{"id":35031,"date":"2022-05-30T04:33:34","date_gmt":"2022-05-30T04:33:34","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-30T04:33:34","modified_gmt":"2022-05-30T04:33:34","slug":"pacto-por-el-alma-del-contratante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pacto-por-el-alma-del-contratante\/","title":{"rendered":"Pacto por el alma del contratante"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"35031\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mir&eacute; la documentaci&oacute;n del caso un rato antes de que se abriera el portal. Todo normal y sin rebusques.<\/p>\n<p>&quot;Pacto por el alma del contratante&quot;.<\/p>\n<p>Estos casos sol&iacute;an ser aburridos, &quot;aburrido&quot; era justo el sabor que andaba buscando desde tiempo atr&aacute;s. Tras el &uacute;ltimo fiasco, algunos casos simples me dar&iacute;an el respiro que mi equipo y yo necesit&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Cuando el portal abri&oacute;, ah&iacute; estaba el cliente, en su pentagrama de sal. S&iacute;, en serio. Le tom&oacute; algunos segundos cerrar la boca y balbucear una supuesta plegaria de protecci&oacute;n. Fraudes que se encuentra uno en el mercado.<\/p>\n<p>Di dos pasos fuera del portal tomando una forma difusa por recomendaci&oacute;n de mi asistente. Si lo que quer&iacute;a era teatralidad pod&iacute;a arreglarlo con tal de cerrar el trato. Hab&iacute;a sido una jornada pesada.<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n osa traerme a esta realidad? Pregunt&eacute; retumbando la voz y conjurando llamas moradas tras mi cabeza mientras con un viento apagaba las velas negras teniendo cuidado de no deshacer su pentagrama (pod&iacute;a sentir a mi asistente y su equipo aguantado la risa).<\/p>\n<p>-Oh, se&ntilde;or oscuro, escucha mi plegaria&#8230; Te he conjurado para realizar un pacto por mi alma.<\/p>\n<p>Bueno, al menos estaba consciente de qu&eacute; se trataba esto. Le&iacute; que el fiasco de 1949 de esta realidad comenz&oacute; con alguien que no sab&iacute;a lo que hac&iacute;a.<\/p>\n<p>-Di, mortal, tu oferta y tu precio.- Dije, bajando un poco la voz y encendiendo de vuelta las velas. El cliente temblaba, pero hac&iacute;a esfuerzos por mostrarse en control, pobre diablo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Escuchadme! &iexcl;Oh, oscuro maestro!- Este cliente perd&iacute;a originalidad cada que abr&iacute;a la boca. -&iexcl;Deseo riquezas y placeres que s&oacute;lo los m&aacute;s excelsos alcanzan! A cambio, te dar&eacute;&#8230; &iexcl;Mi alma!<\/p>\n<p>&quot;Un poco menos de grandilocuencia, un poco m&aacute;s de ir al grano&quot; dijo en mi mente mi asistente, &quot;Al menos no pidi&oacute; inmortalidad&quot;. Orden&eacute; silencio, este era justo el punto de amarrar al cliente.<\/p>\n<p>-Tendr&aacute;s riquezas que no alcanzar&aacute;s a gastar en tu vida natural y m&aacute;s placer del que jam&aacute;s has sentido, pero debes saber que tu alma ser&aacute; nuestra cuando tu cuerpo la deje.- El cliente pareci&oacute; dudar un momento, pero tras un respiro profundo, levant&oacute; su vista, decidido.<\/p>\n<p>-Acepto el pacto.- Dijo -P&iacute;deme el servicio que mandes, y te obedecer&eacute;.<\/p>\n<p>Eso me fastidia de esta realidad: demasiadas ideas incorrectas.