n<p>&mdash;No, soy de un pueblo a dos horas de viaje. Estoy aqu&iacute; por negocios.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; clase de negocios?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Importa eso?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; no? &mdash;Insisti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pol&iacute;ticos.<\/p>\n<p>&mdash;Odio la pol&iacute;tica.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, la pol&iacute;tica es aburrida, pero necesaria. &iquest;Y t&uacute; eres de aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, vivo a tres manzanas. Suelo venir por aqu&iacute; cuando me siento sola.<\/p>\n<p>&mdash;Interesante, &mdash;admiti&oacute; &eacute;l. &iquest;A qu&eacute; te dedicas Raquel?<\/p>\n<p>&mdash;Soy fot&oacute;grafa. Te habr&aacute; parecido que soy un poco indiscreta al mirarte de ese modo. No es la primera vez que me dicen que mi indiscreci&oacute;n roza la impertinencia, pero es que cuando imagino el encuadre que necesito y lo tengo a mi alcance puedo ser muy descarada.<\/p>\n<p>&mdash;No, tranquila. &iquest;Y cu&aacute;l es ese encuadre?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has visto alguna vez en una portada a una chica desnuda, sugiriendo, pero no ense&ntilde;ando, con el taco en las manos d&aacute;ndole a la bola en la mesa de billar?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, es un cl&aacute;sico, pero te has equivocado de modelo.<\/p>\n<p>&mdash;En absoluto. Al verte jugar ha habido un momento en el que ten&iacute;a el encuadre que deseaba.<\/p>\n<p>&mdash;Se agradece el cumplido, pero no me veo yo saliendo en portadas, ni ense&ntilde;ando, ni siquiera sugiriendo.<\/p>\n<p>&mdash;No est&eacute;s tan seguro, &mdash;le dijo con su seductora mirada&mdash;yo no miro el cuerpo, indago y me adentro m&aacute;s all&aacute; de la psique. Observo, examino y estudio el encuadre y lo que &eacute;ste expresa. No busco la perfecci&oacute;n. Podr&iacute;a decirse que todo lo contrario.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya! Ahora s&iacute; que estoy decepcionado.<\/p>\n<p>&mdash;No hay por qu&eacute;. Tienes aptitudes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah s&iacute;? &iquest;Qu&eacute; clase de aptitudes? &mdash;pregunt&oacute; intrigado.<\/p>\n<p>&mdash;Le das bien al taco.<\/p>\n<p>&mdash;Preferir&iacute;a verte yo a ti cogi&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l de los dos? &mdash;pregunt&oacute; traviesa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no lo hablamos de camino a tu casa?<\/p>\n<p>Raquel articul&oacute; una p&eacute;rfida sonrisa aceptando su propuesta. Gerardo pag&oacute; las dos consumiciones, le ayud&oacute; a ponerse el abrigo y salieron del pub en direcci&oacute;n a su casa.<\/p>\n<p>Era un coqueto apartamento. Las paredes estaban repletas de fotograf&iacute;as art&iacute;sticas enmarcadas, supuestamente hechas por Raquel. Tambi&eacute;n hab&iacute;a varias c&aacute;maras de fotos, una encima de una mesa auxiliar y otra en un sof&aacute;, evidenciando que, efectivamente, aquella mujer era quien dec&iacute;a ser. Gerardo se asom&oacute; a la cristalera del sal&oacute;n y contempl&oacute; los &uacute;ltimos coletazos de la urbe antes de que la inmensa mayor&iacute;a de la gente detuviese su actividad diaria y se dedicara a su merecido descanso, aunque ese horario no reg&iacute;a del mismo modo para todos.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes un apartamento muy bonito, &mdash;le dijo por romper el hielo.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. &iexcl;Ven!, &mdash;le orden&oacute; cogi&eacute;ndole de la mano y llev&aacute;ndole al estudio donde trabajaba. Hab&iacute;a tres tr&iacute;podes con sus respectivas c&aacute;maras y diversos focos y paraguas sobre un plat&oacute; de fondo neutro y varios port&aacute;tiles encendidos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En qu&eacute; est&aacute;s trabajando?