{"id":34336,"date":"2022-03-29T23:17:16","date_gmt":"2022-03-29T23:17:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-03-29T23:17:16","modified_gmt":"2022-03-29T23:17:16","slug":"estrene-a-una-testigo-de-jehova-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/estrene-a-una-testigo-de-jehova-ii\/","title":{"rendered":"Estren\u00e9 a una Testigo de Jehov\u00e1 (II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34336\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Transcurrieron los d&iacute;as, pero ni un solo momento dej&eacute; de pensar en Alicia, en c&oacute;mo su cuerpo desnudo abrazaba el m&iacute;o, de c&oacute;mo sab&iacute;an sus labios y c&oacute;mo su mano agitaba mi fuente de la vida; con esa inocencia y pureza que no hab&iacute;a visto antes en otra persona con la que tuviera relaciones sexuales. Me costaba creer que alguien a sus veintid&oacute;s a&ntilde;os y con ese cuerpazo pudiera ser virgen hoy en d&iacute;a, pero as&iacute; era.<\/p>\n<p>Por mi parte, sol&iacute;a mandarle mensajes al Whatsapp a cada momento en que ten&iacute;a oportunidad de hacerlo, y ella respond&iacute;a con muchos emojis de corazones. Al menos respond&iacute;a de forma positiva a mis mensajes, lo que me daba esperanzas para culminar en nuestro pr&oacute;ximo encuentro. So&ntilde;aba despierto con tenerla de nuevo entre mis brazos mientras le hac&iacute;a el amor una vez tras otra, hasta acabar sin aliento.<\/p>\n<p>En mi casa escrib&iacute;a poemas de amor para tratar de expresar lo que sent&iacute;a por ella, me costaba centrarme en mis estudios, mientras que en la misa de la tarde trataba de buscar el perd&oacute;n de Dios por lo que hice aquel d&iacute;a y lo que estaba dispuesto a hacer en apenas unos d&iacute;as. En cierta ocasi&oacute;n, mientras paseaba por la calle, me cruc&eacute; con dos individuos, mayores que yo, que no s&eacute; c&oacute;mo hab&iacute;an o&iacute;do hablar de nuestro encuentro carnal en mi piscina. Tras preguntarme si era tal, me empujaron mientras me dec&iacute;an: &ldquo;&iquest;No te da verg&uuml;enza lo que has hecho con Alicia? &iquest;Por qu&eacute; te aprovechas de la fe de alguien para conseguir sexo?&rdquo;, dijo uno, &ldquo;Eres un enfermo, &iquest;acaso no sabes que eso es una afrenta hacia ti y sobre todo hacia Dios?&rdquo;, respondi&oacute; el otro.<\/p>\n<p>Como pude me solt&eacute; de las manos de aquellos dos inquisidores, mientras respond&iacute;a: &ldquo;Alicia tiene ya una edad para saber lo que quiere y desea hacer, lo que ella y yo hagamos es cosa nuestra y s&oacute;lo Dios puede juzgarnos, no aquellos que intentan ser sus ventr&iacute;locuos&rdquo;. Llam&eacute; a Alicia para explicarle lo que hab&iacute;a pasado y qui&eacute;nes eran aquellos tipos. &ldquo;Creo que son el padre y t&iacute;o de mi amiga Miriam, le habl&eacute; a ella en secreto de lo que pas&oacute; entre nosotros, s&oacute;lo ella lo sabe aparte de nosotros dos&rdquo;, me dijo Alicia. &ldquo;Me temo que esa amiga tuya se ha ido de la lengua&rdquo;, le dije, &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; se han tenido que meter en lo que t&uacute; y yo hagamos en un momento &iacute;ntimo?&rdquo; &ldquo;Los padres de Miriam son ancianos de nuestro Sal&oacute;n del Reino&rdquo;, me respondi&oacute;. Para quien no lo sepa, los ancianos son como las autoridades espirituales de los Testigos de Jehov&aacute;. &ldquo;Ellos han seguido mi preparaci&oacute;n para predicar desde la infancia, sabe que conozco y predico bien La Palabra de Dios, pero que me re&uacute;na a solas con un hombre, en este caso t&uacute;, que adem&aacute;s no eres de la congregaci&oacute;n, y que adem&aacute;s hayan sabido que cometimos actos pecaminosos, no es muy favorable para mi futuro en el Sal&oacute;n del Reino&rdquo;, me respondi&oacute;, sollozando, mi querida Alicia.