{"id":34486,"date":"2022-04-09T22:00:00","date_gmt":"2022-04-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-09T22:00:00","modified_gmt":"2022-04-09T22:00:00","slug":"anoche-te-vi-en-una-pesadilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/anoche-te-vi-en-una-pesadilla\/","title":{"rendered":"Anoche, te vi en una pesadilla"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34486\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estaba a punto de deleitarme en mi habitaci&oacute;n, un cuarto oscuro, apolillado y mugroso, mediante las caricias de mis propias yemas, cuando una figura oblicua, como un v&oacute;rtice negro, te dio a luz. Vomit&oacute; una suerte de humo maligno, al que vi form&aacute;ndose cada vez m&aacute;s a mis pies. Tom&oacute; tu forma.<\/p>\n<p>All&iacute; estaba tu talle, justo como era y lo recordaba: muslos regordetes y finos, calzados exquisitamente por medias di&aacute;fanas, deslumbrantes en la penumbra. Subiendo hacia tus caderas, coronadas c&aacute;lidamente por un abdomen abultado solo en el n&uacute;cleo, not&eacute; que tus pechos estaban desnudos, justo como dos agradables globos peque&ntilde;os llamando irremediablemente a mi boca. Sobre ellos se alzaban tus hombros menudos, despojados de toda cubierta. Solamente las hebras de tu lacio cabello corto los acariciaban, como presagiando el movimiento que &iacute;bamos a tener, desliz&aacute;ndose ante el aire invisible de una ventana que ahora hab&iacute;a desaparecido.<\/p>\n<p>Aunque tu contorno brillaba cadente sobre una oscuridad que se tornaba cada vez m&aacute;s palpable y espantosa, y el &aacute;rea de tu monte se hallaba recubierta por una lencer&iacute;a de indudable atractivo, no me excit&eacute;. Al contrario, padec&iacute; de un miedo tremebundo, cuando me percat&eacute; de que ven&iacute;as hacia ac&aacute;, lenta, y despoj&aacute;ndote de esa &uacute;nica prenda, sin ninguna otra expresi&oacute;n en tu rostro m&aacute;s que la de una d&eacute;bil sonrisa que no mostraba ojos para m&iacute;. Esas ventanas, que eran el alma sobre la que ansiaba reflejarme cuando una muchacha se apoderara de mi cuerpo, no estaban all&iacute;.<\/p>\n<p>Hubo todav&iacute;a m&aacute;s miedo, y menos piedad, cuando advert&iacute; que no pod&iacute;a mover ning&uacute;n cent&iacute;metro de mi cuerpo, a excepci&oacute;n de mis globos oculares, que se estiraban y se retorc&iacute;an desesperados ante la idea de ser dominado por un ente perverso, afanosos de despertar del influjo. Estaba gritando, pero solo por dentro. Segu&iacute; haci&eacute;ndolo para despertar a los vecinos, aunque a ti te molest&oacute;, porque sin duda apagaba tu apetito. Eso no te impidi&oacute; abalanzarte sobre m&iacute; para poner tu boca en la m&iacute;a, y tus manos sobre mis palmas, acariciando enseguida los c&aacute;lidos interiores de tu entrada, porque sab&iacute;as ten&iacute;as los minutos reducidos. Cuando mojaste todo alrededor de mi estern&oacute;n, bajando presurosa a mi glande, sent&iacute; que hab&iacute;a sido despojado de toda esa idealizaci&oacute;n de ternura en el sexo que &uacute;nicamente yac&iacute;a en mi mente, la pobre fantas&iacute;a de un joven timorato, de ser palpado con dulzura cuando eso llegara a suceder.<\/p>\n<p>Familia y moradores de alrededor se alertaron ante el chillido de mi voz pusil&aacute;nime, y se aterraron al o&iacute;r el aullido portentoso de un demonio f&uacute;rico que se doblaba y destrozaba objetos dentro el cuarto. Cuando supusieron que estaban frente a una suerte de posesi&oacute;n demon&iacute;aca, m&aacute;s que de una aparici&oacute;n, no fluctuaron en ir armados de im&aacute;genes, as&iacute; como de antorchas, porque la luz se hab&iacute;a esfumado para entonces.<\/p>\n<p>Demasiado temprano, y despu&eacute;s de haber jugueteado lo suficiente con mi falo extenuado, te colocaste de modo que ahora tus genitales eran expuestos para m&iacute; y tu lengua volv&iacute;a halagar a mi sexo. Intentaste adherirte contra m&iacute;, y lo lograste. Pero tu tiempo se hab&iacute;a terminado, porque los vecinos ahora avanzaban en tropel por entre las escaleras. Pelda&ntilde;o a pelda&ntilde;o, ladrido a ladrido, la presi&oacute;n que ten&iacute;as encima era demasiada como para permitirte disfrutar m&aacute;s antes de recoger mi semilla.<\/p>\n<p>De alguna manera sobrenatural, tus piernas rodearon mis costillas, para que luego tus jubilosas caderas pasaran a curvarse en&eacute;rgicamente, una y otra vez, al tiempo que tus pechos dibujaban un panorama primoroso, pero violento. Antes de escuchar el centelleo, y antes de que ellos golpearan la puerta para abrirla a la fuerza, te deleitaste en mirar que estabas cumpliendo con tu cometido, pues no era solo que ibas a alimentarte de una parte de m&iacute;: tambi&eacute;n hab&iacute;as logrado que lo disfrutara hacia el final.<\/p>\n<p>Desatando todo tu &iacute;mpetu sobrehumano por arriba de mi consumido tronco, todo explot&oacute; al t&eacute;rmino, soportando los br&iacute;os de un &eacute;xtasis que no dejaba de ir y venir, descubriendo que, sea como fuera, y fuera quien fuera, lo mismo iba a experimentar siempre en la conclusi&oacute;n. Lo que en el interior se o&iacute;an como voces de regocijo, afuera resonaban como espantosos bramidos, alentando al cuerpo de canes embravecidos para que aceleraran su marcha.<\/p>\n<p>El terror volvi&oacute; de inmediato a ocuparse despu&eacute;s del estruendo, cuando hice contacto con tu rostro inexistente, sobre el que un gesto org&aacute;smico se burlaba ya de m&iacute;. Despu&eacute;s de haberme hecho sentir culpable, escupi&eacute;ndome a la cara que el apego no significaba nada, tu cuerpo desnudo volvi&oacute; de donde vino. Chupado del semic&iacute;rculo de hace minutos, horriblemente te fuiste de all&iacute;, esfum&aacute;ndote en una esquina del l&oacute;brego apartamento, dej&aacute;ndome solo nuevamente en el aposento desarmado.<\/p>\n<p>Recuperando el movimiento sobre mis manos, la turba iracunda tir&oacute; la puerta, esperando toparse con un demonio para exorcizar. Me encontraron desnudo, masturb&aacute;ndome.<\/p>\n<p>(&iexcl;Pip pip! Se acab&oacute; el centelleo).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Estaba a punto de deleitarme en mi habitaci&oacute;n, un cuarto oscuro, apolillado y mugroso, mediante las caricias de mis propias yemas, cuando una figura oblicua, como un v&oacute;rtice negro, te dio a luz. Vomit&oacute; una suerte de humo maligno, al que vi form&aacute;ndose cada vez m&aacute;s a mis pies. Tom&oacute; tu forma. All&iacute; estaba tu [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21413,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34486","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-masturbacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21413"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34486"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34486\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}