{"id":34582,"date":"2022-04-22T22:00:00","date_gmt":"2022-04-22T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-22T22:00:00","modified_gmt":"2022-04-22T22:00:00","slug":"al-hijo-de-la-mucama-te-gusta-lo-que-ves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/al-hijo-de-la-mucama-te-gusta-lo-que-ves\/","title":{"rendered":"Al hijo de la mucama: \u00bfTe gusta lo que ves?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34582\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">24<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llegaba a la mediana edad, mis hijos se hab&iacute;an mudado; mi hija, la m&aacute;s peque&ntilde;a, se encontraba estudiando en Canad&aacute;, y su hermano mayor, se hab&iacute;a ido a trabajar unos meses con su padre, mi exesposo, a EEUU. Por lo que la casa de mis sue&ntilde;os que alg&uacute;n d&iacute;a resonara con risas y gritos alegres, ahora solo reproduc&iacute;a un eco siniestro de silencio constante.<\/p>\n<p>Era una casa hermosa, pero ya comenzaba aquedarme demasiado grande, especialmente para hacerle los mantenimientos necesarios, y el aseo cotidiano comenzaba a ser un reto, particularmente cuando la carga de obligaciones de mi trabajo se tornaba demasiado hostil.<\/p>\n<p>Pese a que me gustaba hacer las labores en casa, a mis cuarentas y sin una familia que me motivara, pronto me orill&oacute; a contratar un ama dom&eacute;stica para que me ayudase con la limpieza y la comida.<\/p>\n<p>La elecci&oacute;n no fue sencilla, ya que estando sola en casa tambi&eacute;n me encontraba ciertamente vulnerable a cualquier tipo de abuso. Para m&iacute;, el perfil id&oacute;neo era encontrar a una mujer mayor que yo, que me diera mayor confianza y seguridad.<\/p>\n<p>Tard&eacute; un tiempo, pero por fin encontr&eacute; a una mucama que cumpl&iacute;a con aquellas caracter&iacute;sticas. Era una mujer no tan mayor como ten&iacute;a en mente, de hecho, era m&aacute;s joven que yo, sin embargo, su notable sobrepeso y mala postura le hac&iacute;a parecer m&aacute;s decrepita.<\/p>\n<p>Aquella se&ntilde;ora se habr&iacute;a ganado su puesto gracias a su actitud de indiferencia para cualquier otra cosa que no fuese las actividades que le hab&iacute;a encomendado. Como peculiaridad, y motivo de este relato, la se&ntilde;ora ten&iacute;a un hijo quien se encontraba cruzando la preparatoria, ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os justos, seg&uacute;n me hab&iacute;a confesado su propia madre, pidi&eacute;ndome que le permitiese dejar que su hijo estudiase en la casa, ya que sus clases eran a distancia.<\/p>\n<p>Sin problema acced&iacute;, no lo vi como inapropiado, por lo contrario, me pareci&oacute; una garant&iacute;a de que las intenciones de aquella mujer eran sinceras, y de que no tendr&iacute;a distracciones para desempe&ntilde;ar sus labores.<\/p>\n<p>Ojos en los muros<\/p>\n<p>Todo se acomodaba de forma natural, ahora ya gozaba de tiempo suficiente para hacer mi trabajo, platicar con la familia distante, e incluso con tiempo de ocio para m&iacute; misma, tiempo que utilizaba para leer, como es mi afici&oacute;n, o en escribir como gusto reci&eacute;n descubierto.<\/p>\n<p>Era justamente en esos momentos cuando notaba a aquel peque&ntilde;o de la sirvienta gan&aacute;ndose la vida. Era un chico delgado, carec&iacute;a de estructura muscular prominente, y su altura de un metro con setenta y ocho, lo hac&iacute;a verse a&uacute;n m&aacute;s escualo. Pero no era feo en lo absoluto, ten&iacute;a el cabello casta&ntilde;o, su piel era blanca, y ten&iacute;a un rostro todav&iacute;a inocente, lindo a mi parecer.<\/p>\n<p>En un principio el chico se limitaba a sus tareas escolares, pero en ocasiones sol&iacute;a ayudar a su madre con las actividades en la casa. Yo me hac&iacute;a la desentendida, pero ya le hab&iacute;a visto haciendo el aseo por la sala, el ba&ntilde;o y los cuartos de la segunda planta.<\/p>\n<p>Y no era yo la &uacute;nica que espiaba, bien enterada estaba de sus indiscretas miradas cuando me encontraba en aquellos ratos de ociosidad, especialmente en mi recamara o en la sala, en general, cualquier lugar que no fuese mi estudio donde trabajaba.