{"id":34304,"date":"2022-03-27T23:47:58","date_gmt":"2022-03-27T23:47:58","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-27T23:47:58","modified_gmt":"2022-03-27T23:47:58","slug":"estrene-a-una-testigo-de-jehova-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/estrene-a-una-testigo-de-jehova-i\/","title":{"rendered":"Estren\u00e9 a una Testigo de Jehov\u00e1 (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34304\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Siempre he tenido una fuerte fe religiosa en la doctrina predicada por la Iglesia Cat&oacute;lica,&nbsp; e incluso me llegu&eacute; a replantear en formarme como te&oacute;logo, aunque finalmente me decant&eacute; por ser profesor de Humanidades. Sacerdote estaba totalmente descartado, ya que era muy lujurioso (mi pecado capital) y me gustaban mucho las mujeres, por lo que, siguiendo con las ense&ntilde;anzas del ap&oacute;stol San Pablo en 1&ordm; de Corintios 7:9: &ldquo;Pero si carecen de dominio propio, c&aacute;sense; que mejor es casarse que quemarse&rdquo;. Al llegar a la mayor&iacute;a de edad mi prioridad fue buscar esposa, pero casi siempre la chica con la que estaba me acababa decepcionando, por lo que iba de flor en flor como abejorro, al igual que San Agust&iacute;n de Hipona antes de convertirse al cristianismo, lo que en cierta forma me atormentaba en la conciencia.<\/p>\n<p>Si bien mi vida era pecaminosa en ese sentido, todos me tomaban como un buen cat&oacute;lico practicante, ya que siempre encontraba tiempo para ir a misa pr&aacute;cticamente a diario, trataba de seguir los ritos del catolicismo, le&iacute;a la Biblia y a los santos de la Iglesia y me confesaba antes de comulgar, lo cual tra&iacute;a loco al sacerdote de mi parroquia, pues mis pecados eran siempre relacionados con lujuria: fornicaci&oacute;n, masturbaci&oacute;n, etc.<\/p>\n<p>Puse a prueba mi fe cuando me cruc&eacute; con Alicia, una chica con la que hab&iacute;a ido al colegio y que nunca iba a clase de religi&oacute;n porque era testigo de Jehov&aacute;. Yo por entonces carec&iacute;a de conocimiento acerca de este grupo religioso, y pensaba que Alicia era un bicho raro por seguir una doctrina contraria a la de la Iglesia. Tras dejar el colegio perd&iacute; todo contacto con Alicia, pero a&ntilde;os m&aacute;s tarde me la encontr&eacute; en la calle junto a un se&ntilde;or mayor con bigote y sombrero que luego identifiqu&eacute; como su padre. Alicia y su padre repart&iacute;an propaganda sobre su fe para tratar de captar adeptos: ejemplares de &ldquo;&iexcl;Despertad!&rdquo;, un librito amarillo titulado &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ense&ntilde;a realmente la Biblia?&rdquo; y otros panfletos religiosos del estilo. Aunque no suelo acercarme a este tipo de gente, esta vez lo hice porque reconoc&iacute; a Alicia y porque estaba realmente sexy.<\/p>\n<p>Alicia por entonces ten&iacute;a 22 a&ntilde;os, era de estatura media, delgada, ten&iacute;a una larga y lisa melena rubia, ojos azules&hellip; No pod&iacute;a adivinar sus formas corporales por la vestimenta que llevaba: una camisa blanca cuyas mangas le llegaban hasta los codos, y una larga falsa negra que le llegaba casi al suelo. Pero aquella forma tan recatada de vestir me excitaba, al igual que me ocurr&iacute;a cuando ve&iacute;a a alguna monja joven visitar mi parroquia. Aquella castidad, aquel recato y aquella posible virginidad me excitaban en una joven preciosa como ella. Me acerqu&eacute;, y con una sonrisa me salud&oacute;, d&aacute;ndome dos besos. Record&eacute; c&oacute;mo se re&iacute;an de ella en la escuela por tener unas creencias diferentes a nosotros, pese a que muchos de ellos no practicaban como Dios manda el catolicismo. S&oacute;lo yo la respetaba, aunque por dentro lamentaba que siguiera creencias que, desde mi perspectiva, eran err&oacute;neas.<\/p>\n<p>&ldquo;Alicia, &iquest;qu&eacute; tal te va?&rdquo;, le dije, &ldquo;Bien, estoy trabajando en la tienda de mis padres&rdquo;, me contest&oacute;, &ldquo;a ratos estudio magisterio y tambi&eacute;n doy clases de La Palabra&rdquo;. &ldquo;&iquest;La Palabra?