{"id":34279,"date":"2022-03-26T16:36:37","date_gmt":"2022-03-26T16:36:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-26T16:36:37","modified_gmt":"2022-03-26T16:36:37","slug":"sentimientos-encontrados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sentimientos-encontrados\/","title":{"rendered":"Sentimientos encontrados"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34279\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Las piernas se le aflojaron tras el contundente crochet de derecha y su cuerpo se desplom&oacute; en la lona. Cualquier intento por levantarse resultaba infructuoso, dado que su cuerpo era ahora un peso muerto que se negaba a obedecer &oacute;rdenes. Estaba groggy y la cabeza le daba vueltas mientras escuchaba la cuenta de diez. Ese breve impasse actu&oacute; como mecanismo de defensa, y transcurrido ese lapso sus funciones motrices se reactivaron para poder levantarse.<\/p>\n<p>El combate tan s&oacute;lo dur&oacute; dos asaltos y la &uacute;nica baza con la que podr&iacute;a haber contado era la contundencia de sus pu&ntilde;os, sin embargo, no le sirvieron de mucho frente a la velocidad, la condici&oacute;n f&iacute;sica y la juventud de su oponente. Los golpes le llov&iacute;an por doquier desde cualquier &aacute;ngulo sin que Gloria pudiese hacer nada para esquivarlos. El jab de izquierda encontraba todos los huecos y no le conced&iacute;a tregua ni un instante. Intentaba cubrirse con sus antebrazos, pero segu&iacute;an impactando tres golpes de cada cinco. Por su parte, los pu&ntilde;os que lanzaba Gloria no hac&iacute;an m&aacute;s que perderse en el aire sin que ninguno de ellos impactara en el blanco, de ese modo su energ&iacute;a se iba consumiendo en cada intento que malgastaba espantando moscas en el vac&iacute;o. Tras dos asaltos de tortura del jab de su contrincante, el uppercut le dobl&oacute; las rodillas y la mand&oacute; a besar el suelo.<\/p>\n<p>La cara le ard&iacute;a, el ojo se le hinchaba por momentos y en esos segundos que estuvo en la lona no pens&oacute; en que una ni&ntilde;ata m&aacute;s en forma que ella la hab&iacute;a tumbado, sus pensamientos estaban con Miriam y en c&oacute;mo gestionar una relaci&oacute;n que se estaba convirtiendo en t&oacute;xica.<\/p>\n<p>Ya contaba treinta y tres inviernos, y si alguna vez pudo haber tenido una oportunidad de ser algo en el boxeo, no supo aprovecharla, dada su singular forma de entender la vida, sus malos h&aacute;bitos y su indisciplinada conducta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que el &aacute;rbitro proclamara campeona a su rival, Gloria se encamin&oacute; a los vestuarios con la cabeza gacha enfundada en la capucha. Su entrenador la acompa&ntilde;&oacute; cogi&eacute;ndola del hombro, en tanto los abucheos de los asistentes la increpaban mientras desaparec&iacute;an por el pasillo hacia los vestuarios.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a el ojo izquierdo hinchado y amoratado y la ducha fr&iacute;a actu&oacute; como un b&aacute;lsamo. Se visti&oacute;, encendi&oacute; un cigarrillo e intent&oacute; enga&ntilde;arse a s&iacute; misma pensando en un imposible.<\/p>\n<p>&mdash;Si le hubiese cazado con un solo golpe&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Toma! &mdash;le cort&oacute; la frase su entrenador haci&eacute;ndole entrega de un sobre. &mdash;&iexcl;Coge tu dinero! He estado pensando mucho estos d&iacute;as. Deber&iacute;as dejarlo. No voy a seguir contigo. Hace tiempo que deb&iacute; dejarte. Se acab&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; dices?&hellip; Somos un equipo.<\/p>\n<p>Su m&aacute;nager le arranc&oacute; el cigarrillo de la boca y lo ech&oacute; al suelo cabreado.