<\/p>\n<p>Era un sentimiento extra&ntilde;o; no s&eacute; si se deb&iacute;a a la edad, pero no me desagradaban sus miradas, tampoco s&eacute; si decir que me gustaban, m&aacute;s bien las comprend&iacute;a. A esa edad, todos comenzamos a conocer nuestra propia sexualidad. No es que lo justificase, pero me hac&iacute;a sentir m&aacute;s atractiva. Sab&iacute;a que al estarme espiando era porque algo quer&iacute;a ver, y si lo deseaba, era porque le gustaba.<\/p>\n<p>De alguna manera sab&iacute;a por qu&eacute; lo hac&iacute;a. M&aacute;s all&aacute; del morbo de espiar sin ser descubierto, notaba en su mirada un evidente inter&eacute;s por mi anatom&iacute;a, particularmente en mis zonas er&oacute;genas femeninas, espec&iacute;ficamente en mis grandes senos.<\/p>\n<p>No es por presumir, simplemente tengo las tetas grandes, nada del otro mundo, naturalmente un tanto m&aacute;s ca&iacute;das, porque los a&ntilde;os no pasan en vano, al igual que mis nalgas, que ya no est&aacute;n tan firmes como sol&iacute;a recordarlas a los veinte, o a los treinta. Pero aun as&iacute;, me siento orgullosa de mi cuerpo, no es perfecto, pero siempre he cuidado de &eacute;l, puedo decir que me siento y me veo tan bien como es naturalmente posible.<\/p>\n<p>Mido algo as&iacute; como un metro con sesenta y cinco, soy en general delgada, aunque un par de hijos siempre pasan factura en la parta baja del abdomen. Tengo cabello un poco riso, color rubio, aunque el tono no es de nacimiento. Como lo he dicho tengo los senos grandes, lo que de hecho ayuda a acentuar un poco m&aacute;s mi cintura, sin llegar a ser demasiado, y aunque es mi punto fuerte, de las nalgas tampoco estoy tan mal, redonditas y de buen tama&ntilde;o, no lo s&eacute;, me gusta mi cuerpo.<\/p>\n<p>Probada previa<\/p>\n<p>Todo eran juegos y diversi&oacute;n, solo eso, miradas. A &eacute;l le gustaba espiarme y a m&iacute; me gustaba jugar con ello, nada m&aacute;s, simples e inocentes juegos fetichistas de un joven adolescente y una loca mujer divorciada, sin embargo, poco a poco ir&iacute;an incrementando aquellos sutiles atrevimientos.<\/p>\n<p>En un principio, tan solo me dejaba mirar al deambular en casa con mis trajes de oficina en aquellos d&iacute;as que deb&iacute;a presentarme al trabajo, o bien cuando hab&iacute;a alguna reuni&oacute;n importante mediante la c&aacute;mara web de la computadora. Pero con el paso del tiempo me fui atreviendo un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>En una ocasi&oacute;n, me hab&iacute;a despertado un poco m&aacute;s tarde de lo normal, y justamente esa noche me hab&iacute;a acostado con un blus&oacute;n un poco trasparente, y claro, debajo no vest&iacute;a m&aacute;s que unas bragas c&oacute;modas. Esa ma&ntilde;ana la se&ntilde;ora ya se encontraba haciendo sus tareas y su hijo le acompa&ntilde;aba como era su rutina, pues contaban con llave para entrar. En cualquier otro momento, me habr&iacute;a dado tiempo para vestirme adecuadamente antes de bajar a saludarles, pero ese d&iacute;a no me import&oacute; salir de mi dormitorio en aquel precario blus&oacute;n que apenas me cubr&iacute;a las piernas y cuya tela delineaba mis agudos pezones casi dejando entre ver el color caf&eacute; claro de su aureola.<\/p>\n<p>Creo que fue demasiado, porque hasta pude notar el disgusto de la se&ntilde;ora, casi golpeando a su hijo para que disimulara un poco su mirada fundida en mis pechos. Aun as&iacute; me divert&iacute; mucho, y no, no fue la &uacute;ltima vez que aquel chico se deleit&oacute; con ese blus&oacute;n.<\/p>\n<p>En otra ocasi&oacute;n lo pill&eacute; espiando en el caj&oacute;n de mi ropa &iacute;ntima, ya sab&iacute;a que lo hac&iacute;a, uno sabe perfectamente como acomoda su ropa, y en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n me hab&iacute;a percatado de que mis bragas estaban mal dobladas. Aunque ciertamente me molestaba un poco, no dec&iacute;a nada, pues despu&eacute;s de todo tambi&eacute;n era parte del juego, pero todo cambi&oacute; cunado encontr&eacute; una de mis pantaletas sucia. Era obvio que aquella mancha era de semen, y no hab&iacute;a que pensar mucho lo que hab&iacute;a pasado ah&iacute;.<\/p>\n<p>En un principio pensaba dec&iacute;rselo a su madre, pero me pareci&oacute; injusto y solo crear&iacute;a un ambiente toxico, despu&eacute;s pens&eacute; en reclamarle a &eacute;l personalmente, pero tampoco quer&iacute;a confrontarlo pues ser&iacute;a como terminar con el juego de miradas, adem&aacute;s de que no sabr&iacute;a que decirle, as&iacute; que no hice nada por el momento.