{"id":34080,"date":"2022-03-14T23:00:00","date_gmt":"2022-03-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-14T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-14T23:00:00","slug":"la-esposa-de-mi-amigo-2-conflicto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-esposa-de-mi-amigo-2-conflicto\/","title":{"rendered":"La esposa de mi amigo (2): Conflicto"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34080\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ya hab&iacute;a pasado un a&ntilde;o y medio desde que pasaba un fin de semana al mes en la casa de mi amigo en el sur de la provincia y un a&ntilde;o desde aquella maravillosa noche donde cogimos los 3 de manera fren&eacute;tica. Yo me hab&iacute;a puesto en pareja y hace dos meses empez&aacute;bamos a vivir juntos en ciudad, est&aacute;bamos bien aunque no le gustaban mucho mis asuntos en el sur, la relaci&oacute;n con David desde hace unos meses se hab&iacute;a distanciado, al igual que con su esposa, ya no nos quedamos hasta tarde charlando ni nos re&iacute;amos mucho en las &uacute;ltimas semanas. En contraparte, empec&eacute; a charlar m&aacute;s con Mariana, la hija de ambos que ya ten&iacute;a 17 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que cumpl&iacute;a un a&ntilde;o y medio de mi rutina de los primeros fines de semana del mes, mi transporte sufri&oacute; una aver&iacute;a con lo cual tuvimos que pasar la noche en un refugio al costado del camino y llegu&eacute; a la casa de mi amigo casi al amanecer encontr&aacute;ndome con Mariana con cara de haber estado llorando toda la noche, cuando me cont&oacute; lo que pasaba, comprend&iacute; que efectivamente hab&iacute;a estado llorando.<\/p>\n<p>David se hab&iacute;a fugado con una clienta del taller con rumbo desconocido, llev&aacute;ndose todos los ahorros familiares, dejando muchas deudas y muchos trabajos sin terminar. Fue un fin de semana muy duro, pero juntos, Susana, Mariana y un servidor buscamos qu&eacute; hacer. Tres meses despu&eacute;s la familia ya estaba en proceso de estabilizarse financieramente, pero emocionalmente a&uacute;n estaban muy mal.<\/p>\n<p>Al cuarto mes llegu&eacute; como siempre a eso de las 22 horas, las mujeres de esa casa me esperaban para comer, comimos los tres juntos como si nada pasara, Mariana se fue a acostar como a eso de las doce de la noche y con Susana nos quedamos tomando una botella de vino, de la cual solo prob&eacute; muy poco, cont&eacute; una an&eacute;cdota que no me dejaba muy bien parado y ella rio muy fuerte cuando lo hizo pude ver toda la extensi&oacute;n de sus pierna, a&uacute;n eran grandes y formadas, se notaba que trabajaba en ellas, pero adem&aacute;s note que su est&oacute;mago ahora estaba bastante m&aacute;s plano y sus brazos delgados con algo de m&uacute;sculos. Ella me pesc&oacute; en el acto en el que recorr&iacute;a mi mirada por sus muslos, me sonr&iacute;o, estire mi mano acariciando sus muslos, su respiraci&oacute;n se aceler&oacute;, lentamente sub&iacute; hasta su ropa interior, una tanga amarilla con pedazo de encaje del mismo color a los costados. Ninguno se movi&oacute; de su asiento, solo mi mano acariciando sus piernas y rozando sus partes &iacute;ntimas mientras nos mir&aacute;bamos a los ojos. Un ruido nos sobresalt&oacute; con lo cual r&aacute;pidamente tom&eacute; mi copa y beb&iacute; un sorbo de vino.<\/p>\n<p>Mariana entr&oacute; en el comedor rumbo a la cocina con una botella de agua vac&iacute;a, me salud&oacute; y me dio un beso en la mejilla dese&aacute;ndome buenas noches, que se hab&iacute;a olvidado dijo. Me gir&eacute; y Susana ya se hab&iacute;a marchado, yo me qued&eacute; un rato charlando con la adolecente mientras esperaba que mi erecci&oacute;n pasara. Esa noche al volver a mi cuarto me masturbe pensando en Susana, recordando como esa mujer de apariencia amable y adorable era una verdadera sumisa que le gustaba el sexo duro, me acorde como una noche me pidi&oacute;, no, que me suplico con una mirada perversa entre gemidos &ldquo;Dale, segu&iacute; as&iacute; ac&aacute;bame adentro, dale, la tenes m&aacute;s grande que tu amigo&rdquo;, eso me hizo acabar muy fuerte. Me dije a mi mismo &ldquo;Bien, hoy es viernes, veremos que pasa el s&aacute;bado&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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