{"id":34960,"date":"2022-05-24T22:00:00","date_gmt":"2022-05-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-24T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-24T22:00:00","slug":"el-mozo-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-mozo-parte-3\/","title":{"rendered":"El mozo (Parte 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34960\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me despert&oacute; una gota de sudor que se deslizaba en mi pecho. Hac&iacute;a calor y hab&iacute;a dormido hasta tarde, la luz del mediod&iacute;a iluminaba el cuarto. Al darme cuenta de que estaba solita en la cama, me sent&iacute; inc&oacute;moda. &Eacute;l, seguramente se hab&iacute;a despertado porque ten&iacute;a cosas que hacer y, por amabilidad, me hab&iacute;a dejado dormir. No quer&iacute;a molestarlo o ser intrusa en su cotidiano. Pese a lo que hab&iacute;a pasado entre nosotros durante la noche, en realidad apenas lo conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>Busqu&eacute; mi ropa y no la encontr&eacute; en el piso, ni en el escritorio. Baj&eacute; de la cama y me puse en cuatro patas para mirar debajo.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; hermosa vista me regalas apenas despierta&hellip;<\/p>\n<p>Mir&eacute; a mi espalda. Estaba en la puerta, sonriendo y guapo. Estaba sin polo, con un buzo gris oscuro y de tela delgada que me dejaba adivinar que no llevaba b&oacute;xer. Se dibujaba discretamente la forma gruesa y alargada de su verga. Llevaba una bandeja con un par de tazas y una cafetera italiana, como si estuviera en medio de su servicio en el bar. &ldquo;Estoy en una puta pel&iacute;cula rom&aacute;ntica&hellip;&rdquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; prec&iacute;pitemente en la cama, escondiendo torpemente mi desnudez con la s&aacute;bana. Con el sol que entraba en el cuarto, me parec&iacute;a que sus ojos eran a&uacute;n m&aacute;s celestes y claros, me intimidaba de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; te tapas? Esta noche no te molestaba tanto estar desnuda frente a m&iacute;, &iquest;no? &mdash;me dijo, ri&eacute;ndose. &mdash;Acabo de preparar caf&eacute; y ven&iacute;a para ver si estabas despierta, parece que s&iacute;. Despierta y deliciosa.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, no me di cuenta de que te hab&iacute;as levantado. Gracias por el caf&eacute;, pero no te quiero molestar. Voy a vestirme e irme a mi casa.<\/p>\n<p>&mdash;No, no te vas a vestir.<\/p>\n<p>En un instante record&eacute; las &oacute;rdenes que me hab&iacute;a dado en la noche y c&oacute;mo le hab&iacute;a obedecido, hipnotizada por mi propio gusto para este juego de sumisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ayer me dijiste que tambi&eacute;n ten&iacute;as el d&iacute;a libre, &mdash;sigui&oacute;. &mdash;Me agradar&iacute;a que te quedes, si quieres.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;. La perspectiva de pasar el d&iacute;a en su compa&ntilde;&iacute;a me provoc&oacute; una sensaci&oacute;n agradable entre las piernas, estas ligeras cosquillas que son el preludio de la excitaci&oacute;n sexual. Si hubiera estado solita en mi casa, me hubiera dejado caer en el colch&oacute;n para masturbarme y acariciar mis tetas, disfrutando de mi propia desnudez y del despertar de mi arrechura.