{"id":34300,"date":"2022-03-27T22:00:00","date_gmt":"2022-03-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-27T22:00:00","modified_gmt":"2022-03-27T22:00:00","slug":"el-verano-de-1986","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-verano-de-1986\/","title":{"rendered":"El verano de 1986"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34300\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El a&ntilde;o escolar 1985 finalizaba. Hab&iacute;a decidido ir a mochilear para el sur por lo que trabajar&iacute;a todo diciembre y enero para en febrero irme. Desde peque&ntilde;o tuve el bichito de los viajes. Esto gracias a que mi padre siempre fue aficionado a viajar y por ello me inst&oacute; a ello. Ya ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y a pesar de mi corta edad hab&iacute;a acumulado muchas experiencias, aunque a&uacute;n no hab&iacute;a tenido sexo conoc&iacute;a ya gran parte del continente, pero me faltaba la zona sur de mi pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a algo nuevo por lo que no tom&eacute; el trabajo en la f&aacute;brica de mi pap&aacute; y me ubiqu&eacute; de lavaplatos en un billar fuente de soda en el principal puerto de Chile. No pasaron dos d&iacute;as completos y el due&ntilde;o, al enterarse que dorm&iacute;a en la playa, me ofreci&oacute;, por un m&oacute;dico precio descontado de mi paga, una habitaci&oacute;n&#8230; La &uacute;ltima del tercer piso.<\/p>\n<p>Consist&iacute;a en un cuarto de 4&#215;4 con un ventanal corredizo que abarcaba toda la pared que daba al frontis del local. Por mobiliario contaba con una cama de dos plazas, un velador, una cajonera y una televisi&oacute;n peque&ntilde;as. En otras palabras, era perfecto, porque adem&aacute;s de todo, no se sent&iacute;a bulla, por lo que pod&iacute;a dormir tranquilamente a pesar del bullicio nocturno del billar.<\/p>\n<p>Por mi edad y car&aacute;cter pronto a todos les ca&iacute; en gracia. Bromeaba y re&iacute;a todo el d&iacute;a. La verdad me agradaba el trabajo. En especial, la esposa del due&ntilde;o, Susana&#8230; Asumo que rondaba los 40 a&ntilde;os, morena, delgada, de 1.65 m, el pelo ondulado, abundante y largo. Ten&iacute;a unas tetas prodigiosas y un culo peque&ntilde;o, pero resping&oacute;n y a&uacute;n firme. Si bien no era bonita, fea tampoco. Su m&aacute;s bello rasgo era su boca&#8230; Carnosa y sensual.<\/p>\n<p>Llevaba siempre vestidos cortos y apretados, calzando siempre zapatos elegantes con un taco muy delgado y largo. Rara vez sal&iacute;a de la oficina. Su esposo, llamado Roberto, era un viejo choro de puerto, apenas m&aacute;s alto que ella, pelado, panz&oacute;n y fornido. Re&iacute;a todo el d&iacute;a y nos garabateaba constantemente. Era un patr&oacute;n simp&aacute;tico y justo.<\/p>\n<p>A la semana, ya conoc&iacute;a todo el lugar o eso cre&iacute;a, yo. Descubr&iacute;, por ejemplo, que los due&ntilde;os viv&iacute;an tambi&eacute;n en el edificio. Todo el segundo piso era su hogar. En mi piso hab&iacute;a otras dos piezas. Una desocupada. En la otra viv&iacute;a el guardia, de nombre, Germ&aacute;n. Un tipo lleno de tatuajes y con aspecto de pocos amigos, que result&oacute; ser muy sociable y hablador, don Robert le dec&iacute;a Franki, por Frankeinstein&#8230; Contaba chistes con doble sentido todo el d&iacute;a y siempre llevaba consigo una revista con mujeres desnudas doblada y metida en el bolsillo trasero del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n trabajaban en el lugar Calixto (cali le dec&iacute;an) un tipo cuarent&oacute;n, delgado y alto. Ten&iacute;a cara de rat&oacute;n. Era el garz&oacute;n. Juana, la cocinera. Se&ntilde;ora de unos 60 a&ntilde;os, baja y regordeta. Gritaba todo el d&iacute;a, pero era buena gente y perlita, la cajera. Rubia desali&ntilde;ada de unos 40 a&ntilde;os, sin tetas, pero con un culo gigante. Se pintaba las u&ntilde;as todo el santo d&iacute;a&#8230; Aunque era genial cuando lo hac&iacute;a con los pies, pues a pesar de usar faldas cortas, levantaba las piernas para alcanzar sus dedos con facilidad, o eso ella afirmaba de modo que mostraba sus calzones, dej&aacute;ndome a mil. Cada vez que lo hac&iacute;a, yo terminaba masturb&aacute;ndome en el ba&ntilde;o o en mi pieza como un loco.