{"id":34393,"date":"2022-04-01T22:00:00","date_gmt":"2022-04-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-01T22:00:00","modified_gmt":"2022-04-01T22:00:00","slug":"polvos-demasiado-caros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/polvos-demasiado-caros\/","title":{"rendered":"Polvos demasiado caros"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34393\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8211; &ldquo;Hoy hace cuatro meses que nos dimos el primer beso&rdquo;.&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es buen recuerdo, pero prefiero celebrar los cuatro meses de la noche en que bebiste mi leche y te romp&iacute; el culo&rdquo;.<\/p>\n<p>Ese intercambio de mensajes es lo que le&iacute; en el celular de Noelia, mi se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Dos horas antes, sentados frente al televisor, ella hab&iacute;a escrito algo en su tel&eacute;fono para luego dejarlo sobre la mesa ratona antes de salir urgente al ba&ntilde;o diciendo que se orinaba. Al momento son&oacute;, indicando un mensaje entrante; simplemente mir&eacute; por si era una llamada, pero no, se trataba del env&iacute;o de un tal Marcelo. Cuando regres&oacute; le dije del sonido, respondi&eacute;ndome que deb&iacute;a ser algo intrascendente de alguna amiga. Luego, despu&eacute;s de preguntarme si deseaba tomar algo, se levant&oacute; llevando el aparato.<\/p>\n<p>Por supuesto que esper&eacute; que se durmiera para ir a donde hab&iacute;a dejado el celular cargando la bater&iacute;a y as&iacute; sacarme la duda. No fue dif&iacute;cil acceder al contenido, pues cuando compr&oacute; dicho tel&eacute;fono acept&oacute; mi sugerencia de usar como clave la fecha de casamiento.<\/p>\n<p>El mensaje de &eacute;l ven&iacute;a con dos videos agregados. En el primero la toma es desde arriba y muestra a Noelia arrodillada, desnuda, lamiendo una pija con los ojos cerrados y expresi&oacute;n de devoto placer. En seguida se escucha la voz del macho diciendo que est&aacute; por correrse y quiere ver como esa boca hambrienta toma todo lo que le da. Para eso ella saca la lengua donde se apoya el glande, cuyo ojo expulsa varias escupidas de crema pastosa que la hembra traga golosa despu&eacute;s de haberla saboreado.<\/p>\n<p>El segundo es un poco m&aacute;s largo. La toma de costado enfoca a mi mujer desnuda, en cuatro, y mirando hacia la c&aacute;mara. En esa postura recibe la pregunta &lt;El cornudo, te hizo el culo&gt; la respuesta, ya sabida por m&iacute;, fue &lt;No, nunca lo dej&eacute;&gt;, &lt;B&aacute;rbaro, ahora a ese pelotudo, le voy a mandar la esposa con el culo bien abierto y roto&gt;. A continuaci&oacute;n hay un acercamiento a las posaderas de mi se&ntilde;ora, una mano separa las nalgas dando un primer plano del anillo estriado y que los dedos abren lentamente dando espacio para que se pose la cabeza que, a modo de vanguardia, preceder&aacute; al tronco intruso. El ingreso fue s&uacute;bito, violento, como si quisiera ocasionar dolor y da&ntilde;o, sin preparaci&oacute;n y con m&iacute;nima lubricaci&oacute;n. El grito de la hembra ser&aacute; testimonio de eso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la par&aacute;lisis provocada por la sorpresa, con la poca cordura que me quedaba, me impuse comportarme como ni nada pasara, salvo suspender toda intimidad. Por supuesto que esa noche no logr&eacute; conciliar el sue&ntilde;o a pesar de la pastilla que tom&eacute;.<\/p>\n<p>El tal Marcelo pod&iacute;a ser el jefe de &aacute;rea de ella, a quien yo conoc&iacute;a pues trabaj&aacute;bamos en la misma empresa aunque en distintos departamentos. Por ser hijo del due&ntilde;o le hab&iacute;an creado ese puesto a medida e in&uacute;til. La suposici&oacute;n no era aventurada ya que el individuo ten&iacute;a fama de mujeriego y se rumoreaba que alguna empleada integraba la lista de trofeos logrados.