<\/p>\n<p>El regalo<\/p>\n<p>Los juegos siguieron y yo lo tomaba como un pasatiempo para entretenerme, ya era parte de mi d&iacute;a a d&iacute;a. Todo se hab&iacute;a acomodado, &eacute;l se encargaba de asear las recamaras y el ba&ntilde;o en el segundo piso, mientras que su madre se ocupaba de la cocina, la sala y el comedor en la planta baja. Todo perfecto para que me divirtiera con su hijo sin preocupaciones.<\/p>\n<p>A &eacute;l le gustaba limpiar el ba&ntilde;o porque pod&iacute;a aprovechar el momento para espiarme al salir de la ducha, y yo me dejaba espiar haciendo la finta de que me quitar&iacute;a la toalla enfrente de &eacute;l, a sabiendas de que estaba completamente desnuda debajo, aunque tan solo me la acomodaba. Hubo una ocasi&oacute;n en que s&iacute; me atrev&iacute; a abrirme la toalla y exponer mi cuerpo, pero fue una trampa, pues lo hice d&aacute;ndole la espalda, por lo que no me pudo ver nada.<\/p>\n<p>Lo tra&iacute;a como loco, y me encantaba. En un principio me divert&iacute;a, pero despu&eacute;s comenc&eacute; a empatizar m&aacute;s con el muchacho. Me imaginaba lo que deb&iacute;a de sentir, todos esos cambios hormonales, las emociones y los sentimientos sexuales que no pod&iacute;a sofocar. No sab&iacute;a si a&uacute;n era virgen, pero ten&iacute;a toda la pinta de que si, y yo, tras catorce a&ntilde;os de divorcio casi que estaba igual que &eacute;l.<\/p>\n<p>Una tarde me encontraba en mi habitaci&oacute;n, recostada viendo el tiempo pasar, el chico y su madre se hab&iacute;an ido. No pod&iacute;a dejar de imaginar lo que pasar&iacute;a por la mente de aquel joven. Me preguntaba si le gustaba yo o solo mi cuerpo, no me gustar&iacute;a que se obsesionar&aacute; conmigo y creara una situaci&oacute;n inc&oacute;moda, o peor a&uacute;n, que se enamorar&aacute;. Y si tan solo quer&iacute;a zacear sus deseos sexuales, &iquest;hasta d&oacute;nde estar&iacute;a dispuesto a llegar?<\/p>\n<p>Nunca lo hab&iacute;a imaginado antes, porque, de alguna manera sab&iacute;a que nunca suceder&iacute;a, y simplemente no lo contempl&eacute;. Pero despu&eacute;s de casi ocho meses de juegos y miradas aquella fantas&iacute;a se hab&iacute;a hecho lo suficientemente fuerte para convertirse en una idea. Una idea que me tra&iacute;a dando vueltas en mi habitaci&oacute;n. &iquest;Nos atrever&iacute;amos? &iquest;Nos descubrir&iacute;a su madre? &iquest;D&oacute;nde ser&iacute;a? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a?<\/p>\n<p>De golpe me reincorpor&eacute; en un sobre salto, intentando sacudirme los pensamientos impuros de la mente. La noche hab&iacute;a llegado, y no quedaba m&aacute;s que descansar para enfrentar un d&iacute;a m&aacute;s. Me quit&eacute; mi vestido, mi sost&eacute;n y me baj&eacute; las bragas, entonces not&eacute; lo h&uacute;medas que estaban, y entonces record&eacute; las manchas de semen depositadas por aquel muchacho, y una mal&eacute;fica idea me lleg&oacute; a la mente.<\/p>\n<p>Lo primero que hice fue ponerme las mismas pantaletas de regreso, despu&eacute;s apagu&eacute; las luces de mi recamara y as&iacute;, me tumb&eacute; sobre la cama encima de las cobijas. Entonces cerr&eacute; los ojos y comenc&eacute; a tocarme. Lo imaginaba a &eacute;l, me imaginaba c&oacute;mo se masturbar&iacute;a al ver mis bragas as&iacute; de h&uacute;medas como las ten&iacute;a, lo que pensar&iacute;a y lo que sentir&iacute;a. Me imaginaba su pene eyaculando en mi ropa interior, aquel pene que tantas erecciones le hab&iacute;a provocado yo misma.<\/p>\n<p>Me acariciaba mis senos imaginando ahora c&oacute;mo ser&iacute;a hacer el amor con &eacute;l, ahora lo dibujaba sobre mi cuerpo intentando penetrarme con su inexperiencia, disfrutando de mi mojada vagina madura en su pene virgen, mientras fing&iacute;a que se trataba de mis dedos penetr&aacute;ndome una y otra vez.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a mucho que no me masturbaba as&iacute;, y mi vagina se lubricaba m&aacute;s y m&aacute;s, empapando mis bragas ya de por s&iacute; h&uacute;medas por la natural excitaci&oacute;n del d&iacute;a. Estaba tan mojada que la tela hac&iacute;a sonidos al restregarse contra mis labios y mis dedos penetr&aacute;ndome. Sent&iacute;a que me ven&iacute;a, me saqu&eacute; los dedos y comenc&eacute; a restregar mi cl&iacute;toris sobre mis empapadas bragas hasta hacerme venir sobre ellas, termin&aacute;ndolas de mojar todav&iacute;a m&aacute;s, tanto como fuese posible.