{"id":34207,"date":"2022-03-21T23:00:00","date_gmt":"2022-03-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-21T23:00:00","slug":"descubriendo-el-sexo-con-mi-entrenadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/descubriendo-el-sexo-con-mi-entrenadora\/","title":{"rendered":"Descubriendo el sexo con mi entrenadora"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34207\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pasaron a&ntilde;os desde mi &uacute;ltima relaci&oacute;n, cuando decid&iacute; apuntarme a un gimnasio para ganar cierta fortaleza f&iacute;sica. Mi etapa en la universidad, aunque fruct&iacute;fera sexualmente, me hab&iacute;a retenido durante mucho tiempo encerrado en casa o en la biblioteca de la facultad por los estudios, por lo que, si bien antes de ser universitario era flaco, ahora me sobraban algunos kilos, aunque al ser alto (med&iacute;a 1,82 metros) pod&iacute;a disimular en cierta medida el peso. Pero notaba que los michelines comenzaban a ser vistosos, lo que me hizo pensar que era uno de los factores por los que hac&iacute;a tiempo que no estaba en una relaci&oacute;n (seria o espor&aacute;dica) con una mujer, algo que a mis veintitr&eacute;s a&ntilde;os me resultaba desesperante. Para ganar confianza en m&iacute; mismo y parecer m&aacute;s atractivo, sent&iacute; que necesitaba ganar musculatura. Aunque quiz&aacute;s estuviera equivocado.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana acud&iacute; al gimnasio y al ser mi primera vez en uno de ellos, me sent&iacute;a desorientado. Me pase&eacute; por la sala y opt&eacute; por utilizar la el&iacute;ptica como calentamiento. Tras media hora dej&eacute; aquel ejercicio y me decid&iacute; a utilizar la m&aacute;quina de pesas. Y he de reconocer que no era capaz de levantar un palmo la pesa m&aacute;s pesada. Y en ese momento, alguien me dijo: &ldquo;&iquest;Eres nuevo por aqu&iacute;?&rdquo; Mir&eacute; a quien preguntaba y vi ante mis ojos a una de las entrenadoras con el uniforme del gimnasio, una aut&eacute;ntica reina amazona: era una mujer de 28 a&ntilde;os con cara angelical, con rasgos finos, ojos negros y una larga melena rubia recogida en una coleta por una cinta amarilla. Aquel uniforme, que constaba de un pantal&oacute;n corto y una camiseta azul, marcaban un hermoso cuerpo, con grandes pechos. Lo &uacute;nico que diferenciaba a esta mujer de una super-modelo est&aacute;ndar era su desarrollada musculatura en sus brazos y piernas, la cual, no s&eacute; por qu&eacute;, se me antojaba acariciar.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, es mi primer d&iacute;a&rdquo;, dije un poco t&iacute;mido. &ldquo;Debes usar estas m&aacute;quinas con moderaci&oacute;n, no puedes empezar con el peso m&aacute;ximo si es tu primer d&iacute;a y nunca has practicado esto antes, yo puedo hacerlo, pero porque llevo desde los diecis&eacute;is a&ntilde;os practicando halterofilia&rdquo;. No me sorprend&iacute;a que aquella mujer pudiera levantar tanto peso viendo su musculatura. &ldquo;Ver&aacute;s, lev&aacute;ntate, te har&eacute; una demostraci&oacute;n&rdquo;, me dijo. Y sin apenas esfuerzo (o eso me pareci&oacute;) logr&oacute; levantar en dos ocasiones cien kilos. El caso es que verla sentada y ver c&oacute;mo los m&uacute;sculos de sus brazos se contra&iacute;an me excit&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Esto que acabo de hacer no se te ocurra hacerlo ahora&rdquo;, me dijo, &ldquo;podr&iacute;a causarte una lesi&oacute;n muscular. Prueba con menos peso por el momento&rdquo;. Me volv&iacute; a sentar y segu&iacute; su consejo. &ldquo;Trabajo aqu&iacute; y puedes pedirme ayuda, tambi&eacute;n entreno aqu&iacute;&rdquo;. Le pregunt&eacute; su nombre y me dijo que se llamaba Lidia, como la campeona ol&iacute;mpica, pero no ten&iacute;an ning&uacute;n parentesco entre s&iacute;. Me dijo los d&iacute;as que trabajaba all&iacute; y que deseaba ver mis progresos, esto &uacute;ltimo con un gui&ntilde;o. Le di las gracias y se despidi&oacute;. Me qued&eacute; viendo c&oacute;mo se alejaba mientras mov&iacute;a esos gl&uacute;teos, los cuales se notaba que hab&iacute;a trabajado en el gimnasio. No creo que hubiera un solo m&uacute;sculo de su cuerpo que no estuviera ejercitado.