{"id":35048,"date":"2022-05-31T22:00:00","date_gmt":"2022-05-31T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-05-31T22:00:00","modified_gmt":"2022-05-31T22:00:00","slug":"castigo-corporal-para-una-empleada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/castigo-corporal-para-una-empleada\/","title":{"rendered":"Castigo corporal para una empleada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"35048\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sonia se acost&oacute; y apag&oacute; la luz de la habitaci&oacute;n. Estaba nerviosa y la posibilidad de conciliar el sue&ntilde;o parec&iacute;a una quimera. Ma&ntilde;ana era el d&iacute;a del castigo corporal. Estaba citada a las diez en el despacho de sus superiores para ser juzgada. Absentismo laboral sin justificar, mentiras e intento de robo. La lista de cargos hablaba por si sola y el veredicto de culpabilidad parec&iacute;a ser la &uacute;nica opci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sonia se puso de lado, luego boca abajo y a los dos minutos volvi&oacute; a tumbarse boca arriba. Todas las posiciones eran inc&oacute;modas y su cerebro no paraba de trabajar buscando una salida imposible, enred&aacute;ndose en un bucle infinito.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a la opci&oacute;n de optar por el despido. Ser&iacute;a f&aacute;cil, se ahorrar&iacute;a la humillaci&oacute;n y el mal rato. Pero&#8230; &iquest;despu&eacute;s qu&eacute;? el futuro no pintaba muy bien ah&iacute; fuera con la crisis y todo eso. No, no hab&iacute;a salida. Ahora lo importante era dormir, llegar con la mente despejada y quiz&aacute;s, solo quiz&aacute;s, aprovechar alg&uacute;n resquicio legal, dar buena imagen y hacer que se apiadaran de ella.<\/p>\n<p>&quot;El sexo relaja&quot; pens&oacute;. En su imaginaci&oacute;n dibujo la situaci&oacute;n poniendo a otro en su lugar. Desde ah&iacute; arriba, como espectador, los golpes pod&iacute;an ser hasta algo er&oacute;tico. Se dej&oacute; llevar. Desliz&oacute; la mano bajo las bragas y comenz&oacute; a frotar sus partes &iacute;ntimas. Antes de lo esperado su esf&iacute;nter se contrajo involuntariamente mientras una corriente de placer recorr&iacute;a su cuerpo. Luego se tap&oacute; con la s&aacute;bana, cerr&oacute; los ojos y de un tir&oacute;n durmi&oacute; hasta las seis y media de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Se despert&oacute; con ganas de orinar, si hab&iacute;a so&ntilde;ado no recordaba nada. Mir&oacute; el reloj y aguant&oacute; en la cama. Aguantar el pis era un poco molesto pero de alguna manera la relajaba. A las siete decidi&oacute; dejar de jugar a torturarse con su vejiga, se levant&oacute; y camino al ba&ntilde;o dej&oacute; escapar dos pedetes. Luego, ya en la taza, mientras el pis sal&iacute;a con fuerza, se tir&oacute; alguno m&aacute;s.<\/p>\n<p>Se duch&oacute;, desayun&oacute; poco y se visti&oacute; con ropa interior nueva, pantal&oacute;n de vestir oscuro y camisa blanca. Se puso los zapatos de tac&oacute;n, cogi&oacute; el malet&iacute;n de cuero y sali&oacute; hacia el trabajo. El sol brillaba en un cielo libre de nubes y la brisa acariciaba el rostro.<\/p>\n<p>A las diez en punto Sonia llam&oacute; a la puerta del despacho y entr&oacute;. Tras una mesa negra se sentaba la secretaria, su superior inmediato y el director. Todos ten&iacute;an enfrente un dossier con el historial de la empleada, historial que hab&iacute;an estado repasando durante unos veinte minutos.<\/p>\n<p>Sonia los mir&oacute; y luego su mirada se dirigi&oacute; a otra pieza de mobiliario. Un banco de madera ancho del que sal&iacute;an tiras de cuero acabadas en una especie de hebilla. Sobre el banco descansaba un coj&iacute;n y una larga vara.<\/p>\n<p>La empleada trag&oacute; saliva y palideci&oacute;. Luego, sacando fuerzas de alg&uacute;n sitio, centr&oacute; su atenci&oacute;n en las personas que aguardaban.<\/p>\n<p>&#8211; Sonia, hemos estado analizando su caso. La verdad es que est&aacute; todo bastante claro.<\/p>\n<p>La mujer, que no sab&iacute;a d&oacute;nde poner las manos, trat&oacute; de estirarse y apoy&oacute; el peso en la pierna derecha. Tosi&oacute; discretamente y comenz&oacute; a hablar agradeciendo a los presentes el tiempo dedicado, reconociendo entre l&iacute;neas su culpa y solicitando un trato justo.<\/p>\n<p>&#8211; D&iacute;game. &iquest;Opta entonces por el castigo?<\/p>\n<p>Sonia titube&oacute; un instante, pero respondi&oacute; con firmeza.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, elijo el castigo.<\/p>\n<p>Dicen que mostrar valent&iacute;a y determinaci&oacute;n es &uacute;til.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien. Recibir&aacute; cuarenta azotes en el trasero. Por favor, b&aacute;jese los pantalones y t&uacute;mbese boca abajo sobre el banco.