<\/p>\n<p>Puso la bandeja en el escritorio y sirvi&oacute; el caf&eacute;. Me ofreci&oacute; una taza y se sent&oacute; en la cama, mientras llevaba la otra a sus labios. La tom&eacute; y no pude resistir a las ganas de tocarle la espalda y recorrer algunas de las l&iacute;neas negras que paseaban entre los lunares y pecas que la poblaban. Su piel era suave, quer&iacute;a besarla y morderla, mezclar su sabor con el caf&eacute; que me envolv&iacute;a la lengua. Me acariciaba la pierna con una ternura, con idas y venidas ligeras, mirando por la ventana. Nos quedamos un rato as&iacute; en silencio, tomando caf&eacute;, hasta que su mano subiera hasta mi sexo. Se dio la vuelta para besarme, agarrando suavemente mi concha con su mano, como si quisiera proteger un tesoro reci&eacute;n encontrado. Su lengua era exquisita y atrevida, era obvio que lam&iacute;a como un rey.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a ba&ntilde;arme &mdash;le dije.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos.<\/p>\n<p>Se par&oacute; para llevarme de la mano hasta el ba&ntilde;o. La forma de su verga deformaba su buzo, ya la ten&iacute;a bien parada. Ten&iacute;a una ducha italiana, no iba hacer falta esperar que termin&aacute;ramos de ba&ntilde;arnos para que yo pudiera disfrutar de su erecci&oacute;n. Nos metimos juntos debajo del chorro de agua tibia y volvimos a besarnos, abrazados. Pas&eacute; mi mano entre los labios de mi sexo, estaba excitada y mi jugo se mezclaba con el agua. La sensaci&oacute;n de mis dedos en mi cl&iacute;toris era una delicia. &Eacute;l amasaba mi culo con fuerza, presionaba y jugaba con mi ano. Sent&iacute;a su sexo duro contra mi pubis, con sus gestos, adivinaba que me la quer&iacute;a meter de nuevo en el culo y eso me arrechaba m&aacute;s a&uacute;n. Me llen&eacute; la mano de jab&oacute;n y agarr&eacute; su verga para masturbarlo, pero, como si no pod&iacute;a aguantar las ganas que me ten&iacute;a, me volte&oacute; y me peg&oacute; contra la pared. Penetr&oacute; mi concha de una vez, sin brutalidad, pero con fuerza, arranc&aacute;ndonos a los dos un gemido de satisfacci&oacute;n. La ten&iacute;a dura y ancha y, as&iacute; parados, me llenaba deliciosamente. Me hab&iacute;a puesto de puntillas y me hab&iacute;a arqueado para sentirlo m&aacute;s profundo a&uacute;n y como me segu&iacute;a tocando ya casi fren&eacute;ticamente, subi&oacute; r&aacute;pidamente la ola del orgasmo. &Eacute;l lo sinti&oacute; y, en vez de met&eacute;rmela m&aacute;s fuerte para hacerme venir, sus movimientos se pusieron m&aacute;s lentos.<\/p>\n<p>&mdash;Todav&iacute;a no, cari&ntilde;o&hellip;&mdash;me dijo.<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; la mano con la cual me estaba masturbando, como a los ni&ntilde;os que se sorprende haciendo travesuras, y la junt&oacute; con la que ten&iacute;a m&aacute;s arriba, apoyada en la pared. Encerrando mis mu&ntilde;ecas finas, me mantuvo las manos sobre la cabeza, impidiendo que me tocara m&aacute;s. Su otra mano me manten&iacute;a la barbilla ligeramente levantada y me presentaba un par de dedos a la altura de la boca, a modo de compensaci&oacute;n de la frustraci&oacute;n que me inflig&iacute;a. Los lam&iacute;a y los chupaba con los ojos cerrados. Me excitaba estar a su disposici&oacute;n y estaba dispuesta a satisfacer cualquiera de sus fantas&iacute;as. Sobre todo, estaba a punto de venirme. Con movimiento de caderas lo hubiera alcanzado, pero no me quer&iacute;a satisfacer en seguida. Sac&oacute; sus dedos de mi boca y los pas&oacute; en la zanja de mi culo. Cuando presionaron su entrada, mi agujero de zorra le dej&oacute; entender mi excitaci&oacute;n. Se abri&oacute; sin dificultad para recibir sus dedos con los cuales form&oacute; un gancho que me oblig&oacute; a arquearme m&aacute;s. De nuevo, estaba completamente suya. Me cach&oacute; en esta posici&oacute;n lento y profundamente, mordi&eacute;ndome la nuca en la cual sent&iacute;a el agua chorrear. Los movimientos de su verga y la sensaci&oacute;n de sus dedos que me estiraban ligeramente el ano me procuraban un placer intenso. Era un maestro para mantenerme al borde del orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora s&iacute;, &mdash;me dijo.