{"id":34135,"date":"2022-03-18T23:00:00","date_gmt":"2022-03-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-18T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-18T23:00:00","slug":"eyaculo-junto-a-cristina-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/eyaculo-junto-a-cristina-final\/","title":{"rendered":"Eyaculo junto a Cristina (Final)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34135\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pas&oacute; el invierno y el cambio de estaci&oacute;n trajo consigo nuevas inspiraciones para mis fantas&iacute;as incestuosas con mi hermana Cristina. Ten&iacute;a claro una cosa: mi hermana no era consciente de lo tremendamente buena que estaba y de c&oacute;mo lograba excitarme sin pretenderlo, ya que cuando la temperatura aument&oacute;, era frecuente verla paseando en braguitas por casa (salvo cuando estaba mi padre por casa) o incluso cubierta con una peque&ntilde;a toalla que dejaba poco a la imaginaci&oacute;n, ya que pod&iacute;a verle parte de los pechos o de las nalgas. Antes de la experiencia narrada en mi primer relato ya paseaba de esa manera por casa, pero ahora la ve&iacute;a con otros ojos, como mi amor prohibido, y lo que m&aacute;s deseaba es que esas hermosas piernas estuvieran sobre mis hombros mientras le hac&iacute;a el amor.<\/p>\n<p>Antes tambi&eacute;n me fijaba c&oacute;mo otros chicos, fueran de mi edad o mucho mayores que ella, la miraban con deseo por la calle, pero ahora yo me hab&iacute;a transformado en uno m&aacute;s de ellos y estaba seguro de que si supieran c&oacute;mo la ve&iacute;a en casa se morir&iacute;an de envidia y dar&iacute;an cualquier cosa por ponerse en mi lugar. Lo cierto es que me gustaba morbosear sobre ella con algunos amigos del Messenger (all&aacute; por el 2008 a&uacute;n exist&iacute;a), mostrando algunas fotos donde saliera sugerente o apareciera yo junto a la misma en alguna foto. Recuerdo el caso concreto de un ciber-amigo venezolano, bisexual, de mi edad, al que le pas&eacute; una foto donde aparec&iacute;a junto a Cristina en una boda. Yo iba con traje negro y corbata roja, mientras que ella llevaba un vestido de una pieza de color p&uacute;rpura que realzaba su figura. Adem&aacute;s, como manda la ocasi&oacute;n, estaba maquillada y llevaba su larga melena negra rizada, cuando normalmente la lleva lisa. &ldquo;&iquest;No te gustar&iacute;a que tuvi&eacute;ramos sexo con ella a la vez?&rdquo;, le preguntaba. &ldquo;Ufff, la verdad es que en esa foto est&aacute; espectacular&rdquo;, me dec&iacute;a, pero luego continuaba &ldquo;pero creo que me gustas m&aacute;s t&uacute;&rdquo;. Como ve&iacute;a que la atenci&oacute;n hacia ella (que era lo que me excitaba), acababa siendo un tema secundario para que acabara hablando de m&iacute;, me aburr&iacute; con esa forma de alimentar mi morbo.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el verano, estaci&oacute;n que me ayuda a poder contemplar a mi hermana con menos ropa. &Iacute;bamos a una piscina p&uacute;blica cercana a casa a ba&ntilde;arnos al mediod&iacute;a. Cristina llevaba bikinis que realzaban sus enormes pechos, mientras que la braguita marcaba sus bonitas nalgas. Sol&iacute;a recogerse su larga melena en un mo&ntilde;o. Muchos chicos la miraban en la piscina, lo cual, como ocurr&iacute;a en el primer cap&iacute;tulo, me provocaba sentimientos contradictorios, ya que por un lado me parec&iacute;a una situaci&oacute;n inc&oacute;moda, pero por otra me daba mucho morbo, y el hecho de que los dem&aacute;s no supieran que era mi hermana lo m&aacute;s probable es que les causara envidia al creer, falsamente, que yo era su novio.<\/p>\n<p>Al meternos en el agua hac&iacute;amos carreras, buce&aacute;bamos&hellip; Pero lo que m&aacute;s me gustaba era meterme hasta el fondo con gafas de bucear y ver desde abajo c&oacute;mo se mov&iacute;a aquel hermoso cuerpo. Recuerdo que cambiaba de bikinis, pero el que m&aacute;s fuerte viene a mi memoria es uno negro con rayas rojas, ya que era el que mejor le quedaba. Estar viendo con aquellas gafas aquella diosa desplaz&aacute;ndose por el agua, con aquellas piernas y esos gl&uacute;teos estir&aacute;ndose y encogi&eacute;ndose con el movimiento, consegu&iacute;a pon&eacute;rmela muy dura. Al salir del agua siempre me ofrec&iacute;a para ponerle la