&rdquo;, pregunt&eacute;, &ldquo;&iquest;te refieres a la Biblia?&rdquo; &ldquo;S&iacute;&rdquo;, me dijo, &ldquo;&iquest;te interesa? Es un curso totalmente gratuito y no te compromete a nada&rdquo;. Sinceramente, yo ya conoc&iacute;a bastante de la Biblia y sab&iacute;a que las traducciones de los Testigos de Jehov&aacute; eran malas, pero por alg&uacute;n motivo sent&iacute; el deseo de decirle que s&iacute;, aunque en realidad, en lo m&aacute;s profundo de mi alma, s&oacute;lo quer&iacute;a meter mi cabeza en aquella falda para ver c&oacute;mo ten&iacute;a las piernas y bajarle las braguitas para hacerle un cunnilingus que hiciera derretir de placer a esa princesita de la Watchtower. O arrancarle esa camisa para ver qu&eacute; tipo de ropa interior usaba y ver c&oacute;mo eran sus pechos, acarici&aacute;rselos para hacerla gozar f&iacute;sicamente (y quiz&aacute;s, espiritualmente). &ldquo;Bueno, si te interesa, puedes venir un d&iacute;a al Sal&oacute;n del Reino, all&iacute; tenemos nuestras reuniones, cantamos a Dios y comentamos La Atalaya&rdquo;. Le di mi m&oacute;vil, y m&aacute;s tarde, aquel mismo d&iacute;a, me pas&oacute; la direcci&oacute;n del lugar donde se localizaba el Sal&oacute;n del Reino al que iba ella, que es como la parroquia de los Testigos.<\/p>\n<p>Deb&iacute;a acudir a aquel Sal&oacute;n del Reino el s&aacute;bado a las 7 de la tarde. Para ello, tendr&iacute;a que faltar a la misa de mi parroquia, algo que seguramente el padre Antonio no ver&iacute;a con buenos ojos. Pero por otro lado, &iquest;acaso el Papa Juan Pablo II no visit&oacute; una sinagoga en Roma, una mezquita en Damasco, as&iacute; como una iglesia luterana y un templo budista? &iquest;No deb&iacute;a seguir su ejemplo como ecumenista? Pero seamos sinceros, el ecumenismo es lo que menos me interesaba en ese momento, s&oacute;lo quer&iacute;a ir para ver a Alicia. &iquest;Pero qu&eacute; si lo &uacute;nico que me motivaba a ir a ese lugar era Alicia? Ella ten&iacute;a todo lo que esperaba en mi futura esposa, belleza f&iacute;sica y fidelidad a Dios (aunque fuera una visi&oacute;n corrompida del Dios al que yo adoraba), algo que entre las cat&oacute;licas, salvo algunas monjas que mencion&eacute; anteriormente, escaseaba. La Iglesia Cat&oacute;lica deb&iacute;a afrontar que algunos de sus preceptos hab&iacute;an quedado antiguos (como otros en el pasado hab&iacute;an quedado obsoletos) y la corrupci&oacute;n que hab&iacute;a en cierta parte de la jerarqu&iacute;a hab&iacute;an alejado a los j&oacute;venes de la Iglesia, de manera que cuando iba s&oacute;lo hab&iacute;a algunas ancianas y s&oacute;lo en ocasiones especiales, como bodas, bautizos o comuniones iban chicas j&oacute;venes, aunque tan solo fuera por compromiso familiar. Estaba claro que dentro de la Iglesia Cat&oacute;lica estaba dif&iacute;cil encontrar a la princesa de mis sue&ntilde;os, por lo que deb&iacute;a probar en otros sitios. &iquest;Y qui&eacute;n sabe si lograr&iacute;a salvar su alma de la herej&iacute;a?<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el s&aacute;bado y a las 7 de la tarde me person&eacute; en aquel Sal&oacute;n del Reino. Supongo que llamar&iacute;a un poco la atenci&oacute;n, ya que aparte de ser alto y con barba (normalmente los hombres que son Testigos van afeitados) iba vestido de manera informal. A ra&iacute;z de ello, se me acercaron algunos a darme la bienvenida, hasta que Alicia apareci&oacute; por fin para saludarme. Si en la calle estaba preciosa aqu&iacute; estaba espectacular, con una blusa con botones y una falda algo m&aacute;s fina, adem&aacute;s de tener el pelo recogido sobre una felpa de tela. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; contenta estoy de que hayas venido!