{"id":34993,"date":"2022-05-29T22:00:00","date_gmt":"2022-05-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-29T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-29T22:00:00","slug":"el-bautizo-campestre-la-primera-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-bautizo-campestre-la-primera-noche\/","title":{"rendered":"El bautizo campestre: La primera noche"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"34993\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>I<\/p>\n<p>Lo que les voy a relatar me pas&oacute; hace ya varios a&ntilde;os. Rondaba los 20 y era el t&iacute;pico estudiante universitario medio nerd de principios de la d&eacute;cada de los 90. Ten&iacute;a como polola (novia) -desde hac&iacute;a casi seis meses- a una compa&ntilde;era de 21 a&ntilde;os, de piel blanca y pelo rizado, largo y negro. 1.70 m de altura, delgada, pero con curvas y un culo discreto y bien formado. Destacaban un par de maravillosas tetas de carnosos y definidos pezones. Sus medidas eran 100-60- 75.<\/p>\n<p>Bonita no era, sin embargo, estaba lejos de ser fea. Ojos color marr&oacute;n, de pesta&ntilde;as largas y definidas y una boca menuda con delgados y bien contorneados labrios. Inteligente y expresiva. Para nada mojigata. A pesar de su forma de vestir su comportamiento social era de corte reservado, empero en la cama era como estar con una estrella porno (ojo no me estoy quejando, solo describo la situaci&oacute;n).<\/p>\n<p>Recuerdo hoy, con la polla dura, que desde la primera vez que la vi desnuda fue muy desinhibida y la mayor parte de las veces me rog&oacute; que la tratara como a una puta&hellip; El a&ntilde;o que estuvimos juntos fue como vivir en una pel&iacute;cula triple x, especialmente despu&eacute;s de lo que les voy a relatar.<\/p>\n<p>Cuando el calor se lo permit&iacute;a, Andrea siempre iba ataviada con vestidos ajustados hasta la cintura y faldas cortas hasta medio muslo o jeans ajustados. Petos, ce&ntilde;idas poleras de delgados pabilos como amarras. Casi siempre sin sost&eacute;n. Calzaba o c&oacute;modas y elegantes zapatillas o sandalias de finas tiras de cuero a pie descubierto.<\/p>\n<p>Estaba hechizado con el co&ntilde;o de Andrea, sin embargo, en el fondo, ten&iacute;a mis dudas acerca de la fidelidad de esta mujer, pues no importaba donde o con quien estuvi&eacute;ramos, cuando pensaba que yo no estaba pendiente, siempre mostraba algo de m&aacute;s, agach&aacute;ndose un poco m&aacute;s de lo necesario para dejar ver o sus impresionantes tetas que siempre iban sin sost&eacute;n a duras penas guardadas por seductores escotes o su respingado culito apenas cubierto por un sexy colaless, incitando a los dem&aacute;s delante de m&iacute; para luego follarnos como unos locos. Su forma de ser me gustaba e incomodaba al mismo tiempo, pero la calentura pod&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>Los &uacute;ltimos d&iacute;as de noviembre de ese a&ntilde;o fueron calurosos. Terminaba el segundo semestre del tercer a&ntilde;o cuando uno de mis amigos, el huaso Enrique, nos invit&oacute; a Mario y a m&iacute;, dado que &eacute;ramos los m&aacute;s cercanos a &eacute;l, a un bautizo en su pueblo natal.<\/p>\n<p>Resulta que su abuelo, de 80 a&ntilde;os quer&iacute;a bautizar a su hija de 2 a&ntilde;os, fruto de su &uacute;ltimo matrimonio, por lo que llevar&iacute;a a cabo una fiesta de esas de anta&ntilde;o (de 5 d&iacute;as). Estar&iacute;a presente, como la situaci&oacute;n lo ameritaba, toda la parentela lo que seg&uacute;n los c&aacute;lculos de Enrique ser&iacute;an unos 160 parientes entre t&iacute;os y primos (el abuelo ha procreado, en 5 matrimonios, la no menor suma de 18 hijos).