{"id":34840,"date":"2022-05-19T22:00:00","date_gmt":"2022-05-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-19T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-19T22:00:00","slug":"secuelas-de-una-pandemia-ii-el-boxer-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/secuelas-de-una-pandemia-ii-el-boxer-negro\/","title":{"rendered":"Secuelas de una pandemia (II) El b\u00f3xer negro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34840\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ese d&iacute;a le tocaba a Pato encargarse de lavar la ropa, seg&uacute;n el acuerdo que hab&iacute;an pactado al principio de la convivencia. Cuando estaba por poner dentro de la lavadora un b&oacute;xer de Diego, Pato pudo ver un enorme guascazo que almidonaba la tela negra. Un calor profundo, como el que sinti&oacute; cuando Diego le pas&oacute; el dedo por la nariz despu&eacute;s de tocarse el hoyo, se apoder&oacute; de &eacute;l. Se asegur&oacute; de que su compa&ntilde;ero no estuviera cerca y se guard&oacute; aquella prenda en su bolsillo.<\/p>\n<p>Esa noche acab&oacute; dos veces sobre el calz&oacute;n de Diego.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&ndash;Pato &iquest;Vos viste mi b&oacute;xer negro?<\/p>\n<p>&ndash;No. Para nada.<\/p>\n<p>&ndash;Fijate bien. Debe estar entre tu ropa.<\/p>\n<p>Pato dej&oacute; a un lado el mate y se levant&oacute; del sill&oacute;n para dirigirse a su cuarto y fingir una b&uacute;squeda infructuosa.<\/p>\n<p>Algo raro hab&iacute;a en la voz de Pato, algo sutil que hizo pensar a Diego que su amigo hab&iacute;a mentido al responder. Y esto se deb&iacute;a a la sencilla raz&oacute;n de que una nueva etapa de esa amistad, un morbo que comenzaba a despuntar, se hab&iacute;a instalado entre ellos. En esa sospecha permaneci&oacute; Diego hasta que, a la ma&ntilde;ana siguiente, cuando Pato sali&oacute; a hacer la compra del d&iacute;a, sin dudar un instante, se dirigi&oacute; al cuarto de su compa&ntilde;ero para encontrar lo que buscaba.<\/p>\n<p>Lo que no sospechaba era que lo hallar&iacute;a manchado de semen seco y duro, pero no solo en un punto determinado, sino completamente sucio, producto de varias acabadas. Al ver esta imagen, Diego se llev&oacute; el b&oacute;xer a la cara y comenz&oacute; a aspirar el olor a macho que desped&iacute;a aquella prenda, mientras la pija se le iba poniendo dura. Enseguida pel&oacute; y comenz&oacute; una paja furiosa que termin&oacute; en diez segundos con un lechazo que adorn&oacute; una vez m&aacute;s la tela del calzoncillo. Y as&iacute;, mojado, lo dej&oacute; sobre la almohada de Pato.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Limpi&aacute; las cosas con lavandina vos! &ndash;orden&oacute; Pato mientras dejaba las bolsas del s&uacute;per sobre la mesada&ndash;. Me cambio y te ayudo.<\/p>\n<p>Dentro de su cuarto, comenz&oacute; a desvestirse para ponerse la ropa de entrecasa, cuando de pronto su mirada se top&oacute; con el b&oacute;xer robado, tirado sobre la almohada. Por un instante, el coraz&oacute;n le dej&oacute; de latir, pero al tomar el calz&oacute;n y comprobar que estaba h&uacute;medo de guasca reciente, las palpitaciones aumentaron como si hubiese terminado de correr una marat&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo hab&iacute;a descubierto. Diego hab&iacute;a descubierto que &eacute;l ten&iacute;a escondido el calzoncillo manchado de leche seca de m&aacute;s de una paja.