<\/p>\n<p>El local era atendido por su due&ntilde;o tras una larga barra, detr&aacute;s de la cual en aparadores de vidrio a diferentes alturas se exhib&iacute;an distintas botellas de alcohol de todos lados del mundo y en medio de ellos, a trav&eacute;s de una amplia ventana, pod&iacute;a verse una espaciosa y pulcra cocina. El sector central estaba dividido en dos hileras de mesas de pool con 5 en cada una, separadas entre s&iacute; por m&aacute;s de dos metros. Frente al bar, alineados ordenadamente en la pared, se encontraban los tacos.<\/p>\n<p>En las paredes colgaban cuadros con gordas mujeres desnudas y ruborizadas mejillas. Fotos y pinturas de veleros y barcos de vela enmarcaban un traje de buzo de esos muy antiguos con su escafandra, cable y el compresor a su lado.<\/p>\n<p>Al final de la barra, por su lado y en el rinc&oacute;n m&aacute;s alejado de la entrada; a unos 4 metros de la &uacute;ltima mesa de pool, pod&iacute;a verse, sobre una plataforma de madera sujeta por dos gruesas escuadras met&aacute;licas toscamente atornilladas en la pared, una televisi&oacute;n conectada a un VHS y 5 mesas redondas de 1.20 m de di&aacute;metro, con 4 sillas cada una.<\/p>\n<p>En la pared del fondo, ubicada en la esquina opuesta a la barra, hab&iacute;a un umbral sin puerta que daba a un pasillo de un metro de ancho, apenas m&aacute;s alto que yo, con dos puertas a la derecha que eran los ba&ntilde;os y una al fondo, dos metros, al menos, alejada del ba&ntilde;o de hombres. Era distinta a las otras, pues parec&iacute;a m&aacute;s la entrada principal de una casa que el ingreso a una habitaci&oacute;n m&aacute;s dentro de la casa.<\/p>\n<p>Al traspasarla pude ver que conduc&iacute;a a un cuarto que le dec&iacute;an el privado y donde hab&iacute;a una mesa de pool, un gigante sof&aacute; cuero envuelto con una cubierta de tela, de 4 cuerpos color negro, una televisi&oacute;n m&aacute;s grande que la del sal&oacute;n principal, tambi&eacute;n con VHS y una mesa igual a las de la fuente de soda y 4 sillas. Todo era fino y elegante, incluso los tacos en la pared&#8230; Por lo que encontr&eacute; extra&ntilde;o que la mesa que arrendaba a su clientela vip, tuviera el pa&ntilde;o muy manchado y las barandas casi todas despegadas.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a sido contratado como ayudante de cocina, pero poco a poco, termin&eacute; colaborando donde era necesario. As&iacute;, garzoneaba, lavaba los platos, cobraba, preparaba algunos tragos, limpiaba la cocina y sal&iacute;a a los mandados.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as antes de Noche buena, el viejo me llam&oacute; a su oficina. Al acercarme escuch&eacute; que le gritaba a alguien. Por verg&uuml;enza me detuve, presto para devolverme hasta que escuch&eacute; la voz de Susana, llorando y reproch&aacute;ndole a su esposo que por su culpa, ella era as&iacute; ahora.<\/p>\n<p>Roberto: te est&aacute;s quejando???<\/p>\n<p>Susana: si&#8230; Si&#8230; Porque te das el gusto solo t&uacute; y a mi nunca me escuchas, solo ordenas y eso me tiene cansada.<\/p>\n<p>Roberto: mmmmm&#8230; Ya veo&#8230; Sabes querida, te encuentro la raz&oacute;n&#8230; Dime&#8230; Habla con toda confianza.<\/p>\n<p>Susana: no quiero ver m&aacute;s a los desgraciados de boris, patricio y ese engre&iacute;do de c&eacute;sar&#8230; Si los despachas para siempre, yo sigo sin dramas&#8230;<\/p>\n<p>Roberto: Hecho!!! Ahora&#8230; D&oacute;nde diantres est&aacute; ese cabro chico. Su&#8230; V&eacute; por &eacute;l, por favor&#8230; Pero arr&eacute;glate antes de salir.<\/p>\n<p>Al escuchar que su se&ntilde;ora vendr&iacute;a por mi, no me hice esperar y haciendo ruido entr&eacute; de golpe a la oficina, encontrando a la se&ntilde;ora Susana con las tetas al aire.<\/p>\n<p>Yo: perd&oacute;n -dije d&aacute;ndome vuelta de inmediato<\/p>\n<p>Roberto: jajaja. Tranquilo cabro, ven. Date vuelta te digo. Eso. Mira con calma. Hab&iacute;as visto unas tetas como estas??<\/p>\n<p>Yo: nunca, don Robert. Son. Impresionantes.<\/p>\n<p>Roberto: si, verdad.<\/p>\n<p>Yo: -sin sacarle los ojos de encima a las tremendas tetas que ten&iacute;a a menos de dos metros- para qu&eacute; me llam&oacute;, don Robert.