<\/p>\n<p>Acab&eacute; aquel d&iacute;a los ejercicios y me fui a darme una ducha. Aunque se supone que era una parte de relax, cierta parte de mi cuerpo estaba en tensi&oacute;n por la buena impresi&oacute;n que me hab&iacute;a dado aquella entrenadora culturista. En aquel momento, imaginaba que estaba dentro de la ducha conmigo, me rodeaba con sus musculosos brazos y me levantaba mientras me besaba y acariciaba su mojada melena rubia. Trat&eacute; de relajarme para no llamar la atenci&oacute;n de los dem&aacute;s que estaban en el vestuario, termin&eacute; la ducha y me envolv&iacute; con la toalla para ir a vestirme.<\/p>\n<p>Pensaba que Lidia, la reina amazona, hab&iacute;a sido puesta en mi camino para recuperar la ilusi&oacute;n por la vida que me hab&iacute;a arrebatado la ruptura con mi ex novia. Iba cada d&iacute;a al gimnasio y la buscaba con cualquier excusa para que me ayudara y me diera su consejo, solo para poder verla y escucharla. A veces, mientras me animaba, me pegaba una peque&ntilde;a palmada o me cog&iacute;a del hombro como masaje&aacute;ndolo, lo cual aumentaba mi excitaci&oacute;n. Un d&iacute;a, incluso me invit&oacute; a ver c&oacute;mo levantaba unas pesas desde el suelo. En esta ocasi&oacute;n no iba con su cl&aacute;sico uniforme, sino el que utilizaba en las competiciones deportivas de halterofilia. Una camiseta de tirantes que dejaban al aire sus deltoides, b&iacute;ceps, tr&iacute;ceps y dem&aacute;s m&uacute;sculos que me era imposible de recordar, as&iacute; como unos leggings de comprensi&oacute;n que realzaban sus cu&aacute;driceps y sus gl&uacute;teos. Antes de tomar aquella pesa peg&oacute; un peque&ntilde;o grito para aliviar tensiones, la agarr&oacute; y se puso de cuclillas para despu&eacute;s enderezarse y levantarla por encima de su cabeza. El grito empez&oacute; a endurec&eacute;rmela, pero ver c&oacute;mo se puso en cuclillas y aumentar el tama&ntilde;o de sus gl&uacute;teos me hicieron buscar algo con lo que ocultar mi erecci&oacute;n, subi&eacute;ndome la temperatura del cuerpo.<\/p>\n<p>Trat&eacute; de relajarme, pensando que no estaba bien sexualizar a una mujer que practicaba deporte o hac&iacute;a su trabajo en aquel gimnasio. Tampoco sab&iacute;a mucho de ella, quiz&aacute;s estaba casada, y es algo que mi conciencia cristiana reprobaba, ya que el evangelio dice que &ldquo;todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometi&oacute; adulterio con ella en su coraz&oacute;n&rdquo;. Me fui a dar una ducha para tratar de olvidarme de todo. Tras vestirme, sal&iacute; del vestuario y me dispon&iacute;a a irme a mi casa, cuando Lidia dio conmigo y me dijo: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; te fuiste? No me has visto levantar todav&iacute;a las m&aacute;s pesadas&rdquo;. &ldquo;Necesitaba salir a tomar un poco el aire&rdquo;, le ment&iacute;, pero no me esperaba que me respondiera lo siguiente: &ldquo;En ese caso, &iquest;aceptar&iacute;as que te invitara a una infusi&oacute;n en la cafeter&iacute;a del gimnasio?&rdquo; No sal&iacute;a de mi asombro, pero acept&eacute;. Lidia y yo fuimos a aquella cafeter&iacute;a. Pens&eacute; que quiz&aacute;s me hablar&iacute;a de mis progresos o me dar&iacute;a nuevas pautas para continuar. Estaba equivocado.