<\/p>\n<p>Se retir&oacute; ligeramente como para tomar impulso y me penetr&oacute; con fuerza, mientras el rico gancho que formaba con sus dedos me jalaba el culo hacia arriba. Mis gemidos lascivos fueron reemplazados por un grito. Me vine al instante.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Me sent&eacute; de rodillas en el piso de la ducha, bajo el chorro. Recuperaba lentamente despu&eacute;s del terremoto de placer que acababa de sentir. Entre las gotas de agua que salpicaban, vi que segu&iacute;a de pie. Me sonre&iacute;a. Su verga segu&iacute;a perfectamente parada y se pajeaba suavemente. Le devolv&iacute; su sonrisa, lo mir&eacute; a los ojos y acerqu&eacute; mi boca de su sexo. Sin dejar de mirarlo, empec&eacute; a lamerle las bolas, acogi&eacute;ndolas delicadamente con todo lo ancho de mi lengua. Solt&oacute; su verga para dejarme recorrerla hasta la punta, alternando lamidos y besos.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; rica lengua tienes&hellip;&mdash;suspir&oacute;, cerrando los ojos.<\/p>\n<p>En este juego de dominaci&oacute;n que se hab&iacute;a instalado entre nosotros, &eacute;l no sab&iacute;a todav&iacute;a que acababa de perder el poder. Ya solo le quedaba dejarse llevar por mi boca y aguantar una larga e intensa frustraci&oacute;n. Empec&eacute; por tomar la punta de su verga entre mis labios y a chupetearla. Sent&iacute; su mano ponerse detr&aacute;s de mi cabeza y empujarla para invitarme a dejarlo entrar por completo en mi boca. Apret&eacute; a penas los dientes a modo de advertencia. Me solt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Estate quieto y d&eacute;jame hacer a mi manera &mdash;le dije.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, sigue, por favor&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;A mi manera&rdquo; no era nada preciso, solo me excitaba invertir los papeles y tomar el control despu&eacute;s de haberme dejado totalmente llevar en los confines de la lujuria, regal&aacute;ndole la m&aacute;s imp&uacute;dica y obscena versi&oacute;n de mi misma.<\/p>\n<p>Desde mis primeras experiencias sexuales, siempre me gust&oacute; el sexo oral. Cumpliendo 18 descubr&iacute;a la sensaci&oacute;n de tener una verga palpitante bajo mis lenguazos t&iacute;midos y, un par de semanas despu&eacute;s, empezaba a disfrutar de la sensaci&oacute;n de tenerla en la boca. A los 30, mi lengua y mi boca se hab&iacute;an vuelto tan sensibles que sent&iacute;a n&iacute;tidamente un placer bucal mientras ofrec&iacute;a mamadas apasionadas a mis amantes. En este dominio, no ten&iacute;a l&iacute;mites, me encantaba lamer, chupar, sobar su verga en mis labios, llenarla de saliva, pajearla, volver a hund&iacute;rmela en la boca hasta la garganta, enrollarla con mi lengua&hellip; Muy a menudo, me masturbaba mientras tanto y, por la excitaci&oacute;n que ven&iacute;a directamente de mi boca, me las arreglaba para llegar al orgasmo, cuyo placer era duplicado por la sensaci&oacute;n de una verga que me llenara la boca. Mi segunda fuente de satisfacci&oacute;n era obviamente llevar al otro al colmo del placer y sentir como brotaba la leche en mi garganta o abrir la boca y dejarla caer en mi lengua, pero no le iba a llevar a este final tan pronto&hellip;<\/p>\n<p>Retom&eacute; su verga en la boca y la hice entrar por completo, aspirando