{"id":34234,"date":"2022-03-22T23:00:00","date_gmt":"2022-03-22T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-22T23:00:00","modified_gmt":"2022-03-22T23:00:00","slug":"cogetela-bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cogetela-bien\/","title":{"rendered":"C\u00f3getela bien&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34234\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi esposa trabajaba como directora de una entidad sin &aacute;nimo de lucro, dedicada a la atenci&oacute;n de ni&ntilde;os con problemas de aprendizaje. En su rol, ella ten&iacute;a contacto con prestigiosos m&eacute;dicos, proveedores de equipo y material m&eacute;dico y personas relacionadas con la atenci&oacute;n en salud. Y con el estatus de directora, con poder decisi&oacute;n y ejecuci&oacute;n en muchas &aacute;reas, era constantemente asediada por los hombres involucrados en su actividad.<\/p>\n<p>El cargo le exig&iacute;a andar siempre bien arreglada y entrar en contacto permanente con hombres y mujeres relacionados con su trabajo, pero ciertamente era el centro de atenci&oacute;n de muchos hombres, que se interesaban en ella no solo por su puesto como directora de una prestigiosa instituci&oacute;n sino tambi&eacute;n por su condici&oacute;n de mujer.<\/p>\n<p>Para ella era claro, que, no pod&iacute;a fijarse en los hombres m&aacute;s all&aacute; de la relaci&oacute;n de trabajo, debido a que demasiada confianza en las relaciones interpersonales podr&iacute;a obrar en su contra, tanto a nivel personal como profesional, pero ciertamente algunos de aquellos hombres que la asediaban capturaban su atenci&oacute;n e inter&eacute;s m&aacute;s all&aacute; de lo netamente laboral. Expresado en otras palabras, se dir&iacute;a que le atra&iacute;an, le gustaban y por su cabeza, algunas veces, se desataban escenas y situaciones que ca&iacute;an tan solo en el &aacute;mbito de las fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Algunos de sus compa&ntilde;eros de trabajo, por supuesto, se aprovecharon de algunas situaciones para insinuarle alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de lo profesional y le expresaron su deseo de compartir alguna aventura sexual con ella. Sin embargo, aunque ella hac&iacute;a o&iacute;dos sordos a tales insinuaciones, aquel ambiente no dejaba de hacerle ruido en su trabajo y considerar, muchas veces, por qu&eacute; no, sobre todo cuando era evidente que, por ejemplo, en la celebraci&oacute;n del d&iacute;a de las secretarias, o el d&iacute;a de la mujer, o cualquier otra celebraci&oacute;n, muchas de sus colegas se permit&iacute;an ciertas libertades con sus compa&ntilde;eros masculinos. Y ella, involucrada en ese tipo de jolgorios y con relaciones de mucha confianza con sus amigas, llegaba a preguntarse &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Yo, cuando iba recogerla, siempre la encontraba rodeada de caballeros. No llegu&eacute; a pensar que aquellos acercamientos ten&iacute;an prop&oacute;sitos diferentes a lo estrictamente laboral, pero dado que ella resultaba atractiva para cualquier hombre, consideraba normal que la asediaran en procura de ganarse sus favores en lo relacionado con el trabajo, pero nunca en lo &iacute;ntimo, en lo muy personal, en lo sexual.<\/p>\n<p>El ambiente era algo pesado, sin embargo, como ella manifestaba, porque en las conversaciones con sus amigas sal&iacute;an a relucir las virtudes y defectos de las relaciones con estos caballeros. A ella le gustar&iacute;a no enterarse de esas cosas. Muchas sab&iacute;an que aquel tipo de relaciones no pasar&iacute;an de un intercambio netamente f&iacute;sico en lo sexual, pero el v&iacute;nculo generaba aproximaciones progresivas en las que se establec&iacute;an lazos de amistad, compa&ntilde;erismo, convivencia y mucha confianza. La amistad muy pr&oacute;xima se percib&iacute;a como compromisos de otro tipo. Y, de ese modo, muchas relaciones resultaban conflictivas.