{"id":34209,"date":"2022-03-21T23:00:00","date_gmt":"2022-03-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-21T23:00:00","slug":"de-casualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-casualidad\/","title":{"rendered":"De casualidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34209\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llegado el fin de semana, decidimos salir de casa para cambiar de ambiente. No ten&iacute;amos nada programado, as&iacute; que salimos a darnos una vuelta por ah&iacute; y relajarnos de la rutina diaria. Sin algo especial en mente, la verdad es que estuvimos abiertos a pasar el tiempo entretenidos en lo que la vida nocturna nos ofreciera.<\/p>\n<p>Fuimos a visitar una zona muy frecuentada de la ciudad. Caminando por el lugar, nos llam&oacute; la atenci&oacute;n entrar a un bar, tomarnos unos tragos y escuchar m&uacute;sica. La iluminaci&oacute;n era muy tenue adentro y el ambiente muy c&aacute;lido, de manera que nos agrad&oacute; a la primera impresi&oacute;n.<\/p>\n<p>Para nuestra sorpresa, muy al fondo del lugar, adem&aacute;s de m&uacute;sica, los televisores proyectaban cine rojo y hab&iacute;a muchas parejitas conversando, muy juntitas y al parecer muy enamoradas. En principio nos pareci&oacute; el lugar equivocado, pero decidimos quedarnos y pasar un buen rato. Adem&aacute;s, las pel&iacute;culas er&oacute;ticas que se proyectaban le daban cierto encanto al hecho de estar all&iacute; y ciertamente resultaban excitantes.<\/p>\n<p>Sin embargo, m&aacute;s tarde, simplemente nos pareci&oacute; mon&oacute;tono el ambiente y decidimos darnos una vuelta por otro lugar. Abandonamos el sitio un tanto excitados por la impresi&oacute;n que las pel&iacute;culas hab&iacute;an causado en nosotros, pero, sin nada especial para hacer, empezamos a deambular por las calles sin rumbo fijo. Ve&iacute;amos gente por doquier y disfrut&aacute;bamos de la vista.<\/p>\n<p>Nos llam&oacute; la atenci&oacute;n otro bar, muy bien decorado e iluminado, as&iacute; que decidimos entrar. Al igual que el anterior, el lugar ten&iacute;a luces muy tenues, y, como entretenci&oacute;n para adultos, se presentaban shows de striptease. Nos gust&oacute; la presentaci&oacute;n que all&iacute; se estaba dando, as&iacute; que nos acomodamos para pasar el rato. Pedimos bebidas y snacks y nos dispusimos a terminar de para la noche.<\/p>\n<p>Habr&iacute;an pasado tres shows cuando, en medio de la penumbra, nos pareci&oacute; identificar una figura conocida en medio de las personas que ingresaban al lugar. Se trataba de un hombre negro, que, con tan poca luz, todav&iacute;a m&aacute;s oscuro se ve&iacute;a. El tipo recorr&iacute;a el sitio, mirando con detalle, de mesa en mesa, a todas las personas que est&aacute;bamos ah&iacute;. Y no tard&oacute; en llegar hasta nosotros. Al vernos puso cara de sorpresa y atin&oacute; a decir, admirado, &iexcl;mire donde los vine a encontrar!<\/p>\n<p>&iexcl;Hola! Dijimos mi esposa y yo al un&iacute;sono. &iexcl;Qu&eacute; casualidad! &iquest;Qu&eacute; haces por aqu&iacute;? Hace d&iacute;as estaba con la intenci&oacute;n de visitar uno de estos sitios y vine a darme una vuelta por estos lados y ver si ligaba alg&uacute;n programa. Y parece que estoy de buenas porque me los encontr&eacute; a ustedes, coment&oacute;. &iquest;Los puedo acompa&ntilde;ar? S&iacute;, claro, respond&iacute;, mirando a mi esposa, quien no puso ninguna objeci&oacute;n. Wilson, su corneador habitual, y que casualmente lleg&oacute; a ese lugar, r&aacute;pidamente se ubic&oacute; al lado de ella y, habl&aacute;ndole al o&iacute;do, le empez&oacute; a conversar.