<\/p>\n<p>Roberto: ah. Si. Mira. Te necesito para navidad&#8230; La hermana del cali est&aacute; enferma y viajar&aacute;. Te pago el doble todos esos d&iacute;as. Qu&eacute; te parece?<\/p>\n<p>Yo: pucha don Robert. Ya tengo los pasajes y me esperan en casa. Que lata no poder ayudarlo.<\/p>\n<p>Roberto: pucha cabro. Que eres dif&iacute;cil. Mucha m&aacute;s plata no te puedo ofrecer, tal vez un bono. Pero de verdad te lo agradecer&iacute;a.<\/p>\n<p>Susana: -a&uacute;n de la cintura para arriba desnuda, durante la conversaci&oacute;n fue movi&eacute;ndose hasta ubicarse a unos cent&iacute;metros a mi derecha, entonces, inclin&aacute;ndose sobre mi o&iacute;do y con eso roz&aacute;ndome el brazo con su pez&oacute;n, susurr&oacute;- acepta. Te prometo que no te arrepentir&aacute;s.<\/p>\n<p>Su aliento caliente en mi cuello me eriz&oacute; todos los pelos de la nuca&#8230; Y mi verga ya media viva, reaccion&oacute; de inmediato, produci&eacute;ndome una erecci&oacute;n que no pude ocultar. Llev&eacute;, inconscientemente mis manos al bulto para taparlo, evidenciando a&uacute;n m&aacute;s mi condici&oacute;n.<\/p>\n<p>Roberto: jajaja jajaja. El chico tiene lo suyo, Su. No lo crees.<\/p>\n<p>Su: -apenas roz&aacute;ndome con sus dedos de la mano izquierda- no cabe duda, mi amor.<\/p>\n<p>Roberto: ya po chico. Espero una respuesta. Definitiva.<\/p>\n<p>Yo: est&aacute; bien don Robert, acepto su &uacute;ltima oferta para quedarme.<\/p>\n<p>Roberto: genial. Habla con Germ&aacute;n por tus obligaciones. El 24 en la noche trabajamos de corrido, pero a puerta cerrada con un selecto grupo de clientes. Oye mono me est&aacute;s escuchando?<\/p>\n<p>Yo: -con la boca media abierta, pegado mirando c&oacute;mo se vest&iacute;a la sra Su- si, jefe. Perd&oacute;n. Me voy. Hasta luego don Robert, adi&oacute;s sra Susana.<\/p>\n<p>El resto de la tarde, la sra Susana se mostr&oacute; distante e indiferente. Dos veces entr&eacute; en su oficina a dejarle algo y ni levant&oacute; la vista al darme las gracias. Al siguiente d&iacute;a las cosas se dieron igual. Como una tradici&oacute;n, don Roberto cerraba el local el 23 a las 11 de la noche hasta las 8 de la noche del d&iacute;a 26. Era, junto al cumplea&ntilde;os de su esposa y el de &eacute;l, las &uacute;nicas noches que cerraba hasta pasadas las 8 de la tarde del otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>La celebraci&oacute;n interna consisti&oacute; en unos tragos y buena conversa por un par de horas. Cuando don Roberto se despidi&oacute;, yo tambi&eacute;n me aprest&eacute; para marchar, ya que la siguiente noche promet&iacute;a ser larga y agotadora&#8230; En cuanto el viejo con su despampanante mujer dejaron el local, me puse de pie. En eso, Germ&aacute;n me habla.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: ya te vas, mono?<\/p>\n<p>Yo: si. Estoy cansado.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: -cacareando como una gallina- oh, vamos, mono. Juega con este viejo unas mesas antes de irte.<\/p>\n<p>Yo: chuta franki. Est&aacute; bien. Pero solo una partida de 3. Vale?<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: excelente. Espera, voy por unas cervezas.<\/p>\n<p>Yo: ordeno la mesa mientras. Y yo no quiero cerveza. Me da sue&ntilde;o. Prefiero un whisky, si se puede, claro.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: jajajaja. Ver&eacute; qu&eacute; puedo hacer.<\/p>\n<p>La tercera mesa estaba en disputa. Germ&aacute;n abr&iacute;a la segunda botella de borb&oacute;n. Las &uacute;nicas luces encendidas eran la de nuestra mesa y la de la &uacute;ltima mesa que siempre estaba as&iacute;.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: necesito ir al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Yo: -dejando el taco sobre la mesa- ya anda, pero no te demores. Al menos, no tanto, po&hellip;<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: jaja. Dame 10 minutos. Ni uno m&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo: ya anda, gusano asqueroso. Apura. Jejeje<\/p>\n<p>Acababa de acomodar dos bolas en la mesa de al lado cuando escuch&eacute; un ruido. Estaba seguro hab&iacute;a sido cerca de las puertas de los ba&ntilde;os para p&uacute;blico. Germ&aacute;n hab&iacute;a ido a su ba&ntilde;o por la falta de papel higi&eacute;nico en los de abajo, por lo que con el taco en la mano a modo de bate, camin&eacute; con lentitud hacia el origen del sonido.