<\/p>\n<p>No obstante, en ese ambiente, un hombre de &eacute;bano capt&oacute; su inter&eacute;s. Era un docente universitario, muy educado, que le prestaba ayuda en el dise&ntilde;o, elaboraci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de programas educativos para personas discapacitadas. Con ese pretexto, continuamente se ve&iacute;a con ella, pero sus conversaciones no pasaban de las situaciones relacionadas con su trabajo. En alguna ocasi&oacute;n, sin embargo, se present&oacute; en la ciudad la realizaci&oacute;n de un evento deportivo, una carrera de marat&oacute;n, y ella, mi esposa, decidi&oacute; participar en representaci&oacute;n de la instituci&oacute;n donde trabajaba.<\/p>\n<p>Con ese prop&oacute;sito, tanto ella como otros colegas, hombres y mujeres la secundaron en la idea de participar en el evento. Uno de ellos, Carlos, claro est&aacute;, el docente asesor. &Eacute;l se ofreci&oacute; a acondicionar f&iacute;sicamente al grupo y entrenarles para la famosa competencia, de manera que se reunieron todos los fines de semana durante cuatro meses, situaci&oacute;n que permiti&oacute; establecer un v&iacute;nculo mucho m&aacute;s estrecho entre ella y &eacute;l. E imagino yo que tambi&eacute;n sirvi&oacute; para que este hombre detallara a m&iacute; mujer m&aacute;s all&aacute; de su vestimenta formal en el trabajo.<\/p>\n<p>Lo cierto es que una cosa llev&oacute; a la otra. La relaci&oacute;n profesional se convirti&oacute; en un v&iacute;nculo m&aacute;s cercano en lo personal y, de un momento a otro, aquel hombre result&oacute; recogiendo a mi esposa en la casa antes de acudir al trabajo. Y tambi&eacute;n, muchas veces, llevarla despu&eacute;s de sus actividades. Y, como yo, en raz&oacute;n de mis actividades deb&iacute;a viajar con cierta frecuencia, Carlos se aprovechaba para cortejarla y aproximarse a ella en esos momentos. Sin embargo, al principio, ella pareci&oacute; no percibir las intenciones de aquel y ve&iacute;a aquello como una dedicaci&oacute;n especial y muy considerada de su colega hacia ella.<\/p>\n<p>El, pr&aacute;cticamente se gan&oacute; su confianza, y de nada hubiera servido hacerle ver a mi esposa las intenciones que aquel hombre albergaba, aunque no le puedo juzgar, ya que, a ella, adem&aacute;s de serle &uacute;til en el desarrollo de sus proyectos, tambi&eacute;n le gustaba como hombre. Y pienso que m&aacute;s de una vez pens&oacute; en permitirse alguna libertad con &eacute;l, m&aacute;xime cuando no estaba vigilada de ninguna manera durante mis ausencias. Sin embargo, las cosas sucedieron de otra manera.<\/p>\n<p>Al vivir en una ciudad peque&ntilde;a, la relaci&oacute;n que estaban manejando pod&iacute;a verse expuesta al escarnio p&uacute;blico, motivo por el cual Carlos, de forma inteligente, se propuso llegar a ella en otro lugar, y para ello aprovech&oacute; que hab&iacute;a actividades importantes, relacionadas con su trabajo, que se llevaban a cabo en otra ciudad cercana, ubicada a hora y media viajando en autom&oacute;vil. Era el pretexto perfecto para poder forzar el estar a solas con ella y tratar de conseguir algo.<\/p>\n<p>Los viajes se sucedieron, pero al parecer no se dieron las cosas tal y como &eacute;l esperaba. Por tal motivo, las justificaciones para ir de visita a la otra ciudad se volvieron m&aacute;s frecuentes, pero, por alg&uacute;n motivo, su estrategia no parec&iacute;a dar resultado. Mi esposa, inocente o no, simplemente ten&iacute;a claros sus objetivos laborales y no ten&iacute;a en mente otro tipo de situaci&oacute;n. Y siendo una mujer casada, con hijos peque&ntilde;os, en su cabeza no cab&iacute;a que Carlos estuviera interesado en ella como mujer, para tener una aventura sexual y quiz&aacute; alardear ante sus amigos de haberse follado a la directora del Instituto REI.