<\/p>\n<p>Finalmente, me las quit&eacute; y las coloqu&eacute; con esmero cuidado en la esquina de mi cama, antes de meterme a las cobijas para dormir. Al d&iacute;a siguiente me levant&eacute; desde temprano y escrib&iacute; una nota: &ldquo;Puedes quedarte con estas, siempre que dejes mi ropa en paz&rdquo; Dec&iacute;a. Entonces coloqu&eacute; la nota sobre mis empapadas bragas y tras vestirme aquel blus&oacute;n de delgados telares, baj&eacute; a recibir a la se&ntilde;ora de la limpieza, asegur&aacute;ndome de que su hijo se dedicara a la limpieza de mi recamara para que encontrase aquella nota, y aquel regalito que le hab&iacute;a dejado.<\/p>\n<p>Ojos h&uacute;medos<\/p>\n<p>Desde ese d&iacute;a, jam&aacute;s volv&iacute; a tener problemas con las manchas en mi ropa interior, pero en cambio, las miradas de aquel chico se hab&iacute;an vuelto m&aacute;s indiscretas. Ahora sab&iacute;a que de cierta forma ten&iacute;a mi consentimiento, e intentaba probar un poco m&aacute;s de suerte, especialmente en mi recamara, donde intentaba espiarme despu&eacute;s de salir de ba&ntilde;arme, o en el mismo ba&ntilde;o donde rogaba con desesperaci&oacute;n por mirarme desnuda debajo de mi toalla.<\/p>\n<p>Yo me encontraba entre la espada y la pared. Sab&iacute;a que estaba en la frontera de aquella situaci&oacute;n, donde terminaban aquellos inocentes juegos de miradas y comenzar&iacute;a a ponerse m&aacute;s serio el asunto. De dejarlo verme desnuda ser&iacute;a como una invitaci&oacute;n a que me acosara directamente, y de no hacerlo ser&iacute;a terminar con todo y dejarlo de ese tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>Aquellas ideas me atormentaban por las ma&ntilde;anas, cuando me le insinuaba cada vez con mas descaro, muchas veces de forma inconsciente. Un d&iacute;a, me hab&iacute;an cancelado una junta, por lo que sal&iacute; de mi estudio m&aacute;s temprano de lo habitual. Lo primero que ten&iacute;a en mente era quitarme la inc&oacute;moda ropa sastre que vest&iacute;a, para ponerme un poco m&aacute;s c&oacute;moda.<\/p>\n<p>Entr&eacute; a mi recamara para cambiarme de ropa, pero ah&iacute; estaba el hijo de la mucama, todav&iacute;a limpiando y barriendo, entonces me decid&iacute; por esperar a que terminara. -Va a entrar se&ntilde;ora, ya he acabado. -Me dec&iacute;a el t&iacute;mido chico al salir de mi recamara con escoba en mano. -Gracias. -Le respond&iacute; con una coqueta sonrisa antes de entrar sin cerrar la puerta.<\/p>\n<p>Casi nunca suelo hablar con &eacute;l, el trato siempre es con su madre, no me sorprendi&oacute; que fuese as&iacute; de amable, pero me gust&oacute;. Enseguida, tom&eacute; mi ropa de mi armario y me dispon&iacute;a a cerrar la puerta para vestirme, pero me di cuenta de que el chico estaba ah&iacute;, pod&iacute;a ver la sombra de sus pies por debajo de la puerta apenas un poco abierta.<\/p>\n<p>Como mi tocador estaba en el punto ciego, ten&iacute;a la seguridad de que no me podr&iacute;a ver, a menos que se asomara con descaro, algo que jam&aacute;s se atrever&iacute;a a hacer. Con esa confianza comenc&eacute; a desvestirme sin m&aacute;s. Zapatos, saco, camisa, falda, medias, sost&eacute;n y bragas, en ese orden.<\/p>\n<p>El chico segu&iacute;a ah&iacute;, esperando pacientemente su golpe de suerte, y yo decid&iacute; d&aacute;rselo, pasando completamente desnuda frente al espacio de la puerta por el que sab&iacute;a que estar&iacute;a espi&aacute;ndome. Y como no ten&iacute;a nada que hacer en el extremo opuesto de mi habitaci&oacute;n, pues no me qued&oacute; m&aacute;s remedio que pasar de regreso por el mismo lugar, esta vez asegur&aacute;ndome de reojo, que efectivamente me estaba espiando.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a fingirlo, me encantaba, pero, aunque nunca cerr&eacute; mi puerta, tampoco me atrev&iacute;a a mostrarme m&aacute;s, a menos no ese d&iacute;a, porque el voyerismo continuar&iacute;a los d&iacute;as siguientes.