<\/p>\n<p>Una vez en el umbral, not&eacute; que la puerta del privado estaba junta. Desde el interior no emanaba luz, pero s&iacute; un leve sonido. Tras empujarla con suavidad, lentamente la puerta se abri&oacute; no sin hacer m&aacute;s de un ruido. Me detuve en la entrada para acostumbrar la vista a la repentina falta de luz.<\/p>\n<p>Su: entra y cierra, por favor. -De inmediato reconoc&iacute; la voz de la sra. Su&#8230; Avanc&eacute; un paso y delicadamente cerr&eacute; la puerta. La oscuridad era total.<\/p>\n<p>Su: necesito me ayudes. Puedes???<\/p>\n<p>Yo: por supuesto sra Su. Usted mande.<\/p>\n<p>Su: son tres cosas. La primera. Cuando estemos solos dime Su o Susana.<\/p>\n<p>Yo: entendido. Su.<\/p>\n<p>Su: la segunda. Quiero que des 5 pasos hacia adelante. Ya po&#8230; Eso. Ahora quiero que con tus manos busques el interruptor de la luz que est&aacute; colgando justo frente a ti y cuando lo tengas en tu mano me avises antes de presionarlo.<\/p>\n<p>Yo: ya.<\/p>\n<p>Su: y tercero. Escucha todo antes, ok.<\/p>\n<p>Yo: si, Su.<\/p>\n<p>Su: dime la verdad. Con cu&aacute;ntas mujeres has estado?<\/p>\n<p>Yo: con ninguna, Su.<\/p>\n<p>Su: Entonces, quiero que enciendas la luz y hagas lo que te venga en gana. Enci&eacute;ndela.<\/p>\n<p>Ah&iacute; estaba esa mujer, que pensaba era una se&ntilde;ora cuando en realidad su esposo la hab&iacute;a convertido en una puta ninf&oacute;mana, tal como lleg&oacute; al mundo, ofreci&eacute;ndome su co&ntilde;o con las piernas abiertas de par en par. Apoyada en sus codos, levantaba las caderas mostrando una hermosa y depilada vagina exudando l&iacute;quidos generosamente.<\/p>\n<p>Qued&eacute; petrificado. Estaba excitado, pero tambi&eacute;n muy avergonzado y con algo de temor que el viejo nos descubriera y me echara. Le ten&iacute;a cari&ntilde;o al due&ntilde;o, pues siempre hab&iacute;a sido generoso conmigo. Pero no cre&iacute;a que llegara a tanto.<\/p>\n<p>Su: qu&eacute; esperas, chico?<\/p>\n<p>Yo: es que. Y. Don Robert?<\/p>\n<p>Su: -sonriendo- ya veo. Por Roberto no te preocupes. Sabe que estoy aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Tom&oacute; mi mano, llev&aacute;ndola a su h&uacute;medo co&ntilde;o. Comenz&oacute; a moverla en c&iacute;rculos alrededor de una especie de protuberancia rosada, primero con lentitud, para luego ir aumentando el ritmo. Mov&iacute;a sus caderas espasm&oacute;dicamente mientras la frotaba. De pronto, entre jadeos, me pidi&oacute; que le metiera dos dedos en su concha y los metiera y sacara r&aacute;pido. Lo hice. Su comenz&oacute; a gritar y pedirme que no parara, que siguiera m&aacute;s fuerte. Hasta que de pronto tuvo su orgasmo.<\/p>\n<p>Con una cara que no le conoc&iacute;a, Susana me mir&oacute; fijamente y me pidi&oacute; que le chupara su co&ntilde;o. Ella iba dirigi&eacute;ndome qu&eacute; le gustaba. Entonces, de pronto sujet&oacute; mi cabeza tom&aacute;ndome el pelo y comenz&oacute; ella a mover sus caderas contra mi boca cada vez m&aacute;s r&aacute;pido hasta un nuevo orgasmo. Su sabor era exquisito. La miraba desde esa posici&oacute;n y pod&iacute;a notar sus hermosas y a&uacute;n perfectas tetas y su cara desencajada por el placer. As&iacute; se ve&iacute;a verdaderamente mucho m&aacute;s bella y entend&iacute; al viejo. Nunca antes hab&iacute;a estado as&iacute; con una mujer y daba las gracias al universo por estar all&iacute; con esa tremenda mujer que adem&aacute;s de todo quer&iacute;a que le hiciera de todo.<\/p>\n<p>Su: desn&uacute;date. Ahora ven que te la voy a chupar. Eso.<\/p>\n<p>Yo: ahhh&#8230; Uuuu&#8230; Espera&#8230; Ahhh&#8230; Ahh&#8230; Para&#8230; Para porfa&#8230; Ohhh&#8230; Que rico&#8230; Sigue&#8230; Ohh&#8230;<\/p>\n<p>Tom&oacute; mi verga y se la introdujo en la boca todo lo que pudo. La sensaci&oacute;n fue exquisita, pero cuando comenz&oacute; a succionar meti&eacute;ndola y sac&aacute;ndola r&aacute;pidamente, me hizo acabar antes de los tres minutos. Con el chorro de semen se atragant&oacute;, pero no se sac&oacute; la verga de la boca. Por la comisura de sus labios se escapan m&aacute;s que hilos de esperma que bajaban por su cuello hasta sus tetas. Nunca masturb&aacute;ndome hab&iacute;a eyaculado tanto semen.