<\/p>\n<p>Carlos, finalmente, decidi&oacute; mostrar sus cartas y, en una de sus visitas fuera de la ciudad, y despu&eacute;s de una velada aparentemente &iacute;ntima, le confes&oacute; su sentir y su deseo de estar con ella. Esto confundi&oacute; a mi esposa, como m&aacute;s tarde me lo confesar&iacute;a, porque, por una parte, le result&oacute; excitante y atractiva la propuesta, pero, por otro, se sinti&oacute; defraudada en sus expectativas. Pens&oacute; que, si aceptaba lo uno, estar con &eacute;l, simplemente el v&iacute;nculo que m&aacute;s le importaba, el laboral, se afectar&iacute;a y desaparecer&iacute;a, y sinti&oacute; frustraci&oacute;n por haber sido tan inocente.<\/p>\n<p>Aquella vez no pas&oacute; nada, pero esa declaraci&oacute;n abierta atorment&oacute; a mi esposa hasta el punto de poder sacarse a Carlos de la cabeza y dejar de dormir pensando en ello. A tal punto lleg&oacute; el asunto que decidi&oacute; cont&aacute;rmelo todo y pedir mi consejo. Al escucharle toda la historia, solo me qued&oacute; una pregunta por hacer. &iquest;Y qu&eacute; importancia tiene que Carlos desaparezca de tu vida? Pregunt&eacute;. No s&eacute;, no s&eacute;, no s&eacute;, respond&iacute;a ella. Trato de encontrar la respuesta sin hallarla, pero no me puedo dejar de pensar en el asunto y no me puedo sacar el temita de la cabeza. Entonces, vino la segunda pregunta. &iquest;El tipo te gusta? Y, mir&aacute;ndome fijamente, me contest&oacute;, me encanta.<\/p>\n<p>Y vino una tercera pregunta. &iquest;Y cu&aacute;l hubiera sido la respuesta a su propuesta si no hubiera existido el pretexto del v&iacute;nculo laboral? S&iacute;. Que s&iacute;. O sea, &iquest;te atrae tanto que no encuentras reparo en acostarte con &eacute;l? Pues, s&iacute;, contesto. Y vino la cuarta pregunta. &iquest;Qu&eacute; te detiene, entonces? Pues que no s&eacute; si est&eacute; haciendo lo correcto. Adem&aacute;s, siento que estuvo jugando un poco conmigo y de alguna manera me embauc&oacute;. Bueno, dije, pero quiero entender una cosa, &iquest;el tipo te gusta? S&iacute;. &iquest;Quieres tener sexo con &eacute;l? S&iacute;. &iquest;Qu&eacute; te detiene para aceptar la propuesta y hacerlo? Que siento que te fallo a ti y no me perdonar&iacute;a echar al traste nuestra relaci&oacute;n por un capricho.<\/p>\n<p>&iquest;Y cambar&iacute;a algo si yo estuviera de acuerdo con esa aventura? S&iacute;, respondi&oacute;. Me sentir&iacute;a libre de culpa y ser&iacute;a mi responsabilidad aceptar o no su propuesta. Bueno, dije, adelante. Haz lo que creas que tienes que hacer, que, sea cual sea tu decisi&oacute;n, vas a contar con mi comprensi&oacute;n. Gracias, dijo aproxim&aacute;ndose a m&iacute; para abrazarme y besarme por un largo rato. Y despu&eacute;s de aquello, tal vez sinti&eacute;ndose m&aacute;s liberada, sus pensamientos se volcaron a idear en c&oacute;mo dirigirse nuevamente a Carlos y llevar a cabo su propuesta. Pero, pasaron los d&iacute;as, y nada pas&oacute;. Las cosas se enfriaron.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, sin embargo, ella me coment&oacute; que, simplemente, se sent&iacute;a incapaz de llegar a tanto con &eacute;l. &iquest;Le pregunt&eacute; si acaso en sus salidas a solas no hab&iacute;an existido aproximaciones entre ellos dos? Me confes&oacute; que s&iacute;, que se hab&iacute;an abrazado, que se hab&iacute;an besado, que incluso ella le hab&iacute;a practicado el sexo oral y que se hab&iacute;a excitado mucho al hacerlo, pero que, al momento de querer ir m&aacute;s all&aacute;, simplemente se bloqueaba. Se le iba la calentura y perd&iacute;a la excitaci&oacute;n. &iquest;Y, qu&eacute; hace falta? Pregunt&eacute;. Me haces falta t&uacute;, me dijo. Me sentir&iacute;a m&aacute;s segura si s&eacute; que est&aacute;s ah&iacute;, presente, por lo menos cerca. Y, &iquest;entonces? &iquest;Qu&eacute; propones? No lo s&eacute;. Salgamos los tres a ver qu&eacute; pasa y s&iacute;rveme de c&oacute;mplice.