<\/p>\n<p>Supuestamente est&aacute;bamos entretenidos observando a las muchachas en los shows, pero aquellos, mi esposa y Wilson, bien pronto decidieron buscar su propia entretenci&oacute;n. Cuando med&iacute; cuenta, ya mi esposa estaba inclinada mam&aacute;ndole la verga a su macho, totalmente indiferente de lo que all&iacute; pasaba y Wilson, claro, hab&iacute;a encontrado su entretenci&oacute;n en la noche. El estaba feliz, disfrutando el trabajo que hac&iacute;a la boca de mi mujer con su pene.<\/p>\n<p>&iexcl;Patr&oacute;n! Me dijo, parece, que la patrona tiene ganas. &iquest;Hace cu&aacute;nto que no le hace mantenimiento? La verdad, no mucho, le contest&eacute;, pero usted sabe que ella se prende de inmediato cuando usted aparece en escena. S&iacute;, me estoy dando cuenta, coment&oacute;. Ustedes dir&aacute;n. Yo no tengo nada que hacer esta noche. Esp&eacute;rese a qu&eacute; termine lo que est&aacute; haciendo y le preguntamos qu&eacute; quiere hacer.<\/p>\n<p>Un rato despu&eacute;s, haci&eacute;ndose la desentendida de todo, ella se incorpor&oacute; para seguir viendo los shows y pareci&oacute; dar a entender que nada hab&iacute;a pasado. Y era evidente que la calentura ya se estaba manifestando, porque al minuto ya se estaba besando con Wilson de manera descarada, en frente m&iacute;o, como si yo no existiera. Seguir como si nada hubiera pasado. Y nuestro amigo, seguro que su conducta era tolerada, se aprovechaba para estimular su cl&iacute;toris sin resistencia alguna en medio de aquella oscuridad.<\/p>\n<p>Creo que ya est&aacute; bueno, dijo ella en alg&uacute;n momento, tratando de mostrarse cuerda y sensata ante la calentura a la que la ten&iacute;a sometida su corneador. &iquest;Est&aacute; bueno, de qu&eacute;? Pregunt&eacute;. Pues que ya est&aacute;n repitiendo los mismos shows y ya llevamos un buen rato aqu&iacute;. Podr&iacute;amos irnos a otro lado. Perfecto, respond&iacute;. &iexcl;Vamos pues! &iquest;Y a d&oacute;nde quieres ir? No s&eacute;, respondi&oacute;. Vamos a otro lugar, dijo, pero no concret&oacute; a qu&eacute; lugar exactamente. Suele mostrarse indiferente en estas situaciones y no dar indicios de lo que realmente quiere.<\/p>\n<p>Wilson, c&oacute;mplice en estas situaciones, coment&oacute;: No le gustar&iacute;a ir a bailar un rato y as&iacute; nos calentamos un poquito, porque est&aacute; haciendo fr&iacute;o. Me parece buena idea. &iquest;D&oacute;nde? Pues, vamos y busquemos, por ac&aacute; debe haber varios sitios. Y, dado que estuvieron de acuerdo en ese plan, salimos del lugar y emprendimos la b&uacute;squeda, que no fue dif&iacute;cil, porque, casi que al frente de donde est&aacute;bamos hab&iacute;a una discoteca. As&iacute; que pr&aacute;cticamente salimos de un sitio e ingresamos a otro, sin mucha demora.