{"id":34335,"date":"2022-03-29T22:00:00","date_gmt":"2022-03-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-29T22:00:00","modified_gmt":"2022-03-29T22:00:00","slug":"el-rey-y-la-joven-claudia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-rey-y-la-joven-claudia\/","title":{"rendered":"El rey y la joven Claudia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34335\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ricardo contaba con 20 a&ntilde;os de edad y desde hace un mes, tras la muerte de su padre el rey, contaba con poder absoluto.<\/p>\n<p>Ni se hab&iacute;a casado, ni de momento, hab&iacute;a encontrado mujer de la que enamorarse. Hab&iacute;a yacido con varias desde hace a&ntilde;os. Todas hermosas, sumisas, dispuestas a obedecer. Al principio, aquello hab&iacute;a sido excitante, como toda primera vez. Pero pronto tanta facilidad comenz&oacute; a cansarle. Las muchachas ven&iacute;an a su encuentro, le buscaban haci&eacute;ndose las encontradizas. Despu&eacute;s de todo &eacute;l ten&iacute;a dinero y poder y esas mujerzuelas estaban us&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>La admiraci&oacute;n se transform&oacute; en recelo.<\/p>\n<p>&quot;Soy el rey&quot; se dijo, &quot;mi palabra es ley y no tengo a nadie en este mundo a qui&eacute;n rendir cuentas&quot;.<\/p>\n<p>Sonri&oacute; con autosatisfacci&oacute;n y escribi&oacute; un edicto.<\/p>\n<p>&quot;Yo Ricardo, vuestro rey, anuncio que a partir de ahora toda mujer que se acerque a mi llevada por un inter&eacute;s diferente al amor, ser&aacute; castigada. Ning&uacute;n hombre o mujer osar&aacute;n atraer mi atenci&oacute;n con &aacute;nimo de enga&ntilde;arme o aprovecharse de la situaci&oacute;n.&quot;<\/p>\n<p>Los consejeros y su madre le hablaron, con el debido respeto, del desatino de semejante escrito. Necesitaba una esposa que le diera herederos. Pero &eacute;l les ignor&oacute; con amenazas.<\/p>\n<p>A pesar del temor de las doncellas, algunos nobles no dudaron en seguir ofreciendo a sus hijas.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me hab&eacute;is mirado? &#8211; dijo el rey dirigi&eacute;ndose a una chica de cabello largo de su misma edad.<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;or, yo&#8230; &#8211; musit&oacute; con nerviosismo la joven<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo os llam&aacute;is?<\/p>\n<p>&#8211; Claudia majestad.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me quer&eacute;is?<\/p>\n<p>&#8211; Yo, mi se&ntilde;or, no era mi intenci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Y adem&aacute;s sois una cobarde&#8230; &iexcl;Guardias prendedla y darle doce azotes!<\/p>\n<p>&#8211; Majestad, &iquest;la llevamos a las mazmorras?<\/p>\n<p>&#8211; No, atadla a la viga del techo y castigadla aqu&iacute; mismo en mi presencia.<\/p>\n<p>Uno de los guardias fue en busca de una cuerda y un l&aacute;tigo.<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;or, por favor, perdonadme si os he ofendido.<\/p>\n<p>El rey se acerc&oacute; y la abofete&oacute;.<\/p>\n<p>El guardia que se hab&iacute;a ido regres&oacute; y con ayuda de su compa&ntilde;ero at&oacute; las mu&ntilde;ecas de la mujer y pasando la cuerda por la viga, levant&oacute; los brazos de la v&iacute;ctima hasta que su cuerpo quedo casi suspendido. Luego, tirando del vestido, lo rasg&oacute; desnudando a la muchacha de cintura para arriba. Las tetas colgaban de manera sensual.<\/p>\n<p>El rey se acerc&oacute; y mientras le miraba a los ojos cogi&oacute; un pez&oacute;n y apret&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Majestad&#8230; &#8211; dijo la chica con l&aacute;grimas en los ojos por la s&uacute;bita agresi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Empezad. &#8211; orden&oacute; el monarca.<\/p>\n<p>Uno de los guardias coloc&oacute; el cabello de la joven sobre su hombro dejando el camino libre.<\/p>\n<p>El guardia que sosten&iacute;a el l&aacute;tigo se tom&oacute; unos segundos para calibrar la distancia y descarg&oacute; el primer azote en la espalda de la mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Uno.<\/p>\n<p>&#8211; Ayyy<\/p>\n<p>&#8211; Dos &#8211; dijo golpeando de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211; Tres<\/p>\n<p>Cada diez segundos el cuero mord&iacute;a la espalda de la v&iacute;ctima indefensa haci&eacute;ndola retorcerse de dolor.<\/p>\n<p>&#8211; Nueve<\/p>\n<p>&#8211; Por favor&#8230; parad. &#8211; rog&oacute; la chica sollozando.