<\/p>\n<p>La idea se cristaliz&oacute; un tiempo despu&eacute;s. Yo nunca supe si &eacute;l sab&iacute;a lo que mi esposa pensaba, pero ella segu&iacute;a sin sacarse a su hombre de la cabeza. Efectivamente, Carlos, con su intenci&oacute;n clara en mente, se las arregl&oacute; para que nos encontr&aacute;ramos en otra ciudad, en un lugar hotel exclusivo, elegante y concurrido, donde nosotros tan solo &iacute;bamos a ser uno de tantos asistentes. Sin embargo, cuando sali&oacute; a nuestro encuentro, el d&iacute;a de nuestra llegada, note que no se le ve&iacute;a muy entusiasmado, y el trato fue algo fr&iacute;o y protocolario, no solo conmigo sino con ella. Me pareci&oacute; percibirlo. Pero, para mis adentros pens&eacute;, es cosa de ellos.<\/p>\n<p>Aquel viernes en la noche, entonces, poco antes de encontrarnos con &eacute;l, le propuse a mi esposa que fuera sola a la cita y que hablara francamente con &eacute;l. Ella tendr&iacute;a que ver hasta d&oacute;nde pod&iacute;a llegar en esa aventura, pero entend&iacute;a que para Carlos resultaba dif&iacute;cil conquistar, coquetear y llegar a tener sexo con una mujer casada, en frente de su marido. De ese modo la aventura perd&iacute;a sentido y cre&iacute;a que no hab&iacute;a la confianza suficiente para comportarse como a &eacute;l le gustar&iacute;a y, por lo tanto, no parec&iacute;a agradarle que yo anduviera por ah&iacute;, en las cercan&iacute;as, como vigil&aacute;ndolos. Adem&aacute;s, no sab&iacute;a yo si &eacute;l conoc&iacute;a lo que ella estaba pensando. Y no me parec&iacute;a correcto sorprenderlo y de pronto el que se bloqueaba ahora era &eacute;l. Ella estuvo de acuerdo.<\/p>\n<p>Carlos la llam&oacute; para decirle que la esperaba en el lobby del hotel a eso de las 8 pm. Y ella le confirm&oacute; que estar&iacute;a all&iacute; muy puntual. Seguramente &eacute;l pregunt&oacute; por m&iacute;, porque ella mencion&oacute; que yo hab&iacute;a aprovechado la visita a la ciudad para atender algunas visitas con amigos y que no ten&iacute;a certeza sobre mi hora de llegada. Nos vemos en un rato, entonces, dijo y colg&oacute;. La idea era que no hubiera rastros de m&iacute; en aquel hotel, cuando Carlos llegara, alejando cualquier prevenci&oacute;n de su parte. Hab&iacute;amos acordado que, de darse las cosas, ella ten&iacute;a toda la libertad de subir a nuestra habitaci&oacute;n y disfrutar de su macho.<\/p>\n<p>Ella se arregl&oacute; muy coqueta y atractiva, vistiendo lencer&iacute;a y accesorios que la hac&iacute;an lucir bastante provocativa a los ojos de cualquier hombre, ciertamente. El hab&iacute;a sugerido asistir a una actividad que se celebrar&iacute;a en la discoteca del hotel y, pensaba yo, si las cosas flu&iacute;an, pod&iacute;an ir a cualquiera de las habitaciones para consumar el encuentro, bien fuera en su habitaci&oacute;n o en la nuestra, o en alg&uacute;n otro lugar si as&iacute; lo decid&iacute;an. As&iacute; que, un poco antes de la hora se&ntilde;alada, ella se despidi&oacute; de m&iacute; y sali&oacute; al encuentro de Carlos. Hasta luego, se despidi&oacute;. Te voy contando&hellip;<\/p>\n<p>Poco antes de las 12 pm recib&iacute; su llamada. Hola, &iquest;c&oacute;mo has estado? Bien, contest&eacute;. &iquest;C&oacute;mo ha ido la cosa? Bien, dijo. Hemos decidido subir y tener el encuentro en nuestra habitaci&oacute;n. Okey, dije. Entonces, &iquest;me voy? No, &eacute;l no tiene inconveniente con que t&uacute; est&eacute;s ah&iacute;, pero quisiera hablar contigo antes de cualquier cosa para que no haya malos entendidos, me ha dicho. Perfecto, contest&eacute;. &iquest;Cu&aacute;l es la idea, entonces? &Eacute;l dice que le gustar&iacute;a que nos reuni&eacute;ramos en el lobby antes de subir. Okey, dije, ya bajo.