<\/p>\n<p>Desde aquella ocasi&oacute;n continuamente me hac&iacute;a la desentendida olvidando cerrar las puertas de mi habitaci&oacute;n y la del ba&ntilde;o, dej&aacute;ndome ver mientras me vest&iacute;a, o me desnudaba antes de entrar a la ducha.<\/p>\n<p>Aunque nunca me dejaba ver del todo expl&iacute;citamente, siempre me escondida detr&aacute;s de la perspectiva de la puerta justo cuando me quedaba sin ropa. Todo estaba bajo control, el muchacho se estaba portando muy bien, sin importar las libertades que le diese, siempre se manten&iacute;a bajo los l&iacute;mites, sin sobrepasarse conmigo. Nunca se atrev&iacute;a a entrar sin mi permiso, o a asomarse m&aacute;s de la cuenta, por mucho que se estuviese muriendo de ganas por hacerlo. &Eacute;l sab&iacute;a la diferencia entre mirar y actuar, espiando siempre con discreci&oacute;n, en medida de lo posible.<\/p>\n<p>O al menos eso intentaba, porque su cuerpo siempre lo delataba, especialmente cuando vest&iacute;a pantalones holgados que se levantaban al paso de su pene hinchado bajo de ellos. Pero era justamente esa imagen la que condecoraba mis travesuras, era como la cereza en el pastel que enaltec&iacute;a mi ego y soberbia, que adem&aacute;s me excitaba al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Pronto, el ba&ntilde;o comenz&oacute; a convertirse en el epicentro de mi exhibicionismo y el voyerismo del hijo de la sirvienta. Cada ma&ntilde;ana el chico entraba a limpiar justo despu&eacute;s de que yo me tomara la ducha matutina. Eran minutos de oro en los que le permit&iacute;a verme desnuda antes de entrar a la regadera, dejando la puerta entreabierta, siempre censurando mi cuerpo al no permitirle verme de frente, dej&aacute;ndolo &uacute;nicamente con la imagen de mi espalda y mis nalgas.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a decid&iacute; cerrarla, y no, no era por que quisiese censurar las ma&ntilde;as del muchacho, lo que suced&iacute;a era que ten&iacute;a otros planes, pues esa ma&ntilde;ana no hab&iacute;a entrado sola a la ducha; debajo de mi toalla, llevaba escondido un dildo de pl&aacute;stico con base de succi&oacute;n, el cual empotr&eacute; al azulejo del ba&ntilde;o para pod&eacute;rmelo meter mientras me duchaba.<\/p>\n<p>Fue una buena masturbada, pero la travesura en realidad, fue dejar aquel falso pene pendiendo de la pared, y recubierto de mi eyaculaci&oacute;n para que el chico pudiese darse una idea de lo que ah&iacute; hab&iacute;a acontecido, cuando entrara a limpiar el ba&ntilde;o. Quer&iacute;a que su imaginaci&oacute;n volase, al visualizarme enterr&aacute;ndome el dildo, salpicando y aplaudiendo con mis nalgas al estamparlas contra la loseta una y otra vez en cada penetraci&oacute;n hasta hacerme venir, tal y como lo hab&iacute;a dejado de evidencia.<\/p>\n<p>&iquest;Te gusta lo que ves?<\/p>\n<p>Aquella no fue la &uacute;nica ocasi&oacute;n que me masturb&eacute; con el chico en casa. En otra ocasi&oacute;n, estaba aburrida porque simplemente no ten&iacute;a trabajo y los pocos pendientes ya los hab&iacute;a terminado. Recuerdo que esa ma&ntilde;ana el chicho estaba haciendo la limpieza en la planta de arriba como todos los d&iacute;as, y yo estaba en mi recamara mirando mi tel&eacute;fono m&oacute;vil, todav&iacute;a con mi traje de secretaria abnegada, que constaba de falda ce&ntilde;ida, blusa y saco. Debajo, vest&iacute;a una lencer&iacute;a blanca de encajes, y unas pantimedias a medio muslo, nada sensual pero tampoco anticuada.<\/p>\n<p>Navegaba por internet y redes sociales, cuando me percat&eacute; que me estaba espiando. No ten&iacute;a mucho margen de disimulo, porque en esa ocasi&oacute;n ten&iacute;a mi puerta abierta de par en par, por lo que el muchacho se limitaba a pasearse por el pasillo fingiendo que barr&iacute;a y esas cosas.