{"id":34616,"date":"2022-04-27T22:00:00","date_gmt":"2022-04-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-04-27T22:00:00","modified_gmt":"2022-04-27T22:00:00","slug":"esa-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esa-noche\/","title":{"rendered":"Esa noche"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34616\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Te levantas de la silla y me tiendes la mano para que haga lo mismo. &ldquo;Creo que este es el momento, vamos&rdquo; me dices, y caminas decidida hacia el playroom; yo te sigo sin soltar tu mano, con una emoci&oacute;n adolescente. El vino y los brandis que has bebido, sin llegar a emborracharte, te han puesto en un mood atrevido y sensual.<\/p>\n<p>Es el primer d&iacute;a de esta nueva estancia en Desire; vacaci&oacute;n que empezamos a anhelar desde el d&iacute;a que salimos de este para&iacute;so para adultos, hace apenas once semanas. La ma&ntilde;ana transcurri&oacute; deliciosa y la tarde, excitante.<\/p>\n<p>En la habitaci&oacute;n hay m&aacute;s gente de lo que pens&aacute;bamos. Aunque no me lo has dicho, s&eacute; que vienes siguiendo a una pareja que vimos esta tarde en el jacuzzi. Cruzamos con ellos poco m&aacute;s que un saludo, pero con sus miradas nos dijeron m&aacute;s que con cien palabras. Est&aacute;n all&iacute;: &eacute;l ya est&aacute; desnudo, sentado en el borde de la inmensa cama; ella est&aacute; arrodillada entre sus piernas, chup&aacute;ndole el pene, que, valga la menci&oacute;n, luce muy respetable.<\/p>\n<p>Desde el desayuno pudimos ver las sutiles diferencias entre este mes especial y el resto del a&ntilde;o. El viejo con las dos chicas que intentan pasar por gemelas y la pareja de lesbianas &ndash;una cincuentona alta, atl&eacute;tica y de cabello corto, la otra m&aacute;s joven, morena y voluptuosa- nos llamaron la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras nos desnudamos apresuradamente &ndash;a&uacute;n de pie- y ponemos nuestra escasa ropa en la barra, me se&ntilde;alas hacia donde est&aacute;n las dos mujeres, trenzadas entre s&iacute; con la pasi&oacute;n que s&oacute;lo puede tener una pareja que se conoce al detalle. Emanan un magnetismo m&aacute;gico.<\/p>\n<p>Te pongo frente al espejo y coloco tus manos contra &eacute;ste, a la altura de los hombros. Te acaricio te beso la espalda y poso mi pito entre tus nalgas. Me acerco a tu nuca y soplo suavemente en ella. En esta posici&oacute;n, podemos vernos a nosotros mismos y podemos a la vez tener un panorama general de todo el sal&oacute;n. &iexcl;Es algo genial!<\/p>\n<p>Esa tarde, cuando terminamos la primera sesi&oacute;n de sexo en una de las camas del jacuzzi, acordamos que en el playroom s&oacute;lo tendr&iacute;amos sexo oral&hellip; mucho, intenso, variado&hellip; pero s&oacute;lo oral, hasta que no pudi&eacute;ramos m&aacute;s. Entonces nos ir&iacute;amos a coger a otro lugar, al aire libre.<\/p>\n<p>Te das media vuelta y quedas frente a m&iacute;. Con pasos cortos, me empujas hacia la cama y de un empell&oacute;n haces que me siente en ella. He quedado a medio metro de la pareja que nos atrajo y de la cual no nos hemos dicho una palabra. Imitando a la mujer, te has arrodillado y tu lengua ejerce ya su magia con deliciosos lametones en mi glande. Volteas a mirarme &ndash;como tanto me gusta- mientras sujetas con fuerza mi miembro y con delicadeza lames su punta. En tu mirada hay reto, hay pasi&oacute;n y hay un inmenso amor. Una descarga el&eacute;ctrica baja por mi espina dorsal.