{"id":35030,"date":"2022-05-29T22:00:00","date_gmt":"2022-05-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-29T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-29T22:00:00","slug":"la-cabrona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-cabrona\/","title":{"rendered":"La cabrona"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"35030\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Reconozco que fui una cabrona, pero lamentarse ahora tampoco tiene demasiado sentido. Me cas&eacute; hace 25 a&ntilde;os con un divorciado. Roberto era uno de los tipos m&aacute;s populares de mi peque&ntilde;a ciudad. Atractivo, simp&aacute;tico, carism&aacute;tico y un m&aacute;s que reputado empresario de la noche. Regentaba el mejor bar de copas de la zona. Con 30 a&ntilde;os, 5 m&aacute;s que yo, me propon&iacute;a matrimonio y yo aceptaba. El primero hab&iacute;a fracasado estrepitosamente por distintas razones. La juventud de ambos y la vida nocturna de Roberto no casaban nada bien con la vida marital. De esta manera el divorcio fue la &uacute;nica salida y la hija de ambos la principal damnificada.<\/p>\n<p>Nuestros primeros a&ntilde;os de vida en com&uacute;n fueron fabulosos. Yo estaba enamoradisima y &eacute;l se entregaba en cuerpo y alma a nuestro proyecto juntos. Disfrut&aacute;bamos de la vida a tope, viaj&aacute;bamos por todo el mundo. Nos divert&iacute;amos, &eacute;ramos populares entre nuestros amigos. Todo era id&iacute;lico en nuestro matrimonio.<\/p>\n<p>Cristina, la hija de mi marido, pas&oacute; los primeros a&ntilde;os con su madre pero la adolescencia fue una constante guerra entre ellas, lo que provoc&oacute; que viniera a vivir con nosotros. Roberto sent&iacute;a adoraci&oacute;n por su hija y yo sent&iacute;a un cari&ntilde;o especial por ella. Aunque nunca me hab&iacute;a planteado la maternidad por lo que mentir&iacute;a si dijera que la quer&iacute;a como a una hija. La cuesti&oacute;n es que nos respet&aacute;bamos y quer&iacute;amos al mismo hombre, cada una a su manera.<\/p>\n<p>Pero el paso de los a&ntilde;os fue desgastando el matrimonio hasta hacerlo caer en la rutina. Roberto empez&oacute; a perder su atractivo f&iacute;sico, alopecia, alg&uacute;n kilo de m&aacute;s, al tiempo que yo me agarraba a mi &quot;juventud&quot; a base de tonificarme en el gym. Lleg&oacute; un momento en que parec&iacute;a estar m&aacute;s cercana a la edad de mi hijastra Cristina que a la de mi marido Roberto.<\/p>\n<p>A mis 49 a&ntilde;os luc&iacute;a un cuerpo espectacular. Piernas torneadas y culo duro, lo que en conjunto hac&iacute;a que rellenase los vaqueros o leggings de manera espectacular. Un vientre plano que sol&iacute;a lucir a menudo con tops y d&oacute;nde destacaba un piercings en el ombligo. Mis tetas de talla 100 segu&iacute;an ganando la guerra a la gravedad ayudadas por no haber parido ni amamantado nunca. Todo esto me permit&iacute;a seguir usando unos escotes de v&eacute;rtigo. Mi melena azabache enmarcaba una cara de rasgos angulosos, ojos negros y labios carnosos. Roberto siempre me dec&iacute;a que ten&iacute;a un atractivo sexual animal. Desprend&iacute;a sensualidad a cada paso. Yo lo sab&iacute;a y me gustaba explotarlo&#8230; Era una calienta pollas&#8230;<\/p>\n<p>Para entonces Cristina hab&iacute;a superado la adolescencia y viv&iacute;a a&uacute;n con nosotros. Se hab&iacute;a convertido en una chica muy mona. Rubita, delicada y con un cuerpo de gimnasta que la acercaba a lo que se conoce como una Lolita. A los 20 a&ntilde;os nos present&oacute; a su novio. Jona era un aut&eacute;ntico monumento. Con 23 a&ntilde;os ten&iacute;a sus 193 cent&iacute;metros de anatom&iacute;a cincelados en m&aacute;rmol. Moreno de mirada profunda y perfil griego hab&iacute;a hecho sus pinitos como modelo. Desde el primer momento qued&eacute; maravillada con aquel adonis. Al punto de fantasear con &eacute;l en algunas de mis frecuentes pajas y, ya, escasos polvos con Roberto.