<\/p>\n<p>&mdash;En un monogr&aacute;fico sobre un personaje singular.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; personaje? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no lo puedo decir. De momento es reservado. Cuando la productora decida hacerlo p&uacute;blico ya lo dir&aacute;. Entre las cl&aacute;usulas de mi contrato figura la confidencialidad. Pero dejemos de hablar de trabajo.<\/p>\n<p>Raquel acompa&ntilde;&oacute; a Gerardo a la habitaci&oacute;n de la mano. Encendi&oacute; cinco velas generando una sutil iluminaci&oacute;n y un ambiente vaporoso agradable. A continuaci&oacute;n encendi&oacute; una varita de incienso arom&aacute;tico. En la habitaci&oacute;n hab&iacute;a incrustados cuatro espejos de considerable tama&ntilde;o, uno en cada pared. Gerardo pens&oacute; que a aquella mujer le gustaba contemplarse en ellos mientras hac&iacute;a el amor con sus amantes, por el contrario, su &uacute;nica finalidad era captar cada detalle de lo que ocurr&iacute;a en esa cama sin que el que estaba retozando en los brazos de la mujer sospechara nada. En el reverso, los espejos eran completamente trasl&uacute;cidos, de tal manera que hab&iacute;a dispuesta una c&aacute;mara detr&aacute;s de cada uno para captar las escenas desde todos los &aacute;ngulos.<\/p>\n<p>Gerardo contempl&oacute; a Raquel desnud&aacute;ndose, mientras desplegaba un erotismo en su forma de moverse que no hab&iacute;a visto ni siquiera en el cine. Se llen&oacute; la vista de su seductora silueta y tuvo una dolorosa erecci&oacute;n que le oblig&oacute; a abalanzarse sobre ella con impaciencia, bes&aacute;ndola y acariciando fren&eacute;ticamente cada rinc&oacute;n de la anatom&iacute;a de aquella beldad, no obstante, Raquel intent&oacute; frenar su &iacute;mpetu y le dio la vuelta qued&aacute;ndose desnuda encima de &eacute;l. Tan s&oacute;lo se hab&iacute;a dejado las medias, el liguero y sus tacones de aguja. Su sexo depilado, adornado &uacute;nicamente con una fina tirilla de pelillos recortados se frotaba sobre el sexo de &eacute;l.<\/p>\n<p>Gerardo intent&oacute; articular palabra pero ella le coloc&oacute; el dedo &iacute;ndice en la boca con suavidad sin necesidad de obligarle a guardar silencio. Empez&oacute; a desabotonarle la camisa, sigui&oacute; con el cintur&oacute;n, a continuaci&oacute;n desabroch&oacute; el zip del pantal&oacute;n y palp&oacute; su erecci&oacute;n a trav&eacute;s del b&oacute;xer, al mismo tiempo que &eacute;l observaba con detalle cada gesto y cada movimiento impregnado en un erotismo propio de una fantas&iacute;a inalcanzable y de la sensualidad inherente de una geisha.<\/p>\n<p>Raquel se inclin&oacute; y puso sus pechos al alcance de su boca. &Eacute;l asi&oacute; ambos con las manos y su lengua se deleit&oacute; con los peque&ntilde;os pezones de aureolas rosadas. Admir&oacute; su forma perfecta, como si alguien le hubiese encomendado a un escultor la tarea de modelar el cuerpo de la diosa Afrodita. Con una forma redondeada e inmunes a la fuerza de gravedad, y con unos erectos pezones que apuntaban ligeramente hacia arriba de forma amenazante, los contorne&oacute; sobre su cara, despu&eacute;s le quit&oacute; el caramelo de la boca y le bes&oacute; hasta que su boca fue bajando por la barbilla y descendiendo por el cuello en direcci&oacute;n al pecho con sensuales y sonoros besos que se aproximaron a la zona del ombligo, en donde se recre&oacute; un instante dibujando una espiral con la lengua. A continuaci&oacute;n baj&oacute; con delicadeza su b&oacute;xer y una palpitante erecci&oacute;n irrumpi&oacute; en su rostro. Raquel acarici&oacute; el tronco con la yema del dedo &iacute;ndice recorriendo su longitud por cada vena hasta llegar a la cabeza sonrosada. Seguidamente sustituy&oacute; el dedo por la lengua y &eacute;sta volvi&oacute; a recorrer el camino andado