{"id":34356,"date":"2024-07-20T02:21:25","date_gmt":"2024-07-20T02:21:25","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-07-20T02:21:25","modified_gmt":"2024-07-20T02:21:25","slug":"carmen-la-costurera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/carmen-la-costurera\/","title":{"rendered":"Carmen la costurera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34356\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">37<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Carmen la costurera viv&iacute;a en un peque&ntilde;&iacute;simo apartamento a dos cuadras de mi casa, ella era la &ldquo;costurera de barrio&rdquo;, cada vez que alguien ten&iacute;a la gran dicha de poseer un pedazo de tela, solo confiaba en Carmen para convertir aquel tesoro en una prenda de ropa.<\/p>\n<p>La costurera estaba ocupada con otra cliente cuando entre, yo conoc&iacute;a de vista a dicha clienta, casi todo el barrio sabia de ella, era la peluquera de mi madre, y tambi&eacute;n la amante de casi todos los mec&aacute;nicos del taller que estaba frente a la peluquer&iacute;a. Muchas veces cuando mi padre llevaba el carro y yo lo acompa&ntilde;aba pod&iacute;a o&iacute;r a los mec&aacute;nicos contando las haza&ntilde;as de la peluquera en la cama.<\/p>\n<p>Carmen le dijo que se parara en un banquito que estaba pr&oacute;ximo a la m&aacute;quina de coser, con la cinta de medir alrededor del cuello una libreta de notas en la mano y un l&aacute;piz en la boca le dijo &ldquo;te puedes quitar el vestido&rdquo;. La peluquera actu&oacute; como si nadie m&aacute;s estuviera presente, levanto el vestido sobre su cabeza y quedo solamente con bragas y brasier, pero no se trataba de la ropa interior como las que yo hab&iacute;a visto en la tendedera de mi casa, las de la peluquera eran min&uacute;sculos, ten&iacute;an bordados y parec&iacute;an de una tela muy fina, atreves de los ajustadores se pod&iacute;an ver sus tetas redondas, con unos pezones hinchados que penetraban la fina tela. De las bragas sal&iacute;an pelos como si fueran pr&oacute;fugos de la justicia.<\/p>\n<p>&ldquo;que cuerpo m&aacute;s precioso tienes mi amiga&rdquo; dijo Carmen. &ldquo;Yo se que tienes a todos los hombres del barrio embobecidos, especialmente mi marido, a m&iacute; no me hace caso, pero noto como te mira cada vez que vienes a verme&rdquo;. segu&iacute;a hablando Carmen sin parar de tomar las medidas.<\/p>\n<p>Para m&iacute; la escena y la conversaci&oacute;n resultaron humillante, ya yo era un adulto, aunque no lo parec&iacute;a, por culpa de mi aspecto f&iacute;sico siempre me trataban como si fuera un ni&ntilde;o. En ese momento hubiera querido que me tragara la tierra.<\/p>\n<p>Mientras la peluquera se volv&iacute;a a poner el vestido y Carmen escrib&iacute;a las medidas en su libreta de notas, pude con m&aacute;s detalles ver las tetas perfectas de aquella mujer, eran m&aacute;s grandes y m&aacute;s hermosas que las que yo hab&iacute;a visto en las revistas porno. La bella mujer sali&oacute; por la puerta sonriente dici&eacute;ndole a la costurera. &ldquo;que disfrutes a tu joven cliente.&rdquo; Y se fue.<\/p>\n<p>Cuando Carmen dijo, &ldquo;vamos, es tu turno, p&aacute;rate en el banquito&rdquo;, me di cuenta que ten&iacute;a un bulto dentro de mi pantal&oacute;n que hab&iacute;a ido creciendo mientras le miraba las tetas a la clienta ahora ausente.<\/p>\n<p>&ldquo;p&aacute;rate en el banquito&rdquo; volvi&oacute; decir la costurera.