<\/p>\n<p>El corneador ten&iacute;a sus ideas claras con respecto a lo que se ven&iacute;a, por supuesto, y ella, por lo que ver&iacute;a a continuaci&oacute;n, parec&iacute;a que tambi&eacute;n. Entramos al lugar, nos acomodamos en una mesa y dado que hab&iacute;a buena m&uacute;sica, la invit&eacute; a bailar. As&iacute; que salimos los dos a probar la pista de baile y calentar el ambiente. El lugar estaba animado y estuvimos danzando, tal vez, unas tres o cuatro piezas, mientras Wilson, en la mesa, beb&iacute;a algunos tragos de licor y esperaba su turno con paciencia.<\/p>\n<p>Al llegar a la mesa, yo ven&iacute;a con la intenci&oacute;n de darme una pausa. Ella, por el contrario, ya insinuaba que quer&iacute;a algo m&aacute;s de acci&oacute;n y le hizo se&ntilde;as a Wilson para que la acompa&ntilde;ara a la pista de baile nuevamente. Y &eacute;l, sin duda alguna, de inmediato respondi&oacute; a la invitaci&oacute;n levant&aacute;ndose de la mesa como un resorte, sigui&eacute;ndola sin reparo alguno. Al pasar a mi lado, coment&oacute;, como que tiene mucha energ&iacute;a la patrona esta noche.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; mir&aacute;ndolos y, como era de esperarse, muy pronto se les vio muy compenetrados, bailando con sus cuerpos muy juntos. Se dir&iacute;a que ya, desde ese mismo instante, copulaban, aunque con la ropa puesta. Era evidente que nuestro amigo hac&iacute;a todo lo posible para estimular al m&aacute;ximo a su hembra, procurando que ella, por supuesto, estuviese motivada y lista para entreg&aacute;rsele cuando llegare el momento. Y con ese prop&oacute;sito forzaba el contacto de su cadera con la de ella, de modo que tuviera presente la dureza de su virilidad en todo momento.<\/p>\n<p>Observ&eacute; c&oacute;mo &eacute;l le hablaba al o&iacute;do mientras bailaban y record&eacute; c&oacute;mo, aquella primera vez, el contacto estrecho de sus cuerpos fue lo que desencaden&oacute; que ella tomar&aacute; la decisi&oacute;n de tener sexo con &eacute;l, apenas habi&eacute;ndose conocido. Wilson me confesar&iacute;a despu&eacute;s que, mostr&aacute;ndose ella muy dubitativa y desconfiada, &eacute;l le hab&iacute;a puesto una de sus manos sobre su pene erecto y le hab&iacute;a dicho: &ldquo;Mamita, mira c&oacute;mo me tienes. Ya nos conocimos, as&iacute; que conozc&aacute;monos bien y no perdamos la oportunidad&rdquo;. Y, m&aacute;s que las palabras, fue la textura y dureza del miembro varonil lo que desat&oacute; en ella toda su lujuria.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato volvieron a la mesa. Ella, sin embargo, sigui&oacute; de largo hacia el ba&ntilde;o. El, por el contrario, se qued&oacute; conmigo en la mesa y me acompa&ntilde;&oacute; bebiendo un trago del vodka que hab&iacute;a ordenado para pasar el rato. Patr&oacute;n, me dijo, la patrona est&aacute; muy activa y creo que est&aacute; reclamando mantenimiento. &iquest;De verdad? Cuestion&eacute;. S&iacute;, respondi&oacute; &eacute;l, usted y yo ya la conocemos y sabemos c&oacute;mo se comporta. &iquest;Y es que ya concretaron algo? Pregunt&eacute;. No, pero est&aacute; claro lo que ella quiere, dijo. Y lo que ella quiere es que usted le d&eacute; su revolcada, coment&eacute;. Ciertamente, as&iacute; es, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Pero, segu&iacute;, &iquest;le ha manifestado algo? No, pero yo s&eacute; que va a ser as&iacute;. Uno lo intuye. Y, trat&aacute;ndose de ella, no es dif&iacute;cil percibirlo. Bueno, contest&eacute;, esperemos a que vuelva y definimos qu&eacute; vamos a hacer.