{"id":34326,"date":"2022-03-28T23:39:31","date_gmt":"2022-03-28T23:39:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-28T23:39:31","modified_gmt":"2022-03-28T23:39:31","slug":"el-primer-pecado-es-siempre-el-mejor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-primer-pecado-es-siempre-el-mejor\/","title":{"rendered":"El primer pecado es siempre el mejor"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34326\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Muchos de mis lectores me han pedido este relato, pero la verdad es que al ser una historia 100% real, no s&eacute; si porque me da algo de verg&uuml;enza escribirla o porque me pone demasiado, siempre que la empiezo termino dej&aacute;ndola para ponerme manos a la obra en otros menesteres&hellip; Pero quer&iacute;a recibir el a&ntilde;o nuevo con un relato y que mejor que este para hacerlo.<\/p>\n<p>Primavera de 2019, cuando nadie llevaba mascarillas, todos nos habl&aacute;bamos a cent&iacute;metros de la boca sin miedos, viaje de fin de carrera. Cuba, un sue&ntilde;o, 4 a&ntilde;os de relaci&oacute;n con mi novio y ning&uacute;n desliz por m&iacute;nimo que fuera. En la cama funcion&aacute;bamos bien, estaba satisfecha, no necesitaba encontrar nada fuera de esa estabilidad sexual&hellip; Y entonces aterric&eacute; en esa isla.<\/p>\n<p>Hasta que llegu&eacute; a la facultad nunca hab&iacute;a sido una chica digamos, popular. Mi grupo de amigas del colegio &eacute;ramos mas bien las &ldquo;empollonas&rdquo;, las que hac&iacute;amos todo bien, las buenas. No era exuberante, m&aacute;s bien una chica menuda, cuyas tetas no crec&iacute;an a la velocidad de otras chicas y cuyo cuerpo era m&aacute;s bien parecido a un &ldquo;bicho-palo&rdquo;. Todo eso fue cambiando durante la facultad, donde el deporte convirti&oacute; mi cuerpo menudo en fibroso y donde mis tetas min&uacute;sculas ya eran m&aacute;s bien vistas como bien proporcionadas&hellip; Todo eso unido a la suerte de pertenecer a un grupo de chicas monas, me hac&iacute;a sentir mejor conmigo misma, mas segura, m&aacute;s confiada, pero hasta el aterrizaje, solo mi novio hab&iacute;a aprovechado esto&hellip;<\/p>\n<p>En mi mente no estaba nada de lo que iba a pasar all&iacute;, aunque por supuesto que la conversaci&oacute;n del tema &ldquo;cubanos&rdquo; hab&iacute;a salido en alg&uacute;n que otro botell&oacute;n con mis amigas, imaginando la cantidad de hombres &ldquo;bien dotados&rdquo; que habr&iacute;a de haber por all&iacute;. El caso es que una vez all&iacute; todo fue normal, como un viaje m&aacute;s, excursiones, playas&#8230; Hasta que lleg&oacute; aquella noche. Est&aacute;bamos invitados a un &ldquo;local&rdquo; llamado &ldquo;La Cecilia&rdquo; en La Habana para presenciar un concierto de m&uacute;sica local, donde despu&eacute;s del espect&aacute;culo los asistentes se quedaban bailando en la pista de baile. Se rumoreaba que los aut&oacute;ctonos de la zona iban a este tipo de eventos para &ldquo;cazar&rdquo; a se&ntilde;oritas europeas con ganas de pasarlo bien, pero eso a nosotras no nos ech&oacute; para atr&aacute;s, ten&iacute;amos muchas ganas de bailar y pasarlo bien y esa noche iba a ser nuestra, as&iacute; que opt&eacute; por un vestido negro, bastante ce&ntilde;ido al torso, pero con falda de vuelo para mover las caderas y no dejar indiferente a nadie. Adem&aacute;s, hac&iacute;a mucho calor as&iacute; que eleg&iacute; el vestido con la espalda al aire, aprovechando el moreno logrado a base de horas al sol cubano. Como siempre, mi ropa interior era elegida con cuidado y finura y eleg&iacute; un tanguita lila de encaje para evitar molestas marcas en mi vestido. No &eacute;ramos el &uacute;nico grupo de universitarios que &iacute;bamos al evento, pero la verdad es que nuestra mente no estaba en universitarios como nosotras si no m&aacute;s en aquellos morenos que a buen seguro nos iban a buscar con tantas ganas&hellip;<\/p>\n<p>Que equivocada estaba&hellip;<\/p>\n<p>En cuanto llegamos nos