<\/p>\n<p>Le entregue la tela que hasta ahora ten&iacute;a apretada en mis manos y me sub&iacute; al banquito con la esperanza que mi bulto no fuera descubierto.<\/p>\n<p>&ldquo;Que tela m&aacute;s linda&rdquo; dijo Carmen, &ldquo;te voy a hacer un pantal&oacute;n bien apretado para que vuelvas loca a tu novia&rdquo; dec&iacute;a mientras se pon&iacute;a la cinta en el cuello, la libreta en la mano y el l&aacute;piz en la boca.<\/p>\n<p>A m&iacute; me temblaban las piernas, no sab&iacute;a si para las medidas necesitaba quitarme los pantalones como tuvo que hacer la peluquera con su vestido. Las manos me sudaban, mi mirada estaba clavada en un cuadro del coraz&oacute;n de Jes&uacute;s que estaba mal clavado en la pared.<\/p>\n<p>&ldquo;tengo que rezar&rdquo; pens&eacute;. &ldquo;s&iacute; rezo se me baja&rdquo;, nadie puede tener una erecci&oacute;n tan grande cuando est&aacute; rezando&rdquo; trataba de convencerme sin &eacute;xito.<\/p>\n<p>Sent&iacute; sus manos cuando pon&iacute;a la cinta alrededor del torso, eso no ayudaba con mi problema, sent&iacute; sus manos cuando pon&iacute;a la cinta alrededor de mis nalgas, sent&iacute; sus manos cuando puso la cinta en mi costado para medir el largo del pantal&oacute;n; Carmen puso la cinta en su cuello, se quit&oacute; el l&aacute;piz de la boca y escribi&oacute; los n&uacute;meros en su libreta. Respire profundamente, sent&iacute; alivio de no ser descubierto, mire al cuadro y dije &ldquo;gracias dios m&iacute;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Me baje del banquito de un brinco y estaba dispuesto a salir por la puerta con la misma velocidad que con la que hab&iacute;a entrado.<\/p>\n<p>&ldquo;donde vas muchacho, no hemos terminado, falta lo m&aacute;s importante que es el tiro&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;el tiro? Que tiro&rdquo; dije yo haci&eacute;ndome el inocente.<\/p>\n<p>&ldquo;El tiro, el largo del pantal&oacute;n en el interior de la pierna&rdquo; dijo Carmen con una sonrisa maliciosa, &ldquo;es lo m&aacute;s importante&rdquo;<\/p>\n<p>Me sub&iacute; al banquito y mire al cuadro de Jes&uacute;s, esta vez note que ten&iacute;a una sonrisa sarc&aacute;stica. &ldquo;me jodiste&rdquo; pens&eacute;.<\/p>\n<p>Cuando la mano con la cinta me toco entre las piernas, y los dedos de Carmen se encontraron con algo duro que ella no esperaba, quito la mano de pronto, como si hubiera tocado los pies de un muerto. &ldquo;ya me descubri&oacute;&rdquo; pens&eacute; yo, sin quitar los ojos del cuadro&rdquo; sent&iacute;a las piernas totalmente engarrotadas.<\/p>\n<p>La costurera se levant&oacute; de la silla en la que estaba sentada frente a m&iacute;, con pasos lentos fue a la puerta, la cerro con pestillo y dijo. &ldquo;esta es la medida m&aacute;s importante, tenemos que estar seguro que est&aacute; bien, a veces hay que tomarla dos veces&rdquo;.<\/p>\n<p>Esta vez sent&iacute; la mano, pero no la cinta, la mano buscaba despacio el objeto duro que hab&iacute;a causado alarma hace menos de un minuto. La mano se movi&oacute; por encima de mi pantal&oacute;n, con destreza y suavidad, se concentr&oacute; en el bulto y lo exploro.<\/p>\n<p>A m&iacute; me dol&iacute;a, ten&iacute;a el pene parado dentro de aquel pantal&oacute;n estrecho que hab&iacute;a necesitado talco para pon&eacute;rmelo. La mano segu&iacute;a explorando y acariciando. Por fin sent&iacute; que el bot&oacute;n se desabotonaba, y que el z&iacute;per se abr&iacute;a, la pinga sali&oacute; con furia del pantal&oacute;n. Sent&iacute; un alivio grande, mir&eacute; para abajo, como mirando un objeto que no me pertenec&iacute;a. A m&iacute; mismo me sorprendi&oacute; lo grande que era. Cuando yo jugaba con ella mientras me ba&ntilde;aba, nunca hab&iacute;a logrado que se pusiera tan grande.