<\/p>\n<p>Durante meses Jona estuvo entrenado en casa como el novio oficial de Cristina. Meses en los que me sent&iacute;a cada vez m&aacute;s atra&iacute;da. Nuestra relaci&oacute;n fue muy estrecha desde el primer d&iacute;a y yo me mostraba como una &quot;suegra&quot; entregada a que la relaci&oacute;n llegase a buen puerto. Los apoyaba en sus decisiones, a veces ante la oposici&oacute;n de Roberto. Cristina vio en mi a su principal apoyo y nuestro v&iacute;nculo se estrech&oacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>En verano, en nuestra piscina, siempre de manera disimulada tras unas grandes gafas de D&amp;G, me recreaba en el espectacular cuerpo de Jona. &Eacute;l se dejaba ver, saliendo del agua por el lado m&aacute;s cercano a mi. Era impresionante ver emerger aquel cuerpo perfecto, apoyado sobre sus fuertes brazos, mientras el agua resbalaba por todo &eacute;l. Quedaba de pie ante mi luciendo un abdomen definido y un generoso paquete atrapado en un ba&ntilde;ador ce&ntilde;ido de nadador ol&iacute;mpico. Me miraba con media sonrisa antes de pedirme una toalla. Yo se la entregaba lentamente, sin dejar de escrutarlo y notando como la humedad de mi co&ntilde;o mojaba mi bikini tipo tanga.<\/p>\n<p>Al a&ntilde;o, Cristina y Jona anunciaron que se ir&iacute;an a vivir juntos. Lo que reduc&iacute;a bastante las posibilidades de seguir calent&aacute;ndome el co&ntilde;o con la excitante presencia del novio de la hija de mi marido. Pero para mi sorpresa, &eacute;ste decidi&oacute; matricularse en el mismo gym al que yo asist&iacute;a. La cosa ah&iacute; fue a peor. Yo hac&iacute;a coincidir mis horarios con los suyos y as&iacute; poder verlo en plena acci&oacute;n. Me resultaba irresistible ver a Jona trabajar su f&iacute;sico en aquellas m&aacute;quinas. Sus brazos levantando pesas, su espalda tens&aacute;ndose en pleno ejercicio, sus piernas marcadas ante el esfuerzo. Me excitaba ver c&oacute;mo empapaba en sudor su camiseta de tirantes.<\/p>\n<p>Por mi parte, reduje la talla de mis mallas deportivas haciendo que mi co&ntilde;o se marcase de manera provocativa. El top dif&iacute;cilmente pod&iacute;a contener el volumen de mis tetas y mis pezones se marcaban constantemente en la prenda. Adem&aacute;s siempre rondaba alrededor de Jona con la excusa de que me aconsejase a la hora de hacer algunos ejercicios.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana me sent&iacute;a especialmente cachonda. Llevaba casi un mes sin practicar sexo con mi marido y la visi&oacute;n diaria de aquellos cuerpos de gimnasio hac&iacute;a estragos en mi libido. Cuando Jona se march&oacute; a los vestuarios yo a&uacute;n me qued&eacute; un rato para terminar unos ejercicios. Cuando &eacute;l sali&oacute; yo estaba a punto de salir por la puerta. Hab&iacute;a decidido ducharme en casa. Yo beb&iacute;a directamente de una botella de agua cuando el chico me ofreci&oacute; llevarme. Un poco de agua se escap&oacute; por la comisura de mis labios y, a modo de peque&ntilde;os hilillos, descendieron por mi cuello y se perdieron entre mis tetas. Yo sent&iacute;a la profunda mirada de Jona en mi escote.<\/p>\n<p>El aroma a fresco y limpio del hombre inundaba el habit&aacute;culo de su Seat Leon y contrastaba con mi aspecto de deportista sudada. Sent&iacute;a como mi co&ntilde;o caliente dejaba un rastro de humedad en mi tanga hasta marcarse perfectamente en mis mallas. Hicimos el recorrido comentando algunas an&eacute;cdotas del gym y re&iacute;mos. Al llegar le ofrec&iacute; que entrara a beber algo mientras yo me duchaba. Jona pas&oacute; a la cocina en busca de una cerveza mientras yo sub&iacute;a a mi dormitorio en busca de aplacar mi calor con una ducha fr&iacute;a.