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del ascensor y camin&eacute; hacia el lobby para salir a su encuentro. Estaban sentados en una de las salas dispuestas all&iacute;. Hola, Carlos, le salud&eacute;. Hola, &iquest;c&oacute;mo has estado? Bien, dije, &iquest;y ustedes? &iquest;C&oacute;mo la est&aacute;n pasando? Perfecto, respondi&oacute; &eacute;l, mirando a mi mujer, quien t&iacute;midamente sonre&iacute;a mientras le ten&iacute;a tomado de la mano y se manten&iacute;a muy juntito a &eacute;l. Yo, la verdad, coment&eacute;, ando un poco expectante con esta situaci&oacute;n. Finalmente, &iquest;Qu&eacute; han pensado?<\/p>\n<p>Carlos musit&oacute; algo al o&iacute;do de mi mujer, quien, luego de eso, y con el pretexto de ir al ba&ntilde;o, nos dej&oacute; solos. Ya vuelvo nos dijo y se alej&oacute;. Bueno, continu&oacute; Carlos, es un poco dif&iacute;cil para m&iacute; hablar de esto con usted, pero ya que estamos aqu&iacute;, vi&eacute;ndonos las caras, me parece que es bueno aclarar las cosas de una vez. Y qu&eacute; tienes que aclarar, acoso, dije ri&eacute;ndome un poco. Antes que todo, dijo, quiero decirle que no es mi intenci&oacute;n interferir para nada en la estabilidad de su matrimonio. &iquest;Y cu&aacute;l es tu intenci&oacute;n, entonces? Pregunt&eacute;. Voy a serle franco, contest&oacute;. Desde hace mucho estoy encantado con ella y quisiera que me diera la oportunidad de hacerle el amor. Respetuosamente le digo, eso es todo.<\/p>\n<p>Le agradezco su franqueza, pero, ella &iquest;qu&eacute; dice al respecto? Pues ella me dice que quiere hacerlo, pero que no se siente segura si usted no est&aacute; acompa&ntilde;&aacute;ndola, porque, de no hacerlo, se siente muy indecisa y se bloquea. Y usted &iquest;qu&eacute; piensa? Que es bastante honesta y muy leal con usted, as&iacute; que acepto las reglas o pierdo la oportunidad. &iquest;Y as&iacute; de ganas le tiene? Pregunt&eacute;. S&iacute;, contest&oacute;, y creo que ella tambi&eacute;n, pero no quiere sentirse culpable si lo hace sin su consentimiento. Y eso lo respeto. Entonces as&iacute; est&aacute;n las cosas.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; sigue, entonces? Pregunt&eacute;. &iquest;Qu&eacute; ha pensado? Yo pensaba ir a alg&uacute;n sitio especial, un motel, quiz&aacute;, pero tambi&eacute;n podemos ir a cualquiera de las habitaciones, si ustedes quieren. Tal vez, anot&eacute;, tendr&iacute;a que preguntarle a ella primero, a ver qu&eacute; quiere. &iquest;No le parece? Usted tendr&aacute; que darle a ella su opini&oacute;n sobre lo que desea y, entre ambos, decidir. Sea como sea, dije, yo estoy abierto a cualquier alternativa. Al fin y al cabo, son ustedes los protagonistas. Yo tan solo ser&eacute; un invitado invisible. Lo &uacute;nico que le pido, si va a follarse a mi mujer, es que la respetes, la seduzcas, le muestres pasi&oacute;n, aprecies el inter&eacute;s y admiraci&oacute;n que tiene por usted, y c&oacute;getela lo mejor que puedas.<\/p>\n<p>Fuimos los dos, entonces, al encuentro de mi esposa, que esperaba sentada en el lobby. Le indiqu&eacute; a Carlos que se adelantara para hablar con ella, mientras yo les esperaba en la recepci&oacute;n. Ellos se juntaron, hablaron unos instantes y se dirigieron hacia donde yo estaba. Hemos decidido ir a otro lugar, me dijo &eacute;l cuando me contactaron. Perfecto, coment&eacute;. Si les parece, voy por mi veh&iacute;culo y mientras, averigua para d&oacute;nde vamos. Correcto, dijo &eacute;l, ya averiguo. Los recojo en la entrada del hotel en unos minutos. &iexcl;Bien! Dijo mi esposa. Estaremos pendientes.