<\/p>\n<p>El rey levant&oacute; la mano y el guardia se detuvo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Crees que voy a parar? Soy el que manda y mi palabra es ley.<\/p>\n<p>La muchacha, con la cara llena de l&aacute;grimas, absorbi&oacute; los mocos y se disculp&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Desnudadla.<\/p>\n<p>El guardia obedeci&oacute; a su rey y le quit&oacute; el vestido dej&aacute;ndola en cueros.<\/p>\n<p>Ricardo contempl&oacute; el trasero de la joven. Aquello le estaba excitando.<\/p>\n<p>&#8211; Claudia, ten&eacute;is un culo demasiado bonito. Seguro que hab&eacute;is atra&iacute;do a m&aacute;s de un indefenso var&oacute;n con &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;or&#8230; &#8211; gimoteo la joven humillada.<\/p>\n<p>&#8211; Seguid, golpeadla en las nalgas.<\/p>\n<p>La mujer intent&oacute; contraer su retaguardia para mitigar el escozor mientras recib&iacute;a el impacto del l&aacute;tigo.<\/p>\n<p>&#8211; Diez<\/p>\n<p>Y sin tiempo a recuperarse un nuevo azote.<\/p>\n<p>&#8211; Once<\/p>\n<p>Claudia tembl&oacute; y perdi&oacute; el control del esf&iacute;nter me&aacute;ndose encima.<\/p>\n<p>&#8211; Sois guarra adem&aacute;s de cobarde.<\/p>\n<p>A las l&aacute;grimas por el dolor se uni&oacute; la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&#8211; Doce<\/p>\n<p>El l&aacute;tigo dej&oacute; una &uacute;ltima marca roja en los gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>El rey se acerc&oacute; a la mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Miradme.<\/p>\n<p>La muchacha le mir&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Siento haberos ofendido Se&ntilde;or, no era mi intenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ricardo, por un momento, sinti&oacute; algo. Quiz&aacute;s se hab&iacute;a equivocado, pero era el rey y bajo ning&uacute;n concepto lo iba a reconocer.<\/p>\n<p>&#8211; Desatadla.<\/p>\n<p>Los guardias obedecieron.<\/p>\n<p>&#8211; Claudia, &iquest;verdad?&#8230; venid conmigo.<\/p>\n<p>La mujer le observ&oacute; con algo de temor, pero no ten&iacute;a m&aacute;s remedio que obedecer.<\/p>\n<p>La puerta de la alcoba, vigilada por dos soldados, se cerr&oacute; tras ellos. Doncella y monarca, a solas, guardaron silencio.<\/p>\n<p>Ricardo se&ntilde;al&oacute; la cama.<\/p>\n<p>&#8211; Acostaos boca abajo.<\/p>\n<p>La reci&eacute;n azotada obedeci&oacute; y su cuerpo desnudo y con marcas qued&oacute; expuesto sobre la cama real.<\/p>\n<p>El hombre fue en busca de un ung&uuml;ento y con delicadeza lo aplic&oacute; sobre la espalda y las nalgas de la mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Sois valiente y educada. A pesar del castigo no hab&eacute;is perdido vuestras formas, creo que he cometido un error juzgando vuestro&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Majestad, vos no os equivoca&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Dejadme acabar&#8230; soy el rey, es cierto, pero los reyes a veces no miden bien sus acciones&#8230; sin embargo no me arrepiento de haberos azotado&#8230; y quiz&aacute;s, en el futuro, no descarto que teng&aacute;is que recibir nalgadas si no os comport&aacute;is&#8230; sin embargo&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; majestad&#8230; &#8211; intervino la joven tras unos segundos de silencio.<\/p>\n<p>&#8211; Me gust&aacute;is&#8230; &iquest;os gusto?<\/p>\n<p>La chica se sinti&oacute; halagada por las palabras.<\/p>\n<p>&#8211; por favor, responded con sinceridad&#8230; no tem&aacute;is, no os voy a castigar dig&aacute;is lo que dig&aacute;is, solo quiero saber&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Sois atractivo y dulce&#8230; a vuestra manera. Si me permit&iacute;s la osad&iacute;a, bueno, evidentemente no me ha gustado que mandarais castigarme pero&#8230; me alegro de estar con vos aqu&iacute; y ahora&#8230; y si para eso ten&eacute;is que castigarme&#8230; hacedlo&hellip; yo<\/p>\n<p>Ricardo bes&oacute; a Claudia en los labios.<\/p>\n<p>Aquella fue la primera de muchas veces que sus bocas se encontraron.<\/p>\n<p>Claudia lleg&oacute; a ser reina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ricardo contaba con 20 a&ntilde;os de edad y desde hace un mes, tras la muerte de su padre el rey, contaba con poder absoluto. Ni se hab&iacute;a casado, ni de momento, hab&iacute;a encontrado mujer de la que enamorarse. Hab&iacute;a yacido con varias desde hace a&ntilde;os. 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