{"id":34463,"date":"2022-04-08T01:59:17","date_gmt":"2022-04-08T01:59:17","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-08T01:59:17","modified_gmt":"2022-04-08T01:59:17","slug":"descubriendo-mi-lado-homosexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/descubriendo-mi-lado-homosexual\/","title":{"rendered":"Descubriendo mi lado homosexual"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34463\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los que siguen mis relatos sabr&aacute;n que hasta ahora, todas mis fantas&iacute;as y experiencias sexuales han sido con mujeres. Nunca hab&iacute;a sentido atracci&oacute;n hacia alguien de mi mismo sexo hasta el pasado a&ntilde;o 2020, precisamente coincidiendo con el estado de alarma a causa de la pandemia por el coronavirus. Entre el teletrabajo y la escasa vida social que llevaba en aquel momento, necesitaba aliviar un poco las tensiones en la que todos nos ve&iacute;amos envueltos, por lo que era frecuente que me masturbara un par de veces al d&iacute;a como m&iacute;nimo.<\/p>\n<p>Por aquel entonces compart&iacute;a piso con un estudiante de audiovisuales m&aacute;s joven, llamado Daniel. Mientras que yo era alto (1,82 m), delgado (quiz&aacute;s alg&uacute;n kilo de m&aacute;s), ojos marrones, moreno, velludo y con barba, &eacute;l era m&aacute;s bajito (1,65 m), tambi&eacute;n delgado, ojos azules, rubio y sin apenas vello en el cuerpo. Se podr&iacute;a decir, adem&aacute;s, que parec&iacute;a f&iacute;sicamente una chica por sus labios carnosos, su culo resping&oacute;n y su media melena rubia que le llegaba un poco por encima de los hombros. Yo ten&iacute;a 31 a&ntilde;os, mientras que &eacute;l ten&iacute;a 26.<\/p>\n<p>Pienso que debi&oacute; saber de mi afici&oacute;n por las pajas, ya que en cierta ocasi&oacute;n por la tarde me invit&oacute; a ver con &eacute;l una pel&iacute;cula protagonizada por Christina Ricci, una de mis actrices favoritas y con la que m&aacute;s fantaseaba. No le di mucha importancia al hecho de ver una pel&iacute;cula juntos en el mismo sof&aacute;, pero en una escena donde mi musa sal&iacute;a desnuda &eacute;l, ni corto ni perezoso, se sac&oacute; el pene y comenz&oacute; a agit&aacute;rselo. All&iacute; estaba yo, un cat&oacute;lico devoto del sur andaluz viendo c&oacute;mo mi joven compa&ntilde;ero de piso se la meneaba justo a mi derecha. Aquella situaci&oacute;n me cre&oacute; cierta confusi&oacute;n, como en un estado de shock. Por un lado, pensaba que aquello estaba mal, pero por otro lado, esto me excitaba. Ya estaba excitado de ver a esa hermosa actriz desnuda en pantalla, pero ver a mi compa&ntilde;ero erecto por ella elev&oacute; la potencia de mi erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; y me dijo &ldquo;No te molesta que haga esto, &iquest;verdad? Los de Letras sois muy liberales&rdquo;. No supe que responder y acto seguido me dijo: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no haces t&uacute; lo mismo?&rdquo; No supe que responder, pero por dentro me dije &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; no?&rdquo; Me abr&iacute; la cremallera de aquel vaquero y saqu&eacute; mi miembro viril. Daniel pareci&oacute; muy excitado de verlo. &ldquo;Oh, s&iacute;, veo que ella te gusta&rdquo;, y no s&eacute; si ahora estaba excitado por Christina Ricci o de la situaci&oacute;n en general, pero empec&eacute; a respirar de manera muy r&aacute;pida. Daniel detuvo la pel&iacute;cula en un determinado fotograma y me dijo: &ldquo;Corr&aacute;monos juntos por ella&rdquo;. Y empez&aacute;bamos a agit&aacute;rnosla mientras que cada X segundos gem&iacute;amos de placer. O&iacute;r gemir a Daniel y que &eacute;l me oyera gemir a la vez sobrealimentaba mi excitaci&oacute;n, hasta que al fin llegamos a eyacular. Pero no una eyaculaci&oacute;n cualquiera, sino una de estas corridas que saltan en el aire. &Eacute;l se corri&oacute; antes y yo segundos despu&eacute;s. &ldquo;&iquest;Te ha gustado?&rdquo;, me pregunt&oacute;. &ldquo;S&iacute;, ha sido muy excitante&rdquo;, le respond&iacute; al tratar de recuperar el aliento.