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; frente a la entrada del hotel, ellos ya estaban esper&aacute;ndome all&iacute;. El, muy caballeroso, se apresur&oacute; a abrir la puerta delantera del veh&iacute;culo para que ella lo abordara, como en efecto lo hizo. Y &eacute;l se acomod&oacute; en las sillas traseras. Bueno, &iquest;para d&oacute;nde vamos? Pregunt&eacute;. Me recomendaron ir al Cesar&acute;s Palace. Est&aacute; en la carrera 38 No 100-102, en la entrada a Juan Mina, anotaron aqu&iacute;. Okey, dije, voy a ingresarlo en el Waze. Y una vez lo hice, coment&eacute;, est&aacute; realmente cerca, as&iacute; que no nos vamos a demorar para llegar all&aacute;. As&iacute; que emprendimos el camino.<\/p>\n<p>No tardamos mucho en llegar. Ingresamos y nos acomodamos en una elegante habitaci&oacute;n, dotada con pole dance, una diminuta pista de baile rodeada de espejos, con juego de luces, una amplia cama, con un gran espejo instalado en el techo sobre ella, televisor, equipo de sonido y una silla er&oacute;tica. La verdad, un lugar muy adecuado para una aventura de este tipo.<\/p>\n<p>No m&aacute;s entrar, mientras ellos se familiarizaban con el lugar y parec&iacute;an conversar, yo me puse a ambientar lo mejor posible la habitaci&oacute;n. Baj&eacute; la intensidad de las luces, coloqu&eacute; m&uacute;sica suave, puse a funcionar el juego de luces en la pista de baile y busqu&eacute; en el cable un canal porno, que de inmediato se pudo observar en el televisor. As&iacute; que, de manera muy r&aacute;pida, el escenario estaba listo. Ya era hora de que los protagonistas entraran en acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Carlos invit&oacute; a mi mujer a la pista de baile y ah&iacute;, con el pretexto de bailar, entrelazaron sus cuerpos y empezaron a dar pasos al ritmo de la m&uacute;sica, que, muy suave, les invitaba a estrechar sus cuerpos y fundirse en un abrazo. Y, poco a poco, la situaci&oacute;n se fue calentando. Unidos sus cuerpos, muy pr&oacute;ximos el uno al otro, pronto terminaron bes&aacute;ndose apasionadamente. El, delicadamente, empez&oacute; a explorar con sus manos el cuerpo de mi mujer, que para nada se resist&iacute;a a sus exploraciones. Ella manten&iacute;a sus brazos alrededor del cuello de su hombre, de manera que las manos de Carlos ten&iacute;an plena libertad para manosear a voluntad a mi esposa. Y ella lo permit&iacute;a.<\/p>\n<p>En aquel intercambio, Carlos, muy despacito, empez&oacute; a acariciar las nalgas de mi mujer, metiendo las manos por debajo de su falda. Mientras ella, excitada, segu&iacute;a bes&aacute;ndolo y se aferraba con fuerza e intensidad a su cuello. De a poco, mientras mov&iacute;an sus cuerpos entrelazados en un remedo de baile, y se acariciaban, &eacute;l la empez&oacute; a desvestir. Primero desabroch&oacute; su falda, que de inmediato cay&oacute; a sus pies. Luego le quit&oacute; la blusa, el sujetador y por &uacute;ltimo sus pantis, dej&aacute;ndola totalmente desnuda frente a &eacute;l, que no perd&iacute;a oportunidad para llegar con sus manos por todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Enseguida, y dado que mi esposa no tomaba iniciativa alguna, &eacute;l tambi&eacute;n empez&oacute; a despojarse de su ropa, empezando por su camisa, su camiseta, su calzado, sus medias, su pantal&oacute;n y, por &uacute;ltimo, sus boxers. Al hacerlo qued&oacute; igual de desnudo a mi esposa, que tan solo estaba vestida con su calzado de tac&oacute;n alto y le permit&iacute;a estar casi que a la misma altura que su contraparte. El color de sus pieles contrastaba. Ella, de piel blanca, y &eacute;l, de piel negra, bastante oscura. Su miembro, ya erecto, y curvado hacia arriba, se percib&iacute;a muy grande en proporci&oacute;n al tama&ntilde;o del cuerpo de ella, que empez&oacute; a masajear el tronco del pene del macho.