<\/p>\n<p>Ella, de hecho, al poco rato apareci&oacute;, maquillada y compuesta nuevamente, porque despu&eacute;s del encontr&oacute;n bailable con el macho de su predilecci&oacute;n hab&iacute;a quedado bastante desarreglada. Y ya, en sus cabales, se sent&oacute; a hacernos compa&ntilde;&iacute;a y, mostr&aacute;ndose muy relajada y desinhibida, le dijo a Wilson que le sirviera un trago. As&iacute; que bebimos los tres. Y despu&eacute;s de aquello, nuestro macho, experimentado en las lides de la seducci&oacute;n y muy embaucador, coment&oacute;: Les agradezco mucho el ratico, ma&ntilde;ana tengo compromisos, as&iacute; que los tengo que dejar.<\/p>\n<p>Ella, de inmediato reaccion&oacute;. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? Indag&oacute;. &iquest;No te puedes quedar otro ratico? Bueno, dijo, pero no mucho. Pegu&eacute;monos la &uacute;ltima bailadita, entonces. De modo que mi mujer se levant&oacute;, lo cogi&oacute; de la mano y casi que lo arrastr&oacute; camino a la pista de baile. Los vi entrelazarse y empezar a dar los primeros pasos de baile, pero casi que, al instante, regresaron a la mesa. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Pregunt&eacute;. Ella, sin m&aacute;s vueltas, se apur&oacute; a decir, &iquest;podemos irnos a otro lugar? Quiero estar con &eacute;l antes de que se vaya.<\/p>\n<p>Bueno, respond&iacute;, si quieres, &iquest;por qu&eacute; no? S&iacute;, respondi&oacute; ella. La verdad, si quiero. Pero no le hemos preguntado a Wilson. &iquest;Ser&aacute; que si tiene tiempo? Pregunt&eacute; mir&aacute;ndole a &eacute;l p&iacute;caramente. Usted sabe, patr&oacute;n, que por ustedes hago el sacrificio, contest&oacute;. Entonces, &iexcl;vamos! Me apur&eacute; a decir. V&aacute;yanse adelantando a buscar el carro, que yo ya les alcanzo. Y proced&iacute; a acercarme a la barra para cancelar nuestro consumo.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; al parqueadero, ellos estaban abrazados, bes&aacute;ndose apasionadamente, ajenos a lo que pasara a su alrededor. As&iacute; que yo, activando el dispositivo para abrir las puertas del veh&iacute;culo, les dije, &iexcl;menos espect&aacute;culo y arriba, pues! Adentro del carro hacen lo que quieran. Y, aunque lo dije a modo de broma, pr&aacute;cticamente as&iacute; fue, porque ellos optaron por subirse en la silla trasera. Y ella, mi caliente y excitada esposa, no m&aacute;s estar adentro, opt&oacute; por bajarle el pantal&oacute;n a nuestro amigo y mont&aacute;rsele en su dura y palpitante verga.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a nadie m&aacute;s que nosotros en el parqueadero, as&iacute; que aquellos empezaron su faena sin escr&uacute;pulo alguno. Yo me qued&eacute; contemplando por el espejo retrovisor c&oacute;mo ella mov&iacute;a su cuerpo, estando sentada encima de Wilson, quien, entregado al momento, acariciaba su cuerpo llevando las manos por debajo de su blusa. &iquest;Van a hacerlo aqu&iacute; o vamos para otro lado? Vamos para otro lado, respondi&oacute; ella, que no quede muy lejos. Okey, respond&iacute;. Pero mientras maniobraba para salir conduciendo del lugar, ambos estaban entregados uno al otro, aprovechando el tiempo.