<\/p>\n<p>Lidia comenz&oacute; a preguntarme qu&eacute; hac&iacute;a, le dije que estudiaba las oposiciones para ser profesor de Lengua y Literatura. Pareci&oacute; que aquello le agrad&oacute;, pues me dijo &ldquo;adem&aacute;s de guapo eres inteligente&rdquo;, dijo mordi&eacute;ndose un labio mientras sonre&iacute;a. Esa situaci&oacute;n era nueva, ya que siempre era yo quien ten&iacute;a que entrar a las mujeres, pero me daba la impresi&oacute;n de que Lidia no buscaba lanzar una simple broma de coqueteo. La conversaci&oacute;n cambi&oacute; moment&aacute;neamente cuando le pregunt&eacute; por sus competiciones, pero Lidia no ten&iacute;a muchas ganas de hablar sobre deporte. &ldquo;&iquest;Tu novia tambi&eacute;n es profesora como t&uacute;?&rdquo;, me pregunt&oacute; con claras intenciones de saber si ten&iacute;a pareja. &ldquo;No, lo cierto es que no salgo con nadie desde hace algunos a&ntilde;os&rdquo;, le confes&eacute;. &ldquo;Oh, no importa, seguro que alguien como t&uacute; consigue a la chica que dese&eacute;&rdquo;, me dijo, colocando su mano sobre mi muslo. Ese gesto me empez&oacute; a excitar, pero trataba de pensar en otras cosas. Pero Lidia no se rendir&iacute;a tan f&aacute;cilmente. &ldquo;Me gustas mucho&rdquo;, me confes&oacute;, &ldquo;y he notado c&oacute;mo me miras en el gimnasio, tonto, hay espejos y puedo ver lo que hay en mis espaldas. No te haces una idea de c&oacute;mo te deseo&rdquo;. &ldquo;S&iacute;, tambi&eacute;n me gustas&rdquo;, le dije.<\/p>\n<p>Al escuchar aquello, Lidia se puso tontorrona, y puso sobre la mesa sus intenciones: &ldquo;Me gustas mucho, y en algunas temporadas, entre competici&oacute;n y competici&oacute;n, necesito descansar y aliviar tensiones, de lo contrario, mis m&uacute;sculos se atrofian&rdquo;, yo no me cre&iacute;a lo que estaba sucediendo, que aquella diosa, aquella guerrera amazona, me estuviera pidiendo sexo. &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo que no tienes con qui&eacute;n tener relaciones?&rdquo;, le pregunt&eacute;, &ldquo;si eres preciosa, me cuesta creer que no tengas a alguien&rdquo;, dije, con intenci&oacute;n de indagar si estaba casada. &ldquo;La verdad, no, y los pretendientes que me salen no son de mi agrado, me gustan los morenazos altos como t&uacute;&rdquo;, me respondi&oacute;. Aquello sirvi&oacute; para subir mi autoestima, perdida desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Estaba claro que acabar&iacute;a teniendo sexo con ella, dejando atr&aacute;s los a&ntilde;os de sequ&iacute;a (abstinencia forzada) que hab&iacute;a sufrido desde que cort&eacute; con mi ex.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s dilaci&oacute;n, me dijo que la esperara en la puerta mientras se duchaba, tras lo cual, ir&iacute;amos a su casa a &ldquo;aliviarle de tensiones&rdquo;. Sali&oacute; del vestuario oliendo bastante bien. Creo que hasta ese momento nunca me hab&iacute;a preocupado por c&oacute;mo ol&iacute;a. &ldquo;Estas genial&rdquo;, le dije, &ldquo;t&uacute; s&iacute; que est&aacute;s bien&rdquo;, me contest&oacute;. Al llegar a su casa, me estamp&oacute; con delicadeza contra la pared y comenz&oacute; a besarme. &ldquo;No puedo esperar m&aacute;s, vamos a la cama&rdquo;, me dijo. No pod&iacute;a creer lo que me estaba pasando. Y me gustaba. &ldquo;Esp&eacute;rame en la cama, enseguida estoy contigo&rdquo;, me dijo mientras se met&iacute;a en el ba&ntilde;o. Me sent&eacute; sobre la cama mientras me quitaba aquella ropa deportiva y la dejaba a un lado. Mi coraz&oacute;n palpitaba y mi respiraci&oacute;n se aceleraba con aquella excitaci&oacute;n. Cada segundo que esper&eacute; se me hac&iacute;a eterno, hasta que finalmente Lidia sali&oacute; del ba&ntilde;o con un culotte y un sujetador deportivo, adem&aacute;s de tener los ojos maquillados y los ojos pintados, como una modelo. &ldquo;Puf, c&oacute;mo me pones&hellip;&rdquo;, le dije, &ldquo;veamos si estas semanas en el gimnasio te han servido de algo&rdquo;, me contest&oacute; y acto seguido salt&oacute; encima m&iacute;a bes&aacute;ndome mientras yo acariciaba los m&uacute;sculos de sus brazos. &ldquo;Te gustan, &iquest;eh?