<\/p>\n<p>El, entonces, bailando, la fue desplazando, de a poco, hacia la cama. Al llegar all&iacute;, ella, detuvo su avance al tropezar con el borde de la cama. Carlos la segu&iacute;a empujando, de modo que ella se sent&oacute;. El, entonces, apoyando las manos en sus hombros, la empuj&oacute; para que recostara su espalda en la cama y le pidi&oacute; que abriera sus piernas. Ella, as&iacute; lo hizo. Y &eacute;l, a continuaci&oacute;n, se inclin&oacute; para alcanzar con su boca el sexo de mi mujer. Chup&oacute; y chup&oacute; el cl&iacute;toris, e insert&oacute; sus dedos en su vagina, procurando estimularla al m&aacute;ximo, mientras ella, pasiva, se limitaba a experimentar las sensaciones que aquellas caricias le produc&iacute;an.<\/p>\n<p>Carlos, despu&eacute;s de atender durante varios minutos el sexo de mi esposa, se incorpor&oacute;, quedando de pie en frente de mi mujer, todav&iacute;a recostada sobre la cama. Sin embargo, ella, entendiendo que aquello era un juego de dos, levant&oacute; su torso para quedar nuevamente sentada, quedando su rostro enfrentado con la dura y negra verga de su hombre, y, sin dudarlo, procedi&oacute; a met&eacute;rselo en la boca, masaje&aacute;ndole continuamente el tronco de su pene con las manos, de manera muy vigorosa. El, siguiendo el juego, puso ambas manos sobre la cabeza de mi mujer, gui&aacute;ndola para que fuera m&aacute;s profundo y veloz en su mamada. Ella parec&iacute;a disfrutar el degustar ese inmenso pene, absolutamente disponible para ella.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, Carlos, aparentemente satisfecho con el trabajo que mi mujer hac&iacute;a sobre su pene, le propuso que se recostara en la cama, cosa que ella hizo muy obediente. En esa posici&oacute;n, entonces, &eacute;l no esper&oacute; m&aacute;s y, aproxim&aacute;ndose, la fue penetrando muy delicadamente. Ella, no m&aacute;s sentir la dureza de aquel gran miembro entrando en su cuerpo, empez&oacute; a emitir t&iacute;midos gemidos. El tama&ntilde;o, la textura y la dureza de ese voluminoso pene empezaba a generarle intensas emociones. Casi de inmediato, ella llev&oacute; los brazos por encima de su cabeza, entreg&aacute;ndose a las sensaciones que experimentaba.<\/p>\n<p>Su rostro se torn&oacute; rojo y sus piernas parec&iacute;an temblar ante las embestidas de Carlos, que, concentrado en su rutina, met&iacute;a y sacaba su pene del cuerpo de mi mujer con entera libertad, mientras continuaba acarici&aacute;ndola con sus manos hasta donde la posici&oacute;n que manten&iacute;an se lo permit&iacute;a. Ella resist&iacute;a con agrado las embestidas del macho y con mucho placer se somet&iacute;a a lo que &eacute;l le propon&iacute;a. Luego, repentinamente, se levant&oacute;, pidi&eacute;ndole a mi mujer que se colocara de espaldas a &eacute;l, en posici&oacute;n de perrito. Ella acat&oacute; sus instrucciones y, colocada en esa posici&oacute;n, ella penetr&oacute; desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Y as&iacute; la tuvo, viendo como ella contorsionaba su cuerpo y gem&iacute;a de placer al ritmo de sus embestidas. La hembra, su directora, estaba loca de emoci&oacute;n con las maniobras que estaba poniendo en pr&aacute;ctica para, insistentemente, seguir taladr&aacute;ndola sin parar. Ella mov&iacute;a su cuerpo, adelante y atr&aacute;s, ampliando la intensidad de las emociones que el movimiento del cuerpo de su macho, y ensartada como estaba, le produc&iacute;a.