<\/p>\n<p>&mdash;No somos nada. Quiz&aacute;s pudimos serlo alguna vez, pero, m&iacute;rate. Est&aacute;s acabada. No entrenas, bebes mucho, fumas, no te cuidas. &iquest;C&oacute;mo pretend&iacute;as ganarle a alguien m&aacute;s joven y m&aacute;s r&aacute;pida que t&uacute;? &iexcl;Coge tu dinero y soluciona tus problemas! &iexcl;Busca un trabajo, l&aacute;rgate o haz lo que te d&eacute; la gana! Ya estoy harto de dar la cara por ti. Me largo, &mdash;dijo en tono airado, dando un portazo al salir.<\/p>\n<p>Gloria qued&oacute; tocada ante el segundo knockout de la noche. Termin&oacute; de vestirse y abandon&oacute; el local cabizbaja sabiendo que todo cuanto hab&iacute;a dicho su manager no andaba lejos de la verdad. Sus problemas eran muchos y sus ganas de resolverlos pocas.<\/p>\n<p>La lluvia era intensa. Se enfund&oacute; la capucha y se dirigi&oacute; a casa permitiendo que el chaparr&oacute;n empapara su ropa, inmersa como estaba en sus cavilaciones, pero antes hizo su parada de rigor en el pub. No le apetec&iacute;a volver con Miriam y dar de nuevo la imagen de perdedora.<\/p>\n<p>El barman la salud&oacute; y Gloria le devolvi&oacute; el saludo de forma poco efusiva. A continuaci&oacute;n tom&oacute; asiento en la barra intentando vislumbrar un horizonte alentador, pero s&oacute;lo alcanzaba a ver las botellas de licor que ten&iacute;a enfrente.<\/p>\n<p>&mdash;Parece que no te ha ido muy bien esta noche, &mdash;le expres&oacute; viendo el aspecto de su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;M&eacute;tete en tus asuntos, imb&eacute;cil, &mdash;le advirti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder Gloria! No te pongas as&iacute;. S&oacute;lo digo lo que veo, &mdash;le dijo poni&eacute;ndole la cerveza en la barra.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes qu&eacute;?&#8230; Me largo, &mdash;manifest&oacute; en un arrebato, dejando la cerveza intacta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No vas a beberte la birra? &mdash;le pregunt&oacute; aun sabiendo la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;M&eacute;tetela donde te quepa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n va a pagarla? &mdash;grit&oacute; mientras ella se alejaba a la salida.<\/p>\n<p>&mdash;Tu madre, &mdash;replic&oacute; cerrando de un portazo.<\/p>\n<p>Al entrar en casa se quit&oacute; la cazadora y se descubri&oacute; la cabeza. Miriam estaba ya en la cama viendo una serie. Gloria se acerc&oacute; y le dio un beso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te han vuelto a zurrar? &mdash;pregunt&oacute; al verle el ojo hinchado.<\/p>\n<p>&mdash;Tendr&iacute;as que haber visto la cara de la otra.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes el ojo morado.<\/p>\n<p>&mdash;No es nada, &mdash;afirm&oacute; con otro beso.<\/p>\n<p>Llevaban casi dos a&ntilde;os juntas y todos los d&iacute;as se hac&iacute;a las mismas preguntas: &iquest;por qu&eacute; Miriam continuaba enamorada si para ella, Gloria era un lastre? Rebusc&oacute; en su memoria los d&iacute;as en los que disfrutaba de la relaci&oacute;n en su plenitud, si es que esos d&iacute;as hab&iacute;an existido alguna vez. Quiz&aacute;s los primeros e intensos meses en los que la novedad ocultaba cualquier otro defecto, &iquest;pero, qu&eacute; le aportaba Gloria ahora? Absolutamente nada, pens&oacute;. En cambio, la joven de veintiocho a&ntilde;os segu&iacute;a tan enamorada de ella como en aquel minuto uno cuando la defendi&oacute; de un sinverg&uuml;enza que pretend&iacute;a aprovecharse de ella. Hubo un tiempo en el que idolatraba su car&aacute;cter despreocupado e indolente, con ese pasotismo del que hac&iacute;a gala en ocasiones, y en cierto modo, Gloria utiliz&oacute; esa personalidad errante en beneficio propio teniendo claro que no era lesbiana. Eso s&iacute;, siempre le hab&iacute;a gustado picar de aqu&iacute; y de all&aacute;, y por eso nunca contempl&oacute; la idea de que la relaci&oacute;n se prolongase demasiado tiempo, aun as&iacute;, ya iban a hacer dos a&ntilde;os juntas.