{"id":34723,"date":"2022-05-05T22:00:00","date_gmt":"2022-05-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-05T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-05T22:00:00","slug":"el-mozo-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-mozo-parte-1\/","title":{"rendered":"El mozo (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34723\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La primera vez que lo vi, nunca me hubiera imaginado que un d&iacute;a lo tendr&iacute;a a mi merced, gimiendo mientras lo masturbar&iacute;a suavemente, mam&aacute;ndole los huevos y con un dedo clavado en su culo.<\/p>\n<p>Aquel a&ntilde;o, trabajaba en la universidad, recib&iacute;a a los nuevos estudiantes para explicarles el funcionamiento de las carreras existentes en el departamento de idiomas. Estaba en una suerte de taquilla de madera, como un bar, y mi asiento era demasiado bajo para que viera a la gente llegar. A menudo me asustaba al surgimiento de una cara encima de mi cabeza. Fue lo que pas&oacute; cuando lleg&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, no te quise asustar, &mdash;se disculp&oacute; al ver mi sobresalto &mdash;estoy buscando d&oacute;nde se hacen las matr&iacute;culas para los masters.<\/p>\n<p>Llevaba una boina negra y un par de argollas de plata rozaban su barba. Sus ojos celestes acompa&ntilde;aron una sonrisa m&aacute;s devastadora que un hurac&aacute;n cuando vio mi susto. Ten&iacute;a una mirada profunda y afilada como si hubiera visto exactamente lo que pasaba en mi mente. Sent&iacute; mis mejillas arder. En un par de segundos, hab&iacute;a despertado unas ganas de sexo urgentes y animales.<\/p>\n<p>Ahora s&eacute; que &eacute;l era de esta clase tan particular de personas que no me dejan pensar, de qui&eacute;n se desprende &ldquo;sexo&rdquo;. Con ellas, un vistazo me sobra para inspirarme un morbo irreprimible y ganas de encerrarme con ellas diez minutos en un ba&ntilde;o y sin tomar el tiempo de quitarme la ropa.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y me sent&eacute; en mi escritorio para estar a la altura de su mirada antes de contestarle. Mi falda subi&oacute; ligeramente, regal&aacute;ndole la vista del velo negro y transparente de mis pantis.<\/p>\n<p>&mdash;No pasa nada. Mira, est&aacute; en el segundo piso a la izquierda, saliendo de las escaleras, es la sala 205. &iquest;Conoces la universidad?<\/p>\n<p>&mdash;No, acabo de llegar de Madrid, estudiaba y trabajaba all&iacute; &mdash;me contest&oacute; mientras se apoyaba con los codos en la barra, mir&aacute;ndome a los ojos antes de volver a dejar caer su mirada sobre mis piernas.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a un acento madrile&ntilde;o rasposo que sonaba a noches de hablar fuerte en barres bulliciosos y llenos de humo. Me coment&oacute; que estudiaba el cine y que quer&iacute;a matricularse a clases de ingl&eacute;s opcionales. Me hipnotizaban sus labios, los imaginaba pasear en las curvas de mis tetas, abriendo un camino de piel de gallina hasta mi ombligo y hacia m&aacute;s abajo. En la mano, ten&iacute;a una carpeta de la cual sal&iacute;a una hoja con su nombre y apellido. Me cerebro grab&oacute; el encadenamiento de letras para siempre. Mi mirada se detuvo en sus dedos. En un rel&aacute;mpago n&iacute;tido, me imagin&eacute; chuparlos lentamente y con delicia para provocarlo mir&aacute;ndole a los ojos.