{"id":34834,"date":"2022-05-19T22:00:00","date_gmt":"2022-05-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-19T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-19T22:00:00","slug":"el-trueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-trueno\/","title":{"rendered":"El trueno"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34834\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iquest;Se la tocaste? &mdash;le pregunt&oacute; Andrea al o&iacute;do a su amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco &mdash;respondi&oacute; Bel&eacute;n muy bajito. En un susurro apenas inaudible.<\/p>\n<p>Las dos iban en el asiento de atr&aacute;s de la camioneta, muy juntas, como si fueran una. Eran las tres de la ma&ntilde;ana y en Buenos Aires llov&iacute;a. Manejaba el padre de Andrea que estaba entretenido con su mujer en una charla sobre la fiesta de su ascenso en la empresa. Hab&iacute;an salido del festejo unos minutos solo para recoger a su hija y su amiga a la salida del boliche. Avanzaron por la calle Paraguay y al llegar a la esquina de Vidt, doblaron. A unos treinta metros frenaron y las chicas bajaron de la mano para entrar a la casona.<\/p>\n<p>&mdash;En una hora volvemos &mdash;les dijo el padre de Andrea. Las vieron entrar a la casona y desde la ventana, Andrea les hizo la se&ntilde;al que todo estaba en orden.<\/p>\n<p>&mdash;Voy al ba&ntilde;o y nos contamos todo. Usa el otro si quer&eacute;s &mdash;dijo Andrea y sali&oacute; dando saltitos como conejos desde la habitaci&oacute;n. Se desvisti&oacute; y sinti&oacute; la humedad en su concha. &iexcl;Qu&eacute; calentura! Pens&oacute; mientras orinaba y despu&eacute;s se lavaba en el bid&eacute;. Se par&oacute;, se termin&oacute; de quitar la ropa y vio sus pezones como pitones frente al espejo. Se los roz&oacute; con un dedo y un rel&aacute;mpago la atraves&oacute;. Se lav&oacute; la cara y se enjuag&oacute; la boca antes de volver a su cuarto.<\/p>\n<p>En el otro ba&ntilde;o, Bel&eacute;n se hab&iacute;a quitado el pantal&oacute;n y la blusa. Se sac&oacute; el corpi&ntilde;o y se puso una remera corta. Tambi&eacute;n sent&iacute;a la humedad en su vagina y se quit&oacute; la bombacha. Repiti&oacute; el rito de lavado de su amiga, y antes de ir a la habitaci&oacute;n, se pas&oacute; un dedo por los labios de su vagina. Ahogo un gemido y se tent&oacute; en tocarse m&aacute;s, pero se contuvo. Afuera, la lluvia ahora era un diluvio y el cielo se encend&iacute;a con rel&aacute;mpagos que ven&iacute;an desde el rio.<\/p>\n<p>Las dos volvieron a la habitaci&oacute;n como sincronizadas. Llevaban sus bombachas en la mano. Se rieron. Y las revolearon.<\/p>\n<p>&mdash;Somos unas asquerosas y unas putas &mdash;dijo Andrea, con una sonrisa p&iacute;cara. Estaba desnuda y se hab&iacute;a pasado por la piel una crema de leche. Dulce y floral.<\/p>\n<p>&mdash;Oleme &mdash;le dijo a su amiga. Bel&eacute;n como un animalito adiestrado se acerc&oacute; y la olfate&oacute; en el cuello. Se volvi&oacute; a contener.<\/p>\n<p>A sus dieciocho, Andrea y Bel&eacute;n eran amigas y compinches. Se lo contaban todo, hasta el detalle m&aacute;s m&iacute;nimo. En realidad, era Andrea, la que provocaba aquellas tertulias intimas, que a Bel&eacute;n le costaban un poco al inicio hasta entrar en clima. Esa noche no iba a ser diferente. Estaban extasiadas y con toda la energ&iacute;a. La caldera de la casona daba a los ambientes una sensaci&oacute;n de bienestar, que pon&iacute;an a las dos adolescentes a salvo de cualquier frio, a pesar de la lluvia.<\/p>\n<p>Andrea busc&oacute; en uno de los cajones del placar dos bombachas, mientras Bel&eacute;n adoraba con su mirada el cuerpo de su amiga. La firmeza de esas tetas, m&aacute;s grandes que las suyas, casi perfectas, con dos pezones marrones erectos. &iquest;Cu&aacute;ntas veces hab&iacute;a so&ntilde;ado con esas tetas? Con cualquier pretexto desde que se hab&iacute;an conocido, Bel&eacute;n buscaba esos pechos como dos m&eacute;danos. Los buscaba con la vista o rozarlos, en aparentes juegos inocentes.