{"id":34111,"date":"2022-03-17T23:00:00","date_gmt":"2022-03-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-17T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-17T23:00:00","slug":"mi-sobrino-el-carnicero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-sobrino-el-carnicero\/","title":{"rendered":"Mi sobrino el carnicero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34111\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre es Carmen, tengo 55 a&ntilde;os y vivo en Buenos Aires.&nbsp; Desde hace 2 a&ntilde;os soy viuda; perd&iacute; a Ricardo de manera realmente inesperada tras un tr&aacute;gico accidente automovil&iacute;stico. Empezar esta historia con este detalle tan triste me parece importante porque los hechos que voy a contar llegaron para cambiarme la vida despu&eacute;s de haber tenido que superar un duelo realmente dif&iacute;cil.&nbsp;<\/p>\n<p>Mi hermana Beatriz, 5 a&ntilde;os menor que yo, y su familia fueron los principales pilares para que pueda seguir adelante tras la p&eacute;rdida de Ricardo. Beatriz y su hijo Dami&aacute;n de 25 a&ntilde;os estuvieron pendientes de m&iacute; varios meses despu&eacute;s de la tragedia. Lo cierto es que ellos viven en una ciudad rural a unos 200 km de Buenos Aires y, despu&eacute;s de un tiempo tuvieron que volver a su ciudad para realizar sus respectivos trabajos.&nbsp;<\/p>\n<p>Corr&iacute;a el mes de septiembre y me encontraba sentada en mi amplio patio disfrutando de una taza de caf&eacute; cuando son&oacute; mi celular. El nombre de mi hermana apareci&oacute; en la pantalla. Las llamadas de Beatriz llegaban a diario demostrando que la distancia no le imped&iacute;a preocuparse por m&iacute;. Y lo cierto es que los recuerdos de Ricardo a&uacute;n segu&iacute;an presentes como el primer d&iacute;a y las largas charlas con mi hermana me ven&iacute;an muy bien para tener la cabeza ocupada en otra cosa. Pero esta llamada ven&iacute;a con una sorpresa incluida.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;-Hola hermana, como est&aacute;s hoy? &ndash; pregunt&oacute; la alegre voz de Beatriz.<\/p>\n<p>&nbsp;&#8211; Ac&aacute; estamos Betty, un poco mejor pero es muy dif&iacute;cil olvidar. Lo veo a Ricardo en todos lados &ndash; dije, sabiendo que mentirle a mi hermana era imposible.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;-Me imagino Carmen. Solo vos debes saber por el dolor que est&aacute;s pasando. Pero te tengo una buena noticia. No te vendr&iacute;a bien algo de compa&ntilde;&iacute;a familiar para distraerte un poco?<\/p>\n<p>Me qued&eacute; pensando unos segundos en la respuesta m&aacute;s honesta posible y finalmente respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si, puede ser. La verdad que no lo hab&iacute;a pensado. Pero charlar con alguien m&aacute;s seguido me vendr&iacute;a bien.<\/p>\n<p>&#8211; Si! Y da la casualidad que Dami&aacute;n va a empezar a estudiar en Buenos Aires y, hasta que consiga lugar propio, pens&eacute; que se pod&iacute;a quedar algunas semanas con vos.<\/p>\n<p>La propuesta de mi hermana me trajo sensaciones encontradas. Por un lado, mi angustia me llevaba a desear estar sola porque siempre odi&eacute; que la gente me tenga l&aacute;stima. Pero por otro lado sab&iacute;a que la compa&ntilde;&iacute;a de mi sobrino no ven&iacute;a desde la l&aacute;stima, sino del verdadero cari&ntilde;o familiar que hab&iacute;a entre nosotros. Adem&aacute;s, ellos me hab&iacute;an ayudado mucho durante los primeros meses y no pod&iacute;a negarle asilo a mi sobrino mientras comenzaba con sus estudios. Mi hermana sigui&oacute; hablando.<\/p>\n<p>&#8211; Adem&aacute;s tiene muchas ganas de trabajar y te puede ayudar con alguna tarea domestica para que se gane algo de plata &ndash; dijo Beatriz tratando de convencerme.<\/p>\n<p>&#8211; Si Betty, decile que no hay problema y que lo espero &ndash; contest&eacute; aun tratando de procesar la idea de convivir algunas semanas con Dami&aacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Perfecto, por lo que me dijo estar&iacute;a llegando pasado ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&#8211; Buen&iacute;simo hermanita, ac&aacute; lo espero a Dami. Qu&eacute;date tranquila que va a estar bien cuidado.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Eso no me preocupa. Espero que &eacute;l tambi&eacute;n te pueda cuidar a vos &ndash; dijo Betty con tono cari&ntilde;oso y luego nos despedimos. No me imagin&eacute; el nivel de realidad que iban a tomar esas &uacute;ltimas palabras de mi hermana.&nbsp;<\/p>\n<p>En los dos d&iacute;as siguientes a la llamada de Betty, no pude dejar de pensar en la idea de tener a mi sobrino viviendo conmigo. No me gustaba la idea de que tuviera que soportar a una vieja de duelo llorando por los rincones, pero Dami&aacute;n era un joven excelente. Tras un a&ntilde;o y medio de no verlo, imagin&eacute; que no hab&iacute;a cambiado mucho. Deseaba que ese respeto, ese perfil bajo y esa voz casi t&iacute;mida t&iacute;picas de Dami&aacute;n sigan intactas. Por momentos pens&eacute; en Dami&aacute;n como un joven demasiado introvertido, a veces por de m&aacute;s de vergonzoso y con falta de cierta rebeld&iacute;a. Pero esas caracter&iacute;sticas me generaban una ternura extra por &eacute;l.<\/p>\n<p>Lo cierto es que aprovech&eacute; esos dos d&iacute;as para limpiar toda la casa y preparar un cuarto para mi sobrino. Adem&aacute;s cocin&eacute; algunas de sus comidas preferidas para que se sienta lo m&aacute;s c&oacute;modo posible. El s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana son&oacute; el timbre anunci&aacute;ndome la llegada de Dami&aacute;n. Abr&iacute; la puerta y me cost&oacute; entender como un joven pod&iacute;a cambiar tanto en tan poco tiempo. Un joven trigue&ntilde;o de casi 1.80 de altura estaba parado en la puerta de mi casa cargando una enorme valija y con una t&iacute;mida sonrisa en su boca.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Dami querido! Que grande que est&aacute;s. Qu&eacute; lindo que vengas a pasar unos d&iacute;as conmigo &#8211; dije mientras lo ayudaba con su valija y segu&iacute;a mirando sus repentinos y notorios cambios f&iacute;sicos.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Hola t&iacute;a, gracias por recibirme &#8211; contest&oacute; el con esa voz vergonzosa pero con un tono un poco m&aacute;s grave de c&oacute;mo la recordaba.&nbsp;<\/p>\n<p>Lo invit&eacute; a entrar y una vez en el living, solt&eacute; la valija para estrechar un cari&ntilde;oso abrazo familiar. Mi metro sesenta de altura solo me permit&iacute;a rodearlo con mis brazos a la altura de la cintura mientras que los suyos rodearon mis hombros. Hasta el momento en que me dio un fuerte apret&oacute;n no me hab&iacute;a dado cuenta de que hac&iacute;a mucho tiempo que no recib&iacute;a un abrazo tan sentido. Adem&aacute;s, los anchos brazos de Dami&aacute;n me llevaron a esos momentos en donde mi difunto esposo hac&iacute;a lo mismo; fue una mezcla de emociones realmente extra&ntilde;a pero que me trajo muchos lindos recuerdos. Fue un abrazo largo y sostenido por lo que no pude dejar de sentir esos fuertes brazos rode&aacute;ndome.