{"id":34730,"date":"2022-05-07T22:00:00","date_gmt":"2022-05-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-07T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-07T22:00:00","slug":"el-mozo-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-mozo-parte-2\/","title":{"rendered":"El mozo (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34730\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Final de la Parte 1:&nbsp;<\/p>\n<p>&mdash;Vivo cerca y solo, &iquest;quieres ir a mi casa?<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos salido del bar, despu&eacute;s de haber terminado nuestros tragos. Al levantarme me hab&iacute;a sentido un poco inc&oacute;moda, ten&iacute;a miedo de la falta de discreci&oacute;n en los minutos anteriores. Sent&iacute; que la tela ligera de mi falda de verano se pegaba a mi culo que segu&iacute;a mojado por mi goce. La caricia de su mano sobre mis nalgas mientras cruz&aacute;bamos la sala en medio de la gente me indic&oacute; que no se hab&iacute;a perdido este detalle. Al salir, me hab&iacute;a agarrado la mano delicadamente para proponerme seguirlo. A pesar de la hora tard&iacute;a, su mirada segu&iacute;a viva y penetrante. Se comportaba como un perfecto dandi educado, pero yo percib&iacute;a que estaba exageradamente arrecho. Transpiraba el morbo a pesar de su camisa impecable y de su barba bien ordenada. Una ola de calor me recorri&oacute; al decirle que s&iacute;, quer&iacute;a.<\/p>\n<p>Parte 2:<\/p>\n<p>Viv&iacute;a a unas cuadras y nos fuimos caminando en un silencio puntuado por el sonido de mis tacos sobre la vereda. Se empezaba a escuchar el despertar de los p&aacute;jaros de la madrugada en la avenida vac&iacute;a. Era extra&ntilde;o, como si estuvi&eacute;ramos totalmente de acuerdo el uno con el otro acerca de lo que &iacute;bamos a hacer. Parec&iacute;a que lo esper&aacute;bamos desde hac&iacute;a un buen rato y no hac&iacute;a falta conversar para sentirnos m&aacute;s c&oacute;modos. Al grano, ya.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la puerta de su departamento y dej&oacute; sus zapatillas en la entrada.<\/p>\n<p>&mdash;No, qu&eacute;date con tus tacos &mdash;me dijo mientras lo iba a imitar.<\/p>\n<p>Lo que hab&iacute;a roto el silencio era una orden. Obedec&iacute;. Me invit&oacute; un vaso de agua que acept&eacute; y nuestras miradas se agarraron de nuevo mientras tomaba. Sent&iacute;a que &eacute;l estaba conteniendo una furia a punto de descontrolarse. Baj&eacute; los ojos, intimidada. No s&eacute; desde cuando estaba as&iacute;, pero se notaba su erecci&oacute;n, probablemente completa, que formaba un bulto dif&iacute;cil de ocultar en su entrepierna. Con la mano, me llev&oacute; a su cuarto, ba&ntilde;ado por la luz t&iacute;mida del inicio del d&iacute;a.<\/p>\n<p>Me bes&oacute; con ternura, sus manos recorrieron lentamente mi nuca y mi espalda hasta llegar a mi culo que amasaron con satisfacci&oacute;n. Desabroch&eacute; su camisa con febrilidad e impaciencia, quer&iacute;a tocar su piel y desnudarlo. Me quit&oacute; mi blusa y se sent&oacute; en la cama, frente a m&iacute;. Por la ventana entraba un soplo fresco del aire de la ma&ntilde;ana que sent&iacute; correr sobre mis senos desnudos. Como siempre, no llevaba sost&eacute;n y mis pezones se irguieron con orgullo instant&aacute;neamente. Desliz&oacute; el cierre trasero de mi falda que cay&oacute; al piso y me guio con la mano para que diera paso hacia atr&aacute;s. Me