{"id":34125,"date":"2022-03-17T23:00:00","date_gmt":"2022-03-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-17T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-17T23:00:00","slug":"por-supuesto-no-soy-solo-su-amigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/por-supuesto-no-soy-solo-su-amigo\/","title":{"rendered":"Por supuesto no soy solo su amigo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34125\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Incluso cuando mi mente negaba la verdad, la memoria de mis manos lo confirmaba. Era como si dibujara en el aire las constelaciones de nuestros encuentros.<\/p>\n<p>&mdash;Te deseo tanto &mdash;me dijo. Se levant&oacute; de la silla, dio un vistazo a su bisabuela que estaba colocada como un vegetal en la sala de estar frente al televisor. Y antes de que yo pudiera abrir la boca para suspirar, sus manos buscaban insistentemente bajar mi pantal&oacute;n. Se oy&oacute; el sonido de un cierre abri&eacute;ndose, luego el ruido h&uacute;medo y suave de su lengua acarici&aacute;ndome, probando aquella parte caliente y erecta de mi anatom&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Te deseo &mdash;le respond&iacute; despu&eacute;s de un rato. Mir&eacute; hacia abajo, hacia la chica de diecinueve a&ntilde;os que succionaba mi pene con tanta inspiraci&oacute;n, con la tremenda serenidad de su cuerpo, sus manos alcanzando mis gl&uacute;teos para impulsarse, mi abdomen bajo golpeado por su cabeza en cada embestida. La sensaci&oacute;n penetr&oacute; en mis huesos, mi sistema nervioso fue impulsado hacia los circuitos m&aacute;s lejanos y placenteros del universo sensorial. Esa sensaci&oacute;n me superaba, como si de golpe todo mi cuerpo hubiera sensibilizado su resonancia.<\/p>\n<p>Antes de que la luz azulada y blanca comenzara a parpadear en el exterior, sus dedos estaban ahora sobre mi rostro, los puso en mi boca. La mir&eacute;, no como una presa; m&aacute;s bien como un cazador que est&aacute; a punto de disparar. La llev&eacute; hacia la pared, entre besos lentos y h&uacute;medos, tom&aacute;ndola entre mis brazos. Luego, con una mano larga y antebrazos venosos rode&eacute; su nuca, de espaldas a ella le dije&mdash;. La anciana te oir&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No me importa &mdash;respondi&oacute; con la voz m&aacute;s suave y descarada del mundo.<\/p>\n<p>Ahora, con una mano busqu&eacute; su trasero por debajo de su pantal&oacute;n, con la otra apretaba su cuello. De esta manera, cuando uno de mis largos dedos entr&oacute; en su culo, la presi&oacute;n en su garganta le imped&iacute;a gritar. La sent&iacute; estremecerse, jadear, pero mis dedos estaban pose&iacute;dos, ya no pod&iacute;a parar. Eso estaba pasando, no hab&iacute;a manera de borrar el momento presente, no hab&iacute;a forma de volver atr&aacute;s. Que pena por su novio, que verg&uuml;enza por sus seres queridos que pensaban que ten&iacute;amos una amistad sana, que l&aacute;stima por todo aquel que me cre&iacute;a un santo.<\/p>\n<p>&mdash;Duele &mdash;alcanz&oacute; a decir&mdash;, pero al mismo tiempo se siente rico.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; fue lo que dijo lo que me hizo perder la cabeza, lo que inst&oacute; a mis m&uacute;sculos a forzarla, a tomarla y quitarle todo rastro de ropa. Me instal&eacute; entre sus nalgas, peque&ntilde;as, y apret&eacute; con ambas manos su cintura, delgada, y vi sus brazos &mdash;flacos&mdash;, aferr&aacute;ndose a mi cabeza. Mord&iacute;, chup&eacute; y penetr&eacute; su &uacute;nico lugar virgen, prohibido y apretado.<\/p>\n<p>&mdash;Mi culo &mdash;susurr&oacute; cuando estando detr&aacute;s entr&eacute; en ella&mdash;, despacio.<\/p>\n<p>Aunque toda mi red de ideas me empujaba a cogerla violentamente por detr&aacute;s, la empat&iacute;a acudi&oacute; al rescate. Empec&eacute; suave, lento, sin embargo, mis manos volvieron a su cuello, a su boca.<\/p>\n<p>&mdash;No sab&iacute;a que te gusta esto &mdash;suspir&oacute;. Ahora, mientras notaba que ella sola guiaba el movimiento, el ritmo de la penetraci&oacute;n, deslic&eacute; mis dedos hasta su vagina para proporcionarle una doble penetraci&oacute;n. Seguimos as&iacute; cuidando de hacer el menor ruido posible, por suerte ambos &eacute;ramos silenciosos.<\/p>\n<p>Pero comenc&eacute; a perder nuevamente el control, su agujero se estaba acostumbrado ya al tama&ntilde;o y el grosor, sent&iacute;a sus c&aacute;lidas dilataciones, c&oacute;mo se expand&iacute;a con cada movimiento violento de cadera. O&iacute;a sus suspiros escapar de sus labios sellados, y el sonido plausible de la carne contra la carne. Los minutos escalaban sobre el reloj mientras la electricidad comenzaba a llenar mi sistema nervioso. Esa sensaci&oacute;n, el cosquilleo, la maravilla de mi pene dentro de ella, del ominoso placer de entrar por detr&aacute;s, como hacen los ladrones, como nunca hab&iacute;a hecho su novio.<\/p>\n<p>&mdash;Te siento en todas partes &mdash;articul&oacute;&mdash;, Manuuu. Manuuu.<\/p>\n<p>Por alg&uacute;n motivo, el hecho de que ella fuese peque&ntilde;a, delgada, muy blanca elevaba mis impulsos hacia el sadismo, quer&iacute;a cogerla m&aacute;s fuerte y lo hice. Deseaba romperla, quebrarla &mdash;en un sentido er&oacute;tico&mdash;, no pod&iacute;a sentir ya piedad, ni considerar las diferencias entre nosotros. Yo era alto, delgado, pero fuerte. Mi piel era de un tono moreno. Sin embargo ella, delgada, muy blanca, parec&iacute;a una fr&aacute;gil silueta ante esta sombra imponente.<\/p>\n<p>Pero, un ruido. No, exactamente se o&iacute;a el sonido de la puerta abri&eacute;ndose. Deb&iacute;amos terminar ya. &iquest;Qui&eacute;n era? &iquest;Su madre? &iquest;Lleg&oacute; tan temprano?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Incluso cuando mi mente negaba la verdad, la memoria de mis manos lo confirmaba. Era como si dibujara en el aire las constelaciones de nuestros encuentros. &mdash;Te deseo tanto &mdash;me dijo. 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