&rdquo;, dec&iacute;a entre jadeos mientras me besaba apasionadamente. Habr&aacute; quien dir&aacute; que aquella relaci&oacute;n no era la cl&aacute;sica de hetero-normativa, ya que los roles sociales estaban invertidos, ella era la fuerte y la que tomaba la iniciativa, mientras que yo era delicado y m&aacute;s pasivo. Pero tocar esos b&iacute;ceps me la pon&iacute;an dur&iacute;sima, sentirme vulnerable entre ellos aumentaba a nivel psicol&oacute;gico el goce sexual.<\/p>\n<p>Lidia agarr&oacute; una de mis manos y la coloc&oacute; sobre su duro trasero. &ldquo;Disfr&uacute;talo, es para ti&rdquo;, me dijo y viendo que mi polla estaba a punto de explotar, me la agarr&oacute; con el pulgar y el &iacute;ndice de su mano derecha, a modo de anillo, mientras que con el me&ntilde;ique me daba un masaje en el escroto. &ldquo;Menuda polla tienes, este m&uacute;sculo no tienes que trabajarlo, &iquest;verdad?&rdquo;, dijo picarona, y a continuaci&oacute;n me corr&iacute;, apuntando el chorro sobre sus fornidos muslos. Hab&iacute;amos terminado la primera fase del sexo. Pero ahora le tocaba disfrutar a ella. Mientras me recuperaba de la primera corrida, me ofreci&oacute; una botella de agua y algunos frutos secos al mismo tiempo que trataba de calentarme con sus caricias. &ldquo;Necesitas reponer fuerzas tras el primer asalto, adem&aacute;s, estos frutos son afrodis&iacute;acos&rdquo;, me dec&iacute;a. Y cuando al fin las repuse, le baj&eacute; aquel culotte y me dispuse a hacerle un cunnilingus mientras sujetaba con mis manos sus muslos, acariciando aquellos cu&aacute;driceps. O&iacute;a a Lidia gemir mientras sujetaba mi cabeza para que continuara. Hasta que lleg&oacute; un momento en que dijo &ldquo;ahora prueba de resistencia, ponte ese preservativo y f&oacute;llame&rdquo;. Lidia se quit&oacute; aquel sujetador deportivo mostr&aacute;ndome aquellos enormes pechos al desnudo. &ldquo;Dios m&iacute;o, pero qu&eacute; belleza&rdquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Me coloqu&eacute; ese preservativo y me dispuse a complacer a aquella diosa del Olimpo. Y para mi sorpresa, fue mil veces mejor que con mis anteriores parejas sexuales, ya que sab&iacute;a c&oacute;mo contraer los m&uacute;sculos vaginales, lo que multiplicaba el placer durante la penetraci&oacute;n. De haber estado tantos a&ntilde;os sin mantener relaciones a tener sexo con mi entrenadora fue parecido a hacer ejercicio en nivel dif&iacute;cil al gimnasio, s&oacute;lo que aquello me mataba de placer en lugar de hacerme da&ntilde;o. Le acariciaba sus pechos, firmes y duros, al mismo tiempo que con los dedos jugueteaba con sus pezones. Lidia gem&iacute;a de placer mientras yo jadeaba, falt&aacute;ndome el aliento con las embestidas mientras ella apretaba mi pene. Finalmente, su contracci&oacute;n fue m&aacute;s fuerte de lo normal y me corr&iacute; al mismo tiempo que ella, cayendo en redondo en la cama. Lidia me bes&oacute; en los labios y volvi&oacute; a darme agua, algo que necesitaba.<\/p>\n<p>Me dorm&iacute; abrazado a ella, apoyando mi cabeza en sus firmes pechos. A la ma&ntilde;ana siguiente, me despert&eacute; sin Lidia en la cama. Me hab&iacute;a dejado una nota que dec&iacute;a &ldquo;He tenido que irme a trabajar, pero estabas tan mono dormido que decid&iacute; dejarte dormir en mi cama. Tienes pan y aceite para desayunar en la cocina. &iexcl;Ven a verme despu&eacute;s al gimnasio para seguir los &lt;&lt;entrenamientos&gt;&gt;!&rdquo;<\/p>\n<p>Mientras me vest&iacute;a, not&eacute; ciertas agujetas por el cuerpo, fruto de lo que hicimos en la noche. No sab&iacute;a cu&aacute;nto durar&iacute;a aquello, pero seguro que me divertir&iacute;a mientras tanto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Pasaron a&ntilde;os desde mi &uacute;ltima relaci&oacute;n, cuando decid&iacute; apuntarme a un gimnasio para ganar cierta fortaleza f&iacute;sica. 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