<\/p>\n<p>Comenzaba a sentir incomodidad, pues Su segu&iacute;a chup&aacute;ndola como a un loly, empero el malestar no fue m&aacute;s duradero que 20 segundos. Al cabo el placer volvi&oacute; y mi polla empez&oacute; a revivir. Cuando la verga la tuve a punto se la sac&oacute; de la boca y acomod&aacute;ndose de manera de quedar acostada de boca apoyada en la mesa hasta la cadera, apoyando los pies en el suelo de modo de dejar su culo a mi entera disposici&oacute;n. Le acerqu&eacute; mi polla y tom&aacute;ndola comenz&oacute; a jugar con ella en su vagina. As&iacute; estuvo medio minuto hasta que dej&aacute;ndola en la entrada de su co&ntilde;o me pidi&oacute; que se la metiera lentamente. Entonces comenc&eacute; un cansino mete y saca, pero solo del glande. As&iacute; estuve por casi un minuto hasta.<\/p>\n<p>Su: ahh&#8230; Ahh&hellip; Ya po&#39; mono, m&eacute;tela hasta el fondo de una vez&#8230; Me tienes enferma&#8230; Ahhh&#8230; No&#8230; Sigue&#8230; Me voy de nuevo&#8230; Ahhh&#8230; Que ricooo&#8230; Me voy&#8230; Ahhh&#8230; Ay!!! Para, para&#8230; Ayyy&#8230; Ahhh&#8230; Sigue&#8230; Ahhh&#8230;<\/p>\n<p>Disfrutaba de un nuevo orgasmo con la cabeza de la polla dentro de su co&ntilde;o cuando se la enterr&eacute; de una sola estocada hasta el fondo, dej&aacute;ndola ah&iacute; unos segundos, solo para comenzar a foll&aacute;rmela como si quisiera reventarle su co&ntilde;o. Eso, me hab&iacute;a contado mi compa&ntilde;ero de curso, Iv&aacute;n Donowsky, las dejaba locas y parece que funcionaba.<\/p>\n<p>Al cabo de unos minutos as&iacute;, le bes&eacute; la espalda y luego de sacarle la polla, le di la vuelta y, apoy&aacute;ndole apenas los cachetes del culo en la mesa, le abr&iacute; sus piernas y segu&iacute; foll&aacute;ndomela como un salvaje mir&aacute;ndola a los ojos. Nunca antes hab&iacute;a visto el rostro de la lujuria. Al mismo tiempo me turb&oacute;, pero tambi&eacute;n me excit&oacute;. Segu&iacute; foll&aacute;ndomela como si quisiera llegar con mi polla hasta su est&oacute;mago.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos sobre la mesa. Ella gritaba que le diera m&aacute;s duro mientras me la follaba apoyando sus piernas en mis hombros, de modo que sent&iacute;a sus carnes en mis bolas en cada estocada. Al acabar dentro de ella quedamos los dos abrazados sobre el pa&ntilde;o. Ahora entend&iacute;a el por qu&eacute; la mesa de pool estaba en esas condiciones. Pensaba en ello cuando la voz del negro me trajo a la realidad.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: -aplaudiendo lentamente- jajaja jajaja. Manerita de perder la virginidad. Jajaja. Excelente espect&aacute;culo, chico&#8230; Jajaja<\/p>\n<p>Yo: qu&eacute; diablos haces ah&iacute;, franki. Mira nada m&aacute;s que lo que estamos haciendo es privado&#8230;<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: debiste cerrar la puerta entonces.<\/p>\n<p>Yo: eh&#8230; Ok. Ahora que viste todo. Puedes dejarnos solos, por favor&#8230; -Su, mientras hablaban, se levant&oacute; y sali&oacute; del cuarto por la puerta de la izquierda&#8230;- viste, desgraciado. Me cagaste la noche.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: jajaja. Eres un novato. Te fijaste acaso por cual de las puertas se fue la sra Su?<\/p>\n<p>Yo: y eso importa acaso. Igual se fue.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: novato. La puerta de la izquierda va una pieza con una cama de tres plazas. Creo, te est&aacute; esperando.<\/p>\n<p>Yo: me est&aacute;s tomando el pelo como siempre, cierto?<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: ven, vamos. Yo tambi&eacute;n quiero follar. Adem&aacute;s ya estabas listo en el pool.<\/p>\n<p>Hasta esa noche nunca hab&iacute;a estado con una mujer y ahora me hab&iacute;a follado a la esposa del jefe y luego le dimos con el franki hasta que las gaviotas recibieron al sol, hambrientas. Jam&aacute;s hab&iacute;a penetrado a una mujer y ahora a la sra Su le met&iacute; la polla por todos sus agujeros, acabando en cada uno de ellos m&aacute;s de una vez Esa mujer nos dej&oacute; secos. Era realmente brava.