{"id":35009,"date":"2022-05-29T22:00:00","date_gmt":"2022-05-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-29T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-29T22:00:00","slug":"los-cuernos-ajenos-a-veces-tambien-duelen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-cuernos-ajenos-a-veces-tambien-duelen\/","title":{"rendered":"Los cuernos ajenos, a veces, tambi\u00e9n duelen"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"35009\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A mis 34 a&ntilde;os yo, Dar&iacute;o, no me puedo quejar, estoy casado con una hermosa mujer desde hace un lustro despu&eacute;s de noviar veinticuatro meses.<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico que ensombrece algo nuestra felicidad es la relaci&oacute;n con mis suegros, Horacio y Raquel. No los culpo de pretender, para su hija, algo mejor. Encontrar un candidato superior a un doctor en filosof&iacute;a, socio de un restaurant y practicante de kempo no es algo complicado o dif&iacute;cil en el ambiente frecuentado por esa familia.<\/p>\n<p>Cuando vieron que se avecinaba un v&iacute;nculo serio la oposici&oacute;n se intensific&oacute; pero la sangre no lleg&oacute; al r&iacute;o. Todo hace parecer que optaron por el mal menor. Tolerarme era m&aacute;s f&aacute;cil que aguantar el empecinamiento de Nuria, acompa&ntilde;ado de una importante dosis de ira. Por simple inercia seguimos manteniendo la relaci&oacute;n respetuosa pero lejana, autenticidad que debo agradecer pues nunca simularon un afecto inexistente.<\/p>\n<p>Poco antes del casamiento mi futuro suegro compr&oacute; una casa en el barrio privado donde viv&iacute;a y la puso a nombre de su hija bajo la figura de donaci&oacute;n, algo totalmente l&oacute;gico en una &eacute;poca en que los matrimonios duran lo que un pedo en una canasta. Con toda suerte mi se&ntilde;ora, una joven de veintinueve a&ntilde;os, trabajaba medio d&iacute;a en una de las empresas del padre y con muy buena remuneraci&oacute;n. De lo contrario mis ingresos apenas hubieran cubierto los gastos que ocasiona el nivel de vida habitual en los moradores de esas urbanizaciones.<\/p>\n<p>Cuando, ya casados, ocupamos la nueva vivienda, el modesto departamento m&iacute;o lo puse en alquiler a turistas que por corto tiempo visitaran la ciudad. Aunque significaba m&aacute;s trabajo, me ahorraba lidiar con actualizaciones de precio, morosidad o desalojos.<\/p>\n<p>En ese barrio conocimos dos matrimonios, amigos de mis suegros, ambos algo mayores que nosotros. Los esposos ten&iacute;an una compa&ntilde;&iacute;a financiera que les permit&iacute;a un muy buen pasar.<\/p>\n<p>Uno de ellos, Eduardo, era inclinado a ostentar su poder econ&oacute;mico y parece que yo cumpl&iacute;a el perfil indicado para que &eacute;l diera satisfacci&oacute;n a su ego. As&iacute;, la primera vez que nos invit&oacute; a su casa, la recorrimos &iacute;ntegra, deteni&eacute;ndose en todas aquellas cosas que agregaban valor, que si los muebles de estilo, alg&uacute;n cuadro, el jacuzzi en un espacio exclusivo al lado de la pileta exterior, la panoplia con la cabeza de un ciervo que hab&iacute;a cazado, y el detallado sistema de c&aacute;maras de vigilancia que abarcaba toda la casa a excepci&oacute;n del dormitorio, sistema que era manejado desde su escritorio. Julio y Delia eran de un perfil m&aacute;s bajo.<\/p>\n<p>En una oportunidad mi suegra organiz&oacute; una cena, estando invitados los dos matrimonios amigos y nosotros. Durante la reuni&oacute;n pude ver la cercana relaci&oacute;n que exist&iacute;a entre los padres de mi mujer y los invitados, enter&aacute;ndome que, adem&aacute;s de pasar abundantes ratos juntos, tambi&eacute;n los un&iacute;a un trato comercial. La anfitriona hac&iacute;a gala de una gran confianza mientras Horacio manten&iacute;a su habitual parquedad. Promediando la velada, al salir del ba&ntilde;o y llegando a la cocina, las voces de Eduardo y Raquel llamaron mi atenci&oacute;n pues me citaban.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tu yerno es bastante pelotudo no?