<\/p>\n<p>&ldquo;que rica&rdquo; fue lo &uacute;nico que dijo Carmen antes de met&eacute;rsela en la boca, vi c&oacute;mo le entraba entre los labios, sent&iacute; la humedad de su boca, mi cuerpo entero estaba engarrotado, la sensaci&oacute;n de placer fue m&aacute;s grande de lo que pudiera a verme imaginado.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a tocarla, al menos tocar su cabeza, acariciar su pelo, darle alguna se&ntilde;al de &ldquo;agradecimiento&rdquo; por tanto placer, pero no me atrev&iacute;a.<\/p>\n<p>Carmen mantuvo su boca ocupada por un buen rato, luego movi&oacute; su cabeza hacia atr&aacute;s y dejo que saliera, volv&iacute; a mirar, ahora estaba a&uacute;n m&aacute;s grande cubierta completamente por la saliva de la generosa costurera.<\/p>\n<p>Sus ojos se encontraron con los m&iacute;os, se sonri&oacute; levemente y beso la cabeza y pas&oacute; la lengua por toda la superficie, la pas&oacute; a todo lo largo, y luego lo repiti&oacute; con los ojos cerrados, antes de volver a hacer desaparecer la pinga en su boca una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a que en alg&uacute;n momento me ten&iacute;a que venirme, sab&iacute;a que el final de aquel evento era sentir salir de mi la leche como un disparo de balas. Al principio pens&eacute; que lo estaba evitando para alargar mi experiencia, luego ya quer&iacute;a venirme, pero no pod&iacute;a, miraba a Carmen, buscaba sus ojos para ayudarme a encontrar ese final de fuegos artificiales. Me di cuenta de que Carmen estaba en un &eacute;xtasi, que lo hac&iacute;a por el placer que recib&iacute;a, no por el placer que daba.<\/p>\n<p>Se levanto despacio, me dio un beso h&uacute;medo en la boca, pude probar el sabor de mi propio pene y me gusto. &ldquo;que rico estas pepillo&rdquo;, &ldquo;no quieres terminar en mi boca?&rdquo; &ldquo;ven conmigo a la cama, voy a hacer que te vengas dentro de m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Me llevo de la mano a su cama. Me dijo que me acostara bocarriba, me quito los pantalones y las bragas de ceda, se deshizo de sus bragas sin quitarse el ligero vestido se sent&oacute; encima de m&iacute;, sent&iacute; como le entraba, sent&iacute; que su vagina me apretaba, su bollo era m&aacute;s rico que su boca, sent&iacute;a contracciones que apretaban y soltaban mi pene, su cuerpo se comenz&oacute; a balancear encima de m&iacute;, primero con ritmo m&aacute;s leve y luego mas r&aacute;pido. &ldquo;d&aacute;mela toda, termina dentro de mi&rdquo; me dijo mientras sent&iacute; su vagina apretarme y no soltar.<\/p>\n<p>De pronto sent&iacute; una manada en mi cara que parec&iacute;a que se hab&iacute;a apagado la luz, &ldquo;vente maric&oacute;n, termina ya dentro de mi te dije&rdquo;. PUM, sent&iacute; otra manada en mi rostro. Cuando regrese a la realidad me sorprend&iacute; de notar lo mucho que me gustaba que me pegara, nunca me hab&iacute;a imaginado algo as&iacute;, nunca fue parte de ninguna de mis fantas&iacute;as, pero sin duda me gustaba.<\/p>\n<p>&ldquo;Perd&oacute;n, perd&oacute;n&rdquo; fue lo &uacute;nico que se me ocurri&oacute; decir, antes de llenarla de un chorro incontenible de leche espesa. &ldquo;aqu&iacute; tienes. &iquest;Satisfecha?&rdquo; Dije.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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