<\/p>\n<p>-Tu alma ser&aacute; nuestra, tu servicio no es necesario.- Ni que tuviera en qu&eacute; ocupar a un humano de una de las realidades libres.<\/p>\n<p>-Mi alma es tuya, &iexcl;Oh, se&ntilde;or!<\/p>\n<p>Telep&aacute;ticamente mi asistente confirm&oacute; el pacto y me envi&oacute; los n&uacute;meros. Pacto cerrado. O casi.<\/p>\n<p>Tras de m&iacute;, en su pared, seis n&uacute;meros se grabaron en fuego (mas teatro, los n&uacute;meros desaparecer&iacute;an en un rato). Le tocaba al cliente comprender el uso de esos n&uacute;meros. Se rompe el encanto de un pacto sat&aacute;nico si le dices que es de su loter&iacute;a local. Pocos lo saben, pero esa es una de nuestras oficinas con m&aacute;s trabajo; un seguimiento del caso le dar&iacute;a m&aacute;s grupos de n&uacute;meros de necesitarlo. El dinero es un concepto curioso que s&oacute;lo exist&iacute;a en un pu&ntilde;ado de realidades antes de que nos di&eacute;ramos cuenta de lo mucho que nos facilita el trabajo.<\/p>\n<p>Una chispa de entendimiento brill&oacute; en sus ojos y tom&oacute; una fotograf&iacute;a con su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Dio un paso al frente, abriendo inadvertidamente su pentagrama, pero tan embobado en su pago que no se dio en cuenta. Daba igual; si esta realidad no estuviera protegida, podr&iacute;a haber tomado su alma con o sin pentagrama.<\/p>\n<p>-Y&#8230; &iquest;de lo otro?- dijo sonroj&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; fijamente; por un momento entr&eacute; en su mente, congel&aacute;ndolo. Tras unos momentos, encontr&eacute; lo que buscaba: &quot;El Manto de la Piedad&quot;. Nombre rimbombante que se le dio a la parte de la mente que limita la percepci&oacute;n. Un Fausto escribi&oacute; sobre este manto hace m&aacute;s de un siglo, en un proyecto para normalizar nuestra naturaleza. Al final el proyecto no dio los frutos esperados, pero s&eacute; que su alma aun habita entre las estrellas m&aacute;s all&aacute; de la comprensi&oacute;n humana.<\/p>\n<p>Tras hacer un par de ajustes delicados, le devolv&iacute; su albedr&iacute;o. Para &eacute;l, el tiempo no pas&oacute; (en realidad para nosotros tampoco, pero divago), pero ese momento que se brinc&oacute; le cambiar&iacute;a para siempre. Abr&iacute; sus sentidos, todos ellos. A partir de ahora, la m&uacute;sica, la comida, los perfumes, el tacto de otra piel, llenar&iacute;an su mente de gran placer. Este ajuste debe hacerse con cuidado o el cliente termina escud&aacute;ndose de todo placer para evitar llegar al extremo del dolor. En el a&ntilde;o 666 uno de nuestros clientes escribi&oacute; sobre ello. &iquest;O fue en 1666? Como dije, el tiempo es distinto para nosotros.<\/p>\n<p>&quot;Env&iacute;ame dos sombras&quot;. Demand&eacute; a mi asistente. Tras de m&iacute;, a ambos lados, dos portales se abrieron. Las nubes de oscuridad cobraron forma al poner un pie en esta realidad; de nuevo, El Manto proteg&iacute;a al cliente.<\/p>\n<p>Tan pronto se recuper&oacute;, pude ver su sorpresa. La sombra de mi derecha cobr&oacute; una forma voluptuosa, caderas amplias y pechos enormes, casi un clich&eacute;. Su cabello negro y liso, su piel morena canela, y ojos gatunos &aacute;mbar (ser&iacute;a un error en una realidad sin chicas gato, en &eacute;sta, un plus que se pod&iacute;a explicar con cosplay y pupilentes).