{"id":34588,"date":"2022-04-22T22:00:00","date_gmt":"2022-04-22T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-22T22:00:00","modified_gmt":"2022-04-22T22:00:00","slug":"como-cada-jueves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/como-cada-jueves\/","title":{"rendered":"Como cada jueves"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34588\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como cada jueves, yo llegaba desde Barcelona a primera hora de la ma&ntilde;ana.&nbsp; Despu&eacute;s tomaba un taxi en el aeropuerto que me llevaba hasta el c&eacute;ntrico edificio de viviendas donde viv&iacute;a en Madrid. A las 8:30 de la ma&ntilde;ana me cruzaba en el portal con Juan Carlos, mi vecino. Era un alto cargo de un partido pol&iacute;tico que a sus 57 a&ntilde;os lo hab&iacute;a sido todo dentro de sus siglas. Nos salud&aacute;bamos cordialmente y coment&aacute;bamos algunos aspectos del panorama pol&iacute;tico. En los &uacute;ltimos tiempos Juan Carlos se hab&iacute;a visto obligado a apagar varios incendios internos provocados por los celos entre compa&ntilde;eros. Esto hab&iacute;a llevado al partido a ocupar muchas portadas de prensa en la &uacute;ltima semana con lo que mi vecino hab&iacute;a tenido un trabajo estresante.<\/p>\n<p>Tras compartir unos minutos de charla, &eacute;l se sub&iacute;a al AUDI A8 oficial y yo me adentraba en el edificio. Despu&eacute;s de atravesar un hall totalmente forrado de m&aacute;rmol entraba en el ascensor. Pulsaba el bot&oacute;n n&deg;18 que me llevaba directamente a la planta &aacute;tico. Al cerrarse las puertas me miraba en el espejo para repasar mi aspecto. A mis 32 a&ntilde;os disfrutaba de un f&iacute;sico privilegiado. Apretaba el nudo de mi corbata y observaba como se ajustaba el traje de Armani azul a mi definida musculatura. No pod&iacute;a evitar una sonrisa de qui&eacute;n se sabe ganador. Canalla para ellas. Cabr&oacute;n para ellos.<\/p>\n<p>El ascensor tard&oacute; menos de un minuto en ascenderme a la m&aacute;xima altura de aquel exclusivo edificio. Con un sonido de campana se abrieron las puertas y pas&eacute; a un amplio descansillo con un gran ventanal que separaba las puertas de las dos &uacute;nicas viviendas que se distribu&iacute;an en la planta &aacute;tico. A la izquierda la letra B, cerrada a cal y canto desde el domingo. A la derecha la letra A, permanec&iacute;a encajada, invit&aacute;ndome a entrar. No lo dud&eacute;.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; la puerta a mi espalda y con parsimonia me deshice de la chaqueta. Ahora la camisa blanca a medida era lo que cubr&iacute;a mi cuerpo. Por fin vi a la persona que habitaba el &aacute;tico:<\/p>\n<p>-Te esperaba ansiosa.<\/p>\n<p>Esa fue su bienvenida antes de levantarse del car&iacute;simo sof&aacute; de cuero. Eva luc&iacute;a un espectacular desnudo a sus 50 a&ntilde;os, 7 menos que su marido. Su doble maternidad hacia que sus tetas medianas comenzaran a ceder a la gravedad. Sus pezones oscuros estaban endurecidos de excitaci&oacute;n. Ten&iacute;a un cuerpo tonificado por el clycling. La mujer de mi vecino camin&oacute; hasta el ventanal desde donde se ve&iacute;a la gran avenida mientras yo me sentaba en el lugar que hab&iacute;a ocupado ella.