crema bronceadora. Si bien Cristina era de piel blanca, le quedaba bien su bronceado, qued&aacute;ndole la marca del bikini. Me gustaba untarle aquella crema por todo el cuerpo, sentir la delicadeza de su piel en mis manos. Primero por la espalda, descendiendo alguna vez las manos hacia sus pechos. &ldquo;Eh, no te pases&rdquo;, me dec&iacute;a con una sonrisa. Yo hac&iacute;a como si nada y bajaba por su espalda. Despu&eacute;s se la untaba por las piernas. Ella dec&iacute;a &ldquo;por aqu&iacute; no hace falta&rdquo;, pero no hac&iacute;a caso y lo hac&iacute;a igualmente. Aquello era lo m&aacute;s cerca que hab&iacute;a estado con una chica por entonces, ya que pese a mis dieciocho a&ntilde;os segu&iacute;a siendo virgen, por lo que para m&iacute; era como un equivalente de follar, aunque sin llegar a eyacular, teniendo que guardar el recuerdo de aquellas im&aacute;genes, aquel tacto e incluso aquel olor a crema como inspiraci&oacute;n para mis masturbaciones en un momento de intimidad.<\/p>\n<p>Otro recuerdo de aquel verano fue una escapada que hicimos con su novio a la playa. Ella luc&iacute;a igual que en las descripciones anteriores, pero con un bikini rosa. Cristina y su novio jugueteaban mucho, y en un momento dado se le cay&oacute; aquel bikini al suelo, ense&ntilde;ando sin querer sus grandes tetas en todo su esplendor. Me qued&eacute; mirando aquellos pechos bronceados, con su marca de bikini que dejaba ver lo blanquitos que los ten&iacute;a normalmente, y unos pezones marroncitos, con aureola peque&ntilde;a. Mi cu&ntilde;ado, que al igual que nuestra familia es cristiano y algo puritano, abraz&oacute; a mi hermana contra &eacute;l para ocultar de la vista de los dem&aacute;s sus pechos, mientras Cristina se re&iacute;a en plan picarona. Me agach&eacute; para recoger aquel bikini y que pudiera pon&eacute;rselo. &ldquo;Menos mal que s&oacute;lo te ha visto tu hermano&rdquo;, dijo &eacute;l. Pero es que su hermano era quien posiblemente m&aacute;s deseara verle las tetas en aquel momento. Ya se los hab&iacute;a visto anta&ntilde;o, pero nunca desde que mi deseo sexual despertara de forma totalmente consciente hacia ella. Y aunque fueron unos segundos, aquel recuerdo me tiene excitado hasta el d&iacute;a de hoy.<\/p>\n<p>Pero el mayor morbo hacia ella llegar&iacute;a semanas m&aacute;s tarde. Mi abuela hab&iacute;a venido del pueblo a pasar unos d&iacute;as a casa, por lo que Cristina le cedi&oacute; su habitaci&oacute;n para que estuviera m&aacute;s c&oacute;moda, por lo que tendr&iacute;a que dormir en mi mismo cuarto, aunque en camas separadas. Pese a que compartimos varias noches juntos en mi habitaci&oacute;n aquel verano, tengo marcada una en especial: la vez que me masturb&eacute; teni&eacute;ndola a menos de medio metro de m&iacute;. Antes de explicar c&oacute;mo fue, convendr&iacute;a algunas descripciones: cada uno estaba en una cama, con un espacio estrecho que us&aacute;bamos para poder levantarnos por la ma&ntilde;ana o ir al ba&ntilde;o por la noche. Mi cuarto es peque&ntilde;o, as&iacute; que no pod&iacute;amos permitirnos una distancia entre una cama y otra mayor (algo que me vino bien aquella noche). Yo dorm&iacute;a de espaldas a la ventana, con los pies mirando hacia la puerta, mientras que Cristina, que era m&aacute;s calurosa que yo, dorm&iacute;a de espaldas a la puerta y de cara a la ventana para poder aprovechar la corriente de aire que entraba por la misma.<\/p>\n<p>Estas eran las posturas en la que est&aacute;bamos, cuando, en una noche en la que no pod&iacute;a dormir, pude ver a trav&eacute;s de la luz de la luna llena a mi hermana dormida con una camiseta y una braguita negra de espaldas a m&iacute;, mirando a la pared. Verla as&iacute;, tan cerca, con esa braguita que tan bien marcaba sus gl&uacute;teos y esas piernas desnudas entrecruzadas delicadamente me provocaron una erecci&oacute;n. Las veces en que me masturb&eacute; pensando en ella lo hab&iacute;a hecho en el cuarto de ba&ntilde;o o en una habitaci&oacute;n, pero en casi todas esas ocasiones Cristina estaba fuera de casa. Hasta entonces hab&iacute;a utilizado mi imaginaci&oacute;n o algunas fotos para alimentar mi fantas&iacute;a incestuosa al mene&aacute;rmela, pero ahora la ten&iacute;a en vivo. Me dije &ldquo;tengo que hacerlo ahora&rdquo;.