{"id":34790,"date":"2022-05-14T22:00:00","date_gmt":"2022-05-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-14T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-14T22:00:00","slug":"la-peluqueria-canina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-peluqueria-canina\/","title":{"rendered":"La peluquer\u00eda canina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34790\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por varios a&ntilde;os tuve de mascota a Nieves, una perrita mestiza con pelos algo largos de color blanco, con lo cual cada tanto deb&iacute;a llevarla a una peluquer&iacute;a canina para mantener su limpieza. Con una de mis tantas mudanzas en pocos a&ntilde;os, pas&eacute; a estar lejos del peluquero de confianza y tuve que buscar una nueva alternativa m&aacute;s cercana a la nueva zona de residencia.<\/p>\n<p>Por recomendaciones de amigos en com&uacute;n llegu&eacute; hasta el local de Viviana, previo a acordar una cita telef&oacute;nica. Al llegar me recibi&oacute; una hermosa mujer madura muy simp&aacute;tica y amable. De estatura media, cabellera blonda ondulada y un cuerpo muy arm&oacute;nico, que dejaba en evidencia afici&oacute;n al fitness. Tetas peque&ntilde;as, pero acorde a su cuerpo y caderas anchas que remataban en un portentoso culo. Luego de las conversaciones de rigor y mis pocas disimuladas miradas a su escote, recibi&oacute; a mi mascota y dijo que me llamar&iacute;a cuando est&eacute; lista. Al cabo de un par de horas, el largo y color de pelo de la perrita hab&iacute;a vuelto a su mejor condici&oacute;n, quedando satisfecho con el resultado y el trato, pasando a ser clientes asiduos.<\/p>\n<p>A medida que nos &iacute;bamos con Viviana viendo empezamos a tomar confianza y charlar de otros temas adem&aacute;s de mascotas. De a poco fui avanzando en mis comentarios sobre sus atributos f&iacute;sicos y atuendos de trabajo, los cuales eran bien recibidos y de alguna manera alentaban a dar un paso m&aacute;s en cada nueva visita a la pelu.<\/p>\n<p>Hasta que lleg&oacute; una ocasi&oacute;n donde fuimos recibidos por un beso a cada uno por Vivi reci&eacute;n salida de la ducha, cabellos h&uacute;medos, olor a jab&oacute;n y perfume, enfundada en una chaquetilla blanca corta, con calzas largas negras que dejaban en evidencia sus prominentes caderas y ese culo grande y firme, adem&aacute;s de sugerir un bronceado impecable en la zona del escote. Tal inesperado escenario hizo que una inc&oacute;moda erecci&oacute;n fuera poco disimulada por mi pantal&oacute;n corto y slip. No estaba preparado para la situaci&oacute;n, pero no hice mucho esfuerzo por ocultarla. Ella se percat&oacute; al relojear mi paquete, sonri&oacute; y me invit&oacute; a retirarme, para volver a la se&ntilde;al de aviso.<\/p>\n<p>Me fui a un parque cercano a caminar para hacer tiempo. En todo momento, pod&iacute;a sentir su perfume y pensar en su orto. Iba elucubrando alguna estrategia ocurrente para poder dar un paso firme y contundente cuando volviera a verla. Las horas pasaron, la espera se hizo larga y mis ganas se fueron diluyendo por la incertidumbre y las ganas de no meter la pata.<\/p>\n<p>Cuando recib&iacute; su llamado para pasar a buscar a la perra, camin&eacute; lentamente las cuadras que separaban el parque de la peluquer&iacute;a, intentando borrar mis pensamientos libidinosos. Pero deseaba ese culo intensamente.<\/p>\n<p>Toqu&eacute; el timbre al llegar y con una sonrisa me invito a pasar mientras buscaba a Nieves. Cuando se agach&oacute; a alzarla en brazos dejo expuesta su cola al levantarse la chaquetilla e instant&aacute;neamente mis bajos instintos se activaron: &ldquo;qu&eacute; buen orto ten&eacute;s Vivi&rdquo;, dije con firmeza. Ella, lejos de sorprenderse con el piropo, solt&oacute; lascivamente: &ldquo;&iquest;te gusta?&rdquo;. De inmediato la tom&eacute; por sus caderas, le apoy&eacute; mi dotaci&oacute;n y dije &ldquo;s&iacute;, mucho&rdquo;. En ese momento se torn&oacute; todo borroso y en&eacute;rgico: besos, lenguas, mis qu&eacute; manos recorr&iacute;an desesperadamente sus curvas apretando sus caderas y peg&aacute;ndola a mi cuerpo. Ella se arrodill&oacute; y baj&oacute; mi pantal&oacute;n corto junto al calzoncillo dejando mi pene apuntando al techo con una generosa gota saliendo por su ojo, que sabore&oacute; al sacarla con la punta de la lengua. Su arte oral era fant&aacute;stico, recorriendo el largo de la pija con su lengua, dando chupadas a los huevos hasta hacerlos desaparecer dentro de su boca. En su tercer intento de garganta profunda degluti&oacute; mi verga mientras chocaba su nariz en mi vientre y mis bolas en su barbilla. Con tono perverso me dijo &ldquo;cogeme la boca&rdquo; y empec&eacute; a bufar como un toro mientras le taladraba la garganta e hilos de baba sal&iacute;an de su boca. La tom&eacute; del pelo con la idea de hacer que se sofoque a lo que accedi&oacute; poniendo su mano en la m&iacute;a y ejerciendo presi&oacute;n sobre su cabeza.<\/p>\n<p>En esa posici&oacute;n pod&iacute;a apreciar la redondez de su cola y sin filtros espet&eacute; &ldquo;quiero romperte el culo&rdquo;. La hice parar, la gir&eacute; violentamente y de un tir&oacute;n baj&eacute; su calza. No llevaba ropa interior, quedando su culo gordo todo expuesto. Abr&iacute; con ambas manos sus nalgas y apunt&eacute; mi pija baboseada sin piedad a la escarapela, ensart&aacute;ndola de un solo movimiento r&aacute;pido y preciso. Ella solt&oacute; un grito ahogado de dolor, casi un llanto, para luego de unos minutos convertirse en un jadeo de placer y lujuria. En esa posici&oacute;n de parados perfor&eacute; su agujero hasta que mis ganas de correrme entraban en su punto de no retorno. &ldquo;Voy a acabar&rdquo;, dije. &ldquo;Acab&aacute; en mi boca&rdquo;, retruc&oacute;. R&aacute;pidamente qued&oacute; nuevamente de rodillas y succion&oacute; mi pene hasta sacarle la &uacute;ltima gota de semen, saboreando con su lengua por sobre sus labios el primer lechazo, que hab&iacute;a quedado como una suerte de bigote l&aacute;cteo.<\/p>\n<p>Luego me condujo con su mano jalando de mi pija hasta el ba&ntilde;o, lav&aacute;ndola con agua tibia y jab&oacute;n junto a los huevos. Como segu&iacute;a semi parada la chup&oacute; por un buen rato hasta que se percat&oacute; que deb&iacute;a comenzar con el ba&ntilde;o de un peque&ntilde;o Schauzer que, junto a mi perrita, hab&iacute;an sido testigos de toda la escena.<\/p>\n<p>Deb&iacute; retirarme, pero ya iba pensando en el pr&oacute;ximo turno a la peluquer&iacute;a canina&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Por varios a&ntilde;os tuve de mascota a Nieves, una perrita mestiza con pelos algo largos de color blanco, con lo cual cada tanto deb&iacute;a llevarla a una peluquer&iacute;a canina para mantener su limpieza. 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