<\/p>\n<p>Le expliqu&eacute; r&aacute;pidamente algunas cosas acerca del funcionamiento del departamento de idiomas, me agradeci&oacute;, se dio la vuelta y se fue. Al volver a sentarme en mi silla, me sorprendi&oacute; sentir la caricia suave y c&aacute;lida de mi calz&oacute;n mojado contra mi sexo. Me parec&iacute;a que mi coraz&oacute;n palpitaba entre mis piernas.<\/p>\n<p>Acababa de tener mi primer flechazo sexual: quer&iacute;a a este chico aqu&iacute; y ahora.<\/p>\n<p>No lo volv&iacute; a ver durante los tres a&ntilde;os siguientes, pero le dediqu&eacute; la mayor&iacute;a de mis sesiones de masturbaci&oacute;n y le debo gran parte de mis orgasmos solitarios de aquella &eacute;poca, al haberse convertido en una de mis fantas&iacute;as favoritas.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">*****<\/p>\n<p>Con la mano, hice una se&ntilde;a al mozo. Lo distingu&iacute;a con su bandeja plateada del otro lado de la terraza llena de gente. Estaba sentada en un bar del centro con una amiga, septiembre era c&aacute;lido y soleado, propicio para pensar que nunca m&aacute;s llegara el oto&ntilde;o franc&eacute;s. Disfrut&aacute;bamos del final del d&iacute;a y mi amiga se alegraba al verme con mejor &aacute;nimo despu&eacute;s de varias semanas en las cuales me hab&iacute;a costado superar una separaci&oacute;n dolorosa. Era verdad, hab&iacute;a vuelto a cuidarme, vestirme con ropa bonita, llevar aretes, maquillarme ligeramente y hacer deporte despu&eacute;s de una larga hibernaci&oacute;n estival en mi cama, con cigarros, vino y cuenta Premium en mi p&aacute;gina de videos porno favorita. El espectro de mi ex novio se alejaba poco a poco de mi vida y esta vez era para siempre. Viv&iacute;a una suerte de primavera atrasada y empezaba a tener ganas de conocer nuevos cuerpos y pieles. Llevaba tres meses sin tener sexo y el solo hecho de sentir el sol de la tarde en mis muslos desnudos estaba despertando de nuevo la arrechura que ya varios me conocen.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes, &iquest;qu&eacute; desean tomar? &mdash;escuch&eacute; en mi espalda.<\/p>\n<p>Me di ligeramente la vuelta para contestar al mozo mientras mi amiga ped&iacute;a una cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas&hellip;<\/p>\n<p>La primera cosa que vi fueron las argollas. Y la barba. Y la boina negra. Cuando mi mirada lleg&oacute; a sus ojos, sent&iacute; un apret&oacute;n fuerte en pecho.<\/p>\n<p>&mdash;Nos conocemos &iquest;no? &mdash;me dijo antes de que consiguiera terminar mi frase &mdash;Era en la universidad, &iquest;verdad? Trabajabas en la recepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; puede ser&hellip;<\/p>\n<p>Fing&iacute;a una reflexi&oacute;n intensa, como si hiciera el esfuerzo de buscar el recuerdo de un encuentro que en realidad se hab&iacute;a quedado exageradamente n&iacute;tido y presente.<\/p>\n<p>Por facilidad, ped&iacute; la misma cosa que mi amiga, &eacute;l tom&oacute; el pedido y se fue. Estaba incapaz de pensar. Lo encontraba de nuevo. Por fin. No hab&iacute;a cambiado, su acento madrile&ntilde;o y su mirada eran intactos, tanto como el irresistible magnetismo sexual que sent&iacute;a desprenderse de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Puede ser, puede ser&hellip; &mdash; repiti&oacute; mi amiga con una mueca para burlarse. &mdash;Hubieras visto tu cara, &iexcl;parece que viste a un fantasma!