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; mi polla erecta de aquel pantal&oacute;n corto y empec&eacute; a mene&aacute;rmela, tratando de no hacer ruido con el l&iacute;quido preseminal al agitarla. Contemplaba aquel culo, que tantas veces hab&iacute;a logrado excitarme y pensaba c&oacute;mo me gustar&iacute;a arrancarle aquella braguita y frotarme contra &eacute;l mientras acariciaba sus suaves piernas, como lo hac&iacute;a en la piscina. A aquella vista excitante la acompa&ntilde;aba de im&aacute;genes mentales, como el recuerdo de sus pechos en la playa. &ldquo;Dios, c&oacute;mo me gustar&iacute;a disfrutar de ese culo mientras le sobo las tetas&rdquo;, dec&iacute;a en mi interior. Pensaba qu&eacute; pasar&iacute;a si ella en realidad no estaba durmiendo, como yo, y de pronto se diera la vuelta, y viera all&iacute; a su hermano masturb&aacute;ndose. &iquest;Se molestar&iacute;a? &iquest;Gritar&iacute;a? &iquest;O por el contrario, podr&iacute;a excitarse y &ldquo;ayudarme&rdquo; a &ldquo;desahogarme&rdquo;?<\/p>\n<p>Fantaseaba c&oacute;mo ser&iacute;a hacer la postura de la cucharilla tal y como estaba en ese momento, mientras ol&iacute;a su cabello y besaba su cuello. Me encantar&iacute;a ser el m&aacute;s cari&ntilde;oso con Cristina y hacerle sentir la mujer m&aacute;s hermosa. Me preguntaba, &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no puedo disfrutar de ese cuerpo como hace mi cu&ntilde;ado? &iquest;S&oacute;lo porque es mi hermana? &iquest;No podr&iacute;a haber nacido en otra familia y as&iacute; intentar algo con ella?&rdquo; Pero al mismo tiempo que me lamentaba por aquello, era consciente de que, si mi hermana me excitaba m&aacute;s que ninguna otra, era por el morbo de lo prohibido, por aquella especie de complejo de Edipo. De no haber sido mi hermana me hubiera excitado verla, sin duda, pero el hecho de que lo fuera le daba un plus a mi deseo sexual, lo potenciaba por diez. Por otro lado, de no haber sido mi hermana, no se hubiera venido a dormir a mi cuarto y mucho menos con braguita tan ajustada y sugerente. Seguro que mis amigos, que hab&iacute;an despertado aquel deseo por ella en el primer relato, me envidiar&iacute;an si superan lo que estoy viendo ahora. Lo mismo que aquellos desconocidos que la miraban en la piscina.<\/p>\n<p>Segu&iacute; agit&aacute;ndomela, hasta que me la imagin&eacute; sin braguita, abierta de piernas y con mi cabeza en medio, lami&eacute;ndole el cl&iacute;toris, con aquel olor potente a hembra y Cristina con los ojos cerrados gimiendo de placer. No pod&iacute;a aguantar m&aacute;s, con la otra mano me tap&eacute; la boca para no jadear al intentar recuperar ox&iacute;geno y eyacul&eacute;, saltando mi semilla hasta mi cuello y cayendo la mayor parte sobre mi torso desnudo. Trat&eacute; lentamente de recuperar el aliento, me limpi&eacute; el torso con un cl&iacute;nex y poco despu&eacute;s me dorm&iacute;. Hab&iacute;a sido una de las mejores pajas de mi vida, y a d&iacute;a de hoy pienso que fue la vez que m&aacute;s disfrut&eacute; del sexo de manera no-acompa&ntilde;ada.<\/p>\n<p>Tiempo despu&eacute;s, con 19 a&ntilde;os, tuve a mi primera novia formal, con la que perd&iacute; la virginidad, y hubo otras despu&eacute;s de ella. No he abandonado la pr&aacute;ctica masturbatoria, pero he de reconocer que mi hermana Cristina, con el tiempo, ha ido adoptando un rol m&aacute;s secundario en mis fantas&iacute;as, aunque nunca he dejado de desearla, ya que a sus 37 a&ntilde;os, siendo ya esposa y madre de tres hijos, sigue manteniendo su gran atractivo f&iacute;sico, y el mayor regalo que puede hacerme, adem&aacute;s de su amor y amistad, es venir a visitarme a casa con shorts o minifalda. Cuando tuve mi primera novia y me pregunt&oacute; qu&eacute; estudiaba (que dio la casualidad que era lo mismo que hab&iacute;a estudiado ella), me dijo: &ldquo;Es normal que te guste ese tipo de chicas, ya que siempre he sido tu modelo de mujer&rdquo;. Vaya aqu&iacute; mi peque&ntilde;o homenaje a ella y c&oacute;mo ayud&oacute; en momentos de abstinencia en alimentar mi apetito sexual.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Pas&oacute; el invierno y el cambio de estaci&oacute;n trajo consigo nuevas inspiraciones para mis fantas&iacute;as incestuosas con mi hermana Cristina. 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