<\/p>\n<p>Fue la segunda sombra la que llam&oacute; mi atenci&oacute;n: delgada, de formas muy delicadas, de piel muy blanca y ojos negros y enormes, cabello casta&ntilde;o ligeramente rizado. Peque&ntilde;a, unos tres palmos m&aacute;s baja que la primera sombra, con unos pechos en punta que no compet&iacute;an con la generosidad de su compa&ntilde;era, pero que en su sutileza completaban un peque&ntilde;o paquete de perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Pero, que no era&#8230;&quot; dijo mi asistente a quien call&eacute; con un gesto. &quot;Es posible que me haya equivocado. Di al equipo que puede marcharse. Yo completo el caso.&quot; dije mentalmente. Pude sentir la presencia de los dem&aacute;s abandon&aacute;ndome.<\/p>\n<p>El cliente miraba sus sombras boquiabierto. Se preguntaba c&oacute;mo es que tomaron justo la forma que &eacute;l anhelaba. Es uno de los extras que definen a mi equipo. Mientras ajustaba su Manto, mir&eacute; en sus deseos. Sus formas vinieron a m&iacute;. Con tiempo, el cliente sabr&iacute;a c&oacute;mo cambiar su aspecto. Por ahora, &quot;ellas&quot; estaban frente a &eacute;l, con ropas sacadas tambi&eacute;n de sus deseos. Deseos poco originales, aunque sorpresivamente tampoco vulgares.<\/p>\n<p>Me fund&iacute; con la oscuridad de la habitaci&oacute;n, dejando que las sombras tomaran el escenario. -Ellas estar&aacute;n contigo siempre que las llames, eres libre de nombrarlas como quieras y te obedecer&aacute;n en todo, pero cuidado: pueden morir y habr&aacute;s de responder por ellas.- Esto no era estrictamente cierto; las sombras son entes menores que acompa&ntilde;an a los clientes, pero, una vez libres de su compromiso, regresan al cieno primigenio de donde las sacamos. No importa si mueren en una realidad o se termina el pacto. Esta mentira ha evitado que se haga mal uso de una sombra.<\/p>\n<p>-Te llamar&eacute; &Aacute;mbar.- dijo a la primera, que sonri&oacute; mientras se acercaba. -A ti te llamar&eacute; Ariel.- Dijo extendiendo la mano a la segunda. &Aacute;mbar, ataviada en un vestido de noche, con lencer&iacute;a no tan delicada por debajo, jal&oacute; la mano del cliente para reposarla en el nacimiento de sus nalgas, mientras pegaba sus pechos amplios al pecho de &eacute;l. Por su parte, Ariel, mas casta, aunque con una falda tableada algo corta, una playera pegada que marcaba sus pezones erectos, pas&oacute; el brazo del cliente sobre sus hombros y escondi&oacute; su cara en el cuello de &eacute;l.<\/p>\n<p>Este momento, el primer contacto, con los nuevos sentidos abiertos, con el olor de ellas, la humedad de sus pieles, el contacto crudo y animal, hab&iacute;a hecho desmayar a m&aacute;s de un cliente, pero en &eacute;ste, una notoria erecci&oacute;n fue la &uacute;nica respuesta visible. Y fue la &uacute;nica, porque &eacute;l no movi&oacute; un s&oacute;lo m&uacute;sculo. Se qued&oacute; congelado por varios segundos antes de que &Aacute;mbar tomara el control.<\/p>\n<p>&Aacute;mbar tom&oacute; la t&uacute;nica del cliente, desliz&aacute;ndola de sus hombros, dejando su torso desnudo. Delgado, lampi&ntilde;o, casi sin m&uacute;sculo visible, tembl&oacute; al sentir los labios de &Aacute;mbar besar justo debajo de su pez&oacute;n derecho. Un suspiro marc&oacute; el regreso a la realidad del cliente.