<\/p>\n<p>Y as&iacute; yo, Roque, cumplidos los cuarenta, ve&iacute;a que mis diez a&ntilde;os de matrimonio se iban a la mierda.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, con la excusa de abundante trabajo y luego un asado en casa de mi hermano, no regres&eacute; ni a dormir.<\/p>\n<p>Cuando pude pensar con claridad, y despu&eacute;s de darle muchas vueltas al asunto, qued&eacute; persuadido de dos cosas. Ella hab&iacute;a llegado a esta situaci&oacute;n de manera intencional y eso lo demostraba evocando el primer beso como un hito trascendente en la relaci&oacute;n. Por otro lado la expresi&oacute;n de ese recuerdo indicaba a las claras que esta nueva relaci&oacute;n eclipsaba totalmente nuestro matrimonio.<\/p>\n<p>Es sabido que cualquier operaci&oacute;n, para ser exitosa, requiere una preparaci&oacute;n, y que el tiempo que ella demanda excede por mucho el lapso de ejecuci&oacute;n. En este caso el esfuerzo mayor de la fase previa lo tuve que dedicar a controlar la impaciencia generada por el rencor.<\/p>\n<p>Decid&iacute; concluir nuestra uni&oacute;n previa venganza, y esa revancha deb&iacute;a provocar un progresivo desgaste de las defensas. Cuando fuera manifiesta su extrema debilidad ser&iacute;a el momento del corte definitivo. Desde luego que, de darse la oportunidad, le har&iacute;a pagar caro al gal&aacute;n su insolente arrogancia.<\/p>\n<p>Confirmado que su jefe era el amante hable con el responsable del servicio de vigilancia de la empresa, a quien me une una buena amistad. Despu&eacute;s de contarle mi triste situaci&oacute;n le ped&iacute; dos cosas. Que instalara una c&aacute;mara en el cub&iacute;culo del engre&iacute;do y que hiciera las conexiones para poder observar, desde mi port&aacute;til, tanto el sector general de los empleados cuanto el despacho de aquel que disfrutaba de mi esposa.<\/p>\n<p>Aunque representara remover dentro de la herida me esmer&eacute; en observar los encuentros, tratando de encontrar algunas rutinas que facilitaran mi accionar, y as&iacute; eleg&iacute; dos momentos para hostigarla e ir minando su &aacute;nimo. Por supuesto que eso no representaba impedimento para improvisar algo m&aacute;s seg&uacute;n la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Para el primer episodio contrat&eacute; dos sicarios, compr&eacute; una maza de un kilo y un celular robado. El d&iacute;a elegido fue un mi&eacute;rcoles cuando Sara me dijo que se hab&iacute;a acumulado trabajo y que seguramente llegar&iacute;a tarde, por lo cual no la esperara a cenar. Me apost&eacute; a la salida de su trabajo en el horario habitual y al rato salieron, conversando animadamente en direcci&oacute;n al auto de &eacute;l. Como era invierno y anochece temprano no tuve dificultades para pasar inadvertido mientras los segu&iacute;a y alertaba a los ayudantes ejecutores. Fotografi&eacute; el veh&iacute;culo entrando al hotel y esper&eacute; la llegada de los convocados. Luego de recordarles lo que deb&iacute;an hacer estacion&eacute; el auto, prestado por un amigo, al lado de la salida y le envi&eacute; a mi se&ntilde;ora, desde el tel&eacute;fono desconocido para ella, la fotograf&iacute;a reci&eacute;n tomada con un mensaje:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengan cuidado al salir, ese es un barrio peligroso&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando vi las dos tildes celestes al lado del mensaje remitido nos aprestamos. No hubo que esperar mucho.<\/p>\n<p>De acuerdo con lo previsto, cuando las luces anunciaban la salida de un auto encend&iacute; el motor y, al comprobar la patente, me adelant&eacute; bloqueando la salida oblig&aacute;ndolo a frenar. Ese era el momento de los contratados; uno llamaba la atenci&oacute;n del conductor golpeando suavemente la ventanilla, y cuando los dos ocupantes volv&iacute;an la vista hacia &eacute;l, el otro romp&iacute;a el vidrio del acompa&ntilde;ante y sacaba la cartera de la mujer. Apenas empez&oacute; la acci&oacute;n de los sicarios yo segu&iacute; la marcha. Ellos, en motocicleta, salieron a contramano, reuni&eacute;ndose conmigo a cinco cuadras para entregarme lo arrebatado.