qued&eacute; as&iacute; unos segundos, parada frente a &eacute;l, &uacute;nicamente vestida con mi tanga y mis tacos. Era la primera vez que me regalaba a la vista de un hombre de esta manera. De pronto, me sent&iacute; vulnerable. &Eacute;l se quedaba casi impasible, con la camisa abierta sobre su pecho tatuado. Su postura contrastaba con su mirada brillante de arrechura. Parec&iacute;a que disfrutaba contener su excitaci&oacute;n, cultivando un deseo creciente que se empe&ntilde;aba en frustrar durante largos minutos. Cuando por fin empez&oacute; a tocar su sexo a trav&eacute;s de su pantal&oacute;n, mi pudor desapareci&oacute; y mi sensaci&oacute;n de vulnerabilidad se convirti&oacute; en morbo. Ten&iacute;a ganas de excitarlo, hasta que no aguante m&aacute;s y que me cache. Me dijo que me diera la vuelta, y que apoye mis manos en el escritorio que estaba al lado. Esta exhibici&oacute;n me estaba empezando a excitar y sus respiros hondos en mi espalda indicaban que le encantaba este juego.<\/p>\n<p>&mdash;Abre un poco las piernas.<\/p>\n<p>Obedec&iacute;. Se par&oacute; y se acerc&oacute;. Baj&oacute; mi tanga justo debajo de mis nalgas y se volvi&oacute; a sentar para mirarme. Ya me empezaba a gustar estar as&iacute;, disfrutaba algo nuevo: sentirme bien puta con mi tanga a mitad quitada, las piernas abiertas, apoyada en la mesa, arque&aacute;ndome por mis tacos y con mi culo en ofrenda. Me mojaba solo por el hecho de estar en esta posici&oacute;n. Estaba a punto de decirle que quer&iacute;a sentir su verga y pedirle que me la meta cuando escuch&eacute; una nueva orden.<\/p>\n<p>&mdash;T&oacute;cate.<\/p>\n<p>Le obedec&iacute; de nuevo, con gusto, qued&aacute;ndome de espalda.<\/p>\n<p>En el silencio del cuarto, solo se escuchaban nuestros respiros y los ruidos l&iacute;quidos de mi masturbaci&oacute;n. Me estaba tocando m&aacute;s y m&aacute;s r&aacute;pidamente, al inicio para provocarlo y luego porque sent&iacute; que me pod&iacute;a venir pronto. Ten&iacute;a los ojos cerrados y mis dedos se agitaban entre mis labios mojados. Me dej&eacute; llevar por el calor que sent&iacute;a entre mis piernas y no resist&iacute; a las ganas de meterme dedos. Solt&eacute; el escritorio y me met&iacute; directamente dos mientras me sobaba el cl&iacute;toris con la otra mano. Segu&iacute;a parada en mis tacos, en equilibrio, agachada hacia adelante. Se me escap&oacute; un gemido, estaba cerca del orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Sigue. Vente para m&iacute;.<\/p>\n<p>Su frase son&oacute; como un detonante, met&iacute; mis dedos m&aacute;s profundos y me agarr&eacute; toda la concha, como si exprimiera una fruta jugosa. El escalofri&oacute; delicioso del orgasmo me recorri&oacute; desde las piernas hasta al hombro y se escuch&oacute; mi grito contenido por mis labios cerrados.<\/p>\n<p>Me volv&iacute; a apoyar en el escritorio para recuperarme un poco. En mi espalda, el ruido de una paja mojada acompa&ntilde;aba sus respiros. Me imagin&eacute; con bastante satisfacci&oacute;n que ya hab&iacute;a sacado su verga de su pantal&oacute;n y que la hab&iacute;a lubricado con su propia saliva para corr&eacute;rsela mir&aacute;ndome. Sent&iacute;a el jugo mi goce entre mis piernas y cuando quise enderezarme para buscar algo para secarme, me lo prohibi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;date as&iacute;. Me gusta ver c&oacute;mo te mojas. Te gusta exhibirte as&iacute;, &iquest;verdad? Desde la primera vez que te vi, supe que eras bien zorra.