<\/p>\n<p>H&aacute;bilmente, &Aacute;mbar desaboton&oacute; el pantal&oacute;n, bajando hasta acuclillarse. Sobre un b&oacute;xer enhiesto, deposit&oacute; un beso que dej&oacute; marcado el labial rojo en una zona oscura de l&iacute;quido pre seminal. Mir&oacute; al cliente y habl&oacute; por primera vez. -&iquest;Sigo?- dijo mientras acariciaba los muslos del cliente, quien apenas pudo gesticular su asentimiento. Arriba, Ariel besaba su mejilla mientras se acurrucaba en un abrazo.<\/p>\n<p>&Aacute;mbar tom&oacute; el b&oacute;xer baj&aacute;ndolo poco a poco. Recorri&oacute; con su lengua el punto donde el resorte dejaba paso a la piel, cada vez m&aacute;s abajo, y se detuvo un momento que se antoj&oacute; eterno en la base del pene de &eacute;l. El cliente se tens&oacute; en anticipaci&oacute;n mientras Ariel iba besando su cara cada vez m&aacute;s cerca de su boca.<\/p>\n<p>En el momento en que &eacute;l estaba en el punto m&aacute;s alto de su espera, &Aacute;mbar baj&oacute; el b&oacute;xer de golpe, liberando su verga que se levant&oacute; de golpe y fue atrapada por la boca de ella, quien la guard&oacute; hasta el fondo de su garganta en un solo golpe; el cliente abri&oacute; la boca enorme jalando aire ante la oleada que lo embarg&oacute;. Ariel atrap&oacute; su boca justo en ese momento metiendo su lengua en la boca de &eacute;l. Con el pecho a punto de estallarle, &eacute;l alcanz&oacute; un primer orgasmo tras apenas unos instantes. &Aacute;mbar tom&oacute; toda su semilla sin dejar ir una sola gota.<\/p>\n<p>El cliente experiment&oacute; algunos estertores antes de cobrar consciencia de &quot;su pobre&quot; desempe&ntilde;o. Es dif&iacute;cil para un humano acostumbrado a las pel&iacute;culas porno entender que, con los sentidos reci&eacute;n abiertos y las mujeres de sus sue&ntilde;os d&aacute;ndole placer, apenas durar&aacute; m&aacute;s de unos instantes. Lo que hace a&uacute;n m&aacute;s grato que, tras el primer orgasmo, su m&aacute;stil sigue a&uacute;n m&aacute;s erguido y firme que antes de su primera eyaculaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&Aacute;mbar se puso de pie, sonriente como siempre, y propin&oacute; un largo beso al cliente. Mientras que acariciaba con la mano el duro trozo de carne, Ariel comenz&oacute; a deshacer los broches del vestido de su compa&ntilde;era. El vestido, vaporoso y breve, cay&oacute; al suelo dejando ver a una mujer de curvas generosas y lencer&iacute;a acorde con su habilidad. Ariel sigui&oacute; trabajando los broches, ahora del sost&eacute;n de &Aacute;mbar. Sost&eacute;n que era un recurso est&eacute;tico; la firmeza de sus pechos desafiaban la gravedad de &eacute;sta y muchas otras realidades.<\/p>\n<p>Ariel, de puntas, apret&oacute; los pechos de &Aacute;mbar ocultando los pezones a la vista del cliente. Sonri&oacute; traviesa mientras apret&oacute; para deleite de &Aacute;mbar. &Eacute;sta dio un beso largo y h&uacute;medo al cliente mientras Ariel la empujaba arrodillarse de nuevo. Los pechos, ahora libres de &Aacute;mbar, envolvieron la verga del cliente. Ariel empujaba y jalaba a &Aacute;mbar marcando el ritmo de la marea de placer que se concentraba entre sus pechos. El glande, lubricado por todo el pre seminal y leche rezagada, deslizara perfectamente entre las monta&ntilde;as de &Aacute;mbar, quien apretaba con sus manos sus pechos ofreciendo una cueva estrecha, anticipo de lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s. El glande del cliente despert&oacute; en &eacute;l sensaciones nunca antes sentidas, tal y como se hab&iacute;a pactado. Con esa cara, distorsionada por el placer, no hab&iacute;a modo de que reclamara incumplimiento del contrato.