<\/p>\n<p>La familia de Enrique era un antiguo e importante clan de la zona y su abuelo, Don Arturo, un reconocido cacique. Alto, 1,85 m, fornido, perfectamente afeitado, de pelo entre cano y robustos brazos. Parec&iacute;a que todo el tiempo estuviese molesto o dando &oacute;rdenes, pero mi amigo, nos se&ntilde;al&oacute; que &eacute;l era as&iacute;.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>El d&iacute;a que deb&iacute;amos irnos, mi polola tuvo un problema por el cual tuvo que acompa&ntilde;arnos. En el terminal de trenes, mientras Andrea, mi polola, y Mario iban por unas bebidas, Enrique me tom&oacute; del brazo.<\/p>\n<p>Enrique: qu&eacute; parte de t&uacute; y Mario son los &uacute;nicos invitados no entendiste?<\/p>\n<p>Yo: lo s&eacute; y perdona, pero esta mujer se me col&oacute;&hellip; ya la conoces. Te prometo que ni se notar&aacute; su presencia&hellip;<\/p>\n<p>Enrique: pues precisamente porque la conozco es que lo dudo, pero&hellip; en fin&hellip; no es tan terrible. Dile que tendr&aacute; que dormir en la misma pieza que nosotros, pues solo tengo tres camas. Estamos?<\/p>\n<p>Yo: comprendido&hellip;<\/p>\n<p>En la citrola de Enrique nos sentamos Andrea y yo en el asiento posterior y Mario de copiloto. Una vez acomodados me acerqu&eacute; a su o&iacute;do para, en susurros, contarle mi conversaci&oacute;n con el huaso. Al tiempo que le hablaba, comenc&eacute; a rozarle sus piernas, sus brazos&hellip;<\/p>\n<p>Andrea: es en serio? Pucha&hellip;<\/p>\n<p>Yo: no es tan terrible&hellip; lo malo es que no podremos hacer el amor&hellip;<\/p>\n<p>Andrea: es que traje dos pijamas y ambos son sexys&hellip;<\/p>\n<p>Yo: eso es un detalle&hellip; ah&iacute; nos arreglamos.<\/p>\n<p>Andrea: -disminuyendo a&uacute;n m&aacute;s el tono de voz- oye&hellip; para&hellip; d&oacute;nde va esa mano? Ay!!! Ahhh&#8230; ya, s&aacute;cala!<\/p>\n<p>Mientras la citroneta de Enrique traqueteaba por el enripiado y oscuro camino, mis dedos pasaron a deslizarse a todo lo largo de la l&iacute;nea de la vagina de Andrea&hellip; Tocaba suavemente desde su cl&iacute;toris hasta la entrada de su ano&hellip; Al poco, levant&oacute; ligeramente su culo para facilitarme el acceso. Sus t&iacute;midos gemidos pasaban desapercibidos gracias a la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que su co&ntilde;o comenzaba a exhalar m&aacute;s y m&aacute;s fluidos, las mejillas le cambiaron a un color bermell&oacute;n y su boca se abri&oacute; en un quejillo de placer mudo.<\/p>\n<p>Con la otra mano baj&eacute; el delgado pabilo de su polera, dejando al descubierto una turgente pechuga (teta) adornada con un rosado e inhiesto pez&oacute;n. Cerr&eacute; los ojos y, con la lengua, comenc&eacute; a recorrerla entera. Estaba en la gloria.<\/p>\n<p>Instintivamente levant&oacute; a&uacute;n m&aacute;s las caderas. Necesitaba los dedos m&aacute;s adentro&hellip; De pronto comenz&oacute; a moverlas cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Estaba a punto de llegar al orgasmo.<\/p>\n<p>Andrea me ten&iacute;a tan absorto que nunca not&eacute; cuando se prendi&oacute; la luz interior del techo. Al separarme de su teta y levantar la vista puede ver a Mario. Estaba dado vuelta, mirando sin pudor, agarr&aacute;ndose el paquete, mientras Enrique, con el retrovisor todo chueco, ten&iacute;a un ojo en el camino y el otro en la entre pierna de Andrea. Luego de pensarlo por dos segundos, le dej&eacute; las dos tetas al descubierto.