<\/p>\n<p>En cualquier otra circunstancia, me hubiera ofendido que un hombre me hable as&iacute;. Pero con &eacute;l, hab&iacute;a algo distinto, est&aacute;bamos en un juego que me gustaba y si por aquel momento parec&iacute;a que &eacute;l era el due&ntilde;o, pronto me iba a dar cuenta que tambi&eacute;n le gustaba dejarse llevar y abandonarse conmigo.<\/p>\n<p>Le obedec&iacute; una vez m&aacute;s y me qued&eacute; durante un largo minuto en esta posici&oacute;n obscena. Mir&eacute; entre mis piernas y vi que mi concha estaba goteando, traicionando mi nuevo gusto para la exhibici&oacute;n. Sobresalt&eacute; al sentir sus manos en mi cintura, no lo hab&iacute;a escuchado acercarse. Las baj&oacute; lentamente hasta llegar a las curvas acogedoras de mis nalgas que acarici&oacute; antes de agarrarles a manos llenas, brutalmente.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; rico culo tienes&hellip; &mdash;me dijo, y acerc&aacute;ndose, me susurr&oacute; en la oreja &mdash;&iquest;te gustar&iacute;a que te la meta por ah&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;, no me gusta tanto &mdash;le contest&eacute;, hesitando.<\/p>\n<p>Luego supe que era la respuesta que esperaba, para llegar a la satisfacci&oacute;n de que sea yo que terminara por decirle que quer&iacute;a sentirlo en mi agujero apretado y sensible.<\/p>\n<p>&mdash;No pasa nada guapa, solo me gustan los placeres compartidos. Ven.<\/p>\n<p>Me llev&oacute; hasta la cama y se arrodill&oacute; para quitarme mis tacos y mi tanga. Ten&iacute;a su cara a la altura de mi sexo brillante y lo mir&oacute; con gula. Acerc&oacute; su boca y, mientras yo abr&iacute;a un poco las piernas con ansias de sentir su lengua, se detuvo a unos mil&iacute;metros, jugando con nuestras frustraciones respectivas. Se quit&oacute; la camisa y descubr&iacute; completamente su pecho y su espalda. Parec&iacute;an ser los de un marinero, con tatuajes heter&oacute;clitas que probablemente ten&iacute;an muchas historias que contar. Algunos me llamaron la atenci&oacute;n. En uno de sus costados, los trazos finos y frescos de un dirigible que llevaba una cesta se destacaban sobre su piel todav&iacute;a herida y enrojecida por el trabajo de una aguja llena de tinta. Era claro que lo hab&iacute;a hecho pocos d&iacute;as antes.<\/p>\n<p>Hizo que me sintiera de rodillas en la cama y se instal&oacute; en mi espalda. Empez&oacute; a besarme el cuello y la nuca de una manera que hasta ahora no volv&iacute; a conocer. Era una deliciosa mezcla h&uacute;meda entre labios, lengua y mordiscos. Tambi&eacute;n sentado en sus rodillas, sus muslos me rodeaban y hab&iacute;a pegado su pecho a mi espalda. Me acariciaba las tetas y las sopesaba con delicadeza, disfrutando de sus curvas. Me abraz&oacute; con m&aacute;s fuerza y sent&iacute; su sexo duro justo arriba de mis nalgas. Las levant&eacute; un poco para invitarlo a sobarse en la zanja de mi culo. Suspir&eacute; cuando su verga, todav&iacute;a presa de su pantal&oacute;n, presion&oacute; mi ano. Me gustaba esta sensaci&oacute;n y me arque&eacute; un poco m&aacute;s para sentirlo mejor. Eso fue una se&ntilde;al clara para &eacute;l. Agarr&oacute; mis pezones entre sus dedos y empez&oacute; a pellizcarlos. La delicia provocada por este ligero dolor me hizo gemir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah? Parece que eso s&iacute; te gusta&hellip; &mdash;murmur&oacute;.