<\/p>\n<p>Mi disturbio me impidi&oacute; contestarle que m&aacute;s bien se trataba de una fantas&iacute;a. Y qu&eacute; tal fantas&iacute;a carajo&hellip;<\/p>\n<p>Nos trajo nuestras cervezas sin hacer comentarios. Mientras convers&aacute;bamos, a veces lo sent&iacute;a pasar en mi espalda, daba giros entre las sombrillas, las mesas y las sillas como un bailar&iacute;n con su bandeja llena de vasos y tazas. No pod&iacute;a pensar en otra cosa que en &eacute;l. Quer&iacute;a tocarlo, olerlo, besarlo, lamerlo, apoderarme de su cuerpo era una necesidad. El aire que mov&iacute;a al desplazarse ol&iacute;a a &eacute;l y me envolv&iacute;a fugazmente cada vez que pasaba cerca.<\/p>\n<p>Al irnos del bar, me di la vuelta para buscarlo en la terraza y saludarlo de lejos, por cortes&iacute;a. Estaba a unos metros y no me devolvi&oacute; mi saludo, se content&oacute; con mirarme fijamente con una sonrisa rapaz.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos planeado juntarnos con otros amigos para ir a cenar. A pesar del buen humor de los compa&ntilde;eros que me acompa&ntilde;aban y de la calidad del pesto que acompa&ntilde;aba mi pasta, la cena me pareci&oacute; interminable. Trataba de participar a las conversaciones con poco &eacute;xito, no consegu&iacute;a enfocarme en lo que dec&iacute;an. Ten&iacute;a un encadenamiento de im&aacute;genes que asaltaban mi mente, una pel&iacute;cula de las m&aacute;s morbosas que supiera hacerme, con el mozo en actor principal y bajo todos los &aacute;ngulos. Me imaginaba encontrarlo despu&eacute;s de su servicio en el bar, lo esperaba al lado de la puerta usada por los empleados del bar en un callej&oacute;n desierto y oscuro. Era el &uacute;ltimo en salir. A penas me ve&iacute;a que me pegaba a la pared al lado de la puerta, como si me hubiera esperado toda la noche. Nos bes&aacute;bamos con furia, su lengua era suave y &aacute;gil, acariciaba la m&iacute;a antes de dejar el paso a un ligero mordisco suyo de mi labio superior. Sent&iacute;a su verga endurecerse contra mi pubis, mi boca bajaba de su boca a su cuello, desabrochaba su correa, abr&iacute;a su pantal&oacute;n y me pon&iacute;a a chuparlo con gula, sin destacar mi mirada de la suya, celeste y arrecha. Me imaginaba que tambi&eacute;n tendr&iacute;a esta mirada al lamerme las tetas, acariciando suavemente mi cl&iacute;toris antes de apoderarse de m&iacute; con su mano, hundiendo sus dedos en mi sexo h&uacute;medo, abri&eacute;ndolo para recibir su verga. Las im&aacute;genes desfilaban en mi cabeza, me parec&iacute;a escuchar sus suspiros y sus palabras crudas, era su putita, su perra, lo que quer&iacute;a, le suplicaba que me la metiera&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Se est&aacute; derritiendo tu helado &mdash;me dijo la amiga que estaba sentada a mi lado, &mdash;si no lo vas a comer, d&eacute;jamelo.<\/p>\n<p>&mdash;Si claro, ya no tengo hambre, ped&iacute; el mismo postre que ustedes por inercia.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a hablado casi nada de toda la cena, estaba absorta en mis pensamientos. Cuando por fin pagamos la cuenta y salimos del restaurante, a ning&uacute;n de mis amigos se le ocurri&oacute; insistir para que los acompa&ntilde;e a tomar un trago cuando dije que me sent&iacute;a cansada y que prefer&iacute;a irme a dormir. Me desped&iacute; y me fui caminando en direcci&oacute;n de mi departamento. Despu&eacute;s de una cuadra y de cruzar la avenida, dobl&eacute; a la izquierda, en direcci&oacute;n de la estaci&oacute;n de trenes, opuesta a la ruta que ten&iacute;a que tomar. No pens&eacute;, era como si mis piernas estuvieran controladas por un piloto autom&aacute;tico. Hab&iacute;a