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro, pero no s&eacute; a qu&eacute; viene el comentario&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hace un rato est&aacute;bamos charlando y pasa a nuestro lado Nuria, caminando acompasadamente con ese pantal&oacute;n blanco; es verdad que se me escap&oacute; la alabanza a las nalgas de tu hija, pero no esperaba una respuesta cortante y con cara de pocos amigos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es normal cuando algo no le gusta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero eso no es nada, pues al decirle que lo tomara como broma su respuesta fue &lt;si no lo hubiera tomado as&iacute; los pr&oacute;ximos cuatro meses los pasar&iacute;as, comiendo con un sorbete y repar&aacute;ndote la cara mediante cirug&iacute;as est&eacute;ticas&gt;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Menos mal que solo lo dijo y no te lo hizo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo crees capaz?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te cuento una sola cosa. Tiempo atr&aacute;s salimos a cenar Nuria con &eacute;l y yo con mi marido. Al t&eacute;rmino &iacute;bamos caminando a buscar el auto cuando se acercaron dos j&oacute;venes, uno, con un chuchillo en la mano, que nos amenaz&oacute; &lt;Si nos dan las carteras y las billeteras nada les va a pasar&gt;. Dar&iacute;o la hizo retroceder a mi hija para quedar junto a nosotros y respondi&oacute; &lt;Lo mejor que pod&eacute;s hacer es guardar el cuchillo y regresar a tu casa&gt;. El ladr&oacute;n se abalanz&oacute; &lt;Lo voy a guardar pero dentro tuyo&gt;. Mi yerno lo esquiv&oacute; d&aacute;ndole un golpe en la nuca y mientras iba cayendo le acert&oacute; una patada en la cabeza dej&aacute;ndolo inerte en el piso. El conflicto dur&oacute; no m&aacute;s de diez segundos. Por supuesto que al otro le faltaron piernas para correr&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo desmay&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso pensamos nosotros hasta que vimos la cabeza dislocada, con la nuca a noventa grados de la espalda. Por supuesto que tuvo que dar numerosas explicaciones a la polic&iacute;a logrando que lo calificaran homicidio culposo en leg&iacute;tima defensa. Por si acaso cu&iacute;date&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se me fue la lengua porque que tengo la impresi&oacute;n de que la hija es tan deliciosa como la madre&rdquo;.<\/p>\n<p>Eso s&iacute; fue una sorpresa may&uacute;scula. Reflexionando sobre la asombrosa revelaci&oacute;n llegu&eacute; a dos conclusiones, deb&iacute;a prestar atenci&oacute;n a la conducta de ambos y vigilar posibles avances de este gal&aacute;n sobre mi se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>La frecuentaci&oacute;n peri&oacute;dica de estas parejas hizo que mi esposa trabara amistad con las mujeres, compartiendo con ellas algunas tardes que ten&iacute;a libres. Mi relaci&oacute;n era m&aacute;s espor&aacute;dica por simples razones de trabajo de ambas partes, que en mi caso implicaba terminar en las primeras horas de la madrugada cuando me tocaba controlar la casa de comidas que ten&iacute;a en sociedad con mi hermano.<\/p>\n<p>Cosa de seis meses atr&aacute;s dejamos de cuidarnos ante un posible embarazo, dejando que se produjera en el tiempo dispuesto por la naturaleza. Hasta entonces ella tomaba pastillas durante un per&iacute;odo y, cuando era conveniente el descanso, yo usaba preservativo.<\/p>\n<p>Una tarde de pileta en casa de Eduardo, alguien coment&oacute; de unos esposos vecinos, recientemente separados porque ella lo hab&iacute;a encontrado con otra. Siguiendo con el tema el due&ntilde;o de casa pidi&oacute; mi parecer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; opin&aacute;s del sexo fuera de la pareja?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si no implica costo debe ser bueno?