<\/p>\n<p>Conduje el veh&iacute;culo fuera del parqueadero y me dirig&iacute; a uno de los tantos lugares que frecuent&aacute;bamos, esperando no tener dificultad para el ingreso, que, a veces, por el d&iacute;a y hora, resultan un tanto congestionados. El trayecto no fue muy largo, tal vez unos diez minutos, porque, en el recorrido pude identificar un sitio que no nos era familiar, pero se le ve&iacute;a disponible. As&iacute; que ingres&eacute; sin dudar un segundo. Ya llegamos, dije. As&iacute; que ellos detuvieron sus escarceos y se comportaron un tanto mientras nos acomod&aacute;bamos en una habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No fue problem&aacute;tico, porque el veh&iacute;culo entra en un garaje que conecta con la habitaci&oacute;n, encerrados, lejos de la vista de cualquiera. As&iacute; que ellos sin darle importancia a las formas, bajaron un tanto semidesnudos. Mi mujer se hab&iacute;a despojado de la falda y sus pantis, de modo que baj&oacute; vestida &uacute;nicamente con su blusa roja, sus medias negras y calzada con sus zapatos de tac&oacute;n. Y Wilson, m&aacute;s conservador, subi&eacute;ndose el pantal&oacute;n y ajust&aacute;ndose el cintur&oacute;n. El encuentro ya hab&iacute;a avanzado, de modo que no hab&iacute;a mucho espacio para los preliminares.<\/p>\n<p>A entrar al cuarto, ella no esper&oacute; un instante y termin&oacute; de quitarse las pocas prendas que aun la vest&iacute;an, dej&aacute;ndose puesto, como siempre, sus medias y sus zapatos. El, en respuesta, se apur&oacute; a desvestirse, muy r&aacute;pidamente, para no desentonar con la premura que ambos parec&iacute;an tener por terminar lo empezado.<\/p>\n<p>Ella, de inmediato, se acost&oacute; sobre la cama y abri&oacute; sus piernas coquetamente para recibir a su macho. Estaba realmente excitada y totalmente dispuesta a disfrutar de su hombre sin perder la ocasi&oacute;n. Me excit&oacute; sobre manera la forma como Wilson abord&oacute; a mi esposa. &iquest;Empezamos as&iacute;? o &iquest;lo quieres hacer de otra manera? le pregunt&oacute;. As&iacute; est&aacute; bien, respondi&oacute; ella, pero &iexcl;ya!, pronunci&oacute; casi que, en tono de s&uacute;plica, De modo que, con su consentimiento, &eacute;l la penetr&oacute; con mucho vigor y a mi gusto un tanto brusco. Sin embargo, ella pareci&oacute; esperarlo con mucha ansiedad y realmente disfrutarlo, porque, no m&aacute;s sentirse penetrada, empez&oacute; a contorsionarse y gemir de manera un tanto descontrolada.<\/p>\n<p>&Eacute;l ya sabe lo que le gusta a mi esposa y c&oacute;mo le gusta, de modo que empez&oacute; a desarrollar su rutina y hacerla gemir como s&oacute;lo &eacute;l sabe hacerlo. Su verga, tiesa y erecta, entraba y sal&iacute;a del cuerpo de mi esposa a voluntad, mientras, para generar m&aacute;s morbo, met&iacute;a y sacaba su lengua en la boca de mi mujer, haci&eacute;ndola coincidir con sus embestidas. Y ella, encantada, respond&iacute;a al gesto, saboreando la lengua del macho y gimiendo al ritmo de sus embestidas. Daba gusto ver como ella empujaba sus caderas en respuesta a las aproximaciones del macho, haciendo ver que disfrutaba de la aventura a plenitud.