<\/p>\n<p>El 24 me despert&eacute; despu&eacute;s de las 4 de la tarde. Recordando la noche anterior mi verga comenz&oacute; a reaccionar nuevamente. En eso estaba cuando entra la sra Su.<\/p>\n<p>Su: ah Menos mal que ya despertaste. Anda. Ven a ayudar. Hoy no abrimos, pero en la noche damos una cena privada y hay mucho todav&iacute;a por hacer. Ya, pues.<\/p>\n<p>Yo: ok. Voy. Me deja para vestirme, por favor.<\/p>\n<p>Su: jajaja. Te levantaste t&iacute;mido hoy? Anda, hombre. Wow. Ya veo. Eso lo podemos arreglar.<\/p>\n<p>-Tom&oacute; mi verga y sacudi&eacute;ndola r&aacute;pidamente dentro de su boca y a la vez succion&aacute;ndola para sacarle lo que ya no ten&iacute;a, me masturb&oacute; hasta acabar en su garganta.<\/p>\n<p>Su: ya. Anda a ba&ntilde;arte y come algo antes de ir con Germ&aacute;n.<\/p>\n<p>Yo: si, Su. Gracias.<\/p>\n<p>Esa tarde estuve ayudando al franki corriendo mesas y sillas, poniendo manteles finos y cubiertos que hasta ese momento no conoc&iacute;a. Eran relucientes y muy elegantes. A la hora indicada comenzaron a llegar los invitados. 60 en total distribuidos en 10 mesas con tres parejas en cada una. Una hora antes hab&iacute;a visto a la Sra Su conversar con una mujer m&aacute;s joven, de unos 25 a&ntilde;os. Germ&aacute;n al verla se acerc&oacute; d&aacute;ndole un apretado abrazo y tres besos. Uno en cada mejilla y el &uacute;ltimo en la boca.<\/p>\n<p>En eso me llam&oacute; a gritos. Era un par de cent&iacute;metros m&aacute;s baja que yo, trigue&ntilde;a, de pelo casta&ntilde;o claro con vetas color miel, largo y semi ondulado, atl&eacute;tica, de medidas 70-55-85. Sus piernas eran largas y bien delineadas y su culo era perfectamente redondo. Por detr&aacute;s era ver una guitarra. Sus ojos de un color esmeralda, me mataron.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n: oye mon&iacute;n, te presento a Claudia. Girasol, este chiquillo se llama Javier. Viene de la capital y trabaja con nosotros desde principios de mes. Despierta hombre y ven a saludar.<\/p>\n<p>Yo: -acerc&aacute;ndome hasta estrechar su mano estirada y besarle la mejilla- mucho gusto se&ntilde;orita Claudia.<\/p>\n<p>Claudia: jajja. Solo Claudia. Igualmente Javier.<\/p>\n<p>Su: ya, ya, ya. A cambiarse. Luego tendr&aacute;n tiempo para conocerse.<\/p>\n<p>Sobre mi cama estaba estirado un traje de gabardina negro compuesto por pantal&oacute;n, chaleco y chaqueta, una camisa de impecable blanco, un par de zapatos negros tambi&eacute;n muy elegantes y una humita y pa&ntilde;uelo, ambos color rojo italiano. Nunca hab&iacute;a estado tan elegante, ni siquiera para el matrimonio de mi t&iacute;a Carolina.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n estaba ataviado como yo. Claudia, en tanto, llevaba puesto un disfraz de sirvienta sexy. Debajo de &eacute;l ten&iacute;a unas pantaletas negras y un peto del mismo color. Calzaba sandalias con plataforma con los dedos expuestos. Las u&ntilde;as de sus dedos eran iguales a las de la sra Su. Era la fotocopia de su madre, pero mejorada, pues definitivamente, si bien no era una barbie, era mucho m&aacute;s bella que ella, principalmente gracias a esos notables ojos.<\/p>\n<p>La sra Su estaba despampanante. Vest&iacute;a un ajustado vestido de lycra y lentejuelas color negro el cual apenas llegaba 10 cm por debajo de donde su culo empezaba. Sus zapatos eran de taco alto aguja de elegante charol negro.<\/p>\n<p>Ya eran las 4 am. Los invitados hab&iacute;an, cenado, bebido, recibido regalos y bailado durante toda la jornada. Quedaban 4 pajeras dispersas en el sal&oacute;n y dos se&ntilde;oritas amigas de Claudia. En la mesa 1, la mujer dorm&iacute;a, totalmente borracha, mientras su acompa&ntilde;ante miraba hacia las dos chicas como un perro a una carnicer&iacute;a. Las dos amigas, lo hab&iacute;an notado y cuchicheaban y re&iacute;an por lo bajo. Ambas bastante tocadas por el alcohol tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>En la mesa 2 la pareja discut&iacute;a acaloradamente, en cambio, en la &uacute;ltima mesa, la pareja se besaba con pasi&oacute;n contenida. La mujer que discut&iacute;a de pronto se par&oacute; de la mesa y se dirigi&oacute; hacia el ba&ntilde;o. Not&eacute; que Germ&aacute;n la sigui&oacute;. Me olvid&eacute; de todo cuando vi que tambi&eacute;n entraba al ba&ntilde;o la sra Su. Iba a ver qu&eacute; pasaba cuando me detuvo Claudia.