<\/p>\n<p>Bajo la alcachofa, dejaba que el agua relajase mi cuerpo a&uacute;n en tensi&oacute;n por el ejercicio y mis pensamientos perversos. Mientras mi fantas&iacute;a me traicionaba con expl&iacute;citas escenas sexuales en las que Jona era protagonista mi boca repet&iacute;a que era una locura. En ese momento se abri&oacute; la puerta del ba&ntilde;o. No me lo pod&iacute;a creer. Era Jona totalmente desnudo. Lo &uacute;nico que me falta por ver de su anatom&iacute;a era una polla de buen tama&ntilde;o, en la que se marcaban las venas de manera provocativa y cuyo capullo en forma de bola, de color rojo intenso, apuntaba al cielo pegado a su cuerpo. En una r&aacute;pida comparaci&oacute;n mental, la de mi marido perd&iacute;a por mucho. Sobre todo en el poder de la erecci&oacute;n. &Eacute;sta golpeba el cuerpo del hombre, la de mi marido no alcanzaba los 90&deg; con respecto al suelo.<\/p>\n<p>-Te estaba esperando.<\/p>\n<p>Fue lo &uacute;nico que acert&eacute; a decir cuando Jona comenz&oacute; a caminar hacia mi. Yo de pie, en el plato de ducha recib&iacute; encantada el cuerpo del novio de mi hijastra. Se peg&oacute; a m&iacute; y me bes&oacute; meti&eacute;ndome la lengua muy dentro. Sab&iacute;a a cerveza. Su polla erecta qued&oacute; aprisionada entre nuestros cuerpos. Sus manos recorrieron mi cuerpo hasta posarse en mis nalgas y masajearlas. Las m&iacute;as intentaron abarcar su anchura y recorr&iacute; su definida musculatura hasta agarrarme a sus gl&uacute;teos. Estaban duros como piedras. Sub&iacute; de nuevo por su zona lumbar antes de acariciar sus pectorales y rodear cada uno de sus abdominales.<\/p>\n<p>Por fin agarr&eacute; su polla. Era caliente, dura, gorda. Al acariciarla pod&iacute;a notar cada una de las venas que se le marcaban. Comenc&eacute; a masturbarlo lentamente al tiempo que le miraba y me mord&iacute;a el labio inferior. En ese momento mi mente no funcionaba con claridad. No me plante&eacute; la diferencia de edad, yo le sacaba 26 a&ntilde;os, era el prometido de la hija de mi marido, ni siquiera que estaba cometiendo la peor infidelidad posible. Lo &uacute;nico que quer&iacute;a era aquella polla.<\/p>\n<p>Jona tom&oacute; las riendas. Manej&oacute; mi 164 cm de altura como el que maneja a un juguete. Me gir&oacute; contra la pared, retir&oacute; mi melena y acarici&aacute;ndome el co&ntilde;o desde atr&aacute;s me susurr&oacute; al o&iacute;do:<\/p>\n<p>-Quiero follarte desde el d&iacute;a en que te conoc&iacute;.<\/p>\n<p>Para entonces mi co&ntilde;o palpitaba deseoso de ser penetrado. Jona acarici&oacute; mi espalda bajo el agua que ca&iacute;a de la ducha. Luego me cogi&oacute; las tetas. Sentir las grandes manos de aquel hombre sobar mi pecho, y pellizcar mis pezones gordos, era muy excitante. Despu&eacute;s su mano recorri&oacute; mi barriga plana y definida hasta posarse en mi co&ntilde;o donde jug&oacute; unos segundos antes de abrirlo para colocar su capullo.<\/p>\n<p>El primer puntazo hizo que me estremeciera. Hac&iacute;a mucho que no follaba y la dureza de aquella polla era desconocida para mi vagina. Un segundo puntazo me oblig&oacute; a ponerme de puntillas. El empuje de Jona era bestial y consegu&iacute;a levantarme del suelo. Un tercer puntazo hizo que me estrellara contra la pared. Mis tetas se apretaban contra los azulejos y mis manos apoyadas en la pared imped&iacute;an que me empotrase contra ella. Jona me estaba follando como un animal en celo. Su polla no ped&iacute;a permiso para invadir mi sexo y alcanzar una profundidad que no recordaba. Como pude cog&iacute; la alcachofa y dirig&iacute; el chorro contra mi cl&iacute;toris mientras era brutalmente follada por aquel chico joven.