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me refiero a contratar una puta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tampoco. Ese ser&iacute;a un costo monetario, o sea el m&aacute;s liviano. Yo hablo de aquellos que implican dolor, p&eacute;rdida, da&ntilde;o, y que adem&aacute;s pueden ser de largu&iacute;sima duraci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A ver, aclar&aacute; un poco m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Creo que ninguna infidelidad pasa sin dejar una huella negativa. Las m&aacute;s graves podr&iacute;an ser cuando perd&eacute;s matrimonio, hijos y, por si fuera poco, qued&aacute;s en la calle y solo; no es algo raro esa repentina soledad pues las amistades, que en principio son de cada individuo, con el tiempo pasan a ser de los esposos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que no probar&iacute;as&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Probar por probar no, si lo hiciera no ser&iacute;a una prueba, sino un cambio de pareja sin retorno&rdquo;.<\/p>\n<p>Si bien no era una evidencia concluyente, con los antecedentes del interrogador, el di&aacute;logo me supo a sondeo. Lo que fue una tarde distendida se prolong&oacute; en picada abundante, regada con variados tragos. En ese tramo de la reuni&oacute;n percib&iacute; que Nuria y el amante de su madre, habiendo coincidido en ir a la cocina se demoraban algunos minutos en regresar. Nada llamativo para quien no estuviera advertido y vigilante, pero la abundancia de roces, zambullidas y juegos de contacto en la pileta me hab&iacute;an llamado la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Promediando la sobremesa Julio sugiri&oacute; disfrutar del jacuzzi de su socio a ver si era tan bueno como su due&ntilde;o presum&iacute;a. La invitaci&oacute;n fue aceptada de inmediato. Tras una breve vacilaci&oacute;n, estim&eacute; que era la oportunidad de despejar cualquier duda sobre la conducta de mi mujer, por lo cual me excus&eacute; alegando tener los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome vertiginoso y prefiriendo quedarme c&oacute;modo en un buen sill&oacute;n hasta que me hiciera efecto la pastilla y quiz&aacute; echando un corto sue&ntilde;o. Partieron hacia esa edificaci&oacute;n pegada a la pileta mientras yo simulaba tomar el remedio y me tiraba a lo largo en el c&oacute;modo sof&aacute;. Pasados unos minutos fui hasta el escritorio donde estaba la consola de control de las c&aacute;maras que cubr&iacute;an la casa. Encendido el sistema me alegr&oacute; ver que, entre los espacios cubiertos, estaba esa placentera instalaci&oacute;n donde ahora se encontraban los cinco.<\/p>\n<p>Un poco apretados, porque la capacidad c&oacute;moda es para cuatro, a mi esposa la ubicaron entre los dos hombres. Mientras esperaba algo significativo de ese voluntario s&aacute;ndwich me puse a curiosear lo que estaba cerca, viendo un estante ocupado por discos compactos. Mientras los observados se serv&iacute;an bebidas saqu&eacute; algunos estuches constatando que estaban etiquetados con nombres y ordenados alfab&eacute;ticamente. Las primeras im&aacute;genes del que hab&iacute;a insertado me dieron idea del contenido de los otros, as&iacute; que par&eacute; la reproducci&oacute;n, lo volv&iacute; a su lugar y me dediqu&eacute; a buscar alguno que tuviera en el r&oacute;tulo los nombres de mi mujer o mi suegra. Encontr&eacute; ambos y ah&iacute; me di cuenta que, concentrado en esa b&uacute;squeda, hab&iacute;a perdido de vista la pantalla. La imagen mostraba a mi esposa trenzada en un beso con uno mientras el otro estaba dedicado a chupar un pez&oacute;n hurgando con la mano entre medio de las dos rodillas que se exhib&iacute;an abiertas.<\/p>\n<p>No necesitaba ver m&aacute;s. Apagu&eacute; todo volviendo cada cosa a su lugar, frotando con un pa&ntilde;uelo lo que hab&iacute;a tocado. Despu&eacute;s de guardar entre mi ropa los testimonios del enga&ntilde;o, fui al lugar de retozo colectivo. Previsores, hab&iacute;an cerrado la puerta con pestillo, lo que me oblig&oacute; a golpear. Julio abri&oacute; invit&aacute;ndome a pasar y alegr&aacute;ndose que me hubiera compuesto, aunque mi cara dejaba algunas dudas. Los cuatro ocupantes se mostraban distendidos, separados y brindando, aunque Nuria evidenciaba cierto nerviosismo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, estoy mucho mejor pero no me conviene dilatar el descanso, vamos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero estoy entretenida, voy m&aacute;s tarde&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me parece que no has escuchado, te dije vamos; camin&aacute;s sola o te hago caminar yo? Amigos, gracias por las atenciones, nos vemos en otro momento&rdquo;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, que no dictaba clases y mi esposa estaba en su trabajo, me sent&eacute; a ver con detenimiento el contenido de los discos sustra&iacute;dos.