&nbsp;<\/p>\n<p>Dami&aacute;n vest&iacute;a una musculosa blanca que dejaba ver un cuerpo masculino bien entrenado. Sus piernas segu&iacute;an la misma t&oacute;nica y se ve&iacute;an realmente fuertes bajo un jean claro ajustado al cuerpo. Por un segundo llegu&eacute; hasta pensar en que el culo de Dami&aacute;n era realmente espectacular. Pero una voz dentro de m&iacute; me hizo entrar en raz&oacute;n record&aacute;ndome que ese joven tan sexy era parte de mi familia.&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez dentro y con sus cosas acomodadas en su habitaci&oacute;n, Dami&aacute;n comparti&oacute; un caf&eacute; conmigo y tuvimos una larga charla para ponernos al d&iacute;a despu&eacute;s de tantos meses sin vernos. Ese perfil bajo y amabilidad que tanto me gustaba de &eacute;l segu&iacute;an intactos. Esa parsimonia al hablar era como escuchar una melod&iacute;a cl&aacute;sica. Adem&aacute;s, mi sobrino tiene ojos color verde oscuro que, en sinton&iacute;a con ese color trigue&ntilde;o de su piel, lo hac&iacute;an ver casi como un gal&aacute;n de telenovela.<\/p>\n<p>&Eacute;l me cont&oacute; c&oacute;mo, durante los &uacute;ltimos meses, hab&iacute;a estado trabajando en el campo con su padre; esa era una de las explicaciones de los abruptos y beneficiosos cambios en su cuerpo. Dijo que se hab&iacute;a hartado de trabajar de sol a sol y quer&iacute;a interiorizarse en el mundo intelectual. Por eso hab&iacute;a decidido inscribirse en la facultad que quedaba relativamente cerca de mi casa.&nbsp;<\/p>\n<p>Lo cierto es que Dami&aacute;n se volvi&oacute; un gran compa&ntilde;ero y su presencia fue de gran ayuda para ir superando poco a poco mi perdida. Durante las primeras semanas fue una convivencia normal entre t&iacute;a y sobrino. &Eacute;l se dedicaba a sus estudios y, en sus ratos libres, nos dedic&aacute;bamos a la charla o me ayudaba en alguna tarea dom&eacute;stica, las cuales no se hicieron m&aacute;s despu&eacute;s de la partida de Ricardo. La mayor parte del d&iacute;a se encerraba en su cuarto a estudiar o estaba en sus clases y a m&iacute; me encantaba esperar para que cambie una l&aacute;mpara, arregle una canilla o corte el c&eacute;sped del patio. Me sentaba con una taza de caf&eacute; a admirar el trabajo de mi sobrino mientras me invad&iacute;an recuerdos de Ricardo. Pero con el pasar de los d&iacute;as esos recuerdos fueron quedando atr&aacute;s porque no pod&iacute;a dejar de mirar el escultural cuerpo de Dami&aacute;n. La transpiraci&oacute;n hac&iacute;a brillar cada musculo de su torso y me pod&iacute;a quedar horas viendo a ese joven trabajando en mi patio.&nbsp;<\/p>\n<p>La voz de la conciencia en m&iacute; cabeza segu&iacute;a presente pero cada vez con menos frecuencia. En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, &eacute;l se giraba para hablarme y yo me quedaba tartamudeando sin saber que decir con la cabeza totalmente perdida en su anatom&iacute;a. El nivel de su inocencia me daba la tranquilidad de que no pod&iacute;a imaginar que lo miraba con intenciones ocultas.<\/p>\n<p>Pasaron los primeros tres meses y el nivel acad&eacute;mico de Dami&aacute;n le permiti&oacute; tener algunos d&iacute;as de descanso: rindi&oacute; todos sus ex&aacute;menes en tiempo record y ten&iacute;a algunos d&iacute;as antes de encerrarse a estudiar nuevamente. Su desempe&ntilde;o en la universidad era realmente notable y, con Beatriz, est&aacute;bamos muy orgullosas de su rendimiento. No se lo notaba cansado ni muchos menos. Realmente era un joven brillante y ten&iacute;a potencial para muchos m&aacute;s. Esto lo comprob&eacute; el primer d&iacute;a de sus vacaciones, cuando me dijo que estaba buscando un trabajo de medio tiempo para aportar en los gastos de la casa. Me pareci&oacute; una actitud realmente valorable en &eacute;l y eso me gener&oacute; un excesivo nivel de ternura, por lo que promet&iacute; ayudarlo en su b&uacute;squeda laboral.<\/p>\n<p>Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, sal&iacute; por la ma&ntilde;ana a hacer mis respectivas compras y el &uacute;ltimo local que visit&eacute; fue la carnicera que estaba cruzando la calle. Daniel, el carnicero, era un viejo amigo m&iacute;o y de mi difunto esposo. Si no hab&iacute;a ning&uacute;n cliente en su local, nos qued&aacute;bamos varios minutos charlando sobre temas banales. Como si los planetas se hubieran alineado, esa ma&ntilde;ana me coment&oacute; que estaba buscando un empleado de medio tiempo para atender su carnicer&iacute;a porque &eacute;l ya estaba demasiado cansado. Mi cara se ilumin&oacute; y, autom&aacute;ticamente, le dije a Daniel que ten&iacute;a el empleado perfecto para su carnicer&iacute;a. Daniel se qued&oacute; sorprendido y coordinamos para que Dami&aacute;n lo visitara por la tarde para hacer la respectiva entrevista. Yo estaba segura que los trabajos en el campo le daban a Dami&aacute;n las referencias suficientes para ayudar a Daniel en su carnicer&iacute;a.&nbsp;<\/p>\n<p>Al volver a casa no pod&iacute;a aguantar la ansiedad de darle la buena noticia a Dami. Cruc&eacute; la puerta principal cargada con las bolsas de las compras y, con su t&iacute;pica amabilidad, me ayud&oacute; a cargar todo y llevarlo a la cocina. &Eacute;l se vest&iacute;a realmente bien a diario, pero ese d&iacute;a en particular estaba realmente hermoso. Una camisa negra bien entallada al cuerpo y una bermuda de jean por arriba de las rodillas me obligaron a detenerme algunos segundos para admirar toda su masculinidad.<\/p>\n<p>&#8211; Te tengo una buena noticia sobrino! Ma&ntilde;ana ten&eacute;s tu primera entrevista de trabajo.<\/p>\n<p>&#8211; De verdad t&iacute;a? En d&oacute;nde? &ndash; pregunt&oacute; &eacute;l con una emoci&oacute;n poco com&uacute;n en su voz.<\/p>\n<p>&#8211; En la carnicer&iacute;a de Daniel, justo ac&aacute; enfrente. Necesita empleado de medio tiempo y te espera a la tarde para hablar con vos.&nbsp;<\/p>\n<p>Jam&aacute;s en mi vida hab&iacute;a visto sonre&iacute;r a Dami&aacute;n de esa manera. Sus dientes blancos y perfectos iluminaron su rostro de oreja a oreja y corri&oacute; r&aacute;pidamente hac&iacute;a m&iacute;, me abraz&oacute; por los hombros y me levant&oacute; por el aire en su &aacute;nimo de festejo. No me esperaba esa reacci&oacute;n por parte de un joven con un perfil tan bajo, pero la emoci&oacute;n realmente se apoder&oacute; de &eacute;l. Cuando hizo fuerza para alzarme pude sentir como sus brazos se hinchaban y su torso se endurec&iacute;a. Otra vez volv&iacute; a darme cuenta que hac&iacute;a mucho tiempo que no ten&iacute;a contacto f&iacute;sico tan estrecho con un hombre.