<\/p>\n<p>Mi polola estaba con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atr&aacute;s por lo que no estaba consciente del espect&aacute;culo que ofrec&iacute;a con el gentil y cachondo auspicio de mis dedos anular y coraz&oacute;n de la mano derecha.<\/p>\n<p>Arqueando la espalda y mordi&eacute;ndose los labios Andrea sent&iacute;a un intenso orgasmo. Unos segundos despu&eacute;s Mario apag&oacute; la luz y Enrique aceler&oacute;, pues casi ven&iacute;amos a 20 km por hora.<\/p>\n<p>Soda Est&eacute;reo con El Rito llenaba la atm&oacute;sfera. Andre, luego de su orgasmo, me abraz&oacute; tiernamente, d&aacute;ndome un beso en la mejilla. &ndash;Te toca-, articul&oacute; con sus labios, mas no emiti&oacute; sonido alguno.<\/p>\n<p>La casona colonial se encontraba ubicada a unos 50 km de la ciudad, al final de una senda de tierra bien mantenida, a dos cuadras de la nada. Andre, abri&oacute; el cierre, sac&oacute; mi corneta medio dura y le dio una asombrosa mamada.<\/p>\n<p>Antes me lo hab&iacute;a chupado, pero nunca como en ese momento. Lo hizo con tal maestr&iacute;a que en menos de 5 minutos logr&oacute; que tuviera una de las m&aacute;s poderosas corridas que hasta ese entonces hab&iacute;a experimentado. Se trag&oacute; todo el semen cosa que tampoco nunca hab&iacute;a hecho. El resto del camino a la casa de Don Arturo pas&oacute; sin incidentes y en casi completo silencio.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Al llegar, ir&iacute;amos directo al que ser&iacute;a nuestro alojamiento por los siguientes 5 d&iacute;as, pero Andrea me pidi&oacute; la acompa&ntilde;ara al ba&ntilde;o. Ahora que lo pienso, ese detalle, esa demora, result&oacute; crucial.<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n consist&iacute;a en una pieza grande, de adobe, de unos 6&#215;6 metros y unos 4 de alto. Desde la entrada se pod&iacute;a ver, en las murallas del frente y la izquierda, a dos grandes ventanas. A modo de cortinas, estaban sendas tapas de madera las que durante la noche se cerraban con gruesos postigos de semi oxidado acero.<\/p>\n<p>A la derecha de la entrada estaban las camas (plaza y &frac12;). Una al lado de la otra, apenas separadas por estrechos pasillos de unos 70 cm. Not&eacute; que entre cada cama hab&iacute;a un velador o mesa de noche con una peque&ntilde;a l&aacute;mpara.<\/p>\n<p>Al fondo dorm&iacute;a Enrique y como Mario lleg&oacute; primero, hab&iacute;a tomado para s&iacute; la de la otra esquina, quedando s&oacute;lo la del medio para nosotros. Dejamos las cosas sobre la cama. Comenzamos a ordenar nuestro rinc&oacute;n de amor.<\/p>\n<p>Yo: oiga reina, me siento mal por algo que hice y quiero hablarlo contigo&hellip; -cuando levant&eacute; la vista vi en su rostro una sonrisa burlona y divertida, eso me relaj&oacute;.<\/p>\n<p>Andrea: jejeje&hellip; yo tambi&eacute;n me di cuenta que Mario y Enrique nos ve&iacute;an. Y sabes? No, mejor que no, porque despu&eacute;s andas hablando de m&aacute;s como todos los poco hombre que conozco.<\/p>\n<p>Yo: Mire, mijita, no puedo hacerme cargo de las bostas que usted haya conocido en el pasado, pero yo no soy de esos, as&iacute; que si quiere, puede cantar con toda confianza&hellip; que no me interesa juzgarte, sino conocerte. De ese modo, ser&aacute; m&aacute;s sencillo para m&iacute; complacerla.<\/p>\n<p>Andrea: -sonroj&aacute;ndose- no s&eacute; por qu&eacute;, pero me excit&oacute; mucho, much&iacute;simo el saber que me observaban, pero despu&eacute;s del orgasmo sent&iacute; mucha verg&uuml;enza tambi&eacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Yo: oiga&hellip; de qu&eacute; verg&uuml;enza me hablas si me diste la mamada del siglo&hellip;<\/p>\n<p>Andrea: -sonroj&aacute;ndose- bueno&hellip; es que me dio verg&uuml;enza despu&eacute;s de chup&aacute;rtela&hellip;<\/p>\n<p>los dos: jajaja.