ligeramente para presionarla con mi lengua y el interior de mis mejillas. Con un movimiento suave, mi mano la hac&iacute;a ir y venir lentamente, disfrutando de la sensaci&oacute;n de su masa dura en mi lengua. Repet&iacute; este movimiento regular durante largos minutos, modulando la presi&oacute;n y as&iacute; sus sensaciones, regal&aacute;ndole olas furtivas de placer intenso. Me hubiera podido quedar as&iacute; durante horas. Lo miraba con este contrapicado caracter&iacute;stico de esta posici&oacute;n, levantando los ojos para encontrar los suyos en los cuales se mezclaban goce, desprecio, ansias y s&uacute;plica &ndash; &iexcl;qu&eacute; ricos pueden ser los ojos de un hombre cuando tiene placer! Me imaginaba que le encantaba verme as&iacute;, esforz&aacute;ndome para sostener su mirada mientras su verga me deformaba la boca, d&aacute;ndome mi mejor cara de morbosa en celo. Sent&iacute;a que quer&iacute;a m&aacute;s. M&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s profundo, m&aacute;s apretado&hellip; Poco a poco, sus suspiros tomaban la tonalidad de una ligera queja, como si le empezara a costar la frustraci&oacute;n que me aplicaba a imponerle. Desde la primera vez que le hab&iacute;a visto en la universidad, hab&iacute;a notado que ten&iacute;a un culo particularmente bonito y me hab&iacute;a quedado con ganas de conocer esta parte de su anatom&iacute;a, sublimada por el pantal&oacute;n que llevaba aquel d&iacute;a. Siempre pens&eacute; que no se le da la atenci&oacute;n que merecen a las nalgas de los hombres, estas partes delicadas y sin defensa. Hasta podr&iacute;a decir que no se conoce &ndash; ni se disfruta &ndash; a un hombre por completo sin tomar el tiempo de descubrir su culo y darle el gusto de disfrutar las caricias en esta piel sensible. Sin soltar su verga, mi mano libre empez&oacute; la descubierta de estas curvas inexploradas y llenas de jab&oacute;n. Eran musculosas y agradables de tocar. Las amasaba a mano llena y parec&iacute;a que no lo dejaba indiferente. Extendi&oacute; el brazo para cortar el agua. Sus suspiros eran m&aacute;s fuertes y me arriesgu&eacute; a pasar mis dedos entre sus nalgas hasta llegar a su ano. En el mismo momento, presion&eacute; su verga un poco m&aacute;s con la lengua y aceler&eacute; mi movimiento. Cuando me atrev&iacute; a entrar una falange en este estrecho agujero, se dej&oacute; llevar d&oacute;cilmente con un gemido satisfecho. Mov&iacute;a apenas mi dedo, todav&iacute;a precavida, era evidente que apreciaba mis gestos. Unos espasmos tenues empezaban a recorrer su verga, anunciando la paulatina subida de su goce. La retir&eacute; de mi boca para mirarla. Estaba totalmente vertical. Le di un par de lenguazos y me par&eacute; para llegar de nuevo a la altura de su mirada animada por una mezcla de desilusi&oacute;n y de frustraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Todav&iacute;a no, cari&ntilde;o&hellip;&mdash;le dije a mi turno, burlona.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de la ducha y agarr&eacute; una de las tollas que estaban met&oacute;dicamente dobladas en un estante. Me mir&oacute; secarme, sonriendo y pensativo al verme, de la nada, tan c&oacute;moda como si estuviera en mi casa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te quieres secar?