<\/p>\n<p>&mdash;Se la toque por encima del pantal&oacute;n. La ten&iacute;a dura como una piedra. Pod&iacute;a imaginar el tronco y la cabeza de esa pija, mientras &eacute;l me met&iacute;a mano por todos lados como un pulpo. Me dej&eacute; acariciar las tetas y la concha. Estaba tan mojada que se me moj&oacute; el pantal&oacute;n. Yo me hab&iacute;a prendido a sus besos y no lo pod&iacute;a soltar &iexcl;Como me hizo calentar! &mdash;dijo Bel&eacute;n mientras se calzaba tanga negra.<\/p>\n<p>Aquella noche, Andrea y Bel&eacute;n hab&iacute;an elegido los sillones de los reservados del boliche Quantum, para transar con dos chicos que iban a primer a&ntilde;o de medicina. Los hab&iacute;an conocido la semana anterior, en una pe&ntilde;a universitaria. Les parecieron guapos y se lanzaron a la aventura.<\/p>\n<p>&mdash;Yo casi se la chupo en la oscuridad. Me comi&oacute; a besos y me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n. Lo quer&iacute;a parar, pero con poca resistencia &mdash;dijo con una carcajada Andrea &mdash;me toco las tetas y con los dedos me amasaba los pezones. Cuando me bes&oacute; el cuello me volvi&oacute; loca. Yo le desabroch&eacute; el jean y met&iacute; la mano. Primero se la acarici&eacute; por encima del boxer, pero despu&eacute;s se la agarr&eacute;. Era como un hierro caliente. &iexcl;Lo pienso y me mojo!<\/p>\n<p>Las dos estaban frente a frente. Bel&eacute;n segu&iacute;a el relato de su amiga, pero no le sacaba los ojos de encima a las tetas. Andrea se dio cuenta y se acerc&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si no llega mi viejo a buscarnos me lo hubiera cogido &mdash;dijo Andrea y se puso a cent&iacute;metros de su amiga.<\/p>\n<p>Bel&eacute;n la mir&oacute; fijo sin moverse. Las tetas de las dos estaban separadas por pocos cent&iacute;metros.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s caliente? &mdash;le pregunt&oacute; Andrea.<\/p>\n<p>Bel&eacute;n asinti&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>Andrea le tom&oacute; una mano. Enred&oacute; sus dedos en los de ella y despu&eacute;s subi&oacute; el brazo hasta la teta izquierda.<\/p>\n<p>&mdash;Tocamela. S&eacute; que siempre te gustaron &mdash;le dijo.<\/p>\n<p>Bel&eacute;n le hizo caso. Se sent&iacute;an chispeantes y muy femeninas. La acarici&oacute; despacio y le pas&oacute; un dedo por el pez&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Si fuera var&oacute;n, te juro que te coger&iacute;a &mdash;dijo Andrea al o&iacute;do de Bel&eacute;n &mdash;. Tu culo me calienta. Su amiga no respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, sobrevino un beso. No un beso casto o breve. Andrea le comi&oacute; la boca. Bel&eacute;n quiso resistir, pero ten&iacute;a sus defensas sexuales bajas. Sinti&oacute; como la lengua de su amiga se met&iacute;a en la cavidad de la boca. Como se quer&iacute;an chupar las lenguas. Una mano de Andrea baj&oacute; hasta el el&aacute;stico de la tanga de Bel&eacute;n. Unos cent&iacute;metros m&aacute;s abajo, y no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a responder su cuerpo. Andrea ten&iacute;a a su amiga en el punto que quer&iacute;a: doblegada al deseo. Fue entonces que unos haces de luz iluminaron el barrio y se colaron por la hendija de la persiana. Despu&eacute;s, son&oacute; un trueno como una metralla que las hizo sobresaltar y despegarse. Las dos gritaron por el susto y el trepidar de los vidrios, hasta que el trueno se fue apagando.