dimos cuenta de que &eacute;ramos la atracci&oacute;n la atracci&oacute;n de la noche. Los chicos aut&oacute;ctonos estaban all&iacute; esper&aacute;ndonos como si no hubiera visto una chica en a&ntilde;os. En la entrada hac&iacute;an grupos para mirarnos y &ldquo;piropearnos&rdquo; sin ning&uacute;n tipo de cuidado. Nosotras est&aacute;bamos all&iacute; para disfrutar, y siendo sincera alguno de aquellos cubanos estaba bastante bien. M&aacute;s de una, encontr&aacute;ndome yo entre ellas, confes&oacute; la noche siguiente que no hab&iacute;a podido evitar echar una ojeada a un par de entrepiernas not&aacute;ndose que entre aquellos cubanos lo de ser dotado no era cuento chino&hellip; pero ese ambiente tan de &ldquo;presa&rdquo; no ayudaba en que nos sinti&eacute;ramos a gusto. As&iacute; que nos hicimos a un lado de la barra y all&iacute; comenzamos a bailar. Fue en ese momento cuando lo vi. Se notaba que no era de all&iacute;, pero que llevaba tanto tiempo por la zona que se podr&iacute;a confundir si no fuera por el color de la piel. Era maduro, pelo algo largo, camisa abierta casi por el ombligo y una seguridad en su mirada del que se sabe que no necesita hacer esfuerzos para conquistar a nadie. Era el camarero y desde que nuestros ojos se cruzaron, su sonrisa lasciva y traviesa no auguraba nada bueno. Mientras, iban llegando m&aacute;s universitarios de distintos pa&iacute;ses, franceses, italianos, alemanes. Mis amigas no perd&iacute;an detalle de los nuevos invitados, pero yo no pod&iacute;a dejar de mirar al camarero. Me estaba divirtiendo el juego. Al tiempo que bailaba con mis amigas, nuestras miradas se cruzaban y aprovechaba para agarrarme el vestido y hacerlo volar al aire para dejar a la vista mis muslos, ya en ese punto brillante del sudor y la humedad del ambiente.<\/p>\n<p>&#8211; T&iacute;a, deja de jugar con ese t&iacute;o. Es un viejo y no tiene pinta de andarse con tonter&iacute;as.<\/p>\n<p>Mi amiga Elena me hab&iacute;a pillado.<\/p>\n<p>&#8211; Anda ya Eleni, no estoy haciendo nada malo, solo bailo. Es m&aacute;s, vamos a ir a pedirle que nos ponga una copa.<\/p>\n<p>&#8211; Yo paso t&iacute;a, que no me da buena espina, m&iacute;ralo, si parece un mendigo. Adem&aacute;s, mira los t&iacute;os que est&aacute;n entrando ahora, yo quiero uno de esos.<\/p>\n<p>&#8211; Haz lo que quieras, ahora vuelvo.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute; hacia la barra intentando aparentar una seguridad que no ten&iacute;a. Mirando al frente, pero nerviosa como una colegiala. Notaba la mirada de aquel se&ntilde;or sobre mi cuerpo. Me esperaba, se sab&iacute;a ya ganador&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Perdona, &iquest;Me pones un mojito?<\/p>\n<p>&#8211; P&iacute;deselo a mi compa&ntilde;ero, estoy ocupado.<\/p>\n<p>Me se&ntilde;al&oacute; a su compa&ntilde;ero. Otro se&ntilde;or que, aunque tuviera su edad, su barriga y su calvicie le hac&iacute;an parecer 10 a&ntilde;os mayor. Lo mir&eacute; y una especie de rabia interna me sacudi&oacute; el cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; No, quiero que me lo pongas t&uacute;. (Me clava sus ojos, sonr&iacute;e, yo a&uacute;n no lo s&eacute;, pero me tiene donde quiere)<\/p>\n<p>&#8211; Eso no va a pasar.<\/p>\n<p>&#8211; Te he dicho que me pongas una copa, por favor. (Justo en el momento en el que mis labios dicen por favor, el camarero me agarra una mu&ntilde;eca y la aprieta contra la barra).<\/p>\n<p>&#8211; Mira, nena, ser&aacute; mejor que vayas a jugar con los de tu edad, es lo mejor. No quiero malos entendidos con ni&ntilde;atas como tu&hellip; (En ese mismo instante reduce la presi&oacute;n de tu mano y la retira despacio, acarici&aacute;ndome la palma de la m&iacute;a con tanta suavidad que una punzada de placer recorre mi espalda&hellip;).<\/p>\n<p>&#8211; T&iacute;a Ana vamos, que empieza lo mejor. (La voz de mis amigas llam&aacute;ndome me hacen recuperar la cordura y me giro para volver con ellas).