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute; claro &mdash;me contest&oacute; como si lo hubiera sacado de un sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Lo envolv&iacute; con la toalla que acababa de usar, abraz&aacute;ndolo. Si hubi&eacute;ramos ocultado su impresionante erecci&oacute;n y su manera de agarrarme el culo, medio impaciente, medio vengativo, era un momento de gran ternura. Nuestras bocas se encontraron en seguida y, r&aacute;pidamente, el beso tierno se convirti&oacute; en una mezcla agitada de lenguas hambrientas. Me excitaba c&oacute;mo me besaba, eran besos de abandono, calientes y h&uacute;medos. No pude resistir mucho al placer de tocarlo y volv&iacute; a pajearlo, callando sus gemidos con mi boca. Bajo mis dedos lat&iacute;a una verga r&iacute;gida y gruesa, me mor&iacute;a por sentirla llenarme de nuevo antes de seguir jugando con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;chate.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En el piso? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>Sonri&oacute;, parec&iacute;a agradablemente sorprendido que yo tomara las riendas. Se ech&oacute; en piso de may&oacute;lica. Me puse a horcajadas en &eacute;l y posicion&eacute; su verga a la entrada de mi sexo. Me sent&eacute; lentamente, haci&eacute;ndola entrar cent&iacute;metro por cent&iacute;metro para disfrutar completamente de la penetraci&oacute;n que abr&iacute;a mi concha brillante. Mov&iacute; un poco, no me hac&iacute;a falta mucho en esta posici&oacute;n. Abr&iacute; mis piernas lo m&aacute;s que pudiera, hasta llegar a lo que quer&iacute;a, que me llenara todita. Estaba de nuevo a un par de movimientos de caderas del orgasmo y esta vez me iba a venir cuando me diera la gana. Me qued&eacute; inm&oacute;vil unos instantes para disfrutar plenamente de la sensaci&oacute;n de tenerlo dentro de m&iacute;. Di un amplio y profundo impulso como para que entrara m&aacute;s a&uacute;n, sobando mi cl&iacute;toris. Lo mir&eacute; a los ojos y mantuve mi mirada durante el largo orgasmo que me sumergi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; rica pinga, carajo&hellip;<\/p>\n<p>Me apoy&eacute; en su pecho y me par&eacute;, dej&aacute;ndolo desconcertado en el piso, su verga brillante de mi jugo. Era la primera vez que me comportaba as&iacute;. No me hab&iacute;a preocupado ni un segundo por lo que &eacute;l sent&iacute;a y si lo disfrutaba. Lo hab&iacute;a literalmente usado como juguete para llegar a un orgasmo delicioso y vergonzosamente ego&iacute;sta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No quieres seguir? &mdash;me pregunt&oacute;, mordi&eacute;ndose el labio inferior por tanta frustraci&oacute;n mientras hab&iacute;a empezaba a corr&eacute;rsela, impaciente.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos al cuarto.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Se tir&oacute; en las almohadas de la cama y me instal&eacute; entre sus piernas. Me acariciaba el cuello y los senos con delicadeza. Las ansias de sexo se hab&iacute;an apoderado de nuevo de su mirada celeste y me contemplaba con ojos furiosos que un esbozo de sonrisa se esforzaba en matizar. Hac&iacute;a unos largos minutos que lo estaba frustrando y se hab&iacute;a mostrado propenso a aceptar que fuera yo que controlara su goce, como me hab&iacute;a controlado a m&iacute;. Volv&iacute; a pensar en lo que hab&iacute;a pasado en la noche anterior, todav&iacute;a pod&iacute;a recordar el incre&iacute;ble orgasmo que me hab&iacute;a regalado clav&aacute;ndome su verga en el culo. Toda la noche hab&iacute;a sido una ascensi&oacute;n hacia la m&aacute;s grande obscenidad, hab&iacute;a gozado que me masturbara en el bar, exhibirme frente a &eacute;l sin pudor y dejar que me dominara. Ahora quer&iacute;a llevarlo poco a poco a este abandono total.