&nbsp;<\/p>\n<p>Pero esta vez fue diferente; esa vocecita de conciencia dentro de mi cabeza hab&iacute;a desaparecido. Mi temperatura corporal aument&oacute; de golpe y me recorri&oacute; una electricidad realmente intensa: el deseo. Ese sentimiento que pens&eacute; que estaba muerto me hab&iacute;a vuelto a visitar estando entre los brazos de mi sobrino. La sensibilidad de mi cuerpo me permiti&oacute; sentir el roce de cada detalle de su torso y parte de su cintura. No hab&iacute;a dudas de que ese d&iacute;a iba a necesitar un cambio de ropa interior. Cuando me liber&oacute; de sus brazos, me pidi&oacute; perd&oacute;n por el exceso. Me di cuenta que su exagerado respeto no lo dejaba liberarse de varias de sus emociones, por lo que decid&iacute; volver a abrazarlo para demostrarle que era libre de expresarse libremente y para disfrutar, una vez m&aacute;s, ese estrecho contacto.<\/p>\n<p>Esa misma tarde, Dami&aacute;n fue puntualmente a la entrevista con Daniel y minutos m&aacute;s tarde volvi&oacute; con la noticia de que comenzaba en su nuevo trabajo al d&iacute;a siguiente. Ese chico no paraba de agradecerme y esa misma noche celebramos con una rica cena y una botella de vino. Fue una cena digna de celebraci&oacute;n; re&iacute;mos y charlamos como pocas veces y hasta lo not&eacute; mucho m&aacute;s suelto. Mientras &eacute;l hablaba, me costaba prestar atenci&oacute;n a lo que dec&iacute;a porque estaba concentrada pensando en los positivos cambios en la personalidad de ese joven; parec&iacute;a que se hab&iacute;a inyectado varias dosis extra de confianza y soltura.&nbsp;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la exquisita cena y una velada incre&iacute;ble de charlas y risas, nos fuimos cada uno a su respectiva habitaci&oacute;n un poco m&aacute;s tarde de lo normal. Con algunas copas de vino encima, me quit&eacute; la ropa y me propuse meterme en la cama. Pero un segundo antes, la imagen que devolv&iacute;a el espejo ubicado en la puerta de mi vestidor me hizo detenerme de golpe. Mir&eacute; mi silueta dentro del conjunto de ropa interior negro y me not&eacute; m&aacute;s bella que de costumbre. Mi figura no dejaba de ser de una mujer que hab&iacute;a pasado los 50, pero esas estr&iacute;as y peque&ntilde;as imperfecciones no opacaban mi belleza natural. Gir&eacute; con las manos en la cintura como lo har&iacute;a una modelo y vi que mi culo segu&iacute;a firme, con algunas marcas de celulitis pero manteniendo su forma redondeada. Mi abdomen estaba algo fl&aacute;cido pero sin ser grotesco y ni siquiera desagradable; nada que algunos abdominales no puedan corregir. Mi parte frontal fue la que m&aacute;s me favoreci&oacute; siempre y fue lo que m&aacute;s admir&eacute; en el espejo esa noche. Me quit&eacute; el corpi&ntilde;o y me sent&iacute; orgullosa de mis tetas: nada peque&ntilde;as ni extremadamente grandes. Dos hermosas bolas de carne de talla noventa y cinco decoraban mi torso, algo ca&iacute;das por la gravedad com&uacute;n de la edad pero que no perd&iacute;an turgencia. Algunas estr&iacute;as tambi&eacute;n comenzaban a aparecer pero que quedaban en segundo plano gracias a las hermosas pecas marr&oacute;n claro que adornaban mis pechos.<\/p>\n<p>En un movimiento casi instintivo, baj&eacute; la mano derecha a mi pubis y deslic&eacute; la punta de mis dedos bajo la tanga negra. La humedad me oblig&oacute; a seguir masajeando mi cl&iacute;toris mientras, con los ojos cerrados, recordaba el estrecho abrazo de mi sobrino. Quiz&aacute; era la desinhibici&oacute;n causada por el vino, pero la vocecita de lo correcto hab&iacute;a desaparecido, por lo que, despu&eacute;s de algunos segundos de masajear en&eacute;rgicamente mi parte intima, las piernas comenzaron a temblarme y un orgasmo muy h&uacute;medo hizo estremecerme entera. Con la culpa post orgasmo, me volv&iacute; a preguntar c&oacute;mo pod&iacute;a ser capaz de excitarme con mi propio sobrino; pregunta a la que hasta el d&iacute;a de hoy no puedo darle respuesta.&nbsp;<\/p>\n<p>Con el nivel de relajaci&oacute;n digno de un rico cl&iacute;max, me met&iacute; en la cama y me dorm&iacute; profundamente. Estaba teniendo sue&ntilde;os realmente atrevidos y mojados cuando el dolor de cabeza me despert&oacute; de forma algo brusca cerca de las 3 am. El malestar t&iacute;pico despu&eacute;s de algunas copas de alcohol me oblig&oacute; a levantarme en busca de un analg&eacute;sico. Con mi tanga negra, a&uacute;n h&uacute;meda de mis jugos como &uacute;nica prenda, sal&iacute; de mi habitaci&oacute;n y not&eacute; que la puerta de la habitaci&oacute;n de Dami&aacute;n estaba entreabierta. Las luces provenientes de una pantalla iluminaban parte de las paredes y el lado interior de la puerta. Enseguida pens&eacute; que se hab&iacute;a quedado dormido mientras trabajaba en su computadora o, simplemente, mirando televisi&oacute;n. Me acerqu&eacute; sigilosamente con la intenci&oacute;n de apagar su tele o su notebook y que pudiese dormir tranquilo, pero antes de entrar not&eacute; que mi sobrino segu&iacute;a despierto.<\/p>\n<p>El &aacute;ngulo en el que estaba ubicada la cama me permit&iacute;a verlo de espaldas y parte de su perfil derecho, mientras que &eacute;l no pod&iacute;a ver si alguien estaba en la puerta, por lo que no se percat&oacute; de mi paseo nocturno. Dami&aacute;n estaba acomodado con su espalda en el respaldo de la cama, sus auriculares puestos y su computadora port&aacute;til al lado de sus pies.&nbsp;<\/p>\n<p>En la pantalla del dispositivo se pod&iacute;a ver un video porno en HD y pantalla completa; una mujer de las llamadas MILFS met&iacute;a y sacaba un enorme pene de su boca con la habilidad de una mujer que de eso depende su trabajo. Pero el espect&aacute;culo principal, para mi gusto, estaba dentro de la cama: Dami&aacute;n se masturbaba suavemente con su mano izquierda. Su palma masajeaba arriba y abajo un venoso trozo de carne de aproximadamente 17 cm y con un di&aacute;metro realmente llamativo. Su mirada segu&iacute;a fija en la pantalla mientras iba aumentando el ritmo y la presi&oacute;n de su mano sobre ese hermoso falo. De vez en cuando frenaba, se escup&iacute;a la mano para lubricar y segu&iacute;a en su tarea. Yo segu&iacute;a parada junto a la puerta habi&eacute;ndome olvidado de mi dolor de cabeza y totalmente concentrada en ese potro masturb&aacute;ndose en mi propia casa. Sab&iacute;a que cualquier movimiento o suspiro inoportuno lo pod&iacute;a alertar de mi presencia, por lo que contuve las ganas de volver a tocarme mientras lo miraba.