&rdquo;, me dijo, &ldquo;yo tambi&eacute;n estoy feliz de verte&rdquo;, dije con una sonrisa, &ldquo;y esta experiencia es nueva para m&iacute;, podr&eacute; ver de primera mano c&oacute;mo son las reuniones de los Testigos&rdquo;. Por dentro deseaba agarrarla y estamparla contra la pared de aquel lugar mientras desabrochaba su blusa y le bajaba la cremallera de la falda para hacerle el amor una vez tras otra. Pero deb&iacute;a calmarme, pues no era el momento ni el lugar. Todo llegar&iacute;a.<\/p>\n<p>La reuni&oacute;n la verdad es que estuvo algo aburrida. Un par de canciones, una exposici&oacute;n acerca de la Creaci&oacute;n de Dios (negando completamente la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n que ya la Iglesia Cat&oacute;lica hab&iacute;a aceptado en 1996-algo tarde, lo s&eacute;-) y finalmente, el comentario de &ldquo;La Atalaya&rdquo; sobre el A&ntilde;o del Jubileo. B&aacute;sicamente se pon&iacute;an a repetir o directamente leer lo que aquella revista dec&iacute;a. Cierto es que en las misas nos dedicamos a repetir otras f&oacute;rmulas, pero hab&iacute;a cierta espiritualidad en las mismas que no encontraba en estas reuniones. S&oacute;lo pensaba en meter la mano por debajo de la falda de Alicia, la cual estaba sentada a mi lado y pod&iacute;a oler su perfume, lo que me excitaba. Al acabar, le dije a Alicia, &ldquo;&iquest;me ense&ntilde;ar&aacute;s la Biblia? Seguro que son interesantes tus explicaciones&rdquo;. &ldquo;S&iacute;, si quieres podemos quedar un d&iacute;a en el sitio que digas&rdquo;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tal mi casa?&rdquo;, ofrec&iacute;. Mi casa por entonces estaba vac&iacute;a, pues mi hermana mayor se hab&iacute;a casado con su pareja y ya no viv&iacute;a all&iacute;, y mis padres en determinados d&iacute;as trabajaban fuera, por lo que era f&aacute;cil convertir mi casa en un picadero, como hab&iacute;a hecho ya con otras. Pero esta era diferente, hab&iacute;a que ir con delicadeza.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; aquel d&iacute;a acordado con Alicia. Vino sola, acompa&ntilde;ada de su Biblia y algunos panfletos que pensaba que eran de mi inter&eacute;s. Estuvimos conversando sobre la Biblia. Alicia me cont&oacute; que pod&iacute;a contrastar lo que me dec&iacute;a con mi edici&oacute;n cat&oacute;lica. No me perd&iacute;a una palabra de lo que dec&iacute;a, aunque a veces era complicado porque me perd&iacute;a nadando en el azul de sus ojos. Cuando acab&oacute; la clase, me dijo que siempre hab&iacute;a tenido un buen recuerdo de m&iacute;, porque al contrario de los dem&aacute;s, no me burlaba de ella por sus creencias. Yo dije que me alegraba de que Dios la hubiera puesto en mi camino. Y lo dec&iacute;a en serio, pues en aquel momento pensaba que Alicia se convertir&iacute;a en mi esposa y en la madre de mis hijos, aunque ella no lo supiera.<\/p>\n<p>No se me ocurr&iacute;a qu&eacute; decir para seducir a una chica de este tipo, as&iacute; que le ofrec&iacute; un ba&ntilde;o en mi piscina. Ella dijo que no hab&iacute;a tra&iacute;do ba&ntilde;ador, as&iacute; que le dije que pod&iacute;a entrar en el cuarto de mi hermana y usar algo que le estuviera bien. Contra todo pron&oacute;stico, ella acept&oacute; y yo sin cre&eacute;rmelo: &ldquo;Eres un cat&oacute;lico escu&aacute;lido&rdquo;, me dije, &ldquo;si al menos fueras uno de esos cat&oacute;licos fuertes que llevan pasos en Semana Santa&hellip; pero no sirves ni para monaguillo&rdquo;. Pensamientos de este tipo ten&iacute;a mientras me cambiaba y me met&iacute;a en la piscina, cuando Alicia apareci&oacute; por la puerta con un bikini azul, como sus ojos. &ldquo;S&oacute;lo por esta imagen ha merecido la pena haber traicionado parcialmente mis convicciones&rdquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Alicia ten&iacute;a unos pechos medianos, pero se ve&iacute;an hermosos ante la blancura de su piel. Las piernas eran largas y bonitas, y su culo rellenaba aquella braguita que se met&iacute;a entre descuidos entre sus nalgas. Si ya me excitaba verla vestida tan recatada, verla medio desnuda podr&iacute;a provocarme una corrida. Pero quer&iacute;a aprovecharla. &ldquo;Eres preciosa, Alicia&rdquo;, le dije mientras bajaba por la