<\/p>\n<p>No me sorprendi&oacute;, lo hac&iacute;a todo el tiempo, pero eso ya comenzaba a aburrirme, el chiste hab&iacute;a pasado de moda, y ahora quer&iacute;a m&aacute;s. Entonces quise averiguar qu&eacute; tan lejos podr&iacute;a llegar est&aacute; vez, as&iacute; que me quit&eacute; mis zapatos y me recost&eacute; c&oacute;modamente en la cama, comenc&eacute; a acariciar mis piernas y a tocarme sensualmente, mientras el chico me miraba de reojo al pasar contoneando el trapeador, cruzando de lado a lado por la puerta de mi habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En una de esas pasadas, al perderse de vista, de inmediato me deshice de mi saco y mi falda, de modo que cuando pasar&aacute; de vuelta me viese ahora con blusa y aquella lencer&iacute;a de oficina &uacute;nicamente. As&iacute; lo hizo, y la escena que se present&oacute; ante mis ojos fue muy divertida. Ver sus ojos bien abiertos intentando corroborar que su vista no le estuviese enga&ntilde;ando, lo oblig&oacute; por un momento a detenerse frente a mi puerta para mirarme con m&aacute;s atenci&oacute;n y sin ning&uacute;n disimulo.<\/p>\n<p>Por dentro estaba muerta de risa y regocij&aacute;ndome en mi maldad, pero al mismo tiempo comprend&iacute;a completamente lo que deb&iacute;a estar sintiendo aquel pobre muchacho al ver a una mujer madura, sensual y en esa posici&oacute;n tan comprometedora.<\/p>\n<p>Podr&iacute;a parecer inocente y hasta simple, pero a esa edad no hay muchas oportunidades de mirar a una mujer en vivo y de tan cerca. Seguramente ser&iacute;a yo la primera mujer que miraba de esa manera en la vida real, quiz&aacute; habr&iacute;a visto algunos videos expl&iacute;citos, pero nunca a una de carne y hueso.<\/p>\n<p>Con esa idea, continu&eacute; toc&aacute;ndome por encima de la ropa que a&uacute;n vest&iacute;a, al tiempo que me desabotonaba la blusa hasta dejarla completamente abierta, exponiendo ahora mi sujetador blanco trasparente. Aquella ser&iacute;a su oportunidad dorada, para verme mis pezones caf&eacute;s por primera vez debajo de delgada tela de encajes, y yo sab&iacute;a que no la desaprovechar&iacute;a.<\/p>\n<p>Finalmente me quit&eacute; la blusa, qued&aacute;ndome solo con mi ropa &iacute;ntima: mi sost&eacute;n, mis bragas, y mi cintur&oacute;n de encajes sosteniendo mis pantimedias. El chico se asom&oacute; una vez m&aacute;s, pero esta vez ninguno de los dos pudimos disimularlo. Ni &eacute;l pudo disimular que me espiaba, ni yo de verlo espi&aacute;ndome, por lo que irremediablemente nuestras miradas se cruzaron y no supimos c&oacute;mo reaccionar.<\/p>\n<p>&Eacute;l estaba a punto de salir huyendo, pero como yo no pude apartarle la mirada, no le qued&oacute; m&aacute;s opci&oacute;n que inventarse una excusa. -Ven&iacute;a a limpiar el cuarto, pero si gusta puedo regresar m&aacute;s tarde. -Me dec&iacute;a balbuceando de nerviosismo.<\/p>\n<p>-Descuida. Adelante, puedes pasar. -Le respond&iacute; con soberbia y apat&iacute;a, mirando al chico entrar a mi habitaci&oacute;n conmigo semidesnuda tumbada en la cama. De inmediato su mirada se fund&iacute;a en mis senos expuestos debajo de la tela trasparente, recorriendo mis piernas forradas en las pantimedias negras de encajes, y claro, intentando mirar mis sensuales bragas entre mis muslos cerrados, al tener las piernas cruzadas por los tobillos.<\/p>\n<p>&Eacute;l comenz&oacute; con su trabajo, y yo, continu&eacute; con lo m&iacute;o, acarici&aacute;ndome el cuerpo con delicadeza y extrema sensualidad. Mis manos recurr&iacute;an mis femeninas curvas con una tortuosa lentitud, sin dejar de mirar mi celular, pero al mismo tiempo, sin perderle la pista al muchacho ni un segundo.<\/p>\n<p>Casi se me escapaba una mal&eacute;vola sonrisa en mi rostro cuando deslizaba uno de los tirantes de mi sost&eacute;n y el chico casi se bambonea de la impresi&oacute;n. Me estaba divirtiendo en verdad, pero tambi&eacute;n lo estaba gozando como nunca.<\/p>\n<p>El pobre chico ya no sab&iacute;a si mirarme o continuar limpiando la habitaci&oacute;n, casi pod&iacute;a verle temblando de excitaci&oacute;n. Se le miraba c&oacute;mo su pene se enaltec&iacute;a al inflarse por debajo de su pantal&oacute;n de mezclilla, a punto de sal&iacute;rsele por su bolcillo derecho.<\/p>\n<p>Sin dejar de mirar mi celular, me abr&iacute; por completo de piernas, doblando mis rodillas frente a m&iacute;, y de inmediato sus ojos se fundieron en mi vagina como queriendo bajarme las bragas con la mirada. Me tentaba a espiarle, pero no quer&iacute;a cruzarme con su mirada una vez m&aacute;s, en cambio, me conformaba con imaginarme su expresi&oacute;n, sigui&eacute;ndole con la vista perif&eacute;rica mientras el chico se paseaba frente a mi cama barriendo el piso.