{"id":34519,"date":"2022-04-12T22:52:36","date_gmt":"2022-04-12T22:52:36","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-12T22:52:36","modified_gmt":"2022-04-12T22:52:36","slug":"sobre-las-rodillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sobre-las-rodillas\/","title":{"rendered":"Sobre las rodillas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34519\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Marta, que acababa de cumplir los cuarenta, mir&oacute; al becario con semblante serio. Se hab&iacute;an metido en la sala de reuniones y la mujer hab&iacute;a cerrado la puerta. No deseaba interrupciones.<\/p>\n<p>&#8211; Juan. Expl&iacute;camelo, porque sinceramente, no entiendo nada de nada.<\/p>\n<p>Juan, que el pr&oacute;ximo mes tendr&iacute;a 24 a&ntilde;itos trag&oacute; saliva. La verdad es que no ten&iacute;a mucho que decir en su defensa. Desde cualquier punto de vista lo que hab&iacute;a hecho era est&uacute;pido, irracional y lo peor de todo es que no era cuesti&oacute;n de sincerarse o no, si no que cualquier persona medianamente inteligente llegar&iacute;a a la misma conclusi&oacute;n, que aquel empleado no era de fiar y la profesionalidad brillaba por su ausencia.<\/p>\n<p>&#8211; No tengo mucho que decir la verdad, la he cagado. &#8211; respondi&oacute; al fin.<\/p>\n<p>Marta suspir&oacute;. Estaba realmente mosqueada con todo ese asunto. Aquel chico parec&iacute;a listo, sensato, detallista&#8230; Y sin embargo los hechos hablaban por si mismos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer contigo? Dime&#8230; &iquest;te echamos?<\/p>\n<p>Juan levant&oacute; la cabeza alarmado.<\/p>\n<p>Marta suspir&oacute; de nuevo, se cruz&oacute; de brazos y empez&oacute; a caminar de un lado a otro de la sala, pensando.<\/p>\n<p>A pesar de la situaci&oacute;n, el nuevo empleado no pudo evitar fijarse en la mujer. Era atractiva y ten&iacute;a un buen culo.<\/p>\n<p>Trag&oacute; saliva de nuevo y se ruboriz&oacute;.<\/p>\n<p>Parad&oacute;jicamente, Marta tambi&eacute;n pens&oacute; en su propio culo, pero por razones distintas.<\/p>\n<p>S&iacute;, parec&iacute;a haber ocurrido ayer y sin embargo hab&iacute;an transcurrido 18 a&ntilde;os desde el incidente. Ella llevaba pocas semanas trabajando, aprendiendo y su jefe, el se&ntilde;or Rodrigo, la llam&oacute; a su despacho. Sobre la mesa el informe negativo del cliente y una propuesta de lo m&aacute;s humillante.<\/p>\n<p>De aquella tarde Marta recordaba las manos de su jefe, grandes y con pelos creciendo en los dedos. Tambi&eacute;n recordaba que hac&iacute;a calor y que el sudor resbalaba por su frente. Sudor que dibujaba &quot;manchas&quot; en la camisa de aquel hombre y el olor, no a sudor, si no a un perfume fuerte de var&oacute;n.<\/p>\n<p>De alguna forma, ella hab&iacute;a acabado tumbada sobre las piernas de su superior y con su trasero como diana de las nalgadas. Hab&iacute;a recibido una veintena de azotes que la hab&iacute;an hecho sentir de todo. Porque s&iacute;, pasado el momento de la verg&uuml;enza y el escozor, quedaba una sensaci&oacute;n dif&iacute;cil de definir, una sensaci&oacute;n que se pod&iacute;a confundir con el placer sexual.<\/p>\n<p>Marta mir&oacute; el reloj. Hab&iacute;a reservado la sala por media hora y solo llevaban diez minutos. Tiempo m&aacute;s que suficiente para darse cuenta de que aquel chico no iba a aportar nada de provecho&#8230; y sin embargo, la idea de dejar las cosas as&iacute; no parec&iacute;a apropiada. De nuevo vino a su mente la imagen de su jefe, de aquella tarde. M&aacute;s all&aacute; de la experiencia aquel d&iacute;a hab&iacute;a aprendido a, digamos, hacerse mayor y responsable.<\/p>\n<p>S&iacute;, quiz&aacute;s, despu&eacute;s de todo, ten&iacute;a la obligaci&oacute;n moral de que el becario pudiese recibir una valiosa lecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Juan. Esto no puede quedar as&iacute;. Es hora de madurar y voy a darte una oportunidad m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias.<\/p>\n<p>&#8211; Oportunidad que pasa por darte unos buenos azotes. &iquest;Qu&eacute; decides? &iquest;te caliento el culo durante los pr&oacute;ximos diez minutos?<\/p>\n<p>El becario ni acepto ni rechaz&oacute; la propuesta.<\/p>\n<p>Marta tom&oacute; la iniciativa.<\/p>\n<p>&#8211; Quien calla otorga. &#8211; coment&oacute; cogi&eacute;ndole del brazo.<\/p>\n<p>&#8211; A ver, si vamos a hacer esto bien, necesito que te bajes los pantalones. Una azotaina tiene que llevarse a cabo con el culete al aire si queremos que sea efectiva.<\/p>\n<p>Un par de minutos despu&eacute;s Juan se encontraba tumbado sobre el regazo de Marta con las nalgas al aire, recibiendo los azotes que se merec&iacute;a por su conducta poco profesional.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a las mejillas casi tan calientes como el trasero. &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si alguien entraba en la sala? &iquest;Estar&iacute;a notando Marta el contacto de su crecido miembro, que, como si se tratase del coraz&oacute;n, hab&iacute;a empezado a latir?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Marta, que acababa de cumplir los cuarenta, mir&oacute; al becario con semblante serio. 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