<\/p>\n<p>No pude contestarle de otra forma que con un nuevo gemido cuando jal&oacute; mis pezones hacia abajo para invitarme a bajar mi busto, hasta que mi cabeza reposara en el colch&oacute;n. Me pareci&oacute; escuchar algo como &ldquo;As&iacute; me gustas m&aacute;s a&uacute;n&hellip;&rdquo;, cuando hizo que levantara mi culo. Su mano firme en mi espalda me hab&iacute;a mantenido con la cabeza hacia abajo. Me calentaba mucho estar as&iacute;, expuesta e imp&uacute;dica, le regalaba una visi&oacute;n imperdible sobre mi concha brillante y mi ano. En esta posici&oacute;n, mis tetas rozaban a penas la cama y me mov&iacute;a ligeramente para frotar mis pezones contra la s&aacute;bana. La frustraci&oacute;n provocada por este ligero contacto, que contrastaba con la delicia del ligero dolor que &eacute;l acababa de infligirme, termin&oacute; de arrecharme completamente. Como si &eacute;l hubiera le&iacute;do en mis pensamientos, me escupi&oacute; en el ano y empez&oacute; a jugar con &eacute;l, dibujando circulitos con su dedo. Yo chorreaba sin verg&uuml;enza, abriendo las piernas al m&aacute;ximo, esperando que me llene la concha con su verga. Como no aguantaba el vac&iacute;o que sent&iacute;a all&iacute;, volv&iacute; a masturbarme, suspirando de alivio. Su dedo presionaba mi ano y baj&eacute; un poco mi culo para indicarle que me lo pod&iacute;a meter. Siempre me excit&oacute; cachar con un dedo metido en el culo, es una sensaci&oacute;n que duplica la que tengo con una penetraci&oacute;n. Se desliz&oacute; ah&iacute; sin mucho esfuerzo, haciendo correr una ola de placer por todo mi cuerpo. Sacaba su dedo, escup&iacute;a de nuevo en mi agujero que ya no era tan t&iacute;mido y me lo volv&iacute;a a meter. A medida que hac&iacute;a ir y venir su dedo, sent&iacute;a que la resistencia de mi ano se aflojaba. Aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para meterme un segundo dedo. Me arque&eacute; y levant&eacute; la cabeza m&aacute;s por sorpresa que por dolor y, enseguida, su mano me presion&oacute; los hombros para que retomara mi posici&oacute;n inicial, la de una sumisi&oacute;n y de un abandono totales.<\/p>\n<p>Lo dej&eacute; trabajarme el culo con sus dos dedos un largo momento, sin dejar de masturbarme como m&aacute;s me gusta, con dos dedos en mi sexo y la palma apretando mi cl&iacute;toris. Me di cuenta de que me torturaba un deseo nuevo e insoportable: mi ano se hab&iacute;a acostumbrado a la rica presencia de sus dedos y ya quer&iacute;a m&aacute;s. Mov&iacute; un poco mi culo hacia su mano para que entendiera mis ganas y pronto sent&iacute; mi ano abrirse m&aacute;s. Con un tercer dedo, empez&oacute; a regalarme un paulatino y ligero estiramiento. Met&iacute; un poco m&aacute;s mis dedos, buscando la profundidad de mi concha. Estaba empezando a experimentar la fiebre de un inicio de doble penetraci&oacute;n. Lo escuchaba respirar hondo y su mano abandon&oacute; mi hombro en lo cual empezaban a formarse algunas perlas de sudor. Lo escuch&eacute; escupir en su mano y volver a pajearse. Imagin&eacute; su verga parada a unos cent&iacute;metros de mi culo y pronto los tres dedos con los cuales me cachaba ya no me bastaron. Ten&iacute;a ganas de venirme y estaba muy cerca, pero quer&iacute;a que me llenara m&aacute;s a&uacute;n. Gem&iacute;a y mov&iacute;a mi culo hambriento, sin soltarme la concha, como una hembra en celo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres m&aacute;s? &mdash;me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, por favor&hellip; &mdash;le contest&eacute; en un suspiro.