<\/p>\n<p>En el sitio, hab&iacute;a comenzado un festival de baile entre todos los asistentes, guiados por un grupo de m&uacute;sica cubano. La verdad es que estaba empezando a ser un aut&eacute;ntico fiest&oacute;n, con todos los universitarios. Hab&iacute;a una cantidad de gente tan grande que al poco tiempo de empezar a bailar una amiga y yo nos perdimos del grupo, acabando entre un grupo de lo que parec&iacute;an italianos por la forma de hablar, y no estaban nada mal. Mi cuerpo segu&iacute;a un poco en shock despu&eacute;s de la conversaci&oacute;n con aquel tipo tan interesante y prohibido a la vez. Empec&eacute; a bailar con un tipo, sin dejar de pensar en aquel camarero. Bail&aacute;bamos uno enfrente del otro con mis manos en sus hombros y las suyas en mi cintura. Mi mente intentaba recordar el acento de su voz, una mezcla de acento andaluz y cubano, mientras aquel italiano empezaba a bajar sus manos sobre mis caderas, pero algo en mi no pon&iacute;a resistencia, imaginaba que era ese camarero con alma de macarra el que bailaba conmigo. Y as&iacute; empec&eacute; a sentirme como en una nube, me contoneaba para &eacute;l, dejando que nuestro baile cada vez fuera m&aacute;s subido de tono. La m&uacute;sica no dejaba o&iacute;r a nadie, hab&iacute;a tanta gente que mi cuerpo chocaba con unos y otros. Mi mente no estaba realmente all&iacute;, segu&iacute;a en aquella barra. El baile estaba comenzando a salirse de contexto y sent&iacute; como aquel chico me agarraba la barbilla para besarme. Reaccion&eacute; gir&aacute;ndome para evitar acabar comi&eacute;ndome la boca con cualquier tio sin venir a cuento, pero r&aacute;pidamente sent&iacute; como agarraba con una mano mi cadera y con la otra mi hombro para pegarme a &eacute;l. Ah&iacute; pude notar unas manos grandes. Me acomod&eacute; entre su cuerpo y sent&iacute; que era realmente alto. Retomamos el baile, pero esta vez sus rodillas consegu&iacute;an hacer que las m&iacute;as se flexionaran, quedando mi culo en contacto con su entrepierna. Me gust&oacute;, y segu&iacute; el baile. Mene&eacute; mis caderas a su ritmo, se mov&iacute;a bien, me gustaba como me marcaba el baile. Mi cuerpo se relaj&oacute; y sus manos se colaron entre mi falda. No quise ni pude oponer resistencia. Es m&aacute;s, abr&iacute; mis piernas al tiempo que mis manos agarraban la nuca de aquel chico que ni siquiera sab&iacute;a como se llamaba. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo nos llev&aacute;bamos bailando as&iacute;. Sent&iacute;a como sus manos pasaban desde mis rodillas al interior de mis muslos, introduci&eacute;ndose por debajo de mi falda, sin ir a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Ti piace?&#8230; (No pod&iacute;a entender que era lo que me estaba diciendo, y me gir&eacute; para intentar comprender, entonces con un claro acento italiano dijo&hellip; &ldquo;te gusta&rdquo;, y asent&iacute;&hellip;)<\/p>\n<p>Tom&oacute; mi asentimiento al pie de la letra y empez&oacute; a ascender por mis piernas. Notaba sus manos directas a mi entrepierna justo en el momento en el que mi mirada se cruz&oacute; de nuevo con &eacute;l. No pod&iacute;a ser, cerr&eacute; los ojos y al abrirlos ya no estaba. Solo en mi cabeza. Me aferr&eacute; m&aacute;s al cuerpo de aquel chico que se estaba beneficiando de mi estado de subconsciencia y &eacute;l lo tomo como la carta libre que le quedaba por descubrir. Sus manos pasaron del l&iacute;mite de mis muslos hasta sentir como la yema de sus dedos topaba contra mi tanguita. Mir&eacute; hacia abajo y la tela de los volantes de la falda tapaba lo que estaba pasando debajo. Suspir&eacute;, apoy&eacute; la cabeza en su torso y sus manos subieron hasta quedar clavadas en mis ingles. Joder, sab&iacute;a lo que hac&iacute;a, sus dedos &iacute;ndices rozaban la tela de mi tanga apret&aacute;ndomelos contra mis labios, ya en esos momentos algo hinchados. As&iacute; segu&iacute;amos bailando entre la muchedumbre, mientras mi cuerpo cada vez sent&iacute;a