&nbsp;<\/p>\n<p>Pasaron algunos minutos y, sin darme cuenta, la voluptuosa actriz de su video se hab&iacute;a ubicado en cuatro patas, mientras el mismo pene que estaba chupando en la escena anterior, entraba por su culo ya bastante dilatado. El sexo anal era algo que nunca hab&iacute;a experimentado, pero esa noche comprob&eacute; que formaba parte de los gustos ocultos de mi sobrino. Mientras la sexy mujer en la pantalla era taladrada por atr&aacute;s, Dami&aacute;n emiti&oacute; un leve bufido mientras varios chorros de abundante y espesa leche iban a parar a su abdomen y su ropa interior; debo reconocer que se me hizo agua la boca al ver ese tronco venoso y brilloso por la leche que se derramaba desde el glande. Por un momento hasta sent&iacute; que la pod&iacute;a oler y me pareci&oacute; un aroma agrio y fuerte, pero muy excitante. Antes de volver sigilosamente a mi cama pude ver en la pantalla como la MILF recib&iacute;a los jugos &iacute;ntimos del actor en su boca y pens&eacute; &ldquo;esa podr&iacute;a ser yo&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin haber tomado mi analg&eacute;sico, me acost&eacute; totalmente desnuda, volv&iacute; a tocarme dos veces m&aacute;s y me volv&iacute; a dormir pl&aacute;cidamente. Pocas noches en mi vida hab&iacute;a dormido de una manera tan profunda. Tal fue la calidad de mi descanso que a la ma&ntilde;ana siguiente me qued&eacute; dormida y me despert&eacute; dos horas m&aacute;s tarde de lo habitual. Cerca de las 9 abr&iacute; los ojos y record&eacute; que era el primer d&iacute;a de trabajo de Dami&aacute;n. Me despert&eacute; algo exaltada, me vest&iacute; r&aacute;pidamente y corr&iacute; hacia la cocina para preparar el desayuno. Pero al igual que la noche anterior, mi sobrino me hab&iacute;a vuelto a sorprender: el caf&eacute; listo y unas cuantas tostadas me esperaban en la cocina, acompa&ntilde;adas de una nota:<\/p>\n<p>&ldquo;T&iacute;a, me fui a trabajar. Te quise despedir pero estabas muy dormida y me dio pena despertarte. Te dejo el desayuno preparado, nos vemos a la vuelta&rdquo;<\/p>\n<p>Te quiero<\/p>\n<p>Dami<\/p>\n<p>Las palabras de pu&ntilde;o y letra en la arrugada hoja y el aroma del caf&eacute; por la ma&ntilde;ana me hicieron emocionar. La ternura y el amor de familia me llenaron el pecho hasta que record&eacute; las excitantes y morbosas im&aacute;genes de la noche anterior. La misma mano que hab&iacute;a escrito esas dulces l&iacute;neas era la que tanta calentura me hab&iacute;a causado hac&iacute;a algunas horas. Parec&iacute;an dos personas diferentes, pero realmente era una sola.<\/p>\n<p>Decid&iacute; ir a hacer las compras a la carnicer&iacute;a de Daniel para aprovechar y visitar a mi sobrino. Pero antes de salir prefer&iacute; lavar algo de ropa sucia. En el lavadero volv&iacute; a encontrarme con otra sorpresa que Dami&aacute;n hab&iacute;a dejado sin querer. Su b&oacute;xer manchado con sus jugos me esperaba en lo m&aacute;s alto de la sesta de la ropa sucia. Hab&iacute;a visto como lo hab&iacute;a manchado y ahora lo ten&iacute;a en mis manos mientras me encontraba sola en casa. Lo apoy&eacute; en mi cara y respire profundamente ese fuerte aroma. &iexcl;Qu&eacute; agrio pero que rico olor! La excitaci&oacute;n me oblig&oacute; a tener un hermoso momento de autosatisfacci&oacute;n matutina. Mientras ol&iacute;a y lam&iacute;a la prenda tuve un incre&iacute;ble orgasmo con mis dedos visitando lo profundo de mi humedad.&nbsp;<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde me di una larga ducha, me puse uno de mis mejores vestidos y me dispuse a cruzar la calle a comprar la carne para la comida y visitar a mi querido sobrino. Hab&iacute;a pasado mucho tiempo desde la &uacute;ltima vez que me sent&iacute;a tan bella. Ese vestido rojo claro, con un escote que no estaba acostumbrada a usar por verg&uuml;enza, me quedaba realmente sexy. Cruc&eacute; la puerta de la carnicer&iacute;a y ah&iacute; estaba &eacute;l parado tras el mostrador: cuchillo en mano y cortando carne como todo un carnicero experimentado. Sus grandes y h&aacute;biles manos todas sucias y engrasadas manipulando los cortes me llenaron de morbo una vez m&aacute;s. Deb&iacute; disimular lo que suced&iacute;a dentro m&iacute;o porque &eacute;l ya me estaba saludando con su bella sonrisa mientras atend&iacute;a a otra clienta. Me hab&iacute;a quedado tan obnubilada con Dami que no me percat&eacute; de que la otra clienta era mi vecina y amiga Susana.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Hola Carmen! Como est&aacute;s tanto tiempo? &ndash; me salud&oacute; Susana mientras yo volv&iacute;a de mis fantas&iacute;as.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Hola amiga. Bien. Vine a hacer las compras y de paso, saludar al nuevo empleado &ndash; contest&eacute; imaginando que Susana ya se hab&iacute;a enterado que Dami&aacute;n era mi sobrino. Su falta de actividades la hac&iacute;an estar al tanto de todo lo nuevo que suced&iacute;a en el barrio.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay s&iacute;! Pero que dulzura de sobrino que ten&eacute;s. Todo un caballero y muy buenmozo. Adem&aacute;s se nota que tiene habilidad con la carne &ndash; dijo Susana mientras le dedicada a Dami&aacute;n esa sonrisa lasciva de mujer madura y excitada. Hubiera preferido no hacerlo, pero en ese momento descubr&iacute; que mi sobrino se hab&iacute;a convertido en la presa de Susana.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Viste que hermoso es mi sobrino. No lo mires mucho que te va a retar tu marido jaja &ndash; bromee para ponerle un l&iacute;mite sutil a Susana y para que Dami&aacute;n se entere de que la mujer que lo estaba seduciendo era casada.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Jaja, pero si es un nene Carmencita! Igual parece que estas cuidando demasiado al nene, jaja &ndash; dijo ella en tono sarc&aacute;stico mientras le pagaba a Dami&aacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; &Eacute;l ya se puede cuidar s&oacute;lo amiga, yo solamente lo cuido como su t&iacute;a. Bueno Su, voy a comprar antes de que se haga tarde &ndash; dije para terminar la charla y para evitar poner m&aacute;s inc&oacute;modo a Dami&aacute;n.<\/p>\n<p>Susana tom&oacute; su bolsa y sali&oacute; del local. Al cerrarse la puerta, con Dami&aacute;n soltamos una carcajada al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>&#8211; Parece que ten&eacute;s una admiradora en el barrio jaja &ndash; le dije mientras me re&iacute;a.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Jaja, si T&iacute;a. Menos mal que llegaste para rescatarme porque pens&eacute; que se me tiraba encima &ndash; contest&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; Y no me sorprender&iacute;a Dami. Ten&eacute; cuidado porque es casada y el marido es bastante celoso, jaja &ndash; le dije a modo de advertencia graciosa.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Si t&iacute;a, no me voy a andar metiendo con mujeres mayores del barrio y mucho menos si son casadas. &iquest;Qu&eacute; vas a llevar? &ndash; pregunt&oacute; intentando cambiar de tema.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Mmm, no s&eacute; qu&eacute; quiere comer mi sobrino preferido esta noche.<\/p>\n<p>&#8211; La carne al horno con papas te sale incre&iacute;ble t&iacute;a &ndash; contesto &eacute;l con su caracter&iacute;stica cordialidad.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Entonces dame un buen pedazo de carne para poner al horno y algunos chorizos ricos &ndash; le respond&iacute; sin darme cuenta en el doble sentido que se pod&iacute;a interpretar en mi frase.