<\/p>\n<p>Gloria era consciente de que sin Miriam no ten&iacute;a donde caerse muerta, dado que era la &uacute;nica que trabajaba y la que aportaba una seguridad y una estabilidad al hogar, tanto afectiva, como financiera, y con todo ello, el conflicto para Gloria era importante, por lo que la respuesta a sus preguntas siempre hab&iacute;a sido que la necesitaba para seguir llevando esa vida bohemia de la que no quer&iacute;a desprenderse, sin contemplar el da&ntilde;o que se estaban haciendo mutuamente. &iquest;Qu&eacute; deb&iacute;a hacer, seguir chup&aacute;ndole la sangre y vivir en una mentira o aceptar un trabajo de ocho horas diarias, cinco d&iacute;as a la semana? O quiz&aacute;s la quer&iacute;a y no sab&iacute;a demostrarlo, o lo que era peor, no quer&iacute;a aceptarlo. Ten&iacute;a muchas decisiones que tomar y ninguna de ellas le gustaba.<\/p>\n<p>Gloria se quit&oacute; la ropa mojada y se desnud&oacute; por completo con la intenci&oacute;n de meterse en la cama, dormir, no pensar y quiz&aacute;s tomar las decisiones al d&iacute;a siguiente, si es que iba a tomar alguna.<\/p>\n<p>Miriam la contempl&oacute; deseosa, extasi&aacute;ndose de su cuerpo fibroso por un instante. Se incorpor&oacute; en la cama, apag&oacute; la tele y dej&oacute; que su mano se posara en los peque&ntilde;os pechos con su dedo acariciando el diminuto pez&oacute;n, despu&eacute;s descendi&oacute; por su abdomen recorriendo cada corte y cada estr&iacute;a, dibujando con &eacute;l los nervudos recodos del vientre musculado, mientras Gloria permanec&iacute;a de pie sintiendo las caricias y dej&aacute;ndose hacer. La mano continu&oacute; su descenso por los oblicuos siguiendo el camino marcado por una pronunciada &ldquo;V&rdquo; que se&ntilde;alaba la ruta hacia un sexo depilado, exceptuando un tri&aacute;ngulo de pelillos que luc&iacute;a en su vulva.<\/p>\n<p>El dedo patin&oacute; por la babosa raja con lentitud reiteradas veces y Gloria exhal&oacute; un leve gemido al sentir la extremidad deambulando por su humedad. Sinti&oacute; lo que otras muchas veces, la necesidad de ser ensartada por una buena polla, pero simplemente se conform&oacute; con los dos dedos que se afanaban foll&aacute;ndola cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, y con movimientos p&eacute;lvicos busc&oacute; toda la longitud de las peque&ntilde;as extremidades. Gloria levant&oacute; la pierna y subi&oacute; el pie a la cama para facilitarle la penetraci&oacute;n. Miriam cogi&oacute; con una mano sus duras nalgas y con la otra sigui&oacute; penetr&aacute;ndola con fervor, mientras los flujos empezaban a deslizarse por su mano en un chapoteo constante. La lengua de Miriam busc&oacute; el peque&ntilde;o bot&oacute;n y se uni&oacute; en el empe&ntilde;o de darle placer a la mujer a la que amaba.<\/p>\n<p>Los movimientos de cadera de Gloria se acentuaron, los jadeos se intensificaron y el placer la desbord&oacute; en sentido literal. Fue entonces cuando se sent&oacute; jadeante y Miriam comparti&oacute; los flujos de su mano con ella. A continuaci&oacute;n la bes&oacute; con pasi&oacute;n buscando ser correspondida, pero el ardor de Gloria se hab&iacute;a desvanecido y ahora s&oacute;lo le apetec&iacute;a dormir.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento. Estoy hecha polvo.<\/p>\n<p>Miriam se resign&oacute; una vez m&aacute;s sin poner objeciones.<\/p>\n<p>Eran las cinco de la tarde cuando regres&oacute; del trabajo. Gloria continuaba durmiendo. Yac&iacute;a desnuda en la cama, tal y conforme se hab&iacute;a acostado la noche anterior. La contempl&oacute; un instante y la dese&oacute; una vez m&aacute;s, ahora bien, lleg&oacute; el momento que hab&iacute;a evitado a toda costa durante meses. Ten&iacute;a que tomar la decisi&oacute;n despu&eacute;s de haber intentado que la relaci&oacute;n funcionase, en cambio, era evidente que sus esfuerzos hab&iacute;an sido en vano y no estaba dispuesta a seguir manteniendo su holgazaner&iacute;a ni a recibir tan poco afecto a cambio de todo el que ella le proporcionaba, sin mencionar todo aquello a lo que hab&iacute;a renunciado por ella.