m&aacute;s pegada la tela de mi vestido a mi piel a causa del sudor. Mi excitaci&oacute;n era tal que empec&eacute; a mover mis nalgas contra su entrepierna, roz&aacute;ndome, frot&aacute;ndome hasta sentir que mi compa&ntilde;ero de baile empezaba a ponerse muy duro debajo del pantal&oacute;n. Notar su dureza entre mis nalgas me hizo perder el control y directamente lleve mi mano a su boca para que chupara mis dedos. Sent&iacute; como me los lam&iacute;a con ganas, con deseo, llev&aacute;ndolos hasta dentro de su boca al tiempo que la presi&oacute;n de sus dedos en m&iacute; ya empapado co&ntilde;o hizo que la tela de mi tanga entrara sin compasi&oacute;n dentro de mi sexo. Arque&eacute; mi espalda, pegu&eacute; mi cabeza contra su pecho, sent&iacute;a mis pezones ara&ntilde;ando la tela de mi vestido, cuando empec&eacute; a mover mi cadera en c&iacute;rculos encima de sus dedos que se clavaban en mi co&ntilde;o presionando la tela cada vez m&aacute;s en mi interior. Sent&iacute;a tanto places con el roce de la tela frotando mi cl&iacute;toris, que sent&iacute;a que me iba a correr sin importarme nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Ecco fatto, muoviti, cazzo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Para por favor&hellip; (Suplicaba sabiendo que no me escuchar&iacute;a, porque en realidad, no quer&iacute;a que escuchara mis suplicas, si no que acelerara la estimulaci&oacute;n de mi co&ntilde;o&hellip;).<\/p>\n<p>Notaba como mi pelvis se contra&iacute;a al ritmo de sus dedos, como mis caderas daban peque&ntilde;os espasmos buscando el placer. Mis dedos jugaban con su lengua, caliente y h&uacute;meda, hasta que sin remedio mi cuerpo se convulsion&oacute;. Mi otra mano agarro la tela de su pantal&oacute;n hasta retorcerlo y mi co&ntilde;o liber&oacute; una cantidad de flujo que no supe calcular&hellip; Mi cuerpo cay&oacute; sobre sus manos, relajada&hellip; Y el chico comprendi&oacute; que sus caricias hab&iacute;an dado resultado. Me gir&eacute;, avergonzada, incapaz de mirarlo a la cara.<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento yo&hellip;<\/p>\n<p>El me miraba, claramente excitado. Intento besarme, pero gir&eacute; la cara. Me gustaba f&iacute;sicamente, pero eso no pod&iacute;a ser. Ten&iacute;a novio, y aunque todas las amigas sab&iacute;amos que Cuba era un sitio con riesgo, dentro de mi no pensaba en traspasar la l&iacute;nea&hellip; L&iacute;nea que ya era tarde&hellip;<\/p>\n<p>Durante toda la noche intent&eacute; sobreponerme. Pensaba que no ten&iacute;a porque pasar nada m&aacute;s, todo podr&iacute;a quedarse en un baile sin m&aacute;s. Aunque dentro mi cuerpo ard&iacute;a en deseos de terminar aquella locura, mi mente necesitaba resetear, pensar en otra cosa. Me refugi&eacute; entre mis amigas, ya que notaba como aquel joven no cesaba en su intento de seguir con aquello y no le culpo pues fui yo quien lo hab&iacute;a dejado a medias de algo que sobrepasaba los l&iacute;mites del morbo en unos j&oacute;venes de viaje de fin de carrera. Y despu&eacute;s estaba aquel camarero. Siempre hab&iacute;a sido una chica f&aacute;cilmente impresionable por los chicos mayores y malotes, pero lo de aquel maduro era especial. Que mirada, que semblante, que seguridad&hellip; Sab&iacute;a que ser&iacute;a el t&iacute;pico maduro espa&ntilde;ol que lleva a&ntilde;os aprovech&aacute;ndose de su situaci&oacute;n en Cuba para malvivir y tirarse a cualquier jovencita extranjera que pisaba la isla. Sab&iacute;a que en su pose de duro inalcanzable, me deseaba. Lo notaba.