&nbsp;<\/p>\n<p>El asinti&oacute; al escuchar mi pedido y puso manos a la obra. Sac&oacute; de la heladera un jugoso y ancho pedazo de carne, lo corto y de forma muy h&aacute;bil lo puso dentro de una bolsa. Luego sac&oacute; varios chorizos de la heladera y mientras los manipulaba para embolsarlos, se me vino a la cabeza su imagen con su verga en la mano escupiendo leche. Fueron solo algunos segundos, pero me perd&iacute; con la mirada en sus manos manipulando los alargados tubos de carne mientras el morbo y la fantas&iacute;a me invad&iacute;an por completo. Pes&oacute; ambas bolsas y me dijo el precio. Tuve que esforzarme por volver a eje y sacar el dinero de mi bolso con mis temblorosas manos.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Gracias mi vida. Te espero a la noche.&iquest; Sal&iacute;s de trabajar a las 6? &ndash; le pregunt&eacute; mientras me daba el vuelto.<\/p>\n<p>&#8211; No t&iacute;a. Daniel me pidi&oacute; que cierre y limpie todo antes de irme. Seguramente salga 6 y media &ndash; me explico &eacute;l. Su voz temblorosa y poco firme me resultaron algo sospechosas.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno Dami, te espero.<\/p>\n<p>Cruc&eacute; la calle de vuelta a mi casa y en esos pocos metros no pude dejar de pensar en la idea de que Susana haya estado acechando a mi sobrino. Pensar en ella como una depravada me pareci&oacute; una actitud hip&oacute;crita. La noche anterior yo lo hab&iacute;a estado espiando mientras se masturbaba y eso tambi&eacute;n me convert&iacute;a en una depravada. Pero ella era casada y Dami&aacute;n era mi sobrino, por lo que me sent&iacute; ofendida por la falta de c&oacute;digos de mi vecina. &iquest;Era eso o solo excusas para no admitir que me hubiese gustado seducirlo? &iquest;Estaba celosa de Susana? Preguntas a las que solo el tiempo les iba a ofrecer respuesta.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a casa y pas&eacute; la mayor parte del d&iacute;a pensando en el episodio de la ma&ntilde;ana pero, sobre todo, en las manos de Dami&aacute;n manoseando la carne al igual que hab&iacute;a estado manoseando su tentadora verga. Esa idea me excitaba much&iacute;simo y no pod&iacute;a dejar de reproducirla en mi cabeza una y otra vez.<\/p>\n<p>Cerca de las 6 de la tarde me dispuse a preparar la cena y fui hacia la heladera a buscar la carne que mi sobrino me hab&iacute;a vendido. Al tomar la bolsa, not&eacute; la suave y tierna textura de los chorizos y la imagen volvi&oacute; a aparecer nuevamente. Los saqu&eacute; de la bolsa, los toqu&eacute;, los apret&eacute; y los ol&iacute; intensamente en una acci&oacute;n casi salvaje. Cerr&eacute; los ojos y al inspirar entr&oacute; por mi nariz el aroma a carne cruda y un dejo suave del perfume de Dami&aacute;n. Los ten&iacute;a en mis manos, con mis ojos cerrados mientras imaginaba las anchas venas oscuras de su verga recorriendo su falo desde los huevos a la punta. Met&iacute; mi mano por debajo del vestido, corr&iacute; mi tanga hacia el costado y comenc&eacute; a refregar los blandos tubos de carne por mi cl&iacute;toris y los labios de mi vulva con intensidad y cuidado para no romperlos. Despu&eacute;s de unos segundos, el frio y la suave textura del improvisado juguete me hicieron retorcer de placer y soltar un leve gemido de cl&iacute;max. Volv&iacute; a olerlos y el perfume de mi sobrino hab&iacute;a sido reemplazado por el aroma de mi intimidad. Decid&iacute; meterlos al horno con el resto de la carne y algunas papas. Compartir esa comida con Dami&aacute;n me inundaba de morbo.&nbsp;<\/p>\n<p>Con la comida en marcha a fuego lento y despu&eacute;s de haber tenido un nuevo orgasmo con la imagen prohibida de mi sobrino el carnicero, me serv&iacute; una taza de caf&eacute; para esperarlo. Eran 18:15, me asom&eacute; por la ventana del frente y not&eacute; que la carnicer&iacute;a estaba cerrada. En cualquier momento Dami&aacute;n saldr&iacute;a por la puerta y cruzar&iacute;a la calle para volver a casa. Pero el a&uacute;n no sal&iacute;a y, para mi sorpresa, alguien se acercaba al local cerrado; era Susana.<\/p>\n<p>Al verla cruzar la calle, descubr&iacute; instant&aacute;neamente las intenciones de mi vecina. La desesperada mujer se iba a tirar encima de mi sobrino aprovechando que la carnicer&iacute;a estaba cerrada y no iba a tener interrupciones como la de la ma&ntilde;ana.&nbsp;<\/p>\n<p>No pod&iacute;a quedarme sin hacer nada as&iacute; que, en un impulso de furia, sal&iacute; por la puerta de enfrente. Cruc&eacute; la calle casi sin mirar y not&eacute; que Susana ya estaba dentro del local. La puerta y la persiana, ambas cerradas, no me dejaban ver lo que suced&iacute;a adentro, lo &uacute;nico que escuchaba eran algunos murmullos a los lejos. Me col&eacute; por el lateral del local y descubr&iacute; una peque&ntilde;a ventana abierta que daba al interior. Sub&iacute; a un peque&ntilde;o banco ubicado bajo la ventana y fui asom&aacute;ndome poco a poco procurando no ser descubierta y pudiendo escuchar con m&aacute;s claridad los murmullos.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Gracias por abrirme tan tarde Dami! Que cabeza la m&iacute;a! Me olvid&eacute; de comprar la carne para ma&ntilde;ana &ndash; dijo Susana en una actuaci&oacute;n muy mala y poniendo voz provocadora<\/p>\n<p>&#8211; No hay problema se&ntilde;ora. &iquest;Qu&eacute; va a llevar?- contest&oacute; Dami&aacute;n con su cordialidad habitual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; No me digas se&ntilde;ora que no soy tan vieja querido, decime Su. Quiero el pedazo de carne m&aacute;s rico y sabroso que tengas &ndash; contest&oacute; ella. Al asomarme vi su cara de depravaci&oacute;n y que su escote era mucho m&aacute;s pronunciado que el de la ma&ntilde;ana. Not&eacute; que Dami comenzaba a ponerse nervioso ante la provocaci&oacute;n de mi vecina.&nbsp;<\/p>\n<p>Dami&aacute;n abri&oacute; la heladera y saco un jugoso pedazo de carne que apoy&oacute; sobre el mostrador. Susana se qued&oacute; mirando el producto mientras arrugaba la nariz y comenz&oacute; a rodear el mostrador para ponerse del mismo lado que Dami&aacute;n. Susana siempre hab&iacute;a sido muy descarada pero ya estaba superando todos los l&iacute;mites.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Permiso Dami. La voy a oler para ver si la carne est&aacute; fresca &#8211; dijo Susana con su seductora vos.&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras Dami&aacute;n estaba petrificado ante la avasallante actitud de su clienta, ella se agachaba para acercar su nariz a la carne y, en el mismo movimiento, apoyo sus flacuchas nalgas en el bulto de Dami&aacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Me parece que ya encontr&eacute; la carne m&aacute;s sabrosa &#8211; susurr&oacute; ella apenas sinti&oacute; el contacto.