<\/p>\n<p>Frente a m&iacute;, coloc&oacute; un consolador de unos 20 cm pegado al cristal. Sin dejar de mirarme lo unt&oacute; con un gel viscoso antes de colocarse de espalda a la ventana, dejando la polla de goma entre sus piernas. Suspiraba mientras se balanceaba levemente sobre el juguete. En cada movimiento el capullo ficticio asomaba por entre sus gruesos labios vaginales lampi&ntilde;os. De repente lo agarr&oacute; para dirigirlo a su culo. Mordiendo sus carnosos labios y cerrando los ojos fue lentamente empalando su ano. No pudo evitar dar un gemido cuando el ariete de l&aacute;tex ocup&oacute; la totalidad de su recto.<\/p>\n<p>Para entonces yo hab&iacute;a liberado mi polla y luc&iacute;a ante Eva una espectacular erecci&oacute;n. Ella estrellaba su culo contra el cristal del ventanal provoc&aacute;ndose una enculada casi dolorosa. Comenzaba a acariciarse el cl&iacute;toris cuando me levant&eacute;, ya totalmente desnudo, y me acerqu&eacute; a ella. Con una mano agarr&eacute; una de sus tetas y con la otra tir&eacute; de su melena negra antes de comerle la boca. Eva intentaba agarrarme y ara&ntilde;arme:<\/p>\n<p>-Te he echado mucho de menos esta semana.<\/p>\n<p>La mujer de mi vecino se mostraba desatada cada vez que nos encontr&aacute;bamos una vez a la semana. Llev&aacute;bamos seis meses liados aprovechando las maratonianas jornadas laborales de Juan Carlos. Eva se hab&iacute;a mostrado como una aut&eacute;ntica fiera sexual. Deseosa de experimentar todo tipo de juegos y posturas. Pese a nuestra diferencia de edad, 16 a&ntilde;os, ella dec&iacute;a tener unas necesidades sexuales m&aacute;s cercanas a la de una mujer joven que a las de una de su edad y que su marido no se las cubr&iacute;a.<\/p>\n<p>Ahora, ante ella, me ped&iacute;a que la follara. No me hice esperar. Me acomod&eacute; entre sus piernas y agarr&aacute;ndola por ellas la penetr&eacute; de un golpe de cadera. La mujer grit&oacute; al sentirse ocupada por sus dos agujeros. Comenc&eacute; un movimiento de cadera con el que consegu&iacute;a follarla doblemente. Con cada empuj&oacute;n de mi polla su cuerpo se estrellaba contra el cristal de la ventana haciendo que los 20 cm de consolador se incrustaran hasta el fondo de su ano. Pese a haber parido dos veces, su co&ntilde;o permanec&iacute;a muy estrecho y mi polla quedaba apretada provoc&aacute;ndome un placer indescriptible.<\/p>\n<p>Entre suspiros, gemidos y gritos, continuamos follando contra el ventanal del gran sal&oacute;n del &aacute;tico del pol&iacute;tico Juan Carlos, mi vecino. Fui acelerando el movimiento de cadera hasta sentir como mi semen comenzaba a subir:<\/p>\n<p>-Me voy a correr Eva&#8230;<\/p>\n<p>Le anunci&eacute; a mi vecina.<\/p>\n<p>-Joder, joder, joder&#8230;<\/p>\n<p>Fue su respuesta confirm&aacute;ndome que estaba a punto de llegar a su orgasmo.<\/p>\n<p>Coloqu&eacute; las palmas de mis manos contra el cristal y d&iacute; un &uacute;ltimo empuj&oacute;n contra Eva. Mi polla comenz&oacute; a escupir las reservas de semen de toda la semana en el interior del co&ntilde;o de aquella madura caliente. Ella cruz&oacute; sus piernas alrededor de mi cuerpo sin dejar que el consolador se saliera de su culo. Grit&oacute; antes de morder mi hombro evitando un alarido de placer. Permanecimos unidos unos segundos antes de separar nuestros cuerpos sudados.<\/p>\n<p>Yo qued&eacute; de pie y apoyado contra el ventanal. Eva se baj&oacute; del consolador y, arrodill&aacute;ndose ante m&iacute;, comenz&oacute; a comerme la polla. Por un momento cre&iacute; desvanecerme abatido por el placer. Desde arriba pod&iacute;a ver c&oacute;mo aquella impresionante madura era insaciable. Mov&iacute;a la cabeza a lo largo de mi polla limpi&aacute;ndomela como una aut&eacute;ntica profesional.