<\/p>\n<p>Tras algunos minutos, nuevamente, el cl&iacute;max se anunci&oacute; entrecortando la respiraci&oacute;n del cliente. Ariel detuvo a &Aacute;mbar. Por un instante, el cliente se detuvo en una pausa sublime y despu&eacute;s, m&uacute;ltiples chorros de leche cubrieron el rostro y pechos de &Aacute;mbar.<\/p>\n<p>El cliente se sent&oacute; en el piso, agotado, exhausto, en un estado de unidad universal, montando la ola del orgasmo que poco a poco se convert&iacute;a en espuma. Cuando ambas se arrodillaron frente a &eacute;l, se dej&oacute; llevar por el momento. &Aacute;mbar, lamiendo sus pechos, limpiaba la leche que pod&iacute;a. Ariel, sin dejar de mirar al cliente, limpiaba con su lengua toda la que no, para placer de &Aacute;mbar. Con los pechos limpios, la lengua de Ariel sigui&oacute; explorando la cara ba&ntilde;ada de &Aacute;mbar. Ambas se fundieron en un beso largo, h&uacute;medo e intenso. Para sorpresa del cliente, ese beso levant&oacute; nuevamente su lanza.<\/p>\n<p>Cuando ellas lo notaron, gatearon hacia &eacute;l. &Aacute;mbar tom&oacute; la verga y con su lengua, acarici&oacute; el glande, aun lubricando. El cliente no pudo evitar un largo gemido. El borde siendo atacado alrededor por la sabia lengua de &Aacute;mbar. Poco a poco, la morena jal&oacute; a Ariel a gozar del mismo palo. Unos momentos despu&eacute;s, ambas lenguas se enredaban, exploraban y besaban junto con la verga erecta y dura.<\/p>\n<p>Esta vez, antes de que llegara otra explosi&oacute;n de placer, &Aacute;mbar se sent&oacute; sobre la cara del cliente. Ariel tuvo ahora la verga para ella sola y se desquit&oacute; hundi&eacute;ndola en su garganta y acariciando sus bolas con ambas manos.<\/p>\n<p>&Aacute;mbar abri&oacute; sus piernas mientras hac&iacute;a a un lado su min&uacute;scula tanga. El liguero y medias serv&iacute;an como arn&eacute;s para que el cliente la mantuviera pegado a su rostro. El olor del almizcle de ella, la humedad de su raja, incluso el rozar de los vellos perfectamente recordados en una tira delicada e invitante, supon&iacute;an para &eacute;l un placer nuevo, como quien come por primera vez una fruta jugosa despu&eacute;s de una sequ&iacute;a. La lengua de &eacute;l explor&oacute; todos los pliegues y esquinas, tom&aacute;ndose especial tiempo para acariciar con la lengua la parte superior de la entrada as&iacute; como la sagrada perla. La recompensa a su esfuerzo reson&oacute; en la habitaci&oacute;n con los gemidos invitantes de la generosa morena.<\/p>\n<p>Por su parte, Ariel besaba la base y lam&iacute;a las bolas del cliente. Abri&oacute; sus piernas y recorri&oacute; con su lengua y dedos el interior de los muslos de &eacute;l. A veces, bajando la lengua un poco por debajo de las bolas. &quot;Ah, claro&quot;. Pens&eacute;. &quot;Eso es lo que sent&iacute;&quot;.