<\/p>\n<p>La curiosidad me llev&oacute; a ver primero el de mi suegra. Llamativo su f&iacute;sico, apto para alimentar sue&ntilde;os morbosos y soberanas pajas, algo que su amante no necesitaba pues pod&iacute;a gozarla a su antojo. Tambi&eacute;n era palpable su capacidad para dar y recibir placer. Tremenda erecci&oacute;n me caus&oacute; verla en acci&oacute;n, dominando a la perfecci&oacute;n los tiempos para llevar al macho a clamar, desesperadamente, que lo dejara correrse. Su boca recorriendo el miembro, las manos acariciando los test&iacute;culos, mientras le ped&iacute;a en tono lastimero que saciara su sed. Manteniendo el glande a dos o tres dedos de distancia, el espect&aacute;culo de los chisguetazos entrando a la boca fue algo digno de ver.<\/p>\n<p>No menos impactante era la imagen de Eduardo, de pie, con las rodillas levemente dobladas, los m&uacute;sculos marcados por la tensi&oacute;n y los ojos cerrados, lentamente cayendo hasta quedar sentado en el piso, bajo la mirada sonriente de la hembra, plenamente satisfecha viendo rendido al macho.<\/p>\n<p>Mirando luego el otro encontr&eacute; la explicaci&oacute;n a la complicidad sin participaci&oacute;n de Claudia y Delia en el jacuzzi. Un fragmento de la grabaci&oacute;n mostraba a tres parejas en acci&oacute;n, mi mujer con Eduardo, Claudia con Julio y Delia con un desconocido.<\/p>\n<p>Me llam&oacute; la atenci&oacute;n &eacute;sta &uacute;ltima, pues la actitud de ambos difer&iacute;a de los otros cuatro que estaban enzarzados, con movimiento fren&eacute;ticos, los rostros desencajados por el deseo, embistiendo o aferr&aacute;ndose con cierta violencia al otro. En esta pareja los besos, caricias, largos abrazos acun&aacute;ndola &eacute;l a ella, las facciones mostrando satisfacci&oacute;n por el simple contacto, me llevaron a pensar que el caballero Julio era cornudo carnal y afectivamente.<\/p>\n<p>La otra parte que requiri&oacute; especial atenci&oacute;n ten&iacute;a como escenario nuestra cama de dos plazas, donde los amantes se sacaban las ganas, lamentando tener disponibles solo las ma&ntilde;anas en que yo ten&iacute;a clases.<\/p>\n<p>Decidido a dar por terminada la relaci&oacute;n matrimonial y no dilatar el momento de dejar la casa, de manera disimulada fui llevando mis cosas al departamento. Quer&iacute;a que mi salida, luego de arreglar cuentas, fuera para no volver.<\/p>\n<p>El viernes Claudia organiz&oacute; una cena para los tres matrimonios, y all&iacute; fuimos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, no me molesta estar al lado de Claudia, pero no s&eacute; a qu&eacute; se debe el cambio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ella me lo pidi&oacute; porque dice que su marido la aburre, en cambio con vos est&aacute; entretenida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y a vos, te entretiene bien Eduardo?&rdquo;<\/p>\n<p>La cara de mi esposa, hasta entonces distendida, vir&oacute; a expresi&oacute;n de fastidio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; me quer&eacute;s decir?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que has escuchado, aunque pod&eacute;s darle el significado que se te antoje&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pues s&iacute;, &eacute;l me entretiene delicioso&rdquo;.