<\/p>\n<p>Grit&eacute; cuando el orgasmo se me vino encima. Mis piernas me flaquearon y qued&eacute; en pie por el empuje de la polla del novio de mi hijastra Cristina. El tipo tens&oacute; su cuerpo antes de salir de mi interior y terminar de correrse en mi espalda y mis nalgas. Perd&iacute; la cuenta de los chorros de lefa caliente que impactaron en mi cuerpo. Sent&iacute; la fuerza juvenil del semental que me acaba de follar.<\/p>\n<p>Lejos de terminar ah&iacute;, la locura continu&oacute;. De haber sido m&iacute;nimamente prudentes no hubiese sido ning&uacute;n problema pero en ese momento &eacute;ramos dos fuerzas de la naturaleza atra&iacute;dos de manera inconscientes por nuestros m&aacute;s primarios instintos. Tras secarnos acabamos en mi cama de matrimonio. Yo sentada a horcajas sobre Jona. De nuevo empalada por el poderoso miembro de &eacute;l. Con mi melena h&uacute;meda cayendo por mi espalda, yo botaba sobre &eacute;l que me mord&iacute;a los pezones y me rodeaba con sus brazos.<\/p>\n<p>Yo ten&iacute;a la cabeza echada hacia atr&aacute;s sintiendo la saliva caliente del joven recorrer desde mi cuello hasta mis tetas. Sus dientes provoc&aacute;ndome un placentero dolor al clavarse en mis pezones. Sus manos me agarraban las tetas, acariciaban mi espalda o azotaban mi culo indistintamente. De repente volvi&oacute; a salir el animal que era Jona. Sin esfuerzo me volte&oacute;. Me coloc&oacute; boca arriba y se tumb&oacute; sobre m&iacute;. Yo le recib&iacute; con las piernas abiertas. Me penetr&oacute; de un golpe seco de cadera, arranc&aacute;ndome un profundo gemido de placer. Clav&eacute; mis u&ntilde;as en sus hombros cuando comenz&oacute; a bombear como una bestia. Yo gritaba de manera incontrolada al sentirme totalmente ocupada.<\/p>\n<p>Levant&oacute; mis piernas para colocarlas sobre sus hombros y no dej&oacute; de percutir contra mi co&ntilde;o rasurado. Mis tetas se mov&iacute;an a cada golpe de cadera de Jona. Me estaba destrozando. Sent&iacute;a su polla clavarse en mi cerviz. Me estaba echando el mejor polvazo de mi vida.<\/p>\n<p>Antes de correrse sali&oacute; de mi y se coloc&oacute; a horcajadas sobre mi cuerpo. Comenz&oacute; a masturbarse. La visi&oacute;n que ten&iacute;a era excitante. Un joven de cuerpo escultural se pajeaba la polla a escasos cent&iacute;metros de mi cara. Me ten&iacute;a inmovilizada. Me ten&iacute;a a su merced. Podr&iacute;a haber hecho lo que hubiese querido conmigo. Yo le animaba a que se corrieses sobre m&iacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Hazlo cabr&oacute;n. C&oacute;rrete en mis tetas. &Eacute;chamelo en la cara.<\/p>\n<p>Jona volvi&oacute; a gritar, como en la ducha, anunciando su orgasmo y su polla empez&oacute; a disparar indiscriminadamente contra mi. Sus corridas eran exageradamente abundantes. Varios de sus chorros impactaron en mi morbosa cara. Yo abr&iacute; la boca para tragar. La textura viscosa de su lechada qued&oacute; en mi lengua. Tambi&eacute;n tuvo reservas para regarme las tetas. Mis grandes aureolas de color marr&oacute;n claro quedaron totalmente cubiertas de blanco.<\/p>\n<p>Tuve que volver a ducharme. Sal&iacute; desnuda del ba&ntilde;o y me encontr&eacute; a Jona tumbado en la cama con su brazo izquierdo bajo la cabeza. En esta postura se le marcaba el b&iacute;ceps y mi co&ntilde;o reaccion&oacute;. Me tumb&eacute; junto a &eacute;l y le di un pico en los labios. No me pod&iacute;a creer lo que hab&iacute;a pasado. Me acaba de follar al novio de mi hijastra en la misma cama que compart&iacute;a con mi marido. Era una puta locura&#8230;pero era la puta locura m&aacute;s morbosa de mi vida.