<\/p>\n<p>&Aacute;mbar mov&iacute;a su co&ntilde;ito restreg&aacute;ndose en la boca de &eacute;l, a punto de su propio orgasmo. Ariel, por su parte, hab&iacute;a encontrado que el cliente apreciaba tambi&eacute;n que ella metiera su lengua entre sus nalgas. Atrapado entre las piernas de &Aacute;mbar, ofrec&iacute;a poca resistencia ante la lengua, que se iba encargando de lubricarlo.<\/p>\n<p>Sobre su cara, &Aacute;mbar comenz&oacute; a tensarse. Un gemido largo anunciaba su arribo al para&iacute;so. &quot;Es el momento&quot;. Pude sentir a Ariel pensar. Dos dedos de ella, delicados, largos, entraron de golpe en el ano de cliente. Al mismo tiempo, &Aacute;mbar dejaba caer un abundante chorro de jugos que fueron directo a la cara del cliente. Cargado con tanto placer al mismo tiempo, lanzaron al aire una nueva eyaculaci&oacute;n que fue atrapada por la Ariel, su lengua recuperando lo que cay&oacute; entre las piernas de &eacute;l, quien gem&iacute;a movi&eacute;ndose con los dedos de ella a&uacute;n dentro de su ser.<\/p>\n<p>Ariel sac&oacute; sus dedos. El cliente tom&oacute; un largo suspiro, incorpor&aacute;ndose poco a poco sobre sus codos. Lami&eacute;ndose de los labios las &uacute;ltimas gotas de leche.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gust&oacute;, amor?- Pregunt&oacute; Ariel, sac&aacute;ndose la playera, mostrando sus pechos sutiles.<\/p>\n<p>-S&hellip; Si, mucho.- dijo el cliente, con la respiraci&oacute;n poco a poco regresando a un ritmo saludable.<\/p>\n<p>-Entonces esto te va a encantar, papi.- Dijo &Aacute;mbar, ahora sentada apoyada en una mano con las piernas en comp&aacute;s, mientras con su otra mano abr&iacute;a su cueva deliciosa, mojada, dejando a su fragancia llenar la nariz del cliente. Ante esa esencia, su verga reaccion&oacute; una vez m&aacute;s, levant&aacute;ndose lista.<\/p>\n<p>Ariel empuj&oacute; al cliente hacia la invitante &Aacute;mbar, llevando la punta de &eacute;l a la entrada de ella. Un beso r&aacute;pido, primero en el cliente y luego en &Aacute;mbar. &Eacute;l entr&oacute; de un solo golpe, delicioso, decidido. Ella recibi&oacute; con un gemido para despertar muertos. Peg&oacute; su co&ntilde;o mojado a la verga firme de &eacute;l, encontr&aacute;ndose a medio camino en cada golpe. Cada recorrido &eacute;l pod&iacute;a sentir su piel rozando con la caverna de ella. Apretada, lubricada, dispuesta. Los pechos de &Aacute;mbar rebotaban en sismos deliciosos mientras ella dejaba marcas en la espalda con las u&ntilde;as. El dolor y el placer fundi&eacute;ndose por completo. Ariel se arrodill&oacute; detr&aacute;s del cliente. Bajando primero su falda tableada hasta las rodillas y luego, poco a poco, baj&oacute; su inocente panty de algod&oacute;n dejando ver su secreto. Una verga delicada, delgada, de unos dos palmos, se levantaba lista. &quot;Ah&iacute; est&aacute;, entonces no me equivoqu&eacute;&quot;. Pens&eacute; mientras me congratulaba.<\/p>\n<p>Los dedos de Ariel encontraron su camino a la boca de &eacute;l. La saliva acumul&aacute;ndose. &Eacute;l recibi&oacute; la caricia de la punta de sus dedos sin protesta, incluso cuando ella abri&oacute; sus nalgas para lubricar mejor. &Aacute;mbar atrap&oacute; en un abrazo con sus piernas al cliente. Sin dejarlo moverse. Sus brazos, su boca, apret&aacute;ndolo, aprision&aacute;ndolo. Atr&aacute;s, Ariel prepar&oacute; su estocada.