<\/p>\n<p>Yo: bueno, si estamos en esa, debo decir que al principio me molest&oacute; que estuvieran viendo aunque no mostrabas nada excepto las piernas, pero me termin&oacute; gustando tambi&eacute;n. Oiga&hellip; pero al final qu&eacute; fue m&aacute;s grande: la verg&uuml;enza o la excitaci&oacute;n y el placer.<\/p>\n<p>Andrea: mmmm&hellip; creo que&hellip; no. Estoy segura que me gust&oacute; m&aacute;s de lo que no me gust&oacute;.<\/p>\n<p>Yo: lo har&iacute;as de nuevo?<\/p>\n<p>Andrea: no lo s&eacute;&hellip; supongo que si se da como se dio hoy. Si&hellip; Me refiero a que sea espont&aacute;neo. No lo s&eacute;. Quiz&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Una serie de r&iacute;tmicos golpes en la puerta nos interrumpi&oacute;. Era Mario avis&aacute;ndonos que la cena estaba lista. En el comedor hab&iacute;a al menos unas 50 personas distribuidas en 3 grandes y rectangulares mesas para lelas entre s&iacute;, sentados unos frente a los otros.<\/p>\n<p>En la mesa del medio, en la cabecera se encontraba Don Arturo y a su derecha, Elsa, su actual mujer. Enrique, ubicado casi en la punta exterior de la mesa de la izquierda nos indic&oacute; que tom&aacute;ramos asiento a su lado. En el camino not&eacute; que el abuelo de mi amigo y su esposa nos miraban fijamente. Una vez acomodados, los due&ntilde;os de casa alzaron su copa, brindando por nosotros.<\/p>\n<p>En la mesa Andrea se sent&oacute; frente a m&iacute;. A su lado derecho se sentaba una se&ntilde;ora de unos 70 a&ntilde;os, en tanto, a su izquierda hab&iacute;a una mujer de unos 40 a&ntilde;os, con atuendo de campesino y un par de sendas trenzas hasta la cintura. Si bien no era una belleza, estaba lejos de ser mal parecida.<\/p>\n<p>A mi lado izquierdo ten&iacute;a a Enrique. A mi derecha un primo de mi amigo de nombre, Juan. De mediana edad. Su esposa era quien conversaba con mi polola. Ambos eran simp&aacute;ticos y buenos para contar chistes. La sobremesa dur&oacute; unas dos horas durante las cuales le dimos el bajo entre los 4 a tres y media botellas de agua ardiente con lim&oacute;n, hielo y bebida blanca. Nos tuvo entretenidos gran parte de la noche hasta cuando, Andrea y yo, nos fuimos a acostar no sin antes comprometernos a la ma&ntilde;ana subsiguiente para ir a la laguna con ellos.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Hicimos el amor larga y tiernamente. En el &uacute;ltimo orgasmo, segundos antes de ambos acabar, le digo al o&iacute;do: -imagina que despu&eacute;s de mi te va a follar Enrique y luego Mario y luego de nuevo yo y as&iacute;&hellip; toda la noche&#8230;- a lo que entre jadeos y quejidos respondi&oacute;: yaaa&hellip; ah&hellip; me vooyyy&hellip;<\/p>\n<p>Como estaba media borracha, tras follar, Andrea se qued&oacute; dormida, casi de inmediato. Entonces, fui al ba&ntilde;o, con unas ganas portentosas de orinar. A la salida, me encontr&eacute; con mis compas, los que iban en direcci&oacute;n a la cama. Nos saludos y juntos continuamos el camino.<\/p>\n<p>Cuando llegamos, Andrea estaba dormida de espalda, con el torso destapado, mostrando sus dos hermosas tetas. Los chicos se dieron vuelta a verme. No lo pens&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>Yo: Qu&eacute; les parece lo que ven, cabros?<\/p>\n<p>Mario: por qu&eacute; nos haces esto, maldito?<\/p>\n<p>Enrique: si po&hellip; eres canalla&hellip; bien sabes que el que mira sufre y el que toca goza&hellip;<\/p>\n<p>Yo: Sean gentiles a menos que ella les pida otra cosa&hellip; Si despierta y no quiere, se acaba la fiesta&hellip; Estamos?