<\/p>\n<p>&mdash;Dime qu&eacute; quieres.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que me la metas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah s&iacute;? A ver, no entiendo bien&hellip; De nuevo, dime qu&eacute; quieres que haga &mdash;me contest&oacute;, burl&oacute;n y vicioso.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que me la metas en el culo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo as&iacute;?<\/p>\n<p>Me estaba volviendo loca, estaba demasiado arrecha, cerr&eacute; los ojos y me escuch&eacute; contestarle lo que esperaba:<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que me caches el culo, quiero que me lo llenes con tu pinga&hellip;<\/p>\n<p>Retir&oacute; sus dedos y sent&iacute; un l&iacute;quido frio correr sobre mi ano entreabierto. Este morboso ya ten&iacute;a el frasco de lubricante al alcance de la mano, pens&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sus deseos son ordenes, Se&ntilde;orita.<\/p>\n<p>La punta suave y lisa de su verga se present&oacute; en la entrada mi agujero. Agarr&aacute;ndome por las caderas, empez&oacute; una lenta y continua penetraci&oacute;n. Yo no dejaba de tocarme y sent&iacute;a y mi culo abrirse poco a poco. Se par&oacute; un instante en medio de su progresi&oacute;n para preguntarme si no me dol&iacute;a. En vez de contestarle, avanc&eacute; mi culo hacia &eacute;l, lentamente, hasta sentir sus bolas tocar mis labios chorreantes. Gemimos juntos, la sensaci&oacute;n era incre&iacute;ble y tuve que dejar de tocarme para no venirme al instante. Su verga me estiraba deliciosamente el culo y pronto me sent&iacute; c&oacute;moda para moverme un poco y hacerla ir y venir. Lo escuchaba suspirar, me imaginaba que no se perd&iacute;a ni un segundo de esta visi&oacute;n obscena. Por prueba, la llev&oacute; al colmo soltando mis caderas para agarrarme las nalgas y abrirlas para ver c&oacute;mo yo me estaba cachando el culo, movi&eacute;ndome para que me clavara su pinga m&aacute;s y m&aacute;s fuerte. Cuando me dijo que estaba a punto de venirse, yo quer&iacute;a m&aacute;s morbo.<\/p>\n<p>&mdash;Y dime c&oacute;mo te vas a venir, &mdash;le pregunt&eacute;, jug&aacute;ndome de burlona a mi turno entre dos gemidos suyos.<\/p>\n<p>&mdash;Te voy a llenar el culo de leche&hellip;<\/p>\n<p>Al escuchar su respuesta, perd&iacute; la cabeza. Me volv&iacute; a meter dos dedos en la concha y sent&iacute; una onda de choque irradiar todo mi cuerpo. Me estaba viniendo m&aacute;s fuerte que nunca, con un grito largo y animal. Mi concha contractaba con espasmos y la presi&oacute;n que ejercieron los m&uacute;sculos de mi ano sobre su verga lo llev&oacute; al orgasmo. Lo escuch&eacute; gritar y sent&iacute; su leche c&aacute;lida brotar en mi culo.<\/p>\n<p>Nos ca&iacute;mos en la cama juntos, se qued&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y me volvi&oacute; a besar el cuello, abraz&aacute;ndome con ternura.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Final de la Parte 1:&nbsp; &mdash;Vivo cerca y solo, &iquest;quieres ir a mi casa? Hab&iacute;amos salido del bar, despu&eacute;s de haber terminado nuestros tragos. Al levantarme me hab&iacute;a sentido un poco inc&oacute;moda, ten&iacute;a miedo de la falta de discreci&oacute;n en los minutos anteriores. 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