<\/p>\n<p>Despacio, primero una punta perfectamente lubricada, luego un glande amplio y rojo, y detr&aacute;s, un tallo tan delicado como su due&ntilde;a, de abri&oacute; paso a las entra&ntilde;as del cliente. Al principio, en su sorpresa, gimi&oacute; de dolor, sus gritos acallados por la boca de &Aacute;mbar, c&oacute;mplice de la conquista. Ariel detr&aacute;s, una vez que se hundi&oacute; hasta el fondo, dej&oacute; descansar al esf&iacute;nter de &eacute;l por unos minutos. &Eacute;l, perdido en su mar de sensaciones, se qued&oacute; completamente quieto, abandonado. Pero la tregua dur&oacute; poco. Ariel comenz&oacute; un delicioso vaiv&eacute;n mientras &eacute;l recobraba poco a poco la conciencia s&oacute;lo para empaparse en un r&iacute;o de placer mayor al que jam&aacute;s hab&iacute;a pensado posible.<\/p>\n<p>Su verga, rebosante, se mov&iacute;a apretada por las paredes de &Aacute;mbar, mientras que sus propias entra&ntilde;as eran atacadas por la verga de Ariel, en una sincron&iacute;a bien ensayada donde las int&eacute;rpretes hac&iacute;an protagonista al debutante.<\/p>\n<p>El dolor dio paso a un placer infinito. Su propio cuerpo despertando a sensaciones nuevas. Los pecios de ambas rozando su cuerpo, la boca de &Aacute;mbar en su cuello, la de Ariel en su nuca. Confundidos en un abrazo delirante.<\/p>\n<p>Los gemidos de los tres alcanzaron su punto alto cuando Ariel, por fin, alcanz&oacute; un potente orgasmo. Sin salirse de &eacute;l, descarg&oacute; su semilla dentro. &Eacute;l, alcanzando el deseo que por a&ntilde;os se hab&iacute;a negado a s&iacute; mismo, explot&oacute; de placer, sabi&eacute;ndose por fin lleno de la pieza que le faltaba. Sus contracciones llenaron a su vez a &Aacute;mbar quien lo recibi&oacute; en sus brazos acun&aacute;ndolo en su momento m&aacute;s vulnerable.<\/p>\n<p>Los tres, recostados en el piso, abrazados, llenos, por fin se quedaron dormidos.<\/p>\n<p>-&quot;No te equivocaste&quot;. Dijo en mi mente mi asistente.<\/p>\n<p>-&quot;Cre&iacute; que te hab&iacute;as ido&quot;. Le dije, sinti&eacute;ndome ligeramente inc&oacute;modo.<\/p>\n<p>-&quot;Aqu&iacute; sigo. Nunca te equivocas, quer&iacute;a saber por qu&eacute; las sombras parec&iacute;an no corresponder&quot;.<\/p>\n<p>-&quot;S&iacute; correspond&iacute;an, s&oacute;lo que &eacute;l mismo se lo negaba&quot;. Dije. Un desperdicio.<\/p>\n<p>-&quot;Yo me encargo de marcar el caso. Me retiro&quot; Dijo abandonando mi mente.<\/p>\n<p>En algunos a&ntilde;os, un suspiro para nosotros, el cliente dejar&aacute; su cuerpo y mandaremos al departamento de recolecci&oacute;n. Yo, por mi parte, creo que ir&eacute; a darme una vuelta a la edad media de esta realidad. Hay una monja a la que le caer&iacute;a bien una visita. Y, &iquest;la verdad? A m&iacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mir&eacute; la documentaci&oacute;n del caso un rato antes de que se abriera el portal. Todo normal y sin rebusques. &quot;Pacto por el alma del contratante&quot;. Estos casos sol&iacute;an ser aburridos, &quot;aburrido&quot; era justo el sabor que andaba buscando desde tiempo atr&aacute;s. 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