<\/p>\n<p>Bel&eacute;n salt&oacute; hacia la cama y se tap&oacute;. M&aacute;s para escapar de las caricias de su amiga, que por el miedo a la tormenta. Andrea tambi&eacute;n se repleg&oacute;. Se meti&oacute; en la cama y se cubri&oacute; con una s&aacute;bana. La &uacute;nica luz de la habitaci&oacute;n era un velador, sobre la mesa de noche.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor dormimos &mdash;dijo con vos de ruego Bel&eacute;n. Andrea estir&oacute; el brazo y apag&oacute; el velador. Las dos estaban acostadas de lado. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad cruzaron miradas. Bel&eacute;n vio que su amiga se hab&iacute;a destapado. La mirada se le fue a las tetas.<\/p>\n<p>&mdash;Contame c&oacute;mo la ten&iacute;a &mdash;dijo Andrea.<\/p>\n<p>&mdash;Basta, ya te expliqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero m&aacute;s detalles. &iquest;Era grande? &mdash;le pregunt&oacute; y llev&oacute; una mano hacia su concha. Bel&eacute;n vio en la oscuridad, los movimientos sutiles de su amiga bajo la tanga. Nunca se hab&iacute;a atrevido a tanto. Primero el beso. Despu&eacute;s le hab&iacute;a dicho que se la quer&iacute;a coger. Ahora se masturbaba. Era demasiado.<\/p>\n<p>&mdash;Si, la ten&iacute;a grande y gorda &mdash;respondi&oacute; Bel&eacute;n. Andrea aceler&oacute; los movimientos circulares sobre su cl&iacute;toris, mientras con la otra mano estimulaba el universo del pez&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te vas a tocar? &mdash;pregunt&oacute; Andrea.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si te mor&iacute;s de ganas.<\/p>\n<p>Bel&eacute;n se mor&iacute;a de ganas. No lo pod&iacute;a negar, pero jam&aacute;s se hab&iacute;a masturbado delante de nadie. Pero aquella noche, lo pod&iacute;a todo. Entrecerr&oacute; los ojos e imagin&oacute; la dureza de aquel pene que tanto hab&iacute;a frotado. Lo imagin&oacute; desnudo, con su piel rugosa, entre sus dedos. En especial, pens&oacute; en el glande. En la cabeza. La imagin&oacute; rozando los labios de su concha. Cuando abr&iacute;a los ojos ve&iacute;a a su amiga. Sus tetas y su mano mecanizada. La respiraci&oacute;n de las dos se agit&oacute;. Ahogaban sus gemidos. A Bel&eacute;n le pareci&oacute; escuchar el chapoteo de los dedos de su amiga en el interior de aquel mar, que deb&iacute;a inundar su concha. Ella dese&oacute; m&aacute;s. Resisti&oacute; las ganas de cruzarse a la cama de Andrea. Ella la miraba como hechizada. La atra&iacute;a. Los truenos ahora se alejaban, pero no cesaban. Los dedos de ellas tampoco ten&iacute;an paz. Al mismo tiempo acabaron, en dos gemidos a coro, mientras un &uacute;ltimo trueno sacudi&oacute; las ventanas. Despu&eacute;s, Andrea de par&oacute; y dio dos pasos hasta la cama donde Bel&eacute;n respiraba agitada.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a dormir con vos &mdash;le dijo y se quit&oacute; la tanga.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s loca, mir&aacute; si entra tu madre.<\/p>\n<p>&mdash;Ella nunca, pero nunca entra a mi pieza &mdash;dijo con seguridad Andrea.<\/p>\n<p>Bel&eacute;n se gir&oacute; y qued&oacute; con su mirada clavada en la pared. Andrea le quit&oacute; la tanga.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor las dos desnudas &mdash;le dijo al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Peg&oacute; sus tetas a la espalda de su amiga y su concha a la cola. La abraz&oacute; con fuerza. Bel&eacute;n en un movimiento inconsciente, arrim&oacute; su culo m&aacute;s al cuerpo de su amiga. El calor sub&iacute;a por la piel de ambas y as&iacute; se durmieron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;&iquest;Se la tocaste? &mdash;le pregunt&oacute; Andrea al o&iacute;do a su amiga. &mdash;Un poco &mdash;respondi&oacute; Bel&eacute;n muy bajito. En un susurro apenas inaudible. Las dos iban en el asiento de atr&aacute;s de la camioneta, muy juntas, como si fueran una. 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