&nbsp;<\/p>\n<p>Susana se dio vuelta y, sin decir nada m&aacute;s, comenz&oacute; a manosear la entrepierna de Dami&aacute;n mientras &eacute;l estaba estupefacto. Al ver tan vulgar y desesperada actitud, se me ocurri&oacute; comenzar a gritarle todo lo que pensaba de ella, pero decid&iacute; esperar para ver la reacci&oacute;n de mi sobrino. R&aacute;pidamente, las huesudas manos de Susana abrieron el pantal&oacute;n y los baj&oacute; de golpe con todo y b&oacute;xer. El pene erecto de Dami&aacute;n salt&oacute; como un resorte frente a los ojos desorbitados de su lujuriosa clienta, que no tard&oacute; ni un segundo en meterlo en su boca.&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando estaba a punto de entrar en escena para increpar a mi supuesta amiga, vi que la reacci&oacute;n de Dami&aacute;n no era la que yo esperaba: &quot;Que rico Su&quot; fueron las palabras de mi vergonzoso sobrino mientras ubicaba sus grandes manos en la cabeza de Susana para meterle el falo m&aacute;s profundo en su garganta. Dami&aacute;n estaba disfrutando de la mamada de Susana. Realmente no pod&iacute;a creer que ese joven respetuoso y cauto estuviera teniendo sexo con mi vecina.&nbsp;<\/p>\n<p>Luego de unos minutos de intensos y profundos cabezazos de Susana, ella se levant&oacute; y se dio vuelta mientras con una mano levantaba su vestido blanco y con la otra bajaba una prenda de ropa interior digna de su edad. &ldquo;R&oacute;mpeme toda nene&rdquo; dijo ella con su mejor voz de puta mientras su fino vestido blanco se manchaba con la carne a&uacute;n apoyada en el mostrador. Dami&aacute;n la tom&oacute; por sus peque&ntilde;as caderas y comenz&oacute; a penetrar a Susana de una forma casi salvaje. Los gemidos de ella retumbaban en la carnicer&iacute;a acompa&ntilde;ados del r&iacute;tmico choque de cuerpos.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a enfurecida y asqueada, pero sin poder sacar los ojos de la escena porno que estaban montando. Los sonidos emitidos por Susana me indicaron que acab&oacute; dos veces hasta que Dami&aacute;n anunci&oacute; que &eacute;l tambi&eacute;n estaba por explotar. Ella volvi&oacute; a arrodillarse y comenz&oacute; a mamar el endurecido miembro de forma muy en&eacute;rgica mientras se ahogaba con el glande en su garganta. Dami&aacute;n solt&oacute; un alarido ahogado mientras llenaba la boca de su amante con sus jugos. Ella sigui&oacute; succionando hasta tragar cada gota de leche.<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo, pero me di cuenta que deb&iacute;a volver a cruzar hacia mi casa antes de que cualquiera de los dos salga del local. Baj&eacute; del banquito y volv&iacute; a mi casa lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude con el coraz&oacute;n latiendo a toda velocidad. Cinco minutos despu&eacute;s, Susana sali&oacute; de la carnicer&iacute;a acomodando su rojiza cabellera y tratando de limpiar las manchas de su vestido. Me hubiese gustado saber c&oacute;mo le iba a explicar a su marido el motivo de que haya vuelto tan desalineada.<\/p>\n<p>Pero ese no era mi problema. Me sent&iacute;a realmente decepcionada de la respuesta de mi sobrino ante las provocaciones baratas de Susana. Pens&eacute; que su amabilidad, cordialidad y exceso de respeto lo iban a llevar a rechazarla, pero sus hormonas lo controlaron y lo llevaron a tener un sucio episodio pornogr&aacute;fico con mi vecina. Quiz&aacute;s los celos manejaban mi cabeza en ese momento, pero lo &uacute;nico que pens&eacute; en ese instante fue demostrarle a mi sobrino que yo era mucho m&aacute;s mujer que Susana.<\/p>\n<p>Unos minutos m&aacute;s tarde de la silenciosa salida de la amante, Dami&aacute;n sali&oacute; del local, cerr&oacute; con llave y cruz&oacute; la calle. En ese instante decid&iacute; que iba a hacer mi mejor esfuerzo para hacer creer a Dami que no sab&iacute;a nada de su aventura prohibida. En una digna actuaci&oacute;n, lo recib&iacute; con el cari&ntilde;o de siempre y le serv&iacute; la rica cena que hab&iacute;a preparado para &eacute;l. Mientras lo ve&iacute;a devorar los mismos chorizos que hab&iacute;a usado para masturbarme y me inundaba de morbo, decid&iacute; que iba a demostrar que la seducci&oacute;n de Susana era de lo m&aacute;s vulgar y barata. Yo le iba a demostrar a ese pendejo viril lo que es la calentura.<\/p>\n<p>Estaba deseosa de que me esp&iacute;e, encuentre mis tangas sucias y le pique el morbo de olerlas. Quer&iacute;a atraerlo con el jugo de lo prohibido como &eacute;l hab&iacute;a hecho conmigo, por lo que comenc&eacute; esa misma noche. Al terminar de cenar, junt&eacute; la mesa y nos fuimos cada uno a su habitaci&oacute;n; esta vez fui yo quien dej&oacute; la puerta entreabierta.<\/p>\n<p>Si era necesario pensaba quedarme toda la noche despierta hasta que Dami&aacute;n se levantara al ba&ntilde;o para poder atraer su atenci&oacute;n. Lo cierto es que solo tuve que esperar media hora hasta que la puerta se abri&oacute; y los pies descalzos avanzaron por el pasillo. Me acost&eacute; de espaldas a la puerta y apret&eacute; &ldquo;play&rdquo; en mi celular. Una mujer madura cabalgaba salvajemente sobre una enorme verga mientras gem&iacute;a con agudos alaridos que se escuchaban n&iacute;tidamente desde el pasillo. A pesar de estar de espaldas, vi que la silueta de Dami&aacute;n se detuvo frente la puerta entreabierta. Baj&eacute; lentamente la mano hasta mi pelvis y corr&iacute; el hilo de mi tanga. Mi vista iba del video a la silueta y viceversa. Comenc&eacute; a mover la cintura atr&aacute;s y adelante mientras la sombra de mi sobrino segu&iacute;a en la pared y tambi&eacute;n comenzaba a moverse; a diferencia de m&iacute;, &eacute;l se atrevi&oacute; a masturbarse frente a la puerta de mi habitaci&oacute;n. La mujer en el video comenzaba a gemir m&aacute;s r&aacute;pido y m&aacute;s fuerte, al igual que yo. Se me estremeci&oacute; el cuerpo por completo y solt&eacute; un gemido org&aacute;smico asegur&aacute;ndome de que Dami&aacute;n lo escuche. No s&eacute; si lo habr&aacute; hecho a prop&oacute;sito, pero al escuchar su respiraci&oacute;n agitada, not&eacute; que &eacute;l tambi&eacute;n hab&iacute;a eyaculado. Se volvieron a escuchar los pasos alej&aacute;ndose por el pasillo y Dami&aacute;n cerr&oacute; la puerta de su habitaci&oacute;n. Mi sobrino hab&iacute;a mordido mi anzuelo.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente procur&eacute; no dar se&ntilde;al alguna del episodio prohibido de la noche anterior. Me despert&eacute; de muy buen humor porque hab&iacute;a logrado comprobar que era capaz de atraer la curiosidad sexual de mi sobrino. Esa misma noche iba a poner &ldquo;toda la carne al asador&rdquo; e intentar recibir ese hermoso regalo que Susana hab&iacute;a conseguido injustamente la noche anterior.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a Dami &iquest;C&oacute;mo descasaste querido? &#8211; lo salud&eacute; cuando se sent&oacute; en la mesa de la cocina mientras yo preparaba el desayuno.<\/p>\n<p>&#8211; Bi&hellip; bien t&iacute;a &#8211; contest&oacute; algo nervioso.