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a sentido tanta verg&uuml;enza, tanta humillaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero ahora el b&oacute;xer estaba sucio de leche fresca. Reci&eacute;n escupida. Leche fresca reci&eacute;n escupida de la pija de Diego. Leche de Diego en su mano, pegote&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Pato sali&oacute; del cuarto con los ojos llorosos, indignado, ense&ntilde;ando el calz&oacute;n embadurnado de semen fresco y manchas antiguas, con la mano en alto, pero sin decir una palabra, en se&ntilde;al de protesta.<\/p>\n<p>Diego estaba apoyado en la mesada con los brazos cruzados, como esperando a Pato desde hac&iacute;a un par de minutos, sabiendo que encontrar&iacute;a su trofeo y vendr&iacute;a a declarar algo. Pero &iquest;qu&eacute; hab&iacute;a para declarar?<\/p>\n<p>&ndash;Todo bien &ndash;dijo Diego con una calma seductora que rozaba el cinismo&ndash;. Te lo pod&eacute;s quedar.<\/p>\n<p>Pato qued&oacute; petrificado, con el calzoncillo en la mano levantada en alto. Quiso hablar. No pudo. Los ojos al borde de un estallido de l&aacute;grimas. Dio media vuelta y se encerr&oacute; en su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero se hab&iacute;a llevado el calzoncillo consigo.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Hablamos? &ndash;pregunt&oacute; Diego a trav&eacute;s de la puerta cerrada&ndash;. Dale boludo. No pasa nada. Sal&iacute; y charlemos.<\/p>\n<p>&ndash;&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;En serio. No pasa nada. Dale chab&oacute;n&hellip; &iquest;Puedo entrar?<\/p>\n<p>&ndash; Pas&aacute;.<\/p>\n<p>Pato estaba en la cama, hecho un ovillo. Tapado con el acolchado miraba hacia el lado opuesto a Diego. Al cabo de unos segundos, musit&oacute; un d&eacute;bil &ldquo;perd&oacute;n&rdquo;, seguido de un sollozo.<\/p>\n<p>&ndash;Ah, bueno, yo sab&iacute;a que eras boludo &iexcl;pero no tanto!! Dejate de joder, chab&oacute;n, no ten&eacute;s que pedir per&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Vas a pensar que soy puto! &ndash; lo interrumpi&oacute; Pato con un grito angustiado que dej&oacute; a Diego sin palabras por unos segundos, hasta que mansamente agreg&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash;Te das una ducha y charlamos. &iquest;Dale?<\/p>\n<p>Quince minutos despu&eacute;s, birra mediante, ambos amigos comenzaron un di&aacute;logo in&eacute;dito para las mentes de aquellos dos hombres j&oacute;venes de clase media y familias moderadamente progres.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;La verdad? No s&eacute; lo que me pas&oacute; &ndash;arranc&oacute; Pato&ndash;. Nunca hice nada as&iacute;, te lo juro. Pero bueno, esas charlas que tuvimos, el encierro, no poder salir a garchar con ninguna mina&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Se llama morbo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;De qu&eacute; habl&aacute;s?<\/p>\n<p>&ndash;Eso que te pas&oacute;, o te pasa, se llama morbo &ndash;explic&oacute; Diego con aplomo&ndash;. Y no tiene que ver con la orientaci&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>Pato sinti&oacute; que algo se relajaba dentro de &eacute;l. Quer&iacute;a escuchar, necesitaba respuestas.<\/p>\n<p>&ndash;Mir&aacute; &ndash;dijo Diego despu&eacute;s de terminar su lata de cerveza&ndash;, yo eso lo descubr&iacute; en el gym. Primero, somos treinta chabones usando ropa ajustada y vi&eacute;ndonos tensionar los m&uacute;sculos, multiplicados en todos los espejos. &iquest;Ok? Ya eso solo te llama la atenci&oacute;n. Es as&iacute;. Sumale los vestuarios y&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Pasa algo en los vestuarios? &ndash;interrumpi&oacute; Pato algo ansioso.