<\/p>\n<p>La cena fue excelente, en comida y bebida. Particip&eacute; y segu&iacute; las conversaciones sin interrumpir la vigilancia de la parejita infiel, pues estaba decidido a darle fin a esa situaci&oacute;n, venganza incluida. El progreso de acercamiento de ambos fue lento pero sin pausa. La mano de uno sobre el brazo del otro en leve caricia, el acercamiento de las sillas para ver la pantalla de un celular, el brazo de uno cruzando hacia la falda del otro con duraciones de m&aacute;s en m&aacute;s crecientes y las miradas cargadas de deseo.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n resultaban llamativas las actitudes de Julio y su esposa, quienes, si bien participaban de la charla, estaban atentos a lo que hac&iacute;an Eduardo y Nuria. Claudia hac&iacute;a lo mismo, hablaba conmigo pero su mirada estaba m&aacute;s tiempo enfocada en la pareja protag&oacute;nica. Evidentemente era un grupo poco com&uacute;n; dos, movidos por el deseo se manejaban al margen del resto, tres espectadores conocedores de lo planeado y uno destinado a sufrir la verg&uuml;enza de ser enga&ntilde;ado en p&uacute;blico.<\/p>\n<p>El cuadro siguiente fue particularmente llamativo como para incrementar la atenci&oacute;n. Ambos con la cabeza baja; el macho concentrado en el celular mientras su brazo izquierdo, en diagonal hacia el costado, hac&iacute;a un leve movimiento vertical de ida y vuelta; la hembra, como quien mira el plato, pero con ojos cerrados y pu&ntilde;os blancos de tan apretados, hasta que un s&uacute;bito espasmo la dej&oacute; laxa. Estimando que era el momento esperado me levant&eacute; alegando necesidad de ir al ba&ntilde;o, aunque dudo que me escucharan.<\/p>\n<p>Por supuesto que no fui ah&iacute;, sino a apostarme detr&aacute;s de la puerta espaldas de los amantes, la cual apenas entreabierta me permit&iacute;a ver c&oacute;mo segu&iacute;a la acci&oacute;n. No tuve que esperar mucho para que el var&oacute;n, enceguecido de deseo, girara un poco mostrando la bragueta desprendida con el miembro afuera y babeando. No hubo necesidad de invitaci&oacute;n para que la mujer empu&ntilde;ara y moviera la pija ofrecida. Unas cuantas subidas y bajadas fueron suficientes para que el masturbado cerrara los ojos y echara la cabeza hacia atr&aacute;s. Cuando abri&oacute; la boca supe que era mi momento. En tres zancadas estaba a su espalda tom&aacute;ndolo del cuello mientras sobreven&iacute;a el orgasmo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, qu&eacute; ordinario este gal&aacute;n que elegiste para que te entretenga; mir&aacute;, salpicando con semen mantel, servilletas y su ropa en medio de una cena con amigos. Eduardo, si vos o alguno de los presentes se mueve, primero te asfixio y luego quiebro el cuello, entendiste?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, esto que te pasa no es porque le hayas metido a mi mujer dos kil&oacute;metros de verga en la vagina, tampoco es porque, entrando por el ano, hayas sacado el glande por su boca, y tampoco es porque le hayas hecho beber veinte litros de semen. Eso es responsabilidad de ella. Me has entendido?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, sigamos. Esto te sucede porque todo lo que ella te permiti&oacute; parece que fue poco. Seguramente tu ego te ped&iacute;a adem&aacute;s insultarme, basurearme, burlarte de m&iacute;. Por eso quisiste usar la cama matrimonial, especialmente del lado en que yo duermo; y adem&aacute;s que despu&eacute;s pusiera mi cabeza sobre la funda de almohada que hab&iacute;as usado para limpiarte el pene&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s siguiendo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por supuesto que mis cuernos me dolieron y en este momento me siguen doliendo pero, si acert&eacute; con el procedimiento, falta poco para que eso finalice. Pienso que con cada golpe las astas van a ir decreciendo y te ir&eacute; transfiriendo mi dolor&rdquo;.