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a recorrer con mis dedos su torso y su abdomen. El ni&ntilde;o estaba de esc&aacute;ndalo. En mi vida hab&iacute;a tenido la oportunidad de follarme semejante cuerpo. Jugu&eacute; con mis dedos delimitando sus abdominales. Rode&eacute; su ombligo y segu&iacute; bajando en busca de su polla que se mostraba morcillona y tumbada hacia mi lado. Nos mir&aacute;bamos y nos besamos levemente. Agarr&eacute; su polla que pronto comenz&oacute; a crecer en mi mano. Me sorprend&iacute; de la capacidad de recuperaci&oacute;n de un joven de 24 a&ntilde;os y con tono f&iacute;sico envidiable. Comenc&eacute; a masturbarlo al tiempo que le mord&iacute;a los labios y le com&iacute;a la boca.<\/p>\n<p>De repente se abri&oacute; la puerta del dormitorio. Ante nosotros Cristina, la hija de mi marido, mi hijastra, la novia de Jona. Qued&eacute; perpleja apretando la polla de su chico. &Eacute;l, supongo que en un acto reflejo mitad miedo mitad excitaci&oacute;n, solt&oacute; otra corrida. Un gran disparo de semen vol&oacute; por los aires y aterriz&oacute; sobre sus propios abdominales. Cristina vocifer&oacute;:<\/p>\n<p>-Hijos de puta. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o est&aacute;is haciendo? -Nos lanz&oacute; su m&oacute;vil, que era lo &uacute;nico que ten&iacute;a a mano (de haber tenido un arma nos habr&iacute;a liquidado)- Eres un cabr&oacute;n, podr&iacute;a ser tu madre, asqueroso de mierda. &iquest;Y t&uacute;? puta zorra &iquest;No te da verg&uuml;enza? &iquest;Ponerle los cuernos a tu marido con el novio de su hija?<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n era incontrolable por embarazosa y violenta. La ni&ntilde;a ten&iacute;a raz&oacute;n. Yo era una puta zorra que me hab&iacute;a encamado con mi propio yerno. Cristina segu&iacute;a grit&aacute;ndonos e insult&aacute;ndonos mientras Jona y yo intent&aacute;bamos recordar donde estaba nuestra ropa. La m&iacute;a estaba en el cesto de la ropa sucia con lo que tuve que buscar un albornoz. Peor era la situaci&oacute;n de Jona. La suya hab&iacute;a quedado tirada en el sal&oacute;n cuando subi&oacute; a meterse en la ducha conmigo. Tuvo que pasar, totalmente desnudo, junto a Cristina que no dud&oacute; en lanzarle pu&ntilde;etazos y patadas que su novio ni siquiera esquiv&oacute;. Los acept&oacute; como castigo y despedida.<\/p>\n<p>Desde el dormitorio o&iacute;mos un portazo cuando se larg&oacute; del lugar del crimen. En casa quedamos Cristina y yo en una de las peores experiencias que me ha tocado vivir. Estaba claro que aquel era el fin de mi matrimonio. Era imposible salvar la situaci&oacute;n. Y es que esto no hab&iacute;a sido una infidelidad al uso. Le hab&iacute;a puesto los cuernos a mi marido con el novio de su hija. Era muy fuerte. Casi demencial. Me encerr&eacute; en el ba&ntilde;o mientras Cristina me insultaba sin descanso. Mi temor era que llegase Roberto. Yo estaba decidida a largarme de la casa antes de eso pero su hija me ten&iacute;a &quot;retenida&quot;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Reconozco que fui una cabrona, pero lamentarse ahora tampoco tiene demasiado sentido. Me cas&eacute; hace 25 a&ntilde;os con un divorciado. Roberto era uno de los tipos m&aacute;s populares de mi peque&ntilde;a ciudad. Atractivo, simp&aacute;tico, carism&aacute;tico y un m&aacute;s que reputado empresario de la noche. Regentaba el mejor bar de copas de la zona. 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