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, seguro. Bueno, en realidad no s&eacute;; pero algo debe pasar. A m&iacute; nunca me toc&oacute; ver nada raro, pero seguro&#8230; Bueno, a lo que voy es que en el vestuario estamos literalmente en pelotas, y bueno, eso es sexual aunque no quieras. Todos miramos la pija del compa&ntilde;ero. No s&eacute;, para compararla, por curiosidad&hellip; Qu&eacute; se yo.<\/p>\n<p>&ndash;Pero &iquest;Y lo del morbo?<\/p>\n<p>&ndash;Par&aacute;. Ya llego a esa parte &ndash;respondi&oacute; acomod&aacute;ndose en el sill&oacute;n con la actitud de quien va a desarrollar una teor&iacute;a trascendente para la humanidad&ndash;. Una vez, creo que fue har&aacute; dos a&ntilde;os atr&aacute;s, estaba yo solo en el vestuario, cambi&aacute;ndome para salir, cuando un compa&ntilde;ero se meti&oacute; en las duchas. El flaco dej&oacute; al lado de mi bolso su ropa usada. No s&eacute; qu&eacute; me pas&oacute;, pero bueno; me pic&oacute; una curiosidad rara&hellip; Cuando not&eacute; que no me pod&iacute;a ver, tom&eacute; su remera y la mir&eacute; en detalle, estaba buena, qu&eacute; se yo. La dej&eacute; y vi que al lado hab&iacute;a un suspensor. Yo nunca hab&iacute;a usado eso y siempre me hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n. Lo agarr&eacute; y sin pensarlo me lo puse en la napia. Ol&iacute; y casi me caigo de culo.<\/p>\n<p>Pato miraba con una expresi&oacute;n extra&ntilde;ada, pero quer&iacute;a que su amigo continuara con el relato.<\/p>\n<p>&ndash;Fue rar&iacute;simo&hellip; Era una mezcla de olores que, no s&eacute;, no se parec&iacute;an a nada. Pero me excit&oacute; a full. Obvio me sent&iacute; s&uacute;per raro, pero la verdad es que ni se me cruz&oacute; por la cabeza meterme en la ducha a chuparle la pija al chab&oacute;n. &iquest;Se entiende?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, s&iacute;. Re.<\/p>\n<p>&ndash;Y nada. Lo dej&eacute; en su lugar, me termin&eacute; de peinar y listo. A la calle.<\/p>\n<p>&ndash;Pero y despu&eacute;s, &iquest;no te pajeaste?<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Nooo! &iexcl;Para nada! Es m&aacute;s, esa noche me vi con Lore &iquest;te acord&aacute;s? Y me la garch&eacute; como el mejor pero ni me acord&eacute; del suspensor del vestuario ni en joda.<\/p>\n<p>Pato segu&iacute;a mudo. El relato de su amigo, lejos de calmar su angustia le hab&iacute;a provocado un sentimiento indefinible que prefer&iacute;a no experimentar.<\/p>\n<p>&ndash;Lo que quiero decir &ndash;sigui&oacute; Diego&ndash; es que tener morbos es normal. Mir&aacute;, vos me dijiste que nunca te ol&iacute;as la verga y&hellip; de alguna manera es mi culpa, porque yo saqu&eacute; el tema, &iquest;viste? Y bueno, otro d&iacute;a volvimos a hablar de lo mismo, y pint&oacute; paja y&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;Tremenda paja &ndash;agreg&oacute; Pato con una sonrisa, ya m&aacute;s relajado.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Tremenda, amigo! Y nos re miramos. &iquest;O no?<\/p>\n<p>&ndash;Re.<\/p>\n<p>&ndash;Pero todo bien, &iquest;viste? Re normal. Y bueno, eso tambi&eacute;n es morbo.<\/p>\n<p>Diego iba a seguir hablando, pero comenz&oacute; a re&iacute;r levemente. Se mor&iacute;a de ganas de comentar algo m&aacute;s, pero lo disimulaba con una risa que invitaba a preguntar.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;De qu&eacute; te re&iacute;s? &ndash;pregunt&oacute; Pato.<\/p>\n<p>&ndash;De nada&hellip; pero bueno. Estamos en confianza, &iquest;no?<\/p>\n<p>&ndash;M&aacute;s vale, forro.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, nada &ndash;confes&oacute; Diego&ndash;, hablar del tema me la puso gomosa. &iquest;A vos?<\/p>\n<p>&ndash;&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Sale paja?