<\/p>\n<p>Aquello hab&iacute;a sido una de mis mejores pajas, pero la culpabilidad de mi fe cristiana me hac&iacute;a cuestionarme si la masturbaci&oacute;n acompa&ntilde;ado de un chico era algo pecaminoso o no. Pero como ocurri&oacute; en otros casos, me adentr&eacute; en el abismo para comprobarlo por mi propia experiencia. Lo cierto es que ahora ve&iacute;a a Daniel con otros ojos: &eacute;l alimentaba mis caprichos lujuriosos y bien mirado, su aspecto femenino no era muy diferente al de algunas chicas con las que hab&iacute;a estado (salvo por el tama&ntilde;o de los senos y el miembro viril). &iquest;Por qu&eacute; no volver a experimentar algo como lo ya vivido?<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, me dijo de ver una pel&iacute;cula con Scarlett Johansson. En ella, daba vida a una &ldquo;choni&rdquo; que se liaba con un adicto al porno. En determinada escena, Scarlett y el chico practicaban &ldquo;petting&rdquo; o magreo y esa escena me encendi&oacute;. Esta vez, fui yo quien se la sac&oacute; primero para mene&aacute;rmela. &ldquo;Menudo toro est&aacute;s hecho&rdquo;, me dijo Daniel mientras me miraba y sacaba tambi&eacute;n su pene, &ldquo;&iquest;quieres disfrutar m&aacute;s a&uacute;n?&rdquo; Y, sin preguntar, me cogi&oacute; la mano derecha y la puso sobre su polla mientras la sustitu&iacute;a por su mano izquierda. Not&eacute; c&oacute;mo el pene de Daniel se endurec&iacute;a con el contacto de mi mano, mientras que &eacute;l sonre&iacute;a al ver mi polla en su mano. Ya ni siquiera prestaba atenci&oacute;n a la escena de la pel&iacute;cula, sino que quien me excitaba realmente era Daniel al 100%. Sin m&aacute;s, le agarr&eacute; por la nuca y acerqu&eacute; su cara hacia la m&iacute;a para besar aquellos labios carnosos. Al hacerlo, mord&iacute; su labio inferior y fue cuando me corr&iacute; sobre su mano, haciendo &eacute;l lo mismo segundos despu&eacute;s en la m&iacute;a. Daniel se puso encima de m&iacute; y sigui&oacute; bes&aacute;ndome, intentando estimularme sexualmente de nuevo. Pero segu&iacute;a confuso respecto a todos esos nuevos sentimientos que se despertaban ante m&iacute;, por lo que le dije que no era el momento para dar ese paso en mi sexualidad.<\/p>\n<p>Pas&eacute; el resto de la tarde solo en mi habitaci&oacute;n, pensando en las repercusiones de mis nuevos deseos sexuales. Por una parte, siempre me hab&iacute;an gustado las mujeres y nunca, hasta ese momento, me hab&iacute;a sentido atra&iacute;do por un var&oacute;n. Por otro, mi fe cat&oacute;lica me hab&iacute;a ense&ntilde;ado que los actos sexuales homosexuales estaban mal, teniendo como sost&eacute;n de ello el Antiguo Testamento, San Pablo y la tradici&oacute;n de la Iglesia (bulas papales, etc.). Sin embargo, comprend&iacute; que aquellos sentimientos no dejaban de ser naturales, al igual que mi atracci&oacute;n hacia las mujeres. &iquest;Por qu&eacute; aceptar que aspectos de la Iglesia Cat&oacute;lica resultaban, desde mi punto de vista como creyente, pero a su vez persona racional, como arcaicos respecto al sexo prematrimonial a d&iacute;a de hoy en el caso de las relaciones heterosexuales y no aceptar lo mismo con las homosexuales? La Ciencia, a trav&eacute;s de la OMS, sac&oacute; a la homosexualidad fuera de la lista de enfermedades mentales en 1990, luego si no es una enfermedad, debe ser una tendencia natural.<\/p>\n<p>As&iacute; mismo, dentro de la Iglesia Cat&oacute;lica y de las diferentes religiones (el Premio Nobel Desmond Tutu dentro de la Iglesia Anglicana, por ejemplo) hab&iacute;a sectores que deseaban venerar a Dios y vivir acordes a su condici&oacute;n sexual como homosexuales, igual que los heterosexuales. Justo un a&ntilde;o despu&eacute;s de descubrir mi lado gay, centenares de sacerdotes cat&oacute;licos, desafiando la postura oficial del Vaticano, bendijeron de manera p&uacute;blica relaciones de parejas homosexuales. Algunos sectores m&aacute;s conservadores empezaron a hablar de un hipot&eacute;tico cisma dentro de la Iglesia. Pens&eacute; tambi&eacute;n en diferentes homosexuales ilustres que manifestaron su devoci&oacute;n por la Iglesia, como el poeta y dramaturgo Federico Garc&iacute;a Lorca, el artista Andy Warhol o Pasolini, que siendo ateo le dedic&oacute; su pel&iacute;cula &ldquo;El evangelio seg&uacute;n San Mateo&rdquo; a Su Santidad Juan XXIII.<\/p>\n<p>Aquel conflicto interior tuve durante aquella tarde y parte de la noche, de manera que ni cen&eacute;. Pero una vez que lo hube resuelto, fui a la cocina, tom&eacute; una botella de agua, algo de fruta (una especie de macedonia con trozos de fresas y pl&aacute;tanos) y me dirig&iacute; con todo ello a la habitaci&oacute;n de Daniel. Encendi&oacute; la lamparilla de la mesilla de noche y me vio c&oacute;mo depositaba aquello all&iacute;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo?&rdquo;, me pregunt&oacute; sorprendido. &ldquo;Calla, y hazme sitio en la cama&rdquo;. Me met&iacute; entre aquellas s&aacute;banas y mantas y me baj&eacute; el pantal&oacute;n del pijama y el calzoncillo, coloc&aacute;ndome un preservativo. Daniel estaba de lado, inclinando su cabeza hacia atr&aacute;s para ver qu&eacute; hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&Eacute;l dorm&iacute;a simplemente con un calzoncillo, por lo que, para calentarme, empec&eacute; a acariciarle la piel de la espalda, de su torso, de su cuello, de sus muslos&hellip; Al mismo tiempo que me frotaba contra aquellas nalgas, de las que s&oacute;lo me separaba su calz&oacute;n blanco. &ldquo;C&oacute;mo me pones, perra&rdquo;, le dije. No pude resistirme m&aacute;s y le arranqu&eacute; el calz&oacute;n y coloqu&eacute; mi pene contra su ano. &ldquo;Espera, que con eso me vas a destrozar&rdquo;, me dijo Daniel, &ldquo;toma lubricante y &uacute;ntalo hasta que pueda entrar&rdquo;. No sab&iacute;a mucho de lubricante para las relaciones anales, porque nunca lo hab&iacute;a practicado, ni siquiera con mis amantes mujeres, ya que nunca me hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n y no hab&iacute;a pasado m&aacute;s all&aacute; de frotarme contra sus culos. Cuando Daniel me indic&oacute; que ya estaba listo, comenc&eacute; a met&eacute;rsela mientras &eacute;l segu&iacute;a de lado, gimiendo de placer. &ldquo;Dame m&aacute;s, dame m&aacute;s&rdquo;, me ped&iacute;a. Le agarr&eacute; de aquella media melena que ten&iacute;a mientras segu&iacute;a penetr&aacute;ndole analmente.<\/p>\n<p>As&iacute; estuve hasta que finalmente me corr&iacute; dentro de &eacute;l. Me coloqu&eacute; a su lado mientras &eacute;l se abrazaba a mi torso desnudo, me quit&eacute; el cond&oacute;n, beb&iacute; agua y tomamos algo de fruta de aquella macedonia para reponer fuerzas para el acto siguiente. Y ya que Daniel me hab&iacute;a dado el regalo de abrirme a nuevas posibilidades sexuales, le quise agradecer aquello con una felaci&oacute;n, igual que les practicaba sexo oral a mis amantes mujeres.<\/p>\n<p>Al no ser su pene demasiado grande, pude cogerlo y met&eacute;rmelo entero en la boca sin problemas, pero decid&iacute; sostenerlo a modo de micr&oacute;fono y darle peque&ntilde;os besos en el glande para posteriormente introduc&iacute;rmelo en la boca y pegarle peque&ntilde;os lametones. Daniel sostuvo mi cabeza mientras me empujaba para que me lo metiera m&aacute;s y m&aacute;s en la boca. Cuando not&eacute; que este se iba a venir por sus gemidos y la rigidez de sus piernas, le solt&eacute; la mano de mi cabeza y me lo intent&eacute; sacar r&aacute;pido de la boca, pero acab&oacute; corri&eacute;ndose dentro, escupiendo su espeso semen a un lado. Me tumb&eacute; de nuevo a su lado, me bes&oacute;, y le dije &ldquo;ahora quiero que esos labios carnosos, tanto como los de Scarlett, hagan su trabajo ah&iacute; abajo&rdquo;.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; entre las s&aacute;banas y as&iacute; lo hizo. No sabr&iacute;a explicar la gran excitaci&oacute;n que sent&iacute;. Si bien yo era primerizo con las felaciones, al punto de que s&oacute;lo imitaba lo que algunas mujeres me hicieron en el pasado, Daniel actuaba al mamarla como un profesional, se notaba que no era la primera que hac&iacute;a por el manejo de sus labios y su lengua. Pero lo que m&aacute;s me excitaba de todo aquello era c&oacute;mo me miraba mientras lo hac&iacute;a con aquellos ojos azules. Aquella mirada tan excitante y que consigui&oacute; hacerme eyacular sobre su boca. Daniel se puso a mi lado y pos&oacute; sobre mi torso su cabeza, us&aacute;ndolo a manera de almohada. Apagu&eacute; las luces y nos dormimos.<\/p>\n<p>Esta fue mi primera experiencia homosexual, que sirvi&oacute; para definirme como bisexual.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Los que siguen mis relatos sabr&aacute;n que hasta ahora, todas mis fantas&iacute;as y experiencias sexuales han sido con mujeres. Nunca hab&iacute;a sentido atracci&oacute;n hacia alguien de mi mismo sexo hasta el pasado a&ntilde;o 2020, precisamente coincidiendo con el estado de alarma a causa de la pandemia por el coronavirus. 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