puesto rumbo al bar en lo cual hab&iacute;a vuelto a encontrar &eacute;l que me hab&iacute;a obsesionado durante toda la cena. Mi cuerpo parec&iacute;a jalado por un hilo invisible hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>Entr&eacute; y me instal&eacute; en la barra, busc&aacute;ndole discretamente con la mirada. Mi falda corta y ligera se levant&oacute; en el momento de sentarme en la silla alta. Sent&iacute; la madera antigua, c&aacute;lida y suave contra mis muslos desnudos y mis nalgas que la min&uacute;scula tanga de encaje que llevaba dejaba descubiertas. Me gustaba este contacto, ten&iacute;a algo excitante. Parec&iacute;a que todo mi cuerpo se estaba despertando y que mi sensibilidad llegaba a su colmo. Cruc&eacute; las piernas para tratar de calmar el calor que empezaba a irradiar desde mi sexo, buscando maquinalmente algo en mi celular para darme contundencia.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;orita&hellip; &iquest;Qu&eacute; quieres tomar?<\/p>\n<p>De la nada, hab&iacute;a aparecido del otro lado de la barra y sus ojos hab&iacute;an vuelto a agarrar los m&iacute;os, como un par de anzuelos que pescan el alma.<\/p>\n<p>&mdash;Este, te lo regalo porque regresaste &mdash;sigui&oacute;.<\/p>\n<p>No me acuerdo qu&eacute; le ped&iacute;. S&eacute; que conversamos un poco. S&eacute; que fue placentero. S&eacute; que cada vez que nos agach&aacute;bamos por encima de la barra para escucharnos en medio de la bulla del bar, mi mejilla rozaba su barba. Hasta sent&iacute; el frescor de su argolla contra mis labios. El bar no tard&oacute; mucho en cerrar. Con sus colegas, se despidieron de los &uacute;ltimos clientes y me invit&oacute; a quedarme un rato, con algunas personas que ten&iacute;an el privilegio de poder pedir un &uacute;ltimo trago en el bar vac&iacute;o y de prenderse un delicioso cigarro prohibido una vez las cortinas cerradas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s seguro de que me puedo quedar? &mdash;le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Por supuesto! D&eacute;jame terminar de limpiar un par de cosas y si quieres, vamos a otro sitio. Suelo juntarme con amigos cuando cerramos, pero esta noche no est&aacute;n. No nos costar&aacute; conversar juntos y pasarla linda, estoy seguro.<\/p>\n<p>A veces la vida regala este tipo de oportunidades que te dejan sin voz porque, hasta en tus m&aacute;s optimistas escenarios, no te hubieras atrevido a imaginar que podr&iacute;a ser tan sencillo ni tan f&aacute;cil. Con todos mis esfuerzos, consegu&iacute; simular un par de segundos de reflexi&oacute;n, mirando en el vac&iacute;o, como si consultara mi agenda nocturna, supuestamente llena.<\/p>\n<p>&mdash;Um&hellip; &iquest;Por qu&eacute; no? No tengo sue&ntilde;o y para ser honesta, me gusta tu compa&ntilde;&iacute;a. Normalmente no me atrevo a este de cosas, pero me caes bien.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; la boca para que mi coraz&oacute;n no se escapara por all&iacute; dado los saltos que daba en mi pecho. Pareci&oacute; apreciar mi atrevimiento y su sonrisa se hizo a&uacute;n m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bien, tambi&eacute;n te quiero conocer y como vivo de noche, no me alcanza el sue&ntilde;o antes de la madrugada.<\/p>\n<p>Una chispa encantadora de excitaci&oacute;n se hab&iacute;a prendido en su mirada. Era obvio que no &iacute;bamos a dormir.