<\/p>\n<p>Ahora tocaba poner en pr&aacute;ctica lo dicho, y lo hice explicando cada paso y el efecto buscado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Primer pu&ntilde;etazo al h&iacute;gado para impedir cualquier reacci&oacute;n, segundo en la cara para romper tabique nasal y sacar alg&uacute;n diente, tercero de costado al maxilar inferior para inutilizarlo y que no puedas lamentarte, cuarto dos patadas que quiebren alguna costilla y por &uacute;ltimo un buen puntapi&eacute; en los test&iacute;culos que tanto descargaron en orificio ajeno&rdquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto que, durante la paliza, por el rabillo del ojo manten&iacute;a la vigilancia de los cuatro involuntarios espectadores. La &uacute;nica que habl&oacute; fue Claudia pidiendo que no le pegara m&aacute;s a su esposo. No creo que la golpiza haya durado m&aacute;s de cuarenta segundos y me asombr&oacute; que tan corto lapso me diera un alivio instant&aacute;neo al enorme dolor que ven&iacute;a soportando. Ahora solo quedaba partir.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lamento haberles arruinado el programa previsto, disfruten el postre y que sigan bien. Perd&oacute;n, me estaba olvidando, del vino que traje, no prob&eacute; una gota a pesar de ser mi preferido pues no me gusta la bebida mezclada con veneno&rdquo;.<\/p>\n<p>Desde luego que no hab&iacute;a tal veneno. No eran tan importantes como para justificar c&aacute;rcel por el resto de mi vida. De todos modos casi seguro iban a tener una hora de sufrimiento si los antrop&oacute;logos tienen raz&oacute;n. Dicen estos estudiosos que &ldquo;sufrir es dolerse por anticipado&rdquo;, queriendo significar que el hombre con su temor e imaginaci&oacute;n hace presente algo que puede ser, pero que todav&iacute;a no es.<\/p>\n<p>Al salir llam&eacute; a mi suegra, que es quien tiene la voz cantante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Buenas noches suegra, les podr&eacute; robar unos minutos, quisiera hablar con su esposo y con usted?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Desde luego que s&iacute;, te esperamos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En quince minutos estoy ah&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya en casa junt&eacute; las pocas cosas que faltaban llevar, cargu&eacute; mi auto, despu&eacute;s de cerrar tir&eacute; la llave por la ventana que hab&iacute;a dejado abierta y me fui a donde me esperaban. Sentados en el living la cara de ellos denotaba la inc&oacute;gnita que despertaba mi presencia sin su hija. Como no hab&iacute;a raz&oacute;n para disimular o aliviar la noticia fui directo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&iacute;a decirles que el lunes voy a iniciar los tr&aacute;mites de divorcio, y deseaba que se enteren por m&iacute;. Adem&aacute;s debo reconocer que ambos ten&iacute;an raz&oacute;n al oponerse a nuestro casamiento. Seguro yo me hubiera evitado un gran dolor&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querr&aacute;s decir que ambos se hubieran evitado el dolor&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No estoy tan seguro se&ntilde;ora, mi mujer m&aacute;s que dolor parece sentir mucho placer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te entiendo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora se los muestro&rdquo;.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la port&aacute;til que hab&iacute;a llevado preparada y activ&eacute; el video de Nuria. En la filmaci&oacute;n mi esposa era penetrada analmente por Eduardo mientras ambos en alta voz expresaban el placer de sodomizar y ser sodomizada. Y eso acompa&ntilde;ado por las expresiones alegres de Claudia, Julio y su esposa, festejando la inauguraci&oacute;n de ese culo tan hermoso.<\/p>\n<p>El paso de las im&aacute;genes, que insum&iacute;a cerca de cinco minutos, no lleg&oacute; al n&uacute;mero dos cuando escuch&eacute; a mi suegro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y vos sos tan perverso para grabar eso?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo grab&eacute; yo, simplemente lo saqu&eacute; del archivo de su amigo Eduardo. Tiene muchas horas de registro de cosas parecidas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Decime, Nuria sabe que est&aacute;s aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No creo, todav&iacute;a debe estar en la cena con sus amigos&rdquo;.