<\/p>\n<p>Gloria abri&oacute; un ojo con gran esfuerzo y vio de pie a Miriam observ&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hora es? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Las cinco de la tarde, &mdash;respondi&oacute; con frustraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Me duele todo el cuerpo, &mdash;se quej&oacute; mientras se incorporaba en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Has dormido toda la noche y todo el d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;respondi&oacute; mientras se encend&iacute;a un cigarro.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero que fumes en casa.<\/p>\n<p>&mdash;No seas tiquismiquis, joder, &mdash;le increp&oacute;.<\/p>\n<p>Miriam quiso estallar, decirle lo que pensaba, pero no se atrevi&oacute;. Quiz&aacute;s no era el momento, pens&oacute;. Gloria abri&oacute; la nevera y cogi&oacute; una lata de cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a desayunar cerveza? &mdash;le pregunt&oacute; molesta.<\/p>\n<p>&mdash;Pareces mi madre, joder.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s se contuvo, dio me d&iacute;a vuelta y se fue al sal&oacute;n con la ira contenida.<\/p>\n<p>No quedaba mucha gente en el gimnasio a las nueve de la noche, dos mujeres haciendo cardio y Chema d&aacute;ndole al saco.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eh, Gloria! &iquest;C&oacute;mo te fue? Me dijeron que te zurraron de lo lindo, &mdash;declar&oacute; sin dejar de zurrarle al saco.<\/p>\n<p>&mdash;Pues te enga&ntilde;aron.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, ya veo, &mdash;dijo contemplando su ojo morado. &mdash;C&aacute;mbiate y echamos unos guantes.<\/p>\n<p>Gloria asinti&oacute;, se dirigi&oacute; al vestuario, se puso unas mallas cortas y arriba un top, despu&eacute;s se calz&oacute; las zapatillas y sali&oacute; luciendo su fibroso cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Cada d&iacute;a est&aacute;s m&aacute;s buena, Gloria.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute; con desgana y se puso las protecciones.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&Aacute;tame los guantes, anda! &mdash;le pidi&oacute;.<\/p>\n<p>Chema se acerc&oacute; a ella. Le pasaba una cabeza, se inclin&oacute; y la mir&oacute; desde su posici&oacute;n. Aspir&oacute; su aroma y la dese&oacute; como otras muchas veces.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo vas a variar tu dieta? &mdash;le pregunt&oacute; con segundas.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te lo har&eacute; saber. Ahora vamos a hostiarnos, &mdash;dijo d&aacute;ndole un golpe laxo en el hombro.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, part&aacute;monos la cara, &mdash;respondi&oacute; sonriendo mientras sub&iacute;a al cuadril&aacute;tero. Gloria le sigui&oacute;, seguidamente golpearon los guantes y empezaron a desplazarse por el ring. Ella lanz&oacute; primero el jab y Chema lo esquiv&oacute;, volvi&oacute; a lanzar otro que se perdi&oacute; en el aire, por el contrario, el de &eacute;l impact&oacute; en su frente sin que lo viera venir.<\/p>\n<p>&mdash;La bollera esa tiene que ser la hostia follando para que no quieras una buena barbacoa y dejar un poco de lado el pescado, &mdash;le dijo, mientras sonaba con fuerza otro jab que le alcanzaba el ment&oacute;n.