{"id":34490,"date":"2022-04-11T22:00:00","date_gmt":"2022-04-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-11T22:00:00","modified_gmt":"2022-04-11T22:00:00","slug":"desperte-sometida-a-traves-del-cristal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/desperte-sometida-a-traves-del-cristal\/","title":{"rendered":"Despert\u00e9 sometida: A trav\u00e9s del cristal"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34490\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Alba, y en aquellos d&iacute;as ten&iacute;a 22 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Cuando despert&eacute;, no sab&iacute;a qu&eacute; estaba pasando. No recordaba cuando me hab&iacute;a dormido, ni d&oacute;nde. No sab&iacute;a d&oacute;nde estaba.<\/p>\n<p>Lo primero que recuerdo es esa sensaci&oacute;n en la boca. La ten&iacute;a rellena con alg&uacute;n objeto, y no pod&iacute;a ni abrirla ni cerrarla. Intent&eacute; gritar pero me resultaba imposible. Mi lengua no ten&iacute;a espacio para moverse. Lo &uacute;nico que pude hacer fue gemir con dificultad.<\/p>\n<p>Intent&eacute; mover mis brazos y piernas pero tampoco pod&iacute;a. Descubr&iacute; que estaba atada en cruz, con las piernas muy abiertas y los brazos atados encima de mi cabeza. Me hab&iacute;an tumbado en una cama antigua con el cabezal y el piecero de hierro. Ten&iacute;a cuerdas atadas a mis tobillos y mis mu&ntilde;ecas.<\/p>\n<p>Descubr&iacute; horrorizada que hab&iacute;a gente pasando a menos de medio metro de mis pies. Hab&iacute;a una cristalera entre esas personas y yo. Una d&eacute;cada ha pasado, pero recuerdo como si fuera hoy a esa pareja de j&oacute;venes, cogidos de la mano, mir&aacute;ndome de arriba a abajo. &Eacute;l se&ntilde;alaba algo que le hab&iacute;a interesado y ella ten&iacute;a la mano tapando la boca, con gesto de sorpresa y nerviosismo. Despu&eacute;s de ellos pasaron cientos de personas m&aacute;s. Entraban por la puerta que hab&iacute;a a la izquierda de los pies y sal&iacute;an por otra que hab&iacute;a a la derecha.<\/p>\n<p>Mis esfuerzos por soltarme de las ataduras fueron in&uacute;tiles. Levantando un poco la cabeza pude ver que ten&iacute;a puestas unas medias brillantes, rojas y muy ajustadas, que terminaban un poco m&aacute;s arriba de la mitad de mis muslos. Parec&iacute;an de l&aacute;tex o un material similar. Ten&iacute;a puestos unos zapatos de tac&oacute;n negros, muy b&aacute;sicos, que me cubr&iacute;an todo el pie excepto el empeine. Pod&iacute;a mover los pies pero las cuerdas no me dejaban nada de margen.<\/p>\n<p>No paraba de pasar gente, de muchas edades distintas. Grupos de chicos, grupos de chicas y m&aacute;s parejas. Las chicas sonre&iacute;an pero ellos estaban m&aacute;s serios, mirando y analizando todo mi cuerpo. Supongo que la situaci&oacute;n les pon&iacute;a cachondos.<\/p>\n<p>Cubriendo mis brazos tambi&eacute;n ten&iacute;a unos manguitos de l&aacute;tex, en rojo a juego con mis medias. Notaba algo atado al cuello, como una gargantilla ancha, pero no pod&iacute;a verlo ni tocarlo. Pens&eacute; si aquella vestimenta ten&iacute;a alg&uacute;n sentido. Creo que b&aacute;sicamente me hab&iacute;an vestido de fulana o stripper.<\/p>\n<p>No llevaba nada m&aacute;s puesto. Ten&iacute;a los pechos desnudos, y mi co&ntilde;o tambi&eacute;n. Me sent&iacute; totalmente degradada al ver como me hab&iacute;an rasurado totalmente el co&ntilde;o. Unas personas desconocidas, estando yo dormida, me hab&iacute;an afeitado contra mi voluntad. No pod&iacute;a imaginar algo m&aacute;s humillante. Seguramente aquello era lo m&aacute;s bonito que me hab&iacute;an hecho estando yo sin sentido.