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n me enfad&oacute;, porque consideraba que nadie deb&iacute;a meterse en nuestra relaci&oacute;n y si algo pecaminoso hab&iacute;a en ella, &iquest;qui&eacute;n, sino Dios, deber&iacute;a juzgarnos? Nosotros no &eacute;ramos infieles a nadie, al contrario de muchos creyentes que son ad&uacute;lteros y se dedican a lanzar mensajes moralistas sobre la sexualidad. Tanto la Iglesia Cat&oacute;lica como la religi&oacute;n de Alicia predicaban contra el sexo prematrimonial, algo que desde mi perspectiva como creyente, pero que pensaba de manera racional, nunca llegu&eacute; a compartir. No pod&iacute;a entender que Dios o la Naturaleza nos haya dado unos instintos para luego no utilizarlos con responsabilidad.<\/p>\n<p>Decid&iacute; reunirme con Alicia ese mismo d&iacute;a para hablar de lo nuestro, no pod&iacute;a esperar al s&aacute;bado para verla. Ella vino llorando por lo sucedido, y tem&iacute;a que los ancianos le expulsaran de la comunidad de los Testigos de Jehov&aacute; por lo que hab&iacute;a hecho, ya que si le preguntaban no pod&iacute;a mentir, y acabar&iacute;a rompiendo a llorar delante de ellos. Mientras me explicaba todo, yo no paraba de mirar sus ojos, la forma de mover sus labios&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;Alicia, no s&eacute; qu&eacute; pasar&aacute; con tu futuro, pero respecto al m&iacute;o, s&oacute;lo puedo recitar aquellas palabras de Rut a su suegra Noem&iacute;: &lt;&lt;No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que t&uacute; fueres, ir&eacute; yo; y donde quiera que vivieres, vivir&eacute;. Tu pueblo ser&aacute; mi pueblo, y tu Dios ser&aacute; mi Dios&rdquo;, le dije citado Rut, cap&iacute;tulo 1, vers&iacute;culo 16.<\/p>\n<p>Alicia se sent&oacute; sobre mis rodillas y me bes&oacute;. Notaba que cada vez que le citaba pasajes b&iacute;blicos se excitaba. Met&iacute; mi mano izquierda sobre su falda recorriendo sus piernas mientras con la derecha rodeaba su cintura, atray&eacute;ndola hacia m&iacute;. El contacto de mis labios con los suyos y el tacto de sus piernas me encendieron, notando ella mi erecci&oacute;n por debajo del pantal&oacute;n vaquero que llevaba. Ella, al sentirlo, se retir&oacute;, poni&eacute;ndose de pie y de espaldas a m&iacute;. Que me lo pusiera dif&iacute;cil para yacer con ella me excitaba m&aacute;s. Me puse de pie, me acerqu&eacute; a ella, y rode&aacute;ndola con mis brazos, le dije: &ldquo;Si te van a echar la bronca esos ancianos envidiosos, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s te da llegar hasta el final?&rdquo;, acto seguido, comenzaba a besar su hermoso cuello, mientras comenzaba a suspirar, a lo que sigui&oacute; mi mano sobre su vulva por encima de aquella falda. Alicia, pese a toda la culpa y verg&uuml;enza que sent&iacute;a por haber sido descubierta por dos inquisidores de su comunidad, sent&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s la excitaci&oacute;n por aquellos besos y tocamientos.<\/p>\n<p>&ldquo;Para m&iacute; eres como Betsab&eacute;, aquella mujer que conquist&oacute; el coraz&oacute;n del rey David mientras este la contemplaba cuando se ba&ntilde;aba en una piscina. As&iacute; me pas&oacute; contigo, al verte aquel d&iacute;a repartiendo el mensaje de Dios, o cuando luego te vi desnuda en mi piscina. Si este sentimiento es pecado, necesito pecar ahora mismo&rdquo;.<\/p>\n<p>Ca&iacute;mos sobre mi cama mientras nos bes&aacute;bamos. Con sus brazos rodeaba mi cabeza, mientras yo hac&iacute;a lo mismo con su cintura. Aquella lengua fresca se mov&iacute;a dentro de mi boca buscando la m&iacute;a, poni&eacute;ndome la polla como una roca. Empec&eacute; a subirle la falda hasta poder acariciar sus piernas por encima de las rodillas. Esas piernas estaban tan bien formadas que necesitaba estar en medio de ellas. As&iacute; que tend&iacute; boca arriba a Alicia, le sub&iacute; la falda, le baj&eacute; aquellas braguitas blancas, mientras le dec&iacute;a que se dedicara simplemente a disfrutar. Me cubr&iacute; con aquella falda mientras le lam&iacute;a su co&ntilde;ito, peque&ntilde;o y sin depilar. Aquel olor potente a hembra endurec&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s mi erecci&oacute;n, por lo que agarr&eacute; con mis manos los gl&uacute;teos y lam&iacute; su cl&iacute;toris mientras Alicia no paraba de gemir m&aacute;s y m&aacute;s. En otro momento, sin abandonar el cunnilingus, jugaba con su vello p&uacute;bico con el pulgar, hasta que finalmente se acab&oacute; corriendo.