<\/p>\n<p>Durante la fiesta de espuma volvimos a hacer el amor. Tercera de tres, parece que se volver&aacute; una tradici&oacute;n. La diferencia esta vez fue que, en lugar de intentar pasar inadvertidos, nos toc&oacute; junto a otra pareja que estaba en el mismo asunto y m&aacute;s de una vez tuvimos roces con ellos &ndash;accidentales o con intenci&oacute;n, &iquest;qui&eacute;n podr&iacute;a decirlo?- y la sensaci&oacute;n nos gust&oacute;.<\/p>\n<p>Volteo a mi derecha y me encuentro con que mi vecino no est&aacute; viendo a su mujer, sino a ti. Sientes su mirada y tambi&eacute;n lo ves, mientras aceleras y profundizas tu felaci&oacute;n. &Eacute;l se muerde los labios sin dejar de mirarte. &iexcl;Siento que voy a estallar!<\/p>\n<p>Te devoras mi pito y con tu lengua lo presionas desde abajo. Tiemblo y tengo un orgasmo seco que casi me nubla la vista. Lo sientes y te retiras poco a poco. Mi erecci&oacute;n sigue al cien por ciento y lo &uacute;nico que mi embotado cerebro quiere hacer ahora es tenderte boca arriba y meterte toda mi virilidad en la vagina, que adivino h&uacute;meda y palpitante.<\/p>\n<p>En la cena tuvimos una pl&aacute;tica divertida como muchas de las que solemos tener. Fue una pausa a este ambiente cargado de erotismo en el que estamos inmersos; demostraci&oacute;n de que somos tan buenos amigos como apasionados amantes. Y al final de ella, el infaltable caf&eacute;, esa bebida que nos uni&oacute; a&uacute;n antes de nuestro primer encuentro rom&aacute;ntico.<\/p>\n<p>Te pido que te levantes y que te subas conmigo a la cama. Yo me acuesto con los pies hacia la pared y la cabeza hacia el borde, no muy cerca de &eacute;ste. Te montas a horcajadas sobre mi cara y acercas tu vulva a mi boca, como aquella primera vez de San Gil que tanto te sorprendi&oacute; y gust&oacute;. Tu vagina escurre y tu cl&iacute;toris salta de su delicado capuch&oacute;n. Me demoro un poco, con toda la intenci&oacute;n de excitarte a&uacute;n m&aacute;s. Al fin, empiezo con leves roces con la punta de mi lengua mientras mis manos &ndash;en contraste- aprisionan con fuerza tus nalgas. Te pido que me sientas, pero que al mismo tiempo mires hacia todos lados y disfrutes.<\/p>\n<p>Tu primer orgasmo llega en un minuto. Podr&iacute;a retirarme, pero presiento que ligar&aacute;s otro mucho m&aacute;s intenso y eso es algo que simplemente me fascina. No me equivoco y cuando tus gritos est&aacute;n al m&aacute;ximo, te palmeo con fuerza un par de veces en la nalga. Poco a poco te levantas y yo me incorporo, recuperando mi campo visual. Me sorprende ver que la pareja vecina est&aacute; paralela a nosotros, en la misma posici&oacute;n que ten&iacute;amos hace un instante.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s, has derrumbado mi reiterada afirmaci&oacute;n &ldquo;no me gusta bailar&rdquo;. Antes de subir a la disco, nos hemos fundido el uno en el otro en la pista de baile, al ritmo del grupo de esta noche. Este bailar abrazados, fajar, besarnos, re&iacute;r y manosearnos lascivamente derrumba todos mis absurdos prejuicios. Nunca has siquiera mencionado mi falta de ritmo e intentas adaptarte a mis torpes pasos. &iexcl;Disfrutamos!<\/p>\n<p>Quiero llevar mi boca empapada hasta la tuya y fundirnos en un beso con sabor a ambos. Cuando hacemos una pausa, me cuentas que la mujer y t&uacute; estallaron al mismo tiempo, tomadas de la mano. &ldquo;Fue algo espont&aacute;neo, natural&rdquo; me explicas; y agregas: &ldquo;&iexcl;me encant&oacute;!&rdquo;.