<\/p>\n<p>&#8211; Me alegro mi vida. Yo tambi&eacute;n descans&eacute; como una reina. Dami, si tenes ropa para lavar &iquest;La llevas al cesto de la ropa sucia? &#8211; le ped&iacute; amablemente ya sabiendo la respuesta.<\/p>\n<p>&#8211; Obvio, t&iacute;a. Ya la llevo.<\/p>\n<p>Dami&aacute;n se levant&oacute;, camino hacia su cuarto y unos segundos despu&eacute;s pas&oacute; caminando con una pila de ropa sucia hacia el cuarto de lavado. Mi segundo anzuelo ya estaba esper&aacute;ndolo en el punto m&aacute;s alto y visible del cesto de ropa sucia. Intencionalmente, hab&iacute;a dejado la misma tanga que llevaba puesta mientras &eacute;l me miraba desde la puerta haciendo sus travesuras la noche anterior. Al verlo pasar, lo segu&iacute; sigilosamente y me qued&eacute; espi&aacute;ndolo detr&aacute;s de la puerta esperando su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Dami&aacute;n entr&oacute; y antes de dejar su ropa en el cesto clav&oacute; su mirada en la fina tanga celeste. La prenda estaba realmente empapada y desped&iacute;a el intenso aroma de la intimidad femenina. El joven se acerc&oacute; a&uacute;n confiado de que yo segu&iacute;a en la cocina y tom&oacute; la tanga. Autom&aacute;ticamente la llev&oacute; sobre su rostro y aspir&oacute; con todas sus fuerzas mientras se llevaba su mano izquierda al bulto creciente de su pantal&oacute;n. Mi segundo anzuelo hab&iacute;a funcionado perfectamente y me mor&iacute;a de ganas de entrar en el cuarto y ayudarlo en sus manualidades, pero decid&iacute; contenerme para dar el paso final esa misma noche.<\/p>\n<p>Regres&eacute; a la cocina y dos minutos m&aacute;s tarde Dami&aacute;n volvi&oacute; a sentarse en la mesa algo inc&oacute;modo. Seguramente queriendo ocultar esos 17 cm de carne endurecida que luchaban bajo su pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Querido &iquest;Para cu&aacute;ndo salgas te puedo encargar un poco de carne y chorizos? Voy a prender la parrilla &ndash; le encargue con firmes intenciones de no mirarlo y hacerme la desentendida de la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Claro t&iacute;a! Te traigo. Que rico, un asado! &ndash; dijo feliz sin imaginarse cu&aacute;l iba a ser el postre.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias hermoso! Esta noche vas a comer la mejor carne de tu vida &ndash; le dije, esta vez esperando que su inocencia se vaya rompiendo y comprenda el doble sentido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de desayunar, Dami&aacute;n se despidi&oacute; y parti&oacute; rumbo al trabajo. Si hab&iacute;a aprendido algo de mi difunto marido era la habilidad de prender el fuego y hacer carne asada. En Argentina es un plato t&iacute;pico me considero toda una experta en prender fuego y hacer brazas. El d&iacute;a se me pas&oacute; muy lento por la ansiedad de mostrar sin sutilezas mi provocadora actitud. La temperatura ese d&iacute;a rond&oacute; los 30&ordm; y el calor me ayud&oacute; en mi plan de atraer las hormonas de Dami&aacute;n.<\/p>\n<p>La ansiedad hizo que me fuera a preparar una hora antes de la llegada de mi sobrino. Ya en mi habitaci&oacute;n, me puse una hermosa bikini que me hab&iacute;an regalado hace a&ntilde;os. Dos porciones de telas relativamente chicas, engomadas y de color azul brilloso luc&iacute;an mi imperfecta pero sensual figura. Un short de jean reciclado de un viejo pantal&oacute;n largo dejaba ver un cuarto de mis nalgas mantenidas bien firmes por la bikini. La parte superior del traje de ba&ntilde;o me favorec&iacute;a mucho en mi parte delantera, ya que les daba un poco m&aacute;s de voluptuosidad y dejaba un largo y profundo surco entre mis tetas. Luego de un par de giros frente al espejo, fui al patio a comenzar a prender el fuego para la cena.<\/p>\n<p>Una hora despu&eacute;s se abri&oacute; la puerta del frente y Dami&aacute;n entr&oacute; con una pesada bolsa repleta de carne mientras en la parrilla crepitaban las brasas calientes. Su brazo derecho se hinchaba mientras sosten&iacute;a la bolsa mientras mi coraz&oacute;n iba a mil por segundo. Sus nervios tampoco se hicieron esperar al ver mi look veraniego con todas mis transparencias. Se detuvo un segundo para repasarme de pies a cabeza y luego reacciono.<\/p>\n<p>&#8211; Ho&hellip; hola t&iacute;a. Ya ten&eacute;s a full el fuego. Ac&aacute; te traje la carne que me encargaste &ndash; dijo mientras intentaba fijar la mirada en otro lado que no sea mi cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias mi cielo &ndash; le dije mientras lo abrazaba e intentaba estrechar mis pechos en su torso de forma sutil.<\/p>\n<p>Tom&eacute; la bolsa, le di la espalda y dej&eacute; que me mire libremente sin que yo lo pueda descubrir. Mientras tanto, yo vaciaba la bolsa y dejaba la carne para la cena sobre la mesada junto a la parrilla. Tom&eacute; uno de los pedazos m&aacute;s grande y lo puse sobre los fierros calientes, procurando tirarme un poco hacia delante para que mi short deje ver un poco m&aacute;s de mi culo. Tom&eacute; los chorizos y me volv&iacute; a girar. Pude ver como Dami&aacute;n desvi&oacute; torpemente la mirada hacia la parrilla. Los amas&eacute; un poco en una especie de control de calidad ante la atenta mirada del joven. Lleve uno hacia mi nariz y lo ol&iacute;. El chorizo que colgaba desde la otra punta se apoyaba en el surco entre mis pechos y rosaba los marcados relieves; la mirada de Dami&aacute;n ya estaba perdida en mis tetas sin sutileza.<\/p>\n<p>&#8211; T&iacute;a, te vas a ensuciar toda con los chorizos &ndash; dijo el mientras se&ntilde;alaba con algo de verg&uuml;enza el chorizo que colgaba sobre mis tetas.<\/p>\n<p>&#8211; No pasa nada mi vida. Una buena asadora siempre se tiene que ensuciar &ndash; le dije a modo de chiste para romper el hielo &ndash; Adem&aacute;s, deja de mirarle las tetas a tu t&iacute;a, chancho jaja &ndash; le reproche en tono gracioso aun masajeando y oliendo los blandos tubos de carne.<\/p>\n<p>&#8211; No t&iacute;a, n&hellip; no te estaba mirando ah&iacute; &ndash; tartamude&oacute; nervioso. Era el momento perfecto para ir por todo.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, porque me enter&eacute; que al final si te gusta mirar mujeres grandes como Susana &ndash; le dije usando una voz entre ir&oacute;nica y seductora.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; te cont&oacute; Susana? Es todo mentira t&iacute;a, no le creas &ndash; dijo transpirando por el calor y los nervios.<\/p>\n<p>&#8211; Susana no me cont&oacute; nada, yo los vi esa noche que cerraste la carnicer&iacute;a y ella te visit&oacute; &ndash; contest&eacute; mientras caminaba lentamente hacia el con el sugerente alimento en mis manos.<\/p>\n<p>&#8211; No t&iacute;a, fue un malentendido. No era mi intenci&oacute;n, ella se&hellip; &#8211; balbuce&oacute; hasta que le hice se&ntilde;as de silencio con mi dedo antes de que terminara con sus excusas.