<\/p>\n<p>Wilson es un mulato aguantador, de modo que dura imperturbable meneando su pene encima de la hembra por mucho tiempo, aumentando la excitaci&oacute;n y placer de sus conquistas. Mi esposa, en este caso, disfruta que los momentos de placer se prolonguen y es ella, quien, casi siempre alcanza sus orgasmos y termina antes que su macho siquiera muestre signos de agotamiento. Eso es lo que m&aacute;s valora ella de sus encuentros sexuales con &eacute;l. Y esta vez no era la excepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ponte de perrito, que te quiero dar por detr&aacute;s, le sugiri&oacute; &eacute;l. Y ella, m&aacute;s que obediente, de inmediato se dispuso en la posici&oacute;n que &eacute;l quer&iacute;a y expuso su cola, mene&aacute;ndola y empuj&aacute;ndola hacia &eacute;l, que m&aacute;s temprano que tarde la volvi&oacute; a penetrar. Esta vez, moviendo su cuerpo a placer para encontrar en ella la respuesta adecuada. No s&eacute; por qu&eacute;, pero ella encuentra muy excitante que, recostada de lado sobre la cama, &eacute;l la siga penetrando desde atr&aacute;s. Cuando lo hace, &eacute;l toma las piernas de mi mujer y las levanta a voluntad, tal vez buscando generar mayor contacto o presi&oacute;n sobre su pene. Lo cierto es que ella disfruta de lo lindo en esa posici&oacute;n.<\/p>\n<p>Ayyy, ayyy, ayyy, te siento rico, &iexcl;dale! &iexcl;dale! &iexcl;dale!&#8230; es la f&oacute;rmula ling&uuml;&iacute;stica que utiliza mi esposa para darle a entender a su macho que la tiene al borde del cl&iacute;max y que la est&aacute; follando como ella quiere. Y Wilson, que ya sabe c&oacute;mo es la vuelta, procura hacer que su rutina siempre funcione. Ella, entonces, empieza a gemir m&aacute;s fuerte, a mover su cadera descontroladamente, a llevar sus brazos por detr&aacute;s de su cabeza y, finalmente, a denunciar su extremo placer con un sonoro Uuuyyy&hellip; Ah&iacute; sabe uno que la cosa alcanz&oacute; el grado m&aacute;ximo de excitaci&oacute;n y disfrute.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello, ella se relaja al punto de dormirse un rato, pero en esta ocasi&oacute;n, tal vez con la idea de que Wilson nos dejara, no quiso desaprovechar la ocasi&oacute;n. Se excus&oacute; un momento con el pretexto de ir al ba&ntilde;o y, al volver y encontrar otra vez a su macho con su miembro enarbolado, no perdi&oacute; tiempo y lo cabalg&oacute; para empezar nuevamente. Esta vez, ella tom&oacute; el control y empez&oacute; a mover su cuerpo acorde a la intensidad de las sensaciones que aquel contacto le produc&iacute;a.<\/p>\n<p>Est&aacute;s muy activa y motivada hoy, le dec&iacute;a Wilson. &iquest;A qu&eacute; se debe? Pregunt&oacute;. Hace rato que no nos encontr&aacute;bamos y hay que aprovechar esta casualidad. No es de todos los d&iacute;as, le dec&iacute;a ella mientras segu&iacute;a moviendo su cuerpo. Adelante y atr&aacute;s, encima de &eacute;l. &iquest;Y te ha gustado lo que hemos hecho? Insist&iacute;a &eacute;l. Mucho, contestaba ella. Ya sabes que me derrite hacer el amor contigo, as&iacute; que no puedo desaprovechar la oportunidad. Y esa conversaci&oacute;n, mientras ella lo cabalgaba, ayudaba a estimular mucho m&aacute;s su encuentro. Pues, mira no m&aacute;s, c&oacute;mo me la tienes con solo verte&hellip; Y as&iacute; como te mueves, todav&iacute;a m&aacute;s dura se pone.