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">*****<\/p>\n<p>Sonaba un rock de los noventa y el s&oacute;tano estaba repleto de gente. Cuando baj&eacute; la escalera de este bar que no conoc&iacute;a, tuve la misma sensaci&oacute;n que la primera vez que hab&iacute;a viajado a la selva amaz&oacute;nica. Un soplo h&uacute;medo y c&aacute;lido sub&iacute;a del s&oacute;tano. Me agarr&oacute; la mano para guiarme en medio de la gente bailaba, tomaba y fumaba. Hab&iacute;a poca luz pero con los rayos amarillos y rojos que se escapaban de la escena, consegu&iacute;a ver n&iacute;tidamente algunos trazos de los tatuajes que ten&iacute;a en los brazos y que se escapaban de su camisa que hab&iacute;a arremangado. Obviamente me pregunt&eacute; qu&eacute; eran y se ten&iacute;a m&aacute;s, escondidos debajo de la tela de lino blanco. Me gustan los tatuajes, pero desde muy cerca, cuando se puede detallar la textura de la piel impregnada de tinta. Me parece que solo as&iacute; se siente su permanencia y su vida, cuando se puede ver c&oacute;mo se estremece la piel ennegrecida.<\/p>\n<p>Nos sentamos en unos bancos en el fondo de la sala. Sent&iacute; de nuevo el contacto suave de la madera contra mis nalgas que se descubrieron cunado me sent&eacute;, disfrut&eacute; de esta nueva chispa de excitaci&oacute;n. Conversamos mucho, era f&aacute;cil. De viajes, de literatura, de sus proyectos de escritura, de mi tesis interminable. Cuando puso su mano en mi muslo, sent&iacute; una forma extra&ntilde;a de alivio. Anhelaba este contacto y quer&iacute;a m&aacute;s. Me hubiera gustado que me agarre con fuerza, quer&iacute;a sentir sus dedos apretar mi piel y que por fin me besara.<\/p>\n<p>Hubo un silencio entre nosotros, me mir&oacute; a los ojos. Sent&iacute; su mano subir ligeramente, hasta que su pulgar se escondiera debajo de mi falda. La sonrisa hab&iacute;a abandonado su cara, de repente seria, como si le hecho de tocarme hubiera despertado algo en &eacute;l. Me sent&iacute;a derretir a medida que sub&iacute;a mi excitaci&oacute;n. Conoc&iacute; pocos momentos con tanta tensi&oacute;n sexual, en los cuales sientes que estas a punto de darte la vuelta, levantar tu falda y ofrecer tu culo a la persona que quiere exactamente la misma cosa que t&uacute; y que te est&aacute; arrechando como nunca. Por respecto de ciertas convenciones sociales, me content&eacute; de darle una se&ntilde;al clara de lo que ten&iacute;a en la mente, poniendo mi mano muy cerca de su entrepierna. Mi dedo me&ntilde;ique tocaba su sexo, lo sent&iacute; endurecer.<\/p>\n<p>Nuestros cuerpos estaban hundidos en la penumbra y sin que dejara de mirarme a los ojos, su mano invisible continu&oacute; su camino en mi muslo, con una presi&oacute;n suave pero constante. Cuando lleg&oacute; a la tela fina de mi tanga y que la apart&oacute; delicadamente con un dedo, cerr&eacute; los ojos. Todo mi cuerpo fue recorrido por un insoportable escalofri&oacute; de deseo. Cuando cruc&eacute; mis piernas para retomar algo de contundencia, me di cuenta que me estaba mojando excesivamente. Mi culo se deslizaba en el banquito empapado por mi jugo. Estaba tan excitada por la situaci&oacute;n que con pocos esfuerzos me hubiera podido venir discreto y r&aacute;pidamente, sob&aacute;ndome en mi asiento. Volv&iacute; a abrir un poco las piernas, mi arrechura acababa de vencer mi pudor. Presion&eacute; su verga que hab&iacute;a empezado a acariciar a trav&eacute;s de su pantal&oacute;n. Estaba tal como m&aacute;s me encanta sentir una verga: dura y apretada por la ropa. Deb&iacute;a ser tremendamente frustrante, pero parec&iacute;a dispuesto a seguir aguantando su propio deseo un rato m&aacute;s, dada su sonrisa al tocar mis labios mojados.