<\/p>\n<p>Por fin termin&oacute;, mi polla hab&iacute;a perdido dureza, necesitaba un descanso. Me flaqueaban las fuerzas y mis piernas perd&iacute;an tensi&oacute;n. Para entonces Eva se hab&iacute;a levantado y me hab&iacute;a besado en los labios dej&aacute;ndome restos de mi propio semen. Con movimientos elegantes pase&oacute; su desnudez hasta el sof&aacute; donde comenz&oacute; a hacerse un dedo y esperaba que yo la correspondiera con sexo oral.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un minuto de recuperaci&oacute;n, alcanc&eacute; el sof&aacute; a gatas. Eva abri&oacute; las piernas ofreci&eacute;ndome toda la feminidad de sus espl&eacute;ndidos 50 a&ntilde;os. No tard&eacute; en pasar mi lengua por su rajita rasurada. Separando los labios con mis dedos introduje la punta de la lengua en el interior de su co&ntilde;o rosado y, ahora, abierto por la follada. Sab&iacute;a a polla, a sexo. Me encantaba el olor que produc&iacute;a la mezcla de nuestros fluidos corporales cuando foll&aacute;bamos. Me recre&eacute; en la comida. La visi&oacute;n que me ofrec&iacute;a la mujer de mi vecino con sus piernas abiertas era magn&iacute;fica. Su co&ntilde;o rosado y jugoso. Su ojete enrojecido y palpitante.<\/p>\n<p>Le com&iacute; el co&ntilde;o y el culo durante un tiempo indeterminado. Pasando la lengua desde abajo hasta arriba. Succionando el cl&iacute;toris con los labios, trill&aacute;ndolo con los dientes, mientras le pasaba la lengua muy r&aacute;pido. Por fin Eva me agarr&oacute; la cabeza tirando de mi pelo y cerr&oacute; las piernas en torno a ella. Su &quot;joder, joder, joder&#8230;&quot; fue el preludio de un gran orgasmo. Me beb&iacute; todos sus flujos hasta que cay&oacute; rendida en el sof&aacute; de cuero.<\/p>\n<p>Pero ahora era yo el que estaba con ganas de m&aacute;s. Sin darle tregua la volte&eacute;. Eva grit&oacute; excitada ante la fuerza con la que la manejaba. La coloqu&eacute; a cuatro patas, apoyando su cabeza en el asiento del sof&aacute;. Yo detr&aacute;s de ella, la agarr&eacute; por las caderas y la penetr&eacute; por el culo. Grit&oacute; de nuevo al sentir como mi polla no ten&iacute;a nada que envidiar al consolador que a&uacute;n segu&iacute;a pegado al cristal del ventanal:<\/p>\n<p>-Dame fuerte, cabr&oacute;n. P&aacute;rteme el culo.<\/p>\n<p>Acat&eacute; sus &oacute;rdenes y comenc&eacute; a foll&aacute;rmela de manera fren&eacute;tica. Le daba por culo muy fuerte. Notando como su ano se dilataba sin oponer resistencia. Como mi polla avanzaba por el recto de aquella madura sin oposici&oacute;n. Eva se aferraba al asiento con sus dedos y gem&iacute;a como una gata con la enculada que estaba recibiendo. Finalmente la agarr&eacute; por la melena y aceler&eacute; el movimiento de mi cadera. Con un grito animal me volv&iacute; a correr en el interior de la mujer de mi vecino. Sent&iacute;a como mi polla lat&iacute;a en lo m&aacute;s profundo del culo de ella. Soltando los &uacute;ltimos chorros de semen en sus intestinos.<\/p>\n<p>Ca&iacute;mos rendidos. Ella sobre el sof&aacute;, yo sobre el suelo, como cada jueves cuando yo llegaba desde Barcelona y su marido sal&iacute;a a trabajar en la sede de su partido pol&iacute;tico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Como cada jueves, yo llegaba desde Barcelona a primera hora de la ma&ntilde;ana.&nbsp; Despu&eacute;s tomaba un taxi en el aeropuerto que me llevaba hasta el c&eacute;ntrico edificio de viviendas donde viv&iacute;a en Madrid. A las 8:30 de la ma&ntilde;ana me cruzaba en el portal con Juan Carlos, mi vecino. 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