<\/p>\n<p>La cartera, despu&eacute;s de vaciarla a conciencia en una bolsa, fue descartada en un contenedor de basura y luego busqu&eacute; al due&ntilde;o del auto el cual me dej&oacute; en casa.<\/p>\n<p>Imagino que la rom&aacute;ntica parejita estar&iacute;a intentando resolver algunos interrogantes acerca del mal rato que hab&iacute;an pasado, am&eacute;n del probable ataque de nervios de mi mujer, que adem&aacute;s deb&iacute;a pensar una explicaci&oacute;n por llegar exaltada y sin cartera. Su tel&eacute;fono ten&iacute;a abundantes pruebas de la traici&oacute;n.<\/p>\n<p>Simulaba mirar un partido por televisi&oacute;n cuando entr&oacute; a casa, por supuesto mucho antes de lo previsto y sin haber cenado. Al preguntarle por su expresi&oacute;n alterada me respondi&oacute; que a la salida del trabajo le hab&iacute;an arrebatado la cartera y tuvo que volver a pedir prestado dinero para tomar un taxi que la trajera. Sin comer tom&oacute; una pastilla contra el insomnio y se acost&oacute;.<\/p>\n<p>El efecto del percance dur&oacute; dos semanas, pues trascurridos quince d&iacute;as me anunci&oacute; que saldr&iacute;a a cenar con sus amigas, volviendo tarde. Con la excusa de comprar comida me fui antes, pues hab&iacute;a que vigilar su actividad. No fue errada mi desconfianza, &eacute;l la esperaba en la puerta de un restaurant de moda.<\/p>\n<p>Me tom&eacute; algo de tiempo para que fueran atendidos y les tomaran el pedido, y entonces con una fotograf&iacute;a de ellos, ingresando, mand&eacute; el texto al celular de &eacute;l:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A veces la compa&ntilde;&iacute;a inadecuada entorpece la digesti&oacute;n, aunque el barrio sea m&aacute;s tranquilo&rdquo;.<\/p>\n<p>Al ver la se&ntilde;al de mensaje le&iacute;do me concentr&eacute; en la puerta del local. Al rato nom&aacute;s aparecieron, &eacute;l con cara de malhumorado y ella con la mirada alerta ante una posible agresi&oacute;n. R&aacute;pidamente fueron hasta el auto sin cesar en su actitud vigilante mientras arrancaban e iniciaban la marcha. Cuando la velocidad no se correspond&iacute;a con las revoluciones del motor, frenaron para darse con las cuatro ruedas casi desinfladas. Varios clavos &lt;miguelitos&gt; junto a cada rueda hab&iacute;an cumplido su cometido.<\/p>\n<p>Nuevamente su vuelta se produjo antes de lo previsto. Yo, por el contrario, despu&eacute;s de verla regresar en taxi me fui a un bar; la intenci&oacute;n era aumentar su malestar al no saber de m&iacute;. Cuando llegu&eacute; a casa se encontraba en la cama mirando televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Regresaste temprano, no esperaba encontrarte!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Y vos d&oacute;nde estabas!&rdquo;<\/p>\n<p>Sin contestar me acerqu&eacute;, con la mano derecha la tom&eacute; del cuello y, mientras presionaba quit&aacute;ndole aire, le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si cambi&aacute;s la manera de preguntar te suelto, de lo contrario sigo apretando&rdquo;.<\/p>\n<p>Su trastorno ante lo inesperado era evidente por la expresi&oacute;n desencajada y algunas l&aacute;grimas que aparecieron.