<\/p>\n<p>Ella, oyendo esas palabras, empez&oacute; a mover su cadera, todav&iacute;a m&aacute;s, haciendo movimientos circulares. &iquest;Te gusta? Preguntaba. S&iacute;, respond&iacute;a &eacute;l, lo haces muy rico. Me siento muy hombre ante toda una hembra. Me est&aacute;s exprimiendo. Entonces, ella, enfocada en que su macho quedara satisfecho, le acariciaba la cara, los hombros, el pecho y segu&iacute;a sacudiendo sus caderas, ahora ya muy vigorosamente hasta que &eacute;l, la tom&oacute; por su torso y la tumb&oacute; a un costado de &eacute;l, sobre la cama, se incorpor&oacute; y apunto la expulsi&oacute;n de su semen en la cara de mi esposa.<\/p>\n<p>Dame el gusto de ver c&oacute;mo me llevas dentro de ti, le dijo Wilson mientras el chorro de su semen se esparc&iacute;a por la cara de mi mujer. Ella, d&aacute;ndole gusto, sabore&oacute; los restos que goteaban en el glande y chupo su pene con vigor, terminando de complacerlo. Oye, le dijo, me has excitado como nunca. No me hab&iacute;a visto as&iacute; en mucho tiempo y verte comiendo mi leche me ha calentado mucho m&aacute;s. Tengo que compensarte. Y, dicho esto, se escurri&oacute; hacia abajo, sobre su cuerpo, hasta colocar su rostro a la altura de su vagina, para empezar a chuparla con gran dedicaci&oacute;n. Ayyy&hellip; exclam&oacute; ella tan pronto &eacute;l empez&oacute; su trabajo.<\/p>\n<p>Wilson se dedic&oacute; a chupar y chupar el sexo de Laura, que, se sorprend&iacute;a de ver c&oacute;mo aquel hombre la segu&iacute;a estimulando y calentando sobre manera. Ella apretaba sus piernas contra el rostro de su macho, que, insistente, segu&iacute;a jugando con el cl&iacute;toris de la hembra y estimulando el interior de su vagina con sus dedos. Ella, nuevamente estaba empezando a sentir cosas en su interior y as&iacute; se lo hac&iacute;a saber a &eacute;l. Oye, no s&eacute; qu&eacute; haces, pero se siente rico, dec&iacute;a. Hasta que ella, entregada a sus sensaciones, pareci&oacute; alcanzar de nuevo su orgasmo, porque su rostro enrojeci&oacute; y su cuerpo se contorsionaba.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la tempestad lleg&oacute; la calma. Wilson se corri&oacute; lentamente hacia arriba para besar a mi mujer. Quiero que sepas a qu&eacute; sabe tu sexo, le dec&iacute;a mientras la besaba y la acariciaba por todas partes de su cuerpo. Ella, aun congestionada por la profunda emoci&oacute;n que hab&iacute;a experimentado, solo atinaba a responder a los besos del macho con la misma intensidad con la que &eacute;l lo propon&iacute;a. El momento fue la culminaci&oacute;n de aquel placentero y excitante encuentro. Ya, ambos, m&aacute;s calmados, y pasada la calentura, se dieron una pausa y quedaron all&iacute;, tumbados en la cama, charlando un rato.<\/p>\n<p>Ufff, dijo ella, est&aacute; vez nos pasamos de la raya. &iquest;Por qu&eacute;? Pregunt&oacute; &eacute;l. No s&eacute; cu&aacute;ntas veces habr&eacute; llegado, pero, de verdad, fueron muchas. Mir&aacute; c&oacute;mo humedec&iacute; la cama. Me sent&iacute; chorreando l&iacute;quido todo el tiempo y muy excitada. Algo sucedi&oacute; esta noche, que todos mis sentidos explotaron de emoci&oacute;n. TE sent&iacute; muy rico, m&aacute;s que las otras veces. Estuvo super, de verdad. La pas&eacute; muy pero muy rico.