escalerilla hacia el agua. &ldquo;Gracias&rdquo;, dijo algo t&iacute;mida, &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n eres muy guapo&rdquo;. Segu&iacute;amos hablando mientras observaba c&oacute;mo su larga melena rubia se extend&iacute;a por la superficie del agua. Deb&iacute;a rematar aquello: &ldquo;Prendiste mi coraz&oacute;n, hermana, esposa m&iacute;a; has apresado mi coraz&oacute;n con uno de tus ojos, con una gargantilla de tu cuello. &iexcl;Cu&aacute;n hermosos son tus amores, hermana, esposa m&iacute;a! &iexcl;Cu&aacute;nto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ung&uuml;entos que todas las especias arom&aacute;ticas!&rdquo;, le dije, recit&aacute;ndole tal pasaje de El Cantar de los Cantares.<\/p>\n<p>Viendo que sonre&iacute;a mientras se ruborizaba, me lanc&eacute; hacia ella bes&aacute;ndola y apret&eacute; su cuerpo contra una de las paredes de la piscina. Ella se encontraba muy excitada, quiz&aacute;s nadie le haya recitado la Biblia para seducirla, y me correspond&iacute;a en aquellos besos. &ldquo;Ahora soy tu novio&rdquo;, le dije, &ldquo;rep&iacute;telo&rdquo;. &ldquo;Eres mi novio&rdquo;, dijo mientras continuaba con los besos. Empec&eacute; a acariciarle los pechos, hasta que le arranqu&eacute; la parte superior del bikini. &ldquo;Oye&rdquo;, me dijo mientras jadeaba, &ldquo;soy virgen&rdquo;. &ldquo;Y a m&iacute; me gusta que as&iacute; sea, que te hayas reservado para este d&iacute;a&rdquo;, le contest&eacute;, cada vez m&aacute;s excitado. Con fuerza, le arranqu&eacute; la braguita y le ense&ntilde;&eacute; mi miembro viril. &ldquo;Espera, espera, esto est&aacute; yendo muy deprisa&rdquo;, me dijo Alicia mientras se apartaba. &ldquo;&iquest;No te apetece hacerlo?&rdquo;, le dije. &ldquo;S&iacute;, me apetece, pero creo que antes de rebelarme contra mi fe y mi comunidad, deber&iacute;amos esperar a que la ocasi&oacute;n fuera m&aacute;s bonita, no en tu piscina. Una ocasi&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima&rdquo;, me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Demasiado bueno para ser verdad&rdquo;, pens&eacute;. &ldquo;Bueno, Alicia, si es lo que quieres te respetar&eacute;. S&eacute; tambi&eacute;n que el sexo prematrimonial es pecado, pero creo que Dios nos perdonar&aacute; si esto no es fruto de una mera lujuria, sino del amor&rdquo;, le dije. Ella pareci&oacute; contentarse con esa respuesta y se abraz&oacute; a m&iacute;. Tener a aquella hermosa chica virgen pegada a mi cuerpo aumentaba mi excitaci&oacute;n. Deb&iacute;a hacer algo con aquello. &ldquo;D&eacute;jame tu mano&rdquo;, le dije mientras me sentaba en las escalerillas de la piscina y se la agarraba y la colocaba sobre mi pene. &ldquo;Esto es como tener sexo, pero sin perder la virginidad&rdquo;, le dije, &ldquo;nadie, salvo t&uacute; y yo sabr&aacute; lo que ha pasado aqu&iacute;&rdquo;. La mano de Alicia era inexperta, pero esa inocencia me parec&iacute;a excitante. As&iacute; mismo, la suavidad de aquellas manos lograba endurecerme la polla m&aacute;s y m&aacute;s. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede tener ese cuerpazo y ser virgen?&rdquo;, me preguntaba, &ldquo;seguro que si hubiese sido cat&oacute;lica ya se la habr&iacute;an follado m&aacute;s de una vez&rdquo;. Finalmente logr&eacute; correrme, saltando aquel semen sobre el agua. Alicia se coloc&oacute; el bikini y se abraz&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Me encanta que seas tan cari&ntilde;osa&rdquo;, le dije, &ldquo;y esto que hemos hecho nos ha unido m&aacute;s que nunca&rdquo;. &ldquo;&iquest;Nos veremos la semana que viene?&rdquo;, me pregunt&oacute;. Ya lo creo que nos volver&iacute;amos a ver.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Siempre he tenido una fuerte fe religiosa en la doctrina predicada por la Iglesia Cat&oacute;lica,&nbsp; e incluso me llegu&eacute; a replantear en formarme como te&oacute;logo, aunque finalmente me decant&eacute; por ser profesor de Humanidades. 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