<\/p>\n<p>Como si no hubi&eacute;semos quedado suficientemente excitados despu&eacute;s del baile-faje en la terraza, poco despu&eacute;s de entrar a la disco, las gemelas falsas que acompa&ntilde;aban al viejo se subieron a la plataforma con el tubo en medio y le hicieron un striptease a su gal&aacute;n, mostrando dotes profesionales. Despu&eacute;s, desnudas, se fueron a sentar flanqueando al tipo, que disfrutaba apoltronado en uno de los sillones, con ambos manjares al alcance de sus manos.<\/p>\n<p>Me acuesto nuevamente boca arriba, pero ahora t&uacute; te sit&uacute;as a mi lado, junto a mis piernas, de rodillas. Metes un dedo en tu vagina, te frotas un poco, lo sacas y lo pones en mi boca, que lo chupa con avidez. Suspiras.<\/p>\n<p>Te preparas y atacas mi miembro nuevamente con tu boca. Tus rodillas est&aacute;n separadas, y tus nalgas apuntando hacia arriba. Chupas, te sales y me miras. Me masturbas con la mano y vuelves a usar tu boca. Vuelves a mirarme&hellip; enloquezco. Est&aacute;s concentrada en la labor que tan magistralmente ejecutas.<\/p>\n<p>Volteo a mi izquierda y veo que los vecinos han vuelto a imitar nuestra posici&oacute;n, pero como en un espejo. Ahora una nalga de la chica roza contra la tuya y ambas se frotan. &iexcl;Lo gozo! Pero cuando creo que la situaci&oacute;n es inmejorable, la vecina rompe el contacto con su pareja y se pone detr&aacute;s de ti; con sus manos recorre tu espalda&hellip; la besa&#8230; la lame. T&uacute; te arqueas y aceleras el ritmo de la felaci&oacute;n; &iexcl;No s&eacute; cu&aacute;nto m&aacute;s aguantar&eacute;, pero quiero que esto sea eterno! Te pido que sigas&hellip; que sigas&hellip;<\/p>\n<p>Nos paramos a la pista; bail&aacute;bamos separados porque el ritmo de la m&uacute;sica as&iacute; lo marcaba. Tres parejas de gringos bastante bebidos irrumpieron entre la concurrencia, bailando entre todos, frot&aacute;ndose con los dem&aacute;s, repartiendo caricias y magreos a discreci&oacute;n. T&uacute; te llevaste una buena sobada de tetas y yo un agarr&oacute;n de pito, entre otras cosas. Nos re&iacute;mos y nos gust&oacute; la experiencia.<\/p>\n<p>La chica te ha metido un dedo en la vagina y lame entre tus nalgas. Gimes&hellip; no gritas abiertamente porque tienes medio pito en tu boca. No sabes qu&eacute; est&iacute;mulo atender. Levanto la vista y veo al hombre, junto a su pareja, que se est&aacute; colocando un cond&oacute;n. Mi cerebro revoluciona, no s&eacute; si advertirte o dejar que las acciones corran. Tomo la segunda opci&oacute;n, con todos sus riesgos.<\/p>\n<p>La mujer se aparta un poco, sin romper el contacto contigo. Dos manos masculinas se posan en tus nalgas; me volteas a ver y levantas las cejas. &ldquo;Disfr&uacute;talo&rdquo;, alcanzo a decirte. Le hago al vecino un gesto afirmativo, casi imperceptible y &eacute;l entra en ti con excesiva lentitud. Empujas tu trasero hacia &eacute;l, con urgencia de sentir su miembro hasta el fondo, se&ntilde;al que &eacute;l toma para empezar a bombear con ritmo, con fuerza.<\/p>\n<p>Sacas mi pito de tu boca y gritas. Con mi mano hago los tres o cuatro movimientos que faltaban para eyacular y me derramo directamente en tu boca, que no est&aacute; dispuesta a desperdiciar una sola gota. Estallas en un orgasmo fenomenal. El hombre se queda un rato dentro de ti, disfrutando de tus estertores vaginales y luego sale lentamente. T&uacute; y yo nos derrumbamos en la cama, no queremos saber m&aacute;s por un rato. Nos abrazamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Te levantas de la silla y me tiendes la mano para que haga lo mismo. &ldquo;Creo que este es el momento, vamos&rdquo; me dices, y caminas decidida hacia el playroom; yo te sigo sin soltar tu mano, con una emoci&oacute;n adolescente. 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