<\/p>\n<p>Claudia: d&eacute;jala. Quiere divertirse.<\/p>\n<p>Yo: eso creo yo tambi&eacute;n. -ambos nos re&iacute;mos<\/p>\n<p>Claudia: ya no nos necesitan ac&aacute;. Vamos a jugar unas mesas?<\/p>\n<p>Yo: vamos.<\/p>\n<p>Quedaban sobre el pa&ntilde;o cinco bolas.<\/p>\n<p>Yo: y tus amigas?<\/p>\n<p>Claudia: se fueron a dormir. Ma&ntilde;ana ser&aacute; un d&iacute;a largo. Jaja. Tranquilo. No para nosotros. A qui&eacute;n le toca. A ver. C&oacute;rrete de ah&iacute; para ver&#8230; Mmmm. Ok. La 13 al fondo a la izquierda.<\/p>\n<p>Yo: s&eacute; que ma&ntilde;ana don Robert le dar&aacute; un almuerzo a sus m&aacute;s &iacute;ntimos amigos. Hay una mesa de pool en esa pieza preparada para cenar sobre ella con 5 sillas a su alrededor. Oye Claudia. Y si no seremos nosotros quienes sirvan. Qui&eacute;n lo har&aacute;?<\/p>\n<p>Claudia: mi mam&aacute; y mis dos amigas. -tiraba distra&iacute;damente metiendo dos bolas en carambola como si nada-. Quieres ver los trajes que usar&aacute;n? -mir&eacute; el tablero. No ten&iacute;a por d&oacute;nde siquiera empatarle y para evitar la humillaci&oacute;n total, aunque de verdad no me importaba el vestido famoso, acced&iacute; de inmediato&#8230;- espera aqu&iacute;. Voy a buscarlo.<\/p>\n<p>Yo: ok. Pero no te demores o me dormir&eacute;.<\/p>\n<p>Su: -ni 2 minutos hab&iacute;an pasado- ya. Cierra los ojos.<\/p>\n<p>Yo: pero para qu&eacute;.<\/p>\n<p>Su: ya po o no te muestro el vestido.<\/p>\n<p>Yo: ok. -cerr&eacute; los ojos y me di vuelta.<\/p>\n<p>Su: -se escuch&oacute; una exhalaci&oacute;n y luego&#8230;- ya. Mira.<\/p>\n<p>El &ldquo;vestido&rdquo; consist&iacute;a en una humita igual a la m&iacute;a, un par de medias hasta medio muslo y unos finos zapatos de charol taco alto tipo aguja. La sonrisa de Claudia solo pudo ser motivada por la cara de imb&eacute;cil que deb&iacute;a haber tenido en ese momento. Pero es que si la mam&aacute; era rica. La hija era una diosa. Sus hermosas tetas estaban coronadas por dos rosados y bien formados pezones, los que en ese momento me gritaban, c&oacute;meme.<\/p>\n<p>Claudia: te gusta el vestido que usar&aacute;n?<\/p>\n<p>Yo: mucho y de verdad no creo que a ellas se le vea mejor que a ti<\/p>\n<p>Claudia: jajaja. Eso crees? -afirm&eacute; con la cabeza sin sacarle los ojos de encima- mi mam&aacute; me dijo que sabes usar lo que tienes. Y si ella lo dice, bueno. Digamos que es certera y por ello conf&iacute;o plenamente en sus palabras, al menos en lo relacionado a esto. Javi. Me gusta c&oacute;mo me est&aacute;s mirando. Quiero que me toques, beses, lamas y manosees entera.<\/p>\n<p>No fueron necesarias m&aacute;s palabras. En el camino hacia ella me saqu&eacute; la ropa y tom&aacute;ndola de la mano la llev&eacute; hasta una mesa de pool. Ella, redirigiendo la marcha, se encamin&oacute; hacia la mesa con la luz encendida.<\/p>\n<p>Claudia: te contaron como le dicen a esta mesa?<\/p>\n<p>Yo: no sab&iacute;a que ten&iacute;a nombre.<\/p>\n<p>Claudia: jejeje. Se llama el estadio.<\/p>\n<p>Estirada sobre el pa&ntilde;o mirando el cielo le acarici&eacute;, bes&eacute; y lam&iacute; todo el cuerpo, solo para terminar en sus tetas y finalmente en su cl&iacute;toris. Cuando llegu&eacute; a &eacute;l, su vagina estaba totalmente mojada y de ella sal&iacute;an sus fluidos abundantemente. No aguant&eacute; m&aacute;s y comenc&eacute; a comerle el co&ntilde;o &aacute;vidamente. Not&eacute; que llegaba a su primer orgasmo, pues el flujo que sal&iacute;a de su concha aument&oacute; de pronto al tiempo que espasmos reflejos la obligaban a arquear la espalda levantando sus caderas para exponer, a&uacute;n m&aacute;s, su excitado co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Al cabo de un minuto refregando mi cara en su entrepierna, me tom&oacute; del pelo, jal&aacute;ndome hacia arriba. Cuando estuve frente a su rostro, me pidi&oacute; que se la metiera y eso hice. Las primeras arremetidas fueron lentas y tiernas. Acompa&ntilde;adas de besos y caricias en su cara. Luego, aument&eacute; el ritmo, pues sent&iacute;a que ya no pod&iacute;a aguantar m&aacute;s.