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perd&oacute;n, es que me extra&ntilde;&oacute; no encontrarte y me preocup&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora hablamos otro idioma, cuando iba a comprar comida me encontr&eacute; con un amigo y decidimos cenar juntos, tomando despu&eacute;s alguna copa. Luego, mientras regresaba, tom&eacute; conciencia del tiempo que llevamos sin tener sexo. Por si acaso la rutina fue culpable hoy podemos romperla con algo nuevo, me hac&eacute;s una buena mamada tomando toda la corrida y luego te doy por la colita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s loco, yo no hago eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; l&aacute;stima, un fracaso intentando componer la cosa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si te hago una pregunta, me vas a contestar con sinceridad?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En el tiempo que llevamos juntos siempre hemos sido sinceros el uno con el otro. No veo raz&oacute;n para cambiar. Escucho la pregunta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s siguiendo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No es correcto responder con otra pregunta pero es lo que me surge. &iquest;Hay alguna raz&oacute;n para que tenga que seguirte?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ninguna&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces quedate tranquila, no te estoy siguiendo. De todos modos, si en un rapto de locura me diera por hacerlo, tu conducta irreprochable ser&iacute;a una manera de vengarte. Me har&iacute;as sentir como un est&uacute;pido desequilibrado&rdquo;.<\/p>\n<p>Decidido a continuar el acoso me acost&eacute; como de costumbre y, al arrimarme simul&eacute; olerla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; es ese olor que ten&eacute;s y que me repugna? Parece la saliva de alguien con mal aliento&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s alucinando&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Puede ser, pero lo siento, y seguro la ropa de cama ya est&aacute; impregnada. Levantate y cambi&aacute; s&aacute;banas y fundas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni pienso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya s&eacute;, te gust&oacute; la presi&oacute;n en el cuello, ahora lo vas a hacer sintiendo mi mano como tenaza. Si fren&aacute;s te aplasto la tr&aacute;quea&rdquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto que la amenaza surti&oacute; efecto y, llorando, lo hizo. Al ver que intentaba acostarse nuevamente reanud&eacute; el ataque.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni se te ocurra meterte a la cama con ese olor. Si no te ba&ntilde;&aacute;s bien, dorm&iacute;s en la otra pieza&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando sali&oacute; de la ducha se acost&oacute; mirando para el otro lado lo que aprovech&eacute; para dar la &uacute;ltima estocada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mantenete alejada, no sea que te quede algo y me hag&aacute;s vomitar&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; pasaron algunos d&iacute;as, siempre perseverando en la presi&oacute;n y a la espera del momento propicio para dar el corte definitivo.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana en el trabajo, mirando en la pantalla lo que mostraban las dos c&aacute;maras de mi inter&eacute;s, veo que ingresa al cub&iacute;culo del conquistador, Claudia, compa&ntilde;era de trabajo y amiga cercana de mi mujer. Tan cercana y amiga que tambi&eacute;n compart&iacute;a los favores de su jefe como hab&iacute;a podido apreciar en otros momentos de observaci&oacute;n. En esta oportunidad, &eacute;l quer&iacute;a cogerla y ella le dec&iacute;a que no pues le hab&iacute;a venido la regla. Entonces este mariscal de la pija adopt&oacute; una resoluci&oacute;n que me vino como anillo al dedo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Decile a la otra puta que venga&rdquo;.<\/p>\n<p>La emisaria sali&oacute; a cumplir el encargo con una sonrisa de oreja a oreja y, al llegar al lado de mi se&ntilde;ora, sin importar que alguien pudiera verla, se&ntilde;al&oacute; con un dedo el despacho de su superior para despu&eacute;s completar el mensaje con el pu&ntilde;o cerrado movi&eacute;ndose en vaiv&eacute;n. Por supuesto que la reci&eacute;n llamada concurri&oacute; de inmediato.