<\/p>\n<p>&#8211; No estoy enojada sobrinito. En realidad, estoy un poco celosa &ndash; dije con mi voz m&aacute;s seductora.<\/p>\n<p>Dami&aacute;n hab&iacute;a quedado realmente obnubilado ante mi show carnal, por lo que decid&iacute; continuar. Tom&eacute; el chorizo que colgaba ante mis tetas y lo met&iacute; lentamente en el surco entre ellas. El chorizo del otro extremo comenc&eacute; a meterlo lentamente en mi boca hasta dejarle una marca en lo m&aacute;s profundo con mi labial rojo. La inquietud en el cuerpo de Dami&aacute;n me dec&iacute;a que ten&iacute;a una mezcla de nervios y excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin decir ni una palabra m&aacute;s, me acerqu&eacute; a &eacute;l hasta quedar a escasos cent&iacute;metros. La corta distancia me dejo ver que su pantal&oacute;n estaba a punto de estallar. Me arrodill&eacute; frente a &eacute;l, le desprend&iacute; sus ajustados jeans y baj&eacute; sus pantalones y ropa interior como un animal hambriento. Su verga erecta quedo rebotando frente a mi cara y pude sentir su aroma masculino llen&aacute;ndome los pulmones. Met&iacute; esa sabrosa pija en mi boca y comenc&eacute; a mamarlo de forma desesperada. De vez en cuando me ahogaba con una leve arcada y eso parec&iacute;a excitarlo a&uacute;n m&aacute;s. Al igual que hab&iacute;a hecho con Susana, me tom&oacute; del pelo y comenz&oacute; a coger mi boca sin reparos.<\/p>\n<p>Estuve varios minutos con su falo erecto entrando y saliendo de mi garganta mientras me masturbaba con los juguetes improvisados de carne. Ya hab&iacute;a hecho la parte m&aacute;s dif&iacute;cil, por lo que en ese momento s&oacute;lo quedaba dejarme llevar por el goce. Me levant&eacute; y le di la espalda mientras sub&iacute;a una pierna a una silla.<\/p>\n<p>&#8211; C&oacute;geme duro sobrino &ndash; susurr&eacute; mientras acariciaba lentamente mis labios vaginales empapados.<\/p>\n<p>&Eacute;l se acerc&oacute; con la verga en su mano y la apoy&oacute; en mi concha hirviendo y r&aacute;pidamente pude sentir como esos 17 cm de dureza me visitaban. Fue una sensaci&oacute;n sublime sentir esa verga entrando y saliendo de mi vulva mientras las gruesas manos de Dami&aacute;n amasaban mis tetas. No puedo asegurar el tiempo que el viril cuerpo de mi sobrino estuvo bombeando duro contra m&iacute;, pero s&iacute; s&eacute; que fueron al menos cuatro los orgasmos que tuve en ese rato. Cada uno era una descarga el&eacute;ctrica m&aacute;s fuerte que la anterior que me recorr&iacute;a de pies a cabeza.<\/p>\n<p>Mis piernas comenzaban a temblar de tanto placer, por lo que decid&iacute; ponerme m&aacute;s c&oacute;moda. Lo tom&eacute; de la mano y lo arrastr&eacute; hacia el interior de la casa. En el sof&aacute; me puse en cuatro patas y abr&iacute; mis nalgas con las manos.<\/p>\n<p>&#8211; Estr&eacute;name mi culo pendejo. Es tuyo &ndash; le dije con tono de desesperaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&Eacute;l no lo dud&oacute; y se me acerc&oacute; por atr&aacute;s con su pija en la mano, brillosa y empapada de mis flujos y se agach&oacute; para darme un beso negro que me hizo ver las estrellas. Met&iacute;a y sacaba en&eacute;rgicamente su h&aacute;bil lengua de mi ano para comenzar a dilatarlo y lo estaba logrando. Unos minutos despu&eacute;s se puso en posici&oacute;n y apoy&oacute; su hinchado glande en la puerta de mi culo. Comenz&oacute; a empujar lenta y firmemente hac&iacute;a delante mientras yo empujaba con mi culo en sentido contrario. Mientras la dureza de su pija se iba abriendo paso en mis entra&ntilde;as, el dolor comenz&oacute; a crecer y, por inercia, mord&iacute; el chorizo que hab&iacute;a quedado colgando de mi cuello luego del show er&oacute;tico del comienzo. La fuerza de mi mordida sobre la carne blanda hizo que se desarmara y quede todo manchado y pude sentir el sabor de la carne cruda; no me import&oacute; e, incluso el hecho de estar realmente sucia, me generaba mucho m&aacute;s morbo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos instantes de dolor, toda la dureza de mi sobrino estaba dentro de m&iacute; y poco a poco comenz&oacute; a bombear. El placer comenz&oacute; a reemplazar al dolor y mi culo estaba realmente dilatado. Era la primera vez en mi vida que ten&iacute;a sexo anal y lo estaba disfrutando much&iacute;simo. Mientras Dami&aacute;n sub&iacute;a el ritmo de su pelvis y la presi&oacute;n sobre las estrechas paredes de mi culo, yo me masajeaba intensamente el cl&iacute;toris. Fueron dos m&aacute;s los orgasmos que tuve mientras mi sobrino me taladraba el ano con su dureza.<\/p>\n<p>Cuando not&eacute; que las energ&iacute;as iban disminuyendo, saqu&eacute; lentamente su pija de mi culo y me volv&iacute; a arrodillar frente a &eacute;l. La mezcla de olores y el aspecto enrojecido e hinchado de su pene por la presi&oacute;n de mi culo me volvieron loca. Comenc&eacute; a mamar su verga nuevamente mientras una mezcla agria, rara y excitante de sabores me invad&iacute;a la lengua. La transpiraci&oacute;n nos ba&ntilde;aba a ambos cuando not&eacute; en los espasmos de Dami&aacute;n que ahora le tocaba a &eacute;l. Comenc&eacute; a masturbarlo con mi mano h&aacute;bil mientras que con la otra le acariciaba los huevos. Mis carnosos labios rodeaban y succionaban su glande mientras la tensi&oacute;n en su cuerpo iba en aumento. Finalmente, una cascada de espesa y agria leche me inund&oacute; la boca. Los gemidos de Dami&aacute;n me hicieron saber que realmente lo estaba disfrutando. Deposit&eacute; cada gota de sus jugos en mi lengua para luego mirarlo con mi mejor cara de puta y tragar la espesa leche ante su morbosa mirada.<\/p>\n<p>Esa noche la carne a la parrilla se quem&oacute; y nuestros cuerpos tambi&eacute;n. Mi sobrino a&uacute;n sigue viviendo conmigo y ya no se preocupa por buscar un nuevo lugar para irse a vivir. Sigue estudiando en la universidad y trabajando medio tiempo en la carnicer&iacute;a frente a mi casa. La convivencia es realmente buena y estoy muy feliz de haber superado mi perdida gracias a la compa&ntilde;&iacute;a y la atenci&oacute;n de mi sobrino, el carnicero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>8 Mi nombre es Carmen, tengo 55 a&ntilde;os y vivo en Buenos Aires.&nbsp; Desde hace 2 a&ntilde;os soy viuda; perd&iacute; a Ricardo de manera realmente inesperada tras un tr&aacute;gico accidente automovil&iacute;stico. Empezar esta historia con este detalle tan triste me parece importante porque los hechos que voy a contar llegaron para cambiarme la vida despu&eacute;s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16866,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34111","post","type-post","status-publish","format-standard","category-amor-filial"],"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34111","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16866"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34111"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34111\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}