<\/p>\n<p>Estaba tan caliente que dur&eacute; menos de tres minutos. Justo antes de acabar, Clau, me susurra que quiere que le acabe en la boca por lo que saqu&eacute; mi verga de golpe solo para seguir foll&aacute;ndomela duro, pero ahora por su boca. Estaba a punto por lo que hice el amago de sac&aacute;rsela, empero ella, tom&aacute;ndome por las caderas, mantuvo el ritmo, tratando de trag&aacute;rsela toda, hasta atragantarse con todo el semen que me sali&oacute;. No me la solt&oacute; hasta dejarla completamente limpia, sin embargo, a&uacute;n media erecta.<\/p>\n<p>Clau: quieres m&aacute;s?<\/p>\n<p>Yo: -d&aacute;ndola vuelta con gentileza hasta dejarla en cuatro patas&#8230;- si, Claudita, mijita rica. Quiero m&aacute;s de ti. En realidad, lo quiero todo. -ubicando y ejerciendo una peque&ntilde;a presi&oacute;n con la punta de la verga en la entrada de su culo- puedo?<\/p>\n<p>Clau: Despacito hasta tenerla toda dentro. Despu&eacute;s hazlo como quieras. Hoy me quiero sentir como una puta. Te gusta eso??? Quieres tratarme como a una puta, mocoso agrandado.<\/p>\n<p>Yo: -mir&aacute;ndola con lujuria y pensando en qu&eacute; bueno hab&iacute;a hecho para merecer lo que me estaba pasando- Clau. Eres maravillosa. Y me encanta eso de puta. -mientras hablaba, iba poco a poco introduci&eacute;ndole la verga por el culo.<\/p>\n<p>Clau: -contone&aacute;ndose. Ya se la ten&iacute;a hasta la mitad&#8230;- ay que rico, cabro chico. Eso. Ay. Despacio te dije, bruto!!!<\/p>\n<p>Yo: c&aacute;llate, puta barata y c&oacute;metelo todo.<\/p>\n<p>Y le met&iacute; el resto de la verga de una sola estocada, dej&aacute;ndosela ah&iacute; unos segundos para luego sac&aacute;rsela de golpe y de nuevo. Unas 6 o 7 veces repet&iacute; la dosis. Verga hasta el fondo de su culo de una y sin verga de una, tambi&eacute;n. Las tres primeras se quej&oacute; de dolor, pero luego se escucharon gemidos y quejidos de placer. Cuando ya solo gozaba comenc&eacute; un mete y saca tupido y parejo.<\/p>\n<p>Al poco su cuerpo se sacud&iacute;a, ofreci&eacute;ndome a&uacute;n m&aacute;s su culo para que llegara, si se pod&iacute;a, a&uacute;n m&aacute;s adentro. Eso fue demasiado para mi y me corr&iacute; segundos despu&eacute;s de ella. Ah&iacute; nos quedamos varios minutos. Entonces, tom&aacute;ndome de la mano fuimos a su pieza. Ah&iacute; vimos el amanecer juntos. Dormimos hasta casi la 1 de la tarde. El almuerzo de don Robert estaba por comenzar.<\/p>\n<p>Clau: quieres ver lo que pasa en vivo en el almuerzo y no ser visto?<\/p>\n<p>Yo: en serio se puede?<\/p>\n<p>Clau: ven. As&iacute; no m&aacute;s.<\/p>\n<p>Salimos desnudos de su pieza al pasillo. Llegamos hasta el final de unas escaleras. A la derecha estaba una puerta que me parec&iacute;a, no haber abierto a&uacute;n. Entramos a una habitaci&oacute;n oscura. En el medio una cama de 2 plazas mirando de frente hacia una pared que era desde el suelo hasta el techo y de lado a lado un ventanal ligeramente ahumado. A su trav&eacute;s era posible ver todo lo que pasaba en la sala donde se llevar&iacute;a a cabo el almuerzo.<\/p>\n<p>En efecto, ah&iacute; estaban las amigas &ldquo;vestidas&rdquo; ya para la ocasi&oacute;n, ajustando los &uacute;ltimos detalles de la gran mesa. Se ve&iacute;an las tres espectaculares. Tanto as&iacute; que mi verga no tard&oacute; en tratar de despertar.<\/p>\n<p>Claudia rio por lo bajo y tom&aacute;ndola la llev&oacute; a su boca. Chupaba con ganas mientras yo hipnotizado no pod&iacute;a dejar de ver lo que pasaba en la &ldquo;televisi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Hasta aqu&iacute; llega la primera parte. Si me piden seguir, en el siguiente podr&iacute;a narrar lo que pas&oacute; en aqu&eacute;l almuerzo y el resto de ese inolvidable verano de 1986. Espero sus comentarios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El a&ntilde;o escolar 1985 finalizaba. Hab&iacute;a decidido ir a mochilear para el sur por lo que trabajar&iacute;a todo diciembre y enero para en febrero irme. Desde peque&ntilde;o tuve el bichito de los viajes. Esto gracias a que mi padre siempre fue aficionado a viajar y por ello me inst&oacute; a ello. 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