anteriormente por la extremidad. Gerardo not&oacute; como la lengua golpeteaba la hinchada cabeza y tuvo ganas de cogerla por la nuca y hundirle la polla en el gaznate, pero intent&oacute; ser paciente y se dej&oacute; hacer por la experimentada mujer, quien, con sus labios de un rojo bermell&oacute;n atrap&oacute; el glande y se recre&oacute; en &eacute;l durante un prolongado minuto. Despu&eacute;s cogi&oacute; el miembro de la base y lo engull&oacute; basculando la cabeza y procur&aacute;ndole una mamada como nunca nadie le hab&iacute;a hecho, y a punto de reventar, como si ella lo supiera, se incorpor&oacute;, cogi&oacute; un preservativo de su bolso y se lo coloc&oacute;, despu&eacute;s se reposicion&oacute; y se dej&oacute; caer lentamente penetr&aacute;ndose e iniciando un movimiento de vaiv&eacute;n, al mismo tiempo que ascend&iacute;a y descend&iacute;a sus caderas sin ninguna prisa, sintiendo cada cent&iacute;metro de polla.<\/p>\n<p>Del mismo modo, Gerardo gozaba de la calculada cabalgada, notando el calor y la humedad de aquel co&ntilde;o abrasador. Las manos de &eacute;l iban y ven&iacute;an por cada curva sin un rumbo fijo. De sus pechos se desplazaban a su espalda y de all&iacute; bajaban a unas nalgas tersas que apretaba con fruici&oacute;n. Entretanto, la mujer increment&oacute; el ritmo de la c&oacute;pula meciendo sus caderas en un balanceo constante, a la vez que contemplaba la cara del amante desfigurada por el placer.<\/p>\n<p>Pronto el erotismo cedi&oacute; el paso a la lujuria y las c&aacute;maras, dispuestas estrat&eacute;gicamente detr&aacute;s de los espejos grababan las pornogr&aacute;ficas escenas con todo lujo de detalles. Gerardo intent&oacute; zafarse de la posici&oacute;n para evitar correrse de inmediato, en cambio ella no le dej&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jate hacer! &mdash;le susurr&oacute; al o&iacute;do, y &eacute;l no opuso resistencia.<\/p>\n<p>Raquel descabalg&oacute; de su montura con parsimonia y contempl&oacute; con cara lujuriosa el enhiesto falo. A continuaci&oacute;n se sent&oacute; a su lado, quit&oacute; el cond&oacute;n e inici&oacute; una lenta masturbaci&oacute;n, como si pretendiera prolongar el cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta? &mdash;le pregunt&oacute; en un gesto lascivo deslizando la punta de la lengua por su labio superior.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una diosa, &mdash;dijo balbuceando.<\/p>\n<p>&mdash;Me gusta m&aacute;s este taco, &mdash;dijo ella acelerando el ritmo de la mano. Seguidamente baj&oacute; la cabeza y aloj&oacute; por completo el miembro en su garganta, por lo que Gerardo exhal&oacute; varios gemidos, mientras la mujer se afanaba en la felaci&oacute;n. Su mano acompa&ntilde;&oacute; la cabeza, al tiempo que Raquel basculaba mamando y babeando entre sonoros chasquidos.<\/p>\n<p>Gerardo not&oacute; la mano de la mujer avanzando por la cara interna del muslo sin detenerse hasta que un dedo ensalivado roz&oacute; el orificio de su ano y se pase&oacute; por &eacute;l. Ella le abri&oacute; ligeramente las piernas para un mejor acceso y &eacute;l, un poco intimidado se dej&oacute; llevar por la determinaci&oacute;n de su amante. Mientras disfrutaba de la mamada sinti&oacute; la presi&oacute;n del dedo incursionando en su esf&iacute;nter y disfrut&oacute; del placer a&ntilde;adido. Mientras tanto, el dedo iba ensanchando el canal y el placer se intensificaba de forma gradual.<\/p>\n<p>Raquel abandon&oacute; la felaci&oacute;n con la boca babeante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta lo que te hago? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me vas a matar de gusto, &mdash;le declar&oacute; con la polla a punto de explotarle.