{"id":34139,"date":"2022-03-18T23:00:00","date_gmt":"2022-03-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-18T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-18T23:00:00","slug":"verano-del-84-capitulo-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/verano-del-84-capitulo-5\/","title":{"rendered":"Verano del 84 (Cap\u00edtulo 5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34139\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mar&iacute;a era separada. No divorciada, &ldquo;separada&rdquo;. Reci&eacute;n por aquellos a&ntilde;os Argentina legisl&oacute; el divorcio vincular. Solo se pod&iacute;a estar separado, que era lo m&aacute;ximo que la Iglesia Cat&oacute;lica toleraba cuando una pareja no pod&iacute;a continuar junta. Y esto implicaba dedicarse a los hijos, si los hab&iacute;a, y no volver a convivir con alguien. Ni hablar de nuevos hijos producto de nuevas uniones. Mar&iacute;a hab&iacute;a seguido el mandato al pie de la letra, por eso el comentario de mi madre. No as&iacute; Daniel, el padre de Camila. Pero eso era otra historia.<\/p>\n<p>El &uacute;nico tren del s&aacute;bado a Capital traqueteaba en las v&iacute;as gastadas. Ser&iacute;a un recuerdo en pocos a&ntilde;os, pero todav&iacute;a cubr&iacute;a el trayecto hasta retiro en por lo menos el doble de tiempo que tomaba el viaje en autom&oacute;vil. No me importaba. Pero ya en la ciudad y antes de llegar a su casa, pas&eacute; por una farmacia, puse cara seria y compr&eacute; un paquete de preservativos. Nunca se sabe, y no iba a estar desprevenido. Llegu&eacute; a casa de Camila a las tres de la tarde, acalorado y hambriento. Mar&iacute;a me improvis&oacute; un s&aacute;ndwich, y nos fuimos a la habitaci&oacute;n de Cami. Me mostr&oacute; sus &aacute;lbumes de fotos, en particular los de sus viajes de esqu&iacute;, deporte que tanto nos gustaba a ambos. Jugamos un par de partidos de ajedrez, y luego sac&oacute; algunas prendas para ver cuales me gustaba que se pusiera. Escuch&aacute;bamos a su madre hablar por tel&eacute;fono as&iacute; que se prob&oacute; un par con &eacute;l con el agregado picante de que lo hizo delante m&iacute;o. Llevaba una tanga blanca y un corpi&ntilde;o de encaje del mismo color. En un momento, mientras buscaba cosas en el placard, me puse de pie con sigilo y la abrac&eacute; desde atr&aacute;s. Mi mano fue r&aacute;pido a su entrepierna y suspir&oacute;. &ldquo;&iquest;Va a haber pase de habitaci&oacute;n hoy?&rdquo; susurr&eacute; a su o&iacute;do. &ldquo;Algo tengo planeado. Despu&eacute;s te cuento&rdquo;. Se qued&oacute; con un jean de tiro alto, como se usaban en los 80, y una camisita blanca de mangas cortas, que resaltaba sus lolas preciosas.<\/p>\n<p>Elegimos ver &ldquo;Juegos de Guerra&rdquo;, quiz&aacute;s porque los protagonistas eran una parejita de nuestra edad, y nos sentamos a cenar pizza acompa&ntilde;ada de algunas cervezas.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qu&eacute; ten&eacute;s planeado hoy? &ndash; me animo finalmente a preguntar cuando ya camin&aacute;bamos de vuelta.<\/p>\n<p>&#8211; Y hoy&#8230; quiero que lo hagamos. &ndash; me qued&eacute; sin aliento. Solo me detuve y la bes&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Duerme profundo tu vieja?<\/p>\n<p>&#8211; Para nada, pero iba a cenar a lo de su hermana en San Isidro, y se quedaba a dormir ah&iacute;. &ndash; atin&eacute; a decir algo, pero no supe que. &ndash; Mam&aacute; tiene una visi&oacute;n m&aacute;s moderna de algunas cosas, mi amor. &ndash; Nos volvimos a besar, m&aacute;s bien ya a comernos a besos mientras nuestras manos no se quedaban quietas. Pero era avenida Santa Fe y Callao a las 11 pm un d&iacute;a de febrero 1984. No daba para descontrolarse mucho. Nos subimos a un colectivo y nos fuimos para su casa. Con algo de suerte subimos en el ascensor con toda nuestra ropa, pero apenas pasar la puerta y la camisa de Cami y mi remera ya estaban afuera. Fuimos con premura hasta su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Esperarme un segundo. Voy a buscar algo a la mochila. &ndash; estaba en el cuarto de hu&eacute;spedes.<\/p>\n<p>&#8211; No hace falta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&#8211; No necesitamos nada. Mam&aacute; me hizo recetar la p&iacute;ldora hace meses.