<\/p>\n<p>Los dos: en serio? Si&hellip;<\/p>\n<p>No fue necesario decir m&aacute;s. Enrique por la derecha y Mario por la izquierda. Cada uno comenz&oacute; a pasar su lengua por un pez&oacute;n. Andrea gimi&oacute;&#8230; Ambos entonces metieron una pechuga entera en sus bocas. Mi polola se retorci&oacute; de placer.<\/p>\n<p>Abri&oacute; los ojos y me vio parado a los pies de la cama, observando. Le sonre&iacute;. Ella devolvi&oacute; la sonrisa. Sus mejillas volv&iacute;an a encenderse. Cerr&oacute; los ojos, entreg&aacute;ndose al placer. Retir&eacute; lentamente el cobertor, dejando totalmente expuesto el desnudo y bello cuerpo de Andrea.<\/p>\n<p>Cada uno ten&iacute;a una teta en una mano y en la otra, Enrique acaparaba su vagina y Mario se afanaba en el cl&iacute;toris. Poco tard&oacute; mi noviecita en tener un nuevo cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Yo: desv&iacute;ntase&#8230; Yo la entretengo mientras tanto. &ndash;Dirigi&eacute;ndome a Andre y m&aacute;s que ayud&aacute;ndola, dirigi&eacute;ndola- Oiga cosita&#8230; Venga&#8230; Dese vuelta. Eso, as&iacute;. Eres una diosa, Andreita, bella. &ndash;Jugando con la punta de la corneta en la entrada del co&ntilde;o- c&oacute;mo quiere que la tratemos&#8230; Como a una&#8230;<\/p>\n<p>Andrea: puta&#8230; Quiero sentirme como una puta&#8230; Pero con cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Termin&oacute; la frase con mi corneta enchufada hasta el fondo&#8230; Comenc&eacute; a follarle el co&ntilde;o con fervor&#8230; En eso estaba cuando, primero Enrique y luego Mario le ofrecieron sus miembros semi erectos para que, con la boca, los pusiera a punto. En cuanto los vio comenz&oacute; a devor&aacute;rselos con ansia.<\/p>\n<p>Enrique fue el primero. Cuando estuvo a punto me sal&iacute; y con una reverencia lo invit&eacute; a ocupar mi lugar. Se la incrust&oacute; de una sola estocada hasta el fondo para seguir con el mismo ritmo que llev&aacute;bamos. Andrea estaba loca de placer&hellip; sus pezones eras dos ca&ntilde;ones a punto de explotar.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la cama de Mario. No necesitaba tocarme la verga para mantenerla a punto. Andrea, en 4 patas, se com&iacute;a por la boca la corneta de Mario y por el co&ntilde;o la de Enrique y por los gemidos, era obvio que lo disfrutaba.<\/p>\n<p>No duraron mucho. Nuevamente Enrique fue el primero, segundos despu&eacute;s lo hac&iacute;a Mario. Ninguno sac&oacute; su verga para acabar, dej&aacute;ndole ambos agujeros inundados con sus abundantes fluidos.<\/p>\n<p>Los chicos se recostaron cada uno en una cama. Andrea, en tanto, a&uacute;n en la misma posici&oacute;n mov&iacute;a el culo como perra en celo&#8230; Hab&iacute;a quedado a medias y quer&iacute;a m&aacute;s y para demostrarlo apoy&oacute; su torso, ofreciendo a&uacute;n m&aacute;s su anhelante co&ntilde;o&#8230; Ambos orificios le palpitaban.<\/p>\n<p>Una vez detr&aacute;s de ella, desde el chorito hasta la entrada del culo, con la polla dura como fierro, jugaba de arriba hacia abajo, lentamente. Sus quejidos aumentaban en intensidad cuando dejaba por un segundo dem&aacute;s la punta en su ano.<\/p>\n<p>Entonces, le tom&eacute; la mano, llev&aacute;ndosela hasta su cl&iacute;toris. Solita comenz&oacute; a toc&aacute;rselo. Hecho eso, ubiqu&eacute; la punta de la corneta en su ano lleno de sus jugos y el semen de mi amigo y, suave, gentil, pero constantemente presion&eacute; hasta tener todo el glande dentro. En tanto, Andrea frotaba su cl&iacute;toris con parsimonia.