<\/p>\n<p>&mdash;No, todav&iacute;a no, &mdash;le exhort&oacute; ella. Inmediatamente se incorpor&oacute;, abri&oacute; el caj&oacute;n de la mesita, extrajo un arn&eacute;s y se lo coloc&oacute;, a continuaci&oacute;n embadurn&oacute; con gel lubricante el desmesurado miembro de l&aacute;tex, mientras Gerardo contemplaba at&oacute;nito la escena.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a meterme eso? &mdash;pregunt&oacute; temeroso.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo si t&uacute; quieres.<\/p>\n<p>No era la primera vez que su ano recib&iacute;a la visita de un invitado, dado que, en su &eacute;poca estudiantil hab&iacute;a descubierto su bisexualidad y hab&iacute;a disfrutado de ella sin tab&uacute;es, lejos del pueblo y sin tener que dar innecesarias explicaciones, ahora bien, aquel amenazador falo le generaba muchas dudas.<\/p>\n<p>Raquel se acerc&oacute;, polla en ristre, y se sent&oacute; encima de su cara y por tanto, Gerardo se deleit&oacute; con los caldos que ca&iacute;an directamente a su boca, obteniendo un primer plano del miembro de l&aacute;tex cruz&aacute;ndole la cara, con un morbo a&ntilde;adido que le empuj&oacute; a cogerlo con la mano, sin dejar por ello de esmerarse en el cunnilingus que le aplicaba a su amante, quien, al mismo tiempo que gozaba de la lengua, se echaba hacia atr&aacute;s para alcanzar su verga y continuar masturb&aacute;ndole en una correlaci&oacute;n de ambas acciones con las que el placer de ambos iba in crescendo.<\/p>\n<p>Raquel cogi&oacute; la polla de pl&aacute;stico y le dio reiterados golpecitos en la cara y Gerardo abri&oacute; la boca anhelante introduci&eacute;ndoselo como si de una polla real se tratara. Lami&oacute;, chup&oacute; y leng&uuml;ete&oacute;, mientras contemplaba desde un contrapicado a aquella diosa en todo su esplendor.<\/p>\n<p>La mujer se ech&oacute; hacia atr&aacute;s, a&ntilde;adi&oacute; m&aacute;s gel al juguete y lo frot&oacute; como si fuese su propia polla, despu&eacute;s le abri&oacute; las piernas, posicion&oacute; la cabeza en la entrada del peque&ntilde;o orificio y aplic&oacute; una ligera presi&oacute;n. Gerardo abri&oacute; la boca como si se quedara sin aire y pretendiera tomarlo todo de una vez. Mir&oacute; a la mujer en un gesto de total sumisi&oacute;n y se dej&oacute; follar por ella. Cent&iacute;metro a cent&iacute;metro la polla fue adentr&aacute;ndose en su esf&iacute;nter a la vez que el placer se intensificaba, y paralelamente, el alcalde recib&iacute;a la follada de su vida por parte de aquella desconocida, en tanto que &eacute;sta le masturbaba en aras de multiplicar su placer. La polla entraba y sal&iacute;a cada vez con m&aacute;s br&iacute;o y los embates se hac&iacute;an m&aacute;s contundentes por parte de la f&eacute;mina.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta que te folle? &mdash;le pregunt&oacute; sin dejar de menearle la polla, y un euf&oacute;rico, elocuente e interminable &ldquo;s&iacute;&rdquo;, acompa&ntilde;ado de un &ldquo;f&oacute;llame&rdquo;, llevaron a Gerardo al mejor orgasmo de su vida. El semen bot&oacute; de su polla cual lengua de camale&oacute;n que atrapa a su presa, impactando una y otra vez en su cuello, e incluso perdi&eacute;ndose en la penumbra. Su pecho se inund&oacute; de la pegajosa sustancia sin que la polla de l&aacute;tex dejara de embestir en su ano. Cuando el cl&iacute;max remiti&oacute;, Raquel extrajo el falo de su interior, se quit&oacute; el arn&eacute;s y se sent&oacute; sobre su cara para masturbarse, ahora s&iacute;, con tremenda exaltaci&oacute;n. Se introdujo la nariz de &eacute;l en su co&ntilde;o y se foll&oacute; con ella, al tiempo que con su dedo maltrataba su cl&iacute;toris en busca de un orgasmo que acudi&oacute; a ella en r&aacute;fagas de placer y convulsiones, acompa&ntilde;adas de una potente explosi&oacute;n de pis sobre la cara del joven alcalde.