<\/p>\n<p>Gloria quiso taparle la bocaza y empez&oacute; lanzarle golpes en el costado intentando quebrar su l&iacute;nea de flotaci&oacute;n y eliminar sus reservas de combustible, pero Chema se proteg&iacute;a con sus brazos en todo momento y los golpes no surt&iacute;an el efecto deseado, por consiguiente, Gloria perdi&oacute; los estribos y empez&oacute; a golpear una y otra vez con determinaci&oacute;n, pero dejando su guardia al descubierto, y con ello un crochet de derecha se estrell&oacute; en su rostro, que, pese a las protecciones, lo sinti&oacute; con contundencia, y sin llegar a caer, se abalanz&oacute; sobre &eacute;l golpe&aacute;ndole reiteradas veces sin darle respiro, pero bajando la guardia, por lo que otro directo de derecha revent&oacute; de nuevo en su cara, de tal manera que la c&oacute;lera se apoder&oacute; de ella y arremeti&oacute; sobre Chema como si estuviese en una pelea callejera. Chema perdi&oacute; el equilibrio y cay&oacute; hacia atr&aacute;s, y con ello Gloria sigui&oacute; encima de &eacute;l golpe&aacute;ndole y liberando su ira, mas &eacute;ste se zaf&oacute;, le dio la vuelta, cogi&oacute; sus brazos y la inmoviliz&oacute; en el suelo quedando encima de ella sin que tuviera ninguna posibilidad. Despu&eacute;s la mir&oacute; fijamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o te pasa? &mdash;le grit&oacute;.<\/p>\n<p>Gloria sinti&oacute; ganas de gritar de rabia, liberar la furia contenida, pero tambi&eacute;n sinti&oacute; algo m&aacute;s que el peso de su cuerpo. Not&oacute; su entrepierna en su sexo. Una corriente el&eacute;ctrica transit&oacute; por sus terminaciones nerviosas y un movimiento involuntario busc&oacute; la presi&oacute;n del bulto que empezaba a endurecerse y a presionar. Ambos se miraron dejando de lado las hostilidades y se lanzaron a la vez a comerse la boca. Se deshicieron de los guantes con dificultad y retozaron sobre la plataforma sin separar, ni sus sexos, ni sus bocas. Chema presion&oacute; con rudeza una y otra vez como si quisiera penetrarla a trav&eacute;s de las mallas, de tal manera que Gloria pod&iacute;a notar la envergadura de su polla queriendo clavarse en ella. Abri&oacute; un poco m&aacute;s las piernas y se dej&oacute; hacer.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero follarte.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;articul&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;a haberte zurrado antes.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&aacute;llate y f&oacute;llame, cabr&oacute;n! &mdash;le espet&oacute;.<\/p>\n<p>Chema le baj&oacute; las mallas, separ&oacute; sus piernas, se baj&oacute; sus shorts junto a los slips y una erecta y apetitosa polla busc&oacute; la entrada del co&ntilde;o. Gloria la cogi&oacute; y la palp&oacute; para mostrarle el camino y de un golpe certero de cadera se la hundi&oacute; hasta los higadillos, haci&eacute;ndole exhalar un sonoro gemido que recorri&oacute; la sala sin que eso le importara demasiado. Se aferr&oacute; a las nalgas de &eacute;l y las presion&oacute; con fuerza ara&ntilde;&aacute;ndole hasta hacerle sangrar, queriendo sentir toda su hombr&iacute;a. Los embates se aceleraron mientras ambos amantes gozaban el uno del otro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te gusta m&aacute;s la carne que el pescado?<\/p>\n<p>&mdash;No hables y f&oacute;llame.<\/p>\n<p>&mdash;Ya veo que s&iacute;, &mdash;afirm&oacute; resoplando.<\/p>\n<p>Sin desacoplarse se dieron la vuelta quedando Gloria arriba. Le arranc&oacute; la camiseta y recorri&oacute; con sus manos el relieve de su torso, se apoy&oacute; sobre &eacute;l y movi&oacute; su pelvis en un vaiv&eacute;n sintiendo cada cent&iacute;metro en su interior. Chema se deshizo de su top dejando libres sus peque&ntilde;os pechos. Pas&oacute; su mano por ellos y los apret&oacute;, aunque no hab&iacute;a mucha carne que presionar, retorci&oacute; los peque&ntilde;os pezones y Gloria inici&oacute; una cabalgada como la mejor de las amazonas.<\/p>\n<p>Desde la zona de cardio, ambas mujeres observaban at&oacute;nitas la ardiente escena sin que eso fuese un h&aacute;ndicap para los dos amantes.