<\/p>\n<p>Entonces deslic&eacute; furtivamente mi mano entre mis piernas y comenc&eacute; a tocarme por encima de la lencer&iacute;a que censuraba mi ardiente y maduro co&ntilde;o, cual acariciaba con mis tres dedos medios haciendo c&iacute;rculos lentamente al tiempo que presionaba sutilmente mis labios vaginales que comenzaban a humedecerse con toda la lubricaci&oacute;n que emanaba de mi interior.<\/p>\n<p>Era como si pudiese sentir los ojos del chico sobre mi piel, y &eacute;l no pod&iacute;a separar su mirada de mis dedos hipn&oacute;ticos masturb&aacute;ndome, hasta que los alej&eacute; por un momento para llevarlos a mis espaldas y desabrochar mi sujetador, liberando mis senos ante su at&oacute;nita mirada.<\/p>\n<p>No pude ocultar una sutil sonrisa coqueta de placer, y aunque quer&iacute;a verlo para observar su expresi&oacute;n, pensaba que ser&iacute;a demasiado directo, y echar&iacute;a todo a perder. En cambio, baj&eacute; mis piernas y las estir&eacute; elegantemente, para que pudiese verme el torso desnudo. As&iacute;, por fin aquel chico lograba verme mis aclamadas tetas que tan loco le ten&iacute;an, ahora, sin censura alguna se expon&iacute;an ante &eacute;l. Ese par de blancos senos, grandes y redondos en forma de gota, y mis erectos pezones caf&eacute;s en el medio, sin nada que les escondiera.<\/p>\n<p>Al chico se le escapaba el aliento, temblaba y sudaba. Ya no hab&iacute;a nada que pudiese hacer para continuar con su farsa de limpiador. Hab&iacute;a barrido mi recamara como cien veces dando vueltas alrededor de mi cama con su pija totalmente parada. Se relam&iacute;a sus labios intentando humedecer su boca seca por tanto jadeo indiscreto, mir&aacute;ndome c&oacute;mo me tocaba frente a &eacute;l, masaje&aacute;ndome los senos de forma er&oacute;tica y sensual, recorriendo mis manos por todo mi cuerpo hasta regresarlas a mi entre pierna para acariciar mi co&ntilde;o sobre mis bragas de suave tela.<\/p>\n<p>Ahora que el chico ten&iacute;a la certeza de que el espect&aacute;culo era en exclusiva y privado solo para &eacute;l, me observaba con detenimiento, sin importarle nada m&aacute;s en ese momento que deleitarse con la explicita escena de aquella loca mujer masturb&aacute;ndose frente a sus ojos.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a mirando mi celular, ya por pura excusa para que no se tomar&aacute; nada personal mientras me apartaba mis bragas para que me pudiese admirar mis h&uacute;medos labios vaginales sonrojados, depilados e inflamados, al paso de mis dedos masajeando mi cl&iacute;toris completamente erecto y fuera de su escondite.<\/p>\n<p>Para ese momento ya estaba realmente excitada, me sent&iacute;a relajada y complacida, ahora me estaba masturbando como si estuviese sola en mi habitaci&oacute;n, sin importarme que el hijo de la mucama me estuviese viendo con todo descaro.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta lo que ves? -Le pregunt&eacute; finalmente apartando mi m&oacute;vil, con voz seductora y toda la sensualidad que pude. -S&iacute;. -Me respond&iacute;a, apenas pudiendo desanudar su garganta. -Demu&eacute;stramelo. -Lo retaba, mir&aacute;ndole el bulto de sus pantalones, mientras el chico bajaba una de sus manos y comenzaba a desabotonarse sus jeans.<\/p>\n<p>Mientras me segu&iacute;a tocando, me complac&iacute;a observando al muchacho baj&aacute;ndose los pantalones hasta la mitad de sus piernas, y un poco m&aacute;s arriba, sus calzoncillos afianzados con el el&aacute;stico, debelando por fin, su largo pene sonrojado emerg&iacute;a a punto de estallar.<\/p>\n<p>Enseguida el chico comenz&oacute; a jalarse el pito como si quisiera exprimirse el alma, mir&aacute;ndome restregando mi cl&iacute;toris complacida y extasiada, hasta que par&eacute; por un momento solo para quitarme mis bragas y botarlas en el suelo que el chico acababa de barrer, qued&aacute;ndome &uacute;nicamente con mis sensuales pantimedias negras, para inmediatamente regresar a tocarme, abierta de piernas frente a &eacute;l.<\/p>\n<p>Por un momento continuamos toc&aacute;ndonos uno para el otro. Mientras m&aacute;s me miraba, m&aacute;s se excitaba, y mientras m&aacute;s se masturbaba mir&aacute;ndome, m&aacute;s me excitaba yo. Era incre&iacute;ble, pero quer&iacute;a m&aacute;s, ya no hab&iacute;a mucho tiempo antes de que su madre lo llamase para que continuara con sus obligaciones, ten&iacute;a que aprovechar el momento o me quedar&iacute;a con las ganas. Entonces me gir&eacute; poni&eacute;ndome de cuatro hac&iacute;a &eacute;l, par&aacute;ndole la cola mostr&aacute;ndole mi caliente y mojada vagina entre mis nalgas.