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me llamaste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, tengo ganas de coger, desnudate zorra, pero primero cerr&aacute; bien con llave&rdquo;.<\/p>\n<p>Ante eso baje al piso de ella. Siendo que su escritorio estaba vac&iacute;o y la puerta del despacho de Marcelo cerrada, era evidente que nada hab&iacute;a cambiado. Al verme llegar sali&oacute; a mi encuentro Claudia, su amiga y confidente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Noelia sali&oacute; reci&eacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco la informaci&oacute;n, s&eacute; d&oacute;nde buscarla&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras la mujercita, que intentaba cubrirla, tomaba con urgencia el tel&eacute;fono, agarr&eacute; el matafuegos que colgaba en una columna y segu&iacute; mi camino hacia la puerta que cubr&iacute;a el encuentro clandestino.<\/p>\n<p>El golpe del pesado cilindro contra el picaporte hizo saltar la cerradura y la abertura qued&oacute; libre. La sorpresa paraliz&oacute; a los protagonistas. Ella con el torso desnudo, sin bombacha, la falda arrollada en la cintura en cuatro sobre la alfombra. El sin pantalones ni zapatos, encaramado sobre la espalda de la hembra, tom&aacute;ndola de los hombros y con la pija horadando el culo femenino. Ambos compart&iacute;an la cara de asombro y su vista fija en mi silueta, que recostada en el marco, filmaba tranquilamente la escena.<\/p>\n<p>&Eacute;l volvi&oacute; en s&iacute; mismo primero, levant&aacute;ndose apresuradamente y por ello se enred&oacute; en los pantalones tirados en el piso, trastabillando y cayendo. Aprovech&eacute; su postura para darle con la punta del zapato en la cara y tom&aacute;ndolo del cuello de la camisa lo arrastr&eacute; afuera.<\/p>\n<p>Entr&eacute; nuevamente por mi mujer, que permanec&iacute;a inm&oacute;vil sentada en el piso. Con una mano tom&eacute; su ropa y con la otra la agarr&eacute; del pelo arriba de la nuca y la llev&eacute; al sal&oacute;n, teniendo la falda arremangada como &uacute;nica vestimenta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si alguien quiere tener un recuerdo de este momento poco com&uacute;n, donde una hermosa puta muestra sus &iacute;ntimos encantos, aproveche para fotografiar o filmar. No creo que se presente otra oportunidad similar&rdquo;.<\/p>\n<p>La mantuve de pie y quieta durante un minuto y luego la empuj&eacute; haci&eacute;ndola dar de cara contra una columna.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, cuando te repongas, pas&aacute; por casa a retirar tus cosas&rdquo;.<\/p>\n<p>Naturalmente hubo da&ntilde;os colaterales. Tuve que rescindir mi contrato con la empresa; no era razonable pretender seguir all&iacute; despu&eacute;s de haber desfigurado al hijo del due&ntilde;o. Las revistas que compet&iacute;an con la que publicaba los art&iacute;culos de mi se&ntilde;ora se hicieron un fest&iacute;n con el esc&aacute;ndalo de su infidelidad, aunque no pudieran difundir masivamente las fotograf&iacute;as. Y por &uacute;ltimo me encargu&eacute; de que el marido de Claudia recibiera un video de su esposa siendo enculada por el averiado gal&aacute;n.<\/p>\n<p>Si hab&iacute;an compartido macho tambi&eacute;n pod&iacute;an compartir desgracia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 &#8211; &ldquo;Hoy hace cuatro meses que nos dimos el primer beso&rdquo;.&nbsp; &#8211; &ldquo;Es buen recuerdo, pero prefiero celebrar los cuatro meses de la noche en que bebiste mi leche y te romp&iacute; el culo&rdquo;. Ese intercambio de mensajes es lo que le&iacute; en el celular de Noelia, mi se&ntilde;ora. 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