<\/p>\n<p>Por toda respuesta, Pato comenz&oacute; a desnudarse torpemente, por completo, para dejar al descubierto su nada despreciable chota, dura como un tronco. Diego volvi&oacute; a reparar en el porte de aquella verga y se sorprendi&oacute; un poco de verla erecta al cien por ciento, cuando se supon&iacute;a que su amigo a&uacute;n segu&iacute;a preocupado por haber sido descubierto en su contrabando del b&oacute;xer enlechado.<\/p>\n<p>Esta vez no hab&iacute;a porno. Lo que ahora cada uno de ellos ve&iacute;a no era una pantalla de tv mostrando a dos personas cogiendo, sino a un hombre en pelotas con las gambas abiertas, dejando caer los huevos sobre la tela del sill&oacute;n, rebotando con cada movimiento de las manos aferradas a las pijas calientes y duras.<\/p>\n<p>Diego se detuvo un momento para sacarse el pantal&oacute;n que ten&iacute;a bajado hasta los tobillos y volvi&oacute; a sentarse, esta vez con las piernas mucho m&aacute;s abiertas, con los talones apoyados en el sill&oacute;n, dejando al descubierto su hoyo peludo.<\/p>\n<p>Pato segu&iacute;a su paja sin poder evitar que el torso se le arqueara de vez en cuando, sin poder impedir que los gemidos fueran cada vez m&aacute;s evidentes.<\/p>\n<p>Diego volvi&oacute; a acomodarse, esta vez para levantar las piernas y dejarlas suspendidas en el aire. Enseguida se escupi&oacute; las manos y mientras con una se tocaba los huevos y la pija, cubri&eacute;ndolos de baba, con la otra se dedeaba el orto, como seduciendo a Pato que, sin pensarlo, hab&iacute;a comenzado a hacer lo mismo que su amigo, casi en espejo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Tom&aacute;, puta!&rdquo;, grit&oacute; Diego con voz ronca, dejando caer un chorro de leche espesa sobre su pecho peludo, unos segundos antes de que Pato comenzara a escupir guascazos por todos lados, con un gemido de placer que nunca antes hab&iacute;a expresado de esa manera.<\/p>\n<p>Por un minuto, silencio y ojos cerrados. Luego, cruce de miradas y al un&iacute;sono, como si hubiese sido ensayado, ambos largaron un &ldquo;&iexcl;alta paja!&rdquo;, seguido de un ataque de risa franca.<\/p>\n<p>Ambos estaban exhaustos, relajados y tranquilos; en la confianza m&aacute;s plena, la de dos amigos que no tienen nada que ocultarse y que comparten algo que les pertenece solo a ellos y a nadie m&aacute;s; su peque&ntilde;o tesoro, su secreto m&aacute;s &iacute;ntimo.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La paja compartida comenz&oacute; a tomar car&aacute;cter de pr&aacute;ctica habitual. Surg&iacute;a sin un plan: despu&eacute;s de entrenar, oliendo las calzas chivadas; antes de cenar, con una birra en la mano libre, o bien antes de ir a dormir &ldquo;para estar m&aacute;s relajados&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo habitual era quedarse en pelotas, sentarse frente a frente y comenzar la paja mir&aacute;ndose mutuamente. De a poco empezaron a volverse cada vez m&aacute;s verbales. &ldquo;che, mir&aacute; c&oacute;mo la tengo&rdquo;. &ldquo;La ten&eacute;s re babosa hoy&rdquo;. &ldquo;Apretate los huevos, dale: est&aacute; buen&iacute;simo&rdquo;. Comentarios, consejos, chistes. Y luego de la acabada, seguir charlando de lo que sea, mientras la leche se iba escurriendo al principio, hasta secarse en los pelos del pubis o el pecho unos minutos despu&eacute;s.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Una noche pint&oacute; competencia.<\/p>\n<p>&ndash;Pero vos gan&aacute;s, forro &ndash;dijo Diego&ndash;. Acab&aacute;s m&aacute;s lejos que yo.<\/p>\n<p>&ndash;Porque la tuya es m&aacute;s espesa. Dale. Onda tiro al blanco.<\/p>\n<p>&ndash;Ok. Tra&eacute; el b&oacute;xer negro &ndash;sugiri&oacute; Diego, sin notar que Pato bajaba la mirada con pudor&ndash;. Dale, no me digas que lo tiraste.