<\/p>\n<p>De un momento a otro mi esposa no solo gimi&oacute;, sino que pr&aacute;cticamente grit&oacute; de placer. Carlos aceler&oacute; sus embestidas y, sigui&eacute;ndola a ella, de repente sac&oacute; su pene para expulsar su semen, esparci&eacute;ndolo en gran cantidad sobre la espalda de mi congestionada y atribulada esposa, que, aun presa de las sensaciones experimentadas, segu&iacute;a agit&aacute;ndose de manera incontrolable. La cosa, sin embargo, pronto volvi&oacute; a la calma. Y ella permaneci&oacute; tendida, rendida, sobre la cama, recuper&aacute;ndose de la faena.<\/p>\n<p>Carlos, mirando hacia donde yo estaba, coment&oacute;: Fantas&iacute;a cumplida. Fue mucho mejor de lo que esperaba. Su sexo, mojadito como estaba, me produc&iacute;a una sensaci&oacute;n muy agradable y, para colmo, su vagina se contra&iacute;a y apretaba mi pene con mucha fuerza. Yo sent&iacute;a c&oacute;mo ella quer&iacute;a retener mi pene dentro de ella. &iexcl;Qu&eacute; sensaci&oacute;n tan agradable! Ella lo disfruta. Se nota. Y hace el amor con mucha pasi&oacute;n. &iexcl;Muy ch&eacute;vere!<\/p>\n<p>Y mientras ella aparentemente se recuperaba, Carlos sigui&oacute; conversando conmigo. Permanec&iacute;a al lado de mi esposa y, con sus manos, segu&iacute;a acariciando todo su cuerpo. No s&eacute; si nuestra relaci&oacute;n siga como antes, continu&oacute; diciendo, porque despu&eacute;s de esto, me resulta dif&iacute;cil no contemplar la posibilidad de que esto se vuelva a repetir. A mi me gustar&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; piensa usted? Pregunt&oacute;. Realmente no lo s&eacute;. La vi a ella tan contenta y satisfecha, que no encontrar&iacute;a raz&oacute;n para negar que esto pudiera volverse a dar. Depende de ustedes. Y si usted la hacer feliz, mientras la coja bien, &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Ella, que seguro estaba escuchando nuestra conversaci&oacute;n, pareci&oacute; despertar, y, agradecida, volvi&oacute; a tomar el pene de Carlos en su boca y empez&oacute; a chuparlo con dedicaci&oacute;n. Entonces, Carlos, volvi&oacute; a tomar nuevos br&iacute;os y a entusiasmarse. Su pene creci&oacute; dentro de la boca de mi mujer, que tambi&eacute;n pareci&oacute; excitarse y estar dispuesta para volver a entrar en acci&oacute;n su hombre. El as&iacute; lo entendi&oacute; y, sin mediar palabra, volvi&oacute; a montarla para penetrarla nuevamente.<\/p>\n<p>Le pidi&oacute; a ella que se colocara de costado y &eacute;l, desde atr&aacute;s, la sigui&oacute; penetrando. En esa posici&oacute;n, ella qued&oacute; enfrentada a m&iacute; y nuestras miradas se cruzaron. La estaba pasando de lo lindo, disfrutando el pene de Carlos, que ingresaba y sal&iacute;a de su vagina con mucho vigor. El segu&iacute;a acarici&aacute;ndola y ve&iacute;a yo muy claro como sus manos continuaban masajeando los senos de mi mujer. Ella me miraba encantada. Se notaba la lujuria que aquel contacto varonil le produc&iacute;a. El momento se prolong&oacute; y vi como Carlos, al rato, sac&oacute; el pene de la vagina de mi esposa para eyacular nuevamente.<\/p>\n<p>Terminada la faena, tanto ella como &eacute;l parecieron quedar satisfechos. La aventura hab&iacute;a llegado a su final. Tal vez mi esposa volver&iacute;a a verse con Carlos, no una sino varias veces m&aacute;s. Pero hab&iacute;a quedado claro que &eacute;l la hab&iacute;a cogido bien. Y eso era lo importante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mi esposa trabajaba como directora de una entidad sin &aacute;nimo de lucro, dedicada a la atenci&oacute;n de ni&ntilde;os con problemas de aprendizaje. En su rol, ella ten&iacute;a contacto con prestigiosos m&eacute;dicos, proveedores de equipo y material m&eacute;dico y personas relacionadas con la atenci&oacute;n en salud. 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