<\/p>\n<p>La noche pasando entre pensamientos de remordimiento, deseo y beber. El autob&uacute;s que pasaba a recogernos llegar&iacute;a en breve y no quer&iacute;a llegar tarde porque no hab&iacute;a asientos para todos y no me apetec&iacute;a ir de pie dando tumbos. Me estaba meando y no iba a aguantar todo el camino hasta el hotel, as&iacute; que fui a los ba&ntilde;os. No pude evitar mirar hacia la barra en busca de otro intercambio de miradas con aquel camarero, pero para mi desgracia no estaba, aunque bien pensado&#8230; Mejor. Mientras hac&iacute;a pipi decid&iacute; echar un vistazo al whatsapp y vi que mi novio estaba &ldquo;en l&iacute;nea&rdquo;, seguramente estar&iacute;a levant&aacute;ndose para ir a la Universidad. No sab&iacute;a que hacer, si llamarle, hablarle. Quer&iacute;a resarcirme conmigo misma. Limpiar mi pecado&hellip; No sab&iacute;a que hacer, por otro lado, me sent&iacute;a verdaderamente mal por haberme dejado llevar de esa manera. Haber sentido ese orgasmo furtivo, de tal intensidad me imped&iacute;a pensar con claridad, no sab&iacute;a que hacer&hellip; Apagu&eacute; el m&oacute;vil, me levant&eacute; y fui al lavabo a echarme agua en la cara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tienes buena cara preciosa, y eso que bailando se te ve&iacute;a de lo m&aacute;s entonada&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Se me hel&oacute; la sangre al sentir la presencia de &eacute;l en el marco de la puerta del servicio. Lo vi reflejado en el cristal, apoyado, fumando, mir&aacute;ndome como un depredador mira a su presa&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me pasa nada, gracias&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tranquila jovencita, que tu novio no se va a enterar de nada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que sabr&aacute;s tu si tengo novio o no&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno, o tienes novio o vas para monja, porque despu&eacute;s de semejante baile si no te has ido con ese t&iacute;o a pegar un buen polvazo es porque te ha comido la conciencia&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Puso especial &eacute;nfasis a la palabra &ldquo;polvazo&rdquo;, cosa que eriz&oacute; mi piel. Se descompuso la cara, baj&eacute; la mirada avergonzada, dejando al descubierto la verdad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tranquila nena, que tu novio no se va a enterar de nada. La pena es que te vayas de Cuba con la culpa. Aqu&iacute; se viene a disfrutar, a dejarse llevar y no tiene nada de malo&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>A medida que iba hablando, sus palabras se acercaban detr&aacute;s de m&iacute;. Aunque mis ojos segu&iacute;an clavados en el suelo, pod&iacute;a sentir su presencia cada m&aacute;s cerca. Hasta que de repente sus manos se posaron en la parte superior de mis muslos por delante, su pecho en mi espalda y su boca en mi cuello.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;He visto como bailabas con ese chaval, y quiero que bailes conmigo&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no sigas, tengo que coger el autob&uacute;s&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Sus manos despacio arremangaban mi falda entre sus dedos, levant&aacute;ndomela.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No se cuanto tiempo crees que has estado en el ba&ntilde;o, pero al autob&uacute;s le quedan 2 minutos para salir, y yo puedo llevarte a donde quieras en mi coche&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Gir&eacute; mi cabeza, vi aquellos ojos profundos, intensos, que me deshac&iacute;an.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Bailamos?&rdquo;<\/p>\n<p>A&uacute;n no recuerdo si sus manos empujaron mis muslos hacia &eacute;l o si fui yo quien peg&oacute; mi culo a su entrepierna, pero cuando mir&eacute; al espejo, sus ojos expresaban verdadera felicidad al sentir mis nalgas en su cuerpo. No hubo preludios, me pegu&eacute; a &eacute;l como si lo deseara desde la primera vez que lo vi. Frotaba mi culo de arriba abajo, sintiendo ya una gran dureza a lo que el respondi&oacute; subiendo por completo mi falda dej&aacute;ndola enrollada en mi cintura. Su boca se apoder&oacute; de mi cuello, lami&eacute;ndolo con una maestr&iacute;a que nunca antes hab&iacute;a experimentado. Suspir&eacute; al sentirla de un lado a otro pasando por mi nuca. Sus dedos comenzaron