<\/p>\n<p>Las manos de &eacute;l descendieron a sus nalgas sin que &eacute;stas dejasen ni por un momento de contornearse sobre el cimbrel, y sin abandonar la galopada, un gran placer irrumpi&oacute; en su sexo para proyectarse r&aacute;pidamente por las terminaciones nerviosas adyacentes en forma de un orgasmo que la hizo gritar sin contemplaciones durante quince largos segundos, despu&eacute;s qued&oacute; inerte encima de &eacute;l, pero Chema le dio la vuelta sin esfuerzo y la coloc&oacute; boca abajo a fin de penetrarla desde atr&aacute;s. Le abri&oacute; las piernas con las suyas, posicion&oacute; el glande en la entrada y se la volvi&oacute; a ensartar.<\/p>\n<p>El goce se instal&oacute; de nuevo en su sexo e intent&oacute; mover sus caderas buscando tambi&eacute;n el placer de &eacute;l, sin embargo, sin buscarlo, un nuevo cl&iacute;max empez&oacute; a despuntar para, en pocos segundos volver a correrse entre jadeos, en tanto que las convulsiones de su vagina llevaron a Chema a un orgasmo compartido, y de inmediato extrajo la polla de su co&ntilde;o para eyacularle encima en potentes chorros de esperma que se desparramaron por las nalgas y la espalda.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n se hizo a un lado y termin&oacute; de restregar los restos del miembro en sus nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Menudo polvazo, Gloria. &iexcl;Vente esta noche a mi casa!<\/p>\n<p>Gloria se levant&oacute; desnuda, dirigi&oacute; la mirada impasible hacia la zona de cardio y las dos mujeres apartaron la suya. A continuaci&oacute;n se limpi&oacute; el semen con la ropa deportiva.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s otro d&iacute;a, &mdash;dijo mientras abandonaba el cuadril&aacute;tero para dirigir sus pasos al vestuario. Chema la contempl&oacute; caminando desnuda sin ning&uacute;n pudor con la elegancia de una gacela y volvi&oacute; a tener una erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Gloria abandon&oacute; el gimnasio y camin&oacute; de nuevo bajo una intensa lluvia que parec&iacute;a no querer dar ninguna tregua. Hab&iacute;a gozado con Chema, de eso no cab&iacute;a duda, pero, con todo ello no cre&iacute;a haber cambiado nada en su &aacute;nimo. Fue bajo la intensa y fr&iacute;a lluvia cuando se dio cuenta de que amaba a Miriam y que no quer&iacute;a perderla; fue el fr&iacute;o de la noche el que la hizo reaccionar y hacer ver que sin ella ser&iacute;a ese mismo fr&iacute;o su sustituto y pr&oacute;ximo compa&ntilde;ero de viaje; y fue el repiqueteo de la lluvia en sus ojos el que se los abri&oacute; queriendo devolverle el juicio. Dos a&ntilde;os eludiendo responsabilidades y desperdiciando todo el cari&ntilde;o que Miriam le daba, a cambio de nada. Dos a&ntilde;os sin &ldquo;dar un palo al agua&rdquo; exprimiendo su generosidad y su paciencia sin ninguna aportaci&oacute;n por su parte. Pero no s&oacute;lo se reproch&oacute; su comportamiento, sino tambi&eacute;n haber desperdiciado todo ese tiempo en busca de una quimera, en vez de aferrarse a lo que siempre hab&iacute;a estado delante de sus narices siendo el motor de su existencia, y que sin embargo no supo ver ni valorar por su embriaguez de ego&iacute;smo e ingratitud. Dos a&ntilde;os lanzando pu&ntilde;os al aire buscando un culpable de sus miserias con la pretensi&oacute;n de desfogar su apat&iacute;a, su desidia, su ira y su frustraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ahora lo ve&iacute;a claro. Siempre hab&iacute;a estado huyendo de una realidad que no quer&iacute;a aceptar. No quer&iacute;a enamorarse, y mucho menos de una mujer. No quer&iacute;a ser lesbiana, tan s&oacute;lo ten&iacute;a que haber aceptado su bisexualidad y dejarse llevar por los sentimientos.<\/p>\n<p>Entr&oacute; en casa empapada y tiritando, pero, al mismo tiempo exultante y jubilosa de saber por fin cual era su camino. Cogi&oacute; a Miriam de los hombros, la mir&oacute; a la cara y le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Te quiero.<\/p>\n<p>&mdash;Demasiado tarde, &mdash;respondi&oacute; Miriam.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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