<\/p>\n<p>Trataba de quedarme quieta para que la gente no se diera cuenta de la morbosa partida que ocurr&iacute;a fuera de las luces de la pista de baile, lo que a &eacute;l lo divert&iacute;a bastante. Sus dedos jugaron un momento con mi sexo, desliz&aacute;ndose con una indolencia provocadora, hasta que se vuelva inaguantable. Quer&iacute;a sentir su verga penetrarme, quer&iacute;a que me llenara. Acerqu&eacute; mi cara hacia la suya para decirle que quer&iacute;a irme para poder seguir este juego en un sitio m&aacute;s apropiado, pero sac&oacute; su mano de mi calz&oacute;n para callarme poniendo su dedo mojado sobre mi boca. Lo lam&iacute; con lenguazos discretos y t&iacute;midos cerrando los ojos, disfrutando vergonzosamente de mi propio jugo. Parec&iacute;a que conociera todos mis vicios. Hundi&oacute; de nuevo su mano en la penumbra que nos segu&iacute;a escondiendo. Movi&oacute; un poco su asiento para ponerse frente a m&iacute; y darle la espalda al resto de la sala. Su mano pas&oacute; de nuevo debajo de mi falda corta y con la otra me agarr&oacute; el muslo, manteniendo mi pierna abierta sin dificultad frente a &eacute;l. Me meti&oacute; un dedo que recib&iacute; con delicia. Me masturb&oacute; as&iacute; suavemente durante un par de minutos, llev&aacute;ndome progresivamente cerca del orgasmo. Entre el morbo que me daba la situaci&oacute;n, su mirada y sus gestos, sent&iacute; que me faltaba poco para venirme en el fondo de la sala, mirando a la pista de baile y con &eacute;l que se empe&ntilde;aba en hacer ir y venir su dedo dentro de m&iacute;, su pulgar presionando mi cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s&hellip; &mdash;le dije, acerc&aacute;ndome a &eacute;l para que me escuchara.<\/p>\n<p>Me bes&oacute;, clav&aacute;ndome un segundo dedo en la concha. Su boca recibi&oacute; mi suspiro de goce. Me vine largamente, tratando de controlar los espasmos que me agitaban de las piernas al hombro.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">*****<\/p>\n<p>&mdash;Vivo cerca y solo, &iquest;quieres ir a mi casa?<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos salido del bar, despu&eacute;s de haber terminado nuestros tragos. Al levantarme me hab&iacute;a sentido un poco incomoda, ten&iacute;a miedo de que nos hubiera faltado la discreci&oacute;n en los minutos anteriores. Sent&iacute; que la tela ligera de mi falda de verano se pegaba a mi culo que segu&iacute;a mojado por mi goce. La caricia de su mano sobre mis nalgas mientras cruz&aacute;bamos la sala en medio de la gente me indic&oacute; que no se hab&iacute;a perdido este detalle. Al salir, me hab&iacute;a agarrado la mano delicadamente para proponerme seguirlo. A pesar de la hora tard&iacute;a, su mirada segu&iacute;a viva y penetrante. Se comportaba como un perfecto dandi educado, pero yo percib&iacute;a que estaba exageradamente arrecho. Era como si sudara morbo a pesar de su camisa impecable y de su barba bien ordenada. Una ola de calor me recorri&oacute; al decirle que s&iacute;, quer&iacute;a.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 La primera vez que lo vi, nunca me hubiera imaginado que un d&iacute;a lo tendr&iacute;a a mi merced, gimiendo mientras lo masturbar&iacute;a suavemente, mam&aacute;ndole los huevos y con un dedo clavado en su culo. 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