<\/p>\n<p>Un rayo de sol penetr&oacute; por la ventana arrebat&aacute;ndole la placidez del sue&ntilde;o y advirti&eacute;ndole de la hora. Por un momento pens&oacute; que todo hab&iacute;a sido un placentero sue&ntilde;o, ni siquiera sab&iacute;a donde estaba hasta que su cabeza resete&oacute; y recapitul&oacute;. Mir&oacute; la hora y se levant&oacute; de un brinco, se visti&oacute;, busc&oacute; a la enigm&aacute;tica mujer por todos lados, pero no la encontr&oacute;, a continuaci&oacute;n cogi&oacute; su chaqueta y sali&oacute; escopetado hacia su hotel, se dio una ducha, se visti&oacute;, cogi&oacute; el taxi y enfil&oacute; hacia la sede del partido a la que lleg&oacute; con el tiempo justo. Todo hab&iacute;a salido a pedir de boca.<\/p>\n<p>EP&Iacute;LOGO<\/p>\n<p>&mdash;El se&ntilde;or Nogueras espera afuera, &mdash;le remarc&oacute; su secretaria.<\/p>\n<p>&mdash;Ese hombre no se da por vencido. &iexcl;Hazle pasar!<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as de nuevo, se&ntilde;or Mata, &mdash;salud&oacute; en tono afable mientras le tend&iacute;a la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as se&ntilde;or Nogueras, &mdash;respondi&oacute; con el apret&oacute;n de manos. &mdash;&iexcl;Si&eacute;ntese!<\/p>\n<p>&mdash;Gracias.<\/p>\n<p>&mdash;Su insistencia me abruma.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabe que soy un hombre de negocios.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n sabr&aacute; que mi parecer no ha cambiado ni un &aacute;pice desde la &uacute;ltima vez que hablamos.<\/p>\n<p>&mdash;Cambiar&aacute;, ya lo ver&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Usted cree?<\/p>\n<p>&mdash;Estoy seguro de ello.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; le hace pensar eso?<\/p>\n<p>&mdash;Le dije que todos tenemos una debilidad.<\/p>\n<p>El alcalde mir&oacute; al empresario expectante sin saber a qu&eacute; se refer&iacute;a, pero estaba claro que aquel tibur&oacute;n financiero no daba puntada sin hilo, de modo que esper&oacute; inquieto su nueva argumentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; demonios est&aacute; hablando?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Recuerda que le dije que podr&iacute;a ser un hombre irreverentemente rico?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, por supuesto que lo recuerdo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y recuerda tambi&eacute;n que me dijo que con usted no &iacute;bamos a urbanizar la zona?<\/p>\n<p>&mdash;Y lo mantengo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no va a ser rico, se lo aseguro, lo que s&iacute; que vamos a hacer es urbanizar, &mdash;aval&oacute; ech&aacute;ndole un sobre delante.<\/p>\n<p>El alcalde observ&oacute; confuso y abri&oacute; el sobre para ver su contenido. Fue pasando cada una de las fotograf&iacute;as con gran resoluci&oacute;n en las que se ve&iacute;a gozando de las m&aacute;s depravadas pr&aacute;cticas sexuales con una ex&oacute;tica y exc&eacute;ntrica mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! Por si necesita verse mejor o no son de su agrado, aqu&iacute; est&aacute;n los videos, donde tambi&eacute;n se le puede escuchar solicitando&hellip; ciertas&hellip; demandas, &mdash;le inform&oacute; aproxim&aacute;ndole un pendrive.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;&iquest;Cree que todo en la vida puede comprarse con dinero? &mdash;le pregunt&oacute; el alcalde.&nbsp; &mdash;&iquest;Usted no lo cree? &mdash;Me temo que no, &mdash;le rebati&oacute;. &mdash;Lo afirma con mucha rotundidad. &mdash;Yo me debo a mi mandato y a nuestros electores. Les prometimos que esos terrenos nunca iban a urbanizarse y no vamos a quebrantar esa promesa. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16852,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34040","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16852"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34040"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34040\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}