<\/p>\n<p>Escup&iacute; en su verga que hab&iacute;a perdido de algo de su vigor para lubricarla y corr&eacute;rsela. Gimi&oacute; al recibir mi saliva. Incluso antes que lo empezara a tocar, su erecci&oacute;n volvi&oacute; a crecer con &iacute;mpetu, desvelando su gusto por este juego de desde&ntilde;o. Parec&iacute;a que sent&iacute;a la misma excitaci&oacute;n que yo, cuando me hab&iacute;a escupido en el ano, esta chispa de deleite provocada por una ligera y consentida humillaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta que te escupe en la verga? &mdash;le pregunt&eacute;, jugando a deslizar mi dedo sobre la piel suave de su sexo donde chorreaba mi saliva.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, me gusta, quiero que me la corras&hellip; &mdash;suspir&oacute;.<\/p>\n<p>Le contest&eacute; escupi&eacute;ndole de nuevo, sac&aacute;ndole otro gemido caracter&iacute;stico de frustraci&oacute;n y de placer. Lentamente, encerr&eacute; su verga en mi mano y empec&eacute; a masturbarlo. Se hab&iacute;a vuelto a endurecer con orgullo, me excitaba verla as&iacute;, sensible, palpitante, hinchada y mojada. La punta lisa y rozada parec&iacute;a a punto de explotar y no me hubiera perdido este momento para nada. A la altura del placer que me procuraba chupar, la eyaculaci&oacute;n me fascinaba y me pod&iacute;a llevar al colmo de la excitaci&oacute;n. Cuando mis amantes no se ven&iacute;an en mi boca o en mi concha, siempre contemplaba este brote con satisfacci&oacute;n antes apurarme de lamer su semen como una muerta de hambre. Pensando en el rico final de la paja que le hac&iacute;a, volv&iacute; a colocar un dedo previamente mojado entre sus nalgas, las levant&oacute; un poco para facilitarme el acceso. Agradecida por su colaboraci&oacute;n, le escup&iacute; de nuevo en la verga y empec&eacute; a lamerle los huevos. Sus gemidos se volvieron m&aacute;s regulares, hasta cuadrar exactamente con las idas y venidas de mi mano. A medida que lam&iacute;a, mi saliva chorreaba de sus bolas a su culo que se abri&oacute; poco a poco para volver a acoger una primera falange. La masturbaci&oacute;n que le regalaba era regular y continua, mis lenguazos y mamadas la acompa&ntilde;aban. Era claro que le encantaba lo que le hac&iacute;a, estaba listo para disfrutar algo m&aacute;s y parec&iacute;a que sab&iacute;a lo rico que era. Met&iacute; mi dedo m&aacute;s profundo, penetrando suavemente su m&aacute;s grande intimidad. Escuch&eacute; el susurro de un &ldquo;Ay, eso s&iacute;&hellip;&rdquo;, cuando mi dedo entr&oacute; casi por completo, y empec&eacute; a hacerlo ir y venir suavemente. Sent&iacute; que su verga se contra&iacute;a y que su cuerpo se pon&iacute;a tenso, anunciando el orgasmo. Aceler&eacute; mis movimientos y mis lenguazos se volvieron m&aacute;s apoyados. Retir&eacute; totalmente mi dedo de su agujero que se hab&iacute;a vuelto bien acogedor y lo volv&iacute; a penetrar, pero esta vez con dos dedos. Gimi&oacute; m&aacute;s fuerte. Lo mir&eacute; a los ojos con morbo.<\/p>\n<p>&mdash;Sigue, sigue, voy a venirme&hellip; &mdash;me dijo, jadeando.<\/p>\n<p>Presion&eacute; su verga m&aacute;s a&uacute;n para satisfacerlo con unas idas y venidas r&aacute;pidas y fuertes, mientras le manten&iacute;a mis dedos profundamente metidos en el culo. Sent&iacute; su goce subir a lo largo de su verga y abandon&eacute; sus bolas para que me brotara en la cara. Su ano se contrajo sobre mis dedos y se vino con un grito animal y ronco, mir&aacute;ndome a los ojos mientras recib&iacute;a su leche en las mejillas y en mi boca abierta.<\/p>\n<p>La tarde empezaba muy bien.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me despert&oacute; una gota de sudor que se deslizaba en mi pecho. 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