<\/p>\n<p>Yo: te gusta, putita&#8230; -al tiempo que comenzaba un muy suave mete y saca.<\/p>\n<p>Andrea: duele, pero es rico&#8230; Ay&#8230; Despacito. Ahhh&#8230; Eso. Ayyy&#8230; Bruto&#8230;<\/p>\n<p>Yo: -ya estaba hasta la mitad cuando de pronto, de un solo empuj&oacute;n se la met&iacute; hasta el fondo, dej&aacute;ndola ah&iacute;-. Te la saco???<\/p>\n<p>Andrea: ay&#8230; No&#8230; D&eacute;jala ah&iacute;, tranquilita. Dale ahora. Despacito. Eso&#8230; Ahhh. Que rico&#8230;<\/p>\n<p>Menos de un minuto despu&eacute;s le follaba el culo como un poseso, por primera vez, a mi polola y era sensacional. Andrea ten&iacute;a un orgasmo tras otro&#8230;<\/p>\n<p>Mis amigos no tardaron en estar listos nuevamente. Prueba de ello es que ubicaron sus pollas una a cada lado de la boca de Andrea, la que comenz&oacute; a chuparlas con frenes&iacute;.<\/p>\n<p>Mario, se sali&oacute; solo para acostarse debajo de ella y al tiempo que le chupaba las tetas, le introduc&iacute;a en el co&ntilde;o su verga, cent&iacute;metro a cent&iacute;metro. Al poco logramos coordinarnos. Mi mujercita ten&iacute;a una verga tap&aacute;ndole cada uno de sus agujeros y yo que hasta solo hace un par de horas ten&iacute;a unas cuantas horas de sexo en el cuerpo como experiencia, ahora formaba un cuarteto con el fin de follarnos a mi novia.<\/p>\n<p>Menos de 5 minutos as&iacute; y acab&eacute; en sus entra&ntilde;as. Al salirme contempl&eacute; a mi mujercita. Enrique r&aacute;pidamente tom&oacute; mi lugar. Andrea ten&iacute;a un tipo foll&aacute;ndosela por el culo a todo vapor y otro por el co&ntilde;o con igual dedicaci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Andrea: -la cabeza le bamboleaba como a una mu&ntilde;eca de trapo. De pronto la levant&oacute;- m&aacute;s duro, por favor, m&aacute;s duro&hellip; ahhh&hellip; as&iacute;&hellip; me voy de nuevo.<\/p>\n<p>Durante un largo rato y en diferentes posiciones mis dos amigos y yo nos la follamos a ratos duramente, a ratos en forma tierna y considerada. Cuando acabamos por tercera vez, cada uno se fue a su cama.<\/p>\n<p>Yo: -en un susurro- est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>Andrea: -suspir&oacute;- si, amor&hellip; que cogida me dieron&hellip; estuvo muy rica, pero me duelen todos los m&uacute;sculos del cuerpo&hellip;<\/p>\n<p>Yo: -bes&aacute;ndole la nuca- lo que es yo, no creo que se me vuelva a parar nunca m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Los dos: jajaja&hellip;<\/p>\n<p>Andrea: espero te equivoques. &ndash;Bostez&oacute; largamente- ya, mi amor&hellip; buenas noches.<\/p>\n<p>Yo: buenas noches mi putita, rica&hellip;<\/p>\n<p>El sol estaba a menos de una hora de salir cuando abrazados en cucharita y tras un tierno beso, nos dormimos. Cerca de las 5 de la madrugada, finalizaba reci&eacute;n el primer d&iacute;a de los 5 consagrados a las celebraciones por el bautizo de la ni&ntilde;a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 I Lo que les voy a relatar me pas&oacute; hace ya varios a&ntilde;os. Rondaba los 20 y era el t&iacute;pico estudiante universitario medio nerd de principios de la d&eacute;cada de los 90. Ten&iacute;a como polola (novia) -desde hac&iacute;a casi seis meses- a una compa&ntilde;era de 21 a&ntilde;os, de piel blanca y pelo rizado, largo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20481,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34993","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20481"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34993"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34993\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}