<\/p>\n<p>Tiempo m&aacute;s tarde eso tuvo su explicaci&oacute;n. Supe que Mar&iacute;a se hab&iacute;a casado &ldquo;de apuro&rdquo; embarazada de Camila, con un hombre que finalmente no era para ella. Volv&iacute; sobre Cami, le saqu&eacute; el corpi&ntilde;o y me hice un fest&iacute;n con sus tetas divinas. Volv&iacute; a mirarla a sus ojos y a besarla, y en el abrazo la sent&iacute; temblar un poquito. No era placer, eran nervios. Apart&eacute; el cubrecama, y la hice recostar, le afloje y saque el pantal&oacute;n, sus zapatillas y su tanga. Como esa vez, volv&iacute; a recorrer su cuerpo con mi lengua, aunque esta vez me demor&eacute; m&aacute;s en la cara interna de sus muslos, recorriendo con lentitud el camino hacia su entrepierna. Cuando mi boca lleg&oacute;, Cami lanz&oacute; un gemido, fresco, libre a sabiendas de que nadie escuchaba. Me hab&iacute;a propuesto que acabara primero de esa manera. Quiz&aacute;s eso, pensaba, la ayudar&iacute;a a relajarse. Calentura sobraba, y Cami se retorc&iacute;a y gem&iacute;a al ritmo de mis cari&ntilde;os. Pronto mi cabeza estaba atrapada en la presi&oacute;n de sus muslos, y su pelvis sub&iacute;a y bajaba mientras me esforzaba por mantener mi lengua en su punto m&aacute;gico. No fue mucho. Los temblores, ahora del orgasmo llegaron prestos e intensos, acompa&ntilde;ados de sus gemidos liberados. Me incorpor&eacute; sobre ella.<\/p>\n<p>&#8211; Ni te sacaste el pantal&oacute;n &ndash; me dice con una sonrisa &ndash; veo que me toca a m&iacute;.<\/p>\n<p>Me hizo acostarme en su lugar, me desvisti&oacute; y no olvid&oacute; que me gustaban los besos en mis pezones y mi vientre, y menos hab&iacute;a olvidado como me hab&iacute;a gustado m&aacute;s que me la chuparan. Igual no la dej&eacute; seguir mucho. Mas bien casi nada.<\/p>\n<p>&#8211; Es ahora Cami. &iquest;C&oacute;mo quer&eacute;s? &iquest;Vos arriba como la vez pasada?<\/p>\n<p>&#8211; Si.<\/p>\n<p>Se puso arriba m&iacute;o, y al igual que entonces empez&oacute; a frotarse la ranura con mi verga, hasta ubicarla en la entrada. Sent&iacute; de pronto su estrechez h&uacute;meda y c&aacute;lida, que acog&iacute;a cada vez m&aacute;s y mi glande, hasta llegar al punto m&aacute;s cerrado. Cami me mir&oacute;, respir&oacute; hondo, y con un quejido tenue me llev&oacute; al para&iacute;so. Se qued&oacute; inm&oacute;vil un instante, mientras el dolor ced&iacute;a, y yo flotaba inerte en la tierna humedad de sus entra&ntilde;as. Se recost&oacute; sobre m&iacute; y nos besamos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Bien?<\/p>\n<p>&#8211; Ahora va mejorando. &ndash; m&aacute;s sonre&iacute;a mientras me miraba.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a moverse, y yo a tratar de acompa&ntilde;ar, aunque con la torpeza natural a nuestra inexperiencia. Nos llev&oacute; un rato encontrar la vuelta para que pudiera bombear un poquito. Mas solo un poquito, porque pronto mi orgasmo se neg&oacute; a atender razones para demorarse y me vaci&eacute; dentro de ella. Me mir&oacute; con ternura.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Puedo seguir o te duele? &#8211; pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; Ya casi nada. &iquest;Quer&eacute;s venir arriba?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;.<\/p>\n<p>Se desmont&oacute;, le hice lugar en la cama, y me ubiqu&eacute; para volver a penetrarla. Mi pene segu&iacute;a r&iacute;gido como nunca, y estaba ba&ntilde;ado en semen, flujos vaginales y un poco de sangre. No era la visi&oacute;n m&aacute;s bonita, pero que importaba. Entr&eacute; de nuevo en ella, de vuelta en ese abrazo c&aacute;lido y maravilloso. Ensay&eacute; mis movimientos de nuevo torpes al principio, hasta encontrar el ritmo. Cami ya se hab&iacute;a aflojado y su cuerpo hablaba otra vez de su excitaci&oacute;n. De improviso, m&aacute;s all&aacute; de que parec&iacute;a estar lejos, dio un grito, me apret&oacute; con sus piernas y brazos y se estremeci&oacute; en un intenso orgasmo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Par&aacute;, par&aacute;! &#8211; Me detuvo cuando quise seguir bombeando. Me sal&iacute;, y todav&iacute;a sigui&oacute; temblando un poco m&aacute;s. Era todo, al menos por la noche, pens&eacute;. Me recost&eacute; a su lado, y cuando recuper&oacute; el aliento empez&oacute; a tocar mi verga inc&oacute;lume.<\/p>\n<p>&#8211; Ven&iacute;, vamos al ba&ntilde;o a lavarnos.<\/p>\n<p>Nos limpiamos, y me termin&oacute; de atender con su boca ah&iacute; mismo, de pi&eacute;, ella sentada en la tapa del inodoro. Desnudos sacamos la sabana manchada, la pusimos en el lavarropas, colocamos unas limpias, y nos acostamos juntitos en la estrecha cama. Nos dormimos jur&aacute;ndonos amor eterno, como solo lo juran los j&oacute;venes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mar&iacute;a era separada. No divorciada, &ldquo;separada&rdquo;. Reci&eacute;n por aquellos a&ntilde;os Argentina legisl&oacute; el divorcio vincular. Solo se pod&iacute;a estar separado, que era lo m&aacute;ximo que la Iglesia Cat&oacute;lica toleraba cuando una pareja no pod&iacute;a continuar junta. Y esto implicaba dedicarse a los hijos, si los hab&iacute;a, y no volver a convivir con alguien. Ni hablar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20738,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34139","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-primera-vez"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20738"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}