<\/p>\n<p>Sonia not&oacute; un nudo en la boca del est&oacute;mago. De repente la costaba moverse. No obstante, con lentitud y algo de torpeza, se las arregl&oacute; para quedarse en bragas. Los dos varones y la secretaria aguardaban con paciencia.<\/p>\n<p>La empleada se subi&oacute; ayud&aacute;ndose de manos y rodillas al banco y se tumb&oacute; boca abajo con el vientre descansando sobre el coj&iacute;n. Inmediatamente, su superior se encarg&oacute; de atarla con las correas de cuero. Por &uacute;ltimo, la secretaria desliz&oacute; los dedos baj&oacute; las bragas de Sonia y de un tir&oacute;n desnud&oacute; el culete.<\/p>\n<p>El director tom&oacute; la vara, la agit&oacute; en el aire un par de veces y anunci&oacute; el comienzo del castigo.<\/p>\n<p>&#8211; Empezamos. Por favor Marta, cuente en voz alta los azotes.<\/p>\n<p>La secretaria asinti&oacute; y la vara, manejada por el director, cay&oacute; sobre las nalgas de Sonia.<\/p>\n<p>La empleada esperaba que aquello escociese, pero no tanto. Pensar que aquello no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que empezar la angusti&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Uno!<\/p>\n<p>El siguiente latigazo no se hizo esperar.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Dos!<\/p>\n<p>Sonia intent&oacute; coger aire, relajarse. Pero en cuanto oy&oacute; el silbido, contrajo los gl&uacute;teos con fuerza intentando crear un escudo que result&oacute; ser poco efectivo.<\/p>\n<p>Los siguientes cinco golpes le dolieron y hasta el n&uacute;mero veinte, logr&oacute;, poco a poco, acostumbrarse, sab&iacute;a lo que ven&iacute;a, escoc&iacute;a, pero ya lo conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego vino una pausa en la que la secretaria palp&oacute; sus rojas nalgas y aplic&oacute; sobre ellas un poco de crema.<\/p>\n<p>El momento de relax termin&oacute; demasiado pronto y los diez varazos que siguieron fueron acompa&ntilde;ados de quejas por parte de la empleada. Luego llegaron el 31, 32, 33&#8230; y a partir de ah&iacute;, Sonia perdi&oacute; la compostura. Gracias a los cinturones el cuerpo segu&iacute;a en posici&oacute;n a pesar de los in&uacute;tiles intentos de evadir la recepci&oacute;n de la vara. El director, en ese momento, como si quisiese experimentar algo nuevo, dej&oacute; caer los cuatro siguientes con rapidez. Sonia grit&oacute; con cada golpe y comenz&oacute; a sollozar.<\/p>\n<p>&#8211; Por favor&#8230; escuece mucho. Por favor.<\/p>\n<p>Sus ruegos no fueron tenidos en cuenta y la vara mordi&oacute; las maltratadas nalgas una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Treinta y ocho!<\/p>\n<p>Sonia, con la cara llena de l&aacute;grimas, aguard&oacute; su destino, incapaz de apretar el culo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Treinta y nueve!<\/p>\n<p>&#8211; El &uacute;ltimo. &#8211; susurr&oacute; su superior al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Sonia not&oacute; con borrosidad entre las l&aacute;grimas que el pene de aquel hombre empujaba con fuerza detr&aacute;s de los pantalones.<\/p>\n<p>La vara cay&oacute; por &uacute;ltima vez con fuerza y el dolor se extendi&oacute; por su cuerpo. Dolor, calor y, quien sabe si fruto de la frugal visi&oacute;n de la erecci&oacute;n, excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sonia not&oacute; que hab&iacute;a mojado las bragas, se le hab&iacute;a escapado pis y quiz&aacute;s otros l&iacute;quidos.<\/p>\n<p>La secretaria la desat&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te echo un poco de cremita?<\/p>\n<p>&#8211; Vale. &#8211; respondi&oacute; Sonia mientras se secaba las l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>Durante un instante se concentr&oacute; en disfrutar las caricias. No le importaba el haberse orinado y hac&iacute;a tiempo que se le hab&iacute;a pasado la verg&uuml;enza de estar all&iacute; con el trasero al aire. Escoc&iacute;a mucho. Seguro que esa noche dormir&iacute;a boca abajo, con el culo expuesto a las caricias del aire. Imagin&oacute; que un pintor encontraba esa pose interesante y la plasmaba en un cuadro&#8230; por qu&eacute; no. Si la Venus del espejo siglos despu&eacute;s continuaba haciendo que nos fij&aacute;semos en su trasero, por qu&eacute; no iba ella a mostrar a futuras generaciones un culo colorado, un cuerpo desnudo, una mano juguetona perdida ah&iacute; abajo y un rostro ruborizado representando el placer que nace del escozor de unos buenos azotes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 Sonia se acost&oacute; y apag&oacute; la luz de la habitaci&oacute;n. Estaba nerviosa y la posibilidad de conciliar el sue&ntilde;o parec&iacute;a una quimera. Ma&ntilde;ana era el d&iacute;a del castigo corporal. Estaba citada a las diez en el despacho de sus superiores para ser juzgada. Absentismo laboral sin justificar, mentiras e intento de robo. 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