<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; sobre la cama, tendido junto a ella, que no paraba de respirar a gran velocidad, tratando de recuperar el aliento. Me calentaba verla teniendo su primer orgasmo por sexo oral. Pero ya que hab&iacute;amos calentado el horno, hab&iacute;a que meter la barra de pan en &eacute;l. Me baj&eacute; los pantalones y los calzoncillos, ense&ntilde;&aacute;ndole mi miembro viril a Alicia, que estaba entre excitada y asombrada. Tras esto, me coloqu&eacute; encima de ella, le desabroch&eacute; la camisa blanca que llevaba, le bes&eacute; los pechos por encima de su sujetador, mientras le pasaba las manos por detr&aacute;s para desabroch&aacute;rselo. Le quit&eacute;, finalmente, aquel sujetador y mi pene estuvo a punto de explotar.<\/p>\n<p>Trat&eacute; de calmarme de aquella emoci&oacute;n bebiendo un poco de agua mineral que dejo siempre en la mesilla de noche, le di otro poco a ella. Acto seguido, me coloqu&eacute; el preservativo. Y despu&eacute;s, acab&eacute; penetr&aacute;ndola con delicadeza mientras ella peg&oacute; un peque&ntilde;o grito de dolor. Le bes&eacute; en la mejilla como consol&aacute;ndola, al mismo tiempo que las penetraciones fueron paulatinamente a m&aacute;s velocidad. Sus pechos, con aquellos pezones de color rosa, rebotaban arriba y abajo cuando no los ten&iacute;a entre mis manos. Pero lo que m&aacute;s lograba excitarme es ver su hermoso rostro con los ojos cerrados o entrecerrados dej&aacute;ndose llevar por el placer como una balsa a la deriva en el mar.<\/p>\n<p>Aquel movimiento p&eacute;lvico junto con los gemidos de mi hermosa Betsab&eacute; particular, y el sudor mezcl&aacute;ndose con el suyo me hizo uno con ella en aquel momento. Finalmente, me corr&iacute; mientras ca&iacute;a rendido sobre ella, qued&aacute;ndonos dormidos hasta bien avanzada la noche. Alicia hab&iacute;a sido la primera chica virgen con la que hab&iacute;a estado, aunque no fue mi primera vez, me sent&iacute; como si as&iacute; lo fuera. Por un momento, le hice olvidar todo lo relativo a &ldquo;La Atalaya&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Despertad!&rdquo; y a los Salones del Reino. Pero ni por un momento dejamos de pensar en Dios y en los instintos y dones que nos hab&iacute;a dado.<\/p>\n<p>Alicia no abandon&oacute; a los Testigos de Jehov&aacute;. Cierto es que tuvo que enfrentarse a las acusaciones de los ancianos, pero ella ya no era aquella chica t&iacute;mida, sino una mujer que no se intimidaba ante miradas acusadoras. As&iacute; que, tras mostrarse arrepentida de lo que hizo y pedir perd&oacute;n por haber mantenido relaciones prematrimoniales, se incorpor&oacute; de nuevo al Sal&oacute;n del Reino como hasta entonces hab&iacute;a hecho. Sobra decir que nos dejamos de ver por decisi&oacute;n suya, la cual respet&eacute;.<\/p>\n<p>Pienso que cada persona tiene derecho a acercarse a Dios de la manera que vea m&aacute;s certera (sea la cat&oacute;lica como es mi caso, con los Testigos de Jehov&aacute; como eligi&oacute; Alicia, o a trav&eacute;s de cualquier otro credo), pero a su vez, los creyentes de las diferentes religiones deber&iacute;an respetar m&aacute;s el libre albedr&iacute;o del pr&oacute;jimo, siempre y cuando no se haga da&ntilde;o a nadie. Y creo que el sexo es una herramienta que Dios nos ha dado para acercarnos los unos a los otros, no algo exclusivamente vinculado a la reproducci&oacute;n como los l&iacute;deres de las diferentes religiones plantean.<\/p>\n<p>Pese a nuestra ruptura, siempre recordar&eacute; aquel d&iacute;a en que Alicia fue &ldquo;huesos de mis huesos y carne de mi carne&rdquo;, como dijo Ad&aacute;n al contemplar por primera vez a Eva, seg&uacute;n el G&eacute;nesis. Espero que, si hubo falta en mi comportamiento, Dios me perdone igual que perdon&oacute; a aquel rey israelita que se enamor&oacute; ad&uacute;lteramente de Betsab&eacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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