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a el cuerpo sudoroso de tanta fuerza que hice para intentar escapar. Ve&iacute;a como las gotas de sudor bajaban entre mis pechos en direcci&oacute;n a mi cuello. Tambi&eacute;n notaba como las gotas recorr&iacute;an mi frente hasta caer en las s&aacute;banas. No s&eacute; si era mi sensaci&oacute;n o en aquella habitaci&oacute;n hac&iacute;a excesivo calor.<\/p>\n<p>&iquest;Era aquello una especie de museo? La gente paseando divertida, mirando el espect&aacute;culo, me hac&iacute;a pensar que era algo as&iacute;. Me estremec&iacute;a pensar en lo que pod&iacute;a haber en otras habitaciones. Estoy segura de que todas aquellas personas sab&iacute;an que yo estaba all&iacute; contra mi voluntad, y eso les daba m&aacute;s morbo.<\/p>\n<p>Pasaron las horas hasta que alguien pas&oacute; y cerr&oacute; las puertas de mi habitaci&oacute;n. Las luces se bajaron y dos chicas entraron por la puerta que ten&iacute;a a mi lado. Gem&iacute; lo que me permiti&oacute; la mordaza, pero ellas no me hicieron ni caso. No se inmutaron y ni me miraron a la cara. Sacaron unos trapos y me secaron el cuerpo como quien limpia los muebles de la oficina. Me hicieron sentir como un pu&ntilde;etero objeto. Luego quitaron las ataduras de mis tobillos, y aprovech&eacute; para intentar patearlas, pero no ten&iacute;a fuerza suficiente. Estaba agotada y entumecida.<\/p>\n<p>Las muchachas juntaron mis piernas con mucha fuerza. Una de ellas me agarr&oacute; las piernas, mientras la otra cog&iacute;a un rollo de cinta adhesiva y me la pasaba por los tobillos. Luego me levantaron un poco las piernas y me pasaron cinta justo por encima de las rodillas. Apretaron demasiado. Quitaron los zapatos bruscamente, y juntando los pies uno encima del otro, me los pegaron tambi&eacute;n con cinta.<\/p>\n<p>Me dejaron las piernas totalmente inmovilizadas. Todav&iacute;a ten&iacute;a las mu&ntilde;ecas atadas a la cama, cuando las mujeres cogieron una bolsa de pl&aacute;stico alargada y empezaron a meterme las piernas en ella. La subieron cubriendo mi cuerpo hasta taparme los pechos. Hice todo lo que pude para intentar evitarlo, sacudi&eacute;ndome con la poca energ&iacute;a que me quedaba. Estaba aterrorizada pensando que aquella bolsa era lo &uacute;ltimo que ver&iacute;a en mi vida. Luego not&eacute; como me pusieron algo h&uacute;medo tap&aacute;ndome la cara y todo se nubl&oacute;. No recuerdo nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando despert&eacute; estaba totalmente desnuda y en mi propia cama. Estaba tan desorientada y cansada que ten&iacute;a dudas de si aquello hab&iacute;a sido un sue&ntilde;o o realidad. Al intentar erguirme vi una nota en mi mesilla. Dec&iacute;a lo siguiente: &quot;No indagues. No lo comentes con nadie. Olv&iacute;dalo y no te pasar&aacute; nada. Gracias por los servicios prestados.&quot;<\/p>\n<p>Durante meses no pude evitar buscar en internet noticias o comentarios sobre el tema. Nunca encontr&eacute; nada y tampoco tuve valor para cont&aacute;rselo a nadie.<\/p>\n<p>Pas&eacute; aut&eacute;ntico terror aqu&eacute;l d&iacute;a, y much&iacute;sima verg&uuml;enza. Pero tambi&eacute;n llegu&eacute; a un estado de excitaci&oacute;n que me dej&oacute; marcada para siempre. Durante a&ntilde;os busqu&eacute; todo tipo de pr&aacute;cticas sexuales que me llevaran a ese estado, pero nunca lo consegu&iacute;. Est&aacute; bien simular un secuestro, y es excitante, pero aquello fue real y nada podr&aacute; llegar a igualarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Me llamo Alba, y en aquellos d&iacute;as ten&iacute;a 22 a&ntilde;os. Cuando despert&eacute;, no sab&iacute;a qu&eacute; estaba pasando. No recordaba cuando me hab&iacute;a dormido, ni d&oacute;nde. No sab&iacute;a d&oacute;nde estaba. Lo primero que recuerdo es esa sensaci&oacute;n en la boca. La ten&iacute;a rellena con alg&uacute;n objeto, y no pod&iacute;a ni abrirla ni cerrarla. 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