<\/p>\n<p>No dije nada, confiaba en que sabr&iacute;a qu&eacute; hacer. Aunque por si las dudas, me arrim&eacute; un poco a la orilla de mi cama sin dejar de masturbarme un segundo. Esper&eacute; un momento, hasta que de pronto, sent&iacute; una inocente mano acariciando mis nalgas, y en un momento m&aacute;s, finalmente pude palpar su ardiente y duro musculo intentando hacerse paso entre los labios inflamados de mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente tom&eacute; su pene para encaminarlo por mi h&uacute;meda cavidad, sintiendo finalmente todo el placer de un bien pito desliz&aacute;ndose dentro de m&iacute;, y &eacute;l, seguramente complaci&eacute;ndose con la sensaci&oacute;n de una tibia vagina mojada recubriendo su virgen pene por primera vez.<\/p>\n<p>El inexperto adolescente me estampaba sus muslos en mis calientes nalgas y yo le gem&iacute;a agradecida con exagerada sensualidad, mene&aacute;ndome de adelanta hacia atr&aacute;s, gozando con si pito dentro de m&iacute;, entrando y saliendo f&aacute;cilmente con toda esa lubricaci&oacute;n. Produciendo ese er&oacute;tico sonido acuoso, al embarrar todos esos jugos de mi vagina en su virgen pene.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; no era la mejor cogida de mi vida, pero lo estaba disfrutando mucho realmente. Era principalmente por el morbo de lo prohibido, por hacerlo con un chico m&aacute;s joven, adem&aacute;s en la misma casa donde estaba su madre, quien ni enterada. Pero, sobre todo, lo que m&aacute;s me gustaba era el control, el poder satisfacer aquella ingenua fantas&iacute;a a placer y cu&aacute;nto quisiera.<\/p>\n<p>As&iacute;, acompa&ntilde;aba las embestidas del chiquillo con unas placenteras caricias en mi cl&iacute;toris con mi traviesa mano que deslizaba por debajo para terminar de hacerme venir de una vez por todas. -No te vayas a venir dentro. -Le suspir&eacute; llena de placer, mientras sent&iacute;a c&oacute;mo mi vagina se dilataba y contra&iacute;a prepar&aacute;ndose para recibir un poderoso orgasmo.<\/p>\n<p>Entonces me estruj&eacute; fuertemente mi cl&iacute;toris, pidi&eacute;ndole al chico entre er&oacute;ticos clamores que me diera m&aacute;s fuerte. -As&iacute;, s&iacute;, m&aacute;s fuerte, s&iacute;, r&aacute;pido. -Le gem&iacute;a con explicita excitaci&oacute;n, cuando finalmente mi vagina explotaba vini&eacute;ndome como pocas veces, haci&eacute;ndome gritar un poco, con el temor que su madre me escuchara.<\/p>\n<p>Justo a tiempo, el chico sacaba su pene para eyacular sobre mis nalgas. Hab&iacute;a aguantado muy bien, o quiz&aacute; yo me hab&iacute;a venido muy r&aacute;pido. Como sea, aquel fue uno de los mejores orgasmos de mi vida, con toda sinceridad lo confieso. No fue tanto por la cogida, sino por la malicia y por toda esa premeditaci&oacute;n y maquiav&eacute;lica planeaci&oacute;n, lo que me llev&oacute; a venirme tan rico.<\/p>\n<p>SI te ha gustado el relato, te invito a leer m&aacute;s historias as&iacute;, visitando mi perfil Erothic.<\/p>\n<p>Te agradezco profundamente por haber llegado hasta aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Me encantar&iacute;a poder conocer tus sensaciones en los comentarios.<\/p>\n<p>Te deseo que tengas Felices Fantas&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>24 Llegaba a la mediana edad, mis hijos se hab&iacute;an mudado; mi hija, la m&aacute;s peque&ntilde;a, se encontraba estudiando en Canad&aacute;, y su hermano mayor, se hab&iacute;a ido a trabajar unos meses con su padre, mi exesposo, a EEUU. Por lo que la casa de mis sue&ntilde;os que alg&uacute;n d&iacute;a resonara con risas y gritos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2116,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34582","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-voyerismo"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34582","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2116"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34582"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34582\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}