<\/p>\n<p>Laura, yo tambi&eacute;n la pas&eacute; bien, dijo &eacute;l. Dicen que las causalidades no existen, as&iacute; que hoy nos ten&iacute;amos que ver. Era hoy o nunca. Y creo que vali&oacute; la pena. Usted &iquest;qu&eacute; dice, patr&oacute;n? Pues yo estaba que me hac&iacute;a pajas de la emoci&oacute;n de verlos a ustedes tan excitados disfrut&aacute;ndose el uno al otro. Vi a la dama muy emocionada con cada una de sus maniobras, as&iacute; que vali&oacute; la pena encontrarnos y pasar esta velada. Casualidad o no, pienso que todos quedamos satisfechos. &iquest;O, no? Y no s&eacute; si ella todav&iacute;a tenga energ&iacute;a para darse un sexual adi&oacute;s.<\/p>\n<p>No fue m&aacute;s sino decir eso y ella, entusiasmada como estaba con su semental, se agach&oacute; para meterse aquel pene una vez m&aacute;s en su boca y, de a poco, sentirlo crecer y ponerlo a punto de nuevo. Le lam&iacute;a el glande y masajeaba el tronco de arriba abajo. La verga de nuestro amigo se puso erecta otra vez, y otra vez surgi&oacute; en ellos el deseo de compartirse. Wilson se mont&oacute; sobre mi esposa, en la posici&oacute;n del misionero, &iquest;Me puedo venir dentro de ti?, le pregunt&oacute;. S&iacute;, respondi&oacute; ella, no hay problema.<\/p>\n<p>No hay problema es la aprobaci&oacute;n absoluta para que el amante haga con ella lo que quiera y, en este momento, Wilson solo se limit&oacute; a penetrarla, y meter y sacar su pene de la vagina de mi esposa, que, encantada, rodeaba el torso de &eacute;l con sus piernas, aferr&aacute;ndose con las manos a sus nalgas, sugiriendo que fuera m&aacute;s profundo dentro de ella y siguiera haciendo lo que estaba haciendo, al parecer m&aacute;s que bien.<\/p>\n<p>Esta vez, el intercambio sexual tuvo un matiz m&aacute;s rom&aacute;ntico y amoroso. M&aacute;s que sexo desenfrenado, realmente se estaban agradeciendo por lo vivido y cada movimiento era sutil y delicado. Ya no hab&iacute;a brusquedad en los embates del macho sino delicadeza en las atenciones con su hembra, que, agradecida, respond&iacute;a con c&aacute;lidos y amorosos besos las atenciones de su macho. M&aacute;s pronto que tarde Wilson aliger&oacute; un poco sus embestidas y, en un momento dado, apret&oacute; su cuerpo contra el de ella, se&ntilde;al inequ&iacute;voca que su trabajo hab&iacute;a llegado a su fin.<\/p>\n<p>Ella lo supo, porque, seg&uacute;n ha dicho siempre, la textura de la piel en la parte baja de la espalda se altera, como piel de gallina. Y de esa manera ella identifica que el hombre ya eyacul&oacute;. Y ella, entendiendo la situaci&oacute;n, agradeci&oacute; a Wilson una vez m&aacute;s por sus atenciones y se prodig&oacute; en alabanzas por lo bien que la hab&iacute;a hecho sentir. El, por su parte, le dijo que dif&iacute;cilmente pod&iacute;a olvidar todas las experiencias que han compartido porque, cada vez que se encuentran, &eacute;l la encuentra m&aacute;s atractiva y excitante. Y &eacute;l, siempre estar&aacute; dispuesto a complacerla, as&iacute; sea como hoy, que nos encontramos de causalidad.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, despu&eacute;s de caricias, besos y muchos abrazos, la velada finalmente termin&oacute; y todos para su casa. Fue una buena causalidad que desbord&oacute; en una excitante aventura. Y mi mujer, muy feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Llegado el fin de semana, decidimos salir de casa para cambiar de ambiente. No ten&iacute;amos nada programado, as&iacute; que salimos a darnos una vuelta por ah&iacute; y relajarnos de la rutina diaria. 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