a sobar mi tanga dej&aacute;ndolo en un min&uacute;sculo hilo de tela que se clavaba en mi co&ntilde;o aport&aacute;ndome un placer brutal. Mis manos agarraron su cuello arqueando mi espalda a lo que el respondi&oacute; subiendo una mano por dentro del top, sobando mis tetas con fuerza y deseo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s muy buena jovencita&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;As&iacute; bailas con todas&hellip;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Solo a las que me voy a follar&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo&hellip; Tengo que irme&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Su mano derecha apret&oacute; m&aacute;s la tela entre mis labios, quedando completamente estirado provoc&aacute;ndome una sensaci&oacute;n entre el placer y el dolor antes desconocida, que hizo que buscara con m&aacute;s ansias el bulto de su entrepierna con mi culo, lo mov&iacute;a desesperada, mene&aacute;ndoselo de lado a lado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Joder&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya es tarde jovencita&rdquo;<\/p>\n<p>Mi mano agarraba su nuca para guiarlo por mi cuello mientras el besaba y mordisqueaba los l&oacute;bulos de mis orejas. Sus manos estaban completamente apoder&aacute;ndose de mi cuerpo. La derecha bajaba a duras penas lo que quedaba de mi tanga, reliado en un tubo de tela notaba como lo deslizaba por mis muslos al tiempo que mis piernas se abr&iacute;an para &eacute;l. Mi cabeza ya descansaba en su hombro rendida al morbo y al placer del momento cuando sus dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n, arqueados en perfecta sinton&iacute;a se abrieron paso por los labios mayores de mi vagina, pero sin llegar a meterlos para terminar rozando mi abultado cl&iacute;toris, a lo que yo respond&iacute; con un &hellip; &ldquo;Si&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Quieres m&aacute;s, jovencita? Est&aacute;s empapada&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si, por favor&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Sus dedos se mov&iacute;an despacio, pero sin pausa, como si recogieran todos los jugos que emanaba mi co&ntilde;o a la vez que terminaban apretando mi cl&iacute;toris entre ellos, haci&eacute;ndome sentir cada vez m&aacute;s ganas de sentirlos dentro de ah&iacute; que mis caderas buscaran sus dedos. &Eacute;l se dio cuenta y apretaba la palma de la mano contra m&iacute;, haciendo que sus dedos rozaran por completo la piel de mi co&ntilde;o, pero sin meterlos. Jugaba conmigo, jugaba con mi placer, y yo quer&iacute;a m&aacute;s. Mis caderas se meneaban busc&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quieres que te los meta?&rdquo;<\/p>\n<p>Asent&iacute; en su hombro con los ojos cerrados abandonada al placer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;F&oacute;llatelos tu solita, vamos, eres capaz de eso y de m&aacute;s, te he visto, se nota que eres una autentica fiera, vamos, m&oacute;ntate en mis dedos y f&oacute;llatelos&rdquo;.<\/p>\n<p>Apoy&eacute; ambas manos sobre la encimera del ba&ntilde;o y sin rechistar me mont&eacute; en sus dedos. Sent&iacute; como me los introduc&iacute;a con maestr&iacute;a dentro de m&iacute;, arqueados, rozando la pared superior de mi vagina d&aacute;ndome un placer incre&iacute;ble. El resto era cosa m&iacute;a, abr&iacute; los ojos, mir&eacute; en el espejo y vi como aquel hombre me sobaba mas tetas mientras su mano se perd&iacute;a entre mis muslos. El morbo me pod&iacute;a y lo hice. Empec&eacute; a moverme, gozando esos dedos. Meneaba mi culo d&aacute;ndome placer con sus dedos. Mis gemidos cada vez eran m&aacute;s intensos. El solo miraba, mientras apretaba cada vez mas mis pezones entre sus dedos. Disfrutaba de mirarme, y yo disfrutaba de sus dedos. Sent&iacute;a que el orgasmo era inminente&hellip; Entonces me clavo sus dedos mas adentro, me agarr&oacute; fuerte del cuello con la otra mano y susurr&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para correrte no quiero que uses mis dedos&rdquo;<\/p>\n<p>Yo estaba paralizada por el placer. Entonces me subi&oacute; encima del ba&ntilde;o y se prepar&oacute; para agacharse. Todo estaba yendo seg&uacute;n lo que &eacute;l preve&iacute;a y quise cambiar las tornas. Puesta a cruzar la l&iacute;nea, quer&iacute;a cruzarla del todo. En el momento en el que me subi&oacute;, le desabroch&eacute; la bragueta y me inclin&eacute; hacia su polla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Te crees que solo mandas tu?