<\/p>\n<p>Pato respir&oacute; profundo, fue a su cuarto y al rato volvi&oacute; con el famoso calz&oacute;n almidonado de leche. Diego lo tom&oacute;, lo aspir&oacute; con fuerza y como estimulado por una droga, empez&oacute; su paja.<\/p>\n<p>Quince minutos despu&eacute;s, el calzoncillo estaba empapado por la leche copiosa y l&iacute;quida de Pato que ya empezaba a ser absorbida por la tela, y cubierto luego por la acabada untuosa de Diego que tardaba en diluirse.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo guardo&rdquo;, dijo Pato de camino a su cuarto. &ldquo;Obvio&rdquo;, respondi&oacute; Diego con una sonrisa. &ldquo;La pr&oacute;xima lo usamos&rdquo;.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&ndash;Che. &iquest;No estamos haciendo cualquiera? &ndash;pregunt&oacute; Pato con voz insegura unos minutos despu&eacute;s de una de aquellas &ldquo;altas pajas&rdquo;.<\/p>\n<p>Diego dud&oacute; unos instantes y sincero aventur&oacute; un &ldquo;No s&eacute;&rdquo;, para quedar callado por un largo lapso.<\/p>\n<p>El silencio era inc&oacute;modo y Pato arremeti&oacute; nuevamente:<\/p>\n<p>&ndash;Digo&hellip; No es que est&eacute; mal, pero qu&eacute; se yo. Es raro.<\/p>\n<p>&ndash;Si quer&eacute;s lo dejamos.<\/p>\n<p>Un &ldquo;no&rdquo; rotundo brot&oacute; de los labios de Pato con tanta vehemencia que sinti&oacute; pudor, al punto de buscar, con palabras d&eacute;biles, justificar aquella respuesta.<\/p>\n<p>&ndash;Entonces no rompas los huevos, amigo. Estamos solos, en medio de una pandemia, estamos calientes, tenemos confianza. &iquest;Qu&eacute; onda? &iquest;Te da salir a garchar con una piba que no conoc&eacute;s?<\/p>\n<p>&ndash;No, est&aacute; bien &ndash;atin&oacute; a responder Pato&ndash;. La verdad es que s&iacute;, lo pens&eacute;, pero&hellip; me da cagazo salir y contagiarme.<\/p>\n<p>&ndash;Listo, boludo. Ya est&aacute;. &iquest;Est&aacute; claro que esto queda entre nosotros?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y que no tiene nada de malo?<\/p>\n<p>&ndash;&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te parece mal lo que hacemos s&iacute; o no?<\/p>\n<p>Pato suspir&oacute;. Parec&iacute;a buscar las palabras:<\/p>\n<p>&ndash;Me parece mal. Pero me gusta.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;S&iacute;? &iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Cu&aacute;nto? &ndash;Pregunt&oacute; Diego mientras se sobaba la pija con las piernas bien abiertas.<\/p>\n<p>&ndash;Mucho &ndash;respondi&oacute; Pato, iniciando la segunda paja de esa tarde, pero no la &uacute;ltima de aquel d&iacute;a.<\/p>\n<p>(Contin&uacute;a)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ese d&iacute;a le tocaba a Pato encargarse de lavar la ropa, seg&uacute;n el acuerdo que hab&iacute;an pactado al principio de la convivencia. Cuando estaba por poner dentro de la lavadora un b&oacute;xer de Diego, Pato pudo ver un enorme guascazo que almidonaba la tela negra. Un calor profundo, como el que sinti&oacute; cuando Diego le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21532,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34840","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34840","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21532"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34840"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34840\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34840"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34840"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34840"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}