<\/p>\n<p>Ah&iacute; intervino su mujer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por Dios, sac&aacute; esa porquer&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Todav&iacute;a no suegra, a&uacute;n falta lo mejor; por cierto no sab&iacute;a que usted era tan fotog&eacute;nica&rdquo;.<\/p>\n<p>La cara del matrimonio segu&iacute;a reflejando sorpresa al momento de comenzar la reproducci&oacute;n del siguiente video. Este mostraba a Raquel cabalgando a Eduardo sentado en una silla, a Julio diciendo que ya era su turno, mientras mi suegra alabada la dureza del miembro que la penetraba, a diferencia del que ten&iacute;a en casa. Por supuesto que apenas vio su papel en la filmaci&oacute;n se fue r&aacute;pidamente. Horacio, visiblemente abatido me dice.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; pensas hacer con eso?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entregarle a usted la &uacute;nica copia que tengo. Ignoro si habr&aacute; algo m&aacute;s en los archivos de ese tipo. No se levante, conozco la salida&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s supe que el pap&aacute; de Nuria hab&iacute;a reaccionado contra quienes hab&iacute;an sometido a hija y esposa, registrando con minuciosidad dichos eventos. Poco tiempo despu&eacute;s ambos matrimonios fiesteros abandonaron el barrio privado y las relaciones comerciales con las empresas de mi ex suegro cesaron por completo. Ignoro, pero no es de descartar, otros da&ntilde;os provocados por la influencia de ese padre enfurecido, que adem&aacute;s compart&iacute;a mi desgracia.<\/p>\n<p>Tres semanas pasaron desde que dej&eacute; la vivienda matrimonial cuando recib&iacute; una llamada de Horacio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dar&iacute;o, necesitar&iacute;a hablar con vos, podr&aacute;s venir a casa?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Deme una hora y estar&eacute; all&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>En el plazo pactado llegu&eacute;. Me recibi&oacute; solo mi ex suegro. Por su mujer ni pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo escucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hoy nos entregaron los resultados que confirman el embarazo de Nuria. Pensamos que deb&iacute;as saber de tu pr&oacute;xima paternidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Siete a&ntilde;os hace que nos conocemos y en ese tiempo nunca les ment&iacute;; tampoco lo har&eacute; ahora. Har&aacute; unos tres meses, al ver que se demoraba el embarazo, y no queriendo asumir la postura habitual de adjudicar a la mujer la causa de ello, me hice yo los estudios. El resultado, en concreto, es que tengo una malformaci&oacute;n que me impide fecundar y solucionable con una peque&ntilde;a cirug&iacute;a. Nada dije pues me daba cierta verg&uuml;enza. Desde luego dejo abierta la posibilidad de que la naturaleza sola arregl&oacute; el problema y pude embarazarla. Eso s&iacute;, la decisi&oacute;n queda para despu&eacute;s del nacimiento y previa comparaci&oacute;n de los respectivos ADN&rdquo;.<\/p>\n<p>Desde luego no era yo el padre, siendo lo &uacute;nico que me importaba. Qu&eacute; paso despu&eacute;s no lo s&eacute; ni me interesa. Ya estoy legalmente separado y disfruto la compa&ntilde;&iacute;a de una dama a la que le llevo doce a&ntilde;os. No pienso reincidir en otra atadura legal siguiendo el viejo dicho: &ldquo;el que se quema con leche, ve una vaca y llora&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 A mis 34 a&ntilde;os yo, Dar&iacute;o, no me puedo quejar, estoy casado con una hermosa mujer desde hace un lustro despu&eacute;s de noviar veinticuatro meses. Lo &uacute;nico que ensombrece algo nuestra felicidad es la relaci&oacute;n con mis suegros, Horacio y Raquel. No los culpo de pretender, para su hija, algo mejor. Encontrar un candidato [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14725,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-35009","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14725"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35009"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35009\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}