&rdquo;<\/p>\n<p>No lo esperaba y creo que le hizo gracia mi atrevimiento, o bien estaba deseando que le hiciera una mamada. El hecho es que me dejo agarrarle la polla, y manosearla con m&aacute;s nerviosismo del que mi cara expresaba. Me mor&iacute;a de ganas de met&eacute;rmela en la boca, pero quer&iacute;a transmitirle seguridad. As&iacute; que la agarr&eacute; y empec&eacute; a lamerla por todos lados, desde los huevos hasta arriba, disfrutaba pasando mi lengua por sus venas a medida que se iban hinchando. Disfrutaba del olor que emanaba de su polla, humedeci&eacute;ndose a medida que mis dedos lo masturbaban sin dejar de lamerle la polla. Los sonidos de su respiraci&oacute;n acelerada me daban seguridad, le estaba gustado. As&iacute; que le mire.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Te gusta mi polla?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Abre la boca&rdquo;<\/p>\n<p>Lo hice, quer&iacute;a sentir su polla dentro de mi boca. Pero lo que iba a recibir era mucho mas que eso. Agarro mi nuca y me meti&oacute; la polla despacio, pero sin pausa hasta que top&oacute; con mi garganta. La dejo unos segundos que me parecieron interminables, pues no estaba acostumbrada a eso. La saco y me golpeo los labios con aquel trozo de carne.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Quieres m&aacute;s, jovencita?&rdquo;<\/p>\n<p>No me dejo contestar. Me la volvi&oacute; a meter esta vez con un mete-saca sin llegar tan profundo como la primera vez. Yo cerr&eacute; los ojos labios alrededor de su polla y fui consciente por primera vez del t&eacute;rmino &ldquo;follar una boca&rdquo;. Sus huevos rebotaban en mi barbilla. &Eacute;l agarro mi nuca y se saciaba con mi boca. Y a mi me encantaba. ME sent&iacute;a pose&iacute;a por un morbo y un placer enorme al estar mamando o, mejor dicho, al dejar que aquel tipo me follara la boca. Gozaba de sentir mi saliva cayendo por su polla, de mirar hacia arriba y verlo tan cachondo por mi culpa. Hasta que quer&iacute;a m&aacute;s. Y yo quer&iacute;a m&aacute;s. Me sac&oacute; la polla de la boca y me mir&oacute;. Lo rode&eacute; con mis piernas y baj&eacute; mi tanga reliada en un rollo diminuto de tela hasta uno de mis tobillos. Solo nos miramos, el agarr&oacute; su polla y nada m&aacute;s dejarla a la entrada de mi co&ntilde;o me agarr&eacute; a su nuca, elev&eacute; mi culo y me la met&iacute;a hasta dentro. Un aire de placer me lleno las entra&ntilde;as al notar como el agarraba mi culo y me la clavaba a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que ganas ten&iacute;a de follarte hija de perra&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;F&oacute;llame joder, f&oacute;llame cuanto quieras&rdquo;.<\/p>\n<p>Agarrada por su culo empez&oacute; a follarme como un animal. Yo solo pod&iacute;a agarrarle la espalda y lamer su pecho metiendo mi cabeza entre su cuerpo, dejando que el placer me llenara. Notaba como entraba y sal&iacute;a por completo de mi d&aacute;ndome un placer indescriptible cada vez que su polla se perfilaba para entrar en mi co&ntilde;o. Mis manos ara&ntilde;aban su espalda dando a entender que no iba a tardar en correrme. Lo entendi&oacute; y aminor&oacute; el bombeo, para agarrarme y subirme encima suya. Llegamos a la pared, donde me deje caer lo justo encima suya. Me mir&oacute; y me comi&oacute; la boca, estaba desatado. Su mano busco mi ano. No me lo pod&iacute;a creer. Sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos sent&iacute; como un dedo se incrustaba en mi trasero. Gem&iacute; de placer en su boca. Follada por ambos lados, sintiendo su lengua contra la mita. Me corr&iacute;. Sent&iacute; como mi vagina estrangulaba su polla, sent&iacute;a la presi&oacute;n que me daba y grit&eacute; en su boca como autentica posesa&hellip; &Eacute;l me la sac&oacute; para verme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso es joder, como me gusta verte disfrutar&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Nos dejamos caer en el suelo. Aterric&eacute; encima de &eacute;l y por unos segundos cre&iacute;a que hab&iacute;a llegado al cielo. Mi entrepierna gozaba de un placer nunca antes experimentado. Sus manos tocaban mi espalda y aun sent&iacute;a su polla dura en mi tripa. Sent&iacute;a como mi cuerpo se frotaba despacio por el suyo, intentando alargar la sensaci&oacute;n del orgasmo. El abrazaba mi cuerpo, pasando sus manos desde mi nuca hasta la espalda rozando con sus dedos mis tetas cuando pasaba por mis costados. Segu&iacute;a con la polla dura, caliente, se notaba que no hab&iacute;a terminado. Se frotaba contra mi intentando no bajar su erecci&oacute;n, procur&aacute;ndose el placer de mi piel caliente contra su miembro. Una de sus manos fue hasta mi boca, roz&aacute;ndome los labios con su pulgar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Satisfecha?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Uff demasiado&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Hemos acabado&hellip;?<\/p>\n<p>Claramente era una provocaci&oacute;n, me estaba desafiando. Me levant&eacute; como pude, subiendo con mis rodillas hasta erguir mi cuerpo delante de &eacute;l. Su polla quedo entre mis piernas y sin pensarlo, la agarr&eacute;. Le dediqu&eacute; unas caricias entre mis dos manos. Masajeando aquel pedazo de carne que tanto placer me hab&iacute;a dado. El suspir&oacute;. Me mir&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Hay riesgo&hellip;&rdquo;?<\/p>\n<p>Yo me elev&eacute; y me dej&eacute; caer sobre su polla. Estir&oacute; el cuello, buscando aire. Me la clav&eacute;. Mi co&ntilde;o recibi&oacute; su polla como agua de mayo. Arque&eacute; mi espalda y dej&eacute; que su polla llegara hasta lo m&aacute;s profundo de m&iacute;. Apoyada en su pecho cog&iacute; confianza a medida que sent&iacute;a como mi cuerpo volv&iacute;a a ser una fuente de flujo. &Eacute;l solo pod&iacute;a agarrarse a mi culo y ayudarme al movimiento. Poco a poco la lentitud se volvi&oacute; deseo, mis caderazos eran mas fuertes. Sus manos me agarraban con mayor presi&oacute;n. Entonces recib&iacute; un azote inesperado que casi me despierta del sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sigue zorra&rdquo; ZAS, un nuevo azote, un nuevo rico azote&hellip;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;As&iacute; joder?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que sigas&rdquo;<\/p>\n<p>ZAS, otro, y otro, y otro. Recibir aquellos golpes solo me pon&iacute;an m&aacute;s cachonda. Quer&iacute;a m&aacute;s, agarr&oacute; mis tobillos y me hizo ponerme en cuclillas. Agarr&aacute;ndome por ellos elev&oacute; su cadera y comenz&oacute; a follarme como un autentico animal. Su mirada clavada en mis ojos. Con una mano me agarr&oacute; la cabeza y oblig&oacute; a que mirara como su polla percut&iacute;a en mi co&ntilde;o. Solo se o&iacute;a el choque de sus huevos contra m&iacute;. Jade&oacute; y en un tiempo que para mi fueron milisegundos, sent&iacute; como un chorro de semen inundaba mi co&ntilde;o. Instintivamente llev&eacute; mi mano a mi cl&iacute;toris y comenc&eacute; a masturbarme. Otro chorro caliente sali&oacute; a presi&oacute;n y mi orgasmo lleg&oacute; sin poder contenerlo. Sent&iacute; como mis muslos perdieron fuerza y tuve que dejarme caer contra su cuerpo, perdiendo el contacto con su polla. 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